Guerra del Golfo. Bombardeos indiscriminados durante la Tormenta del Desierto (1991)

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Cazabombarderos vuelan sobre incendios de petróleo kuwaitíesdurante la Operación Tormenta del Desierto en 1991

Introducción

Entre el 17 de enero y el 28 de febrero de 1991, bajo la operación ‘Tormenta del Desierto’, Iraq recibió 109.876 misiones de bombardeo. Una de aquellas misiones tendría como objetivo el refugio civil antiaéreo de al-Aramiya, un búnker de Bagdad donde se amontonan varios cientos de civiles buscando protección de los bombardeos de la Coalición.

El  13 de febrero el refugio al-Aramiya fue atacado a pesar de la falta de datos de datos de inteligencia o de la confirmación de que el bunker se estaba utilizando con fines militares. El  ataque se inició cuando un proyectil perforador de búnkeres abriendo un agujero de 5 metros de diámetro en el techo. El primer impacto causó la muerte a varias personas aunque lo peor aún estaba por llegar. Al poco tiempo de producirse el impacto del primer proyectil, una segunda bomba incendiaria “inteligente” guiada por láser explotó en el interior accediendo por la abertura que había dejado la primera. Tras la deflagración, el búnker alcanzó unas temperaturas de varios cientos de grados carbonizando en el acto a todos los civiles que se encontraban en el primer nivel de refugio.

Al-Amiriya constituía uno de los 38 refugios que una empresa finlandesa había construido para el régimen iraquí. La misma empresa que lo construyó transfirió información al ejército norteamericano sobre los puntos vulnerables de su estructura.

Al-Amiriya, un refugio convertido en un auténtico infierno

Los que pudieron escapar al sótano no tuvieron mejor suerte pues aquella segunda bomba destrozó los tanques de la calefacción liberando el agua hirviendo que contenían. Sólo 14 personas consiguieron salvarse y se estima que el número total de muertos ascendió a 403 civiles, de ellos 142 menores de diez años [1]. Otras fuentes hablan de 1200 muertos [2]. Al-Amiriya constituía uno de los 38 refugios que una empresa finlandesa había construido para el régimen iraquí. Se encontraba al noroeste de la capital, cerca de una escuela y dentro de un complejo residencial del mismo nombre. La misma empresa que lo construyó transfirió información vital al ejército norteamericano sobre los puntos vulnerables de su estructura.

En un principio se informó desde medios militares estadounidenses que el refugio era “un centro militar de comunicaciones” pero pronto quedó en evidencia esta versión después de que la propia CNN desmintiera este extremo tras visitar el lugar pocas horas después. La difusión de informaciones tergiversadas deliberadamente por las autoridades militares estadounidenses, llegó a ser algo muy común durante la operación ‘Tormenta del Desierto’, es mas han salido a la luz nuevas evidencias que muestran como la Administración de Geroge H. Bush desarrolló una enorme campaña de propaganda negra y desinformación sobre el régimen de Saddam Hussein para ganarse a la opinión pública. Como reveló Michel Collon, “Recordemos las numerosas mentiras mediáticas lanzadas en 1991 cuando EEUU y Europa atacaron Iraq: las incubadoras que supuestamente había robado el ejército iraquí en la ciudad de Kuwait, la marea negra atribuida a Sadam, pero que en realidad fue obra del ejército norteamericano, supuestas torturas a los pilotos occidentales prisioneros, la palabrería sobre el ‘cuarto ejército del mundo’ presentado como una amenaza para todos nosotros… Todo esto se ha desmoronado” [6].

Unos días antes de los hechos de al-Aramiya, se produjo un bombardeo contra una instalación de producción de leche infantil que los militares estadounidenses habían también falsamente identificado como una fábrica de armas biológicas. Peter Arnett, uno de los corresponsales de guerra mas reconocidos de EEUU descubrió el engaño y lo denunció

Bombardeando fábricas de leche infantil

Unos días antes de los hechos de al-Aramiya, se produjo un bombardeo contra una instalación de producción de leche infantil que los militares estadounidenses habían también falsamente identificado como una fábrica de armas biológicas. Peter Arnett, uno de los corresponsales de guerra mas reconocidos de EEUU descubrió el engaño y lo denunció explicando como “Martin Fitzwater dijo en la Casablanca. ‘Peter Arnett es un esbirro de Saddam Hussein. Esto lo demuestra. Dijo, tenemos pruebas, tenemos pruebas contundentes de que esta planta que el dice que era una fabrica de leche para bebes de hecho forma parte del programa de pruebas de armamento para los iraquies’. Si esto hubiera sido un centro de pruebas biológicas, no se nos habria permitido andar por toda la instalación. Nos acompañaron por todas las instalaciones dejandonos tocar todo, recoger muestras…. Aquella fue la propaganda militar negra mas eficaz que he visto en mi vida profesional y llevo en este negocio 35 años.” [3]

Objetivos de los bombardeos contra civiles

Se han barajado dos posibles causas para explicar la gran cantidad de bombardeos contra objetivos civiles que se produjeron durante la ‘Tormenta del Desierto’. La primera concluye que estos ataques no fueron deliberados, es decir los bombardeos se realizaron sin comprobar detalladamente los objetivos y sus características sobre el terreno mediante trabajos de inteligencia convencional contrastada. La segunda opción establece que una gran cantidad de los bombardeos pudieron ser ataques deliberados que buscaban infundir el terror en la población y las tropas para desmoralizar y minar su espíritu de combate. Esta estrategia militar que da un papel central a las fuerzas aéreas y al terror de los bombardeos modernos, no sería para nada una táctica nueva puesto que ya fue ámpliamente utilizada sobre la Alemania nazi y Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En las guerras de Corea y Vietnam también se dieron desde altas instancias militares instrucciones de literalmente “matar a todo lo que se mueva”. La BBC divulgó un documental titulado ‘Kill ‘em All’ donde se revelan como desde los más altos niveles del ejército estadounidense, se dieron ordenes para “matar a todos los civiles que se interpusieran en las operaciones militares” [7]. En Vietnam sucedió algo mas perverso pues recientes investigaciones han puesto al descubierto que la masacre de My Lai era en realidad una de tantas operaciones contra aldeas que se creía colaboraban con el Vietcong [8].

Altos oficiales de las fuerzas aéreas, creían firmemente que la aviación por sí misma podría resolver conflictos y administraciones como la de Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon discutieron seriamente las posibilidades de éxito de esta política de bombardeos indiscriminados.

La ilusión de ganar guerras desde el aire

Altos oficiales de las fuerzas aéreas estadounidenses, creían firmemente que la aviación por sí misma podría resolver conflictos y administraciones como la de Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon discutieron seriamente las posibilidades de éxito de esta política de bombardeos. De hecho Corea, Vietnam, Laos y Camboya sufrieron esta política de bombardeos en un intento por poner a las poblaciones locales en contra de sus dirigentes. En estos casos como en la Segunda Guerra Mundioal, esta política fracasó pese a la insistencia de generales extremistas como Arthur “bombardero” Harris o Curtis LeMay de enviar a esos países de “vuelta a la edad de piedra” si era necesario. [4, 9]

Esta política de bombardeos indiscriminados parece no haber desaparecido como demuestran los continuos “errores” en los bombardeos de Afganistán y Pakistán y destacados jefes militares de nuestros días han contribuido a alimentar este tipo de sospechas teniendo en cuenta algunas de sus declaraciones. El propio almirante de la OTAN, sir Michael Boyce, expuso la estrategia militar para recuperar Afganistán de manos de los taliban en 2001 tras el 11 de septiembre. Boyce dijo, “El bombardeo (de Afganistán) continuará hasta que la gente del país comprenda que esto seguirá así mientras no depongan a su lider”. [5]. No preciso que es lo que se podría bombardear en Afganistán “hasta que la gente deponga a su líder” teniendo en cuenta que el país prácticamente carece de infraestructuras civiles y los talibán muertos por bombardeos es mínima en comparación con la de civiles víctimas de los mismos.

Fuentes

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Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

1 Comentarios

  • Lo que se produjo en esa explosión fue, aun sin ser el arma exactamente, un efecto carga hueca, una bomba rompe la cascara y otra, entra por el agujero provocado. Tal técnica proviene de las cargas huecas de la II GM, cuando se utilizaba una carga que calentaba la coraza de tanques y barcos militares para su penetración interna del explosivo, provocando mayor daño y la eliminación o inutilidad del objetivo bélico por supuesto. Pero lo que están describiendo es un aparato, para entrar en el refugio de civiles, protegidos por las leyes internacionales. Los casos anteriores, solo son un ejemplo de las barbaridades que podemos hacer, pero esto es a sangre fría, con alevosía, y superioridad de fuerza, y contra civiles. Crímenes de Lesa Humanidad, todos los responsables de ellos, incluidos este de Bagdag, deberían de colgar de la misma cuerda que ahorcó a Keitel, Jodl o Yamashita.

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