Guerra del Golfo. Terror medioambiental, negocios y propaganda negra (1991)

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Pozos de petróleo incendiados durante la Guerra de Irak

Introducción

Durante la segunda Guerra del Golfo (1990 – 1991), la Coalición, liderada por EEUU y la administración de George Bush I (con Dick Cheney como Secretario de Defensa a la cabeza) , ordenó ataques deliberados, contra instalaciones petrolíferas y buques petroleros iraquíes que provocaron entre un 20% y un 30% de todo el crudo derramado durante el conflicto.

Los principales medios de comunicación occidentales calificaron esta forma de “tierra quemada” como “terror medioambiental” y culparon inmediatamente de todos los desastres ecológicos a los iraquíes, entre ellos, la gran marea negra de finales de enero de 1991.  Al principio, las noticias quedaron inundadas de pura propaganda y noticias sin contrastar cuyo objetivo era ganarse rápidamente a una opinión pública occidental muy poco favorable a involucrarse en una nueva y lejana aventura militar.

Los medios ignoraron las nuevas revelaciones y hasta el día de hoy no han vuelto a mostrar mayor interés en lo que ha sido uno de los mayores encubrimientos de la guerra del Golfo de 1991.

Las promesas que hicieron a Saddam Hussein autoridades de EEUU, Arabia Saudí y otros emirátos árabes en torno a la contención del Irán chiíta, terminaron cayendo en saco roto cuando el dictador exigió subidas en el precio del barril de petróleo a la OPAEP para compensar su deuda acumulada tras una década de guerra contra los iraníes y un estado de quiebra financiera.

De aliado a enemigo en un abrir y cerrar de ojos

Iraq, que años atrás fue considerado por EEUU y el mundo árabe como el campeón de la causa contra la “amenaza chiita”, veía como a finales de los 80 como Kuwait no sólo aumentaba su producción, sino también bajaba los precios del barril hundiendo aún mas si cabe a la economía iraquí. Esta reivindicación junto a la antigua disputa por la reintegración de Kuwait en Iraq y las acusaciones de que los kuwaitíes estaban extrayendo bolsas de petróleo (supuestamente iraquíes) a gran profundidad (mediante una técnica conocida como “sifón”), llevó a Saddam a plantearse la invasión del país que finalmente se inició el 2 de agosto de 1990 y terminaría en un punto muerto calculado el 28 de febrero de 1991.

Cuando el escándalo fue destapado por, entre otros, William Arkin (ex miembro de los Servicios de Inteligencia Militar de EEUU), los medios ignoraron las nuevas revelaciones y hasta el día de hoy no han vuelto a mostrar mayor interés en lo que ha sido uno de los mayores encubrimientos de la guerra del Golfo de 1991.

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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