Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla. Jeremy Scahill y Rick Rowley (2013)

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Guerras Sucias / Dirty Wars. El mundo es un campo de batalla

Introducción

“Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla”, es un documental que pone al descubierto al Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), un cuerpo  militar de élite que opera en todo el mundo de forma encubierta bajo ordenes directas de la Casa Blanca y que tiene como principal responsabilidad, capturar o  asesinar a individuos señalados como “amenazas para la seguridad” de EEUU (entendiendo por seguridad un amplio abanico de motivos). Este documental no podría haberse realizado de no ser por un acontecimiento que reveló la existencia del Comando Conjunto de Operaciones Especiales y que terminaría llevando a revelar el programa encubierto de asesinatos y secuestros de la Casa Blanca dentro de la llamada “Guerra contra el terrorismo”.

La historia comienza en Gardez

Todo comenzó en una zona aislada de Afganistán, Gardez. Durante una redada nocturna, varios civiles afganos (entre ellos, una mujer embarazada y un policía, sin ninguna relación con los talibanes o la insurgencia afgana) fueron asesinados por individuos que fueron descritos por testigos presenciales como “talibanes americanos”, individuos vestidos de negro (no con uniforme militar oficial) y grandes barbas. Una vez terminado el ataque contra los civiles de Gardez y probablemente al darse cuenta del error, los propios “talibanes americanos”, para limpiar las pruebas del crimen, extrajeron las balas de los cuerpos de los muertos. Inicialmente, el ataque y las victimas fueron calificadas por la OTAN como un crimen de “muerte por honor” y de una forma u otra, aquellos asesinatos que pudieron haberse quedado en nada (como tantos y tantos otros), supusieron el inicio de una investigación que es a dónde nos lleva “Guerras Sucias, El mundo es un campo de batalla”.

William McRaven dirigía el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) y se le ha atribuyó desde algunos medios, la supuesta captura de “Bin Laden” así como otros “éxitos” de la “guerra contra el terrorismo”.

El Almirante William H. McRaven involucrado en la matanza

El primer periodista que informó del ataque tal y cómo había sucedido, fue el inglés Jerome Starkey del Times de Londres. A pesar de las insistentes declaraciones oficiales de la OTAN sobre el incidente, una investigación independiente de la policía afgana y una filtración posterior de un informe interno, confirmaron un reportaje del Times que había expuesto los hechos previamente basándose exclusivamente en testimonios. La OTAN y los estadounidenses involucrados, decidieron entonces retractarse y en una acto sin precedentes, miembros del ejército afgano, fueron enviados al lugar del incidente a presentar una disculpa a la familia. Durante el evento, la familia de las victimas tomaron fotografías y en ellas aparece de manera sorprendente el protagonista por el que esta historia comenzó a tomar forma. Este personaje era un Almirante estadounidense, William H. McRaven. En las imágenes se puede ver a McRaven entregando una oveja a los familiares de los asesinados en gesto tradicional afgano de perdón por la masacre. William McRaven dirigía el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) y se le  atribuyó desde algunos medios, la supuesta captura de “Bin Laden” así como otros “éxitos” de la “guerra contra el terrorismo”. Esta pista inicial y lo extraordinario del evento, dan paso a una investigación más minuciosa sobre los programas del JSOC, actividad de la que jamás había informado la prensa… hasta esta ocasión.

Las Guerras sucias y las “listas negras” de Obama

Scahill viajó a Afganistán, Somalia y Yemen en busca de las verdades ocultas en torno a las guerras secretas de Estados Unidos asociadas a la “guerra contra el terrorismo”, todo un submundo de operaciones encubiertas que tienen como objetivo final, la eliminación física de cientos de sospechosos de terrorismo que a menudo poco o nada tienen que ver con este y más con intereses privados. Lo extraordinario de las conclusiones del reportaje es el descubrimiento de un tipo de guerra privada dentro de la “guerra contra el terrorismo” que se libra completamente en la sombra, lejos del alcance de la prensa, el debate público o la supervisión del Congreso y que mediante la conocida como “lista negra” del Presidente, se ha llegado incluso a asesinar, intentar asesinar, secuestrar y torturar a ciudadanos estadounidenses. No obstante, la mayoría de las victimas no son estadounidenses y los ataques suelen realizarse a menudo con misiles desde drones. En el sur de Yemen por ejemplo, un ataque con misiles crucero acabó con la vida de 35 mujeres y niños unas semanas después de que Obama recibiera el Premio Nobel de la Paz.

Tanto la Administración Bush como la de Obama han colaborado estrechamente con los jueces federales para evitar cualquier responsabilidad política o de la Casa Blanca en este tipo de programas secretos y la lista, como sostiene un entrevistado y ex miembro del JSOC, no tiene fin, ya que cuando se “termina” una, aparece otra con mas objetivos que la anterior.

Las victimas (acusadas falsamente en la mayoría de los casos de terrorismo) que han intentado acudir a los tribunales, han sido sistemáticamente ignoradas privando a estas de un derecho fundamental que les asiste y al mismo tiempo evitando que sus casos se hicieran públicos. Tanto la Administración Bush como la de Obama han colaborado estrechamente con los jueces federales para evitar cualquier responsabilidad política o de la Casa Blanca en este tipo de programas secretos y la lista, como sostiene un entrevistado y ex miembro del JSOC, no tiene fin, ya que cuando se “termina” una, aparece otra con mas objetivos que la anterior.

Premio a la mejor fotografía en el festival de Sundance, el título de la cinta (“El mundo es un campo de batalla”), hace referencia a las declaraciones que realizó Donald Rumsfeld cuando era secretario de Defensa poco después del 11-S (memorandum emitido de forma oficial) sobre como las fuerzas militares de EEUU tendrían desde entonces el derecho a entrar en cualquier país que se considerara hostil : “Podemos ir a cualquier lado porque ahora el mundo es un campo de batalla’. Lo que esto significa es que EE.UU., bajo la Administración de Bush y Obama, está asumiendo que tiene derecho de asesinar a gente en cualquier país donde le dé la gana. El mensaje mandado a la humanidad es que para el Gobierno de EE.UU. hay unas normas y para el resto del mundo hay otras. Si China o Rusia hicieran esto mismo, EE.UU. enfurecería y estaría todo el día condenándoles como naciones sin ley. Pero Obama, que ganó el Nobel de la Paz, puede ponerse de pie frente al mundo y decir ‘tenemos razón para hacer esto”.

Premios

  • 2013: Oscar: Nominado a Mejor largometraje documental.
  • 2013: Festival de Sundance: Mejor fotografía (documental).
  • 2013: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión (Documental).

Críticas

La asombrosa y contundente ‘Dirty Wars’ muestra el trabajo de investigación del periodista Jeremy Scahill, en forma de thriller de conspiración al estilo de los años 70“.
[Rob Nelson: Variety]

Pesimista, con una sombría indignación y totalmente fascinante“.
[Stephen Holden: The New York Times]

‘Dirty Wars’ es reveladora, un fuerte argumento de que hay unas consecuencias escalofriantes a la interminable y difusa agresión“.
[Robert Abele: Los Angeles Times]

“‘Dirty Wars’ deja algunas cuestiones más profundas sin explorar, sobre todo la lucha filosófica entre la seguridad y el secretismo, pero lo compensa solemnemente con los datos en bruto y la pasión de un corresponsal (…)
[Joshua Rothkopf: Time Out]

Una película imprescindible y fascinante.
[John DeFore: The Hollywood Reporte]

Riguroso, serio y solemne, Scahill pone sobre la mesa una serie de verdades incómodas (…) una película a la que su innegociable compromiso con la verdad impide ser “entretenida”. Pero, ¿es necesario que el periodismo lo sea? (…)“.
[Manuel Piñón: Cinemanía]

Guerras sucias es la obra más completa que he leído sobre las causas y consecuencias del 11 de septiembre. No conozco a otro periodista que pudiera haberlo escrito: durante una década el autor ha visitado las zonas de guerra, abiertas y encubiertas; entrevistado a soldados, espías, yihadistas y víctimas; ha comprobado con sus propios ojos los frutos de la fiebre de la guerra. Ha arriesgado su vida en varias ocasiones para escribir este libro y el resultado es una obra maestra de conocimiento, periodismo y auténtico patriotismo.”
[Barry Eisler, novelista y miembro de la CIA]

 

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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