Orwell en la Cataluña del derecho a decidir. Mitos e imposturas del nacionalismo catalán y el procés

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La Cataluña orwelliana del derecho decidir

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Introducción

La Cataluña del derecho a decidir y del ‘procés’, es una Cataluña muy diferente de la que visitó George Orwell durante la Guerra Civil. Aún así, se puede considerar que en muchos aspectos, la Cataluña ‘procesista’ es una Cataluña orwelliana en la que el nacionalismo catalán ha instalado toda una serie de mitos característicos del mundo distópico que Orwell describió en su novela ‘1984’.

El ‘procés’ (que bien podría llamarse así, por ser un ‘procés’ kafkiano), ha sido una fase más de un programa político destinado a la fabricación de un consenso independentista en la sociedad catalana, esto es, la ampliación de la base electoral nacionalista más allá del 50%, como medio para legitimar la exigencia de mayores concesiones políticas y autogobierno bajo la a”amenaza” de la independencia.

El ‘procés’ ha sido una fase más de un programa político destinado a la fabricación de un consenso independentista en la sociedad catalana, esto es, la ampliación de la base electoral nacionalista más allá del 50%.

La “fabricación del consenso” es un término acuñado por Walter Lippman a mediados del siglo XX, para referirse a como las democracias modernas y sus élites o clases dirigentes (en este caso, la oligarquía catalana nacionalista), desarrollan modelos de propaganda, publicidad y relaciones públicas, con los que influir en la opinión de los ciudadanos mediante técnicas de persuasión, repetición sistemática y uso de una neolengua política compuesta por un conjunto de eufemismos y eslóganes políticos simples. Gracias a esta neolengua política “popular”, estos eufemismos y eslóganes fáciles como el propio “derecho a decidir”, permiten crear “ilusiones necesarias” como vender la idea de la viabilidad de una Cataluña independiente al “rebaño desconcertado cuando brama y pisotea” mediante un “ejercicio de poder desde la cúpula financiera y empresarial, con el trabajo conjunto de intelectuales y líderes políticos, formando una minoría ejecutiva que se contrapone a la enorme mayoría” [L].

La estrategia política para imponer este consenso nacionalista, ha seguido en esta ocasión un guión teatral manufacturado gracias al asesoramiento de grupos de presión extranjeros, entre ellos el muy sorosiano y “prestigioso” Independent Diplomat (ID). Quien sabe si de este lobby salió la idea del muy orwelliano nombre que recibió esta nuevarevolución popular democrática y espontánea”, la “revolución de las sonrisas”.

En todo este ‘proces’ kafkiano, el gobierno español ha demostrado tener una nula capacidad para abordar y contrarrestar este nuevo tipo de desafíos políticos manufacturados que comparten casi todas las características de las llamadas “revoluciones de colores”, falsas revoluciones populares instigadas en las últimas tres décadas dentro del espacio post-soviético, así como en Oriente Medio a través de la tristemente conocida como ‘Primavera Árabe’.

El modelo de propaganda lippmaniano que ha seguido en gran parte el nacionalismo catalán, el Programa 2000, puede considerarse la auténtica “fábrica de independentistas” y el “libro blanco” del nacionalismo catalán posmoderno. El ‘Programa 2000’ era el borrador que la antigua Convergència Democràtica (CDC), diseño a principios de la década de los 90 como base ideológica para las elecciones de 1992.  En 1990, El diario El País describía el Programa 2000 como un intento por “inculcar el sentimiento nacionalista en la sociedad catalana, propiciando un férreo control en casi todos sus ámbitos -el documento propugna la infiltración de elementos nacionalistas en puestos clave de los medios de comunicación y de los sistemas financiero y educativo, y las referencias a un ámbito geográfico -los Países Catalanes- que sobrepasa los límites del Principado” [357].

El ‘procés’ ha sido una fase más en la fabricación de un consenso independentista en la sociedad catalana, un proyecto de ampliación de la base electoral nacionalista que ha requerido de la ayuda durante estos últimos años de un lobby extranjero de gran prestigio, el Independent Diplomat (ID).

Los aspectos que se conocieron del Programa 2000, identificaban inequívocamente los medios e instrumentos mediante los cuales, los mitos del independentismo serían divulgados en todos los ámbitos de la sociedad catalana de forma lippmaniana, con el objetivo de explotar en un futuro cercano la emergencia de un consenso nacionalista mayoritario producto de esa canalización política de la opinión pública catalana hacia posturas nacionalistas e independentistas, posturas tradicionalmente minoritarias y marginales en Cataluña. Y es que, como decía Josep Pla, los independentistas siempre fueroncuatro gatos“, uno “en cada comarca” que “generalmente era un hombre distinguido con fama de chalado” [364].

El siguiente reportaje repasa algunos de los principales mitos e imposturas del nacionalismo catalán y el ‘procés’, así como el origen de ese relato histórico victimista vinculado indisolublemente al Romanticismo así como a la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas a finales del siglo XIX.

George Orwell decía que “todo nacionalista acaricia la idea de que el pasado puede ser alterado”. En el caso del nacionalismo catalán, no solo se ha alterado el pasado de forma sistemática hasta límites grotescamente ridículos, sino que también se ha alterado el presente para poder controlar el futuro de una de las regiones con uno de los mayores niveles de autogobierno y riqueza de Europa occidental, una región que sin embargo, es retratada por el independentismo, como una nación histórica e independiente que tuvo reyes y reinas, fue ocupada en 1714 y desde entonces es oprimida y expoliada por el “Estado espanyol”. Este como no, es el primero de los mitos orwellianos del nacionalismo catalán posmoderno que nos sirve como punto de partida.

El 2+2 = 5 del nacionalismo catalán. El “derecho a decidir” (no) es un “derecho” y sí una invención

La utilización de la palabra “derecho” en el marco del eslogan político conocido como  “derecho a decidir” [A], tiene como objetivo proyectar una legitimidad por el mero aplastamiento irracional de la repetición de dos palabras de fácil aceptación cuando van juntas. El “derecho a decidir” desarrollado por el nacionalismo catalán es neolengua procesista, un eufemismo político atractivo a la par que popular y una parte central de la propaganda destinada a la movilización de un nuevo tipo de electorado.

El significado legal y real de la palabra “derecho”, es la elaboración consensuada de un “conjunto de normas que regulan la convivencia social y permiten resolver los conflictos jurídicos, no como establece el “derecho a decidir”, esto es un simple “consenso popular” coyuntural con la intención de imponer unos cambios políticos fuera de la tradicional vía parlamentaria.

Según el propio creador del concepto, Agustí Colomines perteneciente a CDC / PdCAT, el derecho a decidir es “una chorrada que nos inventamos para no decir lo que es. Es derecho a la autodeterminación, y punto pelota”.

El término “derecho a decidir” fue verdaderamente manufacturado por el profesor y ensayista Agustí Colomines, ex director de la Fundación Catdem que pertenece a la antigua Convergencia Democrática (CDC). Agustí Colomines reconoció en una tertulia de la televisión catalana, que el derecho a decidir no era sino una chorrada que nos inventamos para no decir lo que es. Es derecho a la autodeterminación, y punto pelota. [1].

La Asamblea  Nacional Catalana, una “portentosa obra de ingeniería social”

Joan Bosch Solé, autor de un libro favorable a las tesis independentistas llamado ‘Momentos estelares de Cataluña’, admitió literalmente que la Asamblea Nacional Catalana es “una portentosa obra de ingeniería social. La ANC se presenta oficialmente como una asociación de carácter civil creada de forma “espontánea”, aunque en realidad “de los 40 fundadores, la gran mayoría son políticos, incluido el jefe de ERC. El resto son ideólogos y miembros de las instituciones subvencionadas. Apenas hay 2 ó 3 libres de vínculos directos con los partidos del Parlamento de Cataluña, y al menos 6 han tenido relación con movimientos violentos”. [2]. Joan Bosch Solé recoge en su libro como Pere Pugè (otro ilustre “arquitecto” del “derecho a decidir”) diseño la organización de la ANC con el objetivo de separar a Cataluña y con “el reto de idear un movimiento independentista lo ha poseído”. [3]

LA ANC es según el nacionalista Joan Bosch Solé, una “portentosa obra de ingeniería social“creada por 40 personas, “la gran mayoría son políticos, incluido el jefe de ERC. El resto son ideólogos y miembros de las instituciones subvencionadas y al menos 6 han tenido relación con movimientos violentos”. Bosch reconoció también como el diseñador de la ANC, Pere Pugès, planteó la organización como instrumento para separar a Cataluña de España. Bosch considera a Pugès “embrujado: el reto de idear un movimiento independentista lo ha poseído”.

Esta portentosa obra de ingeniería social es una pieza más de un engranaje compuesto por 362 medios privados de comunicación, editoriales y entidades “culturales” que han recibido solo en 2016 un total de 12,7 millones de euros del gobierno de Carles Puigdemont. A ese dinero público, hay que añadir otras sumas de intereses privados internacionales como los del especulador internacional George Soros que donó oficialmente decenas de miles de euros a DiploCat.

Los enemigos del (concepto) “pueblo”

El concepto “pueblo” es utilizado como un mantra por el nacionalismo catalán para referirse a los catalanes independentistas y para justificar la “autodeterminación” de una minoría que se identifica como sujeto político de tal derecho, por su supuesta condición de ser un “grupo diferente al resto”. Desde sectores nacionalistas de derechas e izquierdas,  se ha defendido como principal argumento que el término “derecho a decidir” entronca con las declaraciones realizadas por la ONU en las que se otorga a todos los “pueblos”, el derecho “a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad”. (texto recogido en la Carta de las Naciones Unidas y los Pactos Internacionales de Derechos Humanos así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU.) [4]. Los que apoyan esta visión troceada de la legislación de la ONU, evitan señalar y explicar el hecho de que este “derecho” otorgado a los “pueblos”, está condicionado por otros matices y condicionantes de rango.

La primera declaración de la ONU que hacía referencia al concepto de “pueblo”, se refería a los “pueblos sometidos al colonialismo” europeo [5], no a un concepto de pueblo sin definir claramente pero vinculado a la formación necesaria de un Estado – Nación. Este concepto de “pueblo”, que aparece en la declaración de independencia de EEUU, tenía un interés político tanto por parte de EEUU como de la URSS en el marco de sus respectivas estrategias geopolíticas durante la Guerra Fría. En 1960, la ONU estableció el principio de que “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”, algo que como es “lógico”, los partidarios del “derecho a decidir” no incluyen en su argumentación cuando recurren a la ONU y al derecho internacional para justificar sus posturas [6]. En el caso de Cataluña, el propio secretario de la ONU declaró en octubre de 2015, que “Cataluña no está incluida entre los territorios sin autogobierno con derecho de autodeterminación”. [7]

Según Miguel Candel, especialista en filosofía antigua y medieval, el concepto “pueblo” ha estado vinculado tradicionalmente, primero, a la plebe romana en general, y más tarde con la revolución francesa y americana, a un término de carácter político. Thomas Jefferson tras su paso por París, prefirió utilizar la palabra “people” (gente) en la Constitución americana, dando así un significado a este de comunidad y unión mediante lazos políticos, de leyes, derechos y deberes comunes. De esta forma, Jefferson tenía más en mente el concepto moderno de ciudadanía en vez de una comunidad caracterizada por sus diferencias y/o características étnicas, culturales o históricas. A diferencia de Jefferson, en los pueblos del norte de Europa especialmente los germánicos, la palabra de ‘pueblo’ (volk) tiene un significado asociado a características étnicas y culturales. El nacionalismo catalán toma ambos conceptos y los hace suyos dando mayor importancia a cada uno dependiendo del momento y las circunstancias.

El concepto de “autodeterminación” adaptado en los agujeros de la memoria del nacionalismo catalán

Los sectores nacionalistas e independentistas tanto a izquierda como a derecha, han vinculado de forma exclusiva la “autodeterminación” a un proceso de independencia de un “pueblo” sin Estado, cuando el concepto “autodeterminación” es en realidad un término que contempla gran cantidad de consideraciones y matices . En este sentido, “autodeterminación” tal y como estableció la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, se define como la propia existencia deautogobierno, gobierno local, federalismo, confederalismo, unitarismo o cualquier otra forma de relación conforme a las aspiraciones del pueblo, pero reconociendo los otros principios establecidos, como la soberanía e integridad territorial” [8]

La ONU solo reconocería y aceptaría la “autodeterminación” para Cataluña, en el caso de que Cataluña no tuviera instituciones democráticas, no se pudiera ejercer el derecho a la libre elección de sus representantes políticos o no tuvieran reconocidos toda una serie de derechos civiles fundamentales. Este conjunto de derechos civiles fundamentales, son también considerados legalmente como “autodeterminación de un pueblo” tal y como dictaminó la ONU en 1960 a través de la resolución 1514 (XV). En el mismo sentido se declaró Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional, catedrática Jean Monnet, Directora del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Barcelona, Premio del Movimiento Europeo Internacional al Mejor Discurso Europeísta, y miembro de la Real Academia Europea de Doctores, que recuerda comoLos derechos fundamentales, como instituciones jurídicas que son (…) sólo pueden ser ejercitados por quienes sean sus titulares (…) ¿Quiénes son, pues, los titulares del derecho a la autodeterminación? La doctrina jurídica internacional se ha ocupado profusamente de analizarlo (…) existiendo unanimidad doctrinal acerca de su aplicación a los pueblos coloniales, a los que han pasado por una guerra de liberación”. [9]

El concepto “autodeterminación” al que hacen tanta referencia los partidos nacionalistas de forma simplista y reduccionista, es en realidad un concepto mucho más amplio y complejo que contempla gran cantidad de consideraciones y matices.

El único caso que contempla la ONU para que un territorio se escinda de otro territorio, sería en aquellos casos en los que exista un acuerdo para celebrar un referéndum de independencia con todas las garantías. En este mismo sentido, una declaración unilateral de independencia jamás estaría amparada por el derecho internacional. La autodeterminación en España es recogida por la Constitución (aprobada abrumadoramente por los propios catalanes [B]) y por el Estatuto de autonomía catalán, además de ser reconocida por las principales instituciones internacionales.

La Carta del Atlántico. El verdadero origen y motivación del derecho de autodeterminación

El derecho de autodeterminación tiene en realidad un origen muy diferente al que desarrolló la ONU en el mundo post Segunda Guerra Mundial. El derecho de autodeterminación no tuvo unos orígenes precisamente altruistas o elevados, sino que fue creado para ser una herramienta geopolítica de injerencia durante los procesos de descolonización en la Guerra Fría y bajo el cual, tanto EEUU como la URSS buscaban ganar apoyos entre determinados “pueblos”, muchos de los cuales fueron constituidos con fronteras artificiales y por meros intereses políticos.

El “derecho de autodeterminación” comienza a tomar forma durante la Conferencia del Atlántico, celebrada entre el 9 y el 12 de agosto de 1941 y en la cual, se reunieron el presidente Franklin Delano Roosevelt en representación de Estados Unidos y Winston Churchill por el imperio británico. El objetivo de la reunión era diferente para cada una de las partes, aunque de fondo estaba como combatir la expansión del nacional – socialismo y el imperio nipón. No obstante, a pesar de la urgencia para forjar una estrategia sólida, tanto EEUU como Gran Bretaña no olvidaban sus intereses particulares de fondo. EEUU en espacial, buscaba reducir la influencia del imperio británico y de los países coloniales europeos en el mundo.

Los principios dados a conocer en la Carta del Atlántico tenían como objetivo “vender la paz” de los aliados tras la guerra y establecer un “nuevo orden mundial anglo – estadounidense”. Uno de los medios para llegar a ese nuevo orden, era la descolonización y los procesos de “autodeterminación”.

Tras duras negociaciones, ambos líderes llegaron a un acuerdo. En el aspecto más crucial del acuerdo, Gran Bretaña se comprometía a desmantelar progresivamente su imperio marítimo y colonial a cambio de la entrada en la guerra de EEUU y de su apoyo posterior terminada esta, tanto en materia económica como militar. La declaración conjunta realizada el 14 de agosto de 1941 a bordo del USS Augusta en “algún punto del Atlántico”, buscaba la formación de un “nuevo orden mundial” una vez que el Eje fuera aplastado. Los principios dados a conocer en la Carta del Atlántico, tenían como objetivo “vender la paz” de los aliados tras la guerra y establecer un “nuevo orden mundial anglo – estadounidense” [10]. Uno de los medios para llegar a ese nuevo orden, era la descolonización y los procesos de “autodeterminación”. Así se firmó lo que se llegó a conocer como la Carta del Atlántico [11], cuyos principios serían incorporados un año después a la Declaración de las Naciones Unidas aprobada el 1 de enero de 1942.

EEUU sustituía así progresivamente ,la presencia de británicos y franceses por su propia influencia y tutela política, económica y militar, favoreciendo procesos de independencia a “pueblos” favorables a sus demandas y contrapartidas, mientras que a otros “pueblos” que no aceptaban los términos de EEUU para una alianza política, eran ignorados o se forjaban alianzas con otros socios dentro del país aunque estos fueran minoritarios.

Por todo ello, el objetivo del llamado “derecho de autodeterminación” no tenía ningún interés altruista como tampoco lo fueron los 14 Puntos de Wilson enunciados tras la Primera Guerra Mundial, sino que tanto  la Carta del Atlántico como los 14 Puntos tenían un interés geopolítico. Es precisamente ese análisis superficial e interesado del origen del derecho de autodeterminación (convertido hoy en derecho a decidir), el que proyecta ese falso halo de legitimidad natural a la independencia de casi cualquier región que se considerara o considere hoy un “pueblo sin Estado”.

Construye tu propia justificación para la independencia

En noviembre de 2011, el ya desaparecido ‘Centre Unesco de Catalunya’ (Unescocat), publicó un documento conocido como ‘Del derecho a la autodeterminación al derecho a decidir. Un posible cambio de paradigma en la reivindicación de los derechos de las naciones sin estado’. Su principal autor era el profesor de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra, Jaume López Hernández, conocido y reconocido independentista. Jaume López, que se define como un “científico social” [12], reconocía la inviabilidad jurídica del referéndum ya que “no hay ninguna legalidad internacional que recoja explícitamente” el derecho a la autodeterminación para Cataluña.

La justificación legal que Jaume López utiliza en su informe, es la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de la Haya sobre la independencia nada más y nada menos que de Kosovo del año 2010. La sentencia establece que “si se agotan otras vías de entendimiento, si es proclamada por actores políticos legítimos, es decir, democráticamente representativos, si se hace por medios no violentos, no hay ningún obstáculo legal internacional para la declaración unilateral de independencia, y no se está violando ninguna norma internacional que el Consejo de Seguridad o la Asamblea de las Naciones Unidas tengan que defender“. Este es el fragmento de la sentencia que, según López, justificaría el “derecho a decidir”. Lo que no explica López, es cómo se llegó en Kosovo a la situación que se llegó, ni como los kosovares con el conocimiento de la OTAN, prepararon el  escenario de la masacre de Račak en el marco de una campaña de relaciones públicas internacional, cuyo fin era ganar apoyos que justificaran los bombardeos contra Serbia. La escenificación de Račak fue el pretexto que utilizó la OTAN para lanzar una brutal campaña de bombardeos que condujo a la independencia.

Jaume López Hernández, conocido y reconocido independentista, publicó un documento conocido como ‘Del derecho a la autodeterminación al derecho a decidir. Un posible cambio de paradigma en la reivindicación de los derechos de las naciones sin estado’, en el que reconocía la inviabilidad jurídica del referéndum ya que “no hay ninguna legalidad internacional que recoja explícitamente” el derecho a la autodeterminación para Cataluña.

El “derecho a decidir” reconoce López, es un neologismo cuyo objetivo es liquidar el derecho internacional para adaptarlo a las necesidades coyunturales del nacionalismo catalán, buscando la legitimación que si no puede ser jurídica, será “popular”, una legitimación convertida en una “nueva tendencia“, según sus propias palabras. Esta “nueva tendencia,” sería producto de una “concreción conceptual y política del derecho a la autodeterminación en un contexto democrático y liberal (no en una colonia o un régimen comunista) ha ido experimentando cambios de matiz, nuevos tratamientos, justificaciones e implicaciones que marcan nuevas pautas tanto en el ámbito normativo y argumental como estratégico y político” [13]. El informe de López estaba destinado a partidos políticos, medios y entidades nacionalistas. En él, sugería que “el derecho a decidir se convierta en un nuevo referente en el análisis y la legitimación de las reivindicaciones en defensa de la creación de nuevos estados, hay que difundir el concepto y profundizar en sus implicaciones teóricas”. Y de los resultados de este informe junto con los trabajos de otros expertos como el ya citado Agustí Colomines, se forjó el concepto orwelliano, del “derecho a decidir” [14].

La ‘Plataforma pel Dret de Decidir’ (PDD), es una de esas “organizaciones culturales” que ha sido financiada por la Generalidad con dinero público y es una de las principales organizaciones que ha popularizado el término “derecho a decidir”, tal y como reconoce López, que calificó a la PDD como “pieza clave para la popularización del término“. El manual del buen independentista, sugiere que, “para que el derecho a decidir se convierta en un nuevo referente en el análisis y la legitimación de las reivindicaciones en defensa de la creación de nuevos estados, hay que difundir el concepto y profundizar en sus implicaciones teóricas“, es necesario vincular el “derecho a decidir” con el “el discurso sobre la regeneración democrática” y “no convertirlo en ningún caso en sinónimo del derecho a la autodeterminación“, así como “distinguir entre soberanismo e independentismo” mientras se “prioriza el elemento democrático sobre otras consideraciones tomando como foco de atención destacada la respuesta del Estado a las reclamaciones de un mejor encaje y de más democracia”. [15]

Volviendo al concepto real (y legal) del derecho de autodeterminación

Según la Carta fundacional de las Naciones Unidas de 1945 y la ‘Declaración sobre la concesión de independencia a países y pueblos coloniales’ de 1960, el derecho a la autodeterminación solo tiene por objeto, ser aplicado a ciertos casos muy determinados. El documento conocido como ‘Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas’ de 1970, recoge el derecho a “la libre determinación de los pueblos“, pero remarcando que “todo intento de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un Estado o país o su independencia política es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. En este sentido, “cualquier reivindicación de una minoría territorial que no pertenezca a un imperio, ni haya sido colonia, se conceptualiza como un conflicto de unos ciudadanos con su Estado, fuera de los márgenes, por tanto, que presupone el derecho a la autodeterminación“. [16].

Tanto en la resolución 1514 de la Carta Magna de las Naciones Unidas sobre los procesos de descolonización así como en todas las resoluciones que hay en Naciones Unidas, la sentencia del Tribunal de Canadá sobre el caso Quebec o el documento ‘Better Together’ escocés, se establece y delimita el “derecho a la autodeterminación externa” o derecho de secesión sin participación de todo el territorio, a tres y solo tres supuestos :

  1. Territorios coloniales.
  2. Territorios ocupados militarmente.
  3. Territorios donde no se reconocen los derechos humanos y de la población.

La impostura del nacionalismo catalán consiste en mantener que Cataluña cumple actualmente con alguno de los tres puntos (o incluso los tres), para poder así iniciar un proceso de independencia unilateral. Se hace realmente necesario, un gran ejercicio de “doble pensar” orwelliano (“la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente”) para poder autoconvencerse de que Cataluña cumple alguno de estos tres puntos.

 

Mitos e imposturas del nacionalismo catalán

Tras haber hecho un pequeño repaso inicial de las justificaciones “legales” del ‘procés’ para una secesión unilateral, así como de la legislación internacional actualmente vigente con algunos de sus límites y matices, podemos empezar a repasar algunos de los mitos e imposturas del nacionalismo catalán, todo ello siguiendo un orden más o menos cronológico. Y es que en la Cataluña orwelliana del “derecho a decidir”, el ‘procés’ kafkiano nacionalista ha querido hacer suyo el eslogan del INGSOC, aquel que dice “quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”.

Orígenes míticos de Cataluña como primera nación del mundo. Una civilización super avanzada

La región que hoy se conoce como Cataluña comienza a tener relevancia en la historia como uno de los territorios que más fácilmente conquistó Roma en la antigua Hispania. Las crónicas de los textos clásicos como los de Tito Livio o Estrabón, dan fe de que la primera forma de nombrar la región que hoy es Cataluña, fue la de Hispania Citerior.

Desde el 206 a.C, Roma mantuvo el nombre de Hispania Citerior a la región hasta que en el 19 a.C, se cambió por Hispania Tarroconense cuya capital se fijó en Tarraco. Los pueblos prerromanos que ocupaban aquel territorio, eran pueblos iberos que compartían cultura y costumbres con muchas otras tribus iberas del resto de la península. Según la versión de los historiadores independentistas, toda la historiografía moderna estaría equivocada y para resolver el problema, decidieron crear una historia a medida.

Uno de los principales “historiadores” de nacionalismo catalán, es Victor Curucull, el cual defiende la disparatada idea de Cataluña como una superpotencia de la Edad Antigua. Curucull, que es miembro del secretariado de la Asamblea Nacional de Cataluña, miembro del orwelliano ‘Institut Nova Història’ y presidente de la Fundación Sociedad y Cultura, afirma que “los orígenes de la nación catalana se remontan al siglo VII a. C”, concretamente a la antigua y mítica ciudad de Tartessos que en realidad, la tradujo mal deliberadamente el “Estado español” siendo en realidad su nombre el de Tortosa y por ello, es “la primera nación del mundo”. Curucull también tiene ideas disparatadas sobre Roma para la que según su opinión, “no comenzó a ser la capital que fue, hasta que no entraron los catalanes”. De esta forma, Cataluña sería así el mayor imperio de la Edad Antigua en Europa, el más duradero según Curucull. Incluso “el descubrimiento de América fue algo que no se llevó a cabo por españoles, sino por catalanes”. Por todo ello, “Cataluña, es la nación más importante del mundo desde finales del siglo XV hasta la mitad del siglo XVI”. [17]. Curucull cambió de chaqueta y se pasó al nacionalismo catalán subvencionado después de haberse presentado a las primeras elecciones democráticas españolas por el partido “franquista” UCD.

La “excepcionalidad” de Cataluña y la negación de España

Historiadores nacionalistas como Ferrán Soldevilla, consideran que existe una “diferencia catalana”. Su premisa se fundamenta en los supuestos contactos que tuvieron los catalanes de la Edad Antigua con los griegos y otros pueblos comerciantes del mar con los que tanto les gusta identificarse por su carácter de “mercaderes pacíficos”. No obstante, esta afirmación bien podría aplicarse a cualquier otra de las ciudades costeras que florecieron en la península, como la presencia de los fenicios en el sur (Gádir) o los pueblos celtas, íberos y celtíberos que desarrollaron una vibrante cultura e importantes y avanzadas ciudades como Cauca (Segovia), Palantia (vacceos), Ocelum (Medina Celi), Segobriga (Cuenca), Numantia (Soria), Salduie (Zaragoza) o la verdadera Tartessos (ubicada entre Cádiz, Huelva, Sevilla). Es difícil no aceptar que fueron los romanos los que, para bien o para mal, dieron una uniformidad territorial a la península y le dieron un punto de partida común para todos los pueblos y culturas que la habitaban y vendrían después.

Al mismo tiempo que el nacionalismo catalán establece la “excepcionalidad” de Cataluña, se manufacturaba otro mito como es el de la negación de “España” como sujeto político, social, histórico y religioso que hunde sus raíces como se ha indicado, hasta el imperio romano en el siglo I antes de Cristo, por no hablar de la herencia celta e íbera ya comentada. Este mito que pretende dar mayor justificación a la idea del nacionalismo catalán, queda rebatido no solo por la presencia romana y la importancia de la unidad política que adquirió Hispania, de donde salieron dos de los más importantes emperadores romanos como Adriano o Trajano, sino también con la posterior llegada de los visigodos y su política territorial. De hecho, la primera capital de la Hispania visigoda fue, paradójicamente para los nacionalistas, Barcelona, algo que los historiadores independentistas han quitado tradicionalmente importancia a pesar de los tres siglos que perduraron los godos en la península y que ellos mismos dejaron por escrito la continuidad de la Hispania romana a la visigoda como unidad territorial, política y religiosa. Esto queda especialmente reflejado en el libro de San Isidoro de Sevilla (599–636), ‘La historia de los godos’, en la que describe en su prólogo el ‘Laus Hispaniae’, una alabanza que dice así: “Eres oh España, la más hermosa de todas las tierras que se extienden de occidente a la India, tierra bendita y siempre feliz, madre de príncipes y muchos pueblos. Eres con pleno derecho, la reina de todas las provincias pues de ti reciben luz oriente y occidente” [I]. Por aquel entonces, la propia palabra “Cataluña” o “catalán” ni siquiera existía. Habría que esperar varios siglos hasta que hiciera su primera aparición y aun así, nadie sabe exactamente cuál es su origen etimológico.

España es el único país occidental en el que una parte considerable de sus escritores y políticos niegan la existencia misma del país“, asegura Stanley Payne, para quien “la historia de España es la más distorsionada de Occidente“, no por los “españolistas”, sino por los detractores de la idea de España y los que aún se creen de forma literal la propaganda anglosajona de la Leyenda Negra así como las leyendas negras posmodernas.

En el reino visigodo existían dos centros políticos principales, uno era Toledo y el otro Narbona. Los obispos visigodos de lo que es hoy Cataluña, apenas les separaban 250 kilómetros de Narbona mientras que Toledo se encontraba a 700. A pesar de la diferencia tan grande que suponía en aquellos tiempos 500 kilómetros, los obispos “catalanes”, acudían a Toledo porque consideraban a esta ciudad el centro político y religioso de la Hispania visigoda. Este hecho da una idea de la importancia de Toledo, a diferencia de cómo el nacionalismo ha difundido el mito de que Cataluña históricamente ha tenido mayor vinculación política y social con Francia. Con el tiempo, la palabra Hispania fue desapareciendo pasando a ser sustituida por “las Españas”, calificativo que aparece por primera vez en las crónicas astures y que luego será utilizada con total normalidad e indistintamente, para referirse a los reinos cristianos que comenzaban a emerger (Castilla, León, Navarra, Aragón) pero siempre teniendo de fondo, que a todos estos reinos les unían lazos históricos, políticos y religiosos. Todos aquellos reinos y pueblos, seguirán hablando de “Españas” en sus documentos y seguirán considerándose profundamente “hispanos” y herederos de muchas de  las tradiciones e instituciones romanas.

Y es que a pesar de todo, “España es el único país occidental en el que una parte considerable de sus escritores y políticos niegan la existencia misma del país“, asegura Stanley Payne, para quien “la historia de España es la más distorsionada de Occidente“, no por los “españolistas”, sino por los detractores de la idea de España y los que aún se creen de forma literal la propaganda anglosajona de la Leyenda Negra así como las leyendas negras creadas posteriormente. Stanley Payne ha estudiado España desde los años cincuenta y es uno de los hispanistas más respetados del mundo. Payne considera que  la historia de España “se ha descrito y definido a partir de conceptos inusitadamente controvertidos: reino bárbaro decadente, conquista oriental, paraíso multicultural, guerra divina, Reconquista, Inquisición, primer imperio mundial, decadencia profunda, leyenda negra“, descripciones que contienen demasiado a menudo “tópicos esencialmente falsos” [358].

La negación orwelliana de la historia y origen de España, es apoyada desde la propia web de la Generalidad de Cataluña, en la cual se explica como “gracias a los condes de Barcelona se formó el reino de Aragón”, rebatiéndose así toda la historiografía medieval que establece la formación del reino Aragón en 1035, tras la unión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza bajo la figura de Ramiro I, es decir antes incluso de su unión con Navarra y de los propios enlaces matrimoniales entre los condes de Barcelona y las herederas al trono aragonés. De hecho, los soberanos aragoneses siempre se consideraron “reyes de Aragón” y nunca de Cataluña.

La Cataluña histórica “independiente” durante la Alta Edad Media

El independentismo requiere de hechos históricos que se adapten a su relato y uno de los más importantes es el de justificar la existencia de una Cataluña “independiente” en algún momento de la Historia como punto de partida de su mitología. Ese momento se busca generalmente en la Alta Edad Media, cuando todo el orden político y económico se había venido abajo tras la caída del imperio romano y las invasiones germánicas. Un periodo de enorme inestabilidad y guerras permanentes, no es precisamente el más adecuado para formarse un Estado “independiente y soberano” con fronteras estables y definidas. De hecho, en aquellos días no existían fronteras establecidas como hoy y los límites eran más bien zonas de mayor o menor influencia. Lo cierto es que Cataluña nunca fue independiente sino que siempre fue un territorio vasallo de otros reinos limítrofes más poderosos.

Tras la caída del imperio romano, la región que hoy conocemos como Cataluña pasó por todo tipo de avatares debido a su privilegiada y estratégica posición. Voltaire escribió como los catalaneshan estado subyugados en todos los tiempos: los conquistaron los romanos, los godos, los vándalos, los sarracenos”. En el siglo VI y VII, escritores visigodos como el ya mencionado Isidoro de Sevilla, hablaban ya de una unidad político – religiosa llamada España cuyas raíces comenzaron a establecerse progresivamente tras la romanización y el reino visigodo.

El mito de los nacionalistas catalanes de que España “nace” con las Cortes de Cádiz, no merece tenerse en consideración, pues ya en aquella época, el reino visigodo como embrión de la futura España, comenzaba a consolidarse estableciéndose una unidad política y religiosa con la conversión de Recaredo del arrianismo al catolicismo.

En ‘Historia de los Reyes de los Godos, vándalos y suevos’ (619), San Isidoro de Sevilla describe a los reyes visigodos como soberanos de “Hispania”, incluso llama a Suintila (rey de los visigodos entre 621 y 631), “Rey de ‘totius Spaniæ’”. En este sentido, el mito de los nacionalistas catalanes de que España “nace” con las Cortes de Cádiz, no merece tenerse en consideración pues ya en aquella época, el reino visigodo, como embrión de la futura España, comenzaba a consolidarse estableciéndose una unidad política y religiosa con la conversión de Recaredo del arrianismo al catolicismo. Otro hecho que viene a explicar la vinculación en esta época de Cataluña con el resto de “las Españas”, es la aplicación que se hacía del antiguo código visigodo ‘Liber Judiciorum’. El imperio carolingio respetaba la jurisdicción de dicho código al considerar que lo que es hoy Cataluña, pertenecía por entonces a la jurisdicción hispana peninsular según afirma Emilio Mitre Fernández, uno de los grandes historiadores medievalistas, profesor universitario en la Universidad de Valladolid y en la Complutense de Madrid.

Tras la invasión musulmana y la caída del reino visigodo, los reyes francos se hicieron con los territorios al sur de los Pirineos que pasaron a denominarse la ‘Marca Hispánica’, territorio que muchos nacionalistas catalanes han querido ver en ella el origen de Cataluña. Lo cierto es que Marca Hispánica era un “territorio tapón”, vasallo del reino franco cuya función era la de contener las incursiones musulmanas, incursiones que terminaron definitivamente con la derrota musulmana a manos de Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732).

En abril del año 815, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, declaró un precepto para la protección del condado de Barcelona en el que se describía a los literalmente, “españoles”, Juan, Chintila y otros personajes de la época, mientras que el nombre de Cataluña o catalanes continuaba sin aparecer en este texto o en otros de su época. En el año 1096, la familia de los condes de Barcelona continuaba siendo vasalla del reino franco y los matrimonios se acordaban con mujeres procedentes del norte de los Pirineos. Esa situación solo fue alterada por Berenguer III, que casó a su hija con María, hija del Cid Campeador. En este periodo por lo tanto, la reivindicación nacionalista del origen de los condados catalanes, no tiene nada que ver con el surgimiento de los Estados modernos, sino que como se ha dicho, fueron territorios dependientes de la monarquía carolingia que creó estos condados como un “estado tapón” contra los musulmanes.

El historiador Ricardo García Cárcel considera que “Cataluña nunca ha sido un Estado autónomo. Siempre dependió jurídicamente de otros”. El nacionalista catalán Joan Cullá, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, considera sin embargo que el imperio carolingio reconoció a los condados catalanes su soberanía “un poco antes del año 1000 en adelante, Cataluña es un país soberano, una soberanía clarísima, con la particularidad de que no tenía un monarca propio”. Cullá sostiene así, la complicada tesis de mantener que en el siglo XII, tras producirse la unión dinástica entre la Corona de Aragón y los condes de Barcelona, estos últimos “conservan su soberanía” y “pasan a tener el mismo monarca, pero siguen siendo dos países distintos, con diferentes instituciones, impuestos, leyes, etcétera“. Es decir, un territorio soberano sin monarca propio y sin ser vasallo de ningún otro poder regional, es algo cuando menos complicado de ver a lo largo de toda la Edad Media, algo que “en el mundo medieval no tiene ningún sentido. Las relaciones son de señor y vasallos, todo el mundo es vasallo de alguien excepto los reyes y los grandes modelos de entidad que se suponen herederos del Imperio Romano, como el de Carlomagno“, aclara Josep María Fradera, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra. [18].

Otras versiones sobre la “primera independencia” de Cataluña

El nacionalismo catalán tiene otro mito sobre la fundación de la Cataluña “histórica independiente”, representado en el personaje de Wilfredo el Velloso, que según el independentismo, legó en el año 897 sus tierras a su hijo a quien se le considera iniciador de la dinastía de “reyes catalanes”. El hecho es que no se conoce ningún documento que confirme la desvinculación de los condados catalanes con los poderes regionales de la época que dominaban Barcelona, unos territorios que como recogen documentos de la época, se consideraban como “alodiales y vinculados a una marca” y que “no podían transmitirse”. Mucho menos aún que Cataluña tuviera “reyes” y “reinas” como se enseña en la escuela pública catalana actualmente [19].

Pero el mito más aceptado de la construcción de la “primera independencia” de Cataluña, comienza con el Conde Borrell II. Borrell II, supuestamente no renovó el juramento de vasallaje con el rey Hugo Capeto. Existen interpretaciones para todos los gustos que van desde considerar este hecho como una forma de “independizarse”, hasta un acto de rebeldía o un simple viaje del monarca francés para atender asuntos en sus fronteras, momento que aprovechó Borrell II para “independizarse”. Anteriormente a esto, es bien sabido que Borrell II se declaró vasallo del Califa de Córdoba, Alhakén II (950 al 966), algo que a la postre no le serviría de nada, pues los condados catalanes serían igualmente arrasados por Almanzor a finales del siglo X.

Otro mito sobre la fundación de la Cataluña “histórica independiente”, se encuentra representado en el personaje de Wilfredo el Velloso, que según el nacionalismo catalán, legó en el año 897 sus tierras a su hijo que a su vez se le considera iniciador de la dinastía de “reyes catalanes”.

Por otro lado y como ya se ha apuntado, antes siquiera de que el nombre de Cataluña apareciese, al territorio era conocido como la “Marca hispánica”. El por entonces Obispado de Tarragona se identificaba por entonces bajo el nombre y el título de “Primado de las Españas”, mientras que en los documentos históricos francos, se refieren a los catalanes comonatione hispana”. Documentos del siglo VIII también hablan de los “hispanos de Barcelona” e incluso cuando “no existía siquiera Castilla, lo que es ahora geográficamente Cataluña era el epicentro de Hispania. Coja los cronistas medievales catalanes y se llevará una sorpresa mayúscula, todos, absolutamente todos, al hablar de Cataluña la consideran ‘las Españas’” [20]

No existe tampoco un consenso en el independentismo sobre los “orígenes” de Cataluña en el año 801 d. de C. En aquel año, un ejército al mando de Ludovico Pío, rey de Aquitania, entró en la ciudad de Barcelona y según otra versión, se formó el condado de Barcelona. En los documentos de la época sobre Ludovico Pío, ya se hacía distinción entre sus súbditos, llamando a unos francos y a otros españoles, y siendo estos últimos aquellos que vivían en condados como los de Barcelona, Ausona, Ampurias o Urgel, feudos del ducado de Septimania, todos ellos pertenecientes también al reino franco. En ningún documento fechado en aquella época, aparece la palabra “Cataluña” o se refiere a sus habitantes como “catalanes”, nombre que aún tardaría varios siglos más en aparecer en documentos. [21].

El primer parlamento de la Historia

Otro de los grandes mitos de la “protohistoria” de Cataluña según el independentismo y más concretamente, según el ex presidente de la Generalidad Carles Puigdemont, es que Cataluña tuvo el “primer parlamento de la Historia”. En abril de 2016, Carles Puigdemont viajó hasta la Universidad de Harvard, donde tomando la palabra para hablar sobre el violonchelista catalán Pau Casals, se refirió a aquellas palabras que el músico pronunció en 1971 tras recibir la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas. Puigdemont hizo suyo el famoso discurso de Casals explicando como “Cataluña tuvo el inicio de las Naciones Unidas… Todas las autoridades de Cataluña en el siglo XI se reunieron en una ciudad de Francia para hablar de paz….”, para terminar declarando, “Paz en el mundo y en contra de las guerras y la inhumanidad de las guerras. Esto fue Cataluña. Estoy muy, muy contento, muy emocionado de estar aquí, con ustedes”. [22]

Pau Casals era un gran músico aunque su rigor histórico dejaba mucho que desear. Este mito fue reforzado por Carles Puigdemont a pesar de que la Unesco, declaró el 18 de junio de 2013 como “primer Parlamento de la historia”, al Parlamento de León basándose en los documentos medievales conocidos como ‘Decreta de León de 1188’, documentos que fueron declarados “Memoria del Mundo” reconociendo en ellos la “referencia al sistema parlamentario europeo más antiguo que se conozca hasta el presente”. En el sistema de gobierno leonés de 1188, “la plebe participa por primera vez, tomando decisiones del más alto nivel, junto con el rey, la iglesia y la nobleza, a través de representantes elegidos de pueblos y ciudades”. La “cuna del parlamentarismo”, con todos sus matices, según la UNESCO es por lo tanto León, dado que “en 1188 el rey Alfonso IX convoca, por primera vez en la historia, a los ‘tres estados’ a la curia regia. Estas cortes, celebradas en la Real Colegiata de San Isidoro, suponen el origen del sistema representativo parlamentario actual, y de la democracia”. [23]

La Unesco declaró el 18 de junio de 2013 como “primer Parlamento de la historia”, al Parlamento de León basándose en los documentos medievales conocidos como ‘Decreta de León de 1188’.

Por otro lado, en una declaración soberanista en el Parlamento catalán en 2013 [J], se hizo referencia a una serie de episodios históricos con los que se busca justificar aquel primer Parlamento catalán y el primero de la Historia. La declaración establecía que el autogobierno y el parlamentarismo de Cataluña, se basa en las asambleas de “Pau i Treva de la Cort Comtal”, consideradas el “origen de las Cortes Catalanas” en el siglo XI. Aunque el nacionalismo catalán ha presentado las asambleas de ‘Pau i Treva de la Cort Comtal’ como “el primer parlamento catalán” o “asamblea popular”, lo cierto es que dichas asambleas eran en realidad una reunión de eclesiásticos que aplicaban dos instituciones clásicas medievales cómo eran la “paz de Dios y la tregua de Dios”. Nada tiene que ver por lo tanto con un Parlamento ni con autogobierno, eran asambleas en las que se intentaba mediar la suspensión de actividades armadas durante ciertas partes del año o días de la semana y que era comunes a los Estados y reinos de toda la Europa medieval.

Cataluña, como condado vasallo de la Corona de Aragón, no como reino independiente

En el año 1137, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, cambió la tradición existente a la hora de contraer matrimonio marcando un hito considerable. En lugar de continuar la costumbre de sus predecesores, contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón, lo que condujo a que el condado de Barcelona se convirtiera en vasallo de la Corona de Aragón y no un territorio “igual” en consideración. También es importante recordar que aunque “los condados catalanes tuvieran a un rey como soberano, no significa que Cataluña estuviera constituida o se constituyera alguna vez como un reino, sino que en este caso, el rey fue rey de Aragón como todas las crónicas hacen referencia y no ‘rey de Cataluña’ o del ‘imperio catalano – aragonés’“.

La debilidad de los condados catalanes por sus múltiples vasallajes así como su impotencia para rechazar las incursiones musulmanas, condujo a que sus gobernantes se “vincularan dinásticamente con el resto de reinos hispanos y especialmente con una de las superpotencias como ya era Aragón en aquella época. Y este es el momento clave de la unión de los condados catalanes a la Corona de Aragón de Alfonso II, mediante el matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV (1150). Antes de la coronación de Alfonso VII de Castilla, acaecida el 26 de mayo de 1135, el propio conde de Barcelona denominaba al Rey de Castilla como ‘Imperator Totius Hispaniae’ reconociendo así su vasallaje a este e incluso documentándose su asistencia a la ceremonia. Incluso los conflictos dinásticos surgidos entre los herederos del propio Conde Ramón Berenguer IV, se resolvieron ante el propio soberano de Castilla lo que debería de hablar por sí solo en cuanto a que los condados catalanes era un Estado ‘independiente’. Y así, sirviendo Aragón como escudo frente al antiguo vasallaje de Francia sobre los condados catalanes, terminará en el siglo XV con la unión de la propia Corona de Aragón con la Castilla”. [24].

La crisis de 1640 y 1652. El corpus de sangre y la revuelta de los segadores

Otro de los grandes mitos el nacionalismo catalán es el de la Revuelta de los Segadores. En este mito adaptado y readaptado, se defiende la idea de que las consecuencias devastadoras del levantamiento popular conocido como la Revuelta de los Segadores, fue una conspiración de “España contra Cataluña”, para someterla, destruir su soberanía y ocuparla.

Esta historia comienza en 1635, cuando Francia declaró la guerra a España y 4 años después, en 1639, se producía una invasión francesa a través del Rosellón. Durante todo ese período, las desavenencias entre el Gobierno central y la Diputación de Barcelona fueron en aumento, ya que se prohibía comerciar con Francia debido a la guerra, algo que causó grandes pérdidas en la economía catalana, la mayoría de ellas por derechos de aduanas. Por otro lado, los tercios españoles acantonados en Cataluña, tuvieron un comportamiento indisciplinado, cometiendo pillajes y excesos que contribuyeron a que se desencadenaran conflictos con la población, siendo esta uno de las causas que contribuyó a desatar la revuelta en junio de 1640. Sin embargo, hubo otros motivos no menos importantes como fueron la pésima gestión de la campaña militar organizada por Felipe IV, su ministro, el conde-duque de Olivares y las propias las autoridades locales.

Historiadores nacionalistas de finales del siglo XIX y principios del XX como Rovira i Virgili, consideraban la revuelta de los Segadores un movimiento popular “reaccionario”, en contraste con la opinión romántica del nacionalismo que lo considera una revolución por la libertad y contra España.

El día del Corpus Christi era tradición que los segadores de la comarca barcelonesa entraran en la ciudad. Aquel junio de 1640, “unos cuatrocientos o quinientos hombres disfrazados de segadores urdieron una revuelta asaltando las casas de los Magistrados de la Real Audiencia y la de muchos funciona-ríos virreinales. El Virrey de Cataluña, Dalmau de Queralt (un catalán), fue vilmente asesinado” [25]. La irá popular se desató contra los tercios primero y más tarde contra las propias autoridades catalanas, su burguesía y aristocracia e instituciones, y todo ello con una ferocidad inusitada en la que nunca se reivindicó ninguna acción política. Uno de los “libertadores” que se conoce de la revuelta era Rafael Godoy. Godoy había escapado semanas antes de comenzar la revuelta tras haber sido condenado a muerte. Su principal motivación fue la de encontrar a los jueces de la Real Audiencia que lo habían condenado y asesinarlos. Sebastián Estralau también fue otro conocido “líder” de la revuelta aunque antes de esta era un bandolero consumado. La propaganda nacionalista ha transmitido a los segadores y sus hoces como la imagen de una revuelta política aunque lo cierto es que las armas utilizadas se reducían a pedreñales y puñales.

Historiadores nacionalistas de finales del siglo XIX y principios del XX como Rovira i Virgili, consideraban la revuelta de los Segadores un movimiento popular “reaccionario”, en contraste con la opinión romántica del nacionalismo actual que la considera una revolución por la libertad y contra España. De hecho fue una rebelión reaccionaria debido a que, entre otras cosas, durante la rebelión  apareció un grupo clandestino conocido como “Ejército Cristiano”, cuyo lema era “Viva la Santa Fe Católica y el Rey de España y muera el mal gobierno”. Paralelamente, la Diputación de Cataluña contactó con las autoridades francesas ofreciendo a Cataluña como protectorado francés. Las negociaciones comenzaron el 24 de octubre de 1640, cuando llegó a Barcelona un representante de alto nivel francés para negociar (en castellano). Las cláusulas del acuerdo no son precisamente en clave soberanista, sino más bien, en clave de sometimiento a la autoridad francesa y cediendo en aspectos políticos y económicos fundamentales, aspectos que daban una posición considerablemente peor a la existente previamente y que a medio plazo, fue uno de los motivos para terminar abandonando la idea de continuar siendo un “protectorado” francés.

Sorprende por ejemplo que el artículo 3 de las cláusulas de negociación, se solicitara a Francia que el tribunal de la Inquisición permaneciera en Cataluña siendo como es la Inquisición, una institución tradicionalmente vinculada a España y los Reyes Católicos por la Leyenda Negra, cuando es bien sabido que se creó para extirpar las herejías cátara y valdense del Languedoc en el siglo XII. Otras reivindicaciones “soberanistas” que la aristocracia catalana exigía a los franceses, era la relativa al artículo 6, una demanda consistente en poder mantener la prerrogativa de los ‘Consellers’ de Barcelona para cubrirse la cabeza ante el Rey. El artículo 13 establecía la forma en que Cataluña quedaba sometida a la autoridad de Francia y a otros poderes regionales. En enero de 1641, el Cardenal Richelieu se reunió con tres embajadores catalanes (con los que habló nuevamente en castellano como así quedó reflejado) y les propuso que Francia apoyaría la creación de una República catalana títere bajo la protección francesa, quedando ésta constituida pocos días después, el 16 de enero. Solo una semana después, el propio presidente de la Diputación, Pau Claris, que había anunciado la proclamación de la República, reconocía que ésta era totalmente inviable, suplicando someterse al Rey de Francia, Luis XIII proclamado poco después, Conde de Barcelona.

Richeliu utilizó a Cataluña como un mero peón para debilitar a España, siendo el periodo comprendido entre 1640 con la revuelta de los Segadores a 1659, con la Paz de los Pirineos, uno de los periodos de mayor inestabilidad en la región que terminó conduciendo a la pérdida de la llamada Cataluña francesa. El propio Jaume Vicens Vives, reconoce como solo trasalgunos años de ocupación militar, sólo un millar de familias perseveraba al lado de las tropas y los virreyes de Francia”, mientras que en otras poblaciones como en Gerona, sus habitantes recibían en 1659 a las tropas de Carlos II al grito de “¡Visca Espanya!“. De esta forma, la Revuelta de los Segadores y su proyección política, no es sino otra invención del nacionalismo romántico catalán del siglo XIX que debe su nombre al creador de libelos, Manuel Angelón. [26]

Convirtiendo la Guerra de Sucesión en una guerra de secesión (1713 – 1714)

La guerra de Sucesión de 1713 – 1714, también es otro de los “hitos” y mitos preferidos del nacionalismo catalán. puede considerarse “acto fundacional” más consensuado del origen de la “nació” catalana, una guerra de sucesión dinástica adaptada por los catalanista posmodernos a una guerra de “secesión” de Españ contra Cataluña. Pocos historiadores nacionales (incluyendo catalanes) e internacionales, dudan de que el conflicto tuviera otras motivaciones que no fueran las de una sucesión dinástica entre Austrias y Borbones. Lo cierto es que la guerra comienza cuando Carlos II el hechizado, muere sin descendencia directa, momento en el que se desata una lucha europea por el trono español cuyos principales principales pretendientes eran Felipe V de Borbón (nieto de Luis XIV de Francia) y el archiduque Carlos de Austria.

Según la mitología romántica nacionalista, los catalanes eran en su gran mayoría favorables al candidato de los Austrias, ya que supuestamente “respetaba” todas las particularidades de Cataluña, mientras que el candidato de los Borbones solo buscaba el “sometimiento y la represión” de todo lo relacionado con lo catalán, algo que muchos políticos, intelectuales, historiadores y tertulianos nacionalistas describen a menudo un “genocidio cultural”. En contraste a esta visión interesada y politizada de la historia, Roberto Fernández, historiador, rector de la Universidad de Lérida y ganador del Premio Nacional de Historia, considera que en realidad “Cataluña tuvo en las políticas borbónicas un buen aliado. A partir de 1714 el XVIII fue un siglo magnífico para Cataluña; la causa fue una bonanza económica general, que las clases dominantes supieron aprovechar muy bien, pero además bastantes políticas del reformismo borbónico, en el comercio, en la industria, en la creación de instituciones culturales, fueron buenas para Catalunya, y muchas de ellas dialogadas con la burguesía catalana”.

La Diada es para Henry Kamen, “un invento del movimiento nacionalista. No es un invento de los catalanes. Se originó más o menos en 1975, a la muerte de Franco, y ahora hay una confusión total sobre quién celebra la Diada y con qué intención. Entonces la Diada no es un día nacional, no celebra nada porque nadie puede decidir exactamente qué están celebrando. Se basa en una mitología, en una invención de lo que pasó en 1714. Han falsificado toda la base histórica. En Cataluña no se estudiaron los acontecimientos de 1714 hasta mediados del XX“.

El reconocido hispanista británico Henry Kamen, considera como no podría ser de otra forma, que Cataluña no fueinvadida” ni “reprimida” por España. Tras el 11 de septiembre de 1714, Cataluña continuó siendo una región próspera, de hecho la región más rica de España, con unos privilegios especiales en diversas materias que otros territorios españoles no disfrutaban. Kamen remarca como “después del 1714 se ofrecen otras razones para justificar el separatismo, pero no hay ningún expolio. Cataluña es una de las regiones más ricas de todas y eso también fue ‘culpa’ de España. Se ha producido una falsificación de la historia como Franco hizo con la historia de España, los reyes Católicos y aquello de ‘una, grande y libre’. Se repitió mucho hace un par de años aquello del expolio. Algo que se repitió sin dar justificación histórica ni económica”. [27] Otro aspecto que el nacionalismo catalán olvida fácilmente en el “genocidio cultural” de “España contra Cataluña”, es que “en todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña”. [28]

La Diada es para Henry Kamen, “un invento del movimiento nacionalista. No es un invento de los catalanes. Se originó más o menos en 1975, a la muerte de Franco, y ahora hay una confusión total sobre quién celebra la Diada y con qué intención. Entonces la Diada no es un día nacional, no celebra nada porque nadie puede decidir exactamente qué están celebrando. Se basa en una mitología, en una invención de lo que pasó en 1714. Han falsificado toda la base histórica. Yo sólo me meto en cuestiones nacionalistas si veo que están torciendo, o falsificando, el pasado del país. Entonces como historiador me siento un poco obligado a inmiscuirme en la cuestión“. Y es que “En Cataluña no se estudiaron los acontecimientos de 1714 hasta mediados del XX“. [32]

Si los hechos acaecidos en 1714 son tomados como punto de partida por parte del nacionalismo catalány  como el momento de referencia de la “pérdida de la independencia” en Cataluña, entonces la lógica nacionalista debería dictar que se buscara algún restaurar en el trono a un descendiente austracista como Carlos Pío de Habsburgo-Lorena y Borbón (un rama de la familia de los Austrias que vivió y falleció en Barcelona a mediados del siglo XX) u otros pretendientes como Alejandra Blanca y María Inmaculada que viven también en Cataluña.

1714 y la Diada no son sino un hito propagandístico conveniente que toma los hechos que interesan e ignora los que no, un ejercicio más de memoria selectiva orwelliana tal y como decía Winston Smith en la novela de Orwell, “Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas.”.

El mito de la imposición del castellano en Cataluña tras 1714

En los archivos de la corona de Aragón encontramos gran cantidad de documentos oficiales de la Diputación de Cataluña escritos en latín, castellano, catalán, incluso en árabe y occitano. Desde los orígenes del castellano, este ha estado presente en Cataluña no por imposición sino por lo que se conocía como “lengua de prestigio”, esto es, que el castellano dominaba en sectores como el comercio, la industria y las finanzas.

Durante varios siglos, la lengua mayoritaria de Cataluña fue el mozárabe. En este sentido, tanto la Corona de Aragón Cataluña y Barcelona eran territorios plurilingües y el catalán nunca tuvo una situación de preponderancia sobre el resto de lenguas habladas. Los propios documentos de la Diputación Catalana de la Edad Media, describen en su gran mayoría a Cataluña como una “provincia”. [29].

Con la llegada de Carlos V, el uso del castellano continuó extendiéndose entre la nobleza y la burguesía, presumiendo sus hablantes del uso de la lengua y considerando a su lengua vernácula propia de clases incultas. Serían los nacionalistas románticos de la ‘Renaixença’ los que establecieron el mito de la decadencia del catalán en términos de imposición y de una política de debilitamiento de Cataluña desde Madrid.

Con la llegada de Carlos V, el uso del castellano continuó extendiéndose entre la nobleza y la burguesía, presumiendo sus hablantes del uso de la lengua y considerando a su lengua vernácula propia de clases incultas. Serían los nacionalistas románticos de la ‘Renaixença’ los que establecieron el mito de la decadencia del catalán en términos de imposición y de una política de debilitamiento de Cataluña desde Madrid. El español además de dominar en los ámbitos culturales, en el comercio, la industria y las finanzas, también estaba presente en las cortes europeas. En tiempos de los Austrias, las élites aristocráticas europeas tenían en muy alta estima el conocimiento del castellano, incluso por delante del francés o el alemán. Su implantación en Cataluña tuvo por lo tanto causas endógenas, no exógenas. [30] Uno de los más destacados intelectuales catalanes y catalanistas del siglo XVIII, Antonio Capmany Surís y de Montpaláu (1742 – 1813), reconocía por entonces, que el “catalán era una lengua muerta para la República de las Letras, anticuada, plebeya y desconocida hasta para los catalanes”. [31]

“Malditos” Borbones, El despegue de Cataluña como región rica e industrial desde 1714

Aunque la propaganda nacionalista catalana considera la guerra de Sucesión dinástica entre Borbones y Austrias como el principio de la “ocupación” de Cataluña por España y el origen de todos los males que hoy padece la “nació”, lo cierto es que 1714 marca el comienzo del ascenso de Cataluña como potencia regional tanto económica como industrial. Cataluña pronto se convertiría en la región más rica e industrializada de España de la mano precisamente de los Borbones.

La abolición de las instituciones catalanas, lejos de ser interpretado como una abolición de derechos e instituciones, fue en realidad la reforma del sistema existente por el nuevo establishment surgido de la guerra de Sucesión. De hecho, las mismas instituciones que se abolieron en Cataluña, también lo fueron en otras regiones como Aragón, Valencia, Mallorca, ya que en todas ellas se habían decantado por el archiduque Carlos, por lo que la versión del nacionalismo catalán sobre la “perdida de la libertad y de sus instituciones“, no solo no se sostiene sino que podemos identificar algunos de los argumentos que contradicen esta visión politizada y pseudohistórica del independentismo.

Lo cierto es que 1714 marca el comienzo del ascenso de Cataluña como potencia regional tanto económica como industrial. Cataluña pronto se convertiría en la región más rica e industrializada de España de la mano precisamente de los Borbones.

Resulta también chocante la afirmación del nacionalismo catalán de que con la llegada de los Borbones fueron abolidas todas las libertades de que disfrutaba Cataluña. Las libertades perdidas en 1714 eran “libertades estamentales” de los señores feudales, de los nobles, de los eclesiásticos y de los llamados “hombres honrados”, esto es de los grandes comerciantes. No eran por tanto “libertades y derechos”, sino privilegios estamentarios. De esta forma, el nacionalismo catalán reivindica sorprendentemente los antiguos “privilegios” y “libertades estamentales”, en lugar de por ejemplo, reivindicar los derechos obtenidos a través de las revoluciones liberales del siglo XIX (de las décadas de 1830, 1840 y 1850 convenientemente ignoradas por el nacionalismo), una época en la que los catalanes mayoritariamente consideraban que “Cataluña era la patria y España la nación”.

Resulta también revelador como el nacionalismo catalán ignora sus propias (y no útiles) figuras históricas catalanas, figuras como Francisco Pi y Margall o Estanislao Figueras, dos de los primeros presidentes de la I República española a los que se califica de “españolistas” o también, la figura de Lázaro de Dou y de Bassols, presidente de las Cortes de Cádiz que proclamó los derechos de los ciudadanos. En contraposición, el nacionalismo reivindica la figura de Rafael Casanova que era un reaccionario austracista que no defendía las libertades de Cataluña sino sus privilegios.

El nuevo régimen borbónico se constituyó a través de lo que se conoce como los ‘Decretos de Nueva Planta’, una relación de decretos promulgados entre 1707 y 1716 por el nuevo rey, Felipe V de Borbón, mediante los cuales además de abolirse las leyes e instituciones de las regiones que apoyaron al archiduque Carlos, también se establecía nueva estructura política. A pesar de que los ‘Decretos de Nueva Planta’ abolían fueros y derechos seculares de Cataluña, las consecuencias tuvieron efectos muy positivos que se empezaron a notar rápidamente. Cataluña había sido hasta 1714, una tierra pareja en riqueza al resto de España, pero desde el cambio dinástico, Cataluña vivió un periodo de crecimiento sin precedentes tras anularse las fronteras arancelarias en la península. Todos los habitantes de los territorios pertenecientes a la antigua Corona de Aragón, tuvieron la posibilidad de acceder a un “mercado cuatro veces superior, pasando de 1,5 millones de habitantes a 7,5. Testimonios de la época nos cuentan cómo marineros catalanes faenaban en Galicia, o comerciantes catalanes adquirían lana y otras materias primas en Castilla, o vendedores catalanes ofrecían todo género de algodones y sedas en Badajoz… Cosa desconocida hasta entonces”. El siglo XVIII fue un periodo de prosperidad y crecimiento como lo atestiguan autores nacionalistas Soldevila o Rovira y Virgili, reconociendo estos las calurosas acogidas que la población de Barcelona brindaba a las apariciones públicas de los Borbones. [286]

La política proteccionista que se aplicó a Cataluña por lo Borbónes, generó enormes beneficios a la burguesía catalana durante tres siglos. La industria catalana gozó de unos privilegios muy por encima de los del resto de las regiones, tanto en el mercado nacional como en el colonial. Barcelona era de hecho, la metrópoli imperial española del siglo XIX así como la principal beneficiaria del tráfico y tenencia de esclavos.

La primera fábrica textil de hierro y vapor de España se construyó en Cataluña (Bonaplata en 1833) y fue pagada en un 50% por el Estado español. La fábrica de Bonaplata fue destruida precisamente por los propios barceloneses tras la revuelta conocida como las “bullangues”, ocurridas en 1835. Sobre la fábrica recayó toda la ira porque esta eliminaba puestos de trabajo al mecanizarse cada vez más la producción. Este tipo de acciones tenían su origen en el movimiento antitecnológico de principios del siglo XIX en Inglaterra conocido como ‘ludismo’ (hoy se conoce como ‘neoludismo’), un movimiento liderado por artesanos ingleses en la creencia de que las máquinas terminaban con los puestos de trabajo.

La política proteccionista que se aplicó a Cataluña por lo Borbónes generó enormes beneficios a la burguesía catalana durante tres siglos. La industria catalana gozó de unos privilegios muy por encima de los del resto de las regiones, tanto en el mercado nacional como en el colonial. Barcelona era de hecho, la metrópoli imperial española del siglo XIX así como la principal beneficiaria del tráfico y tenencia de esclavos. Era la época en la que la burguesía y los industriales catalanes dedicaban loas a España y hacían frecuentes muestras de exaltación patriótica “españolista”. Era la época en que la intelectualidad catalana junto con los industriales y la burguesía, exigían una participación más central de los intereses privados catalanes en la política de la nación. La época en que el catalanista Eugenio d’Ors, hacía llamamientos a recuperar la idea de “Imperio” con Barcelona desarrollando un papel de centro político. Aquellos catalanes consideraban a “Cataluña la patria y España la Nación”.

Por todo ello, en el siglo XIX Cataluña ya era una región puntera en la industria del algodón y la más rica de España. Fue una de las primeras regiones en disfrutar de las mejores y más rentables industrias, entre ellas las textiles. Además, Cataluña tuvo la primera línea de ferrocarril que se construyó en España, la línea Barcelona – Mataró, inaugurada en fecha tan temprana como el 28 de octubre de 1848. La línea fue un éxito total y contribuyó a aumentar el crecimiento económico y la prosperidad del Maresme. Ya desde la primera década del siglo XXI, Cataluña tenía todas las capitales catalanas conectadas al AVE.

Stendhal, refuerza en su libro ‘Memorias de un turista’ (1838), la idea de una Cataluña con una economía fuerte, quizás la más fuerte del país, gracias a un desmesurado proteccionismo económico que el resto de la nación se encargaba de sufragar.

En el siglo XIX, Cataluña tenía el monopolio del algodón nacional y el de las Américas. Como ya se ha indicado, el surgimiento del movimiento nacionalista catalán a finales del siglo XIX, está íntimamente relacionado a la perdida de las colonias, lo que supuso un importante golpe para la burguesía catalana que culpó a Madrid de todos los males y comenzó a desarrollar el discurso victimista y populista que podemos encontrar en sus “prohombres” de pura “raza” catalana. Con todo, en 1922 el “arancel Cambó” permitió aumentar a niveles inauditos los gravamenes a la importación de textiles, manteniendo y aumentando en Cataluña el monopolio del algodón bajo la mano de la burguesía catalana, esto es, un mercado cautivo. Franco mantuvo dicho arancel hasta 1960 cuando ya se hacía insostenible tal grado de proteccionismo. Otro apunte que no conviene olvidar de este periodo y que contribuyó decisivamente al crecimiento económico de Cataluña, fue el hecho de que “el resto de España todavía aportará mano de obra masiva y barata para atender a la única industria que existía, la catalana” [227]

Hasta finales del siglo XIX, Barcelona celebraba los más grandes homenajes a militares españoles así como enormes manifestaciones patrióticas para apoyar el esfuerzo de guerra contra los insurgentes cubanos. Los industriales catalanes eran los más imperialistas de toda España. La izquierda española de finales del siglo XIX era “españolista” y denunció en múltiples ocasiones los privilegios catalanes. Los industriales catalanes pagaban a los políticos para que defendieran en Madrid los privilegios y los aranceles a la industria catalana. El propio Cambó en sus memorias reconocía como los catalanes perjudicaron al resto de españoles con sus políticas arancelarias y proteccionistas.

El escritor francés Henri Beyle (1783 – 1842), más conocido por su seudónimo, Stendhal, refuerza en su libro ‘Memorias de un turista’ (1838), la idea de una Cataluña con una economía fuerte, quizás la más fuerte del país, gracias a un desmesurado proteccionismo económico que el resto de la nación se encargaba de sufragar. “Cabe señalar que en Barcelona predican la virtud más pura, el beneficio general y que a la vez quieren tener un privilegio: una contradicción divertida. El caso de los catalanes me parece el caso de los maestro de forja franceses. Estos señores quieren leyes justas, a excepción de la ley de aduana, que se debe hacer a su gusto. Los catalanes piden que todo español que hace uso de telas de algodón pague cuatro francos al año, por el solo hecho de existir Cataluña. Por ejemplo, es necesario que el español de Granada, de La Coruña o de Málaga no compre los productos británicos de algodón, que son excelentes y que cuestan un franco la unidad, pero que utilice los productos de algodón de Cataluña, muy inferiores, y que cuestan tres francos la unidad. Con esta excepción, esta gente son de fondo republicano y grandes admiradores del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau. Dicen amar lo que es útil y odiar la injusticia que beneficia a unos pocos. Es decir, están hartos de los privilegios de una clase noble que no tienen, pero quieren seguir disfrutando de los privilegios comerciales que con su influencia lograron extorsionar hace tiempo a la monarquía absoluta. Los catalanes son liberales como el poeta Alfieri, que era conde y detestaba los reyes, pero consideraba sagrados los privilegios de la nobleza”. [U]

La descripción de Stendhal revela como el resto de España era un “mercado cautivo” de la burguesía catalana, esto es, un tipo de mercado compuesto todo un conjunto de barreras de entrada al mismo, impidiendo la libre competencia y haciendo completamente dependiente de él a otros mercados de otras regiones, un mercado en definitiva de carácter monopolístico u oligopolístico. Todo eso empezó a cambiar debido a la intransigencia de los industriales y la burguesía catalana ante las reivindicaciones autonomistas y librecambistas de los cubanos. Ese intento cerrado por defender los intereses catalanes, proteger sus monopolios y no ceder ante las reivindicaciones políticas y económicas de las colonias, contribuyó junto a otras causas, al desencadenamiento de la guerra de independencia cubana. La burguesía catalana utilizó el desastre del 98 como pretexto ideológico para desarrollar un discurso victimista y empezar a buscar medios para desvincularse del Estado, algo que en aquella época se conoció como “soltar amarras de España”. El buque se hundía y los que antes realizaban muestras del más exaltado patriotismo español, ahora eran nacionalistas catalanistas renacidos [286]

Los privilegios no acabaron con la perdida de Cuba y Filipinas. Sucesivos gobiernos españoles tuvieron que ceder a presiones políticas y económicas que llegaban desde Cataluña. Los privilegios y monopolios continuaron incluso con Franco. En 1943, Franco “establece por decreto que solo Barcelona y Valencia podrán realizar ferias de muestras internacionales”, un monopolio que duró 36 años y que solo terminaría siendo abolido por el “régimen del 78” en 1979, de forma que “Madrit” ya podía crear su propia feria hoy conocida como Ifema.

Al igual que los ferrocarriles, las autopistas catalanas fueron las primeras que se construyeron en España mientras que la fábrica estratégica de Seat (única marca de coches española), se trasladó a Barcelona. A parte de la celebración de los Juegos Olímpicos, financiados con el dinero de todos los españoles, Cataluña y sus empresas se beneficiarían durante los años noventa de la entrega también de otros sectores estratégicos de la energía. Por ejemplo, “En 1994, el Gobierno de Felipe González vendió Enagás, monopolio de facto de la red de transporte de gas en España, a la gasera catalana, por un precio inferior en un 58% a su valor en libros. Repsol, nuestra única petrolera, también pasará a manos catalanas” [228].

La bandera catalana, sus verdaderos orígenes y el rechazo de esta en favor de la estelada

Según la leyenda nacionalista, hoy convertida en realidad histórica, los orígenes de la bandera cuatribarrada estarían en el rey francés Carlos el Calvo, que “dibujó en el escudo amarillo de Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona, herido en la lucha contra los normandos, cuatro barras con la sangre del Conde. Wifredo, del que poco sabemos realmente, era del siglo IX, pero la leyenda es reciente pues surge en el siglo XVII y aparece en el contexto en el que Francia está batallando por anexionarse Cataluña. Wifredo el Velloso en realidad murió combatiendo contra un caudillo moro y posiblemente ni en su época ni en el siglo posterior surgió la enseña catalana”. Y es que, hasta la unión de Cataluña con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona, era la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata)”. [33].

Pau Piferrer, que colaboró en 1839 en la obra ‘Cataluña en Recuerdos y bellezas de España’, reconocía como la tradición de Wilfredo creada en el siglo XVII, era un mito, pues “muchos sabios anticuarios afirman y prueban la falsedad de aquella tradición […]; sin embargo es grato escuchar las tradiciones de nuestros mayores y las hazañas de aquellos tiempos llevan consigo un sello tan sano por el decurso de los siglos, son tan poéticos, que el ánimo se complace en leerlas y contar las, aunque venga luego la razón a manifestar su falsedad evidente”. [34]

Los verdaderos orígenes de la cuatribarrada están en realidad en el Reino de Aragón aunque también fue el estandarte familiar de la casa Condal de Barcelona (oro con cuatro palos de gules), apareciendo en la ciudad condal con Ramón Berenguer IV tras casarse con Petronila de Aragón en 1137.

Los verdaderos orígenes de la cuatribarrada catalana están en realidad en el Reino de Aragón aunque también fue el estandarte familiar de la casa Condal de Barcelona (oro con cuatro palos de gules), apareciendo en la ciudad condal con Ramón Berenguer IV tras casarse con Petronila de Aragón en 1137. Las primeras noticias que se tiene de la cuatribarrada estan por lo tanto, asociadas a una Corona, la Corona de Aragón y es en el siglo XII, durante el reinado del rey de Aragón Alfonso II (tres siglos después de Wifredo), cuando se pueden encontrar los primeros registros que así lo atestiguan. En este sentido, el origen de la bandera cuatribarrada, se conforma cuando el reino de Aragón, en proceso de consolidación y buscando un mayor reconocimiento, se rinde al vasallaje al Papa y este, en agradecimiento, permitió utilizar en esta nueva bandera los colores papales, el rojo y el amarillo.

Por otro lado, cronistas como Muntaner o Bernat Desclot, describían a esta como la “senyal real d’Aragó”. Ningún cronista del siglo XII se refirió a la cuatribarrada como “escut de Catalunya”, un concepto que aparecería ocho siglos de la mano de autores nacionalistas románticos. Incluso en tiempos de la I República, un grabado que se puede encontrar en la “Cent anys de catalanisme”, editado por la Generalidad de Cataluña, recoge la proclamación de la República española en Barcelona con total ausencia de la actual bandera catalana, apareciendo sin embargo, banderas españolas por doquier. Habría que esperar hasta 1880, para que la cuatribarrada comience a tomar forma como el principal símbolo de los catalanistas, que hoy la han abandonado por la estelada, una bandera tomada a su vez de la bandera cubana que a su vez se inspiró en la bandera estadounidense.

Y es que, la estelada es el símbolo de los nacionalistas del siglo XXI, “prueba más evidente de que los nacionalistas en el fondo rechazan la tradición de Cataluña y no pudieron contenerse e inventaron una nueva bandera. En la Constitución de La Habana, se decretó una nueva bandera para Cataluña. A la cuatribarrada se le añadía un triángulo azul con una estrella, rememorando la bandera cubana, que a su vez se había copiado de la americana”.

Jordi Canal, profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, autor de ‘Historia mínima de Cataluña’, reconoce como en la Alta Edad Media, “ningún escudo cuando aparece es de un territorio, es de una familia”.

Los motivos del uso de la estelada y finalmente el rechazo de la cuatribarrada (adoptada primero entre 1933-1939 y luego el 18 de diciembre de 1979), parecen claros a poco que se reconozca la verdadera historia detrás la señera, a saber, “que la actual bandera española está tomada de la cuatribarrada”, que “Carlos III tomó para la armada la bandera aragonesa, ya que en el Mediterráneo los navíos confundían las banderas blancas con pequeños escudos de los diferentes reinos borbónicos”, que “con el tiempo, esta enseña de la marina se acabó tomando como bandera nacional. De hecho, la bandera española surgió con el Decreto del 28 de mayo de 1785, pero hasta 1908 prácticamente se usó sólo como bandera militar. Será Maura, presionado por el alarde que el catalanismo empezó a hacer de la bandera catalana, quien decretó la obligatoriedad de enarbolarla en todos los centros oficiales. Los nacionalistas catalanes ven la bandera española como una imposición simbólica, pero la exhibición oficial de la bandera española fue una reacción a la ostentación de la bandera catalana como símbolo del catalanismo” [35].

Jordi Canal, profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, autor de ‘Historia mínima de Cataluña’, reconoce como en la Alta Edad Media, “ningún escudo cuando aparece es de un territorio, es de una familia”. [36]. Por otro lado, los historiadores Guillermo Fatás y Guillermo Redondo plantean que la cuatribarrada proviene de la temprana alianza que se forjó entre el Reino de Aragón con la Santa Sede. Fue la ‘Renaixença’ y el romanticismo catalán del siglo XIX, quienes establecieron la señera como un símbolo exclusivo de Cataluña.

Los Segadores, un himno adaptado a partir de una canción religiosa de taberna

El himno de los Segadores toma su nombre de la revuelta del mismo nombre que se inició con el Corpus de Sangre de 1640 y que se extendió hasta 1652. En sus orígenes en el siglo XVII, era una canción tabernaria que relataba los excesos antirreligiosos de las tropas del Conde-Duque de Olivares. La canción incluía referencias al pueblo catalán y a su confianza en Cristo como capitán y bandera. “El gentío va a pedir la bendición del obispo y éste le pregunta quién es su capitán y cuál es su bandera. El pueblo saca un Santo Cristo cubierto con un velo negro y proclama que ése es su capitán y ésa su bandera.” [37]

Milá y Fontanals fue el autor que rescató del olvido la canción, recogiéndola en la segunda edición de su Romancerillo catalán (1882, para el que utilizó métrica propia del romancero castellano. En 1892, con el florecimiento del catalanismo político, la letra fue adaptada por Francesc Alió en su ‘Cansons populars catalanes’, “añadiendo el estribillo “Bon cop de falç” (buen golpe de hoz), que había sido añadido por inspiración de Moliné i Brasés y que no nada tenía que ver con la original. Este “Bon cop de falç”, le daba a la canción un tono combativo y vengador que fue muy bien acogido por los catalanistas, aunque todavía no era aún la letra que hoy se ha tomado como himno oficial de Cataluña. Ni siquiera todos los catalanistas la aceptaron en un primer momento como himno. Al principio, los catalanistas más conservadores desconfiaron de una cancióno que fue identificada por algunos con La Marsellesa, un himno revolucionario. Por ejemplo, en 1899, la escuadra francesa atracaba en el puerto de Barcelona y para la ocasión, los catalanistas de izquierdas imprimieron unos abanicos que por un lado incluían los colores de la bandera francesa con el canto de ‘Els Segadors’ y, por el otro, la bandera catalana y La Marsellesa. Años más tarde ocurriría lo contrario. Muchos catalanistas conservadores aceptaron ‘Els Segadors’ (con una nueva letra) como un himno de combate durante los enfrentamientos callejeros contra los republicanos federales que a su vez, entonaban La Marsellesa en versión catalana como himno de Cataluña.

Como se ha indicado ya, catalanistas de izquierdas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX como Rovira y Virgili, desdeñaban el Corpus de Sangre pues consideraban la revuelta como un evento de carácter reaccionario dominado por un gran fanatismo religioso. Rovira y Virgili, reconocía en el siglo XVIII, como el pueblo catalán se volvió entusiásticamente “español y borbónico”, mientras que el catalanismo actual ha encumbrado este periodo histórico en el que las propias clases dirigentes catalanas y sus instituciones, fueron casi borradas del mapa para terminar entregando la “nació” a los franceses, una experiencia que a la postre sería nefasta y en la cual, la mayoría de la población, terminó dando bienvenida de nuevo a las tropas borbónicas y a la victoria sobre los franceses. [38]

El “imperio catalano – aragonés” que nunca existió

Se trata de otra manipulación disparatada y evidente del nacional – catalanismo, tan evidente que choca con la crónica de Bernard Desclot, historiador catalán, que en 1285 decía aquella cita tan famosa de: “No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón”.

La Generalidad difunde a través de su página web así como en la enseñanza pública, que Cataluña fue un “reino con reyes propios”. Documentos históricos, inscripciones en el patrimonio artístico, etc, señala que la Casa de Barcelona se incorporó en 1137 al reino Aragón en virtud del tratado de Corbei como vasallo, no como “reino de Cataluña” e igual. Pocos historiadores rigurosos se atreverían a afirmar lo contrario, pero la Generalidad describe al “rey de Cataluña, Jaume I” (Jaime I el Conquistador), como el fundador de los “Países Catalanes”. No faltan tampoco alusiones a “Pere el Gran”, rey de Cataluña (Pedro el Grande).

Stephan O’Shea, periodista y traductor francés, autor del gran libro, ‘Los Cátaros, la herejía perfecta’, se refiere en la página 23 al Reino de Aragón y al condado de Barcelona con estas palabras en tiempos de la Cruzada Albigense (siglo XIII), “El Languedoc compartía cultura y lengua con sus parientes al sur de los Pirineos, el reino de Aragón y el condado de Barcelona, uno de los feudos cristianos que al final hizo retroceder a los moros musulmanes del resto de la Península”. También es importante destacar que uno de los mapas de su libro, se señala el territorio de lo que es hoy Cataluña, como Reino de Aragón, es decir, vasallo del rey de Aragón. O’shea residió durante muchos años en el sur de Francia realizando su estudio de aquel periodo, pero en ninguna parte de su libro menciona a un “imperio catalanoaragonés”, o una “confederación catalanoaragonesa” tal y como defienden los historiadores nacionalistas. [39]

En 2009, el consejero de Cultura de la Generalidad, Joan Tresserras, compareció en rueda de prensa para detallar el estudio de los restos de Pedro III. La comparecencia incluyó alusiones a los nuevos mitos creados por el independentismo, como la apropiación de símbolos, patrimonio aragonés, e incluso del propio Aneto, que no pocas veces es descrito como “el pico más alto de los Países Catalanes”. También no deja de ser controvertido el título de Principado. El profesor Antonio Ubieto Arteta pone en duda que los condados catalanes adquirieran la consideración de Principad,o ya que “lo único realmente cierto es que no hay ningún documento jurídico por el que los Reyes de Aragón hubieran tenido ni la más mínima intención de cambiar el único título que históricamente le corresponde en Cataluña: condados feudales”. [40]

Los almogávares. Reivindicando a nuestros “buenos imperialistas” y la “venganza catalana”

Los almogávares eran una infantería de élite, compuesta fundamentalmente por mercenarios procedentes de todos los territorios de la Corona de Aragón y que el nacionalismo catalán reivindica como sus “valientes guerreros catalanes”. Entre las “hazañas” más “memorables” de los almogávares, está la campaña con la que arrasaron Grecia en el siglo XIV, la cuna de la civilización occidental. Se suponía que eran enviados para ayudar al emperador de Bizancio Andrónico II, que había solicitado ayuda para frenar el avance de los turcos otomanos.

Muchos de los oficiales almogávares eran por entonces catalanes (aunque también había aragoneses, navarros, valencianos y mallorquines.), pero como se ha indicado, eran mayoritariamente mercenarios endurecidos en las guerras de la Reconquista y del sur de Italia. Tras vencer en varias batallas a los turcos, el emperador vio en los almogávares una amenaza mayor incluso que los mismos otomanos. El hijo de Andrónico, Miguel invitó a la corte a Roger de Flor (campeón de los almogávares) y a un centenar más de oficiales. A la señal del emperador, Roger y sus oficiales fueron degollados por mercenarios alanos a sueldo de los bizantinos el 4 de abril de 1305. El emperador, convencido de que tras eliminar a los líderes almogávares el resto de la infantería se rendiría o se retiraría, vio como la tropa juró venganza contra los bizantinos.

Los almogávares se enfrentaron entonces un gran ejército bizantino después de oír misa y comulgar. Se dirigieron a la batalla gritando “Desperta ferro, Aragó, Aragó”, y derrotaron al enorme ejército bizantino. A continuación, aprovecharon la situación para saquear y arrasar Grecia, episodio que llegó a ser conocido como “la venganza catalana”. Tras la destrucción, fundaron los ducados de Atenas y Neopatría, Estados “catalano-aragoneses” sometidos al control del rey de Aragón, permaneciendo en Grecia durante tres generaciones hasta de que los otomanos conquistaron finalmente Constantinopla y fueran expulsados de la región. [41]

La orwelliana catalanización de figuras históricas no catalanas

El nacionalismo decía Jon Juaresti en su libro ‘El bucle melancólico’, se sirve de “relatos que transmiten una lejana y lacinante melancolía. Narraciones sacrificales de amor y de inmolación, de heroísmo y de culpa, de traiciones y derrotas. Historias de martirio y de gloria desesperada, de pérdida y de negación de la pérdida; historias que arrancaban de una situación de plenitud para concluir en la desposesión desde la que el nuevo héroe debía de partir en busca de la patria arrebatada, de la lengua prohibida, del grial que devolviese la feracidad a la tierra de los ancestros y salud a la raza exangüe” [42]. En el caso de Cataluña, el nacionalismo catalán ha divulgado durante los últimos 30 años, toda una serie de mitos románticos que nadie mínimamente riguroso tomaría en serio, menos aún la catalanización de numerosos personajes y figuras históricas no catalanas [43].

Con un nombre digno del Ministerio de la Verdad del libro 1984 de Orwell, el llamado ‘Institut Nova Història’, se ha encargado de manufacturar una “nueva historia” a la medida del nacionalismo catalán llegando a extremos de manipulación verdaderamente extravagantes a la par que pseudohistóricos y todo ello, gracias a generosas subvenciones públicas.

Con un nombre digno del Ministerio de la Verdad del libro ‘1984’ de Orwell, el llamado ‘Institut Nova Història’ se ha encargado de manufacturar una “nueva historia” a la medida del nacionalismo catalán, llegando a extremos de manipulación verdaderamente extravagantes, a la par que pseudohistóricos y todo ell, gracias a generosas  subvenciones públicas. Los estatutos describen al ‘Institut Nova Història’ como una “una Fundación de estudios e investigación sobre la tergiversación de la historia que Cataluña y los antiguos reinos de la corona catalanoaragonesa sufrieron -y sufren todavía-, por parte de la corona castellana, corona que terminó apropiándose del poder de la monarquía hispánica”. Entre los nuevos “descubrimientos” que han realizado organizaciones “culturales” como el ‘Institut Nova Història’, Òmnium Cultural (curiosamente creado durante el franquismo por las élites barcelonesas para fomentar la cultura catalana y los empresarios catalanes enriquecidos por la dictadura de Franco [44]) o “intelectuales” vinculados a la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), se encuentran algunos de los más disparatados y surrealistas que ha podido llegar a generar un nacionalismo europeo, siendo capaz de rivalizar en extravagancia con el nacionalismo de Sabino Arana.

El ‘Institut de Nova Història’ reivindica la catalanidad de personajes como Carlos V, Santa Teresa de Jesús, Cristóbal Colón, Erasmo de Rotterdam, Cervantes o San Ignacio de Loyola. Este último, no se apellidaría Loyola, sino Orihuela y por tanto, debería ser conocido como San Ignacio de Orihuela. En otro caso tenemos a Garcilaso de la Vega transmutado por el nacionalismo catalán en Galceran de Cardona. [45]

El ‘Institut Nova Història’ considera que Colón parte hacia el Nuevo Mundo desde Pals (Gerona) y no de Palos de la Frontera (Huelva) como mantiene toda la historiografía contemporánea. Dado que partió de Pals en Gerona, “tanto el primer viaje como la posterior conquista fueron empresas organizadas y financiadas por la Corona catalana; posteriormente el Estado español censuró y manipuló todo tipo de documentos y ocultó la catalanidad de los protagonistas”, sostiene Jordi Bilbeny, director de investigaciones del INH, persona de confianza de Carme Forcadell así como del propio ex presidente catalán Artur Mas y otros líderes de ERC. Jordi Pujol, escribió una carta a Bilbeny en julio de 2014, en la que lo felicitaba por su libro ‘Descubrimiento y conquista catalana de América. Una historia reescrita por los castellanos’, describiendo los libros del ‘Institut Nova Història’ como “muy convincentes”.

Alcaldes de CiU y de ERC han financiado cursos con dinero público en toda Cataluña para difundir las “ideas” de Bilbeny, ideas como que Colón era en realidad un noble catalán llamado “Cristòfor Colom”. En una entrevista que le hizo La Vanguardia, Bilbeny explicó cómo había desentrañado el misterio gracias a “unos archivos de los fondos notariales de la época que demuestran que los Colom eran una de las grandes familias de la Barcelona del siglo XV. Entre sus miembros se cuentan banqueros, políticos, militares, humanistas, obispos… Una saga muy desarrollada que lidera la guerra civil de Cataluña (1462-1472) al lado de los reyes“.

A otro ilustre personaje, Miguel de Cervantes, se le adjudica un nuevo nombre y pasa a ser Joan Miquel Servent, nombre que supuestamente no utilizaba Cervantes por temor a represalias, dado que, “era hijo de Miguel Servent“, el mismo que fue condenado a la hoguera por hereje al sostener la idea de la circulación de las sangre. Según Bilbeny, Miguel de Cervantes era en realidad un valenciano llamado Miquel Servet. Otras “investigaciones” han revelado que ‘El Lazarillo de Tormes’ trascurre en realidad en Valencia y que fue escrito por Juan Luis Vives, aunque la historia del “Estado español” lo ha falseado. La Celestina es otra obra que no se sitúa en una ciudad castellana concreta como así es considerada mayoritariamente, pero para el ‘Institut Nova Història’ se desarrolla “o en Zaragoza o en Valencia“, es decir, en los “Paises Catalanes” [M].

“Catalunya ens roba”… obras de arte

No solo se “catalaniza” a personajes históricos o hechos de la historia sobre los que existe un consenso abrumador de su españolidad, sino también se catalaniza (o se intenta) patrimonio histórico, como es el caso de las obras aragonesas del convento de Sijena. Esta historia comenzó durante la Guerra Civil, cuando en 1936 un grupo de milicianos “antifascistas”, incendió el monasterio de Sijena destruyendo una parte considerable de su extraordinario patrimonio.

Josep Gudiol, un funcionario de la Generalidad, salvó en aquellos días muchas obras de la destrucción mientras que otras resultaron parcialmente quemadas. 33 años más tarde, en 1969, el Obispado de Lérida (del que depende Sijena, en Huesca) consideró necesario realizar una serie de “reformas” en el convento, para lo cual, se trasladaron “temporalmente” a Barcelona tanto a las monjas como a las últimas obras que quedaban en el monasterio. Las obras no fueron devueltas a su lugar de origen a pesar de que se insistió que el traslado  sería “temporal”. El Obispado incluso permitió la venta de algunas obras para que “las monjas pudieran subsistir”.

El conjunto de obras del monasterio de Sijena que fueron trasladadas a Barcelona, se componía en total de 97 piezas de las cuales, 53 fueron devueltas a Aragón en 2016 aunque se retuvo 44,  las más importantes, que continuaron retenidas. Se trata de auténticas joyas del arte medieval, piezas de incomparable valor, “de la época gótica, no hay nada parecido en el mundo“, según el abogado aragonés Jorge Español que llevó sin cobrar y “por amor al arte” el proceso contra la Generalidad. “Los estudiosos del arte medieval consideran que Sijena tenía una pintura conocida como la ‘Capilla Sixtina del Románico’ por su riqueza pictórica. También se la llevaron”, comenta Juan Yzuel, portavoz de la plataforma ‘Sijena Sí’.

No solo se “catalaniza” a personajes históricos o hechos de la historia española sobre los que existe un consenso abrumador de su españolidad, sino también se catalaniza (o se intenta) patrimonio histórico, como es el caso de las obras aragonesas del convento de Sijena.

Esta situación dio un vuelco en 1995 cuando el Vaticano comenzó a aplicar las normas que se dictaron en el II Concilio Vaticano, mediante las cuales se ordenaba hacer coincidir los límites eclesiásticos con los de la geografía política de cada país. De esta manera, Sijena dejó de depender del Obispado de Lérida y de Cataluña. Poco tiempo después, el Obispado de Barbastro-Monzón, requirió el traslado de las obras pero la Generalidad ignoró la solicitud. Una plataforma civil comenzó a organizarse y cuando se inició un proceso judicial para demandar la devolución de las obras, la Generalidad de Cataluña contrató los servicios de un gabinete jurídico de gran prestigio y aunque el juez falló a favor de la devolución, las obras siguieron sin ser entregadas, desobedeciendo así la resolución judicial.

El pretexto ofrecido por la Generalidad para negarse a la devolución de las obras, es el estado de conservación de las mismas, un estado tal que, según la versión de la Generalidad, durante la devolución “podrían sufrir daños irreparables”. El Museo Nacional de Cataluña considera que la negativa a la evolución atiende a “criterios estrictamente técnicos y en defensa de las obras de arte” porque “presentan una fragilidad extrema y una gran sensibilidad frente a cualquier cambio en su entorno”. Para los demandantes, esto no es sino una excusa para no cumplir la sentencia, y es que muchas de las obras han estado “durante un montón de años guardadas en un almacén, en pésimas condiciones”. [46]

Cuando Cataluña era la patria y España la Nación

En el siglo XIX los republicanos federales catalanes de casi todo el espectro político, tenían el eslogan “Cataluña es la patria y España la Nación”. En su artículo 1, el Proyecto de Constitución de la Primera República (elaborada en su mayoría precisamente por catalanes), establecía que la “Nación española” la “componen”, “los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, etc.”, y así hasta llegar a las “Vascongadas y Cataluña”. Uno de los objetivos marcados en el prefacio de la Constitución era “asegurarse una sólida Federación, y con ella la unidad nacional”.

Aquel eslogan de “Cataluña es la patria y España la Nación”, apareció en un artículo publicado en el primer número de la primera revista en catalán ‘Lo Vertader Cataliz’ (El verdadero catalán). ‘Lo Vertader Cataliz’ comenzó a publicarse en 1843 ofreciendo contenidos sobre temas religiosos, científicos y literarios. En aquel primer número se podía leer un artículo titulado, “Para los catalanes, España es la nación y Cataluña la Patria”. El eslogan se convirtió en la consigna, el lema y emblema de la gran mayoría de catalanes a lo largo de todo el siglo XIX. Juan Illas Vidal (1819 – 1876), abogado, economista, político y escritor catalán, en su obra ‘Cuestiones catalanas. Cataluña en España’ de 1855, describía “La unidad nacional” como “un sentimiento político fundamental común a todos y vivo en cada uno: formadlo si no existe, y no temáis el provincialismo”. [47]. La perdida de las colonias y el “desastre del 98” fue uno de los principales catalizadores tanto del nacionalismo catalán como del vasco.

El día de la Hispanidad (el 12 de octubre), hoy tan denostado por los nacionalistas catalanes y la izquierda, tuvo “casualmente” su origen en Barcelona a principios del siglo XX y fue organizado por primera vez por catalanistas, ya que tras perderse Cuba y Filipinas, consideraban que había que mantener el espíritu del hispanismo y mantener buenas relaciones con las antiguas colonias. Esa primera organización del Día de la Hispanidad se celebró en el Círculo Hispano – Ultramarino que estaba dominado por catalanistas. Su expansión fue debida a que la fiesta fue recogida en su diario por un periodista asturiano que divulgó el acontecimiento, el cual terminó estableciéndose en el resto de España.

En el siglo XIX los republicanos federales catalanes de casi todo el espectro político, tenían el eslogan “Cataluña es la patria y España la Nación”. Aquel eslogan de “Cataluña es la patria y España la Nación”, apareció en un artículo publicado en el primer número de la primera revista en catalán conocida como ‘Lo Vertader Cataliz’ (El verdadero catalán).

Este sentimiento de antinacionalista catalán en Cataluña se extendió  durante y tras la Guerra Civil. Terminada esta, muchos republicanos catalanes consideraron que el catalanismo había jugado un papel extremadamente dañino por su incompetencia en la lucha contra Franco, la persecución y asesinato de no menos de 8000 personas en Barcelona (que llegó a tener una checa en la que se deshacían de los cadáveres arrojándolos a los hornos de la cementera de Montcada i Reixac) y el mayor interés de ERC y el ‘Estat Catalá’ en separarse de España que en combatir. En las ‘Membries polítiques’ (1981) de Joan Puig i Ferrater, Diputado al Parlamento de Cataluña por ERC durante la II República, se expresa ese rechazo del catalanismo al considerarse un obstáculo para que el federalismo pudiera desarrollarse en España : “El día que los catalanes destruyan su propio catalanismo, no por obra de Franco ni por ningún encegado orgullo castellano, sino por obra de ellos mismos, aquel día, Franco, muerto, expulsado de España, o en prisión para siempre, las cosas estarían más maduras para la unidad de España bajo una República federal. Aquel día la tragedia española podría ser reparada y superada. Con nacionalismos catalanes, vasco, gallego, no. Sólo con el sacrificio de los nacionalismos particulares (en el sacrificio de la formas y esencias particulares de las diferentes partes de España) será posible crear la gran nación española en forma de república federal”. [48]

Catalanes y catalanistas que apoyaban la idea de la nación española y el imperio

Eugenio d’Ors, escritor, ensayista, periodista, dibujante, filósofo y crítico de arte catalán era partidario de la idea de “imperio”, reclamando una Cataluña con un papel más activo todos los asuntos el país, incluidos los internacionales. En este sentido y en alusión a Jaime I (como también hizo Prat de la Riba), escribió: “Nuestro rey fue grande, por haber hecho la Unión Catalana, por haber derramado sobre los asuntos del mundo su acción. Nuestra patria fue grande porque era una, porque era Imperio” [49]

La Lliga Regionalista, partido conservador y catalanista creado por Prat de la Riba, fue el principal protagonista del regionalismo catalán desde finales del siglo XIX y principios del XX hasta la Dictadura de Primo de Rivera, cuando el “liderazgo” pasó al  ‘Estat Catalá’ (1922) primero y más tarde a ‘Esquerra Republicana de Catalunya’ (ERC). En 1933, como consecuencia de la pérdida de ese liderazgo, la Lliga Regionalista cambió su nombre pasando a denominarse Lliga Catalana, lo que no evitó que con el inicio de la Guerra civil el partido terminara desapareciendo. La Lliga Regionalista, liderada por Francesc Cambó, uno de los catalanistas más destacados, “no sólo estuvo al lado de los gobiernos dinásticos en los momentos de crisis sino que su eco latió hermanado al maurismo, corriente ideológica con la que tenía muchos puntos en común, y simpatizó con el golpe de Estado de Primo de Rivera. La voz de la Lliga Regionalista jamás fue separatista. Cambó siempre pensó en un catalanismo que tuviera cabida en una España regenerada, y su táctica política siempre estuvo marcada por el posibilismo y por la aceptación plena del marco de la Restauración. Como Prat de la Riba, Cambó defendía la idea de una España grande, combinando autonomía y unidad, orden y catolicismo”. [50]

Esta postura chocaba con el “realismo” político y el fracaso de los postulados de la Lliga. Ese fracaso fue augurado por Alcalá Zamora en el Congreso de los Diputados cuando en una intervención expreso sobre Cambó: “Su señoría pretende ser a la vez el Bolívar de Cataluña y el Bismarck de España, son pretensiones contradictorias y es preciso que su señoría escoja entre una y otra.” [51] Como la gran mayoría de dirigentes de la Lliga y otros catalanistas conservadores, Cambó escogió Bismarck y apoyó a Franco en la guerra civil.

Valentí Almirall, es otra de las grandes figuras intelectuales catalanas del siglo XIX. Es considerado por muchos el primer catalanista de izquierdas no nacionalista. Como recuerda Marfany en ‘La cultura del catalanisme’, Almirall “hablaba de ‘región catalana’ y cuando decía ‘nació’ se refería a España”. En otra de sus obras como es “España como tal”, donde se recogen artículos escritos para ‘Revnedu monde latin’ de Paris, describe a Cataluña como “parte de la península, ya que está separada de Francia por la barrera de los Pirineos, y por ello, geográficamente hablando, Cataluña ha de ser española. Además, las relaciones que ha mantenido durante siglos con las demás regiones de España han creado lazos de interés y afectos recíprocos de tal índole que resultarían imposibles de romper. Este afecto que une a las diversas regiones españolas es tan sólido, la reciprocidad de intereses tan fuerte, que tales sentimientos no han podido verse nunca disminuidos ni quebrantados por las medidas que di-manan del poder central, del que han sido víctimas los catalanes […] En general, pues, los catalanes son tan españoles como los habitantes de las demás regiones de España, y lo son no sólo por sentimiento, sino también por con-vencimiento. Debido a nuestra situación geográfica y a nuestros antecedentes históricos, no podemos ser más que españoles. Tal es la opinión del que escribe estas líneas. Y en cuanto a nuestro patriotismo catalán nadie puede ponerlo en duda, ya que lo hemos probado suficientemente en todas las coyunturas” [52].

Antonio Capmany Surís y de Montpaláu es otro catalán para el que el nacionalismo no tiene ningún reconocimiento a pesar de haber sido una pieza fundamental en la redacción de la Constitución de Cádiz. No solo Capmany, Ramón Lázaro Dou y Bassols, Fèlix Amat, Joan Valle, Francesc Papiol, Francesc Morrós, Félix Aytés, Ramón Utgés, Salvador Vinyals, Jaume Creus, Ramón de Lladós, Ramón de Sans, Plàcid Montoliu, Josep Vega, Josep de Castellarnau, Francesc Calvet y Ramón de Dou. Más tarde se sumaron Felip Aner d’Esteve, Ferran Navarro, Josep Espiga, Joan Serres i Joan de Suelves

Almirall terminó renunciando al catalanismo y pasó a militar en las filas del lerrouxismo republicano de centro – izquierda y alcance nacional. Los escasos historiadores nacionalistas catalanes que revisan la figura de Almirall, “explican” su postura sobre España aduciendo que se había vuelto “loco”. El desengaño de Almirall con el catalanismo fue tal, que dejó constancia describiendo este como “un arma de reacción contra toda idea moderna, tanto en el terreno político como en el social y religioso, absorbiendo casi todo el carlismo de Cataluña […] No podemos permitir que él nos confunda. Antes que catalanes, somos hombres” [53]

Antonio Capmany Surís y de Montpaláu es otro catalán para el que el nacionalismo no tiene ningún reconocimiento a pesar de haber sido una pieza fundamental en la  redacción de la Constitución de Cádiz. No solo Capmany, Ramón Lázaro Dou y Bassols, Fèlix Amat, Joan Valle, Francesc Papiol, Francesc Morrós, Félix Aytés, Ramón Utgés, Salvador Vinyals, Jaume Creus, Ramón de Lladós, Ramón de Sans, Plàcid Montoliu, Josep Vega, Josep de Castellarnau, Francesc Calvet y Ramón de Dou. Más tarde se sumaron Felip Aner d’Esteve, Ferran Navarro, Josep Espiga, Joan Serres i Joan de Suelves y otros “catalanes participaron activamente en las Cortes generales y extraordinarias de Cádiz y, por consiguiente, del proceso constituyente gaditano que derogó el régimen absolutista tardo-feudal y promulgó la conocida popularmente como La Pepa, la primera Constitución de la historia de España, de marcado carácter liberal, ya que estableció, por ejemplo, la soberanía nacional y la división de poderes. Los parlamentarios catalanes recurrieron a la historia de la antigua Corona de Aragón y a su particular y específico sistema político, institucional, legislativo, administrativo y judicial para legitimar un proyecto reformador y regenerador capaz de construir un Estado nacional fuerte y moderno que otorgara prosperidad y felicidad de una manera uniforme a todos los españoles” [345].

Jacinto Verdaguer, sacerdote y uno de los más grandes poetas catalanes, escribió su obra en lengua catalana y realizó no pocas loas a España. Actualmente, es una figura reivindicada por el nacionalismo catalán. Rafael de Casanova (1660 – 1743), es otra figura de gran importancia para el nacionalismo catalán. Su tumba recibe flores de los nacionalistas que acuden regularmente teniéndolo como referente independentista. Como si de un héroe por la independencia se tratara, todos los 11 de septiembre los nacionalistas catalanes lo reivindican a pesar de que se consideraba un “patriota español”, luchando en la guerra de Sucesión a favor del que consideraba el candidato legítimo, pero también de sus propios intereses. De Rafael Casanova podemos rescatar una de las citas que contradice la visión que tienen los nacionalistas de su figura como caudillo de la guerra de “independencia” de Cataluña de 1714 : “Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España“.[54]

Después de 1714 hubo 3 revoluciones en Cataluña y 3 alzamientos en Barcelona. En dos de aquellos ataques se utilizó artillería, ataques que fueron ordenados por un catalán, el general Prim y el otro por Espartero. Ambos defendían la Constitución de Cádiz y a España en su conjunto. Durante la I República, dos presidentes fueron  catalanes, Estanislau Figueres y Pi i Margall, mientras que el primer presidente de la Generalidad muerto, Francesc de Valls i Freixe, lo fue como consecuencia de un bombardeo inglés solicitado por las tropas austracistas que hoy reivindican los nacionalistas [340]. Por lo tanto, y como consecuencia del bombardeado, el primer presidente de la Generalidad resulto muerto. Francesc de Valls i Freixe no es hoy reivindicado por el nacionalismo catalán, en su lugar, el papel de “héroe oficial” lo ocupa Rafael de Casanova, que vivió plácidamente muchos años tras la Guerra de Sucesión.

El primer presidente de la Generalidad durante la II República, Francesc Maciá, declaró en junio de 1907 como Diputado del Congreso : “Yo había pertenecido 30 años al ejército, que le tenía un cariño grandísimo y que al ejército habría de apoyar siempre con mis iniciativas y con las de mis queridos compañeros […]. Les dije que tenía una deuda de gratitud con Alfonso XIII y que esta deuda de gratitud me obligaría de por vida a ser un partidario de Don Alfonso XIII. Esta España grande y noble, esta España de ensueños, esta España, que organizando inteligentemente sus industrias, pueda acudir a la lucha económica en el mercado extranjero, y allo, en aquel torneo libre de la inteligencia y del trabajo, vencer; único medio de llegar a ser una Nación rica y poderosa”. [55]. En otro discurso pronunciado por Maciá en 1907, expresaba que “No solo Cataluña no es separatista ni quiero serlo, sino precisamente cuantos estamos en la Solidaridad (Catalana) hemos venido a ella por motivos patrióticos como el levantamiento de una España grande, honrada, pacífica y trabajadora.” [56]. Con todo, Maciá pasó de escribir alabanzas al ejército, España y Alfonso XIII a plantearel dilema que se ha planteado de una manera brutal, si queréis, y el dilema es el siguiente: o nosotros, (los catalanes) continuamos bajo la opresión del Estado opresor, del Estado centralista, en una esclavitud moral, peor cien veces que la material, o vamos a la violencia”. Maciá intentaría dar un golpe de Estado en 1931 proclamando el “Estat Catalá” pero fracasaría aunque sería nuevamente perdonado.

Prat de la Riba es otra de las grandes, sino la más grande figura del nacionalismo catalán. Fue uno de los principales impulsores de la Lliga Regionalista y en sus orígenes nunca se manifestó favorable al nacionalismo y muchos menos al separatismo. Su ambigüedad en materia política influenció a líderes posteriores como Cambó o al propio Jordi Pujol. La ambigüedad política de Prat de la Riba queda ejemplificada en su obra ‘La nacionalitat catalana’, cuando proponía por ejemplo que “Una Cataluña libre podría ser uniformista, centralizadora, democrática, absolutista, católica, librepensadora, unitaria, federal, individualista, autonomista, imperialista, sin dejar de ser Cataluña” pero dentro de España [57]

Prat de la Riba comenzó su acercamiento a la ideología nacionalista de forma tardía. La “libertad” que quería para Cataluña era una propuesta de un nacionalismo imperialista consistente en revitalizar la nacionalidad catalana con el objetivo de relanzar al imperio español, teniendo a Cataluña como el territorio hegemónico de la península así como el más influyente a la hora de dictar la política del país. De la Riba rechazaba España como nación, no así como Estado, un Estado que según sus ideas, podría recuperar su gloria imperial si se aceptaba la nacionalidad catalana y otras supuestas nacionalidades peninsulares. Esta variante del catalanismo convertida en el primer nacionalismo catalán, era consecuencia de las ideas románticas del momento, ideas de regreso a un supuesto pasado mítico perdido por la llegada de la modernidad, una nostalgia por el pasado “imperio mediterráneo”.

Prat de la Riba, al igual que Maciá y otros que luego cambiaron de idea tras avalar previamente sin complejos la nación española, “no eran catalanistas, sino simplemente industriales descontentos por el abandono en que se consideraban, por causa de la acción (o inacción) del Gobierno”, recuerda Isidre Molas, historiador y político español del PSC [58]. En esta misma línea, Josep Tarradellas, presidente de la Generalidad de Cataluña en el exilio desde 1954 hasta 1977, describía en una carta a su amigo Ramón Sugranyes de Franch con fecha 21 de abril de 1965, el disparate que significaba “Ser o decirse catalanistas en Barcelona, franquistas en Madrid, servir fielmente al régimen y, al pasar la frontera, presentarse como ultranacionalistas” [59]. Tarradellas, a pesar de ser “oficialmente” otro importante referente del nacionalismo catalán, fue opositor al pujolismo y al mismo separatismo como lo atestigua su famosa carta dirigida al director de La Vanguardia [60] (que fue inicialmente censurada), o los intercambios que tuvo con Vicens Vives [61].

Prat de la Riba, al igual que Maciá y otros que luego cambiaron de idea tras avalar previamente sin complejos la nación española, “no eran catalanistas, sino simplemente industriales descontentos por el abandono en que se consideraban, por causa de la acción (o inacción) del Gobierno”, recuerda Isidre Molas, historiador y político español del PSC

La carta enviada a La Vanguardia el 16 de abril de 1981, fue censurada inicialmente aunque finalmente salió a la luz tras haber sido publicada por El Periódico. En ella, Tarradellas describía comoPujol hará todo lo posible para imponer su ideología sobre España” y que cuando llegó la Transición “por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno para dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable:. eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…). Estoy seguro de que el presidente Pujol consideraba normal esta actitud, porque afirmaba una vez más su conducta nacionalista, que era y todavía es hoy la de utilizar todos los medios a su alcance para manifestar públicamente su posición encaminada a hacer posible la victoria de sus ideología frente a España. (…).Siempre recordaré que el 6 de octubre del año 1934, a las 5 de la tarde, acompañado del diputado señor Juan Casanelles, fue a la Generalitat a visitar al presidente Companys para manifestarle nuestra disconformidad con la política que una vez más se realizaba, rogándole que evitara todo lo que indicaba que iba a suceder aquella misma noche, es decir: la ruptura por la violencia de las relaciones con el Gobierno. No se nos escuchó, la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesó más que la opinión de aquellos que preveíamos, como así ocurrió, un fracaso rotundo. (…) La demagogia había hecho su obra y el desastre se produjo”.

Continuaba refiriéndose a lo que Tarradellas consideraba ya por entonces la estrategia nacionalista y excluyente de Jordi Pujol: “Lo que se hará y ya ha empezado estas últimas semanas, es querer hacer olvidar las actitudes irresponsables de los mismos que ya han hecho fracasar nuestra autonomía, consiguiendo la desunión de Cataluña y el enfrentamiento con España; y por eso la actitud de los autores de esta situación es imperdonable. (…). Es desolador que hoy la megalomanía y la ambición personal de algunos, nos hayan conducido al estado lamentable en que nos encontramos (…) ¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse? (…).Están utilizando un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima; y así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta en Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros (…) Es decir, según ellos se hace una política contra Cataluña, olvidando que fueron ellos los que para ocultar su incapacidad política y la falta de ambición por hacer las cosas bien (…) empezaron una acción que solamente nos podía llevar a la situación en que ahora nos hallamos. Por ejemplo, es necesario tener el coraje de decirlo, los problemas de la lengua y de la escuela, es la actual Generalitat quien en gran parte los ha provocado (…) la cuestión de la lengua se ha convertido en un problema político y partidista (…)”. Una carta en definitiva, demoledora para el nacionalismo catalán y que dejaba bien clara la posición de “seny” de Tarradellas. La carta se encuentra guardada en el archivo de Poblet.

Otro de los personajes centrales y más reivindicados por el nacionalismo catalán posmoderno, es por supuesto Lluís Companys. Companys había sido un lerrouxista en su juventud y alcanzó cargos políticos de diversa responsabilidad gracias a su militancia en el Partido Republicano Radical de Lerroux. Luego se pasó al Partido Reformista de Melquíades Álvarez en el que nunca se privó de presumir de su españolismo (entre 1912 y 1915 ). En 1933, bajo la presidencia de Azaña, ocupó el cargo de Ministro de Marina y nada hacía presagiar el cambio que experimentaría después. Ante Azaña, en enero de 1934, siendo presidente de la Generalidad, Companys le reconoció “Usted me manda don Manuel,…. Usted es mi jefe”. Pocos meses después, Azaña se reunió de nuevo con Companys al que le sorprendió su “catalanismo nacionalista”. Su conversión estuvo más motivada por las presiones ejercidas sobre su persona por dirigentes del ‘Estat Catalá’, que por su inclinación al nacionalismo. Pero esa conversión fue circunstancial e interesada como lo demuestra el “Viva España” que gritó en el Congreso el 6 de julio de 1932, cuando se estaba debatiendo precisamente el Estatuto de Cataluña. Y es que nadie, ni sus propios seguidores, pensaron que Companys se convertiría en nacionalista y mucho menos en el “Presidente mártir” [62].

La mayoría de aquellos primeros catalanistas no pusieron en duda la idea de España como nación histórica, es más, con no poca frecuencia aquellos primeros catalanistas recurrían a declaraciones de paniberismo o panhispanismo difícilmente acoplables a lo que hoy se entiende como nacionalismo o “federalismo asimétrico”, y que a pesar de todo, son figuras reivindicadas por el catalanismo independentista de hoy. La mayoría de ellos como hemos visto, habían militado en partidos “españolistas” como reconocía el catalanista Pompeyo Gener, cuando recordó que en el caso de la Lliga Regionalista, muchos de sus miembros “han militado en partidos españoles, especialmente dinásticos”. [63]

La Castilla atrasada vs la Cataluña moderna

Otro de los mitos que más ha divulgado el nacionalismo catalán desde finales del siglo XIX, es aquel que considera a Castilla una región “atrasada”, “autoritaria”, y “semita”, una región que formó un país a golpe de violencia y opresión a lo largo de los siglos sobre el resto de territorios. Paralelamente a la creación del mito de la “Castilla atrasada, autoritaria y semita”, “el ideal de una burguesía nacionalista, laica, liberal en política, librecambista en economía, defensora de la industria y la modernidad, racionalista y creyente en la acción imparable del progreso científico”, también comenzó a difundirse a pesar de que pocos historiadores son capaces de negar que Cataluña es y ha sido, “católica hasta las entrañas y ferozmente proteccionista, la burguesía catalana fue culturalmente muy poco avanzada, socialmente muy refractaria a cualquier reformismo y políticamente muy conservadora’”. [64]

Cataluña no “fue sólo moderna y europea, ni la burguesía catalana fue progresista, ni el autoritarismo o el imperialismo de corte fascista fueron delirios creados en la rural y decrépita Castilla, como imaginan, o desean imaginar, los nacionalistas catalanes del siglo XXI”. Cataluña es y ha sido, “católica hasta las entrañas y ferozmente proteccionista, la burguesía catalana fue culturalmente muy poco avanzada, socialmente muy refractaria a cualquier reformismo y políticamente muy conservadora’”.

Si en 1833, Cataluña rechazaba el carlismo, era fundamentalmente porque la burguesía catalana consideraba al liberalismo un medio más apropiado para defender sus intereses económicos. En la Cataluña de 1874, “los patronos catalanes se entusiasmaron con la Restauración y con el regreso de la gente de orden al gobierno. Hasta finales del siglo XIX, recelosos del movimiento federalista, antimonárquico y republicano al que se vio abocada Barcelona tras el destronamiento de Isabel II, se olvidaron de la descentralización y las leyes viejas. La Restauración les trajo el fin de los agitados días de la República, les trajo en unos pocos años el proteccionismo, tan necesario a sus negocios (…). Los fabricantes catalanes compartirían sueños y mantel con Cánovas del Castillo y sostendrían la intransigencia más cerril contra los rebeldes cubanos y filipinos. Frente a mambises y tagalos fueron más colonialistas que Weyler y Polavieja, de la misma manera que años después, frente a la Semana Trágica y el sindicalismo anarquista, cerrarían filas en torno a la represión del conservador Antonio Maura, el orden feroz -ley de fugas incluida- impuesto por el general Martínez Anido, los pistoleros de raíz carlista de los Sindicatos Libres o el dictador Primo de Rivera, antecesor de otro dictador al que terminarían ayudando en la guerra civil”. Tras la crisis de 1917, enmarcada en la crisis de la Restauración, las clases dirigentes catalanas comenzaron a “colaborar con los partidos dinásticos, a sostener la dictadura de Primo de Rivera y a financiar el levantamiento del 18 de julio”. [65]

En este sentido, Cataluña no puede identificarse históricamente como una territorio cuyos orígenes se sitúan en el republicanismo liberal, sino que tiene raíces profundamente católicas y conservadoras. Avanzada en muchos aspectos, “ni Cataluña fue sólo moderna y europea, ni la burguesía catalana fue progresista, ni el autoritarismo o el imperialismo de corte fascista fueron delirios creados en la rural y decrépita Castilla, como imaginan, o desean imaginar, los nacionalistas catalanes del siglo XXI” [66].

La histórica ocultada de las teorías raciales catalanistas

Las teorías raciales y eugenésicas fueron parte fundamental del nacionalismo catalán a finales del siglo XIX y principios del XX. Desde el independentismo se considera que el racismo eugenésico es un fenómeno exclusivo del nacionalismo español, concretamente del falangismo y el franquismo. De hecho, en la actualidad es casi imposible encontrar referencias a la teorías eugenésicas catalanas no porque fueron escasas (que no lo fueron), sino porque realmente ha existido una intención de ocultar este periodo por la gran adhesión que suscitaron dichas “ideas” por pseudocientíficos catalanistas que afirmaron haber identificado la “raza aria catalana”.

Las teorías raciales catalanistas de finales del siglo XIX y principios del XX, consideraban a los españoles del Ebro hacia el sur como “semitas y moros”. En Barcelona resonaban las ideas de “la superioridad de la raza catalana” mientras “ se criticaba con dureza el liberalismo, se conjuraba la tierra y los muertos, se soñaba con imperios y naciones inferiores que dominar

La cultura del catalanisme’ de Joan-Lluís Marfany, es una de las pocas obras escritas sobre el tema y una de los más importantes estudios de aquel periodo de gran efervescencia eugenesica. También cabe destacar los estudios del historiador Enric Ucelay Da Cal y la obra ‘En tierra de fariseos’ de Oriol Malló y Alfons Martí. Salvo estas tres excepciones, resulta muy raro encontrarse con ensayos y libros que describan la historia de la “ciencia racial” catalanista.

Las teorías raciales catalanistas de finales del siglo XIX y principios del XX, consideraban a los españoles del Ebro hacia el sur como “semitas y moros”. En Barcelona resonaban las ideas dela superioridad de la raza catalana” mientras “ se criticaba con dureza el liberalismo, se conjuraba la tierra y los muertos, se soñaba con imperios y naciones inferiores que dominar… A finales del siglo XIX el doctor Bartomeu Robert, alcalde de Barcelona, hacía exhaustivas mediciones de cráneos a gentes del país, para demostrar que efectivamente la estirpe catalana era superior” [67]. Valentí Almirall describió la historia de España en su libro ‘España tal como es’ (1896), en términos de conflicto entre dos etnias totalmente opuestas, “el grupo centro-meridional por la influencia de la sangre semita que debe a la invasión árabe, soñadora, generalizadora, aficionada al lujo, ampulosa, autoritaria, centralizadora, absorbente” y por otro lado, el idealizado grupo pirenaico, “procedente de razas primitivas, positivista, analítica y recia, nada formalista, basada en la libertad y en la confederación” [68]

Todo tipo de autores catalanes se apuntaron a la moda de la eugenesia. Pompeyo Gener, uno de los máximos exponentes del darwinismo social catalán, describe en su obra ‘Herejías’ de 1888, las “diferencias” entre las provincias del norte y nordeste y las del centro y sur, describiendo cómo “En estas últimas predomina demasiado el elemento semítico y, más aún, el presemítico o berber con todas sus cualidades: la morosidad, mala administración, el desprecio del tiempo y de la vida, el caciquismo, la hipérbole en todo, la dureza y la falta de medios en la expresión, la adoración del verbo”. Gener se declaraba “no separatista” y quería a una Cataluña en el centro del poder y la toma de decisiones de España sin renunciar al componente racial: “Por esto rechazamos y pedimos que entierren estos restos insepultos de esta España negra, que se formó en pro de un trono opresor extranjero y de una religión de muerte: anhelamos la formación de otra España según las libres y fuertes tradiciones de los diversos pueblos. Que cada nación que en ella coexiste por razas se manifieste y se organice para su superior desenvolvimiento. En esta Nueva España, Cataluña marchará sola avanzando, para llegar a ser el centro de una República aristárquica (sic) mediterránea, porque nos sentimos profundamente europeos, y no queremos morirnos vegetando en el pudridero de los sepulcros. No somos separatistas. Marchamos mirando hacia delante, hacia Europa. En todo caso los separatistas serán los que se queden mirando atrás, mirando hacia África.”. Para Gener, España podía dividirse “en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda) o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica [gitana] […] Pues bien, la que proporciona la mayoría de funcionarios, de adeptos, y de gente que acata y sufre resignada esa máquina dificultativa del funcionamiento administrativo-gubernamental, es la raza del Ebro al Estrecho de Gibraltar, castellanos, andaluces, extremeños, murcianos etc.” [69]

Gener describía como “ni Madrid ni el centro de las Castillas son lugares a propósito para la capital de una nación civilizada. La inteligencia tiene que funcionar mal por la deficiente nutrición del cerebro. Así todas las concepciones que de allí nos vienen son raquíticas. No sabemos ya si el intelecto español, en general, es capaz de progresar y civilizarse a la moderna […1 hay demasiada sangre semítica y berber esparramada (sic) por la península

En 1900, Gener publicaba un nuevo libro pseudocientífico pancatalanista llamado ‘Los supernacionales de Cataluña’, donde iba aún más allá en su defensa del supremacismo racial: “El Gobierno de los Superiores, de los Geniales, hete aquí a lo que obedecemos. Somos ‘aristárquicos’. […] Los predilectos de la Naturaleza. Los escogidos de la inteligencia, han de conducir a la masa en pro de ella misma. […] Por esto rechazamos y pedimos que entierren estos restos insepultos de esta España negra, que se formó en pro de un trono opresor extranjero y de una religión de muerte; anhelamos la formación de otra España según las libres y fuertes tradiciones de los diversos pueblos. Que cada nación que en ella coexiste por razas se manifieste y se organice para su superior desenvolvimiento. En esta Nueva España, Cataluña marchará sola avanzando, para llegar a ser el centro de una República aristárquica mediterránea, porque nos sentimos profundamente europeos, y no queremos morirnos vegetando en el pudridero de los sepulcros. No somos separatistas. Marchamos mirando hacia adelante, hacia Europa, en todo caso, los separatistas serán los que se queden atrás, mirando hacia África”.

Gener se basó en el “estudio” de un amigo oculista para hacer una distinción entre los ojos negros de los catalanes y los del resto de España. Gener afirmaba que los ojos de los catalanes “no son del negro que en los demás pueblos de España”. Además de los rasgos físicos, Gener también teorizó sobre la inteligencia como producto de la nutrición, describiendo como “ni Madrid ni el centro de las Castillas son lugares a propósito para la capital de una nación civilizada. La inteligencia tiene que funcionar mal por la deficiente nutrición del cerebro. Así todas las concepciones que de allí nos vienen son raquíticas. No sabemos ya si el intelecto español, en general, es capaz de progresar y civilizarse a la moderna […1 hay demasiada sangre semítica y berber esparramada (sic) por la península”. [70]

La raza superior catalana. Del argumento racial al argumento político

No llevó mucho tiempo que el argumento racial se convirtiera en argumento político. Los castellanos fueron motivo de estudios racistas de todo tipo con el objetivo de encontrar “pruebas” de definitivas de su “inferioridad” y “barbarie”. Los primeros estudios “raciológicos” de Sampere Miguel y de Batista Roca, vieron la luz en una época tan temprana como la década de 1880, siendo uno de los estudios eugenésicos más precoces de la Europa de finales del siglo XIX. Paralelamente, se publicaba la obra pancatalanista ‘Lo Catalanisme’ (1886) de Valentín Almirall, obra en la que se intenta establecer distinciones “científicas” entre el “carácter” racial castellano y el catalán. Como harán otros autores racistas posteriores, Almiral propuso en su obra usar la política como solución a la “degeneración de la raza”. Al igual que sus contemporáneos pancatalanistas, Almirall consideraba que “Los caracteres de los dos pueblos o grupos principales en que se dividen los habitantes de la Península, están igualmente degenerados y decaídos. La raza que ha sido y sigue siendo la predominante (la castellana), es impotente para levantar la nación. La otra raza (la catalana), supeditada y sujeta hasta ahora, está, además de degenerada, desnaturalizada. Muchos de los defectos que muestra no son propios de su temperamento, sino que le han sido contagiados. Para regenerarse, ha de empezar a deshacerse de todo lo postizo que le ha sido puesto. De aquí que el primer móvil de nuestro catalanismo sea el afán de regenerarnos”. [71]. ‘Lo Catalanisme’ y su visión de los castellanos como seres “infrahumanos” y “degenerados”, influiría en otro racista precursor del nacionalismo vasco, Sabino de Arana.

Bartomeu Robert dividió a la población española en braquicéfalos (de cráneo redondeado), en dolicocéfalos (de cráneo alargado) y mesocéfalos (una mezcla de ambos). Mientras que los primeros habitaban las zonas atlánticas, los segundos lo hacían en la zona mediterránea y los terceros en la zona central.

En marzo de 1899, el doctor Bartomeu Robert y Yarzábal presentó una conferencia sobre la supuesta disparidad de razas en España producto de invasiones semitas y germánicas. A diferencia de otras obras o conferencias, Bartomeu Robert se basó en métodos frenológicos, una pseudociencia que postulaba la formación del carácter, los rasgos de la personalidad o la tendencia a la criminalidad entre otras cosas, en base a la forma del cráneo, cabeza y las facciones. La frenología sería ampliamente difundida gracias el multimillonario catalán Mariano Cubí.

Bartomeu Robert dividió a la población española en braquicéfalos (de cráneo redondeado), en dolicocéfalos (de cráneo alargado) y mesocéfalos (una mezcla de ambos). Mientras que los primeros habitaban las zonas atlánticas, los segundos lo hacían en la zona mediterránea y los terceros en la zona central. La Lliga Regionalista en Sabadell le dedicó estas palabras en un homenaje a su persona: “Él, el doctor Robert, es quien abre la páginas del Nuevo Testamento de las reivindicaciones patrias”. Bartomeu Robert tiene un destacado monumento a su persona en la Plaza Tetuán de Barcelona.

En 1899 también, el cofundador de la ‘Societat Catalana d’Historia Natural’, Salvador Maluquer, presentaba otra conferencia con el título ‘Aborígens de la rasa y llengua catalanas’. Maluquer y otro ilustre catalanista como Joan Bardina, dieron una gran cantidad de conferencias que poco a poco fueron asentando la idea de una España “africana”, atrasada, agrícola, autoritaria y semita en contraposición a una Cataluña moderna, desarrollada, europea y aria.

Higiene racial en el modernismo catalán

Décadas antes de que los nazis utilizaran el término “higiene racial”, el psiquiatra Domingo Martí Juliá ya utilizaba el concepto para la aplicación en Cataluña de una política que impidiera la entrada en Cataluña de “elementos personales, intelectuales, morales y políticos degenerados y producto de razas inferiores y además decadentes, que con toda libertad se han introducido [en Cataluña] ejerciendo la acción desorganizadora que en todas partes realizan los elementos biológicos degenerados”. [72] Martí era el cofundador de la Juventud Federalista de Cataluña y uno de los principales referentes del nacionalismo catalán más extremista, aunque la Wikipedia lo presenta como “profundamente antirracista”. En 1891, Joaquim Casas-Carbó abogado y editor, presentado también en la Wikipedia como “precursor del discurso sociolingüístico”, publicó ‘Estudis d’etnogénia catalana’. La obra de Casas-Carbó utilizaba argumentos filológicos con el fin de demostrar que los catalanes descendían de una raza superior.

Joaquim Lluhí i Rissech, abogado y político, también defendía la tesis de los orígenes arios de la raza catalana en un artículo de ‘La Veu de Catalunya’ publicado el 7 de noviembre de 1899. En dicho artículo, Lluhí i Rissech consideraba que “La autonomía es una idea simpática a los elementos de la raza aria de España [los catalanes] y es terriblemente antipática a los elementos de la raza semítica [los castellanos]”. Lluhí i Rissech fue aún más lejos cuando comparó a los castellanos con “los zulúes y los antropófagos”, que debido a su degeneración racial, “tardarán algunos siglos en disfrutar los frutos de un positivo bienestar social, pues estas razas de espíritu regresivo son refractarias al progreso humano”. El odio racial de Lluhí i Rissech al castellano le llevó a vincular el nacimiento en un determinado territorio a la capacidad intelectual: “el nacer en tierras castellanas y ser tonto de necesidad es una misma cosa” [73]

En 1907, Francisco Jaume catalán crítico del catalanismo, describía la ola de superioridad de una racial  catalana : “Los separatistas catalanes han empezado por ejercer de verdaderos demagogos, adulando la vanidad de los catalanes. No han cesado de insistir en la pretendida inferioridad de los castellanos. Que formábamos dos razas distintas y aun opuestas: entre las cuales ellos, los castellanos, eran los inferiores y nosotros los catalanes, los superiores. Que nada les debíamos, que nunca los castellanos han hecho por nosotros, los catalanes, más que explotarnos”.

Ya bien entrado el siglo XX, en 1917, el veterinario y político Rossell i Vilar publicó un documento llamado ‘Diferències entre catalans i castellans. Les mentalitats específiques’, donde realizaba un enfoque abiertamente social – darwinista, considerando el mestizaje como la gran amenaza para mantener las raíces catalanas más puras llegando a la conclusión de que las “razas” catalana y castellana son incompatibles debido a que “La discordia entre ambas razas es un fruto natural” [74]

10 años antes, en 1907, Francisco Jaume catalán crítico del catalanismo, describía toda esta ola de superioridad de una forma clarificadora: “Los separatistas catalanes han empezado por ejercer de verdaderos demagogos, adulando la vanidad de los catalanes. No han cesado de insistir en la pretendida inferioridad de los castellanos. Que formábamos dos razas distintas y aun opuestas: entre las cuales ellos, los castellanos, eran los inferiores y nosotros los catalanes, los superiores. Que por efecto de esta inferioridad era inútil esperar que los castellanos pudiesen seguir nunca el impulso que nosotros, los catalanes, hemos dado al progreso de nuestra patria común; y que en consecuencia nosotros teníamos que perder siempre, habíamos de ser necesariamente las víctimas en este consorcio de ambos pueblos, y por ende que la separación pura y simple era lo que procedía. Que nada les debíamos, que nunca los castellanos han hecho por nosotros, los catalanes, más que explotarnos”. [75]

Del antisemitismo a la militancia sionista

La imagen que se ha formado de Barcelona a través de la propaganda y del folklore nacionalista, es la de una ciudad abierta, tolerante y cosmopolita en contraposición con la tradicional del resto de España como profundamente racista, inculta y antijudía. No obstante, el catalanismo en sus orígenes era profundamente antisemita .

En muchos pueblos, los ancianos recuerdan una vieja tradición catalana realizada durante sábado Santo consistente en que los niños “mataban al judío” golpeando los bancos. La literatura catalana recogió una amplia variedad de obras antisemitas producidas por los intelectuales catalanistas “cosmopolitas” de la ‘Renaixensa’. Uno de más conocidos y (reconocidos) escritores catalanes, José María Folch i Torres, describía en un famoso cuento para niños titulado ‘La cegueta Helia o la llum de Jesús’, a un judío, con todos los atributos negativos y racistas que uno se pueda imaginar y que podríamos encontrar más tarde en la ideología nacional – socialista.

El que es quizás el mayor precursor de la ‘Renaixensa’ literaria, Antoni Bori i Fontestá, escribió una amplia obra de poesías premiadas en los Juegos Florales, entre ellas una conocida como ‘A matar jueus’ (A matar judíos) en la que llamaba en sus versos a “barrerlos de la tierra” y “hundirlos en el infierno” (“Escombrera los de la terra; i enfonsem-los a l’infern”) [76]. Otros poetas como Joan Maragall, se unieron a la ola antisemita produciendo versos que tenían como protagonista la Montaña de Monjuic, calificada como de “mal nombre”, por ser etimológicamente el “Monte de los Judíos” (“Oh Monjuic, muntanya afortunada!; Dessota de ta mala anomenada”). [77]. Pompeyo Gener su obra ‘La muerte y el diablo’, describió a “al hebreo” como “el esclavo por excelencia” [78].

Desde principios de la década de los años 60 del siglo XX, una parte considerable de el catalanismo político comenzó a abandonar su antisemitismo para simpatizar con otra ideología política con un núcleo central de carácter igualmente racista como es el sionismo. Este cambio de opinión fue liderado por Jordi Pujol.

El caso Dreyfus sacudió a Europa y marcó un hito del antisemitismo europeo moderno. Mientras que grandes intelectuales como Emile Zola se posicionaban a favor Dreyfus en su obra Yo acuso (J’accuse), en la que denunciaba el fraude del proceso judicial y la sentencia basada en motivos “raciales”. El catalanismo en su mayoría se posicionó en contra del propio Dreyfus y el judaísmo. Al menos así se desprende de las publicaciones de los periódicos catalanistas de la época, desde ‘La Veu de Catalunya’ pasando por ‘Diario de Barcelona’. Por otro lado, sorprende que Barcelona siendo una ciudad “cosmopolita, moderna y tolerante”, fuera una de las ciudades donde más se imprimió la obra antisemita de Henry Ford, ‘El judío internacional’ a través de la editorial Orbis. Más tarde, la editoria catalanal Araluce, sería la primera que publicaría traducida la obra de Adolf Hitler, ‘Mi lucha’.

El punto de inflexión del antisemitismo en la “moderna” Cataluña es si cabe, igualmente chocante. Desde principios de la década de los años 60 del siglo XX, una parte considerable de el catalanismo político, comenzó a abandonar su antisemitismo para simpatizar con otra ideología política con un núcleo central de carácter igualmente racista como es el sionismo. Este cambio de opinión fue liderado por Jordi Pujol, que sin ningún tipo de complejo, pasaba a identificar a Cataluña con el nuevo Israel, o para ser más exactos, con lo que los colonos judíos habían construído “de la nada”, queriendo reflejar y comparar ese éxito con el carácter catalan.

ERC y el racismo progresista catalanista

Como se ha apuntado, las clases altas conservadoras fueron abandonando progresivamente sus tesis antisemitas. No obstante, una corriente racista disfrazada de internacionalismo se mantuvo y creció en Cataluña en las filas de la “izquierda”, una de cuyas figuras mas relevantes fue la de Heribert Barrera (1917 – 2011), Secretario General de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) entre 1976-1987 y primer presidente del Parlamento de Cataluña tras el final de la dictadura franquista.

En febrero de 2001, se publicó un libro sobre el “pensamiento” de Heribert Barrera titulado ‘Qué pensa Heribert Barrera’. El libro parecía sacado de una publicación del siglo XIX pues contenía toda clase de afirmaciones xenófobas y racistas del tipo, “Hay una distribución genética en la población catalana estadísticamente diferente a la población subsahariana, por ejemplo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hay muchas características que vienen determinadas genéticamente, y probablemente la inteligencia es una de ellas. El cociente intelectual de los negros de Estados Unidos es inferior al de los blancos”. ERC hizo una defensa cerrada de Heribert Barrera incluso cuando se le recordaba a la formación nacionalista si veían correcto, como planteaba Barrera, “esterilizar a una persona que es débil mental por un factor genético”. [79].

Un concejal de ERC llamado Vich, Josep Lluís García Domingo, declaró que había encontrado “pruebas genéticas” de que “Espanya es filofascista

Barrera hizo reflexiones igualmente racistas sobre la inmigración de los años 60 que llegó a Cataluña, en las que reflexionaba como “El país en conjunto perdió. Ahora tenemos escasez de agua. Si en, lugar de seis millones fuésemos tres, como antes de la Guerra, no tendríamos ese problema. Una de las propagandas del multiculturalismo es que el mestizaje es un enriquecimiento. ¿Por qué? ¿Qué ganamos con que en este momento se bailen en Cataluña tantas sevillanas? Nada. Ni que tengamos aquí unas mezquitas y haya cada vez más musulmanes”. [80]. No deberíamos sorprendernos de las declaraciones de Barrera si tenemos en cuenta que Pere Rossell i Vilar, autor de los como ‘Diferències entre catalans i castellans’ (1917) y ‘La raça’ (1930), fue su mentor político. Heribert Barrera sigue siendo una de las figuras más importantes para ERC y recibe regularmente homenajes a su persona. [81]

En 2008, Oriol Junqueras, siguiendo los pasos de Barrera y de paso, aprovechando un estudio de un hospital de Róterdam, escribió un artículo para el diario ‘Avuí’ donde declaraba que existen “tres Estados -¡sólo tres!-, donde ha sido imposible agrupar a toda la población en un único grupo genético. En Italia; en Alemania, siguiendo la vieja frontera lingüística entre el alemán marítimo y el continental; y en el Estado español, entre españoles y catalanes“. Su conclusión, coherente con el pensamiento de Barrera, era que “los catalanes tienen más proximidad genética con los franceses que con los españoles; más con los italianos que con los portugueses, y un poco con los suizos. Mientras que los españoles presentan más proximidad con los portugueses que con los catalanes y muy poca con los franceses. Curioso…“. [82]

Aprovechando el revuelo, un concejal de ERC llamado Vich, Josep Lluís García Domingo, declaró que había encontradopruebas genéticas” de que “Espanya es filofascista” [83] Siguiendo la misma línea, un equipo de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra realizaron otro estudio para demostrar la relación entre el primer apellido con el código genético de las individuos que lo portan y comprobar si descienden del mismo antepasado. Los apellidos analizados eran “genuinamente catalanes” [84].

La Semana Trágica. Catalanistas piden mano dura contra los huelguistas

El catalanismo de finales del siglo XIX y principios del XX, tenía como enemigo declarado al anarquismo, no al “Estado español”. Así por ejemplo, en el proceso de Montjuic de 1896 que condenó varios anarquistas por la colocación de una bomba en la calle Barios Nuevos, los catalanistas exigieron llevar a cabo realmente medidas más represoras contra los anarquistas, estuvieran o no relacionados con los hechos y defender así sus industrias e intereses económicos por encima de todo.

Marcel Rius, un catalanista que escribía en ‘La Tralla’ bajo el pseudónimo de Alsa – Prem, publicó un poema en el que instaba al gobernador civil Rothwas, a fusilar a los culpables del atentado mediante los siguientes versos: “Duro! No tenga clemencia, pegue fuerte, que esto va bien” (“… duro! No tingui cleméncia, pegui fort, que aixó va be“). Tras la Semana Trágica, ‘La Veu de Catalunya’ comenzó a difundir un lema, “Delateu!” (iDelatad!), a los catalanes para que colaborasen en la represión de los anarquistas mediante chivatazos y denuncias anónimas. Casi un siglo después, la CUP haría lo mismo llamando a señalar a quienes no participaran del “referéndum” del 1-O y general no se identificaran como “independentistas”. El catalanismo conservador había quedado como aliado del gobierno de Maura pero con el tiempo, los hechos se contarían de una forma muy diferente.

TV3 utiliza los hechos para presentar el fusilamiento como un ataque a toda Cataluña prueba de la “represión del Estado espanyol”. La sociedad civil catalanista de la época, salvo contadas excepciones, no se movilizó para exigir el perdón de una Ferrer i Guardia.

Otro hecho particular consecuencia de la Semana Trágica y que hoy es adaptado a los intereses del nacionalismo, es la ejecución del gran intelectual Ferrer i Guardia. Es bien conocida la posición de Prat de la Riba a negarse a exigir la conmutación de la pena de muerte a Ferrer i Guardia en un artículo que publicó en ‘La Veu de Catalunya’ por Joan Maragall titulado ‘La Ciutat del perdó’. Actualmente, TV3 utiliza los hechos para presentar el fusilamiento como un ataque a toda Cataluña prueba de la “represión del Estado espanyol”. La sociedad civil catalanista de la época, salvo contadas excepciones, no se movilizó para exigir el perdón de una Ferrer i Guardia [85].

El catalanismo, principal agitador del golpe de Estado de Primo de Rivera

La dictadura del General Primo de Rivera es otro de esos periodos que es utilizado por el catalanismo en su propaganda. Pero a poco que se profundice, veremos que el catalanismo de los años 20 estaba dominado por la Lliga Regionalista y fue esta uno de los principales cómplices y agitadores del golpe de Estado. Salvo una minoría marginal, la mayoría de la población catalana aceptó con los brazos abiertos la dictadura de Primo de Rivera. El propio presidente de la Mancomunitat, Puig i Cadafalch, perteneciente a la Lliga, preparó una gran despedida para Primo de Rivera en el apeadero del Paseo de Gracia, despedida a la que acudieron de forma entusiasta cientos barceloneses.

Francesc Cambó hizo su propio análisis de cómo Primo de Rivera había llegado al poder en su obra ‘Per la Concordia’: “Fueron, finalmente, las campañas [de la Lliga] contra los gobiernos parlamentarios las que crearon en Barcelona el ambiente necesario para que pudiera estallar el golpe de Estado” [86]. No se puede negar que la relación de Primo de Rivera con el catalanismo fuera mala o que este quisiera “reprimir Cataluña”, de hecho, Primo de Rivera durante su periodo como Capitán General de la IV Región militar “cenaba en el Artístico rodeado de prohombres del catalanismo como el marqués de Alella, famoso empresario dueño de la fábrica Fabra y Coats, e hijo de Camilo Fabra, a quien los barceloneses deben el Observatorio Fabra, que se alza en la ladera del Tibidabo. También solía cenar con Ferran Fabra y Puig, alcalde de Barcelona y miembro del ala más conservadora de la Lliga, así como con otros industriales ‘ennoblecidos’ por la dinastía borbónica como Milá i Camps y otros. Una de las grandes preocupaciones de los empresarios catalanes era el desorden social que empezaba a emerger en forma de terrorismo y veían en Primo de Rivera al único hombre capaz de redirigir la situación. Ellos le animaban y él se dejaba animar”. [87]

La Lliga apoyaba el golpe de Estado para restaurar el “orden” y favorecer así sus intereses económicos, mientras pedían al mismo tiempo reconocer las “singularidades” de Cataluña. La misma tarde del golpe (13 de septiembre de 1923) y apenas unas horas después, José Puig i Cadafalch ya tenía redactado un documento con las reivindicaciones catalanistas.

Otro destacado dirigente y fundador de la Lliga, Eusebio Bertrand i Serra, también reclamó a Primo de Rivera poner orden en el caos social de aquellos días. Además de las llamadas de los industriales catalanes y de personajes del catalanismo al “orden y la represión”, la burguesía llamó a la constitución de un nuevo gobierno fuerte y así en 1920, en representación de setenta corporaciones catalanas, se exigía al gobierno español intervenir para detener la violencia social en Barcelona. Solo un día después del golpe de Estado, la Cámara de Comercio de Barcelona hacía pública la siguiente declaración : “La Cámara puede y debe asociarse al movimiento, justificándose plenamente su actitud por interpretar la opinión de todos los industriales” [88]

La Lliga apoyaba el golpe de Estado para restaurar el “orden” y favorecer así sus intereses económicos, mientras pedían al mismo tiempo reconocer las “singularidades” de Cataluña. La misma tarde del golpe (13 de septiembre de 1923) y apenas unas horas después, José Puig i Cadafalch ya tenía redactado un documento con las reivindicaciones catalanistas. El documento fue entregado a Primo de Rivera al día siguiente, vinculándose el apoyo de la Lliga a la dictadura al cumplimiento del mismo. Es curioso que Primo de Rivera se comprometiera a llevarlo a cabo poniendo solo un pero, cambiar la palabra “naciones” (de España) y fuera cambiado el término “nación” por el de “regiones”, “no por mí, sino por el medio en el que deberé actuar”, declaró Primo de Rivera [89]

Desde el comienzo de la dictadura de Primo de Rivera, la Lliga Regionalista comenzó a desintegrarse ocupando ese espacio político nuevos grupos nacionalistas catalanes más radicales y reaccionarios que, a través del ‘Estat Català’ (el partido de Francesc Maciá, que más tarde se integraría en ERC), empezaron a realizar todo tipo de subversión política contra el “Estado español” con el apoyo económico de catalanes residentes en Sudamérica. Maciá había pasado de ser un militar españolista alfonsino que alcanzó al grado de teniente coronel, a ser un catalanista renacido que no dudo en colaborar con Mussolini para construir la “Nació”.

A diferencia de lo que se puede creer, la primera organización de carácter fascista que apareció en España no fue la Falange y tampoco se formó en “Castilla”. La primera organización de este tipo se fundó en Barcelona en 1923 (poco antes del golpe de Estado de Primo de Rivera) siguiendo el modelo del fascismo italiano y se llamaba ‘La Traza‘. ‘La Traza’ era una organización compuesta por oficiales de las guarniciones militares de Barcelona y la Capitanía General de Cataluña. Tuvo una efímera vida y terminó disolviéndose poco después, aunque sería una gran influencia en la formación posterior del fascismo catalanista. [90].

Francesc Macià, el héroe del nacionalismo catalán financiado por Mussolini (1926)

Maciá organizó desde su exilio en Francia el liderazgo de este nuevo catalanismo que a diferencia del catalanismo de la Lliga, quería crear un Estado independiente. En 1928, Francesc Macià había fundado en La Habana el Partido Separatista Revolucionario de Cataluña gracias a la ayuda del dictador pro-estadounidense cubano Gerardo Machado.

Uno de los primeros grandes movimientos “políticos” del partido de Maciá fue la organización de un intento de invasión “militar” de Cataluña para llevar a cabo un golpe de Estado, tomar el poder y declarar la independencia. El llamado complot Prats de Molló fue idealizado por el nacionalismo catalán de la época haciendo crecer la fama de Maciá de forma desmesurada, a pesar de la chapuza “militar” que representó la operación financiada por Mussolini. Maciá fue tratado por los tribunales franceses de forma muy benévola. Lo mismo haría la República con los intentos de golpe de Estado que los nacionalistas catalanes protagonizaron en los años 30, el primero por el propio Maciá (el 14 de abril del año 1931) y el segundo por Companys (6 de octubre de 1934). A pesar de todas las concesiones políticas y privilegios que otorgó la República a Cataluña, los dirigentes nacionalistas continuaron conspirando contra ella dejando claro cuales fueron siempre sus principales intereses y prioridades.

Gracias al juicio que se celebró en París contra Maciá y contra los que participaron en el complot de Prats de Molló, se pudo saber que Francesc Macià y sus voluntarios garibaldinos recibieron “al menos 640.000 liras del gobierno italiano” de Benito Mussolini.

Uno de los personajes convenientemente olvidados por el nacionalismo catalán del complot Prats Molló, es Ricciotti Garibaldi. Ricciotti Garibaldique decía ser descendiente de Giuseppe Garibaldi (era en realidad un agente doble del servicio de inteligencia italiano), fue el encargado de reclutar a voluntarios veteranos de la Legión garibaldina, para “invadir” Cataluña en 1926. Gracias al juicio que se celebró en París contra Maciá y contra los que participaron en el “complot de Prats de Molló”, se pudo saber que Francesc Macià y sus voluntarios garibaldinos recibieronal menos 640.000 liras del gobierno italiano” de Benito Mussolini [91].

El interés del fascismo italiano en apoyar a Maciá, lo resume la historiadora Susana Sueiro describiendo como la geopolítica del Mediterráneo en las primeras décadas del siglo XX, veía a España, Italia y Francia disputarse la hegemonía del norte de África. España y Francia encontraron formas de colaborar y mantener sus áreas de influencia con la intención de consolidar su presencia y quién sabe si seguir expandiéndose en un futuro. Esta colaboración franco – española en el norte de África era vista con inquietud por Mussolini, una amenaza a la posición italiana en el Mediterráneo. Mussolini apoyó la conspiración militar pero cuando entendió que no tenía posibilidades de triunfar, advirtió Primo de Rivera del complot para tratar de obtener su gratitud. De esta forma, Mussolini intentó que España rompiera relaciones con Francia, lo que podría conducir a un acercamiento de España a Italia y con ello, a un reequilibrio de las de las tres potencias en el norte de África que favorecería a los fascistas. Las pruebas de como el fascismo italiano ayudó a Maciá, fueron negadas por los diplomáticos italianos mientras el gobierno de Primo de Rivera consideró censurar los documentos que involucraban al Duce [92].

Catalanismo y fascismo en la era de los dictadores

Ucelay-Da Cal considera que la formación del fascismo catalanista comienza con el desfile de miembros de las Juventudes de Esquerra republicana de Cataluña – Estado Catalán (JEREC), una formación paramilitar inspirada en los Camisas Negras de Mussolini y las Tropas de Asalto (SA) nacional – socialistas. Las JEREC desfilaron con “sus camisas caquis y sus pantalones cortos, encuadrados como escamots, en el gran desfile por la Gran Vía y la Plaza de España hasta el estadio de Montjuïc” [93] el 22 de octubre de 1933.

Hispanistas y autores como Gerald Brenan, consideran a las JEREC como “fascismo catalán“, mientras que Gabriel Jackson las calificó de “casi fascistas” y Hugh Thomas de “semifascistas”. Todos ellos están de acuerdo en que las JEREC, estaban “moldeadas según la milicia fascista”. Según Stanley G. Payne, “Las JEREC nunca consiguieron unos ‘mínimos fascistas’ claros y no pueden clasificarse como verdaderamente fascistas, como algo distinto de un simple grupo nacionalista radical con algunas características coincidentes con el fascismo pero defendiendo en general una doctrina y una postura política diferente.” [94]

Fueran o no “totalmente” fascistas, las JEREC eran una milicia paramilitar organizada en escuadras (“escamots”), cuyas actividades “políticas” no diferían mucho de las actividades de los Camisas Negras y las SA. Su estética era muy similar a la de estas formaciones, camisas color oliva y banderas negras con las barras catalanas acompañadas de una estrella blanca. Desde 1933, los “escamots” se dedicaban fundamentalmente a romper las huelgas anarquistas, dar palizas a opositores políticos, boicotear mítines de otras fuerzas políticas, atentar contra colegios electorales en los que eran mayoría otros partidos o asaltar las redacciones de medios de prensa críticos. No pasó mucho tiempo hasta que otras formaciones políticas comenzaron a considerar a los “escamots” como una verdadera amenaza política. Catalanistas progresistas les calificaron de “nuestros aprendices de nazi” mientras que sectores internos de ERC no ocultaron su rechazo. Cuando el asunto se llevó al Parlamento catalán el 24 de octubre de 1933, el parlamentario Joan Lluhí i Vallescá les acusó de seruna organització de tipus feixístic, francament feixístic”. en definitiva “una manifestación de fascismo […] Esto es un ataque a la democracia […1 esto es iniciar en Cataluña el fascismo”. Los “escamots” serían conocidos popularmente en Cataluña como “el fascio de Maciá”.

Rossend Llates, conocido catalanista reconoció en sus memorias acuerdos secretos entre los fascistas italianos y el ‘Estat Catalá’. Llates describió como August Matons, “afiliado a Acció Catalana, había recibido encargos desde Italia para realizar informes sobre los movimientos centrífugos en España, tema que le interesaba mucho al Duce, como ya se ha indicado. Leemos también en sus memorias que Matons había cursado estudios superiores en Italia y su mujer era italiana, así como muchos de sus amigos. Para colmo, será uno de tantos catalanistas que, tras la revolución del 36 en Cataluña, huirán de Cataluña y reaparecerán en Burgos apoyando la causa de la España nacional. En marzo de 2007, la revista Sapiens publicaba un artículo sobre los espías catalanes de Hitler. La lista de catalanes que colaboraron con la Gestapo vendría a ser de unos quinientos. Entre ellos resaltan algunos nacionalistas como el Doctor Josep Trabal, militante de ERC. Antes de acabar la guerra huyó a Perpignan y desde allí pasó información a la Gestapo de los refugiados republicanos españoles. Otro personaje fue un ex policía de la Generalitat, Benet Comas, que residía en Figueras y estuvo a las órdenes de la Gestapo desde 1944”. [95]

La relación del nacionalismo catalán del ‘Estat Catalá’ con el fascismo va más allá. Fue el periódico anarquista Solidaridad Obrera el que denunció el intento de golpe de Estado del ‘Estat Català’ contra la Generalidad de Lluis Companys el 27 de noviembre de 1936 con estas palabras : “una colección de traidores y de insensatos (…) se dedican a conspirar y preparar golpes de Estado (…) Ha sido fácil descubrir a los conspiradores y aplastar el complot (…) Su programa era separar a Cataluña de la Revolución Ibérica (…) Aquí no son posibles Repúblicas minúsculas, con protectorados de potencias fascistas”. En el golpe habían participado el Consejero de Seguridad de la Generalitat, Andreu Rebertés, y el mencionado Joan Casanovas. La referencia de Solidaridad Obrera a los “protectorados de potencias fascistas”, se dirigía al hecho de que Manuel Blasi, un ex miembro de ‘Estat Català’, se había reunido en Alemania con el principal ideólogo racial del nacional – socialismo, Alfred Rosenberg autor del libro ‘El mito del siglo XX’. Otra reunión que se planteó en Bruselas entre miembros del ‘Estat Català’ y enviados del partido nazi, terminó por formar la acusación de Solidaridad Obrera. El objetivo, “pactar con el fascismo para conseguir la paz con Franco, a cambio de la secesión. Así que Companys obligó a su gobierno a votar el asesinato de su antiguo amigo Reverter, cuyo cuerpo aparecería después en una cuneta de la carretera Manresa-Calaf” [351].

El caso de Cataluña como un “pueblo protegido” por el III Reich, es otra historia curiosa ocultada por el nacionalismo catalán. Werner Best, alto cargo de las SS, era uno de los precursores de esta idea en la que los “pueblos” y las “etnias” serían los verdaderos representantes en lugar de los “Estados”. Nacionalistas vascos y catalanes se reunieron con funcionarios nazis para valorar lo que les ofrecerían a cambio de su independencia. De aquellos contactos iniciales entre nacionalistas catalanes del ‘Estat Catalá’ y enviados del régimen nazi, pronto se pasó a la solicitud de ayuda directa y en junio de 1935.

Solidaridad Obrera “anunciaba un complot entre elementos catalanistas, de acuerdo con Mussolini y sectores de la CNT, para preservar la autonomía ‘nacional-sindicalista’ de Cataluña y pactar la paz con Franco. En el complot, según el diario, estaban implicados el Consejero de Seguridad de la Generalitat, Andreu Reverter, así como el mencionado Joan Casanova i Maristany. Según el órgano anarquista, los catalanistas, ante la ‘inminente’ caída de Madrid, deseaban llegar a un acuerdo con Franco y reconocer su victoria a cambio de la independencia de Cataluña. Reverter fue detenido y acabó ejecutado por los hombres de la FAI en una cuneta de la carretera que va de Manresa a Calaf. Casanova pudo trasladarse a Francia y salvar la vida gracias a su amistad con Josep Tarradellas y a la ayuda del presidente de la Audiencia, José Andreu Abelló” [359]. El caso ha sido denominado como el ‘complot contra Companys’ o el ‘asunto Reverter’. Muchos de los dirigentes de ‘Estat Catalá’ presa del pánico, huyeron y dejaron prácticamente descabezado el partido. De esta forma, uno de los sectores más importantes del catalanismo, prácticamente desaparecía por la acción de otros catalanes, no por las tropas franquistas como siempre se sugiere desde la propaganda catalanista.

El caso de Cataluña como un “pueblo protegido” por el III Reich es otra historia curiosa ocultada por el nacionalismo catalán. Werner Best, un alto mando de las SS, era uno de los precursores de esta idea en la que los “pueblos” y las “étnias” serían los verdaderos representantes en lugar de los “Estados” a los que consideraba invenciones. El criterio para establecer qué “pueblos” y “etnias” serían seleccionados por los nacional – socialistas como dignos de ser tratados como casi iguales, eran criterios de “pureza racial”. Durante su estancia en Francia en 1940, Werner Best fue incluso más lejos proponiendo ofrecer a estos “pueblos” una cierta autonomía tutelada por el Reich, permitiendo de esta forma la emergencia de nuevos Estados títere (como ya se había hecho con croatas y eslovacos), compuestos por pueblos “racialmente aceptables” para los nazis como los frisones, flamencos, bretones, occitanos, irlandeses, escoceses o los corsos, además de vascos y catalanes. Las SS intentaron así, dividir a Europa en pequeñas regiones para desmembrar a los grandes Estados europeos, no tanto por la “pureza racial” sino por motivos estrictamente estrategicos. Sectores nacionalistas tanto vascos como catalanes, se interesaron por el programa de Best mientras la guerra parecía decantarse en favor de los nazis. Nacionalistas vascos y catalanes se reunieron con funcionarios nazis para valorar lo que les ofrecerían a cambio de su independencia.

El día en que se votaba el primer Estatuto de autonomía de Cataluña en 1932 (conocido como Estatuto de Nuria), Adolf Hitler daba un discurso en el Parlamento alemán declarando que sería el protector de las naciones oprimidas. Entre esas naciones oprimidas a las que se refirió Hitler, los nazis identificaron en España a Cataluña y Euskadi. Uno de los historiadores que más ha estudiado este fenómeno en Cataluña es Enrique Ucelay Da Cal así como Stanley G. Payne, historiador y profesor en la Universidad de Wisconsin (EEUU), autor de “Historia del fascismo”. De aquellos contactos iniciales entre nacionalistas catalanes del ‘Estat Catalá’ y enviados del régimen nazi, pronto se pasó a la solicitud de ayuda directa y en junio de 1935.

Un líder anónimo catalanista (que se cree era Manuel Blasi, abiertamente germanófilo), llegó a Alemania donde elaboró un memorándum que entregó al Ministerio de Propaganda del III Reich. El memorándum describía “las posibles ventajas mutuas que surgirían de una colaboración efectiva entre Alemania y el separatismo catalán (‘Ampliación de nuestro proyecto’. Hamburgo, 6 de julio de 1935, y Barcelona, 19 de marzo de 1936, en PAAA-M-K, nr. 770-32)”. El memorándum no obtuvo respuesta de los alemanes aunque los catalanistas no lo consideraron como descartado, sino que “esperaron al resultado de las elecciones de febrero de 1936, y al agravamiento de la situación interna en España en todos los órdenes para presentar un nuevo proyecto ampliado en el consulado alemán de Barcelona en mayo de 1936, que fue a su vez transmitido por el cónsul al ‘Auswartiges Amt’ considerándolo digno de ser tenido en cuenta, por ser los separatistas catalanes una fuerza ‘con la que se tendrá que contaren el futuro’, y por las eventuales ventajas materiales (garantía de bases para submarinos, de apoyo logístico, etc.) que se prometían en caso de conflicto”. [352]. Tanto Manuel Blasi como Baldomer Palazón, eran los máximos representantes del fascismo catalanista representado en el grupo nacionalista radical ‘Nosaltres Sols!’, una línea que contrastaba con otra corriente dentro del mismo grupo de carácter más o menos democrático y antifascista liderada por Daniel Cardona.

Miquel ‘Capità Collons’ Badía y el “socialista nacional” Josep Dencas, héroes del nacionalismo catalán

Dos de los líderes más destacados de los “escamots” fueron Josep Dencas y los hermanos Badía, militantes históricos del partido ‘Estat Catalá’. Miquel Badía dirigió las fuerzas del orden de la Generalidad entre 1933 y 1934, un periodo en el que era apodado Capità Collons (‘Capitán Cojones’) por la violencia con la que se empleaba contra sus adversarios políticos, incluyendo palizas y asesinatos de militantes de otras fuerzas políticas. El 24 de noviembre de 1933, Badía reunió un grupo paramilitares “escamots” y los utilizó en todo tipo de actividades propias de los Camisas Negras de Mussolini, además de organizar escuadrones de la muerte para asesinar a decenas de militantes anarquistas.

Años antes, Badía intentó asesinar el rey Alfonso XIII durante una visita a Barcelona en 1925, atentado que se conoció como el complot del Garraf. El atentado consistió en la colocación de una potente bomba en el túnel por donde debía pasar el tren del rey, lo que ocasionaría al mismo tiempo una matanza indiscriminada que tendría un gran efecto propagandístico. Detenido y condenado a 12 años de prisión, apenas cumplió tres y salió amnistiado en 1930 tras el fin de la dictadura de Primo de Rivera.

Oriol Junqueras describió al ‘Capità Collons’ y su hermano como ejemplos a seguir para el nacionalismo catalán por su “compromiso, el coraje y el esfuerzo”. El presidente de ERC consideró necesario “un reconocimiento institucional“ a la figura del ‘Capità Collons’ “en forma de calles o plazas con su nombre”.

Josep Dencás era otro de los líderes más radicales del ultranacionalista ‘Estat Catalá’. Como consejero de Gobernación de la Generalidad (siendo Companys presidente), participó en el golpe de Estado del nacionalismo catalán que tenía como objetivo proclamar la República catalana el 6 de octubre de 1934. Exiliado en Génova en 1936, coincidió con otros catalanes que lo denunciaron a las autoridades italianas siendo encarcelado. Lo sorprendente es que quien lo liberó de la prisión fue el Conde Ciano, yerno del Duce. El antiguo militante de ‘Acció Catalana’, Rossend Llates, describió como el Conde Ciano, despidiéndose de Dencás le dijo: “Hoy por hoy no queremos saber nada de los separatistas catalanes. Pero más adelante, ¿quién sabe si un día nos podremos ser útiles unos a otros?”. [96] Tanto Josep Dencás como los hermanos Badía, fueron estrechos colaboradores de Lluís Companys durante su presidencia. Cuando las milicias anarquistas intentaron asalto la sede del ‘Estat catalá’ el 2 de agosto de 1936, Dencás, igual que en 1934, huyó a la Italia fascista donde encontró refugio al igual que muchos líderes del ‘Estat Catalá’.

José María Fontana en ‘Los catalanes en la guerra de España’, describe otra anécdota en la que Dencás se encontró en Italia a un militante de la Lliga con el que intercambió las siguientes palabras: “Anda, vos por aquí en un país fascista”. Dencás le respondió: “Esto os lo digo a vos, que sois liberal y demócrata. Yo siempre he sido fascista” [97]. Por otro lado, Stanley G. Payne, describe un su obra ‘Franco y José Antonio: el extraño caso del fascismo español’, una entrevista con Dencás en la que preguntado por su condición de “fascista”, este contestó: “No lo sé, qué más da ser comunistas que fascistas. Yo quiero un socialismo nacional” [98].

En 2011, con motivo de los 75 años del asesinato de los hermanos Badía por milicianos anarquistas, Oriol Junqueras describió al ‘Capità Collons’ y su hermano como ejemplos a seguir para el nacionalismo catalán por su “compromiso, el coraje y el esfuerzo”. El presidente de ERC consideró como necesario “un reconocimiento institucional“ a la figura del ‘Capità Collons’ “en forma de calles o plazas con su nombre”. Y así, Miquel Badía obtuvo su propia calle [99]. En años posteriores, se han realizado homenajes a los hermanos Badía a los que han asistido entre otros, Lluís Duran, uno de los organizadores del simposio nacionalista financiado por la Generalidad ‘España contra Cataluña’, Quim Torra director del Borne Centro Cultural, el presidente de ERC, Oriol Junqueras así como otros conocidos independentistas como Salvador Cardús, Josep Maria Terricabras, Josep Rulll y Toni Strubell. Todos ellos elogiaron a los Badía y como en el caso de Lluís Duran, reconoció que “Haremos que una Cataluña libre sepa homenajear a todos los patriotas de todos los colores” [100].

Los dos intentos de golpe de Estado (ocultados) del catalanismo contra la II República

Las concesiones realizadas por la República a los nacionalistas nunca fueron consideradas suficientes y fueron utilizadas como un medio para ganar tiempo y avanzar hacia el verdadero objetivo, una independencia virtual de facto en la que el Estado central vería reducida a la mínima expresión su capacidad política en Cataluña, un camino muy similar al adoptado por las fuerzas nacionalistas desde la Transición hasta el día de hoy.

El primer intento de golpe de Estado contra la República tuvo lugar el 14 de abril de 1931 (el mismo día de la proclamación de la II República) cuando Maciá proclamó la “república catalana” llamando a “conjurarse” a todos los catalanes “para hacerla prevalecer por los medios que sean”. Tras largas negociaciones Maciá aceptó que la “república catalana” se sustituyera por la “Generalidad” bajo un Estatuto de autonomía. La República miró hacia otro lado. José Oriol Anguera de Sojo (nombrado presidente de la audiencia de Barcelona), tuvo la postura más radical durante las negociaciones. No estaba dispuesto a ceder a las pretensiones de suspender la independencia. Paradójicamente, Anguera de Sojo, el catalanista más radical, se afilió poco después a la CEDA y se convirtió en ministro bajo el gobierno de Lerroux [101]. Ninguno de los principales golpistas fue condenado a prisión.

Solo tres años después, el 6 de octubre de 1934, Lluis Companys dio un nuevo golpe de Estado aprovechando la debilidad de la República tras de la rebelión de Asturias. El golpe tuvo tintes surrealistas y en solo 10 horas fue desarticulado por el General Batet, un catalanista moderado. Los golpistas que no fueron detenidos, huyeron por las alcantarillas. La proclamación de Companys apenas tuvo apoyo entre la sociedad catalana y los pocos que lo hicieron, fueron desarmados y reducidos con ayuda de los anarquistas. El intento de golpe de Estado de Companys dejó 107 muertos.

Los dos intentos de golpe de Estado contra la República son hoy motivo incluso de orgullo para el nacionalismo catalán y no se les reconoce el papel que tuvieron los mismos en el debilitamiento de la República y al final, en la formación de las diversas fuerzas políticas y militares que dieron el apoyo al alzamiento de Franco.

Fracasada la República Catalana, Companys “acusó del fracaso a Dencás y a los hermanos Badía, que habían huido a la Italia fascista. Incluso en una sesión del 5 de mayo del Parlamento Catalán, Companys consiguió que se responsabilizara oficialmente a Dencás” [355]. Los Mozos de Escuadra que estaban a cargo de la protección de Companys, estaban dirigidos por Pérez Farrás, del que el periodista Enrique de Angulo en su libro ‘Diez horas de Estado Catalán, lo describía de la siguiente forma: “Hombre dúctil a todas las situaciones políticas, valiente, audaz, con brillante hoja de servicios; fue entusiasta monárquico, amigo y admirador del Dictador Primo de Rivera; fundó el primer grupo fascista que se inició en España antes de 1923. Exaltado españolista, arrancaba frenético las cintas de la bandera catalana que lucían en las solapas los nacionalistas y disolvía a cintarazos las sardanas”. [102]. Al igual que Francesc Maciá, Pérez Farrás pasó de ser un entusiasta nacionalista español, a la persona de confianza del Maciá primero y más tarde de Companys.

Los dos intentos de golpe de Estado contra la República son hoy motivo incluso de orgullo para el nacionalismo catalán y no se les reconoce el papel que tuvieron los mismos en el debilitamiento de la República y al final, en la formación de las diversas fuerzas políticas y militares que dieron el apoyo al alzamiento de Franco. Todo lo contrario, los intentos de golpe de Estado de Maciá y Companys son vistos por el catalanismo como dos hitos que regularmente son ensalzados y puestos como ejemplo del camino a seguir.

La Guerra Civil española fue (y es hoy) una “guerra de España contra Cataluña”

Uno de los mitos más recientes es la disparatada idea de que la Guerra Civil fue una “guerra contra Cataluña”. Es la “tesis” del eurodiputado convergente Ramón Tremosa [103] y del articulista Francesc Canosa, que un artículo publicado en ‘Ara’, defendía el traslado de las obras de Sijena a Cataluña para protegerlas de los incendios provocados por los mismos a quienes Companys apoyaba en sus acciones de destrucción de patrimonio religioso. Canosa concluía su artículo declarando que el conflicto “fue, y es todavía una guerra contra Cataluña” [104]

El historiador Joan b. Culla i Clarà en su artículo ‘Contra Cataluña, sí’, aunque no considera la Guerra Civil una “guerra contra Cataluña”, afirma que el alzamiento de Franco y la dictadura posterioreran intrínsecamente hostiles a la Cataluña construida desde Jaume I hasta la revolución industrial y la Renaixença”, una “evidencia” que, por supuesto, no comparten la mayoría de historiadores e hispanistas [105]. Ramón Cotarelo, historiador y Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la UNED, defensor del “derecho a decidir”, del nacionalismo catalán y de la “plurinacionalidad del Estado español”, va mucho  más allá considerando la Guerra Civil como una “guerra contra Cataluña” como “objetiva es indudable, históricamente incuestionable y probada hasta la saciedad: el franquismo fue un intento sistemático de aniquilar a Cataluña como nación” [106], Como veremos más adelante,el franquismo no solo no aniquiló al catalanismo (ni tuvo la intención), sino que favoreció en muchos aspectos la difusión de la cultura catalana.

Catalanistas contra catalanistas y contra la propia Cataluña

La “guerra contra Cataluña” también la hicieron los propios catalanistas contra ellos mismos e incluso contra otros catalanistas. El 4 de septiembre de 1936, el ‘Diari de Barcelona’, tras ser incautado y convertido en un órgano de propaganda del ‘Estat Català’, publicaba un artículo donde se expresaba la necesidad decatalanizar la revolución y ordenarla. El pueblo catalán siente un gran horror por el vacío irresponsable en las comarcas catalanas. Hay comarcas donde la revolución está en manos francamente irresponsables” [356].

Joan Casanovas, Josep Maria Xammar i Sala y el secretario general del ‘Estat Català’, Joan Torres Picart, organizaron un complot para deponer a Companys y enviarlo al exilio al considerarle demasiado “moderado”. El complot fue descubierto tras una filtración el 24 noviembre de 1936. Sus instigadores se vieron forzados a abandonar el país. El complot buscaba proclamar la independencia de Cataluña con la ayuda de Francia y nombrar a Casanovas presidente de la república catalana. De haberse llevado a cabo, habría supuesto el tercer golpe de Estado por parte de nacionalistas catalanes en 5 años.

Las milicias “descontroladas” de la Generalidad de Companys cometieron muchos actos de destrucción de la cultura catalana y su patrimonio, destrucción que actualmente en un ejercicio de adaptación orwelliana de la historia se responsabiliza al bando nacional en su “guerra contra Cataluña”.

La conspiración contra Companys fue recogida con detalle por Daniel Díaz Esculies en su obra ‘Objetiu: Matar a Companys’. La principal figura detrás de la conspiración era Joan Casanova, presidente dos veces del Parlamento de Cataluña, que aprovechó la marcha de la columna Durruti a Madrid para iniciar el plan golpista. La animadversión entre ambos fue tal que Companys amenazó de muerte a Casanova. En noviembre de 1936, el ‘Diari de Barcelona’, llamó a los militantes del ‘Estat Catalá’ a la movilización formándose la Columna Hermanos Badía que contaba con mil hombres en apoyo a los planes para derrocar a Companys. El 27 de noviembre de 1936, ‘Solidaridad Obrera’ publicaba como el ‘Estat Catalá’ estaba detrás de los preparativos golpistas contra Companys. La Generalidad maniobró a estos preparativos enviando a la columna a defender Madrid en un giro irónico.

Las milicias “descontroladas” de la Generalidad de Companys cometieron muchos actos de destrucción de la cultura catalana y su patrimonio, destrucción que actualmente en un ejercicio de adaptación orwelliana de la historia, se responsabiliza al bando nacional en su “guerra contra Cataluña”. Las milicias “antifascistas”, entre las que participaron a menudo milicianos de ERC, protagonizaron numerosos actos de destrucción del patrimonio histórico y artístico catalán, entre las que se pueden destacar la destrucción de cientos de templos y de muchas obras de arte de gran valor, monumentos, incluso los propios restos de los Condes fundadores catalanes, que fueron profanados y arrojados al río Ripoll. Una completa descripción de aquella destrucción de la cultura catalana a manos de los herederos políticos que hoy culpan al “Estado español” de aquellos actos, puede encontrarse en el libro de Joan Esterlich, ‘La cuestión vasca y la guerra civil española’, escrito durante el exilio del autor [107]

En la Cataluña de Companys, el emblemático Orfeón Catalán fue prácticamente desmantelado y sus artistas perseguidos. Fueron prohibidas actuaciones de carácter religioso así como la publicación de la Revista Musical Catalana vinculada al Orfeón así como otras en catalán y de carácter catalanista, como ‘El Matz’ o ‘El Be Negre’. Algunas de las instituciones más importantes para el catalanismo, como el ‘Institut d’Estudis Calalans’ y la ‘Fundació Bernat Metge’, esta última a cargo de editar a los clásicos universales en catalán, fueron también clausuradas. El Ateneo de Barcelona, referente del catalanismo progresista, quedó igualmente desmantelado.

Otra historia apenas conocida sobre la destrucción de patrimonio histórico catalán por los propios catalanistas, fue la conversión de la capilla gótica dedicada a San Jordi de la antigua Diputación General de Barcelona (el antiguo ‘Palau de la Generalitat’), en unos urinarios para la guardia personal del “presidente mártir” Lluis Companys. La capilla estaba considerada una joya arquitectónica del periodo medieval gótico.

En lo relativo a los catalanistas moderados de centro y derecha, que eran los más numerosos por entonces, fueron perseguidos y muchos de ellos asesinados por comunistas estalinistas y anarquistas. Algunos autores e historiadores hablan de como en Cataluña se vivieron varias “guerras civiles”, entre las que se podrían enumerar primero las persecuciones y asesinatos de miles de católicos, las purgas del POUM y más tarde de los anarquistas por parte los comunistas estalinistas aliados con Companys. El sindicalista Joan Peiró escribió en el diario ‘Llibertat de Mataró, sobre los asesinatos indiscriminados de miembros de la CNT, acusando a sus verdugos de “fascistas en potencia”, “vampiros modernos”, “ladrones y asesinos”. El libro ‘Peligro en la Retaguardia’, también de Joan Peiró, recoge muchos de estos testimonios y las denuncias a los grupos políticos que gobernaban la Generalidad, responsabilizándoles de decenas sino cientos de asesinatos: “Hora es ya, en nombre del honor revolucionario, de acabar con esa danza macabra de todas las noches, con esta procesión de muertos, con los que matan por matar” [108].

En 1934, tras el colapso de Generalidad y la proclamación de la república catalana, Ramón Rucabado escribió en el número 684 de ‘Cataluña Social’, un artículo titulado ‘El día tritgic de Catalunya’, donde expresaba su pesar por aquellos acontecimientos de traición a la República y a la lucha antifascista: “La desdicha inexplicable de la patria catalana es tal que los catalanes de corazón nos encontramos como he dicho, en la posición paradójica de tener que dar gracias a Dios de haber perdido. La Generalitat de Cataluña en un gesto extremo de locura temeraria, pero que internamente respondía a un plan tenebroso, había vinculado su suerte a una revolución social […] Cataluña ha sido un recurso masónico, ahí va el juego resumido, y éste ha sido el castigo por haber construido una ciudad sin el fundamento de la edificación divina”. A Rossend Llates, un catalanista histórico que se pasó al bando nacional, describe en su obra ‘Ésser catalá no és gens fácil’, la “inmediata irritación” que le producía escuchar el ‘Els Segadors’ por su “patrioterismo”. [109]

Todas estas “guerras civiles catalanas” sucedieron sin que el bando nacional tuviera ninguna responsabilidad en ellas aunque el nacionalismo catalán de hoy, considere de forma interesada lo contrario.

Intelectuales y escritores catalanistas o cercanos al catalanismo como Juan Sebastián Arbó, Benjamín Jarnés, José María Folch y Torres o Maurici Serrahima, no escribieron ninguna obra durante este periodo y muchos de ellos tuvieron que exiliarse al igual que Ferran Soldevila, uno de los más importantes historiadores catalanistas que se refugió en París. La Universidad de Barcelona tuvo sus “depuraciones” y “purgas”. Muchos de sus principales referentes intelectuales tuvieron que tomar el camino del exilio bajo el gobierno “progresista” de y “izquierdas” de Companys, ERC / ‘Estat Catalá’. Entre los propios catalanistas también hubo persecuciones, asesinatos y todo tipo de complots que terminarían llevando al ‘Estat Catala’, partido que formaba parte de ERC, a ser repudiado por muchos catalanistas.

Todas estas “guerras civiles catalanas” sucedieron sin que el bando nacional tuviera ninguna responsabilidad en ellas aunque el nacionalismo catalán de hoy en día, considere de forma interesada lo contrario. Hoy en día, en muchos homenajes a catalanistas represaliados por el gobierno de Companys o grupos afines, son considerados “víctimas de Franco”.

Catalanes y catalanistas que apoyaron a Franco durante la guerra civil

Otro de los argumentos que se podría utilizar en contra de la tesis nacionalista de que la Guerra Civil fue una “guerra contra Cataluña”, son los múltiples ejemplos de catalanistas que se pasaron al bando nacional. Tendría sentido entender que si se trataba de una guerra para destruir a Cataluña “como nación”, esto es, destruir su lengua y cultura, debería haber tenido una oposición mayoritaria por parte de toda la sociedad catalanista pero no fue así.

El propio general republicano Vicente Rojo, reconocía con pesar y viendo la derrota ya cerca en 1938, como “toda Cataluña deseaba ya a Franco” [110]. De hecho, cuando las tropas de Franco llegaron a Barcelona, cientos de barceloneses salieron a la calle a recibir calurosamente al caudillo mientras que la gran mayoría de catalanes que huyeron por los Pirineos, estaban de vuelta antes de que acabara 1939. 128 personalidades catalanas del mundo profesional, eclesiástico, político, científico, cultural y económico, firmaron una carta de apoyo a Franco en octubre de 1936. Entre los firmantes encontramos, algunas de las personalidades políticas e intelectuales más destacadas de Cataluña como Francesc Cambó, Josep Pla, Eugeni d’Ors i Rovira, Joan Estelrich, Francesc Casadesús, d’Abadal, Salvador Dalí, etc.

Entre los espías de Franco se encontraban también catalanistas. Dos personas tuvieron un papel crucial en la formación del servicio de inteligencia franquista y su red de espionaje, el propio Francesc Cambó y Josep Bertran i Musitu que habían sido fundadores de la Lliga Regionalista.

Francesc Cambó y en general la mayoría de la burguesía catalana, incluyendo una parte considerable de la considerada como catalanista, apoyaron y financiaron al bando nacional de forma decisiva. Francesc Cambó, cofundador y líder de la Lliga Regionalista, apoyó al bando nacional aportando en agosto de 1936 10.000 libras esterlinas (lo que hoy sería 1 millón de euros) a José Quiñones de León, enviado de Franco a París. Cambó además, consiguió que prácticamente todos los dirigentes catalanistas de la Lliga, firmaran un manifiesto de adhesión al golpe de Estado a finales de octubre de 1936. Además de aportar una considerable suma, ayudó a recaudar en los primeros meses entre los militantes catalanistas grandes cantidades para el bando nacional así como fomentar el reclutamiento en el Ejército nacional.

Entre los espías de Franco se encontraban también catalanistas. Dos personas tuvieron un papel crucial en la formación del servicio de inteligencia franquista y su red de espionaje, el propio Francesc Cambó y Josep Bertran i Musitu que habían sido fundadores de la Lliga Regionalista. La financiación del SIFNE (Servicio de Información en la Frontera Noroeste de España), la inteligencia militar del bando nacional, corrió por cuenta de Cambó mientras que Musitu organizó la red de espías.

Cambó escribió varios artículos entre el 28 y 29 de diciembre de 1936 en el Daily Telegraph titulados ‘La democracia y el conflicto español. Cómo la guerra civil explotó entre el desorden, bajo un gobierno sin autoridad’ y ‘España bajo la sombra de la tiranía anarquista. El golpe de Franco como manifestación de patriotismo’, en los que apoyaba el Alzamiento y consideraba a los nacionales “patriotas”. También escribió otro artículo en el diario La Nación de Argentina titulado, ‘La cruzada española’. Pero si hubo algo en lo que Francesc Cambó destacó más eficazmente fue el trabajo que desarrolló para el bando nacional en la creación de la Oficina de Prensa y Propaganda en París, costeada en gran parte por él mismo y otros miembros de la Lliga. Esta oficina estaba compuesta casi exclusivamente por catalanes como Joan Esterlich, y se convirtió en el organismo en el extranjero más importante del bando nacional desarrollando un sistema de propaganda muy eficaz.

Los militantes de la Lliga crearon además una radio en catalán (combinando emisiones en castellano) que realizaba tareas de propaganda desde las instalaciones de Radio Roma en Italia. Radio Veritat, era un proyecto de propaganda que contaba con el apoyo de otros destacados intelectuales y periodistas catalanistas como como Josep Pla, Joan B. Solervicens o Ramon d’Abadal i Vinyanls (último director de la ‘La Veu de Catalunya’). Cambó les pagaba a todos ellos, incluyendo la producción de obras y ensayos para justificar el alzamiento, como fue por ejemplo el caso de Josep Pla y su ‘Historia de la Segunda República Española’ (1940) o de Ramón d’Abadal con ‘Traición y revolución’. [111]

El presidente “mártir” Lluís Companys no era un santo

Lluis Companys es uno de los más importantes referentes políticos en la mitología nacionalista a pesar de que como Franco, firmó decenas de sentencias de muerte [112]. Companys condenó a muerte al jefe de los Mozos de escuadra, Fernando Lizcano de la Rosa, cuando el día del golpe de Estado de Franco, este no se posicionó con la República. Juan Simeón Vidarte en su obra ‘Todos fuimos culpables: testimonio de un socialista español’ (1973) describe, como “en medio de tanta locura individual y colectiva hay que reconocer que Companys, desde su ángulo inmediato y corto de vista, procedió, en apariencia, habilidosamente, aun a costa de millares de cadáveres, ya que su alianza con la FAI le hizo ganar la partida del 18 de julio, y a los dos años él había aplastado a la FAI. Ni siquiera, al sentarse, triunfante, sobre el enorme montón de víctimas, ni él ni su Generalidad eran nada, ni nadie les hacía caso. ¡Triste y bochornoso final, para haber llegado a él a través de océanos de sangre!”. [113]

Francesc Cambó describía así al “presidente mártir” Companys, hoy reverenciado por el nacionalismo catalán: “Lluís Companys no había sido nunca catalanista, sino que en su primera juventud era netamente anticatalanista. (…) El fusilamiento fue un inmenso error de Franco. Injusto? Él, el 6 de octubre, había cometido igual delito que los militares, y fue indultado. En el 1936, él hizo fusilar todos los militares sublevados.

En una conversación con Companys, Vidarte le preguntó sobre la presencia de clérigos en Cataluña y tras soltar una carcajada, Companys respondió, “De esos ejemplares, aquí no quedan“. La quema de iglesias era tomada por Companys a broma con sus colaboradores. Les decía bromeando: “¡Todavía arden las iglesias! ¡Ya me dije, Comorera [un comunista] que tenían mucha materia combustible!”. Cuando un periodista de L’Oeuvre le preguntó si se podría reanudar el culto católico en Cataluña, Companys respondió : “¡Oh!, este problema no se plantea siquiera, porque todas las iglesias han sido destruidas”.

Francesc Cambó describía así al “presidente mártir” Companys: “Lluís Companys no había sido nunca catalanista, sino que en su primera juventud era netamente anticatalanista. (…) El fusilamiento fue un inmenso error de Franco. Injusto? Él, el 6 de octubre, había cometido igual delito que los militares, y fue indultado. En el 1936, él hizo fusilar todos los militares sublevados.” [114]. El historiador Guillermo Cabanellas en su libro ‘La guerra de los mil días’, cuenta como Companys tras haber perseguido a los anarquistas y viéndose finalmente vencido por estos, se disculpó : “Me vi obligado a perseguiros […] Hoy sois los amos de la ciudad y de Cataluña […] habéis vencido y todo está en vuestro poder […] Sí creéis que puedo ser útil a la lucha, podéis contar conmigo”. Pocos historiadores se toman en serio la tesis de las “persecuciones de elementos incontrolados” con la que los nacionalistas catalanes justifican aquellas persecuciones religiosas e ideológicas de miles de catalanes, persecución que, curiosamente, no afectó a intereses privados extranjeros. José Peirats así lo considera y lo relata en su libro ‘La CNT en la Revolución Española’: “Se expropiaron todas las fábricas, no se incautaron empresas extranjeras, se confeccionó una lista de 87 empresas inglesas que no se podían tocar”.

En ‘El Terror rojo en España’, José Javier Esparza describe la organización de la represión en Cataluña bajo Companys: “En Barcelona capital funcionaron veintitrés checas anarquistas y dieciséis estalinistas, incluidos los barcos-prisión, como el Villa de Madrid y el Uruguay. Fueron muy conocidas las de las calles Muntaner, Sant Elies, Vallmajor, Portal de l’Angel, Pau Claris y las de la plaza Catalunya […] La de más terrible fama fue la de Sant Elies, que apenas dejó supervi-ientes: los detenidos por esta checa eran invariablemente llevados a la Rabassada (en la carretera que lleva de Barcelona a Sant Cugat, pasando por el Tibidabo) o a los cementerios de Les Corts y Montcada i Reixac, donde se los fusilaba. La checa de Sant Elies también aportó una siniestra innovación: un horno crematorio de cadáveres […] Para nadie era un secreto lo que esta-ba ocurriendo: en su edición del 27 de enero de 1937, The Times proporcionaba la cifra de 4.000 asesinatos políticos en Barcelona durante el ario anterior”.

Tras el intento de golpe de Estado de Companys del 6 de octubre de 1934 contra de la República, Jiménez Arenas fue nombrado presidente interino de la Generalidad, puesto que ocupó desde el 10 de octubre de 1934 hasta el 10 de enero de 1935. Companys terminó siendo indultado por la República aunque él no correspondió con esta misma actitud impidiendo el asesinato de Jiménez Arenas por militantes “antifascistas” dos años más tarde. Cuatro meses después del asesinato de Jiménez Arenas, el 5 de enero de 1937, se celebró un juicio de corte estalinista en el buque prisión Uruguay, condenando “en rebeldía” entre otros al propio Jiménez Arenas que llevaba ya 4 meses muerto [115]]. En los años 70, un conocido y antiguo comunista comentó: “Si hubiésemos ganado la guerra, a Companys también lo habríamos fusilado nosotros, por traidor a la República” [116].

Lluís Companys y su gobierno aprobaron leyes “progresistas” como la ley de calidad racial promulgada el 25 de diciembre de 1936. Bajo dicha ley, la Generalidad permitía que las mujeres catalanas pudieran abortar en función de criterios eugenésicos con el fin de evitar que la raza catalana se “contaminara”. Durante el gobierno de Companys fueron asesinados 8.129 catalanes, la mayoría sin juicio, entre ellos el ya mencionado 3er presidente de la Generalidad desde su restauración, Jiménez Arenas.

A la victoria del primer día [en el cruce del Ebro por el ejército republicano] se mezcla la traición de los separatistas de la Generalitat”, decía Juan Negrín. Continuaba comentando “No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan gravemente los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz. Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra; amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas esas peculiaridades, España”.

Lluís Companys y su gobierno aprobaron leyes que revelaban el verdadero carácter de su gobierno. Un caso especialmente curioso es la ley de calidad racial promulgada el 25 de diciembre de 1936. Bajo dicha ley, la Generalidad permitía que las mujeres catalanas pudieran abortar en función de criterios eugenésicos con el fin de evitar que la raza catalana se “contaminara”. Josep Tarradellas, “conseller en cap”, Pedro Herrera, conseller de Sanitat i Assistència Social y Rafael Vidiella, conseller de Justicia, aprobaron la ley que establecía hasta cuatros supuestos en los que se autorizaba el aborto dentro de los primeros tres 3 meses: “las causas terapéuticas; el motivo eugénico; los factores neomalthusianos; el sentimental o ético.” [349].

El gobierno de Companys también organizó 6 campos de concentración donde malvivieron miles de prisioneros. Uno de los más tristemente famosos es el campo n°3 de Omells de Na Gai de Urgell que estaba “sembrado de cadáveres”. Enero Gozalvo, director del Archivo Histórico Comarcal de Tàrrega rescató el testimonio del médico Juan Pujol Poch sobre el “terrorífico” campo de Omells de Na Gai en el que estuvo recluido. Los prisioneros de Omells de Na Gai estaban “escalofriantemente sometidos a las normas disciplinarias del campo (…) viviendo aquel calvario sin poder dar ni un vaso de agua ni una mirada de compasión hacia aquellos prisioneros demacrados y andrajosos“. Pujol también describió como los detenidos eran trasladados a través de vagones hacinados y se les sometía a duras marchas en las que los más débiles eran asesinados de un tiro en la cabeza. Lo que no podían trabajar, eran también asesinados siendo la norma que “un guardia podía dispararte un tiro y nadie preguntaba por qué” [350].

En total, durante el gobierno de Companys fueron asesinados 8.129 catalanes, la mayoría sin juicio, entre ellos el ya mencionado tercer presidente de la Generalidad desde su restauración, Jiménez Arenas. Josep Maria Xammar, escribió desde el exilio sobre Companys: “Cataluña no tenía presidente, sino un granuja dispuesto a mantenerse en su cargo aún a costa de la propia y ajena dignidad, y sobre todo a costa de la dignidad de su Patria” [353].

Barcelona, el mito de la resistencia de la ciudad de Barcelona a las tropas franquistas

A finales de los años 60 se empezó a instalar una visión romántica sobre la “caída heroica” de Barcelona tras una resistencia “épica”. Lo cierto es que las tropas de Franco tomaron Barcelona el 26 de enero de 1939 sin encontrar apenas resistencia, sin tener que tomar barricadas, desarmar a francotiradores, utilizar artillería, etc. Solo algunos grupos de milicianos comunistas mantuvieron una cierta resistencia simbólica.

Manuel Tagüeña Lacorte, socialista y republicano, describe la entrada de Franco en Barcelona en su obra ‘Testimonio de dos guerras’, destacando como las tropas franquistas eran “aclamadas por los gritos de sus simpatizantes” [117] o como lo describe el hoy reconocido catalanista Pere Tarrés en su libro ‘Mi diario de guerra 1938-1939’: “26 de enero: Noticias. Ruido de combate. La misma expectación de ayer, pero todavía más fuerte. ¡Dios mío salva a la Patria! Cuando pienso que todo este ruido es el mismo que oía antes de ocupar los pueblos de Catalunya en los que hacíamos resistencia, y que ahora lo oigo a las puertas de Barcelona, no sé qué me ocurre de tanta alegría… El ruido se acerca… ¡se acerca la primavera y con ella la tan suspirada paz y el restablecimiento del Reino de Cristo! Los partidos comunista, socialista, CNT, invitan al pueblo a la resistencia… palabras que caían en el vacío… casi daba risa. ¡Quién quieren que se levante, si toda la juventud ha sido asesinada o ha muerto en la guerra! ¿Quién puede levantarse para defender un terrible régimen de tiranía y de terror bajo la estrella roja y la bandera roja y negra o encarnada, del odio a muerte y la lucha de clases?. Estoy convencido de que se acercan para España horas de gloria y de luz y de reconciliación, de fuerza creadora. Estoy convencido de que renacerá la llama viva del cristianismo, más viva que nunca. Son las cuatro de la tarde. Vivimos momentos únicos. Momentos de emoción sublime. Saltaría de gozo. Lloraría de alegría. Noticias que han comenzado a entrar… Barcelona reconquistada para España y para Cristo. Barcelona liberada del infierno rojo. El marxismo, bajo todos los aspectos, ha sufrido el golpe más decisivo. Cataluña, Cataluña ya está salvada. Dios mío, ¿es posible que llegue la hora de la liberación?. Cuando todo parecía hundido, Tú has resurgido lleno de gloria ¡Señor, es tu gloria lo único que me interesa…! ¡Dios mío, Dios mío, gracias por haberme permitido presenciar tanto gozo, la alegría de un pueblo que resucita!». El diario acababa con vivas a España y a Franco” [118].

El escritor inglés James Cleugh, también describió el recibimiento en similares términos. “Los soldados eran obstaculizados en su avance, no por la resistencia del enemigo sino por las densas multitudes de demacrados hombres, mujeres y niños que afluían desde el centro de la ciudad a darles la bienvenida, vitoreándolos en un estado que bordeaba la histeria”.

El día 29, ya reducidos todos los pocos focos de resistencia que quedaban activos, el general Juan Bautista Sánchez dio un discurso por radio, en el que mostraba el “indescriptible entusiasmo” mostrado por los barceloneses a las tropas y agradecía a los catalanes el “recibimiento entusiástico que habéis hecho a nuestras Fuerzas Armadas. También digo al resto de españoles que era un gran error eso de que Cataluña era separatista, de que era antiespañola. ¡Debo decir que nos han hecho el recibimiento más entusiasta que yo he visto!” [119].

El general Yagüe, también presente en Barcelona el 26 de enero de 1939, reconoció posteriormente como “Nos han hecho el recibimiento más entusiasta que yo he visto (…) He asistido a la conquista de las cuatro provincias del Norte: he paseado la bandera nacional y el escudo de Navarra por Aragón, por Castellón, por todas partes y en ningún sitio, os digo, en ningún sitio nos han recibido con el entusiasmo y la cordialidad que en Barcelona“. En su obra ‘Furia española. 1936-1939’, el escritor inglés James Cleugh, también describió el recibimiento en similares términos. “Los soldados eran obstaculizados en su avance, no por la resistencia del enemigo sino por las densas multitudes de demacrados hombres, mujeres y niños que afluían desde el centro de la ciudad a darles la bienvenida, vitoreándolos en un esta-do que bordeaba la histeria”.

Uno de los testimonios más significativos sobre el recibimiento dado a las tropas nacionales en Barcelona y Cataluña, es el del socialista José Recasens, hermano de los banqueros propietarios del Banc de Catalunya. Recasens escribió en sus memorias, ‘Vida inquieta. Combat per un socialisme catali’ (1985), como “Por fin, hoy —28 de enero de 1939— han llegado a este pueblo pintoresco, el Figaró, las tropas nacionales. Los esperábamos con ansia. Han hecho su entrada triunfal hacia las dos de la tarde. Nos han hecho cenar tarde, pero no nos ha dolido ni poco ni mucho, porque el acontecimiento nos ha satisfecho más que la mejor de las comidas. Lo he de declarar sinceramente: hasta incluso yo que tenía dos hijos en las filas del Ejército republicano, que he combatido implacablemente el fascismo, que he sido enemigo indomable del militarismo y de las revueltas militares, estaba anhelando, esperando aquel momento”. [120]. Aunque lo primero que podríamos pensar es que se trata del tradicional discurso propagandístico, lo cierto es que las crónicas, las fotos, los testimonios y testigos que asistieron a la entrada de los nacionales en Barcelona o las memorias de los propios republicanos, confirman el recibimiento entusiasta de los barceloneses al ejército franquista.

Joan Font Peydró, soldado republicano que se había escondido en aquellos días de desbandada, confirma las versiones de los militares franquistas. Describió la entrada de Franco así: “Cuando llegamos a la Diagonal, la bandera que vimos pasar desde el balcón, apenas ha podido recorrer unos metros. Los primeros soldados desaparecen entre una muchedumbre que los abraza, que los vitorea, que besa la bandera. Esto no se puede describir. Hay que vivirlo para tener una idea de tales momentos. Van llegando más tropas. Y es un río de gente el que los asaba… Un enorme trimotor vuela bajísimo a lo largo de la Diagonal. Miles de manos le saludan. Unos tanques van caminando airosos; pero casi no se les ve. El gentío se ha encaramado en ellos y tremolando banderas y vitoreando a España y a Franco, los hace desaparecer entre olas de alegría. Ya ha llegado la noticia a todas partes. Barcelona se ha lanzado a la calle. Y se desborda el entusiasmo. Llegamos a la plaza de Cataluña. Brillan algunas luces. Empiezan a rasgarse las tinieblas. Todo parece un sueño. En todas partes, el mismo entusiasmo. Y banderas españolas. ¡Muchas banderas!”. [121] [N]

El mito de la resistencia antifascista y el exilio masivo

Al igual que el mito formado a finales de los 60 sobre la “caída de Barcelona”, el mito de la resistencia y la clandestinidad en Cataluña contado como un fenómeno que tuvo un gran apoyo, resulta difícil de creer de la misma forma que resulta difícil creer que el franquismo pudiera, al poco de terminar la guerra, reorganizar tan rápidamente y gobernar sin problemas más de un millar de ayuntamientos en Cataluña. Muchos de los políticos de dichos ayuntamientos y otros republicanos y catalanistas, se reciclaron dentro del franquismo, conservaron sus cargos o se les asignó un nuevo papel. El reciclaje de todo tipo de republicanos, catalanistas e incluso algunos anarquistas que se pasaron al bando nacional por necesidad o verdadero interés, es otra historia interesante además de ser un considerable tabú hoy en día en la izquierda y los medios “progresistas” que simplifican el conflicto y la posguerra hasta límites kafkianos. Este reciclaje puede compararse con el cambio de chaqueta que muchos franquistas realizaron durante la transición a la democracia. Casos de anarquistas como el de Emiliano Bartolomé, antiguo jefe de camareros del Ritz resultan significativos. Pasó de dirigir una milicia de la CNT, a ser un colaborador de la Gestapo en Barcelona.

Se podrían enumerar muchísimos casos que no obedecen al miedo sino a una “conversión” fruto de una decisión personal, como así fueron los casos de la gran mayoría de catalanistas conservadores de la Lliga, que perseguidos por el gobierno de Companys, terminaron decantándose por el bando nacional. Así lo explica José María Fontana en su obra ‘Los catalanes en la Guerra de España’ : “Ni uno de los dirigentes o militantes destacados de la Lliga en su órgano político, o en los culturales que controlaban, estuvo al lado de la Generalitat […] bastantes, entre sus juventudes, lucieron la estrella de alférez provisional y muchas jerarquías locales y provinciales de la Falange catalana salieron de los cuadros lligueros […] En Lérida y Gerona, sobre todo, dieron un porcentaje elevadísimo —casi total— en las listas de Caídos por Dios y por España”. [122]

TV3 estima entre 200.000 y 500.000 los catalanes exiliados, cifras que contradicen los estudios de historiadores reconocidos (incluyendo historiadores nacionalistas) como Borja de Riquer o Joan B. Culla, que calculan en no más de 70.000, los catalanes que optaron por el exilio. Además, cerca del 75% de los emigrados a Francia, regresó a Cataluña pocos meses o años después del fin de la guerra. Además tras la guerra, 2000 catalanes se alistarían en la División Azul para combatir en la URSS.

Entre otros ejemplos, encontramos el de el alcalde franquista de Hospitalet de Llobregat, que había sido un antiguo militante del Partido Republicano Radical, el mismo partido en el que militaron otros regidores de ayuntamientos como el de Badalona o el de Esparraguera. El municipio de Olot tuvo un alcalde que fue militante del antiguo partido ‘Acció Catalana’, mientras que Barcelona tuvo un regidor de la ‘Unió Socialista de Catalunya y Tarragona’ otro de la antigua ERC. [123]

TV3 suele emitir reportajes sobre la Guerra Civil destacando en ocasiones, informaciones sobre los exiliados que entran en contradicción con los datos de incluso los propios historiadores nacionalistas. Tal es el caso de las cifra que normalmente se dan desde este medio, que en cierta ocasión estimó en entre 200.000 y 500.000 los catalanes exiliados, cifras que contradicen los estudios de historiadores reconocidos (incluyendo historiadores nacionalistas) como Borja de Riquer o Joan B. Culla, que calculan en no más de 70.000, los catalanes que optaron por el exilio. [124]. Además, cerca del 75% de los emigrados a Francia, regresó a Cataluña pocos meses o años después del fin de la guerra. Además tras la guerra, 2000 catalanes se alistarían en la División Azul para combatir en la URSS.

Cataluña y catalanes en los sucesivos gobiernos franquistas

La visión que ha quedado del papel político de Cataluña durante el franquismo, suele ser en general, la de una comunidad marginada y sin peso en Madrid. Se trata de una visión que, como tantas otras, se ha extendido a partir de la percepción y el imaginario de ser la “comunidad maltratada” pero paradójicamente, la más rica y con mayor nivel de autogobierno y competencias políticas. Lo cierto es que los hechos invitan a creer que Cataluña se integró mejor de lo que se cree  en el sistema franquista.

Laureano López Rodó, fue un ministro catalán de Franco que describió en sus memorias la presencia catalana en los altos órganos del Estado en 1971. En el mismo, hace referencia a como “Santiago Udina publicó un artículo en el Diario de Barcelona del 21 de noviembre en el que señalaba que, en aquel momento, había 61 Procuradores en Cortes, 4 Ministros y 10 Consejeros Nacionales catalanes. ¿Cuándo estuvo tan representada Cataluña en las Cortes Españolas?”. [125]

Barcelona fue además una de las ciudades españolas en las que su población recibía de forma mas entusiasta a Franco en las 14 visitas que realizó. Se trata de una verdad que describe una Cataluña cuando menos, permeable al franquismo, en contraposición a las visiones románticas que han surgido recientemente sobre el antifranquismo catalá,n que solo la represión fue capaz de silenciar. De hecho, el franquismo no se habría podido establecer como lo hizo en Cataluña, de no haber contado con los numerosos apoyos que tuvo el golpe de Estado de 1936 en el catalanismo, apoyos que venían fundamentalmente de la Lliga pero también de conservadores moderados catalanes y de la propia burguesía catalana.

Manuel Vigil y Vázquez también resalta como “Después del 20 de noviembre de 1975 se ha querido negar la adhesión que una mayoría de España mantuvo durante tantos años a Franco […] Los grandes movimientos de masas en sus visitas a Barcelona como a otras muchas poblaciones de dentro y fuera de Cataluña, se pretenden desvalorizar atribuyéndoles [el éxito] a coacciones. Mucho coaccionar era”.

En este sentido, Ignasi Riera publicó un libro en 1998 llamado, ‘Los catalanes de Franco’, en el que a través de 599 páginas, ofrece todo tipo de información relativa a las adhesiones que generó el franquismo en Cataluña. Uno de los sectores más favorables al franquismo en Cataluña, fueron los empresarios textiles de Sabadell. Una carta enviada a La Vanguardia el 17 de marzo de 1999, ilustra aquella Cataluña pragmáticamente franquista : “La burguesía catalana apoyó al franquismo […] ¿A quién tenía que apoyar? El gobierno republicano les quitó todo y los que no se habían podido escapar al extranjero, los enviaban a las checas o a un paseo por la Rabasada. Al liberar Cataluña, Franco les devolvió todo, creo que es lógico que se lo agradecieran”. [126]

Según describe el periodista Manuel Vigil y Vázquez, testigo de los 10 recibimientos masivos que tuvo Franco en Barcelona, el apoyo popular en la ciudad condal fue incluso creciendo con el tiempo en visitas posteriores. En aquellas visitas, decenas de miles de barceloneses se arremolinaban en las avenidas de Barcelona a lo largo de varios kilómetros. En la antigua calle Calvo Sotelo (renombrada hoy en honor al golpista filofascista de Francesc Maciá), moteros en sus Vespas recibían a Franco y le acompañaban a lo largo de parte del recorrido. Fue en 1966 cuando la oposición antifranquista era cada vez más visible, pero era también cuando Franco tenía las recepciones más numerosas. El público ocupaba toda la Diagonal hasta el Palacio de Pedralbes donde en cierta ocasión, fue recibido con el canto de L’Empordá por los Coros de Clavé.

Manuel Vigil y Vázquez también resalta como “Después del 20 de noviembre de 1975 se ha querido negar la adhesión que una mayoría de España mantuvo durante tantos años a Franco […] Los grandes movimientos de masas en sus visitas a Barcelona como a otras muchas poblaciones de dentro y fuera de Cataluña, se pretenden desvalorizar atribuyéndoles [el éxito] a coacciones. Mucho coaccionar era”. [127]. Tan solo unas décadas después, las mismas avenidas serían ocupadas por los partidarios de la independencia surgidos de la autentica “fábrica de independentistas” del Programa 2000 pujoliano.

Los dos corazones de Francesc Maciá

Una de las anécdotas que mejor describen al nacionalismo catalán y el misticismo que ha intentado proyectar sobre sus líderes, es el caso de los dos corazones de Francesc Macíá. Durante las últimas semanas de la Guerra Civil, cuando se producía una desbandada general en Barcelona, Tarradellas envió a un funcionario al cementerio para que cambiara la tumba de Maciá considerando que esta pudiera ser profanada por las tropas de Franco. Al mismo tiempo, Tarradellas  pidió que extrajeran el corazón del “prohombre”. El corazón de Maciá parecía tener un valor místico para el nacionalismo, un valor similar al que proyectaban las leyendas medievales del grial, el arca de la alianza o los cuernos de unicornios. Mediante una ceremonia masónica, el corazón le fue entregado a Tarradellas, que finalmente decidió llevárselo consigo al exilio en vez de dejarlo en una urna en la propia tumba como era la idea original.

Durante el tiempo que estuvo Tarradellas en el exilio, se formó toda una mitología en torno al corazón de Maciá. Con la Transición y la llegada de la democracia, Tarradellas regresó a Cataluña con el corazón, el cual mediante una ceremonia solemne, fue entregado a la familia de Maciá el 10 de octubre de 1979. La ceremonia se llevó a cabo en el Palacio de la Generalidad y una vez concluida, Tarradellas y la familia de Maciá, trasladaron el corazón al cementerio para devolverlo a la tumba del “prohombre” catalanista.

Sin embargo, la historia que vino después no es tan conocida. Al depositar la urna, los asistentes se dieron cuenta de ya había otra urna con otro corazón, seguramente, el auténtico. Probablemente, el funcionario enviado por Tarradellas en 1939, fue el responsable de entregarle otro corazón considerandoque la tumba pudiera ser profanada y el corazón, como símbolo del nacionalismo catalán, fuera incautado. De esta forma, Tarradellas custodió durante cuarenta años un corazón que no era el de Maciá pero que fue presentado como tal aún conociéndose que no lo era. [128]

El miedo a la inmigración. La Transición y la recuperación de las teorías xenófobas

La cuestión demográfica siempre ha estado muy presente en el nacionalismo catalán. Tras la Transición, muchas teorías xenófobas que tuvieron una gran aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX, comenzaron a ser recicladas con un lenguaje diferente pero teniendo siempre como fondo la “excepcionalidad” de la “raza catalana” respecto a la “raza castellana” en lo que era y es, una burda generalización racista de la población de la península.

Josep Termes Ardèvol, historiador barcelonés especializado en el movimiento obrero catalán de los siglos XIX y XX, estudió la cuestión demográfica catalana en la obra ‘Reflexiones críticas sobre la cultura catalana’ (Reflexiona critiques sobre la cultura catalana), publicada por la Generalidad en 1983. Termes describe como a finales siglo XIX comenzaron a emerger médicos e intelectuales que expresaban su alarma por el descenso de la natalidad, médicos entre los que se encontraban figuras como Escudé Bartola, García Faria, Juan Viura o José Blanch. Ninguno de ellos se encontraba dentro de las corrientes racistas y se centraban exclusivamente en la perdida de natalidad que experimentaba Cataluña en aquellos días. No obstante, esta pérdida de natalidad sería utilizada posteriormente por el nacionalismo catalán para “alertar” de cómo la “raza catalana” se encontraba “amenazada”.

Hermenegildo Puig Sais culpaba a la inmigración de ser una verdadera amenaza para Cataluña y ofrecía su receta particular consistente en “aumentar el número de catalanes de pura raza”.

Tomando este punto como referencia, autores que siguieron a estos primeros médicos e intelectuales, comenzaron a formar nuevas opiniones teniendo la misma preocupación de fondo pero aplicando tesis y conclusiones raciales nuevas. Personajes como Nubiola, Boquet o el doctor Hermenegildo Puig Sais comenzaron a establecer las bases de la cuestión demográfica catalana basada en teorías racistas que serían de gran influencia para el nacionalismo catalán posterior tanto de derechas como de izquierdas.

En la obra ‘El problema de la natalitat a Catalunya. Un perill gravissim per a la nostra pátria’ de 1915, Hermenegildo Puig Sais culpaba a la inmigración de ser una verdadera amenaza para Cataluña y ofrecía su receta particular consistente enaumentar el número de catalanes de pura raza” [129]. Su argumentación se fundamentaba en que “Desde el punto de vista social nuestra situación es peligrosa, en cuanto que la invasión producida por el desequilibrio económico y demográfico, ha de producir efectos étnicos, una degeneración de nuestra raza, que nosotros hemos de tener buen empeño en conservar pura e incluso hemos de sublimar sus cualidades características” [130].

La inmigración, producto fundamentalmente de la llegada de la revolución industrial a España (y en especial a Cataluña), convirtió a Barcelona en un campo fértil para el desarrollo las teorías raciales y eugenésicas, vinculadas a la amenaza que suponía esta situación para la “raza catalana”. Tal fue el caso, que tanto el Ayuntamiento de Barcelona como la propia Mancomunitat, celebraron sesiones donde se abordaba el “problema” del retroceso de la “raza catalana”. Los medios de prensa catalanistas no se quedaron atrás y fueron poco a poco extremando sus posturas contra la inmigración.

Revistas como CuCut  ilustraban en sus portadas inmigrantes famélicos bajo el título “Los herederos de los invasores de 1714”, mientras que en páginas interiores, se podían encontrar referencias infamantes sobre los inmigrantes como “el parásito que chupa la sangre de nuestro cuerpo social”, “forasteros hambrientos”, “perros hambrientos”, “colonos que nos pegan la peste de las emanaciones de sus mal digeridos garbanzos”.

Por entonces, comienzan a aparecer obras como la Antoni Simón Tarrés ‘Inmigración y nacionalismo catalán’, en la que se incluye un artículo del catalanista  Daniel Cardona, que ofrece recomendaciones a los catalanes de “pura raza”. Entre sus recomendaciones, Cardona llamaba a sus lectores a portar “una browing [una pistola] en cada bolsillo para hacer respetar nuestro derecho y nuestra dignidad de catalanes ofendidos por una sumisión vergonzosa” [131]. Revistas como CuCut en su número 141 (septiembre de 1904), ilustraban en sus portadas inmigrantes famélicos bajo infamantes descripciones como“Los herederos de los invasores de 1714”, “el parásito que chupa la sangre de nuestro cuerpo social”, “forasteros hambrientos”, “perros hambrientos”, “colonos que nos pegan la peste de las emanaciones de sus mal digeridos garbanzos” entre otros calificativos [132]. Los calificativos que todo tipo de personalidades, políticos y trabajadores de medios de comunicación nacionalistas, han dedicado recientemente a España y los españoles, resultan sorprendentemente similares y siguen el mismo patrón de deshumanizar a un sector de la población española, dotándola de características raciales, étnicas o culturales repulsivas.

Durante la II República, se publicó un manifiesto conocido como ‘Per la preservació de la rala catalana’ (1934),que estaba firmado por algunas de las más importantes figuras intelectuales catalanistas de la época como Pompeu Fabra, Batista i Roca, Pi i Sunyer. El manifiesto señalaba la amenaza de la inmigración advirtiendo “el  retroceso de la capacidad genética” y la necesidad de “la defensa de nuestra raza”. [133].

José Antonio Vandellós Solá, abogado, economista y catalanista republicano, se hizo famoso gracias a sus artículos en ‘La Publicitat’ durante los años 30 del siglo XX. En su obras ‘Catalunya, poble decadent’ y ‘La inmigració a Catalunya’ de 1935, utilizaba el concepto “raza catalana” y señalaba como una de las mayores preocupaciones de Cataluña, era que quedara “esterilizada” por la inmigración y la “descatalanización de la Patria”, para lo cual, recomendaba como funcionario de la Generalidad, establecer controles de higiene racial a la inmigración [134]. Como si de una conspiración judeo – masónica se tratara, consideraba que la inmigración era producto de un plan urdido por la dictadura de Primo de Rivera, la misma a la que la gran mayoría de la burguesía catalana y amplios sectores del nacionalismo, como la Lliga apoyó entusiastamente.

La preocupación pujoliana por la cuestión demográfica y la inmigración

En el libro ‘La inmigración, problema y esperanza de Cataluña”, de la editorial Nova Terra de 1976, Jordi Pujol describía sus “ideas” sobre los andaluces, recurriendo a un lenguaje que recordaba los días de las teorías racistas de algunos de los primeros intelectuales nacionalistas catalanes. Según Pujol, el “hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido […] es, generalmente, un hombre poco hecho, es un hombre que desde hace cientos de años pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de la comunidad” [134].

Lengua y “raza” estaban a menudo presentes en los escritos de Pujol. En uno de los primeros escritos de este, ‘Des deis turons a l’altra banda del Riu’ (Desde las colinas al otro lado del Río), hacía la siguiente relación entre lengua y economía: “Si la lengua es frenada la lengua se convertirá en patués (dialecto alpino), la densidad cultural del país se reducirá, la economía catalana quedará alicaída, los problemas comunitarios de todo orden se agravarán, y muchas cosas más, pero sobre todo el hombre catalán quedará disminuido. Será un hombre delgado, de poco peso, de poca altura, encogido. Será un pobre hombre. De esto nadie, absolutamente nadie puede desentenderse. Ya que con pobres hombres no se puede hacer nada: ni economistas, ni literatos, ni reformadores sociales, ni buenos torneros, ni buenos campesinos. Ni sabios ni artistas. Ni santos”. [135].

Aunque en 1997 durante una entrevista concedida a la cadena SER, Pujol reconoció sentir “vergüenza” de sus antiguos comentarios, este se justificó explicando que aquellos no podían ser ofensivos dado que, quien los leyera “no habría tenido en cuenta el resto del libro“. A pesar de dicha justificación que contradice su “vergüenza”, la web del Centro de Estudios Jordi Pujol (la página oficial del ex president), eliminó cualquier referencia a este comentario, salvo una que fue recogida por periodistas y que la describía como una “compilación caracterizada por el progresivo desarrollo de conceptos ya apuntados nuclearmente y que testimonian una característica típica del autor: la absoluta coherencia de su pensamiento y de su acción actuales con las grandes líneas que inspiran su política nacional catalana”. [136]

El nacionalismo catalán ha utilizado a la comunidad musulmana y extranjera, como un medio para proyectar la multiculturalidad benévola del ‘procés’ y su falsa tolerancia étnica y cultural. En abril de 2015, aparecieron informaciones sobre cómo desde la fundación ‘Nous Catalans’ (Nuestros Catalanes), buscaba captar y hacer proselitismo político entre la comunidad musulmana.

El 20 de febrero de 2001, Marta Ferrusola, daba una conferencia organizada por La Caixa y durante el turno final de preguntas, se expuso el tema de la inmigración y en su respuesta, no dudo en atacar a los inmigrantes musulmanes, las mezquitas y el grave problema que representaba para Cataluña el hecho de que los inmigrantes “sólo aprendan castellano”. Siguiendo la línea de su marido décadas atrás, advirtió de la “desaparición de Cataluña”, culpando a los inmigrantes de la situación y calificando la inmigración como unalud muy distinto a las emigraciones de 50 años atrás. Mi marido dice que hay que tener tres hijos, pero […] las ayudas sólo son para esa gente que no saben lo que es Catalunya. Sólo saben decir: dame de comer” [137]. La Obra Social de La Caixa ha donado no menos de 1,26 millones de euros a entidades xenófobas nacionalistas entre 2009 y 2016. La Caixa también financió la compra en 2004 de la sede de Omnium, considerada “la joya de la corona del patrimonio” gracias a un préstamo extremadamente generoso por valor de 3.545.465 euros. [336].

A pesar de los ataques puntuales a la inmigración musulmana, lo cierto es que el nacionalismo catalán ha utilizado a la comunidad musulmana y extranjera, como un medio para proyectar la multiculturalidad benévola del ‘procés’ y su falsa tolerancia étnica y cultural. En abril de 2015, aparecieron informaciones sobre cómo desde la fundación ‘Nous Catalans’ (Nuestros Catalanes), se buscaba captar y hacer proselitismo entre la comunidad musulmana para que esta apoyara “procés”, una afirmación que posteriormente sería reconocida por Ángel Colom, director de la fundación Nous Catalans y ex dirigente de ERC (ahora en CDC) en RAC1 declarando : “Lo estamos haciendo siempre desde posiciones claramente vinculadas con el proceso de independencia del país. ¡Y tanto que sí!“ [138]. Colom recomendaba entre otras cosas, visitar las mezquitas para “saludar” a los “nous catalans” e integrarlos en el proceso de independencia.

Noureddin Ziani, antiguo miembro de CiU y de ‘Nous Catalan’ que se dejó ver en mítines con Artur Mas, resultó ser un “colaborador muy relevante” [139] de los servicios secretos de Marruecos, además de tener vínculos con el islamismo salafista y fomentar protestas a favor del régimen de Mohamed VI. Cuando CiU tuvo que expulsar a Ziani , [140] Ángel Colom consideró toda la situación como una “acción política del CNI” [141].

El “Reich” pujoliano de los mil años

En 1988, Jordi Pujol organizó una campaña institucional costosísima para celebrar el que se conoció como ”milenario de Cataluña”, emitiendo un comunicado en el parlamento de Cataluña aprobando el 22 de octubre de 1987 “celebrar el milenario de la independencia de hecho de los condados catalanes, basándose en la negativa del conde Borrell II de Barcelona a prestar vasallaje al rey de los franceses Hugo Capeto el año 988″.

La realidad es que la palabra catalán (ni siquiera Cataluña) aún tardaría casi dos siglos en aparecer. Concretamente, en el poema ‘Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus’ de Enrique de Pisa,  se narra una expedición militar contra Mallorca en 1114 de Ramón Berenguer III, refiriéndose a este como “héroe catalán” (catalanicus heros), “príncipe de los catalanes” (Dux catalanes) y a sus vasallos como “catalanenses”. El término Cataluña como unidad territorial política, tardaría aún en aparecer, pero resulta significativo que primero apareciera el gentilicio que el nombre del territorio [K], de hecho, en la fecha dada por Jordi Pujol, el territorio que hoy ocupa Cataluña, se conocía como “Hispania” o “Gotia”. [142]

El catalán no se “prohibió” ni se “persiguió” durante el franquismo

Otro de los mitos más repetidos por el nacionalismo catalán, es la “prohibición del catalán” durante el régimen de Franco. Como bien recuerda Antonio Francisco Ordóñez en su artículo, ‘Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña’ publicado en Rebelión, “Cuarenta años de franquismo, expresión totalitaria del nacionalismo español, dejaron un poso de mala conciencia en muchas personas de lengua materna castellana en Cataluña, sobre todo, desde las capas situadas en el espectro ideológico de la Izquierda; y, así, aceptaron, sin más, ciertos mitos que el nacionalismo catalán ya había incubado antes de la muerte del dictador, como es el de la ‘represión lingüística’. En realidad, no hubo persecución del catalán, sino, simplemente, no oficialidad. En ese período sólo existió una lengua oficial, como ha ocurrido en Francia durante todo el régimen democrático; sin embargo, se publicaron, por ejemplo, decenas de miles de libros en todas las lenguas, hoy, cooficiales”. [143] Es decir, “no oficialidad”, muy diferente de persecución, prohibición o “represión lingüística”.

El único momento en que el catalán fue realmente prohibido, fue durante los años que siguieron al final de la Guerra Civil, una prohibición que tenía el objetivo uniformizar la política del país de posguerra y permitir la reorganización del Estado en Cataluña según los criterios de las autoridades franquistas. De hecho, durante los primeros años tras la Guerra Civil, la prohibición del catalán fue de la mano de un sinfín de otras prohibiciones aplicadas igualmente en el resto de España así como del cambio de los nombres de calles y plazas, pero no como un intento deliberado y organizado de terminar con el catalán.

No hubo una ley o norma específica para la “prohibición del catalán”, si no un conjunto de normas que establecían como única lengua oficial para uso público y general el castellano. De esta forma, tanto en la educación como en la administración o los registros notariales, la lengua que se debía utilizar era el castellano. La circunscripción del catalán a una determinada esfera social se confunde o se manipula deliberadamente por parte del nacionalismo, describiéndolo como una prohibición o represión a la lengua. Todo ello quizás pretende ocultar que en la Cataluña de hoy, las familias no tienen el “derecho a decidir” la lengua castellana como vehicular en la educación pública y el castellano es cada vez más marginado en los ámbitos públicos.

Ciertos historiadores nacionalistas catalanes han recurrido al calificativo orwelliano de “genocidio cultural”, para describir la situación del catalán durante el franquismo. En contraste con esta visión políticamente interesada, Josep María Solé i Sabaté y Joan Villaroya fundamentan su opinión en un libro titulado ‘Cronologia de la Repressió de la llengua i la cultura catalanes, 1936-1975’, que precisamente reconoce, al margen de prohibiciones específicas y circunstanciales, una amplia variedad de publicaciones que se editaban en catalán durante el franquismo. En el mismo sentido, Albert Branchadell escribió un libro titulado ‘L’aventura del catalá’, que describe como el franquismo nunca a amenazó la existencia de la lengua catalana.

Omnium Cultural, que hoy es una de las “asociaciones culturales” más subvencionadas y que básicamente se dedica al apoyo del ‘procés’ y la independencia, se fundó durante el franquismo para fomentar la cultura catalana gracias a empresarios catalanes y figuras ilustres del catalanismo conservador como Félix Millet. Omnium Cultural formaba profesores para la enseñanza del catalán y aportaba dinero destinado a los no pocos premios de literatura en catalán. También se encargó de organizar la ‘Festa de Maig de les Llenes Catalanes’ y el ‘Premi d’Honor de les Llenes Catalanes’. Uno de los principales dirigentes de Omnium Cultural era Vallvé Creus, que fue un oficial franquista durante la Guerra Civil.

El único momento en que el catalán fue realmente prohibido, fue durante los primeros años que siguieron al final de la Guerra Civil, una prohibición que tenía el objetivo uniformizar la política del país en la posguerra y permitir la reorganización del Estado en Cataluña según los criterios de las autoridades franquistas. De hecho, durante los primeros años tras la Guerra Civil, la prohibición del catalán fue de la mano de un sinfín de otras prohibiciones aplicadas igualmente en el resto de España así como del cambio de los nombres de calles y plazas, pero no como un intento deliberado y organizado de terminar con el catalán. Albert Branchadell considera que “las dificultades del catalán durante el franquismo fueron de más a menos: la política lingüística del régimen se fue relajando con el paso del tiempo, paralelamente a su liberación en general”.

No pasó mucho tiempo desde el final de la Guerra Civil hasta que se reinició la impresión de publicaciones en catalán. El propio Francesc Cambó reconocía en ‘Per la Concordia’, que “durante la dictadura se han editado y vendido más libros en catalán que en otros periodos. Lo mismo ocurrió con revistas y los periódicos. El teatro ha aumentado sus espectadores.”. Otros destacadas figuras catalanistas como Rossend Llares, Joan Esterlich, Rovira i Virgili, Josep Carbonell o el poeta J.V Foix también se refirieron a la buena presencia del catalán y nunca se refirieron a su “prohibición” [144].

Actualmente es precisamente el castellano la lengua que se encuentra “amenazada” en Cataluña, si tenemos en cuenta cuales han sido los criterios que han utilizado los nacionalistas catalanes para calificar la situación del catalán durante el franquismo. En 1992, bajo un gobierno socialista, se impuso mediante un decreto autonómico una norma para la Logse en la que se establecía que el catalán “se utilizará normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje“, siendo esta situación de obligada elección y prohibiendo literalmente  la elección del castellano. Seis años después, la Ley de Política Lingüística salió adelante mientras José María Aznar hablaba catalán en la intimidad. Estas últimas leyes, terminaron desarrollando un sistema por el cual castellano ha quedado reducido a un ámbito marginal en la administración pública y en general, en todas las instituciones catalanas. De hecho, no pocas páginas web de instituciones públicas catalanas ni siquiera tienen versiones en castellano para sus usuarios.

El éxito del teatro en catalán durante el franquismo

En fecha tan temprana como diciembre de 1946, se celebró el primer concierto público de ‘l’Orfeó Catalá’ y también en ese mismo año, el ‘Institut d’Estudis Catalans’ (uno de los principales patrocinadores culturales del catalanismo), reanudaba sus publicaciones en catalán. Dos años después, en 1949, en Manresa se retomaba también la celebración de los Juegos Florales en catalán. El régimen de Franco incluso propuso la publicación de obras literarias en catalán, una idea que algunos catalanistas rechazaron. También el régimen propuso la creación de una revista en catalán en 1945 que se llamaría ‘Panorama de les Lletres i de les arts’. José Janés Olivé planteó la idea a diversos intelectuales como Jordi Rubió, José Pous Pagés, Ramón Aramon y Maurici Serrahima que la rechazaron.

Las “actividades” del teatro en catalán fueron también retomadas hacia 1946, estrenándose en el teatro Romea de Barcelona la obra ‘Lo ferrer de tall’, de Serafí Pitarra. Muchas obras representadas en catalán tuvieron un gran éxito como ‘Hermínia, l’auca d’una soltera’, de Lluís Elias o ‘El prestigi deis morts’ de Josep M. de Segarra. En 1946 también se representó en el Teatro Barcelona otra obra de Josep M. de Segarra, titulada ‘L’hostal de la Glória’. Pero si una obra sobresalió sobre las demás, esa fue ‘La ferida lluminosa’ en 1954, la cual tuvo más de cien representaciones en el teatro Romea de Barcelona. De hecho el éxito fue tan grande, que compañías de teatro aficionadas la representaron por toda Cataluña.

Guste o no gran parte del teatro catalán de hoy, tienes sus raíces en el franquismo. Josep M. de Segarra, del que Josep Pla dijo que era un “tardío Lope de Vega”, escribió siempre en catalán y durante muchos años el público de Barcelona acudió a las representaciones en catalán de sus obras como ‘El pobre d’esperit i els abres’, ‘El senyor Perramon’, ‘El fiscal Requesens’ o ‘L’hereu i la forastera’.

Josep Pla dijo de Josep M. de Segarra era un “tardío Lope de Vega”. Segarra escribió siempre en catalán y durante muchos años el público de Barcelona acudió a las representaciones en catalán de sus obras como ‘El pobre d’esperit i els abres’, ‘El senyor Perramon’, ‘El fiscal Requesens’ o ‘L’hereu i la forastera’. Segarra terminó enemistado con algunos grupos catalanistas tras serle concedida en 1955, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio por sus ‘Meméries’. Además del teatro convencional, asociaciones como la ‘Agrupació Dramática de Barcelona’, creada en 1955, o la ‘Escola d’Art Dramátic Adriá Gual’, promovida por Maria Aurélia Capmany y Ricard Salvat, sentaron las bases del teatro en catalán. Los premios dedicados al teatro también fueron variados. Entre estos, uno de los más importantes era el premio ‘Folch i Torras’, el ‘Ruyra’ y el ‘Sagarra’.

Como en cualquier otro ámbito del país, el teatro catalán también sufrió prohibiciones y censura, pero en líneas generales su crecimiento y exito no dejo de aumentar creándose nuevos grupos teatrales por toda Cataluña como Alpha-33 en Hospitalet de Llobregat; el 6×7, el Jocs a la sorra, el Globus en Tarrasa, el ‘Grup d’Estudis Teatrals’ de Horta (Barcelona), La Tartana en Reus, La Gábia en Vic, Vermell x 4 en Centelles, el ‘Teatre Experimental Independent’ en Gerona, Goc en Esparraguera, el grupo Palestra, el grupo La Farándula en Sabadell, el Grup de Teatre Principal en Valls, Xaloc en Mataró, La Farsa en Berga’, ‘L’Esquella en Lérida’, etc, que representaban sus obras en catalán. Guste o no gran parte del teatro catalán de hoy, tienes sus raíces en el franquismo. [145]

Literatura y premios para las letras  en catalán

Como se ha indicado ya, poco después de terminada la Guerra Civil, en Barcelona se volvían a publicar libros en catalán, concretamente de poesía como eran los publicados por la editorial La sirena que editó siete libros : ‘L’aprenent de poeta’ de Palau i Fabre, ‘Sonets’, de Josep Romeo, ‘Cementiri de Sinera’ de Salvador Espriu o ‘Versions de Hölderlin’ de Carles Riba, autor considerado una de las principales referencias antifranquistas,algo que no le impidió publicar sus obras.

En 1951 se propuso crear un premio de poesía en catalán pero fue rechazado por sectores catalanistas, al considerar la fecha del mismo un agravio. En 1959, Josep María de Segarra publicó un poema que contenía quince mil versos llamado ‘Montserrat’ y que estaba dedicado a Félix Millet. Miguel Melendres, canónigo de la catedral tarraconense, publicó en 1965 ‘L’esposa de l’anyell’, un poema en catalán compuesto por doce mil versos que fue entregado al Arzobispo de Tarragona para ser regalado al Papa Pablo VI [146]

Durante el franquismo se crearon premios y certámenes para obras en catalán como los ‘Premis de Poesia’ de Joan Triadú. Años más tarde de su creación, en 1968, el certamen se cambió de nombre pasando a ser conocido como ‘Festes Populars Pompeu Fabra’. El premio ‘Rafael Campalans’ premiaba estudios sociales escritos en lengua catalana y el ‘Amadeu Oller’ se dedicaba a la poesía en catalán de obras nuevas o desconocidas. También había certámenes para premiar los mejores ensayos como el ‘Josep Ysart’ o el ‘Nova Terra’, que se orientaban al mundo laboral y premios para ensayos religiosos como el ‘Caries Cardó’. El ‘Blanquerna’ premiaba ensayos educativos mientras que el premio ‘Fundación Huguet’ se dedicaba a los estudios sobre la lengua.

El más conocido de todos, el prestigioso premio Eugenio Nadal, se estableció en fecha tan temprana como enero 1944 por Josep Vergés (fundador de Destino en 1939), Ignacio Agustí y el poeta Joan Teixidor. Este premio descubrió figuras literarias tan importantes de hoy en día como Miguel Delibes, Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio o Carmen Martín Gaite [147].

Uno de los grandes autores catalanes que participó en muchos de estos certámenes, era Ramón Folch i Camarassa cuyas obras fueron escritas en catalán a lo largo de todo el franquismo.

En 1947 se celebró por primera vez el premio ‘Joan Martorell’, convocado por el editor Jaume Aymaty  destinado a seleccionar las mejores novelas en catalán. El premio ‘Joan Martorell’ sería el precedente del actual premio ‘Sant Jordi’. En 1949 nació el premio ‘Víctor Cataki’ para obras cortas y en 1953, los premios ‘Aedos’ premiaban las mejores biografías en catalán. El premio ‘Ossa Menor’ fue creado por el gallego-catalán José Pedreira. Más tarde cambiaría su nombre por el de ‘Caries Riba’ con motivo de la muerte del poeta. El Premio de Literatura de la Ciudad de Barcelona de 1950 admitía obras tanto en catalán como en castellano. En 1956 se empezó a organizar el certamen ‘Lletra d’Or’, que no tenía premio económico pero que premiaba al mejor libro del año en catalán. En 1959 aparecen los premios ‘Crítica’. Aunque inicialmente premiaba publicaciones en castellano, comenzó a admitir también escritos en catalán poco tiempo después de su creación. En 1960 se creó el galardón ‘Sant Jordi’ que contaba con un premio económico de 150.000 pesetas y premiaba la mejor novela. Incluso en 1965, los Premios Nacionales de Literatura incluyeron el premio ‘Verdaguer’ para obras en catalán. En 1968, la Editorial Destino también incluyó al premio Nadal y el premio Josep Pla para libros en catalán, de cuyo primer certamen se seleccionó como ganadora una obra de Terenci Moix. También en 1968 comenzaba a celebrarse en Gerona el premio ‘Prudenci Bertrana’ y un año después, en 1969, nacía el ‘Premi d’Honor a les Lletres Catalanes’, premio impulsado por ‘Omnium cultural’ que estaba destinado a escritores noveles.

Uno de los grandes autores catalanes que participó en muchos de estos certámenes, era Ramón Folch i Camarassa cuyas obras fueron escritas en catalán a lo largo de todo el franquismo. Camarassa fue galardonado con el premio ‘Manspons’ en 1954, el ‘Joanot Martorell’ en 1957, el ‘Joan Santamaría’ de 1967 así como otros premios que se concedían en Barcelona, como el ‘Ignasi Iglesias’, el ‘Josep Claramunt’ y el ‘Víctor Catalá’. Finalmente, otro de los grandes premios de las letras catalanas que se concedía durante el franquismo era el ‘Ramon Llull’. [148]

El genocidio cultural de Cataluña ocultado

Además de la tesis nacionalista de la “guerra contra Cataluña”, otro concepto que se puso de moda recientemente dentro del nacionalismo catalán, es el consistente en calificar de “genocidio cultural” la “colonización” de Cataluña. Esta afirmación que se ha extendido gracias a la propaganda de las “asociaciones culturales”, sostiene que Cataluña ha sido independiente y no ha formado parte de España con anterioridad a la guerra de Sucesión de 1714.

Esa es la postura por ejemplo de Jordi Casassas, profesor de Historia en la Universidad de Barcelona, que describió como “genocidio cultural”, la “ocupación” sufrida por Cataluña desde 1714 [149]. Casassas además considera que en una fase posterior se dio una “represión a base del terror”, pero no describe a qué “terror” se refiere y evita entrar a analizar en profundidad el “terror” en cuestión. Por otro lado, August Rafanell, de la Universidad de Gerona considera que la lengua catalana “sobrevivió” en Cataluña, gracias a la ocupación de la península por las tropas napoleónicas.

Salomó Marqués de la Universidad de Girona, describió los “intentos” de imponer el castellano como lengua vehicular en la enseñanza, señalando este como un proceso “involutivo” iniciado en 1996 cuando Aznar nombró ministra de Educación a Esperanza Aguirre. Lo que olvida Marqués u omite deliberadamente, es que ese proceso involutivo, se dio gracias al apoyo de CiU para investir a Aznar a través del Pacto del Majestic.

Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí, describe aquel genocidio cultural catalán ocultado, de la siguiente forma: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado”.

Resulta además revelador como los historiadores a sueldo del catalanismo evitan entrar a valorar también como “genocidio cultural” la destrucción de su propio patrimonio artístico a manos de los “incontrolados” de Companys, así como el terror propio que aplicaron en ese periodo a catalanes y catalanistas de todo tipo que se oponían a las políticas del “presidente mártir”. Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí, describe aquel genocidio cultural catalán ocultado por el ncionalismo de la siguiente forma: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado” [150].

Si exceptuamos el rescate in extremis de Montserrat, la catedral de Barcelona y algunos elementos más, la Generalidad de Companys permitió la destrucción y el saqueo de todo tipo de patrimonio catalán, incluyendo 464 retablos de una valor incalculable, libros antiguos, las pinturas de Sert en la catedral de Vich, etc. Incluso se profanó la tumba de Gaudí. El propio canónigo catalanista Martí Bonet describió aquellos días como “el martirio de los templos”. El gobierno de Companys fue responsable de la destrucción de más de 7.000 edificios religiosos, incluyendo no menos de 500 iglesias, muchas de ellas de gran valor histórico y artístico, destrucción que ahora el nacionalismo catalán atribuye falsa e interesadamente al “Estado espanyol”.

El genocidio cultural que no cuentan los historiadores nacionalistas catalanes, alcanzó también a 17 poetas y literatos, 4 obispos, casi un millar de clérigos y sacerdotes, 54 periodistas, 31 aristócratas, 52 miembros del ‘Círculo Ecuestre’ entre otros, todos ellos asesinados por orden del gobierno de Companys, un gobierno durante el cual “el terror acabó apagando el genio cultural catalán de toda una generación. La lista de intelectuales emigrados superaría con creces a la de los que se quedaron” [151]. Ya durante la Transición, Joaquín Viola, que había sido uno de los mayores impulsores del catalán dentro del franquismo, fue brutal y cobardemente asesinado el 26 de enero de 1978 junto a su mujer por terroristas independentistas, que le adosaron una bomba al pecho tras haber asaltado previamente su casa. Hoy los responsables de aquel atentado al más puro estilo del Estado Islámico como Carlos Sastre, son referentes políticos del ‘procés’ y organizan incluso huelgas políticas “de país” en favor de la independencia para reclamar “derechos fundamentales para Cataluña” [152].

Cambiando la chaqueta azul por la estelada. El pasado franquista de muchos dirigentes nacionalistas

La propaganda procesista que es transmitida como una interminable conjunto de letanías de monótona languidez, utiliza como parte central de su relato el pasado franquista de muchos políticos españoles y del propio “Estado espanyol”. La realidad orwelliana es que en el ‘procés’ conviven también muchas familias “nobles”, líderes, políticos, intelectuales y organizaciones que tuvieron un “pasado franquista” que fue blanqueado.

Los hogares de algunos de los principales dirigentes y referentes del ‘procés’, como Puigdemont, Junqueras, Roca Junyent, Santiago Vidal, Xavier Trias, Marta Rovira Vergés etc, eran hogares de familias franquistas convencidas. Como Llach, cada vez que tienen la oportunidad, los processitas presumen de la resistencia del nacionalismo catalán contra el franquismo pero el hecho es que, como hemos visto, Cataluña apenas tuvo resistencia antifranquista y el dictador murió en su cama. Uno de los grupos que más involucrado estuvo en la lucha antifranquista, fue precisamente un partido no nacionalista, el PSUC. El resto del movimiento antifranquista, era fundamentalmente marginal, desunido y sectareo. Muchos alcaldes franquistas terminaron recalando en CiU y cambiando su pasado más tarde. El propio “historiador” oficial del ‘procés’, Víctor Cucurull, conocido por “descubrir” el origen etimológico del reino Tartessos como Tortosa, se presentó por la UCD “franquista” en 1980 . [259].

La relación de personalidades nacionalistas que tuvieron un pasado estrecho o que se beneficiaron durante el franquismo, es reveladora y mucho más amplia. Puede consultarse en el libro de Javier Barraycoa ‘Historias ocultadas del nacionalismo catalán’ para hacerse una mínima idea de la impostura orwellianal del nacionalismo catalán. Otro libro que recoge un estudio aún más exhaustivo, es el de Ignasi Riera de 1998 titulado ‘Los catalanes de Franco’ que consta de 600 páginas.

Del mito de la imposición del castellano en la educación al avance del catalán como lengua única

La doctora Laia Balcells, escribió en 2009 en Yale un documento en el que reconocía que los catalanes no fueronsometidos a un proceso de educación masiva en castellano”. Balcells considera que el hecho “se explica por las características de los procesos históricos de extensión de la alfabetización masiva en Francia y España” y en este sentido, analizaba por qué el nacionalismo catalán es prácticamente inexistente en la zona francesa de los Pirineos (la región que en 1659, paso a Francia, un 20% del tamaño de la actual Cataluña) : “El nacionalismo catalán no es prominente en Francia porque los ‘catalanes franceses’ fueron educados masivamente bajo el mandato francés durante el final del siglo XIX. Eso comportó que se convirtieran en ‘patriotas franceses’, y que nunca adoptaran una identidad nacional catalana cuando ésta fue movilizada. Por otro lado, el nacionalismo catalán existe y es prominente en España porque el pueblo catalán nunca fue masivamente educado bajo un estado español fuerte y bien organizado“.

Por lo tanto, el catalanismo sobrevivió en España gracias a quela ideología nacionalista catalana pudo ser difundida parcialmente a través de escuelas y otros tipos de asociaciones (asociaciones populares, periódicos) al principio del siglo XX, cuando la primera generación masivamente alfabetizada acudía a la escuela (…) El proceso por el que la mayoría de la gente fue alfabetizada durante la primera mitad del siglo XX fue dominado por sectores catalanistas, que enseñaban en catalán y vinculaban la lengua a la nación catalana“.

Una de las directivas internas del Programa 2000 de CiU, recomendaba “la marginación del castellano en la educación, la utilización partidista de las instituciones, la ocupación simbólica del espacio público, la politización de las actividades culturales y deportivas, etc”.

Balcells, que colabora con medios nacionalitas como RAC1 y el ‘Diari Ara’, desmonta así el mito de la castellanización forzosa de los catalanes y refuta el relato pseudohistorico del nacionalismo catalán por el cual, a través de la “castellanización”, se introdujo esta lengua en las escuelas para ”adoctrinar”. De hecho, “si los catalanes hubieran sido sometidos a un proceso de educación masiva en castellano e imbuidos de los valores de la nación española, habrían sido menos proclives” en aceptar la ideología nacionalista, debido a que “el proceso de construcción nacional determina la naturaleza y longevidad del nacionalismo”, teniendo como una de sus principales herramientas, a la propia escuela pública. Su artículo [153] fue citado diversos medios como Eldiario.es, El Español, o el blog de Daron Acemoglu y James Robinson.

Por otro lado, solo los nacionalistas niegan que el castellano es una lengua que lleva presente en Cataluña desde la Alta Edad Media. Esta visión políticamente interesada a la par que falsa, quedó recogida en una directiva interna del Program 2000 de CiU de principios de los años 90, que consideraba como “Cataluña debe seguir siendo un pueblo” y para conseguirlo, “el primer y principal objetivo es nacionalizar al pueblo catalán (es decir, reforzar la identidad, la conciencia y los sentimientos nacionales del pueblo catalán y hacerlos operativos)” [O]. Esta es la verdadera “fábrica de independentistas” que periodistas como Jordi Évole (creador del término), ignoran deliberadamente cada vez que analizan el tema, para centrar toda la culpa en las políticas del Partido Popular y en definitiva, del Estado español. Y es que el Programa 2000 tenía la vocación de crear una mayoría nacionalista para hacer “operativos” los “sentimientos nacionales del pueblo catalán”.

En otra de las directivas internas del Programa 2000 de CiU que Jordi Évole también ignora, se recomendaba ya a principios de los 90, “la marginación del castellano en la educación, la utilización partidista de las instituciones, la ocupación simbólica del espacio público, la politización de las actividades culturales y deportivas, etc”. Un hecho que como indica Joan Arza en La Razón, hoy se traduce entre otras cosas, en denuncias y multas por rotular comercios en castellano. La propia web de los Mozos de Escuadra, eliminó el castellano de la misma a pesar de que, la ‘Encuesta sobre usos lingüísticos de la población 2013’ realizada precisamente por el Departamento de Cultura de la propia Generalidad y el Instituto de Estadística (Idescat), concluía que el catalán es la lengua habitual del 36,3% de la población de Cataluña y el castellano del 50,7%. [154].

Carme Junyent, profesora de lingüística de la Universidad de Barcelona y referente de la ANC en temas de lengua, considera que el castellano tiene que desaparecer de Cataluña con el siguiente argumento: “El bilingüismo ha de ser una realidad que tiene que desaparecer” porque “…la política lingüística que defiende Súmate sería la sentencia de muerte del catalán”. Esta política de excluir progresivamente al castellano como lengua en la educación en condiciones de igualdad, era uno de los objetivos marcados en el Programa 2000 de CiU como un medio más para generar un “consenso manufacturado”. De esta forma, “el nacionalismo catalán tardó 18 años en adaptar la escuela catalana a lo que Pujol y sus colaboradores tenían en la cabeza. No fue de un día para el otro. La herramienta fundamental debía ser la lengua. Así, a punto de acabar la primera legislatura de Pujol en el año 1983, sacó adelante una ley de política lingüística que obligaba a los maestros de EGB y de BUP a reciclarse. Muchos de ellos, los que tenían más de 50 años y no utilizaban con normalidad el catalán en sus vidas, con una carrera pedagógica completa en Cataluña, tuvieron que exiliarse. Más de 14.000 profesores abandonaron la comunidad en una de las historias menos y peor explicadas, sobre todo en Cataluña, pero también en el resto de España. Hechos narrados en el libro de Antonio Robles, profesor de filosofía en un instituto y ex diputado por Ciutadans en el Parlament, Extranjeros en su país (2007), texto publicado 25 años más tarde de ser escrito….” . [344]

Un compañero de Universidad de Carme Junyent, Josep Murgades, considera que en una hipotética Cataluña independiente, la lengua sería “el catalán. Punto. (…) [Hay un] colonialismo lingüístico espanyol. (…) Si tú quieres morirte, y quieres morirte en catalán, lo tienes muy difícil. Si tú quieres que tus hijos tengan su educación en catalán, lo tienes muy difícil”. Gabriel Bibiloni, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, considera que “el catalán tiene que ser la única lengua oficial del nuevo Estado. (…) El catalán tiene que ser la lengua de todas las administraciones y de todos los servidores públicos (…) Es necesaria una desconexión de los medios de comunicación espanyols, y especialmente de las televisiones”. [155]

La propia Generalidad estableció un protocolo de usos lingüísticos excluyente para los castellanohablantes en el sector de la Sanidad. La Generalidad recomienda el uso del catalán incluso cuando el interlocutor que hable castellano, no lo entienda: “La lengua de comunicación entre el personal debe ser la catalana, tanto presencialmente como por teléfono, en la megafonía, en las reuniones de trabajo. etc… especialmente ante las personas usuarias de servicios”, “Tanto si la conversación la inicia el usuario como el trabajador, éste la mantendrá en catalán -independientemente de la lengua que utilice el interlocutor-, excepto el caso que el usuario manifieste dificultades para entender el catalán o pida ser atendido en la otra lengua oficial“. A los empleados públicos se les instó a utilizar “un lenguaje sencillo y entendedor, hable despacio, repita frases y, si es necesario traduzca palabras” para hacerse entender en catalán incluyendo, si es necesario, “recursos no verbales y material gráfico” pero “siempre se hablará en catalán, independientemente de la lengua que utilice su interlocutor“. Solo cuando sea “imposible” la comunicación, el trabajador sanitario podrá hablar en castellano. [156]. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña anuló parte de dicho protocolo de usos lingüísticos pero como en tanto otros ámbitos, la Generalidad ha continuado ignorando olas sentencias judiciales y aplicando este tipo de medidas excluyentes para los castellanohablantes. [157].

De la reivindicación del referéndum como estrategia política y mediática al neverendum

“Sólo queremos votar”, es uno de los eslóganes repetidos de forma goebbeliana por el nacionalismo catalán, enviando con ello un mensaje fundamentalmente dirigido hacia el exterior, en el que se busca dar la impresión de que en Cataluña no se puede votar democráticamentes. Este tipo de eslóganes no son más que propaganda política destinada a como ya se ha apuntado, conquistar el “corazón y las mentes” como medio para imponer de forma extraparlamentaria, un referéndum que según los nacionalistas, demanda la “mayoría de los catalanes”.

Para el presidente John Fidgerald Kennedy,el cumplimiento de la ley es la eterna salvaguardia de la libertad (…) y ninguna turba, por más prominente y poderosa que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia“, cuando una “mayoría blanca” intolerante y racista, trató de impedir que James Meredith, se convirtiera en el primer negro en acudir a la Universidad en EEUU. Las amenazas de una mayoría que quería tener el “derecho a decidir” qué alumnos podían ir a la universidad en función de su color de piel, no surtieron efecto. Kennedy uso la fuerza y envió a la Guardia Nacional para restablecer el orden. Joan Tardá, comparó precisamente la segregación racial en la universidad de Alabama en los años 60, con la situación de “opresión” ejercida en Cataluña del siglo XXI por el “Estado español” al impedir que se pudiera celebrar el referéndum.

Tardá parecía haber olvidado que el gobierno catalán prohibió en 2014 la celebración de otro “referéndum popular” sobre la deuda y los transgénicos. Los Mozos de escuadra “persiguieran urnas” e “impresoras” pero nadie se indignó de la misma forma que ningún independentista se escandalizó por las cargas policiales de los Mozos de escuadra en la plaza Cataluña contra el 15M en 2012. [303] [Q]. Joan Tardá en otra de sus exposiciones dialécticas estelares, justificó la desobediencia de los Mozos de escuadra a las órdenes de los jueces del Estado, aduciendo que la policía autonómica catalana estaba respondiendo alespíritu del pueblo catalán” y sus deseos de independencia. Es decir, los Mozos de escuadra según Tardá, siguen por sí solos las órdenes no que les dictan los jueces, sino que siguen su propio criterio tras interpretar el “volkgeist” o lo que llama Tardá, el “espíritu del pueblo catalán”. [304].

.La estrategia política del nacionalismo catalán de exigir un “referéndum pactado”, lleva inexorablemente al “neverendum”. Es decir, permitir un primer referéndum, serviría de precedente para celebrar referendos de forma indefinida hasta que los dirigentes nacionalistas se sintieran legitimados para proclamar la independencia, ya fuera a través de una mayoría de votos o sin necesidad de estos, tal y como han reconocido en varias ocasiones dirigentes nacionalistas. En este sentido, el propio Raúl Romeva, Consejero de Exteriores (que se presenta internacionalmente como “ministro de asuntos exteriores catalán”), admitió en una entrevista en Sky News, que en caso de salir el “No” en un hipotético referéndum, se volverían a repetir regularmente nuevos referendos [158]. Esta es la estrategia del referéndum y del “solo queremos votar”, una estrategia política conocida como “neverendum”.

Joan Tardá, en una sesión ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, reconoció que el sujeto del “derecho a decidir”, sería solo aplicable a Cataluña en su conjunto, no a cualquier otra región de Cataluña que quisiera mantenerse dentro de España. Anna Gabriel, que se supone que es profesora de derecho, reconoció también que en una hipotética Cataluña independiente, los ciudadanos no tendrían el derecho de plantear referendos para reintegrarse en España.

Por otro lado, “lógica” orwelliana del ‘procés’ respecto del referéndum, no es aplicable a los “unionistas”, pues sostiene que el “derecho a decidir” no sería aplicable en una Cataluña independiente, ya fuera en cualquiera de sus regiones o incluso a la propia Cataluña con el objetivo de reintegrarse en España. Es decir, el “derecho a decidir”, es un derecho unidireccional. Joan Tardá, en una sesión ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, reconoció que el sujeto del “derecho a decidir”, sería solo aplicable a Cataluña en su conjunto para su separación de España, no a cualquier otra región de Cataluña que quisiera mantenerse dentro de España o reintegrarse a España en una hipotética Cataluña independiente. [159]. Manuel Peña, en Crónica Global, describía así a Joan Tardá,: “Si hubiera un premio al diputado más lamentablemente historicista, ese se lo deberían dar a Joan Tardà. Ha superado todo lo imaginable. Como historiador, he sentido vergüenza ajena. Un ejemplo entre tanto disparate: la conquista castellana de Cataluña en 1714. ¿Pero dónde se ha formado este señor. Pues muy fácil: en las cavernas nacionalistas donde el odio y la mentira son el pan nuestro de cada día”.

El propio secretario general de Naciones Unidas, en su visita a Barcelona de 2015, declaró: “Cataluña no está en la categoría de pueblos con derecho a la autodeterminación”. La Comisión Europea a través de Jean Claude Juncker, declaró que “Yo sigo la línea de la Comisión Prodi y Barroso. La Comisión Europea siempre ha pensado que debemos escuchar atentamente lo que dicen el Tribunal Constitucional y las Cortes españolas. Me reafirmo en esa posición” [P].

Anna Gabriel, que se supone que es profesora de derecho, reconoció también que en una hipotética Cataluña independiente, los ciudadanos no tendrían el derecho de plantear referendos para reintegrarse en España. [160]. Curiosa forma de aplicar el “derecho” cuando este es unidireccional y selectivo, un ejemplo de doble pensamiento orwelliano mediante el cual, se tiene “la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente”. [161]

El diccionario de neolengua orwelliano del ‘procés’ y la banalización del lenguaje político

George Orwell habría esbozado una sonrisa socarrona si hubiera conocido todo el abanico de neolengua que el ‘procés’ ha manufacturado. El lenguaje político del ‘procés’ ha adquirido cotas inauditas de manipulación con la intención de influir en la opinión pública mediante técnicas de sujestión y de la llamada posverdad, hacer valer el componente emocional sobre el racional. El ‘procés’ se ha caracterizado por trasladar un mensaje político propagandístico, característico de los nacionalismos que emergieron de las cenizas de la Primera Guerra Mundial, esto es, victimista, revanchista, simplista, racista y reaccionario.

La neolengua orwelliana ‘procesista’, ha dado palabras clave y construcciones orwellianas comosacar las urnas”, “votar es lo más democrático”, “queremos votar”, “votamos para ser libres”, “uniliteralidad democrática”, “España nos roba”, “pueblo oprimido y soberano”, “judicialización de la política“, “pueblo oprimido y soberano”, “pueblo catalán” (para referirse solo a los nacionalistas), “persecución política”, “Estado de sitio”, “ley de desconexión”, “fábrica de independentistas”, “encaje en la Constitución”, “singularidad de Cataluña”, “voluntad de la mayoría”, “bunkerización”, “represión lingüística”, “transitoriedad jurídica”, “ley suprema del referéndum”, “perseguir urnas”, “perseguir impresoras”, “Estado de excepción”, “presos políticos”, “régimen represivo e intimidatorio”, “asedio a la democracia”, “revolución de las sonrisas”, “apoteosis del expolio”, “conflicto político”, “contra el alma de un pueblo”, “destruir la lengua”, “destruir la ‘nació’”, “españolización”, “contra el derecho catalán”, “régimen fascista”, “desertización nacional”, “humillación”, “mandato popular”,  etc. Este tipo de conceptos y construcciones de neolengua, pueden resultar especialmente convincentes y atractivos, además de ser difícilmente rebatibles por el ciudadano medio y revelan el grado de banalización que el lenguaje político nacionalista ha adquirido.

El filólogo judío alemán Victor Klemperer en su libro ‘La lengua del Tercer Reich’, recordaba como “El nazismo se introducía más bien en la sangre y en la carne de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. (…) Las palabras pueden actuar como dosis ínfima de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico”.

El propio creador del eslogan ‘Espanya ens roba’ (España nos roba), Alfons López Tena, militó en Convergència (ahora PdCat) y participó en el partido hasta 2010. Anteriormente había pasado por el Consejo General del Poder Judicial y más tarde fundó ‘Solidaritat per la Independència’, consiguiendo entrar en el Parlamento catalán, lugar donde popularizó eslóganes como “Espanya ens roba”. Irónicamente, Alfons López Tena es repudiado hoy en día por los propios líderes procesitas y recibe críticas desde el entorno nacionalista, al que ha denunciado por desarrollar una campaña “de calumnias e injurias”. López Tena afirmaba meses antes del 1-O, que “no habrá referéndum, sólo agitación y propaganda” y continuó defendiendo el “España nos roba”, que como explica, “traduce la política deliberada de detracción de recursos que denuncian, por ejemplo, las balanzas fiscales”, considerándolo su “mayor aportación a la vida política catalana” [162].

En este sentido, las palabras del filólogo judío alemán Victor Klemperer en su libro ‘La lengua del Tercer Reich‘, cobran sentido aplicando el lenguaje político a un intento descarado de manipulación emocional. Kemplerer, recordaba como “El nazismo se introducía más bien en la sangre y en la carne de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. (…) Las palabras pueden actuar como dosis ínfima de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico”. [163]. El “pueblo catalán” se ha convertido en otra de las expresiones más pronunciadas por los líderes del ‘procés’, utilizando la expresión para referirse a una voluntad mayoritaria de los nacionalistas en Cataluña, no a todo el pueblo catalán.

Antonio Baños, ex líder de la CUP, nos ofreció otra forma más de manipulación orwelliana. En una entrevista, reconoció que ‘República des de Baix’ (un grupo vinculado a la izquierda independentista), estaba detrás de la iniciativa por la cual, Cataluña amaneció un día “decorada” (literalmente, según La Vanguardia) con cientos de carteles de Franco en los que se podía leer un mensaje: “No votes. Uno de octubre: no a la República”. Según Baños, la iniciativa de vincular a los no partidarios de la independencia con el fascismo, “es un intento de sacudir consciencias” [164]. En otro de estos carteles, se llamaba a “barrer” de los “Paisos Catalanes” a todos aquellos que la CUP considera “escombros” y que, guste o no, representan a más del 90% de la sociedad catalana [165]. Lo paradójico es que el cartel incluía a sus propios socios de gobierno, dando buena idea de la “democracia” que busca la CUP. También en otro cartel de clara influencia leninista, se denominaba “enemigos del pueblo” a todos los contrarios al ‘procés’ [166]. Otro cartel llamaba directamente a “señalar” a jueces, políticos, periodistas e incluso ciudadanos que no fueran a votar al referéndum o que se posicionaran en contra. Como ya se ha apuntado,tras la Semana Trágica, ‘La Veu de Catalunya’ comenzó a difundir un lema, “Delateu!” (iDelatad!), para emplazar a los barceloneses en la represión de los anarquistas mediante chivatazos y denuncias anónimas. El catalanismo conservador se había aliado sin ningún tipo de ambigüedades con el gobierno de Maura y llamaba a “delatar” a los “enemigos del pueblo” o mejor de la burguesía catalana. Con el tiempo los hechos se contarían de otra forma y sería un partido “antisistema”, la CUP, aliado con los partidos de la burguesía catalana, el que llamara de nuevo a delatar a los nuevos enemigos del pueblo.

La banalización del lenguaje político del ‘procés’ y sus expresiones, tienen como objetivo destruir el propio significado de las palabras, haciendo cada vez más subjetivas y ambiguas las acepciones de dichos términos, dándoles una nueva definición.

Cuando se estaba acercando el día del “referéndum” del 1-O, un panfleto distribuido por la organización proetarra y subvencionada por la Generalidad, ‘Crida per la Democràcia’, llamaba a “delatar” a aquellos que no fueran a votar o se opusieran, ya sea “por miedo, dudas o porque no son independentistas“. El panfleto estuvo también disponible en la página web cridademocracia.cat. La ‘Crida’ recomendaba en su panfleto hacer “una lista con las personas que pienses que no van a votar” por que “solo con una participación masiva podemos impedir que nos quiten la libertad que nos ha costado tanto conseguir. Esta vez, tenemos que ser todos para que no acaben con nuestros derechos para siempre jamás“. Las “recomendaciones” de la ‘Crida’ estaban firmadas por la Asociación Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural [348].

En aquellos días y durante un mitin que los nacionalistas celebraron el viernes 29 de septiembre (dos días antes del “referéndum”), intervinieron diferentes políticos y figuras del nacionalismo catalán, entre ellas, la diputada de la CUP Mireia Boya, que en referencia a los “comunes” de Ada Colau, declaró: “Amigos comunes, compañeros de tantas luchas, tomad partido. No nos robéis el referéndum, no os apropiéis del domingo; no es una movilización, queremos declarar la independencia. Si lo hacéis, Roma no paga traidores, tenemos memoria y no os lo perdonaremos nunca“. De nuevo, una curiosa forma de entender la democracia mediante amenazas.

La banalización del lenguaje político del ‘procés’ y sus expresiones, tienen como objetivo destruir el propio significado de las palabras, haciendo cada vez más subjetivas y ambiguas las acepciones de dichos términos, dándoles una nueva definición. El siguiente extracto de la novela 1984, es particularmente revelador de esta situación. En él, Winston Smith que representa a un miembro del partido Ingsoc, mantiene un dialogo con Syme, un lingüista y filósofo sobre la redacción y el propósito final de la onceava edición del Diccionario de Neolengua : “¿No te das cuenta de que el objetivo último de la neolengua es reducir la capacidad de pensamiento? Al final lograremos que el crimental sea literalmente imposible, porque no habrá palabras con las que expresarlo. Cualquier concepto que alguna vez haya existido se expresará con sólo una palabra, con su significado rigurosamente definido y todas las acepciones secundarias eliminadas y olvidadas. En la undécima edición ya estamos a punto de conseguirlo, pero el proceso continuará mucho después de que tú y yo hayamos muerto. Cada año que pasa habrá menos palabras y los límites de la consciencia serán cada vez más estrechos. Por supuesto que ni siquiera ahora hay motivos ni excusas para cometer crimental. Es simplemente una cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero cuando lleguemos al final ni siquiera necesitaremos eso. La Revolución se habrá completado cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Socing y Socing es neolengua -añadió, en una especie de rapto místico-. ¡Winston!: ¿no se te ha ocurrido nunca pensar que para el 2050 a más tardar no quedará un solo ser humano vivo que pueda entender una conversación como la que estamos manteniendo?”.

Los dos minutos de odio del nacionalismo catalán. La hispanofobia que nadie quiere ver

La llamada “catalanofobia” es otro de los mitos recurrentes del nacionalismo catalán y una pieza central de la estrategia nacionalista que se ha construido a partir del victimismo. Desde finales del siglo XIX en que se comenzó a difundir el mito de la “Castilla (España) atrasada” y la “Cataluña moderna”, la hispanofobia es un tabú que ni siquiera los propios partidos españoles o incluso la ciudadanía, se atreve a denunciar por miedo a ser tildado de “fascista” o “españolista”. Es más, ante los sistemáticos ataques y declaraciones hispanófobas desde el nacionalismo catalán de ayer y hoy, los medios de prensa y televisionesV “progresistas”, suelen ignorarlos cuando no llaman a evitar “echar más leña al fuego,” como fueel caso de la publicación por varios responsables políticos españoles del PP, de un vídeo llamado “Los Top 11 Momentos Estelares del nacionalismo”.  [R]. Es otro de esos casos de cómo los dirigentes nacionalistas y los partidos del cambio, no aplican los mismos criterios que cuando Ignacio Wert sugirió “españolizar a los niños catalanes”, algo que utilizaron durante meses, calificando dichas declaraciones como catalanófobas.

Desde que comenzó el llamado ‘procés’, han sido no pocas las conferencias y los mítines políticos presentados como históricos donde se calificaba a España con todos los atributos negativos que uno se pueda imaginar, una perfecta dicotomía en la que Cataluña se presentaba como el “pueblo oprimido” y España como el “Estado opresor”. Ese el panorama que plantean muchas de esas conferencias “históricas” que no han sido denunciadas como hispanófobas. Una de las más importantes, la conocida como “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714- 2014)”, fue precisamente organizada por el Centro de Historia Contemporánea, una institución vinculada al Departamento de Presidencia de la Generalitat de Cataluña.

Los políticos y los historiadores nacionalistas catalanes no han dudado en seguir transmitiendo las mentiras de la Leyenda Negra, explotándola en su beneficio e inventando en muchos casos, sus propios agravios.

Historiadores e hispanistas de la talla de Henry Kamen o John Elliott, sostienen que las tesis explicadas en dichas conferencias y simposios, tienen un escaso rigor histórico y mucho de política. De hecho, los historiadores catalanistas, se han basado en multitud de hechos que cualquier historiador considera parte de la conocida como “Leyenda Negra española”, un conjunto de testimonios que fueron desarrollados durante el siglo XVI por Inglaterra y Holanda. Ese conjunto de relatos construidos ex profeso, es considerado desde hace ya mucho tiempo (incluso reconocido por los principales historiadores ingleses y holandeses), como una de las primeras muestras de propaganda moderna de la Historia y por ende, de hispanofóbia. Su éxito es tal, que una amplia mayoría de la población española, sigue considerando muchos de los hechos de la Leyenda Negra como totalmente históricos. A pesar de todo, los historiadores nacionalistas catalanes no han dudado en seguir transmitiendo las mentiras de la Leyenda Negra, explotándola en su beneficio e inventando en muchos casos, sus propios agravios.

ERC por ejemplo ha organizado conferencias de este tipo, una de las cuales titulada “Prou Espoli”, en las que mezclando historia de ayer y hoy, plantean agravios que han sido convenientemente adaptados. Muchos de los datos que se ofrecen en estas conferencias – mítines políticos, han sido posteriormente rebatidos incluso por altos cargos de gobiernos nacionalistas como Andreu Mas-Colell, en relación al supuesto expolio fiscal de España contra Cataluña. Oriol Junqueras denunció un “expolio” de 16.000 millones de euros, una “cifra monstruosa” que luego Mas-Colell se encargó de ajustar a 3000 millones. Según Junqueras, sin el “expolio” español, cada 10 años Cataluña duplicaría su PIB y los catalanes serían el “doble de ricos”. La impostura es tal, que según los cálculos de Junqueras, Cataluña, podría llegar a ser más rica que Alemania o Qatar en 10 años. [167]. Según Oriol Junqueras, Cataluña contribuye con casicon  una quinta parte al PNB español, recibiendo “solo” el 9,5 % del presupuesto español, es decir, Cataluña  recibe menos de la mitad de los impuestos de los que aporta. Pero como toda adaptación interesada del nacionalismo catalán, la realidad “es bien distinta, tal y como explican los informes de la Generalidad. La contribución de Cataluña al PIB español es desde hace 10 años del orden del 19%. Y su contribución a la recaudación fiscal del Estado es también del orden del 19%. O sea, que aporta de forma proporcional a su riqueza relativa. Y recibe del orden del 15% del total de los recursos globales del Estado, una proporción cercana al porcentaje de su población que es el 16%. Incluso si solo se consideran los recursos que efectivamente se gastan en territorio catalán y que excluyen muchos gastos que también benefician a los catalanes, o que en todo caso tendría que asumir la Cataluña independiente –como Defensa y representación exterior– la proporción de lo recibido desde el año 2012 ha sido una media del 14%. Por lo tanto, hay un problema que, sin tener en cuenta el carácter progresivo de cualquier sistema fiscal, se puede cifrar en 1 o 1,5 puntos del PIB”. El supuesto agravio que el nacionalismo catalán ha mantenido con su letanía de “¡Nos roban 16.000 millones al año!”, es por lo tanto, bien diferente y puede consultarse en “la contabilidad que presenta en Departamento de Economía” que dirige Junqueras. El informe “que hizo el año pasado el señor Mas-Colell, que los catalanes pagan no 32, sino 78.500 millones y que reciben, todas las administraciones, 76.000. Y que, por lo tanto, la diferencia es de 2.400, no de 16.000“.[346].

En este vídeo de propaganda producido en inglés [168], se vuelven a dar todo tipo de datos tergiversados o adaptados convenientemente, para presentar a España como un país cuyo único interés es evitar el progreso en Cataluña siendo  esta, el “motor de España y Europa”. El vídeo hispanófobo titulado “Stop Espoli”, está financiado también por la Generalidad y producido por la Fundación Catdem, involucrada en múltiples escándalos de corrupción asociados al nacionalismo catalán. Gabriel Rufián, diputado de ERC, no comparte que “España nos roba” pero no sabe explicar por qué su partido si considera que España robe a Cataluña. En una entrevista en El Español el 2 de abril 2017 decía: “El lema España nos roba es nefasto. Surgió hace unos años desde un reducto muy determinado y no representa actualmente a la mayoría de la gente que quiere votar (…) El independentismo económico es muy minoritario“.[169]

El ya exdirector de TV3, Joan Oliver, se refirió a los españoles como unos “chorizos por el hecho de ser espanyols” mientras que el director de informativos, David Bassa, haciendo de historiador al estilo Curucull, considera que el principal interés de cualquier catalán en el siglo XVIII, era coger a un castellano vivo, “desollarlo, arrancarle el corazón y comérselo”.

Siguiendo con otros ejemplos poco conocidos de hispanofobia, la propia presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, definió a los catalanes votantes del PP y C’s como no catalanes (“no son el pueblo catalán”) y reconoció que su adversario “es el Estat Espanyol (…) Y los partits espanyols que hay en Cataluña, como C’s y el PP (…) Estos son nuestros adversarios. El resto somos el pueblo catalán”. Además de señalar a los enemigos políticos, la que se supone que es presidenta de todos los catalanes, declaró públicamente que no respetaría las leyes democráticas, “no la acataremos. No la acataremos. No la acataremos. No sufráis que no la acataremos. Debéis tenerlo muy claro. No la acataremos. No tengáis ninguna duda”. Las dudas sobre el acatamiento de la legalidad española se terminaron disipando rápidamente cuando Forcadell tuvo que acudir a declarar por la mascarada de declaración de independencia que hizo el parlamento catalán. [170] [F]. Imaginemos ahora, que un alto responsable del “Estado español”, hiciera semejantes declaraciones o que un alto dirigente dijera “En un momento u otro se tendrá que romper la legalidad“[171]. El “pacífico e integrador” nacionalismo catalán, ha llevado acciones tan democráticas en ciertos municipios, como declarar personas non gratas a los partidos no independentistas. Siguiendo la supuesta línea de “tolerancia” con la que se disfraza el nacionalismo catalán, la política democristiana, abogada y presidenta del Parlamento de Cataluña entre 2010 a 2015, Núria de Gispert Català, publicó un tweet en el que invitaba a Inés Arrimadas a marcharse de Cataluña : “Por qué no te vuelves a Cádiz?”, en respuesta a otro tweet en el que declaraba que Cataluña no se merecía 4 años más de ‘procés’.

El ya exdirector de TV3, Joan Oliver, se refirió a los españoles como unoschorizos por el hecho de ser espanyols” [172], mientras que el director de informativos, David Bassa, haciendo de historiador al estilo Curucull, considera que el principal interés de cualquier catalán en el siglo XVIII, era coger a un castellano vivo, “desollarlo, arrancarle el corazón y comérselo”. [173]. Unas declaraciones a la altura de las publicaciones del nazi Julius Streicher, editor del panfleto antisemita ‘Der Stürmer’ y principal propagandista de Hitler. Eso sí, el descubrimiento de América, la batalla de Lepanto, el éxito militar de los Tercios españoles entre otras cosas, se debió como no, a que dichas empresas estaban comandadas por catalanes. El propio ex presidente de la Generalidad Puigdemont, definió a los catalanes que se consideran españoles de “forajidos e invasores” [174] o el nuevo jefe de los Mozos de Escuadra, Pere Soler, que literalmente dijo, “Me dais pena todos los españoles” [175]. Pero la palma en cuestión de declaraciones retorcidas, se la lleva un tertuliano de TV3, el mallorquín Melcior Comes, que comparó Auschwitz con el ‘procés’, aludiendo a la ilegalidad del referéndum y a que “la lista que hizo el señor Oskar Schindler era ilegal. Lo que era completamente legal era Auschwitz” [176].

Paralelamente se han realizado campañas para fomentar la eliminación de cualquier tipo de referencia española en Cataluña, ya sean calles, plazas o cualquier elemento que choque con la visión homogeneizadora que plantea la Generalidad y el Programa 2000. Sin embargo, esto no fue nunca considerado como hispanofobia, sino que como explicó la edil de ERC Montserrat Chacon (concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sabadell), que participó de la original iniciativa, era solo un “informe para saber qué tenemos en las calles y disponer de una fotografía con la que comenzar a trabajar” [177]. Las calles que se planteaban cambiar, no eran precisamente de generales franquistas, sino calles de personajes tan “españolistas” como Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora, Calderón de la Barca, Larra o Francisco de Goya, Quevedo, Antonio Machado entre otros.

En otro arrebato de sinceridad nacionalista, el exdirector de Cultura de la Generalidad Jordi Cabré, sobrino de Xavier Trias, describió a Cataluña y a los nacionalistas catalanes en términos de supremacismo respecto a España y los españoles: “Bien mirado, somos mejores (…) Para empezar, nuestro himno tiene letra. (…) Nosotros tenemos un nacionalismo (…) tan inclusivo (…) Nosotros no hacemos espanyofobia por Twitter si mueren pasajeros madrileños en un accidente de avión (…) Nosotros. Ellos no. (…) Tenemos una densidad de genios por metro cuadrado infinitamente superior, históricamente y en la actualidad. Espanya tiene el mejor barroco, nosotros tenemos todo el resto: desde el románico y el gótico hasta Dalí y Ferran Adrià (…) Somos los primeros en legislar sobre el matrimonio homosexual, la muerte digna o los toros. No somos un país ultraconservador ni retrógrado (…) Nosotros hemos hecho unos juegos olímpicos y 2 exposiciones universales. (…) Hemos sido modernistas, noucentistas, vanguardistas. Nosotros. Ellos no. (…) Nosotros no hemos cometido ningún intento de genocidio cultural. (…) Nosotros no hemos llevado a Espanya cerca del rescate económico y el ridículo internacional. Sí, somos mejores” [178]. Siguiendo la línea de declaraciones hispanofóbobas, la columnista del panfleto de propaganga nacionalista Ara, consideró en uno de sus artículos, que “Ser catalán en España es como ser gay en Marruecos, salvando las distancias” [179].

En medio de todo, Joan Planas, un antiguo nacionalista catalán y ex partidario de la independencia, desmontó la España “catalanofóbica” en su libro ‘España desde el bar’. Tras realizar más de 100 entrevistas, Joan cambió totalmente de opinión, y se convirtió en un divulgador con el objetivo de terminar con el mito de que, desde el resto del “Estado español” se “odia a los catalanes” [180]. Y es que desde la propia Generalidad se ha fomentado y subvencionado todo tipo de actos hispanófobos, tendentes a extender y exaltar la idea del “carácter represivo del Estado español con respecto a Cataluña“ , de “represión institucional, política, administrativa, militar, económica, social, lingüística, cultural, de los medios de comunicación, histórica, educativa y legislativa” y de “las condiciones de opresión nacional que ha sufrido el pueblo catalán a lo largo de estos siglos, que han impedido el pleno desarrollo político, social, cultural y económico de Cataluña”, tal y como era presentado el simposio titulado ‘España Contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014). Algunas de las “palabras clave” del mismo fueron, “centralismo”, “apoteosis del expolio”, “conflicto político”, “el ejército sobre el país”, “contra el alma de un pueblo”, “destruir la lengua”, “destruir la ‘nación”, “falsificación de la historia”, “españolización”, “contra el derecho catalán”, “exilio”, “desertización nacional”, “humillación”, “colonización“, “invasión“, etc. El simposio político – nacionalista fue organizado por Jaume Sobrequés, historiador a sueldo de la Generalidad y que también dirigió el ‘Museu d’Història de Catalunya’ y fue miembro del Departamento de la Presidencia de Cataluña con una retribución de ministro. [181]

Referentes “democráticos” del ‘proces’: Israel, Qatar, la Liga Norte y los filonazis flamencos y finlandeses

En el plano internacional el nacionalismo catalán tiene debilidad por ciertos países y partidos de dudosa referencia democrática. Uno de los primeros de la lista es Israel.

El séquito del famoso viaje a Israel de Artur Más y su equipo, lo componían no menos de 60 personas. Se alojaron en un hotel de cinco estrellas de Jerusalén, un territorio sobre el que la ONU mantiene su negativa a que sea la capital de Israel. Artur Más con su visita “oficial” a Jerusalén como jefe de gobierno de Cataluña, no hizo sino reforzar la posición de Israel sobre Jerusalén, revistiendo la misma como “visita de Estado”, una visita en la que a buen seguro, no estuvo presente el “derecho de autodeterminación” de los palestinos. Durante su visita a Israel, Artur Más declaró que “Israel es un ejemplo a seguir, donde se puede aprender”. [182]. La cercanía de ciertos miembros de JxSí con Israel, es tal que, durante las negociaciones para formar gobierno tras las elecciones de 2015, un dirigente “anónimo” de ‘Junts pel Sí’, afirmó que “la cabeza de un israelí vale más que la de 10 palestinos“. [183].

El nacionalismo catalán adaptó uno de los eslóganes más conocidos del partido ultraderechista, “Roma ladrona” que terminó convertido en “España nos roba”, no muy original por otra parte.

En el caso de Qatar, una monarquía absoluta carente de cualquier derecho democrático que apoya de forma generosa el terrorismo internacional, la Generalidad de Artur Mas negoció diversos acuerdos con la compañía ‘Qatar Airways’ para que entrara en Spanair, aunque finalmente el acuerdo no se cerró ya que a los qataríes les “daba miedo Spanair”. La Generalidad incluso se ofreció a financiar con dinero público la operación pero los jeques no vieron futuro en la compañía. Qatar Airways también fue invitada por la Generalidad para su entrada en el accionariado de IAG para el aeropuerto de Barcelona. Ricard Font, secretario de Infraestructuras y Movilidad de la dirección general de Territorio y Sostenibilidad del gobierno catalán, declaró que “la participación de Qatar Airways en el accionariado de IAG supone una magnífica oportunidad para reforzar los lazos que la compañía del Emirato mantiene con la compañía catalana Vueling, con la que ha firmado recientemente un acuerdo interlinea que debe reforzar la presencia de Qatar Airways en el aeropuerto”. [184]. Por otro lado, el emirato qatarí tiene importantes negocios y una gran presencia en Barcelona, donde gestiona entre otros importantes activos, algunos de los hoteles más lujosos así como el propio puerto deportivo de Tarragona, en el que invirtió 64 millones de euros. [185].

Otro de los referentes para el nacionalismo catalán es la ultraderechista Liga Norte italiana. Conocida por su abierta xenofobia, la Liga Norte y CiU, han mantenido contactos periódicos según el propio secretario de Liga, Matteo Salvini, que considera al nacionalismo catalán un referente para su grupo en Italia. En 2014, un alto dirigente de la Liga, Roberto Maroni, fue recibido de forma no oficial por el presidente de la Generalidad de Artur Más. Salvini declaró que Fabrizio Cechetti, vicepresidente del parlamento regional de Lombardía, era el contacto que tienen con CiU / PdCAT. “Es nuestro puente con los catalanes; va a Barcelona cada semana y es huésped oficial” [186]. A pesar de que hizo de anfitrión de Maroni, la Generalidad negó cualquier vínculo con la Liga en un carta al diario italiano La Repubblica en la que Artur Más declaraba queen ningún caso, el movimiento para la soberanía catalana es la expresión de un nacionalismo étnico, victimista y antiespañol“. [187]. Estas declaraciones chocan frontalmente con las declaraciones hispanófobas que se han venido realizando regularmente desde todos los ámbitos del nacionalismo catalán, especialmente sus medios de comunicación subvencionados y por el propio Puigdemont, que en cierta ocasión declaró como: “Nos quisieron borrar como nación. No se salieron con la suya. Saldremos adelante” [188]. Aunque CiU / PdCAT negó en todo momento cualquier “contacto permanente” con la Liga, lo cierto es que esta tiene como referente al secesionismo catalán, mientras que el nacionalismo catalán adaptó uno de los eslóganes más conocidos del partido ultraderechista, “Roma ladrona” que terminó convertido en “España nos roba”. Quien no tuvo reparos en reconocer la reunión con la Liga Norte e incluso defenderla, fue el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, que consideró que “institucionalmente” debía hacerlo por que “representa democráticamente a los lombardos“. [189]

Puigdemont, el presidente no elegido que manipula la historia… y su propio currículo

Antiguo alcalde de Gerona, Puigdemont se presentaba como filólogo licenciado y periodista, aunque en realidad no era ni una cosa ni otra. El propio Puigdemont tuvo que reconocer que dejó los estudios “por incompatibilidad de horarios” y que solo posee el título de bachiller. Aunque la falta de títulos universitarios no resta facultades para ejercer un cargo político, el hecho de mentir sobre su expediente académico debería haber sido más que suficiente para exigir su dimisión como ocurre en otros partidos de Europa, con los que el nacionalismo catalán tanto gusta compararse. Al principio, los propios diarios, La Vanguardia y El Periódico, lo presentaron como filólogo y periodista, aunque no tardaron mucho en rectificar y eliminar la consideración de filólogo, ni de formación ni de licenciatura. Puigdemont pasaba entonces a tener sólo estudios de bachiller, salvo en el ‘Diari de Girona’, donde continuaron presentándolo como “filólogo de formación aunque no haya acabado la carrera“. [190]

Preguntado por Miquel Iceta y de Xavier García Albiol en el Parlamento catalán, Puigdemont reconoció que recibió subvenciones del tripartito catalán compuesto por PSC, ERC y CiU, aunque no justificó por qué alguien como él recibió tales subvenciones. Según su versión, no comenzó a dedicarse a la política hasta 2006, mientras que en los años previos habría creado la ‘Agencia Catalana de Noticíes’ gracias a las subvenciones recibidas. La Agencia Catalana de Noticíes (ACN) es un organismo de propaganda dependiente directamente de la Generalidad financiado con dinero público, lo que cuestiona que Puigdemont por su propia iniciativa periodística fundara dicha agencia. Igualmente, antes de fundar la ACN, Puigdemont dirigió la Casa de Cultura de Gerona, un trabajo no exento de vinculación política [191]. A pesar de tener un expediente académico inexistente, el presidente de la Generalidad se embolsa cada año 145.471 € mientras que su predecesor, Artur Más ganaba 136.835 €. Mariano Rajoy en comparación gana 78.967 €.

A principios de 2017, el diario estadounidense favorable al partido demócrata ‘Político’, publicó un artículo llamado “Los doce del patíbulo”, en el que describía “las 12 personas que (posiblemente) arruinarán 2017” y que harán “que quieras quedarte en la cama, con las sábanas cubriendo firmemente tu cabeza“. El ex presidente Puigdemont aparecía en sexto lugar compartiendo ranking con Beppe Grillo, Jaroslaw Kaczynski o Jaroslaw Kaczynski [D]. Como se pudo ver el 1-O y las semanas posteriores, el diario tenía no poca razón.

Puigdemont han utilizó el ejemplo del intento de referéndum en el Kurdistán en octubre/noviembre de 2017, como argumento en favor del referéndum catalán. “Estoy a favor del referendo de autodeterminación de todos los pueblos, por supuesto también Kurdistán tiene ese derecho”.  En el 2014, el Parlamento catalán presentó una moción sobre el apoyo a la celebración de dicho referéndum. Cuando a Puigdemont se le preguntó qué había votado, él respondió: “No me acuerdo”. Puigdemont había votado en contra [302].

A finales de noviembre de 2017, Carles Puigdemont se refirió a la UE como un “club de países decadentes, obsolescentes, en el que mandan unos pocos, además muy ligados a intereses económicos cada vez más discutibles“. Días antes Puigdemont había sido un “convencido europeísta” favorable a la UE, a la que llamó en numerosas ocasiones a “intervenir” contra la “represión del Estado español”. Puigdemont reaccionó así en respuesta a la postura de la UE sobre ‘procés’, cambiando de la noche a la mañana, de europeísta a eurófoba y ahora se  cuestionaba la pertenencia a la UE de una futura Cataluña independiente, “[Los catalanes] deberían decidir si quieren pertenecer a esta Unión Europea y en qué condiciones. Vamos a ver qué dice el pueblo de Cataluña.“. Estas declaraciones de Puigdemont fueron realizadas a finales de noviembre, en una entrevista realizada para el programa Zman Emet (“Tiempo de la verdad” en hebreo”) del canal público israelí Kan.

El “parlamentarismo” entendido por del nacionalismo catalán

Ya se han comentado las referencias al primer parlamento del mundo como uno de los grandes mitos del nacionalismo catalán. El propio Puigdemont hizo suyo este hecho pseudohistótorico de tintes curuculianos [C]. Por encima del parlamento inglés y del propio parlamento leonés (que está considerado por la propia UNESCO como la cuna del parlamentarismo), Puigdemont considera queCataluña tuvo el primer parlamento, mucho antes que Inglaterra“. [192]

Teniendo en cuenta que para el nacionalismo catalán el primer parlamento del mundo fue el de Cataluña, sería comprensible entender que los políticos catalanes nacionalistas fueran los más escrupulosos con la legalidad parlamentaria e institucional. Pero si tenemos en cuenta lo sucedido desde el 6 de septiembre de 2017 tanto en el parlamento catalán como en toda Cataluña, se hace difícil entender esas llamadas continúas a que “otros” cumplan las normas democráticas más “básicas”. El nacionalismo catalán ha vulnerado las normas más elementales de su propio parlamento y estatuto, imponiendo de forma “bucanera” y antidemocrática la que se conoció como ley “suprema” del referéndum, que supremamente conculcó toda una serie de derechos fundamentales de la oposición no nacionalista [193].

El gobierno catalán de Puigdemont cruzó dos Rubicones políticos en solo un mes. El primero con la aprobación de la “ley suprema”, la organización del “referéndum” y las posteriores movilizaciones que conllevaron la desobediencia por parte cuerpos públicos e instituciones autonómicas, haciendo un uso partidario y político de estos  como nunca se ha visto en una democracia occidental. El segundo fue la mascarada de la declaración unilateral de independencia, otro hecho inaudito en cualquier democracia occidental.

La ley “suprema” también vulneró las sentencia del Constitucional de diciembre de 2015, de julio de 2017 y los autos de julio y de octubre de 2016 y de febrero de 2017 por que era lo “más democrático” y por que tenía un “mandato popular” que era el único que reconocía la coalición nacionalista. La aprobación también se hizo sin obtener el mínimo quórum necesario, aprobándose la ley sin llegar a una mayoría de 2/3 que era necesaria para aprobar ese tipo de ley.

El gobierno catalán de Puigdemont cruzó dos Rubicones políticos en solo un mes. El primero con la aprobación de la “ley suprema”, la organización del “referéndum” y las posteriores movilizaciones que conllevaron la desobediencia por parte cuerpos públicos e instituciones autonómicas, haciendo un uso político de estos como nunca se ha visto en una democracia occidental. El segundo fue la mascarada de la declaración unilateral de independencia, otro hecho inaudito en cualquier democracia occidental.

A pesar de la excepcionalidad antidemocrática de estos hechos, los miembros del gobierno catalán, sus electores y muchos en la “nueva izquierda”, han considerado que simplemente se les estaba judicializando por sus “ideas” y por “hacer política”. Una nueva forma pues de doble pensar para justificar acciones políticas que en condiciones normales, serían calificadas como mínimo de antidemocráticas o teniendo en cuenta la definición del forjador del concepto “coup d’État” (Gabriel Naudé, un acción “extraordinaria contra el derecho común, sin guardar siquiera ningún procedimiento ni formalidad de justicia”), un golpe de Estado o institucional que no prospero por la falta de apoyos internacionales. El uso de término “golpe de Estado” puede parecer incorrecto y exagerado, pero los hechos ocurrido en octubre de 2017, se adaptan al significado del concepto tal y como lo describió el propio creador del mismo, Gabriel Naudé (1600 – 1653), es decir, una acciónextraordinaria contra el derecho común, sin guardar siquiera ningún procedimiento ni formalidad de justicia”. [361]

Xavier Vidal-Folch calificaba la ley del referéndum como “la ley que viola todas las leyes” y en su columna en El País, además de afirmar que es ilegal según el derecho internacionalincumple las resoluciones de la ONU que proclaman el derecho de autodeterminación y amparan la secesión de los países bajo dominación colonial o yugo extranjero. Pretende apelar a un dictamen del Tribunal de la Haya que validó la independencia de Kosovo porque eso era lo que permitía su Marco Constitucional —lo contrario de lo que sucede en este caso— y lo que proponía Naciones Unidas. Y viola todas las estipulaciones y recomendaciones sustantivas de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa, el organismo continental de referencia, que asesora y enjuicia sobre reformas constitucionales y referendos” [194].

La escrupulosidad democrática de la que se ha jactado sistemáticamente el ‘procés’, es una contradicción política orwelliana si tenemos en cuenta que el gobierno de Puigdemont intentó alterar el orden legal del Parlamento catalán el día de la aprobación de la “ley suprema”, mediante procedimientos que no estaban contemplados en la ley. Juan José Ibarretxe por ejemplo, intentó llevar al País Vasco a la independencia pero a través de cauces legales y no acabo en la cárcel, ni la comunidad autónoma intervenida.

Joan Coscubiela fue el único parlamentario de la “izquierda del cambio” que describió lo que ocurrió aquel 6 de septiembre a la perfección en su turno parlamentario: “Esto es una actuación antidemocrática sin precedentes. No es una mera alteración del orden del día, sino saltarse todas garantías y devaluar así el referéndum. No podemos avalar esta ley del referéndum ni el procedimiento bucanero con el que se pretende aprobar. Si quieren hacer de verdad el referéndum, no hagan esta cacicada de hoy. Esto no es democracia, tiene otro nombre. Están rompiendo la democracia. No podemos avalar esta ley del referéndum ni el procedimiento bucanero con el que se pretende aprobar“. [195].

Otros líderes de la “izquierda del cambio” que se han presentado como los paladines de los desfavorecidos, no han dudado en lanzarse en brazos del nacionalismo catalán. Ada Colau, líder de ‘Catalunya En Comú’, descargó toda la responsabilidad de lo ocurrido en el Parlamento catalán, en el Ejecutivo de Mariano Rajoy: “Las multas del 9N y lo que pasa hoy en el Parlament demuestran el fracaso del gobierno Rajoy, incapaz de dialogar y de ofrecer soluciones políticas” [196]. Ada Colau no considero realizar ninguna crítica sobre la vulneración de todas las leyes y normas más básicas del Parlamento y del Estado, sino que centró toda la culpa en “Rajoy” por “inmovilista”. En Cataluña, la “izquierda del cambio” no ha tenido el mismo criterio de crítica contra la corrupción dentro del nacionalismo catalán que con la del PP o de otros partidos, de hecho, esta nueva izquierda esperando pescar votos en las filas nacionalistas, callaron en todo los relativo al desvío de fondo catalanes que debían ir destinados para asuntos sociales, fondos con los que se financió la hacienda catalana paralela.

Por otro lado, Albano Dante ex miembro de Podemos, consideró el día de la aprobación de la ley “suprema”, que el reglamento por el que se rige la cámara, “no interesa a nadie” [197]. Es decir, Albano Dante se erigió no solo como conocedor de lo que le “interesa” o no a la gente, sino que menospreció los mismos procedimientos parlamentarios ordinarios y las garantías legales de estos presentes en cualquier democracia que se precie. Anna Gabriel siguiendo el torrente de declaraciones extravagante de aquellos días,  declaró tras la votación de la ley suprema del referéndum : “Hoy pasamos de la autonomía a la soberanía” [198], o como dijo en otra ocasión parafraseando a Braveheart, “Pueden ilegalizar un acto pero no van a ilegalizar a todo un pueblo“.

Manufacturando la justificación para un referéndum ilegal revistiéndola de legitimidad democrática

Uno de los argumentos preferidos de los dirigentes y partidarios del “derecho a decidir”, es aquel que vincula toda la culpa de la emergencia del ‘procés’ a la letanía del “Madrid no dialoga” o el “Madrid no propone nada a Cataluña desde hace años”. Así, desde el nacionalismo catalán, se llamaba a negociar “políticamente a cambio de retirar el referéndum” del 1-O, pero a cambio de “organizar una consulta pactada“, es decir, una reivindicación/chantaje político impuesto de forma extraparlamentaria  pero revistiéndola de legitimidad democrática. Para justificar esta posición antidemocrática y orwellikana, desde el nacionalismo catalán se ha insistido sistemáticamente en que el referéndum es la “voluntad mayoritaria de los catalanes” y que es “la única salida“. Lo cierto es que en el “referéndum” farsa del 9N (de 2014), apenas el 35% de los catalanes votaron [199]. Este imaginario autoinducido de que la “mayoría de los catalanes” quieren votar en un referéndum como estrategia política, queda revelado en las propias “encuestas” manufacturadas que líderes y entidades vinculadas al ‘procés’ que se  han publicado y divulgado de forma regular durante los últimos años.

Los datos de las encuestas realizadas desde entidades nacionalistas, chocan con los datos de participación del 9-N, en que como se ha dicho, solo votó un 35% de los catalanes :

  • Encuesta del 30 septiembre de 2012. Realizada por Jordi Sauret, asesor de CiU / PdCAT desde 2006 y en la que se anunciaba que el 84% de los catalanes era favorable al referéndum y que el 55% votaría por la independencia.
  • Encuesta de noviembre 2013. Publicada por el CEO, un organismo demoscópico de la Generalidad dirigido por Jordi Argelaguet (ex-miembro del MDT, brazo político del grupo terrorista ‘Terra Lliure’ que cobra actualmente 83.148 euros.
  • Encuesta de diciembre 2013. Una nueva encuentra del CEO, casi en el mismo periodo de tiempo, arrojaba datos muy distintos. En esta ocasión, el 74% de los catalanes está “más bien / totalmente de acuerdo” en realizar el referéndum mientras que el 60% votaría por la independencia.
  • Encuesta de mayo 2014. En esta ocasión la “consulta” era apoyada por el 74% con una participación del 72% y un 43% de los votos eran favorables a la independencia. La encuesta estuvo cocinada por Jordi Sauret, ex asesor de Artur Mas en CiU.
  • Encuesta de septiembre 2014. La última de ellas tuvo un 71% de los votos en el que los catalanes se declaraban a favor de la “consulta” del 9-N. La encuesta también estuvo dirigida por el CEO. [200]

¿Cómo pueden ser tan dispares los resultados de las encuestas entre quienes votaron el 9-N y quienes pedían poder votar en un referéndum si no es porque las encuestas no reflejan la realidad y las verdaderas prioridades de la población catalana?. Al margen de la clara intencionalidad política de dichas encuestas, una de las causas de estos resultados tan convenientes para la Generalidad, quizá puedan deberse al hecho de que las muestras de las encuestas eran muy pequeñas. De hecho, en una encuesta realizada por La Vanguardia, solo se preguntó a 577 catalanes (177 muestra general, 400 de muestra boost), un 0,01% del censo electoral.

Un sondeo realizado por Metroscopia para El País a través de una muestra de 1.000 residentes en Cataluña a principios de septiembre, desmontaba la idea de que la mayoría de catalanes demanda un referéndum. El 56% no solo estaba en contra del referéndum sino que también lo considera ilegal.

Daniel Kahneman, profesor de Princeton y premio Nobel por sus estudios de psicología económica, se ha referido a esta forma de proceder en su libro ‘Thinking fast and slow’ declarando, “La ley estadística de los grandes números dice que las grandes muestras son más fiables que las pequeñas. La ley de los pequeños números dice que la ley de los grandes números también aplica a las muestras pequeñas, y se equivoca. Es más posible encontrar resultados extremos en pequeñas muestras, debido a accidentes de muestreo. Hay una tendencia a creer que pequeñas muestras se parecen mucho a la población de la que se extraen. Y eso es una exageración“.[200]]

Un sondeo realizado por Metroscopia para El País a través de una muestra de 1.000 residentes en Cataluña a principios de septiembre, desmontaba la idea de que la mayoría de catalanes demanda un referéndum. El 56% no solo estaba en contra del referéndum sino que también lo considera ilegal. [201]. Por lo tanto, uno de los argumentos más repetidos sobre que “una mayoría en Cataluña” o “tres cuartas partes” es favorable al referéndum, no es más que otro mito más creado por el Ministerio de la Verdad del gobierno catalán [202]

La autovictimización del nacionalismo catalán

La autovictimización de los líderes del ‘procés’ llegó a nuevas cotas cuando Oriol Junqueras, antes las advertencias de ser procesado por vulnerar sistemáticamente las leyes, no se le ocurrió una mejor cosa que describir a sus hijos como potenciales víctimas del “Estado español”. En una entrevista en RAC1, el vicepresidente del gobierno catalán fue preguntado por el hecho de que pudiera ser detenido e imputado. Su respuesta fue, “¿vendrán a mi casa, cogerán mis hijos y los echarán a la calle? ¿Están diciendo esto? Y si están diciendo esto que lo digan claramente. Y si de verdad quieren hacer esto, usted de verdad cree que la sociedad catalana del siglo XXI permitirá que vengan unos señores a mi casa y cojan mis hijos, que tienen 2 y 4 años respectivamente, y los echen a la calle?” [203]. Joan Tardá se adelantó a los acontecimientos calificando a Carles Puigdemont como “prisionero político” en el caso de que fuera detenido. [204].

La “lógica”política orwelliana  de Oriol Junqueras parece no aplicársela así mismo cuando el propio vicepresidente del gobierno catalán, envió una carta oficial de la Generalidad advirtiendo a los funcionarios y trabajadores de los ayuntamientos catalanes que debían ceder locales para el referéndum, amenazando con graves sanciones si no “respondían favorablemente en 48 horas”. [205]. En la misma línea se expresó Lluis Llach que también advirtió que el funcionario que no asumiera los dictados de la Generalidad y las leyes ilegales aprobadas por el Parlamento catalán, “será sancionado, se lo tendrán que pensar muy bien”. Para Lluis Llach, “El día que la aprobemos, se producirá una sacudida, incluso si la aplicamos parcialmente, que es lo que ahora estamos discutiendo (…) En el momento que tengamos la ley de transitoriedad jurídica, ello obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. No digo que sea fácil, al revés, muchos de ellos sufrirán”. [206].

La impostura llegó a tal extremo que eurodiputados catalanes denunciaron ante la Comisión Europea la “persecución judicial“, señalando que “el fiscal general del Estado ha amenazado al gobierno catalán y a los más de 700 alcaldes que han anunciado que colaborarán en la organización del referéndum. Además, los medios de comunicación que publican los anuncios del referéndum también han sido amenazados por el fiscal general, que también quiere bloquear las páginas web vinculadas con el referéndum” [207].

El “comodín” del fallo del Constitucional sobre el Estatuto catalán como justificación del nacionalismo catalán

Una de las principales justificaciones que se ha utilizado desde el nacionalismo catalán, así como desde sus medios de prensa afines, para justificar el desafío político independentista, es la sentencia de 2010 del Tribunal Constitucional que limitaba las concesiones políticas y económicas del nuevo Estatuto, acordadas entre el gobierno de Jose Luis Rodriguez Zapatero y CiU, por ser anticonstitucionales. El nuevo Estatuto catalán comenzó a desarrollarse en 2004, y según indicaban las encuestas por entonces, carecía de demanda social.

Ese pretexto que esgrime el independentismo como justificación de su desafío político, se desmonta fácilmente si se tiene en cuenta, que antes de que el Tribunal Constitucional emitiera su fallo, ya se había comenzado a desarrollar y a implementar paralelamente laportentosa obra de ingeniería social” del ‘procés’. De esta forma, el dictamen del Constitucional en torno a las medidas abiertamente anticonstitucionales, era algo esperado (y estratégicamente deseado) por el nacionalismo catalán, para poder utilizarlo como un “nuevo agravio” del “Estado español” contra Cataluña.

Lo cierto es que el Constitucional rechazo solo 14 puntos de los 200 de los que se componía el nuevo Estatuto de 2004/2006. Los nacionalistas querían aprobarlos todos en vez de renunciar o negociar los que eran abiertamente anticonstitucionales. Pero la prensa nacionalista, lo describió como un “agravio más”, incluso se refería al hecho como “tumbar el Estatuto”, creándose así la deliberada falsa percepción de que había sido completamente anulado.

Fue el ex presidente Zapatero quien tuvo un considerable responsabilidad política , al decir en 2003 que apoyaría “la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán“. Zapatero reconoció el error tiempo después e intento rectificar afirmando,Es verdad que la frase no fue muy afortunada. Intenté rectificar. Quise decir que apoyaría que el parlamento de Cataluña aprobara un Estatut conforme a la Constitución”, en una entrevista con Risto Mejide en 2014

Otros datos que se suelen ignorar en muchos de los análisis periodísticos sobre el Estatuto, es que el referéndum para aprobar la Constitución de 1978, tuvo una participación del 68% de los catalanes y fue aprobado con el 90,5% de los votos, mientras que el referéndum del Estatuto catalán de 2006 apenas fue votado por el 48% de los catalanes. En comparación con la Constitución, el Estatuto no solo tuvo un menor porcentaje de votos, sino que su apoyo fue incluso menor, un 74% sobre ese 48% de participación, que se presupone fundamentalmente voto nacionalista [208]. De hecho, Cataluña fue la comunidad que más el apoyo la Constitución.

El ‘procés’ por lo tanto, no es una respuesta a la decisión del Tribunal Constitucional. El ‘procés’ forma parte de la misma estrategia política del Programa 2000 que el nacionalismo catalán ha venido desarrollando durante las últimas de 3 décadas. El mayor apoyo existente ahora hacia la independencia, producto del Programa 2000 y de la victimización política de los últimos 10 años, se ha utilizado para conseguir una posición política de mayor fuerza de cara a una nueva negociación entre el Estado y Cataluña, una negociación cuyas exigencias y concesiones serían mucho mayores que cualquiera de las anteriores. Alfredo Pérez Rubalcaba ejemplifico este hecho, cuando tras una negociación con CiU en la que se cedieron importantes concesiones políticas, afirmó en privado, “nos hemos quitado del medio a los nacionalistas durante 25 años”.  4 años después el nacionalismo catalán volvería a exigir nuevas transferencias.

Paralelamente, la aceleración y radicalización del ‘procés’, sirve como medio también para desviar la atención de los sistemáticos casos de corrupción que afectan al nacionalismo catalán, así como para canalizar el descontento social de las consecuencias de la crisis financiera de 2008 y los recortes hacia el “Estado espanyol”, haciéndolo responsable de casi cualquier problema que ocurra en Cataluña. Si la crisis financiera no se hubiera producido, la sentencia del Tribunal Constitucional no habría teniendo el impacto que el nacionalismo catalán quiso crear con ella e igualmente, no hubiera servido como uno de los principales argumentos esgrimidos por los defensores del “Madrid es una fábrica de independentistas porque ignora a Cataluña” [209].

Lo cierto es que el Constitucional rechazo solo 14 puntos de los 200 de los que se componía el nuevo Estatuto de 2004/2006. Los nacionalistas simplemente querían aprobarlos todos en vez de renunciar o negociar los que eran abiertamente anticonstitucionales. Pero la prensa nacionalista lo describió como un “agravio más”, incluso se refería al hecho como “tumbar el Estatuto”, creándose así la deliberada y falsa percepción de que había sido completamente anulado. Ahí comenzó una nueva fase del ‘procés’ cuyas reivindicaciones y relato victimista, contrastan con las palabras de Pasqual Maragall cuando declaró que aquel Estatuto de 2004/2006, que había sido supuestamente “tumbado”, era en realidad, “una nueva Constitución en Cataluña, la ley que siempre habíamos querido”, una ley con la que el Estado pasaba a ser “prácticamente residual” en Cataluña y que permitiría a Cataluña “hacer lo que quiera“. El Estatuto señalaba de manera literal, que “Cataluña ha definido una lengua y una cultura, [y] ha modelado un paisaje“, aunque este paisaje no reflejaba como en Cataluña también se ha moldeado la historia para adaptarla a los sueños del nacionalismo. [343].

Lluis Llach y la “supervivencia” de Cataluña

Lluis Llach es uno de los símbolos del ‘procés’ y uno de sus máximos exponentes “culturales”. Su entrada en la política sorprendió a muchos de sus seguidores no catalanes pero más sorprendió aún a sus seguidores, cuando como “independiente”, entró en las filas de la coalición de ‘Junt pel Sí’ donde reconoció que convive “con gente a la que nunca votaría“, es decir con algunos de los que tanto ha criticado durante toda su trayectoria artística. [210]. Aún sorprendió a más de sus seguidores no catalanes, cuando comenzó a realizar declaraciones hispanófobas.

En una entrevista concedida a El País, declaró que “la independencia, para Cataluña, es una cuestión de supervivencia” [211]]. El uso de la palabra “supervivencia” por Llach no es casual. Como se ha visto en capítulos anteriores, la propaganda nacionalista y supremacista catalana desde sus orígenes, ha expresado que el pueblo catalán está “desapareciendo bajo” el “yugo” de las “razas semíticas y mongólicas al sur del Ebro, unas razas, inferiores por vivir donde “falta de oxígeno, presión atmosférica y tienen mala alimentación”.

Además del deseo del “Estado español” de procurar la destrucción a Cataluña durante siglos, Llach considera que le parece “imposible que aquí (en España) hubiera una verdadera democracia”.

Aun así, la raza “inferior” castellana, según la lógica de la propaganda ‘procesista’ que desliza Llach, ha “dominado Cataluña durante “siglos”. Este razonamiento racista del nacionalismo catalán, puede ser llevado al “reductio ad absurdum” consiguiendo en el proceso, un “absurdum máximum” porque si no, ¿cómo es posible que una raza inferior como la “castellana”, haya dominado durante tanto tiempo un lugar tan supuestamente superior y avanzado a sus vecinos como Cataluña o haya formado un imperio “donde no se ponía el Sol”?. Sobre esta cuestión se deberían de haber expresado algunos de los “padres fundadores” del nacionalismo catalán, como los reconocidos racistas Prat de la Riba o Heribert Barrera. Otros prohombres del nacionalismo catalán tampoco han sabido dar una respuesta lógica a esta paradoja, no solo los Pompeyo Gener, Diego Ruíz, Pere Mártir Rosell i Vilar de finales del siglo XIX, sino también algunos de los “prohombres” del nacionalismo contemporáneo como Miquell Coll i Alentorn, Jordi Pujol, o el propio Artur Mas cuando hizo alusión a la “inmortal raza catalana”, citando al muy wagneriano y al golpista mussoliniano Francés Maciá. [S].

Además del deseo del “Estado español” de procurar la destrucción a Cataluña durante siglos, Llach considera que le parece “imposible que aquí (en España) hubiera una verdadera democracia”. [212] [213]. En otro de sus agudos análisis de la política española, considera que “la democracia española está enferma, muy enferma”, que es un “yermo democrático y podríamos decir que un andaluz lo sufre tanto o más que nosotros” [214]. Llach continuó su análisis destacando que en España no existe “división de poderes, el poder ejecutivo utiliza al judicial para ir contra el legislativo en Cataluña“. Lo mismo podría haber reconocido en lo relativo a las instituciones catalanas. [324].

Para resolver la cuestión de la “persecución” española, Llach considera, que “habrá una ley que crea un régimen jurídico excepcional que no se puede anular porque prevalece jerárquicamente sobre otras normas que puedan entrar en conflicto” [215], es decir, romper no solo con la Constitución aprobada en referéndum legal por la abrumadora mayoría de los catalanes, sino saltarse también el Estatuto catalán, las normas del parlamento catalán y todo ello revistiéndolo como un acto de democracia y de respeto a la ley.

En otra de sus interpretaciones más extravagantes, consideró que para el “referéndum” del 1-O no era necesario establecer unos porcentajes mínimos de participación, ya sea para la victoria del “sí” o del “no”. No solo eso, el resultado del “referéndum” sería vinculante, y según  llach, “los organismos internacionales como la Comisión de Venecia aconsejan no poner porcentajes mínimos, puesto que esto puede ser utilizado por quien tiene poder para manipular” [216]. Un ejemplo perfecto de “doble pensar” orwelliano, pues Llach sostiene algo que es completamente contradictorio pero que al mismo tiempo “cree” firmemente en ello. La realidad, es que la Comisión de Venecia estableció que el referéndum catalán es totalmente ilegal, no ajustado a derecho y debe “pactarse” con el “Estado español”. De los porcentajes mínimos, mejor no hablar. [217].

Llach es un personaje poco común. Siempre se ha declarado de “izquierdas y progresista”, pero sus orígenes y los de su familia son bien diferentes. Su tatarabuelo, Joaquim Llach y Coll, era un destacado jefe carlista en Gerona, mientras que su bisabuelo fue homenajeado en Gerona también en 1926 jurando la bandera española con la inscripción “Dios, Patria y Rey”. Su abuelo fue dirigente de la Junta Tradicionalista de Gerona y otro de sus abuelos, Manuel, fue vocal de la Juventud Tradicionalista, además de somatén de Sant Martí Vell. Otro de sus abuelos, en este caso materno, era extremeño y su apellido era “Grande”. Ocupó un puesto como inspector de la policía secreta española en Barcelona y fue asesinado a principios de la guerra. Su abuela, María Vall, era abiertamente franquista y su tía, Pilar (de quien heredó la finca donde vive), era hermana de la fundadora de la Falange Española en Tarragona. El padre de Llach, Josep Maria Llach i Llach, era miembro del ‘Requeté Català’ y de las juventudes carlistas. Se unió como voluntario al ejército nacional y terminada la Guerra Civil, ocupó el puesto de alcalde de Verges entre 1950 y 1963. También fue presidente local del Movimiento Nacional, un “franquista convencido”, tal y como reconoció el propio Llach en su libro. El propio Lluis Llach en su juventud fue vicepresidente de los Cruzados de Cristo Rey en Figueras, además de militante falangista describiéndose en cierta ocasión así, “Sí, yo fui el que podríamos decir un niño fascista”. [218]

El primer videoclip en catalán de Lluis Llach, fue producido por Televisión Española (durante el franquismo) en 1972. En ese mismo año, RTVE promocionaba también sus canciones en catalán mediante un vídeo en exteriores. Además, TVE en Cataluña ofreció un programa especial sobre la obra de Lluis Llach durante la entrada del año 1973. [219].

A Llach no le gusta que le llamen “nacionalista” mientras que no considera un insulto grave describir como “cerdos” a la cúpula de UE, Donald Tusk, Jean Claude Juncker y Antonio Tajani a través de su cuenta de Twitter durante la celebración de los Premios Príncipe de Asturias. Terminó describiéndoles como “un neofascista, un cínico corrupto y un saco de remordimientosprincesas de la concordia con la violencia de Estado“.

Llach por un lado avala la “desobediencia civil” contra el “Estado espanyol”, y por otro no acepta que haya funcionarios y Mozos de escuadra que quieran mantener la legalidad y no se unan al ‘procés’. En este sentido, Llach amenazó a los funcionarios catalanes, advirtiéndolos de que si no acataban la ilegal ley del referéndum y las “leyes de transitoriedad” aprobadas en el Parlamento catalán, “seríán sancionados” y “muchos de ellos sufrirían”. [220]. En este mismo sentido, uno de los compañeros de partido de Llach, el concejal de Ullá (Ramon Budí San Emeterio), expresaba su “solución final” para aquellos “espanyols” que se resistan a acatar la “ley suprema”, que no era otra que meterlos en campos de concentración cuando llegue la republicana catalana [221].

El diario de francés fundado por Sartre, Liberation, le dedicó un artículo a Llach donde le recordaba su pasado “fascista”: “El antiguo artista contestatario catalán reconvertido en parlamentario separatista ha creado polémica por sus propósitos agresivos. (…) Ya no aparecía como un bardo anarquista e insurgente, sino como un censor prodigando consignas a respetar con riesgo para los infractores de “sanciones” impuestas por el futuro (e hipotético) Estado catalán. (…) Independentista visceral, testimonia un resentimiento contra el Estado español que -paradójicamente- revela un mimetismo con sus antiguos censores.“. [222]. El compromiso de Llach con el ‘procés’ no es en realidad,demasiado serio. Ha declarado que en caso de no salir adelante la “república catalana independiente”, se iría a vivir a África. [223] De hecho, el compromiso y la relación de Llach con el propio nacionalismo es contradictoria. En sus propias palabras, el 11-S de 2000 declaró: “A mí el nacionalismo no me interesa, además es profundamente peligroso. Que me llamen ‘nacionalista’ no me gusta”. [224]

A Llach no le gusta que le llamen “nacionalista” mientras que no considera un insulto grave describir como “cerdos” a la cúpula de UE, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea y Antonio Tajani, presidente Parlamento Europeo. Durante la celebración de los Premios Príncipe de Asturias, los tres políticos hicieron sendas declaraciones que no gustaron nada a Llach. ”Muchas personas se sienten rodeadas de mentiras, manipulaciones y noticias falsas (…) la ley debe ser respetada por todos los actores de la vida pública“ (Tusk), “La fuerza de la Unión Europea se fundamenta en la regla del derecho (…) el lugar de España es y seguirá siendo estar en el corazón de Europa; sin España , Europa sería mucho más pobre (…) Viva España, Viva Europa” (Juncker) y “Demasiadas veces se nos ha ofrecido un paraíso cambiando las fronteras, y se nos ha llevado con ello a los infiernos (…) Hay algunos en Europa, populistas y nacionalistas, que gastan esfuerzos y recursos en separarnos. Mejor harían en trabajar por la concordia” (Tajani). Llach publicó en su cuenta de Twitter la siguiente respuesta destinada a los “cerdos”de la UE : “Familia, ánimo, todos los cerdos se conjuran, quiere decir que tenemos mucho poder, ejerzámoslo” y poco después, calificó a estos como “un neofascista, un cínico corrupto y un saco de remordimientos” para terminar calificándolos de “princesas de la concordia con la violencia de Estado” [339].

Una de las regiones con mayores niveles de autogobierno y con más riqueza de Europa

En lo que se refiere a niveles de autogobierno, Cataluña tiene una posición de gran privilegio en el marco político comparativamente con la situación de otras regiones “especiales” en países democráticos de nuestro entorno y del mundo. Como ya se ha indicado, el Estatuto supuestamente “tumbado” de 2004/2006, era en realidad “una nueva Constitución en Cataluña, la ley que siempre habíamos querido”, una “Constitución” con la que el “Estado espanyol” pasaba a ser “prácticamente residual” en Cataluña y que permitía a esta, “hacer lo que quiera“. Para estar “colonizada” como sostiene el nacionalismo catalán, Cataluña tiene el extraño privilegio de permitírsele aprobarun estatuto anticonstitucional que establece algo tan insólito como que la instancia inferior, Cataluña, fije obligaciones de gasto a la superior, España” [229].

En el caso de Italia, tanto el Piamonte, Véneto y Lombardía, llevan décadas solicitando un nivel muy inferior de autonomía del que tiene actualmente Cataluña. Ese es el nivel de autogobierno al que aspiran por ejemplo, regiones industrializadas del norte de Italia que se beneficiaron enormemente durante la unificación de Italia (el Risorgimento, 1815 – 1871), al trasladarse las inversiones, que fundamentalmente se encontraban en el sur, al norte y finalmente con ellas toda la industria del país. Desde la reunificación italiana, la zona norte de Italia ha subvencionado con miles de millones de euros a la zona sur mediante un acuerdo que ha estado vigente desde hace más de cien años en  concepto de “deuda histórica.” [338]. Por otro lado, Italia prohibió la celebración de un referéndum ilegal en el Véneto en abril de 2015 y el Tribunal Constitucional italiano también dictaminó ilegal la organización de un referéndum señalando en la sentencia el artículo 5, que en de la Constitución italiana establece que Italia es “una e indivisible” [287].

En materia fiscal, el Estatuto que fue “tumbado,” amplió considerablemente la participación de la Generalidad en la recaudación del IRPF, del IVA y de otros Impuestos Especiales. De esta forma, la Cataluña “oprimida” es la que “recibe más recursos del Estado, en concreto 19.076 millones de euros en 2011, gracias a ese modelo de financiación pactado en 2009. Detrás se sitúan Andalucía (18.653 millones) y la Comunidad de Madrid (14.894 millones)”.

En Francia, los departamentos (‘départements’) se crearon durante la Revolución Francesa por decreto adoptado por la Asamblea Constituyente el 22 de diciembre de 1789. Esta nueva organización territorial y administrativa de Francia era revolucionaria, pues la intención de los departamentos era la de reemplazar a la antigua administración de las “provincias”, al considerarse estas contrarias a la homogeneidad de la nación. Uno puede imaginarse el potencial desestabilizador que habría tenido políticamente una Francia dividida en regiones “históricas” tales como Bretaña, Borgoña, Aquitania, Gascuña, Lorena, Champaña o Provenza, todas grandes potencias medievales por sí solas. Solo a principios de los años 80, Francia inició un tímido roceso de descentralización, consistente en la cesión de recursos y competencias a las autoridades regionales, pero a un nivel muy inferior al que disfruta Cataluña u otras comunidades autónomas españolas. Además y como España, el primer artículo de la Constitución francersa, declara a Francia un país “indivisible, laico, democrático y sociol” y 89 establece que “ningún procedimiento de revisión [constitucional] puede ser INICIADO cuando se refiera a la integridad del territorio”.

En Alemania por ejemplo, ciertas competencias de autogobierno en los Estados federados (Länder), están severamente limitadas a pesar del modelo federal por el que abogan tanto los nacionalismos como la izquierda del cambio. Al igual que en la gran mayoría de las democracias europeas y a diferencia de lo que ocurre en España, el artículo 7 de la Constitución alemana refleja que “el sistema escolar en su totalidad está sometido a la supervisión del Estado”. Igualmente el artículo 9 prohíbe las “asociaciones que se dirigen contra el orden constitucional”, mientras que el artículo 21, también establece como inconstitucionales los partidos que, según sus fines o según el comportamiento de sus adherentes, tiendan a trastornar o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania”.

El caso de Suiza ilustra lo lejos que ha llegado el nacionalismo catalán y su oligarquía. Suiza es en teoría, un “oasis” de democracia y de “civilización”. La propaganda nacionalista lo ha señalado  como referente en numerosas ocasiones con motivo de la celebración de diversos referéndos pactados y legales. Pero el artículo 53 de la Constitución suiza, establece que cualquier modificación del número autonomías (cantones) o del mismo autogobierno de estas, deberá ser sometido no solo a la aprobación del electorado de los cantones afectados sino también al resto de cantones de todo el país. En los años 70, el cantón de Jura se quiso separar parcialmente del cantón de Berna y para ello se organizaron varios referéndos, uno en los cantones afectados y otros a nivel nacional (24 de septiembre de 1978).

En cuanto a representación política en el Congreso, Cataluña tiene también el privilegio de permitir En el marco fiscal, las competencias y atribuciones de Cataluña, son también especialmente remarcables gracias al nuevo modelo de financiación que se pactó entre el Gobierno del PSOE en 2006 durante el gobierno del tripartito catalán y la negociación del nuevo Estatuto. Aunque el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales 12 puntos de más de 200 del Estatuto, el pacto en materia fiscal se amplió para que la gestión fiscal catalana tuviera una mayor participación en la recaudación del IRPF, del IVA y de otros Impuestos Especiales. De esta forma, la Cataluña “oprimida” es la que “recibe más recursos del Estado, en concreto 19.076 millones de euros en 2011, gracias a ese modelo de financiación pactado en 2009. Detrás se sitúan Andalucía (18.653 millones) y la Comunidad de Madrid (14.894 millones)” [225]. En autonomía fiscal, Cataluña se sitúa algo por delante del conjunto de países europeos democráticos. Según datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, el llamado “Régimen del 78” ha realizado desde entonces, 189 leyes o decretos de transferencia en favor de Cataluña. En 2013, Cataluña alcanzó un presupuesto record de 33.000 millones de euros. Actualmente, Cataluña disfruta del nivel de competencias más alto del llamado “Régimen del 78”, un nivel de autogobierno muy superior al de otros países europeos democráticos que son referentes para el nacionalismo catalán [226].

La guerra es la paz para los nacionalistas. Ex terroristas y quienes los apoyaron en el ‘procés’

El ‘procés’ se jacta de ser un movimiento escrupulosamente democrático contrario a todo tipo de violencia, “gente que solo quiere viví en paz” como ha repetido Joan Tardá en muchas ocasiones. El propio Tardá ha expuesto como referente del ‘procés’ y el derecho a decidir nada menos que al Mahatma Gandhi, porque siguiendo su “lógica” y la del nacionalismo catalán, el Estado español sería poco menos que una potencia imperialista “ocupando” Cataluña como lo hacía el Raj británico en la India. Lo cierto es que el ‘procés’ se ha rodeado de “luchadores por la libertad” y “Ghandis” con un pasado de violencia terrorista, de justificación o apoyo de la misma.

Jordi Sànchez i Picanyol por ejemplo, es presentado por la Wikipedia como un “activista político y social” y ejerció como presidente de la Asamblea Nacional Catalana hasta su entrada en prisión en noviembre de 2017. Su nombramiento como presidente se llevó a cabo mediante una votación muy “democrática” “a pesar de que no había sido el candidato más votado por los socios de la entidad… Sin embargo, era considerado una persona de consenso y tenía el apoyo de la dirección saliente” [230]. Sànchez fue líder de la ‘Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes’ (Llamamiento a la Solidaridad en Defensa de la Lengua, la Cultura y la Nación Catalanas), un movimiento para la “defensa de la lengu”a que se presentaba como una organización cultural. Algunos actos de “activismo social” y de “defensa de la lengua” catalana realizados por la Crida desde 1984, consistían en amenazar con acciones directas a los comercios que no se “catalanizaran” o participar en actos de apoyo a ETA, sus miembros o las organizaciones que formaban parte de la “izquierda abertzale”, considerándolos “presos políticos”.

Durante los años del plomo de ETA, el actual líder de la ANC, Jordi Sànchez, realizaba mítines de apoyo y en “solidaridad con la lucha armada del pueblo vasco y por la paz”. En uno de ellos participó el diputado de HB Josu Muguruza durante el cual, los asistentes hicieron llamamientos en favor de ETA. Jordi Pujol pagó altas sumas a la organización de Sànchez desviando fondos que debían haber sido destinados a programas de creación de empleo, fondos que terminaron en las cuentas bancarias de los propios dirigentes de la ‘Crida’, incluyendo en cuentas del propio Jordi Sànchez.

La Crida realizó acciones teatrales de “resistencia” tales, como boicotear una actuación de los artistas “franquistas” Tip y Coll en Barcelona utilizando un falso aviso de bomba. En junio de 1988, liderando la ‘Crida’, Jordi Sànchez i Picanyol, salió a la luz como la Generalidad del “molt andorrable” Jordi Pujol, había pagado altas sumas a la organización desviando fondos que debían haber sido destinados a programas de creación de empleo, fondos que terminaron en las cuentas bancarias de los propios dirigentes de la ‘Crida’, incluyendo el propio Jordi Sànchez.

Por aquellos días, los años del plomo de ETA, la ‘Crida’ dirigida por Sànchez i Picanyol y subvencionada por el “molt honorable”, realizaba mítines de apoyo a Herri Batasuna porque en Euskadi habíaun problema político” por el cual, había que “dialogar“. El “problema político” por supuesto, no era que se asesinara a una parte de la población por sus ideas, sino la “violencia del Estado español contra los vascos”. El propio Secretario General de HB, Txomin Ziloaga participó el 12 de noviembre de 1985 en un acto de ‘La Crida’ “en solidaridad con Euskadi y por la negociación política con el Estado español que plantea Herri Batasuna para conseguir una tregua en la lucha armada” [231]. La ‘Crida’ de Jordi Sànchez organizó un acto en “solidaridad con la lucha armada del pueblo vasco y por la paz”, en el que participó el diputado de HB Josu Muguruza y durante el cual, los asistentes hicieron llamamiento en favor de ETA.

En 1987 la policía detuvo a Sànchez tras haber participado en un atentado contra el consulado de Sudáfrica. Un par de meses después, en relación al brutal atentado contra Hipercor de ETA, la ‘Crida’ de Jordi Sànchez realizó un comunicado que coincidíabásicamente con el de Herri Batasuna”, según La Vanguardia de aquel 21 de junio de 1987. La declaración de la ‘Crida’, responsabilizaba al “Estado español” del atentado y criticaba la “actitud intencionadamente irresponsable de la dirección de la empresa comercial y de la policía que, conocedores (…) de la existencia del coche-bomba provocaron con su silencio una tragedia evitable con objeto de utilizarla propagandísticamente” [232].

El 17 de junio de 1988 la ‘Crida’ reclamó la “inmediata puesta en libertad” del terrorista Carles Castellanos, miembro de ‘Terra Lliure’ implicado en un intento de atentado en Sant Just Desvern al ser descubierto manipulando un coche bomba. A pesar de haber sido descubierto con 4 paquetes de 15 kilos de pólvora, Castellanos y otros dos ex terroristas detenidos fueron encarcelados en Alcalá Meco y no tardaron en salir bajo fianza pocos meses más tarde. Carlos Castellanos se convertiría en vicepresidente de la ANC en 2012.

La Generalidad encargó a Jordi Sànchez y a la ANC, la organización de la manifestación tras los atentados terroristas del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils, manifestaciones que fueron utilizadas políticamente a través de sus “voluntarios”, para exhibir carteles y todo tipo de propaganda política en favor del referéndum así como, acusando una vez más al “Estado espanyol” como “responsable” de la matanza. Para el nacionalismo catalán, la historia se repite siempre como una farsa. Las autoridades “unionistas”, tuvieron que soportar ser insultadas y acusadas de ser los responsables del atentado por “vender armas a Arabia Saudí” y tener relaciones con país árabes, sin importar que la propia Generalidad también tiene estrechos lazos con las monarquías del Golfo, como es el caso de Qatar y una “relación especial” con Israel.

Carles Sastre fue entrevistado en TV3 por el periodista Xavier Grasset que lo presentó como un paladín por la independencia y le calificó como “gran reserva del independentismo” y “el preso político de Terra Lliure que más años ha pasado en la prisión”. La cadena evitó nombrar la pertenencia de Sastre a ‘Terra Lliure’ y al ‘Exèrcit Popular Català’ (ÈPOCA) y su participación en dos atentados en los que adosaron al pecho del alcalde de Barcelona Joaquín Viola y del empresario José María Bultó potentes bombas.

Ex terroristas ‘procesistas’ como Carlos Sastre, que formaron parte del llamado del ‘Exèrcit Popular Català’ (EPOCA, el germen de Terra Lliure), asesinaron brutalmente al alcalde de Barcelona, Joaquín Viola, junto con su mujer así como al empresario barcelonés José María Bultó. A ambos les adosaron bombas al pecho y les exigieron el pago de un “impuesto revolucionario” aunque los artefactos terminaron explotando. José María Bultó fue asesinado el 9 de mayo de 1977 y solo unos meses después, el 25 de enero de 1978, la historia se volvía a repetir. Joaquín Viola era asesinado por el mismo método en su casa junto a su esposa Montserrat Tarragona [233]. Uno de los hijos del matrimonio, Joaquín, que se encontraba el domicilio, identificó posteriormente a Carles Sastre y a Montserrat Tarragó Domènech como dos de los autores. Hoy, Carlos Sastre es responsable de acción sindical de la intersindical CSC y fue número 15 en la lista de la CUP por Lérida en 2012. El “sindicato” de Sastre organizó la “huelga de país” del 8 de noviembre en la que se llamaba una vez más a “liberar a los presos políticos“.

Carles Sastre fue entrevistado en TV3 por el periodista Xavier Grasset que lo presentó como un paladín por la independencia y le calificó como “gran reserva del independentismo” [234]. Sastre, que ha estado presente en actos oficiales junto al ex presidente Puigdemont, vive actualmente como liberado sindical y es dirigente de ‘Poble Lliure’, la heredera del brazo político de la antigua ‘Terra Lliure’, organización que está integrada en las filas de la CUP. TV3 lo presentó también como “el preso político de Terra Lliure que más años ha pasado en la prisión”. La cadena evitó nombrar a ‘Terra Lliure’ y al ‘Exèrcit Popular Català’ (ÈPOCA) como organizaciones terroristas que se adelantaron 40 años en aplicar métodos terroristas propios del Estado Islámico. avier Graset calificó a Sastre como uno de esos “militantes históricos del independentismo” que “sufrieron prisión y tortura durante el franquismo”. Carles Sastre fue condenado en 1985 por la Audiencia Nacional a 30 años de cárcel por haber participado en el asesinato del industrial José María Bultó en 1977 pero, a pesar del testimonio del hijo de Viola, Sastre fue absueltopor falta de pruebas”. Dos años después, en 1987, también se le condenó a otros 18 años por su pertenencia a banda armada y tenencia de armas. Solo cumplió once años de los 48 años, quedando libre en 1996.

La lista de ex terroristas presentes en la vanguardia del “movimiento no violento” independentista es mucho más larga. Tal es así, que durante los peores años años del plomo de ETA, muchos nacionalistas radicales dieron refugio a terroristas. Carles Benítez o Eva Serra fueron también miembros de ‘Terra i Lliure’. Benítez fue “detenido por haber sido uno de los máximos dirigentes de la organización terrorista Terra Lliure. Pasó por el MDT y ahora milita en las CUP”, mientras que Eva Serra “fue detenida en multitud de ocasiones por delitos de terrorismo” [235]. También existen destacados “militantes” del ‘procés’ que han elogiado en muchas ocasiones a ETA y ‘Terra i Lliure’. Entre estos, se encuentra Aureli Argemí, un antiguo sacerdote fundador del ‘Centro Internacional Escarré para las Minorías Étnicas y Nacionales’, una organización “cultural” que recibe dinero público. Francesc “Titot” Ribera, es un cantante catalán que suele homenajear en sus conciertosa diversos presos de Terra Lliure y ETA”. Jordi Argelaguet, ex-militante del MDT (brazo político de ‘Terra Lliure’) cobra 83.148 euros y ha dirigido el CEO, un organismo demoscópico de la Generalidad. Josep Planas fue detenido el 6 de julio de 1992 “por la Guardia Civil de Badalona por un delito de terrorismo” [236].

La ANC ha justificado la presencia de ex terroristas en el ‘procés’, aduciendo que “los delitos de los que les acusan son de hace décadas. Entonces todos eran muy jóvenes y hoy algunos de ellos están ya jubilados. No hay derecho a que desentierren historias de aquella época para beneficiarse políticamente ahora.

Otro ex miembro de ‘Terra Lliure’, Josep Serra, justificó en TV3 el atentado contra el periodista y escritor, Federico Jiménez Losantos de 1981. Losantos firmó el conocido ‘Manifiesto de los 2.300’ que denunciaba la situación de los castellanohablantes en Cataluña. Serra no solo no se arrepintió, sino que defendió su actuación en documental emitido por TV3 en el que explicaba que “la violencia” era lo único que “entendían“. Otro viejo conocido del independentismo, Fredi Bentanachs, fundador de ‘Terra Lliure’ reconoció en cierta ocasión, yo no reniego nunca de nada”.

La ANC ha justificado la presencia de ex terroristas en el ‘procés’, aduciendo que “los delitos de los que les acusan son de hace décadas. Entonces todos eran muy jóvenes y hoy algunos de ellos están ya jubilados. No hay derecho a que desentierren historias de aquella época para beneficiarse políticamente ahora. Pero ello demuestra también que los servicios del Estado no entienden lo que pasa en Cataluña. No tienen ni puñetera idea de lo que es el problema catalán. Decir que hay un peligro, que viene un sector duro que fue muy activo hace casi 40 años es un despropósito. Hoy son cuatro y el cabo, y encima no están ni en la dirección” [237]. Otro portentoso ejercicio de “doble pensar” teniendo en cuenta que quienes desentierran los hechos del franquismo “de hace décadas” como si fuera “hoy”, son los mismos que justifican los atentados terroristas de “ayer” por su mera condición de “jóvenes”.

Mikel Otegui, que ahora es considerado como un “hombre de paz”, es otro de los referentes políticos del ‘procés’ y otro ejemplo orwelliano de que para el nacionalismo catalán, la guerra es la paz. Agasajado como si de una estrella del deporte o de un intelectual se tratara, Otegui poso y se hizo “selfies” en las calles de Barcelona durante la Diada de 2017 con simpatizantes del ‘proces’, adoptando un papel de “ex preso político” y “ex luchador por la libertad”, una pose que incluyó una ofrenda floral con la imagen de la Ikurriña. TV3 premió al ex terrorista con una entrevista, en la que este deshizo en elogios al ‘procés’, mientras el público seleccionado para el momento, aplaudía a quien asesinó a sangre fría a dos ertzainas “gratis” en diciembre de 1995 en su caserío en Itsasondo porque se lo tenían “bien merecido por cipayos“. [238].

Otro etarra experto en colocación de coches bomba, Alberto Rey Domerq, estuvo también el día de la Diada de 2017 haciéndose fotos con líderes del ‘procés’, una de ellas con Gabriel Rufián. Alberto Rey Domerq comenzó en Jarrai como Otegui y luego pasó a ETA desde la cual, entró a formar parte de un “comando legal” de apoyo al “comando” Donosti en febrero de 1997. Estuvo involucrado en el asesinato del funcionario de prisiones de Martutene, Javier Gómez Elósegui y entre 1999 y 2000 se integró en el comando Madrid. Tras ser detenido en 2002, fue condenado en París a 6 años y medio de cárcel, aunque fue puesto en libertad en febrero de 2007. Actualmente es profesor de secundaria para el Gobierno Vasco. Al igual que el resto de ex terroristas que participan en el ‘procés’, nunca se ha arrepentido de sus crímenes y tampoco ha pedido perdón [239].

“No tinc por” o cómo hacer política independentista con los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils

Los atentados terroristas de las Ramblas y Cambrils del 17 agosto de 2017, se convirtieron casi desde el primer momento en un acto de reivindicación del nacionalismo catalán para ante todo, reafirmar ante el mundo, su supuesta capacidad de gestión como gobierno “independiente”. Liz Castro, la ex candidata estadounidense a presidenta de la ANC “derrotada” por Jordi Sànchez, fue una de las primeras que comenzó publicando mensajes de propaganda nacionalista, en los que consideraba que el atentado haría que el “mundo pueda aprender sobre el activismo catalán. Ni bombas ni furgonetas son necesarias. El 1 de octubre VOTAMOS la independencia”. En la misma línea, el oscense miembro de ERC y director de Súmate, José María Clavero, declaró en un tweet el 19 de agosto, “¿No tenéis la sensación de que Cat ha funcionado mejor de forma independiente que bajo mandato imperial de Ñ?”.

El propio eslogan de la manifestación contra el atentado, era precisamente el mismo eslogan del ‘procés’, “No tinc por”, que como bien puntualizaron dirigentes independentistas, iba dirigido al “Estado espanyol”. El eslogan se inspira en la canción “No tenim por”, del Francesc Freixas y Morros, cantante catalán que ha militado en organizaciones herederas de ‘Terra Lliure’ y más recientemente ha participado en las últimas elecciones europeas con la lista vinculada a Batasuna. Francesc Freixas y Morros ha colaborado en diversos actos de homenaje y apoyo a la banda terrorista ‘Terra Lliure’ y a la propia ETA y milita en la organización independentista ‘Endavant’, que junto con otras organizaciones, ha realizado actos y manifestaciones en favor de presos condenados por colaborar con el comando Barcelona de ETA. En uno de ellos que tuvo lugar en Barcelona en 2008, Freixas y Morros participó en un acto de reconocimiento a ‘Terra Lliure’ en el que hizo “exaltación y apología del terrorismo, mostrando escenas de la banda terrorista y homenajeando a algunos de sus miembros, precisamente el mismo día que se hacía un homenaje a las víctimas del terrorismo y especialmente del atentado de Vic cometido, curiosamente, por un miembro de Terra Lliure que se pasó a las filas de ETA“. [E].

Puigdemont ya había equiparado en junio de 2017 a las víctimas del terrorismo de ETA con la “represión” que sufre el ‘procés’ por parte del “Estado español”. Puigdemont aprovechó un acto en recuerdo de la matanza de Hipercor para declarar quesi no hubiera sido por la persistencia, este combate no se hubiera ganado”, en referencia al fin de ETA, para posteriormente, añadir “en unos años diremos lo mismo: que hemos conseguido lo que el pueblo de Cataluña se ha propuesto porque persistimos, porque no nos resignamos”. [240]. Joan Tardá incluso utilizo el eslogan “No tinc por” en uno de los debates de ‘Al Rojo Vivo’ (el del 8 de septiembre de 2017), cuando, respondiendo a la pregunta de si las acciones judiciales iniciadas tras el golpe de Estado institucional del 6 de septiembre en el Parlamento catalán, les afectaba, Tardá sin inmutarse dijo simplemente: “No tinc por”.

Los nacionalistas se valieron de los atentados para acusar al “Estado español” sin al parecer importarles que la propia Generalidad también promueve negocios con el reino saudí y otras monarquías del Golfo.

Desde las primeras horas del atentado islámico de Barcelona y Cambrils, organizaciones nacionalistas e independentistas vinculadas al ‘procés’, iniciaron una campaña mediática para convertir al Rey y al Gobierno en los responsables de los atentados. Otras acusaciones desde la CUP, señalaban sin aportar la más mínima prueba, a los servicios secretos de organizar el atentado para “frenar” el ‘procés’ y poco a poco desde las filas nacionalistas, comenzaron a surgir más eslóganes contra el “Estado español” que contra los propios terroristas.

Los nacionalistas se valieron de los atentados para acusar al “Estado español” sin al parecer importarles que la propia Generalidad también promueve negocios con el reino saudí y otras monarquías del Golfo. Por ejemplo, en la ‘Oficina Exterior de Cataluña’ que tiene la Generalidad en los Emiratos Árabes Unidos, se pregunta si “quieres hacer negocio en los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Líbano, Kuwait, Omán y Bahrein”, animando a través de la misma a los empresarios a descubrir “las oportunidades que las empresas catalanas tienen“. La directora de la oficina, Mireia Sitjas, describe en un vídeo comolos Emiratos Árabes Unidos junto con muchos otros países de Oriente Medio tienen un índice de crecimiento del PIB bastante alto en comparación con otros países o regiones del mundo” y destaca como estos son también “netamente importadores”. [241]. Los que acusaban al gobierno español de “complicidad”, no vieron nada criticable en las decenas de millones de euros con los que Qatar ha financiado al F.C Barcelona, un club que se jacta de su “respecto” por los derechos humanos y la democracia.

Durante la manifestación contra los atentados organiada por la ANC, se repartieron todo tipo de carteles en los que se acusaba al gobierno y al rey de los atentados. La organización contó también con la presencia de “voluntarios” colocados en zonas estratégicas, desde donde se insultaba y mostraban los carteles al paso de las autoridades españolas. La propia Generalidad y partidos de la “izquierda del cambio”, no desautorizaron esas actitudes y eslóganes como el de “Felipe, quien quiere la paz no trafica con armas” o “Vuestras políticas, nuestros muertos”, “Felipe, quien quiere la paz no trafica con armas“, “Mariano, queremos paz no venta de armas”. Líderes como Pablo Iglesias o Ada Colau, se limitaron a defender “la libertad de expresión”. Cristina Pardo, de La Sexta, se preguntaba durante la retransmisión de la manifestación: “Abucheos, banderas, pancartas. ¿Contra quién es esta manifestación?”. En un vídeo del día de la manifestación, se podía ver a dos “voluntarias” de la ANC rompiendo frenéticamente carteles en castellano que decían “Justicia y paz” [242].

La ANC, Òmnium y el otras “entidades culturales” subvencionadas por la Generalidad que rechazaban la presencia de Felipe VI y el Gobierno en la manifestación, desplegaron una enorme pancarta especialmente visible entre toda la multitud, en la que se podía leer: “Vuestras políticas, nuestras muertes”, junto a una fotografía de Felipe VI y el Rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz.

Desde el principio, la manifestación fue convertida por la ANC en un acto de exaltación de banderas y eslóganes nacionalistas. Matthew Bennett, director de ‘The Spain Report’, publicaba en Twitter el 26 de agosto un tweet en donde comparaba las fotos de la manifestación de Barcelona, con la manifestación del 11M de 2004, en la que no se exhibieron banderas de ningún tipo [244]]. Una de las personas que llamó a convertir la manifestación en una demostración de apoyo a la “nació”, fue Kimberly Aquilina, periodista del diario Metro estadounidense que escribe desde EE.UU artículos favorables al ‘procés’ gracias a sus contactos con la ANC. Tras los atentados, no se le ocurrió una cosa mejor que recomendar como mostrar “solidaridad” con las víctimas: “Si quieres mostrar tu solidaridad con Barcelona, usa estas banderas, no la bandera española. Tras el ataque del jueves, la bandera de España o sus colores se han usado en edificios gubernamentales y en las redes sociales como muestra de solidaridad, pero Barcelona prefiere otra cosa”. [243]. El recorrido del desfile de autoridades, fue una emboscada política televisada. De hecho, “la calle Caspe y las del tramo de Paseo de Gracia entre Caspe y Gran Vía, debían estar vacías por detrás del cordón policial. Era un cometido del servicio de orden. Pero lo que este hizo fue llenarlas con gente de la ANC, CUP y otros” [245], exhibiendo a coro carteles acusatorios por la “responsabilidad del Estado español” en el atentado.

La ANC, Òmnium y el otras “entidades culturales” subvencionadas por la Generalidad que rechazaban la presencia de Felipe VI y el Gobierno en la manifestación, desplegaron una enorme pancarta especialmente visible entre toda la multitud, que en la que se podía leer: “Vuestras políticas, nuestras muertes”, junto a una fotografía de Felipe VI y el Rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz. El nacionalismo de esta forma, no solo culpaba al gobierno del atentado por sus “políticas”, sino que además consideraba “sus víctimas” a los muertos en el atentado. Peor, el consejero catalán de Interior, Joaquim Forn, tanto en rueda de prensa ante medios de prensa como al ser entrevistado en un programa de TV3, distinguió entre “víctimas españolas y catalanas” [246].

Diarios internacionales como La Repubblica en Italia o Clarín en Argentina, destacaron la utilización política de los atentados describiendo a un “nacionalismo sin solidaridad” en el caso del primero y en el segundo, destacando como “los separatistas no respetaron el deseo de los catalanes y el resto de los españoles de rematar estas trágicas jornadas con una demostración fraternal a favor de la paz”. ‘Politico’, el diario favorable al partido demócrata estadounidense titulaba “Los nacionalistas catalanes hacen campaña aprovechándose de los muertos” [247].

Desde ‘The Objective’, José Antonio Montano describía su visión de la siguiente forma: “Qué pequeños han sido los nacionalistas en estos días tristísimos para Barcelona, Cataluña, España. Y los que no han sido pequeños es que no son del todo nacionalistas. Serían estos los nacionalistas llevaderos, o ‘conllevaderos’: aquellos para los que, aunque se consideren nacionalistas, el nacionalismo no es la razón principal –tendente a absoluta– de su vivir. Aquí hablo de los otros, los nacionalistas puros. Esos insoportables. El espectáculo que han dado, sobre los cadáveres calientes, ha sido abyecto y repulsivo. Se ha impuesto en ellos la pulsión de abusar, tergiversar, usurpar. Están en una dinámica delirante en la que la realidad se ha disipado; también la de los muertos. Todo vale exclusivamente para la causa. En este sentido, los separatistas han ganado: se han separado por su cuenta y no hay nada que hacer. Solo dejar constancia de la porquería, para que el nacimiento de su nación apeste. (Como ha apestado, por otra parte, el nacimiento de todas las naciones: pero a nosotros nos ha tocado asistir a este). Además del ‘conseller’ catalán de Interior, Joaquim Forn, distinguiendo entre víctimas españolas y catalanas, sirvan varios como muestra. Raül Romeva, exhibiéndose en la prensa internacional como “ministro de Exteriores”, satisfecho de que lo tomen en serio al fin. La Asamblea Nacional Catalana, pidiendo a un medio de Estados Unidos que no utilice la bandera española en sus homenajes. Josep Maria Mainat, haciendo propaganda independentista y llamando a votar el 1 de octubre en el referéndum golpista.”. [249]

Yendo todavía un paso más allá en las imposturas nacionalistas tras el atentado de Barcelona y Cambrils, Salvador Cot i Belmonte, director del digital nacionalista ‘El Món’ (que recibió 52.923€ en subvenciones solo en 2016, aparte de publicidad institucional), tertuliano en Catalunya Ràdio, RAC1 y TV3, publicó un artículo titulado “La guerra santa del Estado Hispánico”. Solo 24 horas después del atentado, Salvador Cot i Belmonte acusaba a “Madrit” de estar “en guerra y ya no lo disimulan” [249].

En la misma línea de odio y de utilización política de los atentados, Suso de Toro escribía el siguiente fragmento desde ara.cat: “La población catalana acaba de comprobar que ya vive dentro de un país propio, perfectamente delimitado: durante una jornada trágica en que sentían que peligraba cada persona y el mismo país, Cataluña ha estado sola, contando únicamente con sus propias fuerzas. Y sola se ha enfrentado a sus enemigos, los ha combatido y los ha vencido con eficacia. La ciudadanía catalana ha vivido en esta jornada histórica la experiencia de la soledad, de la independencia, del valor cívico y, sobre todo, ha conocido la evidencia de que en la práctica ya tiene un estado. Los catalanes reconstruyen sus días, su realidad desde sí mismos, no necesitan virreyes coloniales. Es monstruoso pero debemos aceptar que los amos de los terroristas son los aliados de nuestros amos.” [250].

Subvencionado medios y comprando periodistas favorables al ‘procés’

El propietario del diario La Vanguardia, Javier Godó Muntañola (Conde de Godó), es una parte verdaderamente activa en el ‘procés’ y su diario se ha convertido en la plataforma “oficial” para hacer “buena prensa” de las políticas nacionalistas. Los propios quioscos del conde de Godó, fueron “decorados” con esteladas.

Este cambio y la politización nacionalista de la La Vanguardia, resulta curiosa sobre todo si nos atenemos a la historia de La Vanguardia. Según explicó la propia familia Godó, las tropas franquistas les devolvieron la propiedad del periódico al entrar las tropas del general Yagüe en Barcelona, aunque con limitaciones. Con todo, durante los siguientes 30 años, La Vanguardia se convirtió en el periódico nacional más vendido por encima de ABC y desde entonces, los Godó se convirtieron en una de las familias catalanas más cercanas del régimen franquista. Cuando Franco falleció, La Vanguardia le dedico este panegírico : “La profunda emoción que siento por la pérdida del Caudillo de España, Generalísimo Franco, viene condicionada por la obra extraordinaria que ha cambiado radicalmente a España en unos pocos años, si bien personalmente aumenta, por los sentimientos de amistad que me había siempre demostrado y que venía ratificada por el nombramiento con que he sido honrado en dos ocasiones como procurador en Cortes de designación directa del Jefe del Estado. Me siento orgulloso de pertenecer y formar parte de la España de Franco.” [251]

La Generalidad de Junts pel Sí y la CUP no solo pagaba a medios afines en Cataluña, sino que a través de Diplocat, Raúl Romeva repartió dinero en el exterior para que la prensa extranjera hablara bien del ‘procés’ y reproduzca los mitos del nacionalismo.

La Vanguardia dedicó uno de sus editoriales para pedir “al Gobierno que preside Rajoy que sea más proactivo a la hora de ayudar a hallar los mecanismos políticos adecuados para satisfacer las peticiones catalanas” [252]. En la editorial de La Vanguardia posterior al día de la aprobación de la ilegal ley del referéndum, el periódico calificó de “forcejeo reglamentario entre los partidos” la aprobación de la abiertamente antidemocrática “ley suprema” del referéndum, la cual vulneraba todas las leyes, tanto del Estado como del propio Estatuto así como las normas básicas del Parlamento catalán [253]. Parecía no importar que la ley se hubiera aprobado con 72 votos cuando este tipo de leyes requieren una mayoría cualificada de 90 diputados. Al ser preguntado Puigdemont, “¿cómo es posible que con 72 diputados sea suficiente para una tan importante como esta, que nos pueda llevar a la independencia?”, respondió, “Es el único camino que hemos encontrado, El único camino válido era este” [T].

Hablando sobre los medios de comunicación en Cataluña, Vicenç Navarro señaló en un artículo, comoUn ejemplo claro de ello son las subvenciones que el gobierno de sensibilidad liberal de la Generalitat de Catalunya da a los mayores rotativos que se publican en esta comunidad autónoma, cantidades más que respetables, que aumentan según la docilidad de tales rotativos hacia el gobierno. Según la revista El Triangle, el Departamento de la Presidencia de la Generalitat ha dado 810.719 euros a La Vanguardia, 463.987 euros a El Periódico, 457.496 euros a El Punt Avui, 205.484 a Nación Digital, 136.998 a Vilaweb, y un largo etcétera, cantidades que el público tiene dificultades para conocer, a pesar de que son fondos públicos. Esta compra de la complicidad de los medios explica el silencio ensordecedor de la prensa en Catalunya hacia los numerosos casos de corrupción de los partidos gobernantes, uno de tendencia neoliberal (CDC) y el otro cristianodemócrata (UDC), recientemente investigado (¡por fin!) en una comisión del Parlament de Catalunya. Dicha comisión analizó la corrupción del clan Pujol, dirigido por el ex Presidente Pujol de la Generalitat de Catalunya, fundador del partido liberal CDC y dirigente de la hasta hace poco coalición gobernante de Catalunya, CiU, que la ha gobernado durante la mayor parte del periodo democrático, como si fuera su finca particular, comprando silencios y alianzas a base de un Estado clientelar en el que la complicidad de los medios (incluyendo los públicos radiotelevisivos –como TV3 y Catalunya Ràdio-, y los privados) era esencial para la reproducción de su poder. El que fue director de La Vanguardia, el Sr. Lluís Foix, ha reconocido que esta práctica era (y continúa siendo) masiva durante el gobierno Pujol, que controlaba así los medios de información y persuasión (El Triangle, 08.10.14). Sorprendentemente, la comisión parlamentaria que analizó la corrupción en el clan Pujol no analizó la complicidad de los grandes medios en Catalunya, manteniendo silencio y ocultando la extendida corrupción existente no solo en tal clan, sino en los partidos gobernantes CDC y UDC.” [254].

A finales de agosto de 2017, La Vanguardia despedía al columnista Gregorio Morán. Morán venía colaborando con el rotativo desde 1988 escribiendo la famosa columna “Sabatinas intempestivas”. El motivo, una columna en la que criticaba al‘procés’ titulada ‘Los medios del Movimiento Nacional’ [254], columna que fue rápidamente censurada por orden del Conde de Godó. Se envió un burofax a Morán en el que se le comunicó la rescisión de su contrato. Como explicó el propio Morán en una entrevista, “Los medios en Cataluña están al servicio de la Generalitat, que es quien les paga” [255]. José Antich Valero, fue director de La Vanguardia y aunque en los años 90 como Lluis Llach, se oponía al nacionalismo y a la independencia criticando incluso el Programa 2000 de Jordi Pujol, terminó convirtiéndose finalmente a la fe nacionalista. Actualmente es un asiduo tertuliano de TV3 y de cadenas de radio nacionalistas y tiene su propio diario digital, elnacional.cat que está subvencionado generosamente por la Generalidad y el Banco Sabadell.

La Generalidad de ‘Junts pel Sí’ y la CUP no solo pagaba a medios afines en Cataluña sino que a través de Diplocat, Raúl Romeva repartióe dinero en el exterior para que la prensa extranjera hablara bien del ‘procés’ y reprodujera los mitos del nacionalismo. Kimberly Aquilina, que recomendaba el uso de esteladas para mostrar “solidaridad” con las víctimas del atentado de Barcelona, describióe en uno de sus artículo como “Cataluña es una región independiente de la Península Ibérica con sus propias tradiciones, lenguaje y leyes desde el siglo XII, que resistió a la implementación del dominio español hasta 1938, cuando Francisco Franco tomó control de la región (…) Cuando España recuperó la democracia en 1977, concedió a la región el grado de autonomía, aunque el Tribunal Constitucional de Madrid determinó que Cataluña no debía ser independiente” [25].

El director de comunicaciones internacionales de la Generalidad (que fue jefe de prensa de Artur Más entre 2008 y 2016), Joan Maria Piqué Fernández, dijo en una ocasión de forma literal “Espanya, roja o azul, a los catalanes nos ha matado”. El 16 de agosto de 2017 publicó un tweet en el que etiquetaba a la BBC y decía que la cadena de noticias británica, había dicho que en España se estaba dando una “represión sin precedentes”, lo que el medio británico no tardó en desmentir, destacando que quienes habían utilizado ese término eran Carles Puigdemont y Ada Colau [257].

Desde el New York Times también se hace periodismo político subvencionado. Raphael Minder, un suizo que es corresponsal del diario para España y Portugal desde 2010 y acude regularmente a TV3, publicó un artículo donde se refería a “la intransigencia de Madrid”, a quien responsabilizaba de “inflamar las frustraciones catalanas”. Minder, amigo cercano de Carme Forcadell, escribió un libro para justificar el referéndum, el cual había sido “financiado por una editorial británica y apoyado por una fundación estadounidense que no serían sino una pantalla de la Generalidad. En 2014 también otro libro precisamente también para apoyar el separatismo llamado ‘La lucha por Cataluña. Política rebelde en España’”. Minder calificó a ETA en cierta ocasión, de “grupo separatista que ha llevado a cabo una larga campaña para lograr un hogar en la frontera francoespañola” [258]

Del Gran Israel a la Gran Cataluña : Los “Paisos Catalans”

Los nacionalistas catalanes consideran a Cataluña como una parte de la “nació” catalana, la “cuna” de como decía Victor Curucull, una civilización “avanzadísima anterior a Roma”. La “Gran Cataluña” estaría en realidad compuesto por muchos más territorios “históricos” que los que actualmente están reconocidos. Entre estos territorios reivindicados estaría la “de Ponent” de Aragón (4.000 kilómetros cuadrados que incluyen las cuatro comarcas orientales de Ribagorza, La Litera y Bajo Cinca, de la provincia de Huesca así como la comarca del Matarraña, en la provincia de Teruel), la Comunidad Valenciana, Baleares y el Rosellón. El objetivo, recuperar un pasado wagneriano mítico arrebatado por “Espanya”, una idea muy recurrente en los nacionalismos mesiánicos como el propio sionismo, que sigue reivindicando un Estado “judío” que se extendería desde el Sinaí pasando por Jordania, parte del Líbano e Irak (el llamado Gran Israel), todo ello basándose en todo tipo de mitos histórico – religiosos  totalmente rebatidos por la arqueología bíblica y especialmente por el trabajo de arqueólogos e historiadores como Israel Finkelstein, Thomas Romer y Neil Asher Silberman [260].

El Programa 2000 describía como difundir los mitos nacionalistas en todos los ámbitos de la sociedad catalana y de los “Paisos Catalans”. Tenía un capítulo especial dedicado a los “medios de comunicación”, los cuales tendrían el objetivo de “lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalidad sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán. Para ello se utilizara´ y difundirá´ de forma clara los conceptos relativos a la identidad nacional catalana”.

Una de estas imposturas históricas que hace referencia a los “Paisos Catalans”, es la del caso del ferry que hace su trayecto entre Valencia y Palma de Mallorca. En este ferry podemos encontrar en la cubierta, “un gran cartel que decora la chimenea. Aparentemente se trata de un esfuerzo más de la loable difusión científica que los expertos realizan. En este caso el panel describe la fauna marina y las aves que habitan en esas aguas mediterráneas que histórica y científicamente siempre se han denominado como el mar balear o ibérico, que es precisamente como titula la cartografía oficial el IHO (Organización Internacional Hidrográfica). Pero no, ahora, ahí, se llama mar Catalán Balear. (…) El panel lo han pagado la Generalidad de Cataluña y la Fundación Balearia” [261]. En otro orden de cosas, la Generalidad incluso ha llegado a reivindicar las fallas valencianas como “cultura catalana” e incluyó en su web oficial los embutidos de Requena como un “producto típico de los “Països Catalans”.

La CUP firmó en septiembre de 2015 la llamada “Declaración de Poniente”, en la que se consideraba la anexión de la zona oriental de Aragón, parte del proyecto independentista catalán dentro del “derecho a decidir”. La declaración fue firmada  en el ‘Casal Jaume I’ de Fraga (Huesca), una “entidad cultural” subvencionada por la Generalidad que actúa en suelo aragonés desde hace años. No solo eso, la propia Generalidad ha llegado a pagar un libro para defender la supuesta “catalanidad” de Aragón y la ha llegado a definir directamente como parte de la antigua Cataluña. [262].

En 1990, la CiU de Jordi Pujol esbozó el Programa 2000, un plan destinado a difundir los mitos nacionalistas en todos los ámbitos de la sociedad catalana y de los “Paisos Catalans”. El Programa 2000 tenía un capítulo especial dedicado a los “medios de comunicación”, los cuales tendrían el objetivo de “lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalidad sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán. Para ello se utilizara´ y difundirá´ de forma clara los conceptos relativos a la identidad nacional catalana”. [263]

El Programa 2000 de Jordi Pujol, describía de forma exhaustiva, todos los ámbitos de la sociedad catalana que sería motivo de intervención para difundir la idea del nacionalismo catalán vinculado a la idea de los “Paisos Catalans”.

El Programa 2000 de Jordi Pujol, describía todos los ámbitos de la sociedad catalana que serían motivo de intervención para difundir la idea del nacionalismo catalán vinculado a la idea de los “Paisos Catalans”. Enseñanza, pensamiento, medios de comunicación, entidades culturales, mundo empresarial, proyección exterior, infraestructuras, administración, etc. Todos los ámbitos a diferentes niveles, fueron objeto de una catalanización sectárea de carácter nacionalista con el objetivo puesto especialmente en conseguir una mayoría social independentista a través de la “manufacturación del consenso independentista”. [O]

La ‘Fundació Privada d’Empresaris’ (FemCat), Fem Catalunya (Hacer Cataluña), es un lobby de pequeños y medianos empresarios que aparece en 2004 tomando parte activa por los planes secesionistas de Artur Más. En palabras de Artur Más, en aquellos días se consideraba que “Nuestro país necesita un marco de competencias más amplio y una mayor capacidad normativa que en estos momentos no tiene. La actual organización política del Estado y el marco jurídico estatutario no han permitido resolver estos problemas (…) Por esta razón hemos creado FemCAT, una asociación independiente (¡!) de cualquier partido político (…) Desde FemCAT nos proponemos dedicar tiempo, recursos y conocimientos para que nuestro país pueda dar un paso adelante en los próximos 10 años”. [264]

La propaganda antiespañola del nacionalismo catalán en el ámbito internacional

El 7 de febrero, compareciendo en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, el ministro de exteriores Margallo leyó ante Joan Tardá unos fragmentos de la Ponencia política de ERC de 2013, en la que se describía la forma en cómo el liderazgo nacionalista debía demostrar a la comunidad internacionalque estamos sometidos colonialmente, ocupados por una fuerza militar extranjera, si bien es cierto que el conjunto de la nación catalana, ha hecho fuerza para lograr un estado catalán en una parte del territorio, el nuevo Estado, esto es la República de Cataluña, tendrá que hacer fuerza para conseguir que se rehaga plenamente el resto de la nación, bien sea con la incorporación de los otros territorios (Valencia Islas Baleares y la llamada Cataluña norte) al nuevo estado constituido. Los Países Catalanes han sido diferentes, divididos en diferentes territorios por imperativos políticos. Este descuartizamiento fruto de más de 300 años de opresión por parte de los estados español y francés, ha hecho que los diferentes territorios hayan vivido ignorándose unos a los otros” [G].

El mismo ex presidente Puigdemont, en uno de sus viajes “diplomáticos” para vender .CAT, describió a España como una democracia a la altura de la Turquía de Recep Tayyip Erdogan. Solo le faltó comparar la autonomía de la que disfruta Cataluña con la que tienen las regiones kurdas [265]. Puigdemont considera que España es un país con “una Constitución que autoriza al Ejército a actuar contra sus propios ciudadanos, algo que solo aparece en otra constitución en Europa: la de Turquía”, un país “que debe respetar los derechos civiles, atrasado y coercitivo”.

Elisenda Paluzie Hernández fue una de los 40 fundadores de la Asamblea Nacional Catalana en 2012. Pertenece a ERC y fue decana de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona durante 8 años. En 2014, se le ocurrió la idea de que los Mozos de escuadra tenían que tomar por la fuerza aeropuertos y centrales nucleares y desde entonces no ha dejado de realizar recomendaciones de cómo se debería avanzar hacia la independencia. La última ocurrencia de Elisenda fue afirmar en Cataluña Radio queEspaña es Yugoslavia” y “Cataluña es Bosnia”. Ha escrito un libro donde repite los mantras del nacionalismo subvencionado por la Generalidad, en el que sostiene, que “si la Cataluña independiente así lo desea, continuará formando parte de la Unión Europea”. Elisenda cree que “los servicios secretos españoles preparan incidentes violentos para acusar a los independentistas” y pidió a Julian Assange que investigara esta conspiración [266].

Según Joseph H. H. Weiler, catedrático de la Universidad de Nueva York y prestigioso constitucionalista, “Jugar la carta de Franco como justificación para la secesión es solo una hoja de parra para tapar un egoísmo económico y social seriamente erróneo, un orgullo excesivo cultural y nacional y la ambición desnuda de los políticos locales. Sólo bajo condiciones de verdadera represión política y cultural se puede presentar de modo convincente el caso por la secesión. Con su extenso (aunque profundamente defectuoso) Estatuto de Autonomía, los argumentos catalanes a favor de la independencia producen risa y es imposible tomárselos en serio.

La CUP se lleva la palma a la hora de emitir declaraciones realmente disparatadas. Una de ellas es aquella en la que la alcaldesa de Verga, asignaba a España el papel de Israel y Cataluña el de los palestinos porque entendemos que todo aquello que está realizando Israel contra la población palestina es absolutamente aberrante, no responde en ningún caso al respeto de los derechos humanos y encima Cataluña vive una situación de opresión parecida a la de los palestinos.” [267]. Siguiendo la relación de comparaciones extravagantes, llegamos a Marruecos, país con el que comparó Empa Moliner a España, porque “Ser catalán en España es como ser gay en Marruecos, salvando las distancias” [179]. En otra ocasión, el alcalde del PSC de Blanes (Gerona), Miguel Lupiáñez, comparó “sin buscarlo” a España con el Magreb, porque “en Cataluña se vive de otra manera, pasa igual con Dinamarca frente al Magreb, como España es distinta a Cataluña”. Lupiáñez posteriormente se disculpó y retiró sus declaraciones justificando que sus palabras fueron manipuladas “con voluntad política” [268].

En este mismo sentido, desde su perfil de Twitter, Puigdemont afirmó en cierta ocasión, que “las querellas y clausuras de webs por motivos ideológicos son de otro tiempo” para a continuación, condenar “la actitud totalitaria y antidemocrática del Estado español”. Puigdemont continuó describió como “el Gobierno ha sobrepasado la línea roja que le separaba de los regímenes autoritarios y represivos” y que “no respeta los principios elementales de la democracia”. Estas declaraciones, tuvieron lugar tras la orden del juez de Instrucción número 13 de los juzgados de Barcelona de realizar una serie de registros y detenciones relacionados con la organización del “referéndum”. Puigdemont calificó al “Estado espanyol” de “régimen represivo e intimidatorio y asedio a la democracia” porque lo que estaba “viviendo Cataluña no lo está viviendo ningún Estado de la Unión Europea” [269]

Joseph H. H. Weiler es catedrático de la Universidad de Nueva York después de haber pasado por Harvard. Es un respetado y prestigioso constitucionalista conocedor de la Unión Europea y también conoce la realidad española y en especial, del uso que hacen los nacionalismos de Franco. Weiler declaró en cierta ocasión que “Jugar la carta de Franco como justificación para la secesión es solo una hoja de parra para tapar un egoísmo económico y social seriamente erróneo, un orgullo excesivo cultural y nacional y la ambición desnuda de los políticos locales.” y que Cataluña no “dispone de un derecho de secesión de acuerdo con el Derecho Internacional Público, ya que estos territorios disfrutan de libertades individuales y derechos colectivos que les permiten proteger sus nacionalidades e identidades culturales dentro de sus respectivos Estados. Sólo bajo condiciones de verdadera represión política y cultural se puede presentar de modo convincente el caso por la secesión. Con su extenso (aunque profundamente defectuoso) Estatuto de Autonomía, los argumentos catalanes a favor de la independencia producen risa y es imposible tomárselos en serio; argumentos que, además, abaratan y resultan insultantes ante otros casos meritorios, aunque inconclusos, como el de Chechenia.” [274]

Comparaciones internacionales interesadas del nacionalismo catalán para justificar el ‘procés’

Los principales referentes internacionales que el nacionalismo catalán utiliza para justificar su proceso unilateral hacia la independencia son bien conocidos: los referendos de Escocia, Quebec y las independencias de Estonia, Letonia y Lituania (1988-1991), Eslovenia (1990), Georgia, Croacia, Macedonia, Ucrania, Uzbekistan (1991), Eslovaquia, Bosnia Herzegovina, Eritrea (1992), Montenegro (2003-2006) y Kosovo (2008). Cualquier parecido de estos casos con el caso de Cataluña, requiere de un considerable ejercicio de autoconvecimiento político y mental.

Como ya se ha explicado, las Naciones Unidas solo amparan el derecho a la secesión unilateral en tres únicos casos, territorios coloniales, territorios ocupados militarmente y territorios donde no se reconocen los derechos humanos y de la población. Para Naciones Unidas, en el resto de casos, que son la mayoría, prima el principio de integridad territorial. Al margen de esta legalidad internacional reconocida y consensuada por todos los países que forman Naciones Unidas, solo hay tres constituciones que han existido o están actualmente en vigor, en las que se contemplan el derecho a la secesión unilateral de una parte del territorio sobre el resto del Estado, es decir, el “derecho de autodeterminación” libre por parte del territorio y no por todo el territorio :

  1. La extinta Unión Soviética. La ‘Declaración de los derechos para los Pueblos de Rusia’ de Lenin, establecía los pasos para que las repúblicas que constituían la URSS, pudieran acceder la independencia. La realidad era bien diferente, un entramado político legal cuyo ejercicio era en la practica tan complejo que su verdadero objetivo era precisamente evitar cualquier secesión que supusiera un ejemplo para otras repúblicas.
  2. La antigua Yugoslavia reconocía el derecho a la secesión a las repúblicas federadas, que eran 6, pero no a provincias como Kosovo y Voivodina.
  3. Etiopía. La Constitución etíope, actualmente en vigor, permitió la secesión Eritrea pero actualmente no se ha permitido su aplicación a la crisis del gobierno central con las tribus Oromo.

Estonia, Letonia y Lituania (1988-1991). Las repúblicas bálticas han tenido un pasado muy turbulento por el cual, han estado integradas en diversos Estados, reinos e imperios durante los últimos siglos. El acceso a la independencia de estas, estuvo marcado no porque las repúblicas bálticas aplicaran la “declaración de los pueblos” de Lenin, sino porque tras desaparecer la URSS accedieron a la independencia denunciando el pacto Molotov – Ribbentrop.

Las repúblicas yugoslavas accedieron a la independencia por que la Constitución yugoslava contemplaba este derecho desde su fundación a las 6 repúblicas : Croacia, Eslovenia, Bosnia, Serbia, Montengro y Macedonia. La independencia de Kosovo, que no tenía contemplado ese derecho por ser una provincia “histórica” Serbia, fue más un producto de las ambiciones geopolíticas de EEUU y la OTAN con respecto a Rusia, que un auténtico proceso de independencia producto de sus habitantes y de los mismos criterios y garantías exigidas por la ONU. A pesar de todo, el nacionalismo catalán tanto de izquierdas como de derechas, ha puesto a Kosovo en muchas ocasiones como referente y una vía “legítima” a la independencia.

El caso de Eslovenia es otro gran referente del nacionalismo catalán y lo ha reivindicado mediante una comparación retorcida. La “lógica” nacionalista conocida a través de diversas declaraciones de políticos catalanes, establece a España en el papel de Serbia y la Yugoslavia de los Milosevic, Mladic, y Karadžic, mientras se presenta a Cataluña, como una región culta, rica y civilizada pero “colonizada” y sometida a una “dictadura” (sic). Uno de los grandes modelos de referencia del nacionalismo catalán, condujo además a la expulsión del país de miles de personas que procedían de otras repúblicas. El programa de expulsión comenzó el 26 de junio de 1991, cuando las autoridades eslovenas enviaron un aviso a los ciudadanos residentes de otras repúblicas para que en seis meses se “registraran”. Más de 170.000 personas tuvieron por un proceso legal mientras que otras 12.000 eligieron marcharse. Otros 18.000 que no se presentaron y, fueron eliminados del registro sin previo aviso descubriendo su inexistencia cuando tuvieron que ir renovar algún documento oficial.

La diferencia entre España y Escocia / Reino Unido es que el Reino Unido no tiene Constitución escrita y el principio básico sobre el que se basa la convivencia en el Reino Unido, es la soberanía absoluta del Parlamento de Westminster. El Parlamento del Reino Unido decidió delegar la competencia de convocar un referéndum en el Parlamento escocés y esta es la razón, por la que Escocia puede organizar referendos a diferencia de lo que dicta la Carta Magna española.

Como ya se ha indicado, Yugoslavia era un Estado federal cuya constitución establecía la posibilidad de acceder a la independencia a sus seis repúblicas (no así a Kosovo y Voivodina que eran provincias de Serbia), a través de un proceso pactado y acorde a la legalidad constitucional. Esta diferencia tan básica así como la propia naturaleza de la República yugoslava, la reconocía el primer ministro esloveno Miro Cerar, cuando declaró en octubre de 2017 que la independencia de su país de Yugoslavia hace 26 años, no era comparable a la situación política de la Cataluña, crisis para la que pidió una solución pacífica dentro del orden constitucional español. Cerar calificó a España como un “Estado democrático” reconociendo que “cuando hay una cuestión sobre la autodeterminación debe resolverse en línea con el orden constitucional de España y, lo más importante, se tiene que hacer pacíficamente, sin violencia, democráticamente y con diálogo. Valoramos mucho el derecho a la autodeterminación, que es un derecho internacionalmente reconocido, lo que está bien. Pero es verdad que uno tiene que tener cuidado porque hay grandes diferencias entre Eslovenia y Cataluña. Cuando Eslovenia decidió ser independiente lo hizo porque el anterior país común, Yugoslavia, empezaba a descomponerse. Y Yugoslavia no era un Estado democrático. La situación ahora en Cataluña es, desde todos estos aspectos, completamente diferente. España, incluida Cataluña, es un Estado democrático, y cuando hay una cuestión sobre la autodeterminación debe resolverse en línea con el orden constitucional de España y, lo más importante, se tiene que hacer pacíficamente, sin violencia, democráticamente y con diálogo” [337].

Otro de los ejemplos preferidos al que acude regularmente el nacionalismo catalán, es el caso de Escocia / Reino Unido. La diferencia entre España y Escocia / Reino Unido es que el Reino Unido no tiene Constitución escrita y el principio básico sobre el que se basa la convivencia en el Reino Unido, es la soberanía absoluta del Parlamento de Westminster. El Parlamento del Reino Unido decidió delegar la competencia de convocar un referéndum en el Parlamento escocés y esta es la razón, por la que Escocia puede organizar referendos a diferencia de lo que dicta la Carta Magna española. El gran hispanista Henry Kamen, considera que ambos casos, “no son comparables y tienen reglas de juego diferentes. Se repitió mucho hace un par de años aquello del expolio. Algo que se repitió sin dar justificación histórica ni económica”. Kamen sostiene además, que las reivindicaciones catalanas no tienen nada que ver con el caso escocés, porque “el nacionalismo escocés tiene argumentos sólidos, tiene razones históricas, está apoyado por gente inteligente y no es populista. Yo no veo nada en común entre los dos”. Kamen además considera que “No hay ningún expolio, Cataluña es la región más rica y eso también es ‘culpa’ de España” [270]. Hasta 1707, Escocia e Inglaterra habían sido monarquías reconocidas e independientes. En ese año, los parlamentos escocés e inglés firmaron el Acta de Unión (1707), por la cual ambos órganos eran disueltos y sus poderes se transferían a un nuevo parlamento en Londres, el Parlamento de Gran Bretaña. El Acta de la Unión de 1707 contemplaba la posibilidad de permitir la secesión escocesa si esta era la voluntad mayoritaria de los ciudadanos escoceses y se realizaba mediante el correspondiente proceso legal establecido. [271]

El siguiente ejemplo preferido por el nacionalismo,es el caso de Quebec en Canadá. En la sentencia de Canadá de 1999, se establecía que ante una disputa legal, deberíaprevalecer el principio democrático”, entendiendo por principio democrático el marco legal existente. En el punto 67, la sentencia canadiense indicaba,El consentimiento de los gobernados es un valor básico para nuestra comprensión de una sociedad libre y democrática. Sin embargo, la democracia en cualquier sentido real de la palabra no puede existir sin el imperio de la ley. Es la ley la que crea el marco dentro del cual se debe determinar y aplicar la voluntad soberana. Para ser legitimados, las instituciones democráticas deben descansar en última instancia, sobre una base legal. […] Sería un grave error equiparar la legitimidad con la “voluntad soberana” o la regla de la mayoría solo, con exclusión de otros valores constitucionales.”. El punto 78 de la misma sentencia desmonta el argumento nacionalista por el cual, “el voto es lo más democrático”, describiéndolo así: “Podría objetarse, entonces, que el constitucionalismo es, por tanto, incompatible con el gobierno democrático. Esta sería una visión errónea. El constitucionalismo facilita – de hecho, hace posible – un sistema político democrático mediante la creación de un marco ordenado dentro del cual las personas pueden tomar decisiones políticas. Visto correctamente, el constitucionalismo y el estado de derecho no están en conflicto con la democracia; más bien, son esenciales para ella. Sin esa relación, la voluntad política sobre la que se toman las decisiones democráticas sería socavada” [272].

El conflicto de Kosovo desde sus inicios ha servido de referente e inspiración a partidos y grupos nacionalistas e incluso de “izquierdas” y “antiimperialistas” de todo el espectro político español. Sorprende como todos los partidos nacionalistas en bloque, PNV, BNG, Aralar, EA, ERC, CiU, ICV apoyaron la formación de un narcoestado tutelado por la OTAN, cuyos dirigentes han estado vinculados al terrorismo, el tráfico de drogas, armas y de órganos.

Siguiendo con el ejemplo de Quebec, se puede contar con la opinión de una figura muy importante en este caso como es la de Stéphane Dion. Varias veces Ministro en Canadá, impulsó el desarrollo de la Ley de Claridad (Clarity Act) que fue aprobada por el parlamento de Canadá en el 2000 tras el referéndum de Quebec de 1995. En una entrevista de El País, Dion consideraba que democracia e integridad van de la mano: “Las democracias se sostienen en los derechos de ciudadanía. Los ciudadanos tienen derecho a serlo. Puede haber leyes que, en circunstancias extremas, les priven de ellos, por ejemplo, a quienes han cometido delitos. Pero, para la inmensa mayoría, ser ciudadano es un derecho transmisible a sus hijos. Esa es la interpretación democrática del artículo 2. Y es la razón por la que tantos países son democráticos e indivisibles, incluidas las nuevas democracias, que, tras años bajo el imperio comunista, lo primero que incluyeron en sus constituciones fue que un país era indivisible.”. Reafirmando el criterio de los tres casos en los que la ONU considera el “derecho de autodeterminación”, Dion afirmó que “La única circunstancia en la que se considera que el derecho de autodeterminación y el de secesión son equivalentes es una situación colonial, o una violación extrema de los derechos humanos. Cuando el Estado no reconoce los derechos del ciudadano, este tiene derecho a no reconocer al Estado. Pero si el ciudadano tiene sus derechos, nadie les puede privar de ellos“. De esta manera, la secesión unilateral de aquellas naciones que lo aplicaran sin estar encuadradas en algunos de los tres casos anteriores, estarían cometiendo una vulneración de los  derechos fundamentales de aquellos que quieren mantener su ciudadanía. Se trata pues de no privar a ningún ciudadano de su derecho a seguir siéndolo. Dion además reconoce que los nacionalismos en el fondo no buscan “reconocimiento”, sino más autonomía para avanzar hacia la obtención de una independencia político – económica de facto tal, y como describía el Programa 2000 : “No sirve de nada ofrecerles 10, porque entonces quieren 20, y después, 50, y después, 100. Lo que quieren es su propia bandera, su propio asiento en Naciones Unidas. No es que no tengan suficientes poderes o universidades, es una cuestión de identidad.” [273]. Dion continuó describiendo como “cualquier democracia que fuera incapaz de evitar una ruptura de esta magnitud del orden constitucional —por la que millones de ciudadanos se verían privados de su derecho a ser ciudadanos de ese país— estaría enviando un pésimo mensaje al mundo. La democracia y el principio de legalidad son inseparables. Que en una democracia un gobierno se aparte de la ley de leyes, la Constitución, e imponga a sus ciudadanos la obediencia fuera de la ley… Imagine lo que eso significaría para el vínculo entre democracia y legalidad”. Y volviendo a la Ley de Claridad (Clarity Act): “Nunca planteamos la cuestión como un enfrentamiento entre Canadá y Quebec. Dijimos que todos éramos canadienses y que no podíamos privar a un cuarto de la población de Canadá de su derecho a seguir siendo canadiense. Los quebequeses somos tan canadienses como los de Ontario y los de Manitoba. Todos tenemos el mismo derecho a serlo y protegeremos siempre ese derecho”. [274]

Otros de los casos expuestos en numerosas ocasiones como referente para el nacionalismo catalán, es Kosovo. Kosovo no tenía derecho a separarse y privar a la población serbia y de otras minorías de su nacionalidad según las leyes de la constitución yugoslava. De hecho, Kosovo era la cuna histórica de los serbios. Los intereses geopolíticos de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, la UE y la OTAN, llevaron el conflicto al límite, pues las autoridades serbias no se dejaron intimidar al principio por las provocaciones del ELK, que asesinaba continua e impunemente a policías y civiles serbios en un intento por generar una respuesta violenta que pudiera ser utilizada para justificar en la opinión pública internacional, la intervención de la OTAN. Eso es lo que ocurrió tras el montaje de la masacre de Racak, tal y como lo describió Michel Collon en su documental, “Los condenados de Kosovo”. A pesar de todo, el conflicto de Kosovo desde sus inicios ha servido de referente e inspiración a partidos y grupos nacionalistas e incluso de “izquierdas” y “antiimperialistas” de todo el espectro político español. Sorprende como todos los partidos nacionalistas en bloque, PNV, BNG, Aralar, EA, ERC, CiU, ICV apoyaron la formación de un narcoestado tutelado por la OTAN, cuyos dirigentes han estado vinculados al tráfico de drogas, armas y de órganos.

Nada más conocerse la sentencia de la Corte Internacional de La Haya sobre Kosovo, todos los partidos nacionalistas catalanes instaron Estado español areconocer definitivamente al nuevo estado europeo“. También vieron en la resolución, un aval al derecho democrático de los pueblos de “decidir su futuro”, “una cuestión de plena importancia“. Los gobiernos europeos y los servicios de inteligencia de la OTAN, eran conocedores de que detrás de la imagen amable de Rugova y los kosovares “perseguidos”, se estaba apoyando al partido de Hashim Thaçi (el exlíder de la narcoguerrilla ELK/UCK), el Partido Democrático de Kosovo. El referéndum de autodeterminación de Kosovo estuvo plagado de fraudes y votaciones sin apenas garantías, tal y como documentó el diario The Guardian. Kosovo fue reconocido por 73 de los 192 miembros de las Naciones Unidas y 22 de los 27 miembros de la UE. España, junto con Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumanía, no han reconocido al narcoestado al igual que Rusia, China y la mayoría de países de América Latina. Los intereses de las potencias occidentales eran tan grandes en Kosovo que el propio Tony Blair se erigió en el mayor defensor del criminal Hashim Thaçi, que sería más tarde acusado junto con su gobierno y camarilla paramilitar del ELK/UCK, de tráfico de órganos por la fiscal Carla del Ponte. A pesar de todo, el vicepresidente de Obama, Joe Biden le calificó como “el George Washington de Kosovo” mientras los nacionalistas españoles vieron en el ELK/UCK, una guerrilla compuesta porluchadores por la libertad”.

Los nacionalistas catalanes utilizaron pues Kosovo, como un modelo para la independencia sin importarles como se había llegado a esta. De hecho, entre las declaraciones de políticos nacionalistas, podemos recuperar las de Mirem Azkarate, ex portavoz del gobierno vasco, para quien “Kosovo es una lección sobre el modo de resolver de manera pacífica y democrática conflictos de identidad y pertenencia” [275] o el caso de Oriol Junqueras, para el queSólo países alejados de las buenas prácticas democráticas en el ámbito del derecho internacional, como España y Serbia se oponen a estos procesos”. [276]. Hoy, pasados ya más de 10 años desde la independencia, Kosovo es un Estado fallido donde la delincuencia, el lavado de dinero, el tráfico de seres humanos, el narcotráfico y el desempleo alcanzan cotas record además de tener el dudoso privilegio de albergar la mayor base militar estadounidense, Camp Bondsteel. Bondsteel ha sido utilizada entre otras cosas, para entrenar a “luchadores por la libertad” sirios con la ayuda de miembros del UCK [277]. Por otro lado, desde la independencia los albaneses kosovares han implementado una campaña de limpieza étnica contra diversas minorías, algo que ha sido completamente ignorado por la comunidad internacional y los propios partidos nacionalistas de España, para los que Kosovo sigue siendo una de las referencias políticas del “derecho de autodeterminación”.

El artículo 155 de la Constitución española que permite la intervención de una autonomía en caso de desobediencia constitucional, está tomado de la Carta Magna de la República Federal Alemana,que establece la prohibición de partidos políticos y organizaciones que atenten contra el orden constitucional. A pesar de todo, esto no ha impedido que los nacionalistas catalanes consideren el 155 como un artículo “franquista” que no está presente en otros países.

Aunque menos frecuentes, las alusiones a Alemania como el país “más democrático” que, según los nacionalistas catalanes “permite” referendos de independencia, choca nuevamente con la realidad. El Tribunal Constitucional alemán, negó a la región de Baviera el “derecho a decidir” la organización de un referéndum de independencia a principios de 2017. El tribunal dictaminó: “En la República Federal de Alemania, que es un Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán, los estados no son dueños de la Constitución” [287].  El artículo 155 de la Constitución española que permite la intervención de una autonomía en caso de desobediencia constitucional, está tomado de la propia Carta Magna de la República Federal Alemana. A pesar de todo, esto no ha impedido que los nacionalistas catalanes consideren el 155 como un artículo “franquista” que “no está presente en otros países”.

Elnacional.cat publicó una noticia en la que venía a decir que el partido de Angela Merkel, apoyaría las reivindicaciones del nacionalismo catalán sobre la realización de un referéndum, después de que el Dr. Wilhelm Hofmeister de la Fundación Konrad Adenauer, publicara un informe conocido como ‘Der katalanische Separatismus’. Elnacional.cat publicó : “el partido de Merkel apuesta por resolver el caso catalán más allá de la Constitución (…) golpe duro al inmovilismo del Estado ante el proceso catalán, esta vez desde la influyente Alemania (…) el informe publicado este jueves llega en un momento clave para el proceso” [278]. La orwelliana noticia cocinada en los agujeros de la memoria de el Elnacional.cat, no tardó en ser desautorizada desde la propia Fundación Konrad Adenauer. El Dr. Hofmeister publicó poco después una nota de prensa, declarando literalmente que el artículo del Elnacional.cat eran “fake news”. Hofmeister se explicaba así: “Lamentablemente el artículo de ‘elnacional.com’ no resume ni el contenido ni las conclusiones de mi informe correctamente, sino los presenta de una forma tendenciosa. El dicho periódico insinúa un supuesto apoyo al separatismo y una supuesta crítica al Gobierno de España que no están contenidos en mi informe. Además, en ningún caso, mi artículo puede ser considerado un pronunciamiento de la CDU alemana sobre el tema del separatismo catalán. ¡Ya el título del artículo de elnacional.com es una información falsa, un fake news!. Mi artículo (…) está escrito -como lo índico en la primera página- en contra de una visión romanticista de los separatistas (…) la segunda parte describe la radicalización de los independentistas catalanes durante los últimos años (…). La Fundación Konrad Adenauer rechaza el intento de instrumentalizar mi informe para intereses partidarios en Cataluña a través de lecturas y citaciones falsas y reducidas, y le pide a elnacional.com una corrección de las insinuaciones tendenciosas” [279].

La campaña de difamación contra España y la realidad de lo que dicen los principales organismos internacionales

Una de las cosas realmente novedosas de esta tercera ola de nacionalismo en Cataluña, ha sido la planificación y ejecución de un nuevo tipo de campaña de difamación contra España, el propio país, su historia, sus instituciones y sus gentes. La campaña de difamación nacionalista contra todo lo que sea España, se ha organizado desde de la propia Generalidad y las organizaciones “culturales” Ominum y ANC, divulgando todo los mitos infamantes antiespañoles que uno pueda imaginarse. Lo especialmente sorprendente en esta campaña, no solo el grado de odio y falsedades que ha venido divulgando la propaganda nacionalista, sino también la magnitud de esta y su proyección en el exterior.

España es según estudios de ‘The Economist’, ‘The Freedom House’ y el ‘Pew Research’, una “democracia plena”. The Economist por ejemplo, considera que España se encuentra entre las 17 mejores democracias del mundo, por delante incluso de EEUU, Italia, Bélgica o Francia y prácticamente empatada con el Reino Unido. Freedom House considera que en España hay mayores niveles de libertad y vida que en EEUU o en Francia y el Pew Research Center considera a España como el lugar “dónde son las elecciones más libres y más limpias“.

Artur Mas, ex presidente de la Generalidad dijo en cierta ocasión que “la democracia española es justita”, que “es una democracia de baja intensidad o pseudodemocracia”. Más contundente fue Eduardo Reyes, diputado de ‘Junts pel Sí’, que directamente calificó a España como “una mierda de democracia”. Raül Romeva, consejero de Asuntos Exteriores afirmó que “España no es una democracia real” y Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalidad que “la Constitución española es antidemocrática”. Otro asiduo a las declaraciones absurdas e impostadas, Joan Tardà declaró que “España es una democracia low cost”.

España es según estudios de ‘The Economist’, ‘The Freedom House’ y el ‘Pew Research’, una “democracia plena” con sus defectos graves, como todas, pero con más niveles de libertad que en EE.UU, Francia o Italia. The Economist por ejemplo, considera que España se encuentra entre las 17 mejores democracias del mundo, por delante incluso de EEUU, Italia, Bélgica o Francia y prácticamente empatada con el Reino Unido (8,3 vs 8,36) [280]. La Freedom House (Casa de la Libertad) de Estados Unidos, es una ONG fundada en 1941 conocida por su oposición al macarthismo y su apoyo al Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Se define como una organización que “ha mostrado y denunciado rotundamente las dictaduras de Centroamérica y Chile, el apartheid en Sudáfrica, la represión de la Primavera de Praga, la Guerra Soviética de Afganistán, los genocidios de Bosnia y Ruanda y la brutal violación de los derechos humanos en Cuba, Burma, la República Popular China e Irak. Del mismo modo, ha luchado por los derechos de activistas democráticos, creyentes religiosos, sindicalistas, periodistas y defensores del libre mercado” [281]. La Freedom House considera que en España hay mayores niveles de libertad y vida que en EEUU o en Francia y le da un 95 sobre 100, la misma nota que a Alemania o el Reino Unido. Los criterios utilizados por la Freedom House son la elección del jefe del gobierno mediante elecciones libres y limpias, la elección limpia y justa de los legisladores y si el marco legal y electoral del país es justo [282]. Otra prestigiosa organización que analiza los niveles de democracia en el mundo, es el Pew Research Center. El Pew Research Center realiza también sus propios mapas en los que establece los paísesdónde son las elecciones más libres y más limpias“. España sigue figurando como una de las naciones más democráticas del mundo [283].

Por otro lado, el informe anual emitido por el Reputation Institute, recoge opiniones de público general en países como Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, Marruecos y Portugal, mediante un muestra de más de 39.000 entrevistados. En la última muestra, España obtuvo la decimotercera nota más alta, siendola variable más influyente la referida a la calidad de vida (37,9%), casi a la par de la calidad institucional (37%) y claramente por delante del nivel de desarrollo (25,1%). Los atributos españoles más valorados en el exterior son la amabilidad de los ciudadanos, el nivel de seguridad, el entorno natural y el estilo de vida. Por el contrario, los que menos peso aportan a la nota internacional de España son el grado de desarrollo tecnológico, el nivel de empresas reconocidas y el sistema educativo” [284]. Destacados líderes extranjeros de todos los colores políticos, han valorado de la misma forma a la democracia en España. El histórico líder de los Verdes alemanes y presidente del partido durante 20 años, Joschka Fischer, escribió un artículo de opinión para El País, donde reconoce que España “es una democracia estable” y que “durante décadas ha mantenido el Estado de derecho de acuerdo con una Constitución democrática negociada por todas las partes y regiones, incluida Cataluña” [354]

Canalizándolo descontento social hacia los intereses del nacionalismo catalán

El descontento provocado por la crisis financiera y los casos de corrupción dentro del nacionalismo catalán (tan grandes y sistemáticos, o mayores incluso que los del Partido Popular), han sido sistemáticamente canalizados hacia el “Estado español”, creando paralelamente la “ilusión necesaria” de que la independencia era el “único camino posible”. Este modelo de propaganda propio de otras épocas de triste recuerdo, se ha perfeccionado hasta niveles insospechados gracias a lo se conoce como “revoluciones de color” o las llamadas “guerras de cuarta generación”.

Aquellas teorías se han convertido hoy en un conjunto de métodos de persuasión extremadamente sutiles a la vez que efectivos, tan persuasivos que han sido los propios sectores de la izquierda, los que más han fomentado y apoyado los nacionalismos regionales a pesar de ir totalmente en contra de la ideología socialista y de los propios intereses de la clase trabajadora.

Un ejemplo dramático de como las masas populares pueden ser fácilmente canalizadas hacia los intereses de una oligarquía, fue la forma en como en “1917 un liberal llamado John Dewey se atribuyó el mérito de guiar a una población pacifista a la guerra bajo ‘la influencia de un veredicto moral alcanzado tras la más completa de las deliberaciones por los miembros más sensatos de la comunidad… una clase que se ha de describir de forma inclusiva pero aproximada como los ‘intelectuales’, quienes habían ‘realizado el trabajo efectivo y decisivo a favor de la guerra”. [288]. John Dewey extrajo conclusiones, unalección psicológica y educativa” que sería más tarde aplicable a otros ámbitos de las democracias liberales modernas, conclusiones que consideraban “que a los seres humanos les resulta posible hacerse con los asuntos humanos y gestionarlos”. Solo quienes habían aprendido la lección, “los hombres inteligentes de la comunidad”, la “clase especializada” según Lippmann o los “observadores fríos” de Niebuhr podría guiar al “rebaño desconcertado” a “lograr un orden social mejor reorganizado” a través de la persuasión, la propaganda y en definitiva del “uso refinado , sutil e indirecto de la fuerza”, evitando el uso de “métodos groseros, evidentes y directos”. Aquellas teorías de manipulación social, se han convertido hoy en un conjunto de métodos de persuasión extremadamente sutiles y sofisticados a la vez que efectivos.

Un medio clásico para canalizar el descontento y el odio, es la creación de vídeos propagandísticos. En el caso de Cataluña y otras revoluciones de colores, el objetivo ha sido el mismo, ganar apoyos en la opinión pública catalana e internacional para que esta pudiera ejercer más a presión al Estado central. Se trata de un nuevo tipo de propaganda dirigida especialmente a las clases populares jóvenes, por lo general, poco informadas y más susceptibles a los mensajes lacrimógeno que se centran más en aspectos psicológicos y emocionales, que en explicar realmente de forma racional un problema . Jugar con los sentimientos y pasiones es algo que hizo Omnium en octubre de 2017, cuando publicó un vídeo titulado ‘Help Catalonia. Save Europe’. El vídeo era una copia grotesca (otra más) del vídeo ‘I am an Ukranian’, producido durante la “revolución” del Euromaidán. ‘I am an Ukranian’, presentado por la televisiones como un vídeo creado por los activistas ucranianos, fue producido en realidad por una compañía de relaciones públicas vinculadas a organizaciones no gubernamentales que favorecen “cambios de régimen” antidemocráticos.  El vídeo fue editado por un equipo que había producido anteriormente el documental conocido como ‘A Whisper to a Roar’, un reportaje sobre la “lucha por la democracia” financiado curiosamente por el príncipe Moulay Hicham de Marruecos, primo del rey. La “inspiración” de este documental vino de Larry Diamond, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), lo que no deja de ser curioso siendo el CFR como es un “grupo de expertos en política exterior más influyente” de Estados Unidos con profundos conexiones con el Departamento de Estado de EEUU. Diamond también ha trabajado estrechamente con ‘National Endowment for Democracy’ (NED), el “brazo civil” de la CIA y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El National Endowment for Democracy ha estado involucrado en innumerables “levantamientos populares” manufacturados, golpe de Estado y actos de cambio de régimen desde su creación en 1983, incluyendo la “Revolución Naranja ucraniana” de 2004. Larry Diamond también jugó un papel destacado en la Primavera Árabe bajo el paraguas de la NED [341].

En el caso del vídeo de Ómnium, el mensaje, la línea de estilo y el guión es exactamente el mismo que ‘I am an Ukranian’ e incluso muy similar a otros realizados para la oposición venezolana. El vídeo adopta el formato de una entrevista que se proyecta como “real” pero en la que en realidad, actúan actores pagados haciéndose pasar por “personas de la calle” que explican sus experiencias “traumáticas”. En el vídeo se afirma que “el Gobierno español declaró el referéndum ilegal“, cuando en realidad fue el Tribunal Constitucional o que el arresto de 14 miembros del gobierno catalán fue “sin orden judicial”, cuando la realidad una vez más dicta que fue un juez de instrucción de Barcelona quien decretó las detenciones. El vídeo también describe como “La policía española golpeó a ancianos y jóvenes. ¿Qué crimen cometió esta gente?. Ir a votar“. El vídeo continua su descripción particular de los hechos describiendo como “Nos amenazan con más represión si seguimos luchando por nuestra libertad. (…) Somos ciudadanos europeos como tú y necesitamos tu ayuda para defender la democracia y la libertad… España usó un nivel de fuerza nunca antes visto en un Estado miembro de la UE. (…)”. Este último punto es una nueva falsedad y manipulación más, teniendo en cuent, la fuerza que tuvo que emplear la policía por ejemplo en la cumbre del clima de Copenhague 2009 o en Genova durante la reunión del G-7.

El vídeo de Omnium se explica desenmascarando a la web que publica el vídeo (helpcatalonia.eu) y su principal referente, Oriol Soler. Soler es uno de los principales ideólogos que ha estado en la sombra durante todo el ‘procés’, siendo uno de los mas importantes titiriteros de la propaganda y las relaciones pública del independentismo. Se le considera como “una de las cabezas pensantes de los discursos de Puigdemont, entre ellos el de la declaración y posterior suspensión de la independencia el pasado 10 de octubre. También fue la persona que organizó la cena entre Junqueras y Pablo Iglesias, como él mismo reconoció a ‘Crónica Global’, y fundador del diario nacionalista ‘Ara’, del que se salió meses después. Se le atribuyen también la gestión de la campaña electoral de Junts pel Sí y la coordinación de la comunicación de la consulta del 9-N. Este vídeo es una estrategia de comunicación más del editor con el objetivo de forzar la intervención europea en el proceso, y podría no ser la última”. [342]. Vinculado a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), a Soler no le ha tratado nada mal el poder. En 2009 comenzó un proyecto para publicar un diario de orientación nacionalista, ‘Ara’. Nadie o muy pocos creían que saldría adelante el proyecto aunque gracias a su vinculación con ERC, su amigo Josep Lluís Carod-Rovira, entonces vicepresidente de la Generalitat, le concedió a finales de 2010 un millón de euros de fondos públicos. Y todo sin necesidad de que el medio existiera previamente. En este sentido, la Generalidad financió la creación de un nuevo diario privado de orientación nacionalista con dinero público. Desde entonces, ‘Ara’ sobrevive gracias a las generosas y puntuales subvenciones que que recibe anualmente del Gobierno catalán.

Soler también está vinculado a muchas otras empresas de “comunicación” y relaciones públicas que sobreviven gracias a las subvenciones y se crearon tras la llegada del tripartido catalán. A través de la empresa Sapiens, Soler planeó en 2014 una campaña de propaganda conocida como ‘El món ho ha de saber’ (El mundo lo tiene que conocer) para vender la independencia a los medios extranjeros. Sapiens elaboró anuncios publicitarios y materiales de propaganda que se entregaron a los principales corresponsales de diarios internacionales. Cada corresponsal fue agasajado con una atención altamente personalizada, organizándose viajes a medida para periodistas “importantes”, los cuales recibieron un “curso” rápido de historia independentista que incluía entrevistas, contactos con políticos independentistas y actos públicos pagados según Soler por las entidades soberanistas. Soler ha sido señalado por diversos medios de comunicación acusándolo de presionarlos para que no tuvieran una postura crítica con el independentismo. Una de las mayores presiones las sufrió ‘El Periódico de Cataluña’, y el periodista Enric Hernández además de exigir la dimisión del director del medio. Soler fue uno de los invitados secretos a la cena que ofreció Jaume Roures el 26 de agosto de 2017 en Barcelona, una cena a la que asistieron también Oriol Junqueras y varios líderes de Podemos, entre ellos Pablo Iglesias, pocos días después de los atentados yihadistas. Soler también asistió a una reunión con Julien Assange en la embajada de Ecuador en Londres el 9 de noviembre de 2017 durante los momentos álgidos de la crisis política en Cataluña, en la que Assange tuvo una participación especialmente extravagante y cuando menos, poco natural [360].

Cómo escenificar un “referéndum” y utilizarlo como trampa político – mediática

La escenificación del referéndum del 1-O había sido perfectamente estudiada y preparada. Aquel domingo se lanzaron todo tipo de bulos perfectamente preparados desde el “portentoso” y orwelliano aparato de propaganda nacionalista. Imágenes de un niño con la cabeza ensangrentada (consecuencia de las cargas de los Mozos de escuadra en 2012 durante las manifestaciones pacíficas del 15-M), se presentaron como “represión del Estado espanyol” durante la jornada del 1-O. De la misma forma, una anciana que se cayó por las escaleras de un colegio electoral y se hizo una herida abierta en la cabeza, fue presentada también como “víctima” de la “brutalidad policial”. La anciana, en vez de limpiarse la herida y curarla, la exhibió con una clara intencionalidad propagandística a los fotógrafos oficiales del referéndum que la convirtieron rápidamente en el centro de la indignación en las redes sociales. El montaje incluyó también cargas de la policía turca haciéndolas pasar por policía española o Guardia Civil, informaciones falsas en medios nacionalistas como aquella en la que se informó de un anciano que “había muerto por la intervención de la policía”, cuando en realidad había sufrido un infarto. Atendido precisamente por la propia policía, pudo salvar la vida mientras trabajadores públicos como los bomberos, impedían a la policía realizar su trabajo. La propia alcaldesa de Barcelona quiso sacar también partido político del 1-O acusando sin pruebas a la policía y Guardia Civil de cometer abusos sexuales, “abusos” como el cometido a Marta Torrecillas (concejal de ERC) que denunció falsamente en TV3 y en las redes sociales como “le habían roto los dedos uno a uno, le habían agredido sexualmente y arrojado por las escaleras”.

En una conversación intervenida por la policía, el número 2 de Oriol Junqueras, Lluis Salvadó,  pocos días antes del 1-O le comentaba a su secretaria, lo bonita que sería una “foto de un guardia civil llevándose una urna bajo el brazo“. Su secretaria reafirmaba lo dicho por Salvadó y agregaba que sería mejor  la foto de un guardia civil llevándose una urna bajo el brazo con “una metralleta colgando del cuello ¿no?“.

Owen Jones, autor del éxito de ventas ‘La demonización de la clase obrera’ y que se ha destacado por apoyar las revoluciones / guerras proxy contra Siria y Libía, tuvo aquel domingo una inusual actividad en sus redes sociales desde primera hora de la mañana, llamando a la “intervención de la UE” ante la “barbarie” española que “no permite dejar votar a los catalanes“. Marta Torrecillas declaró aquel día cual era la situación en Cataluña de la siguiente forma : “En dos meses Catalunya ha sufrido dos ataques terroristas. El 17-A, los yihadistas. El 1-O, la policía española”. [289].

La escenificación victimista de la Generalidad fue incluso más allá con las “informaciones” que presentó sobre los más de 900 heridos. Días después del 1-O, se conoció la curiosa forma de contabilizar los “heridos” en hospitales por parte de la Generalidad. El Hospital del Mar de Barcelona por ejemplo trataba a “heridos” por “ansiedades al ver las cargas policiales en televisión se contaron como agresiones en las cargas. Hubo personas que ni siquiera estaban en los colegios electorales y que acudieron al hospital muy nerviosos por ver las cargas por televisión, y se les registró con el mismo código”. [290]. De hecho, se ha reconocido que se dieron instrucciones desde la Generalidad a los centros de salud semanas antes del “referéndum”, para que cualquiera que llegara el día 1 con cuadros médicos como  ansiedad, nervios, dolor de cabeza, trastornos emocionales… debería ser contabilizado como “víctima” del 1-O en Barcelona. La Generalidad se supone que no quedó satisfecha propagandísticamente con el número de heridos iniciales, por lo que 19 días después del 1-O,  añadió 75 nuevos heridos en su balance final.

Otro ejemplo que ilustra como el gobierno catalán se preparaba para sacar réditos propagandísticos y mediáticos con la escenificación del “referéndum”, fue la conversación que mantuvo el número 2 de Oriol Junqueras Lluis Salvadó con su secretaria durante los registros que la Guardia Civil llevó a cabo en la Consejería de Economía de la Generalidad pocos días antes del 1-O. Mientras le pedía a su secretaria que destruyera documentos sensibles sobre la organización del “referéndum”, Salvadó le comentaba que el 1-O sería muybonito la foto de un guardia civil llevándose una urna bajo el brazo“. Su secretaria reafirmaba lo dicho por Salvadó y agregaba que sería mejor  la foto de un guardia civil llevándose una urna bajo el brazo con “una metralleta colgando del cuello ¿no?” [363]. En otros ejemplos de fabricación de imágenes y noticias falsas, encontramos a los propios políticos nacionalistas haciendo el papel de propagandístas. En este caso, el eurodiputado del PdCAT/CdC Ramón Tremosa, publicó una foto de policías chilenos antidisturbios frente a una niña que se hizo viral, gracias al empleo de la niña en cuestión. El Punt Avui difundió imágenes de la “brutalidad policial del Estado espanyol” cuando eran realidad, cargas de Mozos de escuadra de 2013 [291].

La escenificación de la “brutalidad policial” del 1-O, era una de las formas que ERC sugería utilizar contra el “Estado espanyol”. La ponencia política de Esquera de 2013 llamaba a “hacer cuanto haga falta” para que “el pueblo ejerza el derecho a decidir”, en palabras de la secretaria general del partido, Marta Rovira. “Hacer lo que sea” puede ser por ejemplo, utilizar todos los medios posibles para presentar a España ante “la comunidad internacional” y la opinión pública como mundial, como “una región sometida colonialmente u ocupada por una fuerza militar extranjera”.

El F.C Barcelona también aprovechó para utilizar el 1-O y meterse en política, utilizándo la celebración de su partido de Liga a puerta cerrada y las lágrimas de cocodrilo de su capitán Gerard Piqué, como arma mediáticapara que todo el mundo supiera lo que estaba haciendo el Estado español” en Cataluña. Acompañando a Piqué y en un alarde de “doble pensar”, los barcelonistas Guardiola y Xavi Hernández (que han trabajado o trabajan para el muy democrático Qatar), también hicieron sus propias escenificaciones, indignándose por la actuación policial y la democracia española, a la que tildaron de “Estado represor”. En todos los años que han trabajado Guardiola y Xavi en Qatar, nunca han hecho ninguna crítica al régimen qatarí, mucho menos a los cientos de trabajadores muertos en la construcción de los estadios de fútbol del país por parte de inmigrantes que trabajaron y trabajan en condiciones atroces en muchos casos. Resulta también curioso que el F.C Barcelona se presente sistemáticamente como “más que un club” que defiende unos “valores” con unay “tradición en defensa de Cataluña” mientras se ignora que es el mismo club que concedió dos medallas de oro a Franco (en el 72 y el 74), el único club que distinguió al dictador dos veces.

El “referéndum” del 1-O no cumplía con ninguno de los criterios requeridos por la Comisión de Venecia, algo que sabían perfectamente los dirigentes procesistas. Este es un punto clave para entender que el “referéndum” del 1-O era un montaje y que en realidad, no tenía vocación de auténtica votación, es el hecho de que la Comisión de Venecia establece un plazo de un año entre la aprobación de la consulta mediante el desarrollo de la normativa legal y su celebración, algo que la Generalidad nunca se planteó respetar. Además, la Comisión establece que cualquier referéndum tiene que pactarse políticamente a través del ordenamiento constitucional del Estado en el que se celebra. El referéndum tampoco establecía normas fundamentales como “un quórum de participación, ni una mayoría reforzada para declarar válido el resultado de la consulta. También se oblitera, como se establece en la Ley de la Claridad canadiense, la necesidad de establecer negociaciones entre los dos gobiernos implicados para concretar el traspaso de poderes en caso de victoria de los partidarios de la separación” [292], una portentosa “falsedad que será repetida hasta la saciedad por los medios de comunicación de la Generalitat y afines y que será creída a pies juntillas por las clases medias atomizadas y despolitizadas, base social del movimiento independentista para quienes el nacionalismo y la secesión más que una opción política es una religión laica. De ahí que en ellas la fe se imponga a la razón” [285].

Conviene recordar, que la escenificación de la “brutalidad policial” del 1-O, era una de las formas que ERC sugería utilizar contra el “Estado espanyol”. La ponencia política de Esquera de 2013, aprobada por unanimidad en el recinto La Farga, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), llamaba a “hacer cuanto haga falta” para que “el pueblo ejerza el derecho a decidir”, en palabras de la secretaria general del partido, Marta Rovira. “Hacer lo que sea” puede ser por ejemplo, utilizar todos los medios posibles para presentar a “Espanya” ante la comunidad internacional y la opinión pública como mundial, comouna región sometida colonialmente u ocupada por una fuerza militar extranjera”, tal y como sugería literalmente la ponencia de ERC de 2013 : “Es así como la doctrina internacional (Resolución de Naciones Unidas 1514-XV, de 1960, y 2625-XXV, de 1970) considera que la posibilidad de ejercer el derecho a la autodeterminación (constituir un estado independiente ex novo o por secesión de un estado que ya existía) queda reservada sólo a los pueblos en situación de sometimiento colonial, de ocupación militar extranjera o de integración en un estado que no respeta los derechos humanos y carente de un gobierno representativo del conjunto de los ciudadanos del territorio. Por tanto, a pesar de que seamos una nación (lo que España se apresura a negar siempre) y pese a que tengamos todo el derecho a la autodeterminación, el hecho de disponer de un sistema autonómico, de un parlamento y de un gobierno representativos, dificulta enormemente la tarea de hacer comprensible e indiscutiblemente legítimo, a ojos de la comunidad internacional, el uso efectivo de este derecho. ¿Cómo demostramos que estamos sometidos colonialmente u ocupados por una fuerza militar extranjera? La comunidad internacional puede sentenciar que hoy el Estado español conculca los derechos humanos a los ciudadanos de Cataluña?. A pesar de que muchos ciudadanos catalanes independentistas hayamos vivido las últimas décadas con el sentimiento de estar ocupados, colonizados y expoliados, y tengamos la sensibilidad democrática herida, ésta no había sido hasta ahora la percepción mayoritaria en Cataluña”.

Otro apecto que demuestra las intenciones “democráticas” del 1-O y el respeto a la “democracia”, es el hecho de que la Generalidad ha estado confeccionando de forma paralela y encubierta durante los últimos, un sistema completo de Administración Digital de las instituciones catalanas, un sistema completamente independiente del Estado español y todo ello, utilizando ilegalmente, los datos de todos de los “nuevos” catalanes que formarían parte del nuevo registro civil de la “Nació”, algo de lo que se enorgulleció meses antes públicamente, el juez del ‘procés’ Santiago Vidal [H]. Y es que con la ayuda de Estonia, la Generalidad ha estado desarrollando la que debiera ser la futura Administración Digital catalana. Este hecho es conocido gracias al proyecto del consorcio ‘Administració Oberta de Catalunya’, dependiente de la Generalidad y al que tuvo acceso el diario El País.El Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona tiene pruebas de esos planes, encontradas en los registros de la Guardia Civil del 21 de septiembre ordenados por el juez Juan Antonio Ramírez Sunyer en ese consorcio, el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información y la Fundación PuntCat” [306].

Del Euromaidán al Catamaidan, la primera revolución de color de Europa occidental

Como se ha venido indicando, desde su organización el “referéndum” del 1-O nunca tuvo la verdadera intención de plantearse como una consulta, legal, con garantías y pactado con el Estado. La excusa de los nacionalistas catalanas se construyó para responsabilizar al “Estado español” de no permitir  desarrollarlo y por eso se justificaron desde las filas independentistas todas las irregularidades que se cometieron. Pero anteriormente a las actuaciones del Estado, la coalición independentista organizó la consulta sin las garantías que exige la Comisión de Venecia. También se pudieron ver todo tipo de irregularidades a lo largo del día de la votación en lugares donde la policía no actuó incluyendo la definición del censo, el recuento de papeletas, las misma gestión de las “urnas”, etc. En vez de eso se planteó una portentosa mascarada política que implementó muchas de las características de las revoluciones de color.

En las manifestaciones “espontáneas” que siguieron al 1-O, se pudo ver como Cataluña se llenaba de actos sociales como parte del montaje político – mediático – popular de la segunda fase de esta etapa del ‘procés’. Barcelona especialmente se llenó de actos con declaraciones políticas y lectura de manifiestos por “organizaciones sociales y culturales”, banderas de la UE pidiendo ayuda por la “represión”, proyecciones de documentales para “concienciar” al público, think tanks y grupos de presión nacionalistas impartiendo doctrina mediante folletos a turistas y extranjeros sobre las bondades del ‘procés’, conciertos y actuaciones artísticas, concentraciones en sedes de partidos políticos no independentistas,  piquetes que cortaron carreteras, trenes y metros, asambleas para decidir las primeras medidas tras la independencia, huelgas de estudiantes de universidades fomentadas por los propios decanos, cursos y actos de desobediencia civil, defensa personal para actos de resistencia pasiva, charlas sobre historia independentista, deuda, comida orgánica, teatro, magos, sentadas y ocupación de edificios públicos y un largo etc de lo que supuso aquellos días de portentosa obra de ingenería social.

Este tipo revoluciones populares espontáneas (manufacturadas) se han utilizado no pocas veces a lo largo del siglo XX y han demostrado ser un instrumento de injerencia de gran poder y capacidad para realizar “cambios de régimen” o profundos cambios políticos. Entre las primeras revoluciones populares manufacturadas que iniciaron esta novedosa forma de deponer presidentes y subvertir el orden constitucional de países soberanos, podemos encontrar los golpes de Estado contra de Jacobo Arbenz (1954) en Guatemala, a Mossadeq (1953) en Irán, a Sukarno (1965) en Indonesia o Allende en Chile (1973).

Etren todo este folclore político posmoderno manufacturado, se ha podido ver a trabajadores públicos, como bomberos y Mozos de escuadra prestando su tiempo y su puesto civil como forma de obtener portadas y repercusión mediática. Una novedad especialmente orwelliana en este tipo “revolución espontánea”, ha sido el uso de menores para realizar protestas en comisarías o casas cuartel de la Guardia Civil. Los niños eran enseñados a gritar proclamas que difícilmente podían comprender, mientras en los colegios, no pocos profesores fomentaban a sus alumnos a señalar a los niños de padres no independentistas o aquellos niños cuyos padres trabajen en algún cuerpo de seguridad del “Estad espanyol”. Trabajadores de importantes empresas catalanas fueron amablemente obligados a hacer “huelga de país” tras el 1-O y realizar una marcha por la Diagonal. Uno de los casos más significativos fue el los trabajadores de Caixa Bank o del F.C Barcelona.

Días antes del 1-O, el 22 de septiembre, Joan Tardá se había dirigido en la Universidad de Barcelona a los “pioneros nacionalistas” en un discurso propio del estalinismo. En aquella ocasión, Tardá llamaba a “parir la República, pero quien la ha de capitanear sois vosotros. Y si no lo hacéis, habréis cometido un delito de traición a las generaciones que no se han rendido, y cometeríais un delito y una traición a la tierra” [293]. El mensaje era claro, no hay equidistancia, o eras un buen pionero o eras un enemigo del pueblo. En la misma línea, los jóvenes pioneros nacionalistas gritaban en las manifestaciones “las calles siempre serán nuestras” más de 40 años después de que Manuel Fraga popularizara la frase “la calle es mía”.

Lo que diferencia la revolución de las sonrisas de otras revoluciones de colores, es que es el primer evento de este tipo que se produce en Europa occidental para socavar la soberanía de un país teniendo como objetivo de fondo, desacreditar políticamente a la misma Unión Europea. Este análisis tiene uno de sus fundamentos en el hecho de que el apoyo político exterior que ha recibido el ‘procés’, ha llegado fundamentalmente de sectores de la extrema derecha europea y sectores nacionalistas eurófobos. Hasta ahora se habían producido varias revoluciones de colores “menores” o protestas organizadas por oscuros intereses como fueron el 15M, la crisis de los refugiados sirios a mediados de 2015, la ‘Nuit debout’ (“Noche en pie”) de abril de 2016 o las protestas del parque de Ghezi en Turquía en 2013. El que estas protestas fueran utilizadas políticamente por oscuros intereses, es perfectamente compatible con que muchas personas y organizaciones trabajaran en ellas con intenciones honestas aunque no es menos cierto que se detectaron intereses externos que financiaron y apoyaron dichas protestas para presionar a los gobiernos de turno a implementar una determinada agenda política.

A parte de las mencionadas anteriormente como revoluciones de colores “menores”, hasta ahora solo países del antiguo bloque del este y Oriente Medio, habían sido llevados al laboratorio del “cambio de régimen”. En Serbia, Macedonia, Georgia, Ucrania, Kirguizistán, Líbano, Túnez, Egipto, Libia, Siria o más recientemente, en Ucrania asistimos al intento o al derrocamiento de gobiernos legítimos por “manifestantes espontáneos no violentos” muy bien organizados y con conexiones con organizaciones internacionales de “fomento de la democracia”, tales como la Open Society Foundation o la NED. En el caso de Ucrania, una vez que los manifestantes no violentos se quitaron la careta, se pudo ver la verdadera cara detrás del Euromaidán, el ultranacionalismo ucraniano antiruso manejado por intereses estadounidenses y europeos. Los partidos Svoboda, UN/UNSO y el Pravy Sektor fueron considerados como “luchadores por la libertad”, aunque fueran herederos del prohombre ucraniano Stephan Bandera, líder político que se alió con los nazis y fue uno de los principales colaboradores e instigadores en el asesinato de miles de personas pertenecientes a diferentes minorías durante la Segunda Guerra Mundial en Ucrania.

Este tipo revoluciones populares espontáneas manufacturadas se han utilizado no pocas veces a lo largo del siglo XX y han demostrado ser un instrumento de injerencia de gran poder y capacidad para realizar “cambios de régimen” o profundos cambios políticos. Entre las primeras revoluciones populares manufacturadas que iniciaron esta novedosa forma de deponer presidentes y subvertir el orden constitucional de países soberanos, podemos encontrar los golpes de Estado contra Jacobo Arbenz (1954) en Guatemala, Mohammad Mosaddeq (1953) en Irán, Ahmed Sukarno (1965) en Indonesia o Salvador Allende en Chile (1973). Estas revoluciones “espontáneas” fueron manufacturas por la Agencia Central de Inteligencia mientras que las nuevas revoluciones populares son un producto de similares intereses pero ejecutados de una forma más heterogénea por organizaciones “sociales”.

Manufacturando la posverdad nacionalista

El “referéndum” del 1-O puede clasificarse como una operación político – psicológica destinada fundamentalmente a la opinión pública internacional peroque  también buscaba el apoyo de sectores de la izquierda española a través del ya comentado oximoron político que representa el “derecho a decidir”, una nueva forma de agitación y propaganda. Al fin y al cabo, lo importante era conseguir la foto. Como decía William Randolph Hearst, Usted suministre las imágenes, yo suministraré la guerra”. Y la guerra de la información tal y como hubiera hecho Randolph Hearst, comenzó el 1-O, extendiéndose hasta la aplicación del artículo 155 y la disolución del gobierno catalán. España perdió sus últimas posesiones coloniales a raíz de un montaje político como fue el autohundimiento del Maine, hundimiento que generó el pretexto necesario para la intervención estadounidense en Cuba y Filipinas. Los medios estadounidenses, aleccionados desde gran parte del establishment americano, comenzaron una campaña de bulos y falsedades acusando a los españoles de cometer todo tipo de atrocidades para ganarse a la opinión pública norteamericana. Y funcionó y funcionaría también el día del “referéndum” del 1-O.

El posicionamiento inicial de gran parte de la prensa occidental con la mascarada nacionalista del 1-O y los primeros días tras esta, delata una reveladora intencionalidad en “hacer daño” políticamente a España, divulgando una serie de mitos, bulos y falacias que se han repetido sistemáticamente, presentando burdamente a la España de hoy como un Estado fascista y franquista, que “ocupa y coloniza” Cataluña desde 1714. Este modus operandi de medios internacionales dedicando gran cantidad de noticias y portadas a Cataluña cuando nunca antes habían tenido el más mínimo interés en el ‘procés’, revela una considerable impostura mediática y el doble estándar de estos, pues esos mismos medios nunca publicarían noticias con el mismo criterio si un referéndum ilegal y unilateral de secesión se produjera dentro de sus fronteras. Ya hemos visto como Diplocat y otras instituciones de la Generalidad han pagado o subvencionado trabajos y libros de periodistas en todo el mundo para que hablen favorablemente del ‘procés’.

La editorial del New York Times llamada ‘Chaos in Catalonia’, describía como “Cataluña no puede reclamar estar colonizada ni oprimida. La región tiene uno de los más altos niveles de vida en Europa, junto con una considerable autonomía política y cultural”. La Vanguardia tradujo “erróneamente” la frase, presentándola como “Cataluña no puede ser colonizada ni oprimida”.

Uno de los medios nacionalistas más importantes a la par que menos rigurosos de todo el ‘procés’, ha sido La Vanguardia. El 2 de octubre, La Vanguardia, elevó el arte de la manipulación periodística a cotas verdaderamente orwellianas. Como si se tratará de una noticia adaptada en los agujeros de la memoria de la novela de Orwell, La Vanguardia del Conde de Godó publicó una traducción “incorrecta” del New York Times sobre Cataluña. La editorial en cuestión del New York Times llamada ‘Chaos in Catalonia’, describía comoCataluña no puede reclamar estar colonizada ni oprimida. La región tiene uno de los más altos niveles de vida en Europa, junto con una considerable autonomía política y cultural” (“Catalonia today cannot claim to be colonized or oppressed. The region has one of the highest standards of living in Europe along with considerable political and cultural autonomy.”) [294]. La Vanguardia tradujo “erróneamente” la frase, presentándola como “Cataluña no puede ser colonizada ni oprimida” [295]. No era la primera vez. La Vanguardia ha intentado colar muchas noticias falsas grotescamente manipuladas. En otro caso especialmente sonrojante, Francesc Sallés Fibla junto con Jordi Joan que dirigen la edición digital, publicaron unduro aviso de la ONU a España por su estrategia contra el referéndum”. El aviso en realidad no provenía de la ONU, sino de dos “expertos independientes” que no pertenecían a ningún organismo o institución dependiente de las Naciones Unidas, sino al llamado ‘Cercle Català de Negocis’, en el que Alfred Zayas describió a Fidel Castro como “del calibre de Ghandi y Mandela”. [330]

En el plano de los medios de comunicación pronacionalistas, Cataluña tiene el privilegio de que su cadena pública, TV3, pueda emitir en otras comunidades como Aragón, Baleares y Valencia su mensaje nacionalista, reaccionario y excluyente. TV3 puede considerarse como el NODO del nacionalismo catalán, un medio que los políticos nacionalistas han usado y abusado de él hasta extremos orwellianos. Merece la pena recordar el paso de Daniel Estulin, el famoso escritor de bestsellers conspiranóicos que ha pasado de denunciar las revoluciones de colores y las políticas de las élites globalistas, a hacer suyos los mitos del nacionalismo catalán mediante un discurso abiertamente racista propio de los eugenetistas del siglo XIX. Fue en una tertulia de TV3 en la que afirmó (sin que la presentadora le obligara a retractarse) que “Cataluña quiere marcharse de España por razones obvias y lo entiendo. Nadie quiere apoyar a Andalucía, que son unos vagos que no trabajan nunca. “España deja de existir como país, si alguien habla de algo, habla de Cataluña, en Alemania, Francia, Suiza, España es África del norte, Cataluña es la única que se salva porque trabajan como los europeos, se parecen a los europeos, tienen la forma de pensar como los europeos. De Madrid para abajo es África del norte, Portugal es África del norte, Grecia es totalmente África del norte, Cataluña es la única que se salva en toda esta historia” [296].

The Guardian también publicó muchas informaciones de carácter negativo precocinadas.Owen  Jones calificaba ya desde primera hora de la mañana la “represión policial” como una “barbarie” y llamaba a la “intervención de la UE” en España. Owen Jones se ha distinguido en el pasado reciente por apoyar “revoluciones de colores” como la Primavera Árabe, intervenciones militares prooccidentales en Siria y Libia así como el propio Euromaidan ucraniano o por describir a Barack Obama como “divertido y encantador“. [297].

El hecho que durante toda una semana desde el 1-O una gran parte de la prensa internacional y medios “alternativos”, se pusieran al servicio del independentismo, no debería realmente sorprender y revela varias cosas interesantes. La primera, la completa incompetencia del gobierno español para trasladar mediante un gabinete de prensa, la versión del Estado español y la segunda, el alcance de la maquinaria de propaganda del ‘proces’. Incluso medios alternativos y progresistas respetados como Newsbud, Counterpunch, Global Research, The New Yorker, etc, publicaron algún tímido (y simplista) artículo en los que se reproducían como si de una plantilla se tratara, los mismos mitos, falacias y estereotipos de la propaganda nacionalista catalana que se han repasado. En un alarde de negligencia informativa, pocos medios se resistieron a la hora de utilizara  “Franco y los franquistas en el gobierno” como tema central y como principal causa de los acontecimientos del 1-O y los días posteriores. En este sentido, todas las informaciones de estos medios, destacaban una España “fascista” cercana a la “guerra civil” que “oprimía y reprimía” a la población de Cataluña, entendiendo por “población de Cataluña” a la población independentista.

Otros de esos casos de cómo algunos periodistas de prestigio han caído en la trampa del nacionalismo catalán, es el de John Lee Anderson. Periodista estadounidense de gran trayectoria tras haber pasado por The New Yorker, Financial Times, The Guardian, Time, Life, Le Monde, etc y especializado en temas latinoamericanos, Anderson, considera ahora a Cataluña un oasis de valores europeos frente a una España atrasada e incapacitada para hacer frente a sus problemas. No hace mucho tiempo, Jon Lee Anderson escribió un reportaje sobre el reinado de Juan Carlos I en el que se deshacía en elogios hacia la España de hace 10 años: “España era una nación atrasada y aislada, que estuvo gobernada durante casi 40 años por un régimen fascista. Hoy es una nación próspera y socialmente tolerante con una democracia plena”. Diez años después, toda parece haber cambiado. Utilizando muchos de los mitos de la Leyenda Negra, afirma ahora, De repente, la historia parece volver a estar viva en España, y quizás valga la pena recordar que fue el apoyo de Cataluña a un rey de los Habsburgo lo que provocó la pérdida de su independencia, durante la Guerra de Sucesión, en la que los Borbones, antepasados de Felipe, se convirtieron en monarcas de España”. Anderson da así validez al mito de 1714 y la Guerra de Sucesión como una guerra de Cataluña contra España, en la que esta perdió su supuesta independencia, algo que ningún hispanista se toma en serio. Anderson, al igual que otros “famosos”,y “activistas” y periodistas, publicó su artículo tres días después del 1-O y curiosamente y al igual que el resto de apoyos que llegaron desde el exterior al ‘procés’, evitó presentar el “referéndum” del 1-O como el mayor fraude electoral de la historia de la Unión Europea. En vez de ello, Anderson siguió el patrón y la plantilla repartida por Diplocat hablando de “represión”, “brutalidad policial” y escenario de “guerra civil” [318]. Con el paso de los días, ese apoyo internacional al ‘procés’, se fue diluyendo y muchos diarios comenzaron a realizar artículos y análisis más equilibrados. Y es que, como decía Abraham Lincoln, “puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”.

Cuando los medios más prestigiosos y personalidades políticas empezaron a reconocer el engaño nacionalista

The Guardian fue uno de los medios que durante el 1-O y los días inmediatamente posteriores, publicó artículos que contenían los principales mitos y manipulaciones políticas divulgadas por el nacionalismo catalán. El exdirector de The Guardian, Peter Preston, se sintió en la necesidad de escribir un artículo titulado ‘La violencia en Cataluña necesitaba un examen más detallado en la época de las noticias falsas’, en el que describía algo tan lógico como queHabríamos esperado un poco más de diligencia en esas cifras e imágenes de participantes en el referéndum catalán. (…) Fotos de manifestaciones diferentes (…) fotos de manifestantes sangrando (…) eran de una huelga minera de hace 5 años (…) Esa mujer a la que le rompieron todos los dedos. Y no se los rompieron. ¿El niño de 6 años paralizado por la brutalidad policial? No sucedió. Lesiones graves del día: sólo 2. (…). El relato de lo que pasó, incluyendo el detalle de esos 893 votantes heridos, no fue comprobado de forma independiente. No hay premio para el terror y el aborrecimiento levantado sobre cimientos frágiles” [320].

Otros medios terminaron reconociendo que el “referéndum” nunca tuvo un carácter de ser verdadera una consulta con todas las garantías, sino simplemente un medio como decía Alfons López Tena, el creador del eslogan “España nos roba”, una forma de “crear agitación y propaganda”.  El referéndum no fue sino una escenificación política que de haber ocurrido en cualquier país del mundo, habría sido prohibidao utilizándose seguramente formas más expeditivas, por no hablar ya del encarcelamiento de sus líderes o de la propia prohibición de partidos políticos favorables al separatismo, como establece la Constitución alemana  así como otras constituciones de países considerados referentes democráticos para los nacionalistas.

Tuvo que ser el ex director de The Guardian, Peter Preston, quien desmontara la mayoría de falacias y montajes divulgados por el aparato de propaganda procesista. El 15 de octubre, Preston hacía un análisis igualmente riguroso, focalizando el origen del ‘procés’ y el apoyo popular al nacionalismo catalán en el aparato de ”propaganda” de la oligarquía catalana nacionalista.

Otro medio que se dejó llevar inicialmente por la vorágine nacionalista fue el Washington Post [321]. El 19 de octubre, Amanda Erickson describió algunas de las “fake news” del 1-O a través de la cuenta de Twitter Maldito Bulo, destacando como muchas de las”noticias” habían sido preparadas y se publicaron sabiendo que eran falsas o inexactas [322]. También aparecieron bulos por parte de “unionistas”, aunque la diferencia con respecto a los bulos nacionalistas, es que los bulos “unionistas” nunca fueron avalados y utilizados por el gobierno o los grandes medios “españolistas”, algo que sí hizo en muchos casos la Generalidad, incluso en ruedas de presa y por supuesto, en sus medios afines. Incluso la BBC  dio por buena la cifra de 900 heridos, cifra que había sido dada por Puigdemont y que pocos medios se molestaron en contrastar en un primer momento.

Foreign Policy, la revista estadounidense fundada por Samuel Huntington y hoy propiedad del Washington Post, inicialmente también cayó en la trampa pidiendo incluso al gobierno español “negociar” aunque el medio no tardó en cambiar de postura al investigar más en profundidad. Uno de los artículos que mejor describe el cambio, es el que escribió Daniel Runde describiendo la situaión de la sigiuente forma :“Cataluña saliendo de España sería como si Illinois saliera de Estados Unidos. La Constitución española de 1978 es similar a la de EEUU en varios aspectos. La Constitución de EEUU no contempla la secesión. Sin ser demasiado melodramático, los EEUU lucharon una Guerra Civil en parte por el asunto de si los estados podían o no separarse. El Gobierno Federal de EEUU intervendría si , por ejemplo, Louisiana o Illinois pretendieran la secesión.. El Gobierno de España está haciendo lo mismo en Cataluña. El 6 de diciembre de 1978 Cataluña votó 90% a favor de la Constitución de 1978. Esto garantizó a Cataluña muchos beneficios, incluyendo: el catalán como lengua oficial, reconocimiento de la “nación” [nacionalidad] catalana dentro de España y educación bilingüe. Los catalanes han ganado mucho. Han abusado con su reciente referéndum y no merecen apoyo internacional.”. Daniel Runde además calificaba el 1-O de “acto de teatro político”, una escenificación en la que “hubo numerosos actos fraudulentos, y fue una provocación masiva.” [323]

En sendos artículos de opinión, The Guardian y Liberation reconocían y advertían de los peligros que entrañaba dar cualquier tipo de legitimidad a un “referéndum” farsa y a la misma campaña por la independencia del gobierno nacionalista de Puigdemont. The Guardian reconocía que “la votación es inconstitucional. (…). El referéndum es, francamente, ilegal. Los tribunales lo han declarado inconstitucional. Por lo tanto, la amenaza de los líderes catalanes de organizarlo y declarar la independencia dos días después de un supuesto triunfo en las urnas es profundamente peligrosa. Actualmente, no existe una forma legal de celebrar una votación como ésta, ni tampoco ninguna preparación legítima para su celebración. Sólo el 10% de los españoles apoya el referéndum. Tres cuartas partes de los partidos en las Cortes de Madrid lo rechazan. No hay evidencia de que los propios patrones de votación de Cataluña puedan darle impulso (…) No sueñen, por favor”. [325]

Tuvo que ser Peter Preston de The Guardian, quien desmontara la gran mayoría de falacias y montajes divulgados por el aparato de propaganda procesista. En su artículo del 8 de octubre de 2017 titulado ‘La violencia en Cataluña necesitaba un examen más detenido en la época de las noticias falsas’, describía lo que muchos no querían. Preston describía su asombro y consideraba que los datos de la Generalidad ofrecidos el 1-O,  requerían para su análisis  de “un poco más de diligencia con respecto a las figuras e imágenes de la demostración del referéndum catalán. A los verificadores de los hechos. El informe de lo ocurrido, incluidos los detalles de esos 893 votantes lesionados, no se había revisado de forma independiente. Lo cual es importante, incluso en esta etapa. No hay bonificación para el miedo y el odio construidos sobre bases frágiles”. [326]. El 15 de octubre Preston hacía un nuevo análisis igualmente riguroso, focalizando el origen del ‘procés’ y el apoyo popular al nacionalismo catalán en el aparato de ”propaganda” de la oligarquía catalana nacionalista. Preston describía como “Cataluña ha tenido sus propios servicios de radio y televisión desde 1983, programando sólo programas en catalán y ¿lo adivinan? pagados por el mismo gobierno que declaró la “cuasi independencia” hace pocos días.. El lenguaje es un comodín cuando tratas de definir la nacionalidad. Las áreas de la Cataluña interior más comprometidas con la independencia son también las que más usan el catalán como su primera y muchas veces única lengua. Dependen de TV3 y sus cuatro canales hermanos para las noticias, series y telenovelas, y escuchan la radio pública catalana a todas horas. Los algoritmos de sus redes sociales siguen el mismo patrón. Y el cuadro que han pintado sobre todo esto a menudo no casa con las complejidades que se encuentran en Barcelona. Han vivido en una burbuja mediática de opinión establecida, convencidos de que la UE recibirá a su nueva nación en su seno, que el futuro económico está despejado, que “tomar el control” resolverá todos los problemas. La pasión está arraigada. (…) . Si puedes hacer que el resto del mundo desaparezca, entonces la duda se convierte en algo extraño.” [329].

El diario francés Le Monde exponía en su editorial del 23 de octubre de 2017, como los nacionalistas vivenen una burbuja” y “venden ilusión (…), pero no se atreven a organizar un escrutinio regional bajo el control de la autoridad electoral española (…). Prefieren la política de lo peor“. Le Monde continuaba describiendo como España “vive una tragedia” en la que el jefe del Ejecutivo catalán “se ha colocado fuera de la ley” y “ha asumido el riesgo de un cara a cara con Madrid que puede derivar en violencia. Puigdemont cuenta con una radicalización de una parte de la opinión (….). Sabe que una administración directa de Cataluña por parte de Madrid unirá al campo independentista.“. Se recordaba también que el “referéndum” del 1-O era “ilegal” y contrario a la Constitución de 1978 y que ello invalidaba cualquier ápice de democracia que pudiera tener la reivindicación nacionalista y se preguntaba, “¿Qué hacer con la expresión de ese micronacionalismo ultra impulsado por gente que por otra parte denuncia los peligros del nacionalismo?“. Continuaba acusando a Puigdemont de elegir “la estrategia de la tensión” y que “no se puede obviar que el señor Puigdemont tiene bien poco respeto por la democracia“. Le Monde señalaba especialmente a TV3 por “mentir” y ser la agencia de “propaganda” del ‘procés’, calificando a la cadena de tener una línea “propagandística” y describiendo como desde “hace meses la televisión pública catalana aporrea con una propaganda independentista simplista y mentirosa. Y meses que recurre a una retórica victimista que quiere hacer creer, de forma grotesca, que Cataluña es víctima de un regreso de la dictadura franquista. Éste no es el caso“. [327].

Maxime Forest, profesor de ciencias de las ciencias políticas del prestigioso Sciences Po (OFCE, CEVIPOF) y especialista en geopolítica europea, considera el ‘procés’ como un “relato hábilmente desplegado por el campo separatista” que se encuentra a “mil leguas” de ser un “movimiento cultural y democrático, europeo y abierto. Se encuentran, repetidos como un mantra, todos los clichés del nacionalismo más obtuso, teñidos de racismo, de desprecio de clase, incluso de una forma de supremacismo cultural”.

El diario Liberation fundado por Sartre, orientado a la izquierda, se había adelantado a la mayoría de medios de comunicación internacionales a la hora de describir lo que estaba realmente pasando en Cataluña entre septiembre y octubre de 2017. Maxime Forest, profesor de ciencias de las ciencias políticas del prestigioso Sciences Po (OFCE, CEVIPOF) y especialista en geopolítica europea, considera que el ‘procés’ como un “relato hábilmente desplegado por el campo separatista” que se encuentra a “mil leguas” de ser un “movimiento cultural y democrático, europeo y abierto. Se encuentran, repetidos como un mantra, todos los clichés del nacionalismo más obtuso, teñidos de racismo, de desprecio de clase, incluso de una forma de supremacismo cultural: de un lado el ‘nosotros’, un pueblo educado, trabajador, progresista, honesto, republicano y europeo. Del otro, ‘ellos’, canalla ibérica retrógrada, perezosa y corrupta, atada a una monarquía desacreditada a fuerza de escándalos y perpetuamente retrasada respecto a la hora europea. (..) el hecho de que varios de los casos de corrupción más jugosos de los últimos años implican precisamente al nacionalismo catalán pata negra, cuya conversión al separatismo coincide con la frecuentación de los tribunales españoles. El inmovilismo de Mariano Rajoy no es la causa primera de la crisis política. Hay una fuerte tentación de hacer del recurso de inconstitucionalidad del PP (…) contra el nuevo Estatuto (…) el pecado original que abrió la vía a la una secesión unilateral. Pero además de que más del 90% del Estatuto fue validado por el juez constitucional (14 artículos de 223), los elementos retocados (…) constituían claramente un casus belli constitucional. El recurso ejercido contra el Estatut no exime en nada al actual gobierno catalán de su huida hacia adelante fuera de todo marco legal (…). De la salida a esta crisis depende mecánicamente el futuro de Europa entera. Si se permite a una región ejercer unilateralmente, en un contexto de estado de derecho, el derecho a la autodeterminación (…), será el fin de la inviolabilidad de fronteras establecidas a precio de sangre. Si un solo régimen constitucional -húngaro, polaco u hoy español- es derrocado por la subversión de las reglas democráticas en beneficio de un partido o coalición con pretensión hegemónica o mesiánica, habrá que escribir la necrológica de Europa como espacio fundado sobre la separación de poderes y el imperio de la ley.” [328].

El 23 de octubre de 2017, el Consejo Editorial de The Wall Street Journal, publicaba un artículo titulado ‘Gobierno y ley en Cataluña’ en el que reconocía lo obvio, “El mundo está patas arriba cuando un líder electo que exige el cumplimiento de una Constitución democrática es acusado de dar un golpe de estado, pero eso es lo que ha ocurrido en Cataluña este mes. Rajoy tiene que poner fin a esta farsa por respeto a los catalanes leales”. En relación al artículo 155, lo calificaba de “medida draconiana” aunque reconocía que “no tiene nada de antidemocrático” y que “Rajoy no tiene muchas más opciones“. The Wall Street Journal calificaba además el “referéndum” como “un ardid publicitario disfrazado de elecciones dice querer independizarse”, mientras la Generalidad creaba un ambiente para que “imperara la ley de la calle”. [333].

En contraste, medios como Sputnik y RT continuaron durante días publicando noticias negativas España y favorables a las tesis nacionalistas, mostrando así un esperpéntico doble estándar a la hora de analizar otros fenómenos separatistas en el mundo o en la propia Rusia. Además del doble estándar, tanto el Estado ruso como los medios rusos financiados por este, debieron realizar un portentoso ejercicio de doble pensamiento orwelliano, pues promover el separatismo en Rusia está gravemente penado lo que al parecer, no impide fomentarlo en el extranjero, una política abiertamente  injerencista que ha denunciado no pocas veces el Kremlin en sus áreas de influencia y que ahora, cínicamente, negaba estar aplicando en España.

La doctrina Gerasimov aplicada a los medios de comunicación rusos “independientes” en el ‘procés’

Además de los medios financiados por el Estado ruso, el Kremlim controla la conocida como Internet Research (Agencia de Investigación de Internet), una empresa creada en 2014 durante la crisis ucraniana que a pesar de lo que puede indicar su nombre, no es una agencia gubernamental. Más conocida como Glavset, la Agencia de Investigación de Internet utiliza su nombre para disfrazarse como una entidad rigurosa pero en realidad, se dedica fundamentalmente a desinformar o informar de forma tendenciosa en favor de ciertos intereses políticos. En jerga rusa cibernética, la Internet Research es conocida como los Trols de Olgino. Los trols son personas que “publican contenido en Internet con intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos” [365]. Las “granja de trolls” han sido creadas en diversos países como parte de la guerra de la información en Internet y su fin es último, es el desarrollo de operaciones de influencia/injerencia política integradas en las llamadas Guerras Híbridas y de Cuarta Generación, esto es, “la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a la Guerra Psicológica Mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW” [366].

Las fuerzas armadas rusas desarrollaron la doctrina Gerasimov para entre otras cosas, desarrollar un sistema novedoso con el que  combatir en las futuras “guerras de la información”. Para el general Valeri Gerasimov, Jefe del Estado Mayor General ruso, los efectos de la “guerra informativa” se encuentran al mismo nivel que el empleo masivo de tropas: “Hay que prestar una atención especial al que es el elemento esencial de los métodos híbridos. La falsificación de los acontecimientos, la limitación de la actividad de los medios de información, se convierten en uno de los métodos asimétricos más eficaces para la conducción de las guerras. Su efecto puede ser comparable a los resultados de un uso masivo de tropas”.

La Internet Research (Agencia de Investigación de Internet) emplea cientos de cuentas falsas registradas en las principales redes sociales, foros de debate, sitios de periódicos en línea y otros ámbitos de la Red. Según diversas fuentes, Glavset empleaba a más de 1000 blogueros y comentaristas en un solo edificio de la Agencia ya en 2015. Glavset  es propiedad del empresario Evgeny Prigozhin y tiene estrechas relaciones con el propio presidente ruso, encargándose de organizar determinados banquetes y eventos de Estado. Antes de “fundar” Glavset, Prigozhin pasó ocho años en prisión por fraude y robo. Cuando salió de prisión, abrió una empresa de hostelería llamada Concord Catering, lo que no le ha impedido dedicarse también a “cocinar” en las redes sociales información tendenciosa favorable al Kremlin. Se ha estimado que las empresas de Evgeny Prigozhin han destinado un presupuesto mensual a Glavset de cerca de medio millón de dólares. Preguntado por Glavset, el portavoz presidencial ruso Dimitri Peskov negó la existencia de granjas de trolls afirmando: “No sabemos nada sobre esta agencia y jamás hemos tenido contacto con ella… si es que existe” [367].

Rusia conoce muy bien la importancia no solo de controlar la información en Internet, sino de distribuirla estratégicamente para favorecer sus intereses. Rusia ha padecido diferentes tipos de injerencias mediáticas en Internet calificadas de “espontáneas” y “populares” y presentadas desde Occidente como “revoluciones democráticas”. En este sentido, las fuerzas armadas rusas desarrollaron la doctrina Gerasimov para entre otras cosas, desarrollar un sistema novedoso con el que combatir en las futuras “guerras de la información”. El general Valeri Gerasimov, Jefe del Estado Mayor General ruso, dio un  discurso remarcable ante la Academia de Ciencias Militares rusa en 2013, que sería publicado semanas después con el título ‘El valor de la ciencia radica en la anticipación’. El documento es considerado en Occidente como el programa fundacional de la “doctrina Gerasimov” sobre la guerra híbrida destacándose entre otros muchos factores, la importancia que en la “guerra híbrida” tiene la “guerra informativa”. Para Gerasimov los efectos de la “guerra informativa” se encuentran al mismo nivel que el empleo masivo de tropas: “Hay que prestar una atención especial al que es el elemento esencial de los métodos híbridos. La falsificación de los acontecimientos, la limitación de la actividad de los medios de información, se convierten en uno de los métodos asimétricos más eficaces para la conducción de las guerras. Su efecto puede ser comparable a los resultados de un uso masivo de tropas”. De ahí la importancia dada por Gerasimov a la “guerra informativa”, una importancia emergida por el uso sistemático de “revoluciones de colores” y “populares” que se libran contra la opinión pública [368]. En este sentido, la estrategia de Rusia en la Cataluña del ‘procés’, parece ser la respuesta a la posición de la UE con respecto a Ucrania o a la independencia de Kosovo.

La Universidad George Washington realizó un estudio que sacó a la luz como más de cinco millones de mensajes, fueron diseminados antes y después del 1-O mientras que RT y Sputnik se valieron de miles de cuentas, para distribuir su propia información manufacturada. Javier Lesaca, es investigador visitante en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la George Washington University. Lesaca realizó un estudio sobre la injerencia rusa en Cataluña que supuso el análisis de casi 6 millones de mensajes en Twitter, Facebook y otras redes sociales que emplearon los términos Cataluña, Catalunya y Catalonia, entre los días 29 de septiembre y 5 de octubre. Según Lesaca, “Lo más sorprendente de la investigación ha sido descubrir todo un ejército de cuentas zombis perfectamente coordinadas que se dedican a compartir contenidos generados por RT y Sputnik en diversas conversaciones digitales, que van desde Siria y Estados Unidos hasta Cataluña. Hay indicios para pensar que el patrón de disrupción digital que se ha detectado en debates digitales sobre las elecciones de Estados Unidos o el Brexit se ha producido también en Cataluña y que los actores de esta disrupción son los mismos.”. Detrás de esta forma de actuar, existe una estrategia muy clara y organizada, una “narrativa que generaron los grupos pro-independentistas, contraria al Gobierno de España, dominó la conversación de forma hegemónica en inglés, español y catalán”. [369].

La cadena RT divulgó por ejemplo “noticias” que suscitaron un avalancha de respuestas en las que se empleaba hastags como #VenezuelaSaludaACataluña así como referencias a la OTAN, la UE o Julian Assange. En el caso de Sputnik, la segunda noticia más compartida de este medio fue curiosamente: “Maduro: Rajoy debe responder al mundo por lo que ha hecho en Cataluña”. Cuentas chavistas fueron utilizadas para distribuir contenido sobre la “brutalidad policial” el día del “referéndum” sin entrar en otro tipo de detalles informativos. Desde esta cuentas también se utilizaron los hechos del 1-O, para lanzar mensajes alarmistas y en la mayoría de los casos, para desacreditar al Estado español como Estado democrático. Casi la mitad de las noticias de RT en aquellos días previos y posteriores al referéndum, se describían al más puro estilo de William Randolph Hearst, con titulares sensacionalistas de la autodenominada “prensa progresista y antiimperialista”del tipo :“Fuertes vídeos: la brutal represión de la policía contra los votantes del referéndum catalán” o “Cataluña elige su destino entre porras y balas de goma”, coparon las portadas de RT, dando una cobertura e importancia a Cataluña que nunca han dado este medios y otros como Sputnik [370]. Este posicionamiento claro en favor del separatismo catalán, contrasta con la posición de estos medios en torno a las políticas que ha seguido el Kremlin en Ucrania, Crimea, Osetia del sur, las islas Kuriles o el Caúcaso en general. Las agencias de noticias rusas o venezolanas nunca informarían de estos conflictos siguiendo el mismo criterios empleado con Cataluña por motivos obvios.

Las “fake news” rusas sobre la crisis catalana se compartieron mucho más que las de los medios públicos españoles como EFE o RTVE, e incluso que medios internacionales como The Guardian o CNN. El informe de Javier Lesaca destaca como “los conglomerados mediáticos rusos RT y Sputnik han participado en una estrategia deliberada de disrupción en la conversación digital global sobre Cataluña”. El chavismo estuvo también muy presente en la crisis catalana. Lesaca descubrió que un 32% de las cuentas en redes sociales que compartieron este tipo de contenido, eran cuentas chavistas o venezolanas. Siguiendo a las cuentas ubicadas en Venezuela, un 25% eran perfiles falsos o automatizados, otros 30% fueron cuentas anónimas que se presentan como usuarios reales y que se dedican casi exclusivamente, a difundir contenido de RT y Sputnik, mientras que un 10% fueron canales oficiales de estos dos medios. Apenas un 3% de los mensajes, pertenecían a a perfiles reales. El estudio de Lesaca descubrió que “en algunos casos, se detecta que esas cuentas publican el mismo contenido al mismo tiempo, reforzando la hipótesis del empleo de robots”. [370]

Activistas profesionales, famosos y niños llamando a la revolución

Durante las semanas previas al “referéndum”, personalidades como Peter Gabriel, Yoko Ono, Silvio Rodríguez, Jody Williams, Rigoberta Menchú o el actor Viggo Mortensen, se unieron a una campaña internacional de propaganda en favor del nacionalismo catalán llamada “Dejad votar a los catalanes”, en clara referencia a la canción de los Beatles. Aunque se presentó como una iniciativa “espontánea”, más tarde se supo que no fue una colaboración altruista. La campaña había sido llevada a cabo por Òmnium Cultural.

Resulta revelador que medios, “activistas” y famosos que nunca antes se habían interesado por el proceso independentista catalán, tuvieran aquellos días de septiembre y octubre, una frenética actividad favorable al ‘procés’, siguiendo además un patrón de publicación de contenidos mas propagandístico que racional, crítico o equilibrado.

Julian Assange tuvo un actividad especialmente sospechosa en torno a la crisis en Cataluña. Carente de cualquier interés previo en Cataluña, Assange  divulgó cientos de mensajes automatizados desinformando en apoyo del independentismo catalán y su vía “democrática”. Assange realizó una videoconferencia alentando al independentismo a desafiar la legalidad con mensajes como “poblaciones de todo Occidente aprenderán de vuestra experiencia” o “donde vaya Cataluña, la seguirán otros Estados”. La impostura política de Assange llegó a tales extremos, que considero que “Este choque entre los catalanes con el Estado español es un hecho determinante en la historia de Occidente”, o en comparar la actuación de las fuerzas del Estado durante el 1-O, con la represión china en Tiananmen. Assange publicó además un tweet memorable para defender a los independentistas, en el que queriendo utilizar la figura de Sancho Panza, confundió su nombre (o le traicionó el subconsciente de su mensaje preparado,) llamándolo “Pancho Sánchez”, lo que  ilustra el nivel de conocimiento de la historia y la literatura española del fundador de Wikileaks.

Haya existido un plan desde el exterior o no para influir en los acontecimientos políticos de un Estado soberano, resulta revelador que medios, “activistas” y famosos que nunca antes se habían interesado por el proceso independentista catalán, tuvieran aquellos días de septiembre y octubre, una frenética actividad favorable al ‘procés’ siguiendo además un patrón de publicación de contenidos mas propagandístico que racional, crítico o equilibrado. En la gran mayoría de los casos, los contenidos propagandísticos publicados por estos medios, “activistas” y famosos, describían los acontecimientos con el mismo estilo y eslóganes utilizados por los líderes y partidarios del ‘procés’, esto es en clave de “franquismo” y “fascismo”. Otra característica que retrata este tipo de operaciones coordinadas “espontáneamente”, es que estas muchas de estas publicaciones incluían falacias nacionalistas conocidas o fallos épicos como el “Pancho Sanchez” de Assange, demostrando así el verdadero interés y conocimiento de la historia de España y Cataluña de estos comprometidos “activistas”.

En 2007, Estonia se vio afectada por ataques masivos desde Rusia con un trasfondo claramente político, en represalia por el traslado en Tallin del monumento a los soldados soviéticos caídos durante la II Guerra Mundial. Al igual que el caso catalán, no pudo establecerse una relación directa entre el Kremlin y dichos ciberataques, si bien es cierto que el Kremlin no ayudó a identificar y perseguir a los autores de los ataques. También desde Rusia en noviembre de 2017 se llevaron acciones políticas masivas en las redes sociales conducidas por “bots” y “trolls” apoyando la independencia de California. Como se ha indicado, en Rusia está penado promover movimientos separatistas dentro de la Federación lo que no impide que el Kremlin permita o fomente el separatismo en otros países.

El periodista mediático – deportivo John Carlin, quiso también “analizar” el conflicto político catalán. Carlin, que ya sorprendió en trabajos anteriores comparando a Otegui y el terrorismo de ETA, con la Sudáfrica de Nelson Mandela o al considerar que el terrorismo de ETA no se podía calificar “como cuestión de buenos y malos”, exigiendo que Otegui no debía pasar más de “cinco minutos en la cárcel” por el asesinato de dos ertzainas, pertenencia y reconstitución de  banda terrorista, medida que según su criterio de doble – pensamiento, iba “en contra de la paz”. Para Carlin, combatir el terrorismo no se puede hacer manteniendo un “un control policial sobre cada casa y cada habitación en el País Vasco. Otros tipos duros aparecerán dispuestos a empuñar las armas y el conflicto seguirá durante más décadas hasta que por fin haya un acuerdo político. La opción policial no es sostenible a largo plazo. Hay que tragarse un poco el orgullo, demostrar un poco de generosidad”. Respecto de Cataluña, Carling recomendaba que Barack Obama mediara en el conflicto catalán y que la comunidad catalana fuera anexionada al Reino Unido porque “a los ingleses les encantaría la idea, empezando por la delicia, desconocida desde tiempos del imperio, de saber que tienen un lugar suyo en el mundo con playas, buena comida y sol”. Carling considera a Obama, “un hombre que entiende, como su héroe Nelson Mandela, que el sentido del humor humilde y generoso lleva implícito el respeto por la inteligencia del otro, atributo imprescindible para borrar prejuicios y abrir mentes“. Carlin describió así en su artículo como toda la culpa del conflicto la tienen los políticos españoles, describiendo una panorama más cercano a un país subdesarrollado que a una democracia plena. Entre sus recomendaciones “políticas” para Cataluña, Carlin consideraba que el futbolista del F.C Barcelona Gerard Piqué, debía de ser “presidente” por que es “La mejor solución para la crisis en la que se encuentra hoy España“.

Este intento por llevar a las izquierdas a adoptar el credo del nacionalismo, no solo es un logro de la burguesía catalana sino, que es en sí misma una contradicción en términos ideológicos e históricos marxistas según la doctrina de Marx, Engels y más tarde del propio Lenin, que consideraban al nacionalismo un invento de la burguesía para extender su dominio económico sobre el Estado. En este sentido, las “nacionalidades modernas” fueron un instrumento creado por Napoleón Bonaparte como medio para atraer a su imperio a minorías étnicas de otros países con los que mantenía rivalidad, una ingeniosa estrategia política de ‘divide et impera’

Otros famosos metidos a propagandistas del nacionalismo catalán considerados como “revolucionarios”, vienen incluso del otro lado del Atlántico a dar cursos para “comenzar revoluciones”. La activista y filósofa Angela Davis, forma parte del elenco de personajes “revolucionarios” que el programa de relaciones públicas del nacionalismo catalán ha contratado para reforzar su mensaje en el exterior y al mismo tiempo, captar a las nuevas masas populares de “izquierdas” a la causa nacionalista. Este intento por llevar a las izquierdas a adoptar el credo del nacionalismo, no solo es un logro de la burguesía catalana, sino que es en sí misma una contradicción en términos ideológicos e históricos marxistas según la doctrina de Marx, Engels y más tarde del propio Lenin, que consideraban al nacionalismo un invento de la burguesía para extender su dominio económico sobre el Estado. En este sentido, las “nacionalidades modernas” fueron un instrumento creado por Napoleón Bonaparte como medio para atraer a su imperio a minorías étnicas de otros países con los que mantenía rivalidad, una ingeniosa estrategia política de ‘divide et impera’  [V]. Fue la Unión Soviética el país que comenzó a  relacionar de forma indisociable la idea del Estado – nación cultural, con la idea de la lengua. Esta idea quedó ejemplificada durante la sovietización de Asia Central, durante la cual, determinados grupos étnicos con idioma propio que históricamente habían carecido de un sentimiento de pertenencia a un territorio delimitado mediante fronteras, no tuvieron más remedio que establecer como “nación”, primer paso para convertirse en una República socialista integrada en la URSS para finalmente alcanzar el “paraíso socialista”. Eric Hobsbawm consideraba que no eran las naciones las que crean el nacionalismo, sino que es el  mismo nacionalismo el que inventa la nación.

Siguiendo con Angela Davis, esta dice no tener “la fórmula secreta para hacer la revolución, pero sí puedo dar algunos detalles sobre cómo iniciar una”. Davis se encontraba en Barcelona precisamente unos días después del 1-O para presentar su último libro y dar una conferencia que llevaba el título de ‘La revolución hoy’ en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). A pesar de reconocer que desconocía “todos los matices de lo que está pasando”, Davis cree que “la gente tiene el derecho a la autodeterminación. Todos los pueblos deben tomar las decisiones y escoger su propio destino”. Por supuesto, Davis no explicó como el “pueblo” tiene que articular esaa toma de decisiones y su “destino”, puesto que al parecer, la democracia no es la solución. La filósofa tampoco desentraño en qué consiste según su criterio el concepto de “pueblo”, aunque sí consideró que lo que ocurría en España desde el 1-O era “represión”, para lo cual consideraba necesario “resistir”. La profesora Davis firmó en el año 2017 el manifiesto ‘Let Catalans vote’ (Dejen votar a los catalanes) junto a otras personalidades y famosos que tampoco conocían los matices de lo que está pasando”, y llamaban así a romper la legalidad constitucional de un país democrático y soberano, reivindicando algo que en sus propios países no harían. [319].

El ‘procés’ ha hecho una utilización política de los niños como no se veía desde el propio franquismo. Los menores han estado en primera línea de muchas manifestaciones, incluyendo actos organizados por colegios públicos para protestar en comisarías y cuarteles de la Guardia Civil sin el consentimiento de los padres, en el propio referéndum del 1-O o cortando carreteras en la huelga organizada por el ex terrorista Carlos Sastre y la organización que lidera, la marginal ‘Intersindical-Confederación Sindical de Catalunya’. En aquella ocasión,  los Mozos de escuadra, siguiendo ordenes, no impidieron que se cortaran autopistas, carreteras, trenes, metros y otros servicios públicos impidiendo así tanto los servicios mínimos como el libre ejercicio del resto de la población de su derecho de no hacer huelga.

Se han documentado casos en los que menores fueron utilizados sin el consentimiento de sus padres para protestar frente a comisarías y casas cuartel como fue el caso de un colegio de Manresa. Otros centros solicitaron por escrito a los padres, que los alumnos asistieran a manifestaciones de la misma forma que los rectores de universidades de Barcelona, concedieron el “día libre” a los alumnos el día después del 1-O, impidiendo en muchos casos que los alumnos que no querían participar, pudieran acudir a las clases [314]. El mismo 1-O se pudo ver a “padres” con niños interponiéndose entre los agentes antidisturbios y el objetivo de estos que era retirar las “urnas”. Tras el 1-O, no pocos colegios explicaron lo que había pasado en términos de demonizar al “Estado español”, mientras la no actuación de los Mozos de escuadra se calificaba como “heróica”. Esta caracterización maniquea ocurrió al menos en varios colegios que se tenga constancia, un cuento “violento” en el que el final feliz era la muerte de los policías y del Rey [315]. Profesores explicaban a los niños como “la Guardia Civil es mala y pega a la gente”. Tablones de anuncios y el espacio público en general de colegios e institutos se utilizaron para reclamar el “refeéndum” y la libertad de los “presos políticos” así como para la exhibición de esteladas y mensajes políticos. El mismo canal infantil de TV3, explicó de forma muy “pedagógica” a los niños catalanes el 1-O [316]. Niños fueron señalados en sus clases por profesores tras pedir los profesores a sus alumnos, que levantaran la mano quienes eran hijos de policías y guardias civiles. “Estarás contento con lo que hizo tu padre ayer”, le reprochó un “profesor”, a un niño a primera hora de la mañana delante de toda la clase en el instituto El Palau, en Sant Andreu de la Barca. En otro, el profesor dijo a la clase, “Hoy no puedo daros la clase como siempre. Estamos muy afectados. La ignorancia de la Guardia Civil ha quedado en evidencia. Solo saben dar palos” [317]. Un instituto del Bajo Llobregat no solicito a los padres permiso para que estudiantes menores de edad acudieran a la huelga que llevaba el eslogan “No podréis encarcelar a todo un pueblo. Contra la represión franquista“. En su lugar, pidió a los alumnos que firmaran ellos mismos con su DNI los permisos [334].

El ‘procés’ en los templos

Representantes de la comunidad musulmana en Catalulña y Barcelona, denunciaron presiones de políticos nacionalistas que les exigieron utilizar los centros de culto musulmán, como centros políticos para difundir el mensaje nacionalista o para utilizarlos como centros de votación el 1-O. La Comisión Islámica española ordenó prohibir actos de carácter independentista parafundar un Estado nuevo”.  Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España que representa a todas las comunidades religiosas islámicas ante la Administración española, declaró al respecto : “La política debe estar fuera de las mezquitas” [305]

La politización de la iglesia católica catalana en favor del referéndum y de la propia independencia es un hecho “consumato”, El uso de esteladas y banderas gigantes colgando de iglesias y campanarios, declaraciones abiertamente políticas de sacerdotes y obispos, ceremonias donde se celebraban actos en favor del referéndum y de la “república catanala”, son algunos ejemplos de cómo el Programa 2000, ha inoculado el nacionalismo en los templos católicos de Cataluña. Obispos, decenas de sacerdotes y una treintena de entidades cristianas, solicitaron por escrito al Gobierno central “respeto” al autogobierno de Cataluña y que se celebrara la votación. El clero catalán exige además “que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional” [313].

La bandera rojigualda convertida en una bandera “franquista”

No se podría hacer un repaso de los principales mitos del nacionalismo catalán en el que no se encuentren las diversas formas en que este, ha intentado deslegitimar, desacreditar, desprestigiar y denigrar la bandera rojigualda española. Un caso particularmente esperpéntico, ocurrió en una exposición patrocinada por la Generalidad sobre la “independencia perdida” de Cataluña de 1714. En la misma, se expuso al público una reproducción de “un grabado de Pierre Aveline, realizado en 1692 al que se le había cambiado el color de las banderas extranjeras en los barcos por el del color rojo y amarillo de la enseña cuando aún no existía. De este modo, intentaban presentar a España como opresora.” [298]. En realidad, la bandera del cuadro de Aveline es blanca, ya que era este el color representativo de la casa real borbónica en España, de la misma forma que era el blanco, el color de los pabellones borbónicos presentes en Francia, Nápoles, Toscana, Parma o Sicilia. Es con la llegada al trono de Carlos III (1759), cuando se inicia un amplio programa de reformas en el país, que incluyó el cambio de la bandera.

La bandera rojigualda española es despachada frecuentemente por los nacionalistas e incluso por la llamada izquierda del cambio, como una bandera “franquista” o “la bandera de Franco y los fascistas”. Esta consideración requiere de un ejercicio orwelliano de, o bien autorepresión mental e intelectual o bien de una opinión político – ideológica basada en una estrategia de negación y difamación contra cualquier cosa que represente a la España del “régimen del 78”. Y es que la bandera rojigualda no puede ser una bandera franquista o del bando nacional, pues tiene más de 200 años de historia.

La rojigualda fue además la bandera de la Milicia Nacional, creada por las Cortes de Cádiz desde 1812 para defender una de las Cartas Magnas más liberales de la época, que hacía especial hincapié en la defensa de los derechos individuales, en la reforma de las instituciones propias del Antiguo Régimen y en general, en su proyección para implementar medidas regeneradoras. La Primera República Española instaurada en 1873, no cambió los colores de la bandera como haría la II República, sino que suprimió los escudos y los símbolos reales de la monarquía.

El cambio en los colores de la bandera se debieron a motivos prácticos. “En aquellos tiempos convulsos de guerras constantes, en los que el combate naval comenzaba a tener una grandísima importancia, suponía un problema el hecho de que la mayoría de los países utilizaran en sus buques de guerra pabellones en los que predominaba el color blanco. Este era el caso de estados europeos como Francia, Gran Bretaña, Sicilia o Toscana, a parte de la propia España. Dado que estaban frecuentemente en guerra entre sí, se producían lamentables confusiones en la mar, al no poder distinguirse si el buque avistado era propio o enemigo hasta no tenerlo prácticamente encima. Para solucionar esto, el Rey pidió a su Ministro de la Marina que le presentase varios modelos de banderas para cambiar la enseña blanca con el escudo de los Borbones Carlos III eligió dos de ellos, a los que varió las dimensiones de las franjas, declarándolos reglamentarios el primero para la Marina de Guerra y el segundo para la Mercante. Para el primer caso, escogió una bandera con tres franjas horizontales, siendo rojas la primera y la tercera y amarilla la central, cuyo grosor sería el doble que el de las anteriores. Entraba así en la historia la bandera de España con los colores y la estructura que conocemos hoy en día.” [299].

De esta forma la actual bandera de España comenzó a ser utilizada por la Armada en 1785, es decir, 71 años después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 1714 que la Generalidad intenta presentar cada vez que tiene ocasión, como un enfrentamiento entre Cataluña y España. 8 años más tarde, en 1793, la rojigualda comenzó a ondear también en los puertos y fuertes de la Marina y costas custodiadas por el ejército español. extendiéndose poco después a campamentos del ejército y fortificaciones. La rojigualda fue además la bandera de la Milicia Nacional, creada por las Cortes de Cádiz desde 1812 para defender una de las Cartas Magnas más liberales de la época y que hacía especial hincapié en la defensa de los derechos individuales, en la reforma de las instituciones propias del Antiguo Régimen y en general, en su proyección para implementar medidas regeneradoras. La Primera República Española instaurada en 1873, no cambió los colores de la bandera como haría la II República, sino que suprimió solo los escudos y los símbolos reales de la monarquía.

Vicente Rojo, Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de la II República, condecorado con la Placa Laureada de Madrid (máxima distinción militar otorgada únicamente en cuatro ocasiones), fue uno de los mejores militares de la II República, fiel hasta el final y honrado como pocos además de ser un republicano español orgulloso de serlo. En un artículo publicado en 1950 desde el exilio en la revista ‘Pensamiento Español’, Vicente Rojo consideraba un enorme error el cambio de bandera durante la 2º República y haber “entregado” la bandera histórica al bando nacional, “uno de los motivos que estúpidamente dividen a los españoles y que tiene su origen en la conducta mezquinamente partidaria de nuestros políticos”. Continua en dicho artículo enumerando los errores que supuso aquella elección :

  1. Porque no respondía a una aspiración nacional ni siquiera popular. La Bandera Republicana era desconocida por la inmensa mayoría de los españoles
  2. Porque se reemplazaba una bandera nacional por una bandera partidaria y con ello se dividía a España.
  3. Porque no era necesario y consecuentemente solo podía producir complicaciones como ha sucedido.
  4. La bandera (rojigualda) que teníamos los españoles no era monárquica sino nacional. La bandera de los Borbones fue blanca; la bandera real era un guión morado.
  5. En cambio la bandera bicolor como enseña nacional fue creada por las Cortes españolas en plena efusión de liberalismo, constitucionalismo y democracia. Se tomaron colores españoles que venía usando tradicionalmente la Marina de guerra que dieron tono a los guiones reales de los Reyes Católicos (rojo) y de Carlos I (amarillo); que eran también los colores de una enseña tradicional en Aragón, Cataluña y Valencia.
  6. El pueblo no anhelaba incorporar a la bandera el color morado de Castilla. No podía anhelarlo porque la masa del pueblo español ignoraba que el morado fuese el color de Castilla (…).
  7. Los republicanos de la 1ª República quisieron introducir su bandera partidaria y crearon la bandera llamada republicana. Esta no llegó a tener estado oficial y ni siquiera se popularizó. Nació, según Castelar (último Presidente de la I República), en la Universidad de Barcelona, fundiendo tres colores de tres facultades. No pudo pues tener esa bandera un origen más arbitrario. Por eso no llegó a ser bandera oficial, ni nacional, ni popular. Los primeros republicanos, más sensatos que los segundos, no impusieron el cambio.
  8. Ni inconmovible, ni imperdurable ni eterna es la bandera tricolor porque no ha nacido del pueblo sino de una minoría sectaria.
  9. No crearon pues un símbolo nacional que ya estaba creado con ese carácter sino uno de lucha partidario, haciendo prevalecer a las ideas de Nación y Patria las de República.
  10. Hoy los españoles están divididos en torno a dos banderas: tal es el fruto de aquel error (…).
  11. Hay un manifiesto artificio. La injusticia de las persecuciones nada tiene que ver con los colores de la bandera de España. Algunos se apoderaron del grito de ¡Viva España! y se colgaron en sitio bien visible un crucifijo para proceder en nombre de Dios y no por eso los españoles debemos dejar de gritar ¡Viva España! ni los que sean católicos o sean protestantes deben renegar de la moral cristiana” [300]

Franco, Enmanuael Goldstein  y la banalización del franquismo y el fascismo

Franco murió hace casi 50 años pero el ‘proces’ lo ha resucitado por un evidente interés político. Como si de una esquizofrenia paranoide se tratara, el relato nacionalista catalán ha utilizado a Franco y al franquismo hasta límites surrealistas propios de una película de Monty Ppython. Al igual que el papel que juega Enmanuael Goldstein en la novela de Orwell, el ‘procés’ se ha servido de Franco como el símbolo en el que proyectar los 2 minutos de odio diarios de cada independentista, haciendo creer que “el franquismo sigue vivo en Cataluña” y que están en guerra con Oceanía (España).

En las redes sociales, los usuarios extranjeros posicionados a favor del nacionalismo catalán, han utilizado y utilizan a Franco de la misma forma, repitiendo exactamente los mismo argumentos del nacionalismo catalán en relación a Franco como si de un manual de estilo independentista se tratara. En las manifestaciones posteriores al 1-O, pocas eran las entrevistas e intervenciones de manifestantes en las que no se utilizara a Franco y al franquismo como “argumento” en favor de lae independencia.

De la misma forma, las palabras “franquista” y “fascista” son otra parte central del sistema de propaganda nacionalista. Ya hemos repasado como muchos de los líderes nacionalistas catalanes actuales y la mayoría de la burguesía catalana, estuvieron siempre muy cerca de Franco, un hecho que  incomoda demasiado. Resulta un portentoso ejercicio de “doble pensar”, considerar a las instituciones españolas como “fascistas” y “franquistas” y considerar “democrático” y “legítimo”, aprobar la ley “suprema” del referéndum sin el apoyo necesario que requería ese tipo de ley, vulnerando además la Constitución, el Estatuto catalán, la Comisión de Garantías Estatutarias e impedir las intervenciones de la diputados de la oposición, etc.

La realidad es que España es uno de los países donde la ultraderecha es más marginal. Comparemos a España con los porcentajes de votos obtenidos por partidos similares en Inglaterra (UKIP, National Front, etc), Francia (FN), Austria (FPÖ), Alemania (AfD, Pegida,etc), Hungria (Jobbik), Grecia (Amanecer Dorado), Polonia (LPR y Ley y Justicia), Bélgica (Vlaams Belang (VB) / Frente Nacional (FN), Bulgaria (ATAKA), Dinamarca (DF), Eslovaquia (SNS), Italia (LN-FDI), Holanda (PVV), Noruega (FrP), Rumani (PRM), Suecia (SD), Suiza (SVP), Ucrania, etc.

Uno de los eslóganes de las manifestaciones de los jóvenes pioneros independentistas durante y tras el 1-O, era precisamente el eslogan fascista “las calles serán siempre nuestras” [301], un homenaje inconsciente a Manuel Fraga. La realidad es que España es uno de los países donde la ultraderecha es más marginal. Comparemos a España con los porcentajes de votos obtenidos por partidos similares en Inglaterra (UKIP, National Front, etc), Francia (FN), Austria (FPÖ), Alemania (AfD, Pegida,etc), Hungria (Jobbik), Grecia (Amanecer Dorado), Polonia (LPR y Ley y Justicia), Bélgica (Vlaams Belang (VB) / Frente Nacional (FN), Bulgaria (ATAKA), Dinamarca (DF), Eslovaquia (SNS), Italia (LN-FDI), Holanda (PVV), Noruega (FrP), Rumani (PRM), Suecia (SD), Suiza (SVP), Ucrania, etc. España ni se acerca a los niveles de voto de la ultraderecha en dichos países. En Austria por ejemplo, la extrema derecha ha entrado en el nuevo gobierno formado en diciembre de 2017.

Por otro lado, resulta paradigmático que la mayoría de partidos políticos que han apoyado el “referéndum” y el proceso unilateral de independencia en Europa, sean en su gran mayoría partidos ultraderechistas, ultranacionalistas o que simpatizan con una derecha excluyente y xenófoba, caso del UKIP de Nigel Farage, La Liga Norte, Geert Wilders (líder el PVV holandés) o Heinz-Christian (presidente del FPÖ austríaco). El nacionalismo es lo que es aunque se vista de ‘procés’ [331].

Muchos de los políticos catalanes nacionalistas y la misma oligarquía catalana, tienen como ya se ha explicado, una herencia política no menos franquista que aquellos a los que suelen señalar. Uno de los ejemplos más interesantes es el del conde de Godó, dueño del principal medio de comunicación catalán, La Vanguardia, el Pravda – Granma del ‘procés’. Durante el franquismo, el conde Godó fuea un fiel aliado de Franco aunque hoy muchos parecen haber olvidado el medio del régimen que fue la Vanguardia. La Vanguardia le fue restituída a su propietario, Carlos Godó, cuando las tropas del general Yagüe entraron en Barcelona después de haber sido “expropiada” por los mismos a los que hoy se encarga de hacer propaganda política. Tras la tomar del poder de Franco, el diario tuvo que cambiar su portada por la de “La Vanguardia Española”imponiéndose como director a Luis de Galinsoga. Con todo, Franco permitió a Godó que se enriqueciera durante los 30 años siguientes, convirtiéndose en el periódico catalán más vendido en España por encima incluso de ABC. El conde de Godó contribuyó incluso a principios de los años 60 en la elaboración de una la Ley de Prensa junto con Manuel Fraga. Las siguientes dos legislaturas (de 1967 y 1971), el conde de Godó estuvo presente en las Cortes Orgánicas como procurador designado por el jefe del Estado. Pasado el franquismo, La Vanguardia continuó mejorando su posición económica con UCD y el PSC, para convertirse después en el diario favorito de Pujol y más tarde, en el “diario del regimen” con ‘Junts por el Sí’ y la CUP.

El nacionalismo catalán y su forma de hacer “política”, tiene en realidad muchas similitudes y paralelismos con el franquismo. Las demostraciones populares y especialmente aquellas en la que se reactiva un “trauma” de hace más de 300 años, tienen una “finalidad de utilizarlo emocionalmente al servicio de una ideología de reivindicación de derechos colectivos”, y “no responden a una dinámica surgida por generación espontánea, sino que responden a la estrategia clásica de movilización nacionalista como la que dio lugar a la disolución de Yugoslavia

El apoyo de la izquierda del cambio y las sonrisas al desafío antidemocrático independendista, es en buena manera, producto como veremos en el siguiente capítulo del trostkista capitalista de Jaume Roures y el apoyo a la “autodeterminación de los pueblos”, algo en lo que Trostski no estaba muy interesado, al menos en la Ucrania de la revolución majnovista o en Asia Central. Mientras promociona las ideas “marxistas”, Roures gestiona decenas de millones de euros gracias al capitalismo neoliberal de amiguetes que le benefició en su día, además de utilizar en su día la Reforma laboral del PP para cerrar el diario Público. Esta “nueva” izquierda de la que Roures es uno de sus titiriteros, es muy diferente de la “vieja izquierda”. Tal es así que a finales de septiembre de 2017, “un millar de históricos sindicalistas, antiguos miembros del PSUC, socialistas —había mucho cargo del PSC— y otras razas de la izquierda se unieron para oponerse al referéndum de independencia” en Barcelona. Esta “vieja izquierda”, a diferencia de la izquierda del cambio, no se ha dejado engatusar por magnates mediáticos como Roures o por el relato victimista de la propaganda nacionalista. Estos viejos socialistas presentaron un manifiesto contra el soberanismo entre canciones de Paco Ibáñez y referencias al “españolista” Machado. “Decimos claramente y con fuerza no a la independencia de Cataluña y al 1-O. Decir no es decir sí a la unidad de los trabajadores con los del resto de España“, dijo Josep Maria Rañé, histórico de UGT, concejal del PSC y consejero de Trabajo con Maragall. El manifiesto continuaba describiendo aquello que el nacionalismo catalán se ha encargado de poner en duda: “España es una democracia aunque le pese a más de uno. Estamos orgullosos de ser la generación del régimen del 78, el que ha construido el Estado del bienestar y que dio salida a los problemas territoriales durante 40 años. Estos 40 años han sido los mejores para Cataluña en los últimos 300”.

La actual simpatía de Comisiones Obreras por el ‘procés’ ha sido y es firme aunque no tanto como UGT en Cataluña que es incluso independentista. Tanto es así, que UGT concedió al “molt andorrable” Jordi Pujol, la insignia de oro del sindicato, concesión que aún no se le ha retirado ni parece que se le vaya a retirar. Sindicalistas contrarios a la independencia han sido poco a poco marginados y retirados de sus puestos, mientras estos eran ocupados por otros “compañeros” favorables al nacionalismo catalán. José Luis Atienza reconoció que no los no independentistasSomos muchos y estamos todos solos” y que la situación vivida hoy en Cataluña, es consecuencia de TV3 para quien “la ficción de que Cataluña es monolingüe“. La ex secretaria del textil de la UGT de Cataluña y ex diputada socialista Isabel López, declaró que “El futuro lo construimos con los trabajadores de Andalucía y Extremadura. La huelga del 14-D la hicimos con ellos”. Luis Romero Huertes, histórico militante del PCE en Córdoba que puede presumir de luchador antifranquista, declaró en relación al ‘procés’ que “Esto no es la lucha obrera. Estáis dejando gobernar a la derecha catalana. Como el PNV es la derecha vasca. La derecha catalana no es mejor que la española” [332].

El nacionalismo catalán y su forma de hacer “política”, tiene en realidad muchas similitudes y paralelismos con el franquismo. Las demostraciones populares y especialmente aquellas en la que se reactiva un “trauma” de hace más de 300 años, tienen una “finalidad de utilizarlo emocionalmente al servicio de una ideología de reivindicación de derechos colectivos”, y “no responden a una dinámica surgida por generación espontánea, sino que responden a la estrategia clásica de movilización nacionalista como la que dio lugar a la disolución de Yugoslavia”, afirma la psicóloga catalana Neri Daurella (Barcelona, 1945). Daurella considera que Cataluña está pasando por la radicalización de un proceso de formación de un nuevo espíritu nacional que “recuerda al franquismo“. Daurella recordó cual era la estrategia de los falangistas y su “formación del espíritu nacional. Ellos hablaban del Movimiento y tenían a los jóvenes como objetivo principal. Por su parte, el franquismo se planteó controlar las escuelas con una versión propia de la historia y la exaltación del concepto sagrado de la patria”. “[En Cataluña] estamos viviendo un proceso de formación del espíritu nacional que me recuerda cada vez más aquellos años. También existe un movimiento nacional donde se manipula la historia con base en determinados mitos del pasado. Las personas pierden gustosamente su individualidad para sentirse parte de un grupo grande y potente” [347].

Jaume Roures y George Soros en el ‘procés’

Autodeclarado marxista, Jaume Roures es uno de los principales titiriteros político – mediáticos del ‘procés‘. Roures fue detenido en 1983 por colaborar con ETA a través de un grupo de apoyo a través de  la Liga Comunista Revolucionaria. Roures también colaboró en la constitución del Comando Barcelona de ETA dando refugio al etarra Iñaki Ibero que más tarde formó parte del secuestro del industrial guipuzcoano Saturnino Orbegozo [307].

Elevado de la nada al poder mediático nacional por Zapatero, el gobierno socialista le concedió toda una serie de favores que condujeron a la creación de su gran grupo político – mediático, del que La Sexta es la figura más visible. La cadena de Roures tuvo una importancia crucial en lanzar al estrellato a Podemos y Pablo Iglesias, canalizando el descontento social del 15M hacia un partido político, una historia que comparte ciertos paralelismos sobre como los bolcheviques traicionaron y secuestraron la revolución.

Roures fue detenido en 1983 por colaborar con ETA a través de un grupo de apoyo a los comandos, que era la ‘Liga Comunista Revolucionaria’. Roures también colaboró en la constitución del Comando Barcelona de ETA dando refugio al etarra Iñaki Ibero que más tarde formó parte del secuestro del industrial guipuzcoano Saturnino Orbegozo

Pocos días después del atentado yihadista de Barcelona y Cambrils, miembros de Podemos (Pablo Iglesias, Xavier Domènech) y el propio vicepresidente catalán Oriol Junqueras de ERC, se reunieron en la casa de Jaume Roures. La “transparencia” de la izquierda brilló de nuevo por su ausencia. No era la primera vez que Roures se reunía con Pablo Iglesias sin que trascendieran los motivos de la reunión. Roures también mantuvo reuniones con  Jordi Cuixart (presidente de Òmnium) y Jordi Sànchez (presidente de la ANC) durante los meses en que el ‘procés’, lanzó su ofensiva política y mediática.

Jaume Roures produjo el documental Las cloacas de interior, que con datos y pruebas circunstanciales y políticamente interesadas, presentaban la situación en aquellos días,como una guerra encubierta de España contra Cataluña”. En el documental se obviaba por supuesto, cualquier referencia a las cloacas de la Generalidad y su “policía del pensamiento”, un servicio de información ilegal creado por el gobierno catalán parta espiar a políticos y personalidades no nacionalistas. Otras iniciativas políticas en favor del nacionalismo catalán, fueron la producción para la BBC de un debate sobre Cataluña en su intento por internacionalizar el “problema político” de Cataluña, o la organización por Mediapro de un centro internacional de prensa para el “referéndum” del 1-O, vendiéndolo al mundo como un evento político de gran importancia e incluso legitimándolo en muchos aspectos.

Conocido por sus operaciones de apalancamiento financiero y especulación salvaje, George Soros ha dejado un rastro de destrucción allá por donde ha pasado. Oficialmente cuenta con una fortuna valorada en más de 22.000 millones de dólares gracias a, entre otras cosas, hundir la libra esterlina en 1998. Con las ganancias, Soros ha financiado ONGs, fundaciones, organizaciones sociales, y hasta el movimiento Antifa. Su principal tentáculo, la Open Society Foundation, ha estado presente en todas las revoluciones de colores “prodemocráticas” tras el colapso de la URSS.

La presencia de Soros en el ‘procés’ podría decirse que empieza entre 2012 y 2013 cuando la Generalidad con Artur Mas a la cabeza, contrató a un importante grupo de presión (lobby) anglosajón, el ‘Independent Diplomat’ (ID). El Independent Diplomat fue fundado en 2004 por el diplomático británico Carne Ross y es uno de los juguetes de George Soros. Recibe financiación de la Open Society Foundations, una “fundación” filantrópica que permite a Soros blanquear sus actividades políticas y financieras de injerencia en todo el mundo.

Soros adquirió a través de la inmobiliaria Hispania 213 apartamentos y 230 plaza de garajes en la urbanización Illa del Cel en Diagonal Mar, un complejo inmobiliario junto al mar y cerca del Fórum. Este movimiento fue posible gracias al descenso del turismo provocado por el ‘procés’, que ha provocado una importante desvalorización de la industria hotelera catalana, toda una oportunidad de negocio que la izquierda del cambio en Barcelona no ha denunciado de la misma forma que ha denunciado por ejemplo los fondos buitre en Madrid. En este sentido, son bien conocidas las declaraciones que Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez han hecho sobre Soros, que como en el caso de Alberto Garzón, lo han calificado defilántropo como Bill Gates”.

La presencia de Soros en el ‘procés’ empieza entre 2012 y 2013 cuando la Generalidad con Artur Mas a la cabeza, contrató a un importante grupo de presión (lobby) anglosajón, el ‘Independent Diplomat’ (ID). La contratación fue posible gracias a la “embajada catalana” en Nueva York, que permitió realizar las gestiones necesarias a través del Consejo de la Diplomacia catalana (Diplocat), el “ministerio de asuntos exteriores” en terminología orwelliana [308]. El ‘Independent Diplomat’ fue fundado en 2004 por el diplomático británico Carne Ross y es uno de los juguetes de George Soros. Recibe financiación de la Open Society Foundations, una “fundación” filantrópica que permite a Soros blanquear sus actividades políticas y financieras de injerencia en todo el mundo camuflándolas como actividades caritativas, altruístas o de fomento de la democracia.

El ‘Independent Diplomat’ fue contratado para crear un clima favorable al proyecto soberanista en los gobiernos europeos, aunque fuentes del Gobierno catalán lo negaran. Peter Collecott, un veterano diplomático británico que fue embajador del Reino Unido en Brasil entre 2004 y 2008, realizó por encargo de ‘Independent Diplomat’, un plan de reuniones con líderes europeos. En las reuniones, Collecot recomendaba a sus interlocutores presionar al gobierno de Mariano Rajoy para que permitiera la celebración de un referéndum de autodeterminación, si se llegaba a una “situación de tensión” entre el Gobierno español y el catalán.

El apoyo y simpatías que tiene el independentismo catalán en Lituania y las repúblicas bálticas, es producto de los trabajos de “diplomacia catalana”. La idea detrás de todo, era presentar el ‘procés’ y la independencia de Cataluña haciendo un paralelismo con los procesos de independencia de Estonia, Letonia y Lituania. La “manifestación” independentista del 11 de septiembre copió la idea de la “cadena humana” o ‘The Baltic Way’ (agosto de 1989).

Se sabe que ‘Independent Diplomat’ diseñó el marco legal para las autodeterminaciones del Sahara Occidental, Sudán del Sur y Kosovo. Asesoró en 2013 a “rebeldes” sirios durante la revolución de color (Primavera Árabe), una “revolución popular democrática” camuflada de guerra proxy apoyada desde el exterior por intereses que nada tiene que ver con la democracia  [309]. El lobby  de Soros recibe también financiación de gobiernos a pesar de lo cual, se encuentra inscrita como organización caritativa en EEUU y el Reino Unido. ‘Independent Diplomat’ se jacta de trabajar solo con “clientes comprometidos con la democracia, el respeto a los derechos humanos y la supremacía de la ley”. En solo dos años,’ Independent Diplomat’ recibió del Gobierno catalán más de 1,6 millones de euros y aunque los pagos cesaron, Puigdemont continuó teniendo estrechas relaciones con la red de sociedades de Soros. Un ejemplo. En 2016, un único colaborador de Soros vinculado a la filantrópica Open Society Foundation, percibió más de 50.000 euros en una conferencia organizada por los independentistas.

Uno de los grandes “éxitos” del ‘procés’, es haber obtenido el apoyo del primer ministro lituano Algirdas Butkevicius, el cual se declaró a favor del derecho de autodeterminación de Cataluña. Ese apoyo y las simpatías que tiene el independentismo catalán en Lituania y las repúblicas bálticas, es producto de los trabajos de la “diplomacia catalana”. La idea en este caso fue presentar el ‘procés’ y la independencia de Cataluña, haciendo un paralelismo entre esta y os procesos de independencia de Estonia, Letonia y Lituania. La “manifestación” independentista del 11 de septiembre de hecho, copió la idea de la “cadena humana” o ‘The Baltic Way’ (agosto de 1989), en la cual, personas de las tres repúblicas formaron una cadena a través de las tres repúblicas.

El ‘The Baltic Way’ es un producto mediático típico de Soros y lo que se pudo ver en Cataluña en septiembre y noviembrede 2017, lleva en parte la firma de este y su Open Society Foundations. Esta fundación tiene un régimen fiscal privilegiado, se encuentra radicada en Delaware, un paraíso fiscal, que a diferencia de Panamá, no ha tenido ni tendrá su caso “papeles de Delaware”. “El director de la Fundación, según el registro, es The Corporation Trust Company, un generador de firmas societarias en el considerado paraíso fiscal norteamericano, donde las compañías eluden el pago de impuestos o los minimizan. OSF figura en la página oficial de ID como una de las fundaciones patrocinadoras junto a gobiernos como el de Finlandia. Por todo ello no debe extrañar que el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y su ministro de Asuntos Exteriores, Timo Soini, rechazaran la violencia policial en Cataluña el 1-O y reclamaran una negociación la misma tarde del referéndum ilegal, antes de conocer la versión del Gobierno español.” [310].

Parte de la escenificación del ‘procés’, es también producto del catalán Jordi Vaquer, director regional para Europa de la Open Society Foundations. Vaquer que es además codirector de Open Society Initiative for Europe, ha ofrecido su apoyo al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCBC) y también fue presidente del Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB) en 2008. El CIDOB es un think tank español con sede en Barcelona, que se presenta como una entidadindependiente, no partidista, capaz de incidir en la reflexión y en la acción política global desde su realidad local” [311]. El CIDOB desarrolló y presentó un programa político para la independencia de Cataluña, mediante la elaboración de un informe a instancias de la antigua Convergencia y ERC. El informe, presentado en el Parlamento Europeo en el año 2015, defendía la viabilidad económica de una Cataluña independiente.

Soros mantiene en España una importante cartera de inversiones en la que figuran empresas como Iberdrola, FCC, Bankia o Cataluña Caixa. Ha invertido alrededor de 350 millones de euros, dinero que ha servido para comprar al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) un paquete de acciones de Bankia y adquirir el uno por ciento de Liberbank por solo 10 millones con el beneplácito del gobierno español.

En los documentos internos publicados por la misma Open Society Initiative for Europe, se reconocen las siguientes cantidades pagadas a la Generalidad del ‘procés’ :

  • ‘Consell de Diplomàcia Pública de Catalunya’ (Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña). Organismo creado por la Generalidad de Cataluña que incluye la participación de diveras entidades privadas: 27 049 dólares
  • ‘Centre d’Informació i Documentació Internacionals’ en Barcelona (CIDOB — Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona). Think tank independentista: 24 973 dólares. El CIDOB desempeña tareas de “ministerio de exteriores” catalán para la Generalidad y curiosamente, “defiende en todos los temas exactamente los mismos puntos de vista que… Hillary Clinton” [312], esto es, el apoyo en otras cosas, a “revoluciones populares” en países hostiles o de forma más moderada incluso en países aliados que no siguen escrupulosamente la agenda globalista.

A lo largo del actual reportaje se han descrito algunos de los principales mitos e imposturas del nacionalismo catalán así como del propio ‘procés’, que no es sino una etapa más de una agenda política nacionalista que comenzó hace más de tres décadas. con el objetivo de que Cataluña se convirtiera progresiva y virtualmente en una región con un tratamiento “especial” y diferenciado, manteniendo todos los derechos actuales pero sin ninguna corresponsabilidad con el resto del país. Y es que la independencia real es verdaderamente irreal e inviable. [361].

Como se ha explicado, el nacionalismo catalán nunca habría tenido el impacto que ha tenido recientemente, si no se hubiera implementado el Programa 2000 o no se hubiera  producido la crisis económica de las subprime en 2007. Estos dos factores críticos han hecho crecer al nacionalismo catalán en los últimos años debido a otro factor fundamental, como fue la revelación de la corrupción sistemática de la oligarquía catalana a través de su principal partido político, CiU. Los sucesivos gobiernos españoles que han pasado por la Moncloa no están exentos de responsabilidad, aunque lejos queda el poder considerar al Estado español como una “fábrica de independentistas”, puesto que ha sido el gobierno de Junt pel Sí, la CUP (2015 – 2017) y el nacionalismo catalán en definitiva, los responsables finales de haber llevado este nuevo desafío político al Estado hasta sus últimas e inéditas consecuencias.

La Cataluña nacionalista no puede acusar de “franquista” y “fascista” al Estado español por aplicar la ley de la misma forma que habrían hecho otros países democráticos e incluso como habría hecho la misma Generalidad contra otras iniciativas políticas similares. Es además la propia Generalidad, la que ha hecho uso y abuso de muchos elementos característicos del franquismo, para fomentar un nacionalismo sectario en Cataluña mientras niega o ignora las reivindicaciones de la otra mitad de la sociedad catalana.

A pesar de que el nacionalismo catalán no ha conseguido su principal objetivo como es el de obtener una mayoría nacionalista clara, sus logros son orwellianamente considerables, una “portentosa obra de ingeniería social” si tenemos en cuenta que, como decía Josep Pla, los partidarios del nacionalismo en Cataluña fueron siempre “cuatro gatos” ubicados “en cada comarca“, generalmente “un hombre distinguido que tenía fama de chalado” [364].

Fuentes

ANEXO

  • [A] El término “derecho a decidir” no existe como norma legal de ninguna clase, tampoco en derecho internacional. Es una expresión carente de cualquier contenido jurídico. El derecho a la autodeterminación de los pueblos sí es reconocido y es el que diversos nacionalismos periféricos tratan de adaptar a su discurso y “lógica”. Aunque el principal sujeto del derecho a la autodeterminación de los pueblos se refiere a los “pueblos y países sujetos a dominación colonial” [Resolución de la Asamblea General de la ONU 1514 (XV) de 1960], es cierto que la autodeterminación también se introdujo posteriormente, como un pre-derecho humano de carácter colectivo [artículo 1 común a los Pactos de derechos humanos de 1966] y como un derecho de “todos los pueblos” [Resolución AG 2625 (XXV) de 1970]. No obstante, estos casos que a menudo son los preferidos como argumentos en sectores independentistas, carecen de cualquier validez legal en el caso de España, al existir una legislación que regula el ejercicio de este derecho a través de las instituciones democrática catalanas. En conclusión, Cataluña tiene “derecho a la autodeterminación” pero no así, derecho a la secesión unilateral conforme al Derecho internacional.
  • [B] En el referéndum para aprobar la Constitución de 1978 participó el 68% de los catalanes: más de 2/3 de la población con derecho a voto. En cambio, en el referéndum del Estatut de 2006 votó menos del 49%: menos de la mitad de los catalanes llamados a las urnas. La Constitución fue aprobada por el 90,5% de los que votaron. El Estatut de 2006 sólo lo aprobó el 74%. Es decir, mientras la Constitución la votó el 62% de los catalanes con derecho a voto, el Estatut sólo fue votado por un misérrimo 36%. O sea, la Constitución recibió un 72% más de apoyo que el Estatut. Para más inri, el apoyo a la Constitución en todas y cada una de las provincias catalanas fue superior al de Madrid, y similar al de Córdoba o La Coruña, como pueden ver en el mapa adjunto. En las últimas autonómicas de 2012, la participación fue del 68%. Exactamente igual que el referéndum de la Constitución. Pero sólo el 40% de los catalanes con derecho a voto elegió a partidos supuestamente separatistas (ERC, CUP, SI, incluyendo a todo CiU e IU). Más claro: mientras la Constitución fue votada por el 62% de los catalanes, a los partidos secesionistas sólo les apoyó el 40%: un 35% menos que los que respaldaron la Constitución.
  • [C] “El primer parlamento de la Historia de Europa no fue el inglés, sino el leonés de 1188 convocado por Alfonso IX. Se trató de una reunión extraordinaria de la Curia -un órgano de gobierno procedente de la tradición visigótica- en la que se incluyeron procuradores de las ciudades del reino y de algunas poblaciones importantes”. [Historia de España. De los primeros pobladores a los Reyes Católicos. Planeta]
  • [D] 12 people who will (likely) ruin 2017. http://www.politico.eu/article/dirty-dozen-kaczynski-vestager-flynn-sarkozy-barnier-eu-2017-selmayr-beppe-grillo/
  • [E] Cesk Freixas va actuar en un acte d’homenatge a Terra Lliure. https://www.gironanoticies.com/noticia/14266-nota.htm
  • [F] Forcadell presidenta del Parlament: “No acataremos la ley” y “C’s y el PP son nuestros adversarios, el resto somos el pueblo catalán”. https://www.dolcacatalunya.com/2015/10/forcadell-presidenta-del-parlament-no-acataremos-la-ley-y-cs-y-el-pp-son-nuestros-adversarios-el-resto-somos-el-pueblo-catalan/
  • [G] Margallo tumba a Tardà (ERC) y su cuento del “dret a decidir”. https://www.youtube.com/watch?v=ASBeLFDcKsI
  • [H] Santi Vidal explica la trama completa del GOLPE de ESTADO. https://www.youtube.com/watch?v=ud-MCpHjTtw. “Muy chungo”: así explicaba el golpe que preparaba uno de los detenidos ayer. https://www.dolcacatalunya.com/2017/09/chungo-asi-explicaba-golpe-preparaba-uno-los-detenidos-ayer/
  • [I] Historia de regibus Gothorum, Vandalorum et Suevorum. (de 265 al 624). Isidoro de Sevilla
  • [J] Texto íntegro de la declaración soberanista aprobada en 2013. http://www.libertaddigital.com/espana/2013-01-23/texto-integro-de-la-declaracion-de-soberania-aprobada-1276480217/
  • [K] Historias ocultadas del nacionalismo catalán. Javier Barraycoa. 2011. Libros libres pag 112.
  • [L] Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media (1988), by Edward S. Herman and Noam Chomsky. Los guardianes de la libertad. Noam Chomsky, Edward S. Herman. El control de los medios de comunicación. Noam Chomsky. http://www.voltairenet.org/article145977.html
  • [M] El Institut Nova Història, el ‘brazo’ del revisionismo histórico del separatismo catalán. http://www.vozpopuli.com/espana/Colon-Jordi_Bilbeny-Cataluna-Historia_0_834516579.html
  • [N] Un soldado republicano discrepa de TV3 explicando la entrada de los nacionales en Barcelona. https://somatemps.me/2017/06/16/un-soldado-republicano-discrepa-de-tv3-explicando-la-entrada-de-los-nacionales-en-barcelona/
  • [O] El documento que prueba cómo Jordi Pujol diseñó el prusés en 1990. https://www.dolcacatalunya.com/2016/08/documento-prueba-jordi-pujol-diseno-pruses-1990/
  • [P] Juncker, sobre el referéndum: Bruselas está con lo que digan “las Cortes y el Tribunal Constitucional”. http://www.europapress.es/nacional/noticia-juncker-dice-bruselas-digan-cortes-tribunal-constitucional-20170914111526.html
  • [Q] Las dos varas de medir de los Mossos: dureza con el 15-M, permisividad el 1-0. https://www.elespanol.com/espana/20171001/250975389_0.html
  • [R] Los Top 11 Momentos Estelares del nacionalismo. https://www.youtube.com/watch?v=P1npHipfeXs
  • [S] Qui va dir que el nacionalisme català no era racista?. https://www.dolcacatalunya.com/2014/01/qui-va-dir-que-el-nacionalisme-no-era-racista-2/ / El racismo en el nacionalismo catalán. https://lasmentirasdelracismo.wordpress.com/2016/01/13/17-2-el-racismo-en-el-nacionalismo-catalan/
  • [T] “Salvados”. Los referendos que rechazó Puigdemont. https://www.lavozdegalicia.es/noticia/television/2017/09/24/salvados-referendos-rechazo-puigdemont/00031506278094154398182.htm
  • [U] Stendhal y el catalán liberal. http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/1714-diario-del-ano-de-la-peste/2013/12/27/stendhal-y-el-catalan-liberal.html
  • [V] “Escuchemos a Engels en su artículo “Hungría y el paneslavismo”, de enero de 1849: “En Escocia fueron los gaélicos quienes apoyaron a los Estuardo de 1640 a 1745; en Francia, los bretones, que apoyaron a los Borbones de 1792 a 1800; en España, los vascos, que apoyaron a Don Carlos; en Austria, a su vez, los paneslavistas eslavos del sur, que no son otra cosa que los residuos de la evolución muy confusa de mil años. Es natural que este desecho étnico muy mezclado, vea su salvación sólo a través de la inversión de todo el movimiento europeo, que para él debería ir de este a oeste y no de oeste a este, que para él el arma de liberación, el lazo de unión, sea el látigo ruso.”. Una vez más, Engels, en su artículo “¿Qué tienen que ver con Polonia las clases trabajadoras?”, nos dice: “Después del coup d’état de 1851, Luis Napoleón, el emperador ‘por la gracia de Dios y la voluntad nacional’, tuvo que buscar un nombre popular y democratizado para su política exterior. ¿Qué mejor que poner en sus banderas el lema del ‘principio de las nacionalidades’? Cada nación árbitro de su propia suerte. Cualquier pedazo suelto de cualquier nación podría unirse a su madre patria. ¿Qué podía ser más liberal? Pero, fíjense que ya no se trata de naciones sino de nacionalidades. No hay país en Europa que no tenga distintas nacionalidades bajo su gobierno. Los montañeses gaélicos y los galeses son indudablemente de distinta nacionalidad que los ingleses, aunque nadie llamaría naciones a los restos de estos pueblos del pasado, como tampoco a los célticos de la Bretaña francesa. Además, ninguna frontera coincide con el lazo natural de la nacionalidad, el idioma… Aquí vemos la diferencia entre el ‘principio de nacionalidades’ y el viejo credo de la democracia y de la clase trabaja- dora del derecho de las grandes naciones europeas a separarse y gozar de una existencia independiente. El ‘principio de nacionalidades’ deja de lado la gran cuestión del derecho a la existencia nacional de los pueblos históricos de Europa, y si no lo hace, lo confunde. El principio de nacionalidades origina dos clases de problemas; primero, problemas de límites entre estos grandes pueblos de la historia; segundo, problemas sobre los derechos a la existencia nacional independiente de esas reliquias de pue-blos numerosas y pequeñas, que después de haber estado en el escenario histórico, fueron absorbidas por una u otra de las na-ciones poderosas cuya mayor fuerza les permitía vencer obstá-culos más grandes. Lo significativo de Europa, la fuerza de un pueblo, no es nada para el principio de nacionalidades; ante él los rumanos de Valaquia, que nunca tuvieron historia, ni la energía para tenerla, son tan importantes como los italianos que tienen una historia de dos mil años y una fuerza nacional cons-tante; los de Gales y la isla de Man tendrían, si lo quisiesen, igual derecho a la existencia política independiente, por absurdo que fuese, que los ingleses. Todo el asunto es algo absurdo presentado con aspecto popular para engañar a los pueblos y para usarlo como haga falta o para dejarlo de lado si no conviene.”. Marx, a su vez, nos dice en su escrito Herr Vogt, publi-cado en 1860: “Del ‘principio de la nacionalidad’ abusó, en su-ma, Luis Bonaparte en los principados danubianos para enmas-carar su transferencia a Rusia, tanto como el gobierno austriaco del 1848-49 abusara del principio de nacionalidad para sofocar la revolución magiar y alemana mediante los serbios, eslavones, croatas, valacos, etc.” (Capítulo VIII, Dâdâ Vogt y sus estudios, p. 149 de Ed. ZERO, 1974). Los nacionalismos contra el proletariado ediciones espartaco internacional. Carlos Marx y Federico Engels”. http://tinyurl.com/ybbmwkep]
    Los marxistas no propugnarán en ningún caso el principio federal ni la descentralización. El Estado centralizado grande supone un progreso histórico inmenso, que va del fraccionamiento medieval a la futura unidad socialista de todo el mundo, y no hay ni puede haber más camino hacia el socialismo que el que pasa por tal Estado (indisolublemente ligado con el capitalismo)”. [Lenin, Notas críticas sobre el problema nacional]
    Además, ninguna frontera coincide con el lazo natural de la nacionalidad, el idioma… Aquí vemos la diferencia entre el ‘principio de nacionalidades’ y el viejo credo de la democracia y de la clase trabaja- dora del derecho de las grandes naciones europeas a separarse y gozar de una existencia independiente. El ‘principio de nacionalidades’ deja de lado la gran cuestión del derecho a la existencia nacional de los pueblos históricos de Europa, y si no lo hace, lo confunde. El principio de nacionalidades origina dos clases de problemas; primero, problemas de límites entre estos grandes pueblos de la historia; segundo, problemas sobre los derechos a la existencia nacional independiente de esas reliquias de pueblos numerosas y pequeñas, que después de haber estado en el escenario histórico, fueron absorbidas por una u otra de las naciones poderosas cuya mayor fuerza les permitía vencer obstáculos más grandes. Lo significativo de Europa, la fuerza de un pueblo, no es nada para el principio de nacionalidades; ante él los rumanos de Valaquia, que nunca tuvieron historia, ni la energía para tenerla, son tan importantes como los italianos que tienen una historia de dos mil años y una fuerza nacional constante; los de Gales y la isla de Man tendrían, si lo quisiesen, igual derecho a la existencia política independiente, por absurdo que fuese, que los ingleses. Todo el asunto es algo absurdo pre-sentado con aspecto popular para engañar a los pueblos y para usarlo como haga falta o para dejarlo de lado si no convieneMarx, a su vez, nos dice en su escrito Herr Vogt, publi-cado en 1860: “Del ‘principio de la nacionalidad’ abusó, en su-ma, Luis Bonaparte en los principados danubianos para enmascarar su transferencia a Rusia, tanto como el gobierno austriaco del 1848-49 abusara del principio de nacionalidad para sofocar la revolución magiar y alemana mediante los serbios, eslavones, croatas, valacos, etc.” [Capítulo VIII, Dâdâ Vogt y sus estudios, p. 149 de Ed. ZERO, 1974. Los nacionalismos contra el proletariado ediciones espartaco internacional. Carlos Marx y Federico Engels. ttp://www.edicionesespartaco.com/libros/Naciohnalismos%20Proletariado.pdf]
  • Le Monde Diplomatique. El Atlas. Conflictos de fronteras.
  • No, el prusés no es “espontani” ni “de baix a dalt”. Aquí tiene el Programa 2.000 de Jordi Pujol para esparcir el nacionalismo desde la Generalitat en todos los ámbitos. https://www.dolcacatalunya.com/2015/11/vea-como-el-pruses-se-planeo-ya-en-1990/
  • Fora la Constitució? La votó un 72% más de catalanes que el Estatut de 2006. https://www.dolcacatalunya.com/2014/04/fora-la-constitucio-la-voto-un-72-mas-de-catalanes-que-el-estatut-de-2006/
  • El genocidio desconocido de la Generalitat, desvelado en un libro imprescindible. https://www.dolcacatalunya.com/2016/11/genocidio-desconocido-la-generalitat-desvelado-libro-imprescindible/
  • Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña] Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña. Antonio Francisco Ordóñez. Rebelión. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=225452
  • Cataluña no tiene un derecho de autodeterminación. Mariola Urrea Corres. http://www.eldiario.es/zonacritica/Cataluna-derecho-autodeterminacion_6_661843839.html
  • La calumnia catalana. http://www.elmundo.es/cronica/2017/06/06/5932a064e2704e340e8b45da.html
  • Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña] Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña. Antonio Francisco Ordóñez. Rebelión. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=225452. Salvador López de Arnal en Rebelion.org
  • ¿”Referéndum” secesionista? No, gracias. ¡No al (falso)“derecho” a dividir(nos)! (I). Salvador López Arnal. http://rebelion.org/noticia.php?id=228881
  • La aventura de la Historia. Año 16, nº 182. Cataluña vs España. El germen del conflicto
  • Desmontando mitos catalanes. “los mitos de la historia de españa” han dado mucho que hablar y, a partir de ahora, con el libro del mismo titulo escrito por el historiador garcia de cortazar, mas aun. Quizás es su obra mas polémica. Fernando Garcia De Cortazar. http://www.elmundo.es/cronica/2003/422/1069077764.html
  • Catalanismo, nazismo y fascismo. http://www.libertaddigital.com/opinion/jorge-vilches/catalanismo-nazismo-y-fascismo-73652/
  • El pasado fascista de Esquerra Republicana. Andreu Pujol. http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/pasado-fascista-esquerra-republicana-5493295
  • La viabilidad de la república Catalana. http://www.elmundo.es/opinion/2017/08/30/59a599b3e2704e8b7f8b4670.html
  • Más acá y por debajo del choque de trenes con muchas víctimas en los vagones de tercera clase. ¿”Referéndum” secesionista? No, gracias. ¡No al (falso)derecho a dividir(nos)! (y II). https://www.rebelion.org/noticia.php?id=223151. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229172. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229172
  • Una generación de catalanes. Laura Freixas. https://elpais.com/elpais/2014/01/09/opinion/1389266138_094028.html
  • Crisis en Cataluña: Comisión Europea: “Mantener el estado de derecho a veces requiere el uso proporcionado de la fuerza“. http://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/04/59d4a73722601daf318b45ed.html
  • Demoledor The Economist: “La Constitución debe ser cumplida y Puigdemont dar marcha atrás”. “Cataluña tiene más autogobierno que cualquier región de Europa”. https://www.dolcacatalunya.com/2017/09/demoledor-the-economist-la-constitucion-cumplida-puigdemont-dar-marcha-atras/
  • Jesús Laínz: “Cataluña era la región más patriótica de España en el siglo XIX”. https://www.google.es/amp/www.abc.es/espana/20140819/abci-entrevista-jesus-lainz-201408181945_amp.html
  • ¿Hasta cuándo abusará la oligarquía catalana de la paciencia de los españoles?. https://www.google.es/amp/www.libertaddigital.com/opinion/jesus-lainz/hasta-cuando-abusara-la-oligarquia-catalana-de-la-paciencia-de-los-espanoles-83228/amp.html
  • Jesús Laínz – El juramento de Felipe V que Felipe V nunca juró. http://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2017-10-20/jesus-lainz-el-juramento-de-felipe-v-que-felipe-v-nunca-juro-83476/
  • Los tuits sobre Cataluña en los que Assange escribe el nombre de esa comunidad en inglés (Catalonia)? ¿Y los tuits en catalán? Porque, desde el 15 de septiembre, Julian Assange ha tuiteado unas 97 veces en esa lengua. ¿Cuándo aprendió español, y cuando adquirió tal conocimiento de la realidad política de nuestro país como para colgar mensajes del estilo de “Españoles, Franco no ha muerto” (20 de noviembre) o “la cabra siempre tira al monte” (19 de septiembre)? ¿O una portada del diario ABC del 27 de enero de 1939 con la foto de Francisco Franco y el titular “Franco, Franco, Franco”? ¿O incluso una jocosa parodia de la película El Hundimiento en la que Hitler tiene un ataque de furia en impecable español coloquial con toques chelis cuando se entera de que un barco pintado con dibujos animados va camino de Barcelona lleno de policías (25 de septiembre)? Por no hablar de un tuit en el que Assange se refiere a, ni más ni menos, que a la ‘operación Gürtel’.  Desde el 15 de septiembre hasta ayer, Assange ha tenido la deferencia de colgar mensajes en castellano sobre la realidad política española 73 veces. De ellas, solo en una ocasión, el 12 de noviembre, el español no es perfecto, y los errores son característicos de un traductor online. En las otras 72, este nativo de Townsville (Australia) escribe en un español impecable, o retuitea vídeos, noticias, y textos escritos claramente por y para españoles. Lo mismo le sucede con el idioma catalán.
    El 20 de septiembre, tuiteó alrededor de 74 veces sobre Cataluña. El 1 de octubre, el que se celebró el referéndum sobre la autodeterminación, fueron 109: o sea, una vez cada 13 minutos y 12 segundos, asumiendo que no durmiera, que comiera delante del teclado y que llevara el teléfono a la ducha. El 2 de octubre colgó 49 mensajes.
    Uitlizadas por Assange #holadictadura #Catalonia, #Catalunya, #votarem, #Catalans, #Barcelona, #1o, #mesdemocracia, #copdestat, #Determination, #RecuperemeElSeny, #MovilizacionCatalunyaESP, y #sensepor.
    “España es un país del voto o la bala”, del 9 de octubre,
    “Un ejemplo de la táctica de inventarse enemigos para justificar la represión interna”.
    “Plan de España para anexionarse Cataluña””:
    el 1 de octubre, “es un asunto de los catalanes, pero la regla general es que aquéllos que se oponen a una potencia ocupante contra un movimiento de liberación son traidores”
    El 31 de octubre informa: “España ha invadido físicamente Cataluña”. El 19 de septiembre predice que el referéndum podría provocar “una Plaza de Tiananmen dentro de solo tres semanas”, en referencia a la matanza de miles de manifestantes desarmados por el Ejército chino en Pekín en 1989.
    el 10 de octubre, a tuitear en tiempo real lo que está pasando. Primero dice que es porque el referéndum catalán “es el acontecimiento político más importante que ha pasado en Occidente desde la caída del Muro de Berlín”, no pide la independencia, pero ataca a quienes no la respaldan.
    Sus fuentes son llamativas. Aparte de medios favorables al independentismo, como Elnacional.cat o Vilaweb.cat, hay referencias a organizaciones que, a priori, no deberían atraer a un extranjero, como Diario de Sevilla o 101 TV Málaga. Cuando los grandes medios de comunicación son citados, a menudo van acompañados de epítetos como “la execrable prensa española” (26 de octubre), o “matones que van de víctimas” (18 de octubre).
    “Hay 7,5 millones de catalanes (entre ellos un millón de hombres en forma), una fuerza que, si es movilizada, eclipsa enormemente las capacidades de la policía y del Ejército español”.
    “Los unionistas están bajo la influencia del fascismo”; “El Reich de los 1.000 años de Rajoy”.
    “Así trata la policía española a las mujeres: las estrangula y las agarra por el c…; o “Policías españoles alertaron a yihadistas en 2015 de que los Mossos les seguían”.
    “Matones españoles de baja estofa apalean y abusan de forma rutinaria a catalanes pacíficos. Creen – y parece que tienen razón – que tienen impunidad”.
    “España ha sancionado la violencia contra los catalanes.Los peores elementos de la sociedad ahora creen que papá Estado está de su parte, y tienen impunidad”.
    [Julian Assange: un tuit cada 13 minutos a favor del ‘procés’. http://www.elmundo.es/papel/historias/2017/12/07/5a27f628ca474121568b4588.html]

CITAS

  • “Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios. […] También tenderemos a expulsar todo aquello que nos fue importado de los semitas del otro lado del Ebro: costumbres de moros fatalistas.”. [Pompeyo Gener, 1900]
  • “El suelo, con su estructura geológica, su vegetación, sus animales propios, la atmósfera, las aguas que él contiene ó lo limitan, en una palabra, el medio ambiente en el sentido físico de la palabra, constituye el molde que da forma o cohesión á la raza ó razas que van á establecerse a un país.”. [Pompeyo Gener, 1900]
  • “España no es una nación una, compuesta por un pueblo uniforme. Más bien es todo lo contrario. Desde los más remotos tiempos de la historia, una gran variedad de razas diferentes echaron raíces en nuestra península, pero sin llegar nunca a fusionarse. En época posterior se constituyeron dos grupos: el castellano y el vasco-aragonés o pirenaico. Ahora bien, el carácter y los rasgos de ambos son diametralmente opuestos”. [L’Espagne telle qu’elle est, Nouvelle Librairie Parisienne, París, 1887, pp.285-286 y 289-291 (pp. 180 y 182-183 en la ed. española)]
  • “El grupo central-meridional, por la influencia de la sangre semita que se debe a la invasión árabe, se distingue por su espíritu soñador [….]. El grupo pirenaico, procede de razas primitivas, se manifiesta como mucho más positivo. Su ingenio analítico y recio, como su territorio, va directo al fondo de las cosas, sin pararse en las formas.” [L’Espagne telle qu’elle est, Nouvelle Librairie Parisienne, París, 1887. pág. 60)]
  • “Un cráneo de Ávila, no será nunca como uno de la Plana de Vic. La Antropología habla más elocuentemente que un cañón del 42.” [Daniel Cardona. En foc en tot el front. La batalla i altres textos, Barcelona, La Magrana, 1984]
  • “Y es que todos, todos, tenemos aún este espíritu castellano tan cerca de nosotros!, ¡Tan cogido a nosotros!, ¡Es la garrapata asquerosa de cada día, de siempre!. Oh, como Gaudí, el catalanísimo Gaudí –supo plasmar nuestra acción ante el enemigo– allí en aquella casa de la calle Caspe, cuyo picaporte es un escudo de Cataluña que golpea sobre la garrapata española.” [Daniel Cardona, protagonista de la intentona golpista en la proclamación de la República Catalana del 14 de abril de 1931. (pág. 346.).]
  • “En estas últimas predomina demasiado el elemento semítico y, más aún, el presemítico o beréber con todas sus cualidades: la morosidad, mala administración, el desprecio del tiempo y de la vida, el caciquismo, la hipérbole en todo, la dureza y la falta de medios en la expresión, la adoración del verbo.” [Pompeu Gener, en su libro Herejías (1888). La raza catalana. El núcleo doctrinal del catalanismo, Madrid 2010]
  • “Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado “El Españolito”. Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito. Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas). Descubres que el ‘Caganet’ del belén es una ‘tradición’ que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el ‘Tió’ es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.”.[El Chaval Que Despertó De La Pesadilla Nacionalista. José Cuevas Yáñez. http://www.lne.es/blogs/desde-mi-caletre/el-chaval-que-desperto-de-la-pesadilla-nacionalista.html]
  • “El nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad”. [Albert Einstein]
  • En la Europa occidental, continental, la época de las revoluciones democrático-burguesas abarca un intervalo de tiempo bastante determinado, aproximadamente de 1789 a 1871. Ésta fue precisamente la época de los movimientos nacionales y de la creación de los Estados nacionales. Terminada esta época, la Europa Occidental había cristalizado en un sistema de Estados burgueses que, además, eran, como norma, Estados nacionalmente homogéneos. Por eso, buscar ahora el derecho a la autodeterminación en los programas de los socialistas de la Europa Occidental significa no comprender el abecé del marxismo.” [Pedro Insua Rodríguez. El materialismo histórico y la cuestión nacional española. Lenin, Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación]
  • “Yo no estoy de acuerdo con el proyecto nacionalista porque creo que no es así como deberían hacerse las cosas en el campo historiográfico. Fue una decisión gubernativa”. [Josep Benet i Morell, historiador y miembro del Partido Socialista Unificado de Cataluña]
  • “Consecuentemente, personalidades que deberían gozar de un lugar de privilegio en la historiografía catalana, como Narcís Feliu de la Penya o Jaume Vicens Vives, han sido olvidados (como sinónimo de silenciados) o relegados a un lugar marginal en el mejor de los casos. El primero “porque se sentía tan catalán como español” mientras que el segundo “fue criticado por alguno de sus colegas y calificado como un instrumento de los españoles”.[Henry Kamen]
  • “Europa no es un pueblo o una nación. No existe una nación europea. No existe un pueblo europeo. Quien se burla de la Padania bossiana (Nota: habla de la Liga Norte, fundada por Umberto Bossi, y de su ficticia nación del norte industrial y rico de Italia), diciendo que no existe, tiene efectivamente razón (yo también pienso que no existe, existiendo en cambio Véneto o Friuli), pero también se equivoca quien piensa que existe Europa. Para decirlo con Metternich, Europa es sólo una expresión geográfica. En cambio, Italia no lo es. Paradójicamente, alrededor de los últimos 30 años, el gremio universitario ha descubierto que las naciones no existen, que fueron inventadas en el romanticismo de los poetas y literatos, y que son sencillamente “comunidades imaginarias”. Por supuesto, eso no es cierto. Las naciones existen, los pueblos existen, y únicamente la oligarquía financiera y sus intelectuales asociados quieren destruirlas. No olvidemos nunca que, según el correcto planteamiento de Bordieu, los intelectuales como grupo social son un grupo dominado internamente por la clase dominante.”. [Costanzo Preve].
  • “Hay muchos catalanes que además de apuntarse a la leyenda negra anglosajona consideran España como una nación opresora que ha venido saboteando desde tiempos inmemoriales los intereses de Cataluña. Una rémora que impide su evolución. Una sociedad atrasada que les ha metido en dictaduras y monarquías degradadas y despóticas. Una España integrada por una ciudadanía poco aficionada al trabajo, la cual después de aprovecharse de la economía y el progreso de los catalanes siente una inquina especial hacia las supuestas diferencias étnicas.”. [La calumnia catalana. Albert Boadella]
  • “En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en el mi actuación (…) Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado (…) no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio (…) Aquél era un tiempo en el que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí.“. [Francesc Cambó]
  • “Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado”. [Josep Pla. Prédicas de un tabernero conspirador. Javier García Pellín. http://tinyurl.com/ya8wz92o]
  • “Había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes… Esta obra no la hizo el amor… sino el odio”. [Prat de la Riba].
  • “El derecho de autodeterminación -el derecho a decidir- nunca ha sido considerado en el movimiento comunista como un derecho natural, de reconocimiento urbi e orbi y al margen de toda consideración política, sino como un derecho político surgido de y sujeto a la historia. En segundo lugar, su ejercicio ha sido también situado en cada momento concreto; un derecho político cuyo ejercicio está sometido a formas y condiciones. En tercer lugar en la tradición comunista nunca se ha invocado el derecho de autodeterminación sin añadir más. Siempre se ha añadido la propuesta sobre el objetivo de ese ejercicio, sea en negativo (defendemos el derecho al divorcio, pero no invitamos a nadie a divorciarse, dijo Lenin) o en positivo (federalismo, unión libre de pueblos libres; y ante determinadas tergiversaciones hay que recalcar que el término que utilizó Lenin fue el de “unión“). [José Luis Martín Ramos]
  • “Quiero explicar cómo nos sentimos aquellos que no compartimos esa aspiración de tener un Estado propio (¡con la que está cayendo en Europa y en el mundo!), los que nos sabemos y sentimos catalanes pero no tenemos ninguna necesidad de poner una bandera en el balcón, los que estamos siendo barridos, silenciados y eliminados del espacio público porque no nos sumamos a esa corriente que amenaza con enquistarse en un estado de malestar sin fin.(…). ¿Debimos hablar alto y claro antes? Por miedo a que nos llamaran fascistas o españolistas, unionistas o peperos hemos acabado de comparsas de un espectáculo lamentable y peligroso. Estamos en el entreacto, y quién sabe lo que nos deparará el segundo acto. Que pasen un feliz verano.”. [Isabel Coixet]
  • “Que nuestro president nos convoque a un referéndum para el que no hay censo, ni junta electoral, ni fun­cionarios, ni locales, ni urnas, ¿no da risa?. Que presida el Gobierno un señor que no se presentó para ese cargo, y su proyecto estrella sea uno que no figuraba en el programa, ¿no es como para llorar?. Que un Gobierno adopte una iniciativa de inmensa trascendencia… con el evidente fin de que otro Gobierno la prohíba, ¿no parece una broma?. Que nos digan que una decisión traumá­tica e irreversible se podrá tomar por un voto, sin umbral mínimo de participación, ¿no es alarmante?. Que la voluntad de todos aquellos que en esas condiciones nos negamos a votar (el 9-N fuimos el 63%) no cuente para nada, ¿no es motivo de furia?. Que nos anuncien que han preparado una ley importantísima para el caso de que gane el sí, pero no nos dejen verla, ¿no es un ­chiste?. Que llevemos cinco años hablando de una sola cosa: si proclamamos o no un Estado independiente, pero que nadie sepa en qué consistiría, porque los proyectos o no se conocen, o son irrealizables, o incompatibles entre sí (¿qué país pueden construir juntos Junts pel Sí y la CUP?), ¿no es un disparate?. Que el president exprese complacido que “damos miedo, y más miedo que daremos”, ¿debería provocarnos carcajadas o sudores fríos?. Que para el caso de que no se celebre el referéndum, quienes lo han convocado no tengan ningún plan, ¿no es terrorífico? Cuando todo esto se vaya a pique, como de un modo u otro se va a ir, ¿qué piensa hacer el Govern? ¿Atrincherarse en el castillo de Montjuïc, con cianuro y revólveres? ¿En el túnel del terror del Tibidabo, con sombreros de cucurucho y escobas? ¿O salir al balcón de la plaza Sant Jaume a tirar monigotes de papel y polvos picapica gritando: ¡inocentes, inocentes!, ¡os creísteis lo de la independencia!… y de paso, revelar que los Reyes son los padres?. Yo no sé si debo reír (¿de miedo?) o llorar (¿de risa?). O afligirme al comprobar que cada día que pasa estamos más divididos y enfrentados. O comprar palomitas y sentarme a contemplar el espectáculo. O preparar pañuelos y abrazos para quienes se van a quedar huérfanos, o tomates podridos para quienes les engañaron. Lo que sé es que, por favor, por favor, por favor, ¡quiero poder pensar en otra cosa!“. [Laura Freixas constata que “cada día que pasa estamos más enfrentados y divididos. https://www.dolcacatalunya.com/2017/07/laura-freixas-constata-dia-pasa-estamos-mas-enfrentados-divididos/]
  • “Cataluña no es un pueblo sometido a dominación colonial, racista o extranjera y en este contexto la libertad de determinar su “condición política” tiene como límite el principio de “integridad territorial del estado”. Máxime al tratarse de un estado democrático o, en terminología de la 2625 (XXV), dotado de “un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color”. Como señaló la Comisión africana de derechos humanos y de los pueblos, la autodeterminación “puede articularse a través de las siguiente fórmulas: independencia, autogobierno, gobierno local, federalismo, confederalismo, unitarismo o cualquier otra forma de relación conforme a las aspiraciones del pueblo, pero reconociendo los otros principios establecidos, como la soberanía e integridad territorial” (caso Katanga). [Autodeterminación y derecho a decidir: reflexiones desde el derecho internacional”. Jaume Saura. http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Autodeterminacion-derecho-decidir-reflexiones-internacional_6_97700231.html]
  • “Cuando digo ‘nacionalismo’ me refiero antes que nada al hábito de pensar que los seres humanos pueden clasificarse como si fueran masas, y que masas enteras integradas por millones o decenas de millones de personas pueden etiquetarse sin problema alguno como ‘buenas’ y ‘malas’. Pero, en segundo lugar -y esto es mucho más importante- me refiero al hábito de indentificarse con una única nación o entidad, situando a ésta por encima del bien y del mal, y negando que exista cualquier otro deber que no sea favorecer sus intereses. El nacionalismo no debe confundirse con el patriotismo (…) aluden a dos cosas diferentes, incluso opuestas. Por ‘patriotismo’ entiendo la devoción por un lugar determinado y por una determinada forma de vida que uno considera los mejores del mundo, poer que no tiene deseos de imponer a otra gente. El patriotismo es defensivo por naturaleza, tanto militar como culturalmente. El nacionalismo, en cambio, es inseparable del deseo de poder, el propósito constante de todo nacionalista es obtener más poder y más prestigio, no para sí mismo, sino para la nación o entidad que haya escogido para diluir en ella su propia individualidad (…). Un nacionalista es alguien (…) cuyo pensamiento gira siempre en torno a victorias y derrotas, triunfos y humillaciones. (…) El nacionalismo es sed de poder mitigada con autoengaño”. [George Orwell. Notas sobre el nacionalismo. El 1 de octubre de 1945]
  • “El que se oponga a la política de unidad nacional debe ser cesado de su puesto fulminantemente”.“A la victoria del primer día [en el cruce del Ebro por el ejército republicano] se mezcla la traición de los separatistas de la Generalitat”. no estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan gravemente los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: ¡España! No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista, y tiene que ser cortada de raíz. Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra; amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas esas peculiaridades, España”. [Juan Negrin, líder comunista republicano español en 1937]
  • “Yo nunca he sido patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga poderes, dinero y más dinero“. [Manuel Azaña. Presidente del Gobierno Provisional de la Segunda República, presidente del Consejo de Ministros y presidente de la Segunda República]
  • “Las barras de Catalunya sont sempre’ls puntals d’Espanya“. [Francisco Camprodón. Sobre los voluntarios catalanes en la guerra de Cuba. Citado por Jesús Lainz]
  • “Todos somos esclavos de la ley porque queremos ser libres”. [Salvador Spriu]
  • “Ningún Estado europeo concede a ninguno de sus componentes territoriales el derecho a la secesión sin seguir un proceso constitucional pactado, y el proyecto de independencia que ha orquestado el presidente Puigdemont traspasa claramente los límites de la legalidad al desafiar la Constitución Española de l978 y el Estatuto de Autonomía de Cataluña.“. [John Elliot, historiador e hispanista británico, que ostenta los cargos de Regius Professor Emeritus en la Universidad de Oxford y Honorary Fellow del Oriel College, Oxford y del Trinity College, Cambridge. https://www.dolcacatalunya.com/2017/09/acuso-john-elliot-los-nacionalistas/]
  • “Entre las conquistas a las aspiraban los opositores del franquismo, fuesen catalanes o no, siempre estuvo el restablecimiento de la autonomía de Cataluña. Era una prioridad tan importante después de la muerte de Franco –en noviembre de 1975– y al inicio de la democracia que la Generalitat de Cataluña fue reinstaurada un año antes de la aprobación de la Constitución, en 1978. Es importante precisar bien las fechas y los hechos, sabiendo perfectamente que eso no ha de cambiar gran cosa ante la imprecisión del mito, plena de victimismo o de estilo épico. Entre los 7 «Padres de la Constitución» había 2 catalanes. En el referéndum de 1982, los catalones votaron masivamente a favor de un estatuto que garantizaba un grado de autonomía mucho más alto que el de 1932”. [Cataluña, reino de la fantasía. Antonio Muñoz Molina. http://www.voltairenet.org/article198840.html]
  • “También imaginan que su fundador, Francesc Macià quería crear un Estado independiente que nunca había existido para salvar del fascismo la región de Barcelona. Es falso. Macià pretendía anexar Andorra, el sudeste de Francia y parte de la isla italiana de Cerdeña ya que, según él, «Cataluña» se hallaba bajo la opresión de Andorra, España, Francia e Italia.
    Muchos imaginan que los independentistas catalanes son pacifistas. Falso. En 1926, Francesc Macià intentó dar un golpe de Estado después de haber reclutado para ello un centenar de mercenarios italianos y haber reunido un ejército. Muchos imaginan que los independentistas catalanes son históricamente de izquierda. Falso. En 1928, cuando Francesc Macià fundó en La Habana el Partido Separatista Revolucionario de Cataluña, lo hizo con ayuda del dictador pro-estadounidense cubano Gerardo Machado. Los independentistas catalanes nunca han tenido apoyo de los Estados antiimperialistas. La URSS no los respaldó ni siquiera durante la guerra de España –a pesar de que Francesc Macià viajó a Moscú en busca de ayuda soviética y obtuvo entonces respaldo de Bujarin y Zinoviev. Su máximo resultado en ese sentido fue establecer alianzas con algunos miembros de la Segunda Internacional.
    Proclamándose seguidor directamente de Macià, y no de su ex patrón Jordi Pujol, y respaldando así implícitamente el proyecto de anexión de Andorra, y de una parte de Francia y de Italia, Carles Puigdemont nunca trató de disimular que tenía apoyo de los anglosajones. Como periodista, creó una publicación mensual para mantener a sus sponsors al tanto de la evolución de su lucha. Esa publicación no se redacta en catalán ni en español sino… en inglés, se llama Catalonia Today y su esposa, la rumana Marcela Topor se convirtió en su redactora en jefe. Puigdemont dirige además asociaciones que promueven el independentismo catalán, pero no en España sino en el extranjero, con financiamiento del multimillonario George Soros [8]. Los independentistas catalanes, al igual que sus homólogos los kenyanos y kurdos iraquíes, pasaron por alto el cambio de inquilino en la Casa Blanca. Apoyándose en el «Parlament» catalán, donde tienen la mayoría de los escaños, aunque obtuvieron una minoría de votos durante su elección, proclamaron la independencia luego del referéndum realizado el 1º de octubre de 2017. Creían poder contar con el respaldo de Estados Unidos y, por ende, con el apoyo de la Unión Europea. Pero el presidente Trump no los apoyó, como tampoco apoyó a los luos kenyanos ni a los kurdos iraquíes. Así que la Unión Europea se mantuvo en contra de su nuevo Estado.“. [Trump y el secesionismo. Thierry Meyssan. http://www.voltairenet.org/article198576.html]
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Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

5 Comentarios

  • No voy a externderme en mi comentario, me gusta esta página web, y los artículos que se publican. Este es la excepción. Soy militante de la CUP y lucho para que la gente que vota a Ciudadanos, al PP y a quien sea tenga techo, trabajo y deje de ser explotado por sus patrones me da igual de donde sean. No soy racista, no soy sionista, y no le niego la tarjeta sanitaria a nadie y lucho porque cierren los CIE, al contrario que algunos “no-nacionalistas·”, en mi Republica no habrá fronteras y cualquier persona que venga tendra idénticos derechos, no moriran en el estrecho ni seran mutilados por las concertinas de los no-nacionalistas. Los no-nacionalistas intentan entrar en mi sede sin autorización judicial i someten a procesos judiciales arbitrarios a mis compañeros

    Sobre que el catalan no fue perseguido durante el franquismo se lo puedo preguntar a gente escolarizada en los 70 que son catalanoparlantes y no saben escribir en su propio idioma, le invito coger una máquina del tiempo y dirigirse a cualquier administración pública en catalán en aquellos años, a ver cual es el resultado, especificamente los funcionarios que iban de gris y verde.

    Citas a Dencàs y a la gente que es racista, si yo vinculara la identidad española con el franquismo y el fascismo de la historiografia rancia y ultramonta de Ricardo de la Cierva y compañía, o de la RAH que simplemente consideran el franquismo como un regimen “autoritario” seria abiertamente injuisto.

    Repito me encanta esta web, este articulo, no.

    • Hola Jordi.

      Ante todo, gracias por tu mensaje y la forma de exponerlo. No es fácil debatir sobre este tema razonadamente por las pasiones que levanta en ambas partes.

      Comprendo todo lo que comentas, pero al mismo tiempo, la CUP se ha aliado políticamente con aquellos que defienden (PdCAT) o apoyan indirectamente (ERC) todas esas políticas que comentas y que son condenables. Lo que comentas entra ya dentro del idealismo político en un mundo donde la geopolítica de los grandes Estados es implacable y utiliza las emociones este tipo de idealismos para aprovecharse y valerse de ellos. Lo hemos podido ver desgraciadamente en muchos países desde la caída de la URSS y más recientemente en Líbia y Siria, donde esgrimiéndose ese idealismo de la Primavera Árabe, se han destruido Estados y forzado a esas personas a convertirse en refugiados como arma política (véase el artículo de “Armas de inmigración masiva”).

      Igual que comentas actos reprobables como acceder sin autorización judicial y otras medidas no democráticas, también la CUP y sus organizaciones afines han defendido actuaciones igualmente censurables y otras acciones que difícilmente pueden ser consideradas como democráticas (la aprobación de la ley del referéndum), por no hablar de la defensa de regímenes comunistas como referentes “democráticos” y como “solución” a todos los males del capitalismo. También muchos representantes de la CUP han hecho manifestaciones y mantenido posturas, abiertamente antidemocráticas y xenófobas, llamando a expulsar a la “basura charnega” que no esté de acuerdo con el procés mediante un estilo que verdaderamente recuerda a la propaganda fascista, tanto en la forma como en la dialéctica. Lo hemos podido ver por ejemplo en muchos carteles creados por la CUP que si quitáramos quien lo firmaba, parecería un cartel de Democracia Nacional.

      Sobre el tema del catalán, incidí en el artículo en que no existió una prohibición expresa, sino la no oficialidad. Lo que se terminaba aplicando como “prohibiciones” era en los ámbitos públicos como la escuela, no así en otros ámbitos que es lo que siempre han querido hacer ver desde el nacionalismo catalán, cuando no es cierto. Esto lo explica muy bien Antonio Francisco Ordóñez en su artículo, ‘Mala conciencia de clase con la lengua en Cataluña’ publicado en Rebelión. En la misma línea y en el mismo medio, lo describe Salvador López Arnal, que no creo que sea sospechoso de “fascista” o “franquista” que es al final, como ha identificado por norma, los simpatizantes del nacionalismo catalán a todos los españoles que no están de acuerdo con el procés. Mi familia por parte de padre, son catalanes no precisamente “charnegos”, y ellos nunca me hablaron de este tema de la “prohibición” del catalán tal y como se traslada ahora por interés político.

      De la misma manera, también te podría comentar que en Cataluña el castellano está siendo actualmente marginado de los ámbitos públicos de la misma forma que el catalán lo fue durante el franquismo, pero esto no parece ser tan condenable. De hecho, dirigentes de la CUP consideran que en Cataluña solo habrá una lengua oficial en la supuesta república catalana. Es decir que lo que se condena y es condenable, la situación del catalán durante el franquismo, hoy no parece serlo tanto cuando se trata de la lengua “extranjera” de los “charnegos”.

      Los personajes que cito y que eran abiertamente racistas, fascistas o simpatizantes de totalitariamos (como el estalinismo de muchos cuadros de ERC), siguen siendo en muchos casos, prohombres para el nacionalismo catalán, reciben homenajes, tienen calles (veáse Prat de la Riba que es uno de los padres del nacionalismo catalán moderno o del mismo Francesc Macíá), y se les honra en las escuelas como “ejemplos de catalanes”, escondiendo lo que realmente hicieron muchos de ellos. No solo he citado a personajes menores como Dencás o los hermanos Badia (a los que por cierto, Junqueras les tiene en gran estima), como referentes del nacionalismo, sino a muchos otros que tienen un apoyo mayoritario y que honestamente, deberían tener la misma consideración y aplicárseles el mismo criterio que muchos nacionalistas catalanes usan para cualquier “españolista” que no esté de acuerdo con sus tesis.

      En definitiva, te agradezco tu comentario y sobre todo, el tono cordial del mismo ya que en el fondo, esta web es para el debate y no para imponer una “verdad” a nadie, sino en defender cada uno sus ideas exponiendo sus argumentos concretos, algo que cada vez resulta mas complicado de encontrar. Así, seguro que todos aprendemos algo.

      Espero que próximos artículos que se publiquen te sigan gustando.

      Un saludo y gracias otra vez por tu comentario.

  • Supongo (según tu argumentario) que Escocia tiene el mismo paralelismo con los países de la Ex-Urss y con los conflictos de Líbia y Siria; demencial.
    Brevemente; ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, típico del nacionalismo español, del que desgraciadamente adoleces.
    La España invertebrada, mitos y leyendas.

    • Si has leído bien, Escocia no tiene ningún paralelismo con los países de la antigua Unión Soviética, ni con los conflictos de Libia y Siria. No sé de donde extraes conclusión tan peregrina, entiendo que para atacar por atacar por motivos personales ideológicos. Tendrás que elaborar algún tipo de argumento y no simplemente dedicarte a descalificar sin ningún sentido como es costumbre en las personas que no tienen nada que aportar al debate, solo odio, resentimiento, complejos y prejuicios.

      El reportaje defiende ante todo, que las circunstancias de cada país son diferentes en lo relativo a la política y a su evolución histórica. Lo que se plantea en los secciones donde se habla de este tema, es que los paralelismos hechos desde el nacionalismo catalán, no se sostienen históricamente ni legalmente y para ello se explica con argumentos cuales son las falacias planteadas desde el nacionalismo catalán y ciertos sectores de “izquierda”.

      El hacer un reportaje sobre el nacionalismo catalán, no significa ver la paja en el ojo ajeno aunque entiendo que según tu comentario, no encuentras nada criticable en el nacionalismo catalán. Se han hecho artículos críticos con el nacionalismo español en la web que quizás no quieres ver o no te interese reconocer, simplemente por tratar de descalificar al autor del mismo para restarle autoridad a lo que se dice.

      Según tu criterio, no se podría hacer un reportaje como este porque habría que hacer uno paralelo sobre los mitos del nacionalismo español.

      Por último, no me queda claro si me estás acusando de “nacionalista español” o de qué, por que te contradices al final al decir que “desgraciadamente adoleces”. Estaría bien que describieras mejor este tipo de cosas cuando haces estos comentarios porque no queda nada claro.

      Dicho esto, no te creas demasiado la versión posmoderna que vende un sector de la izquierda y por supuesto los nacionalismos periféricos de la “España invertebrada” e inexistente hasta 1812, por que hay más mitos en ellos, que en toda la historia de España de nuestros días (incluyendo la Leyenda _Negra antiespañola de la que seguro, serás un buen divulgador), y sino, léete a hispanistas como Stanley Payne, Henry Kamen o John Elliott (ya no te digo ni historiadores españoales a los, es de suponer, que calificarás de “franquistas”), que como otros, son críticos con muchos aspectos de la historia de España, pero son honestos en sus estudios y no recurren al odio en torno a todo lo relacionado con España.

      Cuando quieras, seguimos comentando, pero con espero que la próxima vez expongas algún argumentos y hechos, y no reproches ideológicos e insultos.

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