Breve historia del descubrimiento y conquista de América por España (1492)

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Cristobal Colón en La Española

Introducción

Con el “descubrimiento” de América y la llegada de Cristóbal Colón al “Nuevo Mundo”, se abre un periodo de exploración pero también de conquista, violencia y colonialismo durante el cual, una cantidad indeterminada de comunidades y etnias indígenas americanas desaparecieron del continente como consecuencia de diversas causas pero siempre teniendo como denominador común directo e indirecto la intervención externa europea, en este caso de España. Huelga decir, que América no la descubrieron españoles ni vikingos, sino probablemente, diferentes tribus primitivas de Asia que estuvieron asentadas en la región de Beringia hace hace unos 19.000 – 11.000 años. Al crearse un puente natural de hielo en el actual estrecho de Bering, pequeños grupos humanos lo cruzaron siguiendo las migraciones de animales de los que dependían para posteriormente extenderse por todo el continente. Caleb Vance Haynes fue el primero en desarrollar un modelo migratorio en un artículo publicado en la revista Science en 1964. Posteriormente, se han desarrollado teorías diferentes pero que básicamente difieren en el el tiempo y la forma de la migración pero existe completo consenso en torno a que fueron estas tribus de Beringia las que descubrieron y colonizaron América.

Un descubrimiento motivado por la búsqueda de nuevas rutas comerciales

El “descubrimiento” de América por España tiene pues su origen en la búsqueda de una ruta de comercio alternativa de Europa con Asia, especialmente desde la conquista de Constantinopla (1453) por los turcos otomanos, los cuales pasaron a controlar las tradicionales y extremadamente lucrativas rutas de comercio, perturbando así los intereses europeos y forzándolos a buscar alternativas. La empresa de una pequeña expedición de exploración que buscaba una ruta alternativa a través del Atlántico, estaba profundamente asentada en la antigua creencia de que el mundo era mucho más pequeño y que por lo tanto, circunnavegando el globo hacia el oeste, sería posible alcanzar más fácil y rápidamente Asia evitando todos los problemas que suponía cruzar territorio otomano. No obstante, existía aún en Europa el temor a que los barcos enviados más allá del horizonte, se precipitaran al vacío ya que aún estaba muy extendido el pensamiento sobre la forma plana de la Tierra. Esta fue probablemente una de las causas de que las expediciones de exploración tardaron tanto en lanzarse en su búsqueda.

El carácter amistoso de los primeros indígenas con quienes tuvo contacto Colón, le convenció de que serían “serían unos criados magníficos y fácilmente  evangelizables“.

La insaciable sed de oro y esclavos de Cristóbal Colón

Las primeras comunidades con las que tuvieron contacto los miembros de la expedición de Cristóbal Colón fueron los arawak, unos indígenas que fueron calificados en numerosas ocasiones por los europeos de “extraordinarios” por su bondad y hospitalidad. En su primer viaje, Cristóbal Colón anotó en su diario como “…la gente de esta isla y de todas las otras islas que he encontrado y he visto, son tan desprendidos y generosos con todo lo que poseen, que nadie lo creería si no lo viera. De cualquier cosa que tengan, si se lo pide, nunca dicen que no, al contrario, le convidan, y demuestran tanto amor como si dieran sus corazones…” [1]. El carácter amistoso de los primeros indígenas con quienes tuvo contacto Colón, le convenció de que serían “serían unos criados magníficos y fácilmente  evangelizables“. [2].

Pasados los días y a pesar de la extraordinaria hospitalidad de los arawak, Colón se empezó a impacientar al no encontrar materiales de valor con los que pudiera comerciar. No obstante, esta situación dio un giro cuando Colón se percató de que los indígenas adornaban sus orejas con unos pequeños ornamentos hechos de oro. Esto le llevo a capturar a varios de ellos, obligándoles a que le indicaran donde habían encontrado su oro. Colón se embarcó con sus nuevos “criados” hacia otras islas del mar Caribe en donde encontraron a un jefe indígena local que portaba una mascara de oro, hecho que impactó aún más Colón. Aunque en el primer viaje no encontró el oro que buscaba, regresaron a España con los indígenas que habían sido hechos prisioneros pero la mayoría de estos terminaron muriendo de frío. Los que sobrevivieron fueron presentados a los Reyes Católicos como la prueba de haber llegado a Asia y de esta forma poder obtener nuevos fondos y mas medios para una segunda expedición compuesta por 17 naves y 1200 hombres que no tardó en hacerse a la mar en busca de “cuanto oro necesitan y cuantos esclavos pidiesen” [3] Sus Majestades.

Desde su base en Haití, la expedición de Colón comenzó a realizar amplias y regulares razias con el único objetivo de buscar oro y capturar más indígenas para ser llevados a España y ser vendidos como esclavos. De 500 indígenas arawak seleccionados para ser llevados a España, 200 morirían durante el viaje de retorno pero esto no disuadió a Colón que en su diario dejó claro que continuaría “enviando todos los esclavos que se puedan vender

Al regresar, Colón se centró en capturar indígenas isla por isla hasta llegar al Fuerte Navidad, construido con la madera de la Santa María y donde habían quedado los marineros de la primera expedición a cargo de la búsqueda de oro, materiales preciosos y esclavos. Algunos de los marineros también se habían dedicado a capturar mujeres y niños para convertirlos en esclavos sexuales y trabajadores forzados. Desde su base en Haití, la expedición de Colón comenzó a realizar amplias y regulares razias con el único objetivo de buscar oro y capturar más indígenas para ser llevados a España y ser vendidos como esclavos. De 500 indígenas arawak seleccionados para ser llevados a España, 200 morirían durante el viaje de retorno pero esto no disuadió a Colón que en su diario dejó claro que continuaría “enviando todos los esclavos que se puedan vender“. [4].

El coste humano de los indígenas arawak

Con todo, una gran cantidad de arawak morían y Colón se veía cada vez más presionado para obtener los beneficios que tanto había pregonado en España a la vuelta de su primer viaje. Es entonces cuando Colón y sus subordinados deciden obligar a todos los mayores de 14 años a recoger una cierta cantidad de oro cada 3 meses. Cuando los arawak eran capaces de encontrar oro, se les entregaba un colgante de cobre pero los que no lo conseguían o eran descubiertos sin el colgante, se les amputaban las manos y se les dejaba desangrarse hasta la muerte. [5]  El escaso oro que podían encontrar se ubicaba en los pequeños ríos por lo que una gran parte de los indígenas, ante la imposibilidad de cumplir con su cuota, huyeron para mas tarde ser literalmente cazados con caballos, lanzas, picas, rifles, ballestas y perros feroces. Los arawak intentaron resistirse pero sus armas eran muy rudimentarias y cuando eran capturados, se les ahorcaba o se les condenaba a morir en la hoguera. La desesperada situación de los arawak y otras comunidades locales, les llevó a cometer suicidios en masa mediante veneno de yuca. Los niños eran sacrificados para evitar que fueran capturados y esclavizados ya que “los españoles entraban en los poblados y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo. Arrancaban a las criaturitas del pecho de sus madres y las lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos. A otros los amarraban con paja seca y los quemaban vivos. Y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos. Para mantener a los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban y tenían carnicería pública de carne humana… Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad nunca vistas ni oídas” [6].

El ritmo brutal de trabajo impuesto y las enfermedades traídas por los españoles fueron las principales causas por las que la población indígena pasó de unos aproximados 3 millones de individuos originalmente, a 50.000 en 1515, 500 en 1550 y finalmente a terminar desapareciendo por completo en 1650.

La campaña de terror no consiguió el efecto buscado y al hacerse patente la ausencia de oro, los españoles cambiaron este por la esclavización masiva y sistemática destinando a los indígenas a trabajar de por vida en las minas o en las haciendas de los colonos, las cuales llegarían a conocerse posteriormente como “encomiendas”. “De esta forma las parejas sólo se unían una vez cada ocho o diez meses y cuando se juntaban, tenían tal cansancio y tal depresión… que dejaban de procrear Respecto a los bebés, morían al poco rato de nacer porque a sus madres se les hacía trabajar tanto, y estaban tan hambrientas, que no tenían leche para amamantarlos, y por esta razón, mientras estuve en Cuba, murieron 7 000 niños en tres meses. Algunas madres incluso llegaron a ahogar a sus bebés de pura desesperación…” [7]. El ritmo brutal de trabajo impuesto y las enfermedades traídas por los españoles fueron las principales causas por las que la población indígena pasó de unos aproximados 3 millones de individuos originalmente, a 50.000 en 1515, 500 en 1550 y finalmente a terminar desapareciendo por completo en 1650. Los extraordinarios arawak desaparecieron para siempre y no serían los últimos en el “Nuevo Mundo”. Uno de los historiadores colombinos de mayor prestigio de Harvard, Samuel Eliot Morison elogió las “sobresalientes cualidades” y la persistencia de Colón como marinero pero no dudó en calificar la “cruel política iniciada por Colón y sus sucesores” y su órdenes de “genocidio completo“, aunque resulta bastante dudoso que Colón quisiera exterminar a todos los indígenas, ya que estos representaban la mano de obra que este necesitaba.

La segunda ola de conquistadores

Una nueva ola de conquistadores se dispuso a internarse más allá del Caribe y las Antillas. Desde 1515, dos expediciones bordearon el litoral mexicano, y en 1518 Diego Velázquez encargó una tercera expedición a su secretario, Hernán Cortés, un próspero encomendero militar que había pasado siete años en La Española y ocho en Cuba. La expedición de Hernán Cortés le llevaría a tomar contacto con una civilización extraordinaria en su momento de apogeo, los aztecas. El 10 de febrero de 1519, una flota compuesta por 11 naves, 518 infantes, 16 jinetes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros como auxiliares de tropa, zarpó de Cuba en dirección oeste para bordear la península del Yucatán e internarse en la misma. La flota se componía además de 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Esta nueva expedición llegó durante el conocido como Período Posclásico de la Cultura maya momento en el que la península del Yucatán se encontraba fragmentada en 16 pequeños estados en continuo conflicto entre sí, con un gobernante para cada estado denominado “halach uinik”. Sólo dos años después, en 1521, el pequeño grupo de españoles liderados por Cortés apoyado en una amplia coalición de pueblos indígenas locales, conquistó la gran ciudad de Tenochtitlán poniendo punto y final al por entonces poderoso imperio azteca, un imperio que en su cenit llegó a estar poblado por más de 15 millones de personas.

La conquista de la gran ciudad (del 10 de mayo al 12 de agosto de 1521) y la caída del imperio azteca, estuvo precedida de dos años de intentos bélicos, políticos y conspirativos en los que participaron los españoles junto con una coalición de pueblos indígenas que vivían sometidos a los aztecas. Los españoles entraron inicialmente en Tenochtitlán el 8 de noviembre de 1519 como invitados de Moctezuma (Tlatoani o gobernador de la ciudad). Entendiendo Moctezuma que los extranjeros eran enviados del Quetzalcóatl, los colmó de grandes obsequios y los hospedó en el templo de Axayacatl e incluso en los siguientes días, los españoles pudieron visitar los palacios y los templos de la ciudad. Pero a lo largo de los siguientes dos años, una serie de acontecimientos llevaron a destruir esa relación inicial pues el principal objetivo de los españoles, no era entablar una relación de amistad sino de conquista y servidumbre hacia los aztecas y las enormes riquezas que poseía el imperio. Más allá de la ciudad, en Veracruz, una pequeña batalla entre mexicas y totonacos (aliados de los españoles), causó la muerte de varios soldados españoles. Cortés exigió que los autores de la agresión fueran llevados a su presencia y cuando estos confirmaron que obedecían órdenes de Moctezuma, fueron sentenciados a morir en la hoguera. Cortés decidió entonces tomar como rehén a Moctezuma obligándole a declararse vasallo de Carlos V, hecho que los sacerdotes y nobles aztecas censuraron acordando liberar a su señor y aniquilar a los españoles.

Las crónicas de Indias confirman que los españoles y sus aliados indígenas actuaron de forma premeditada, ensañándose con los aztecas además de violar el templo sagrado azteca.

Llegada a Tenochtitlan

Durante aquellos días, Cortés fue informado de la llegada a Veracruz de tropas españolas comandadas por Pánfilo de Narváez enviadas por Diego Velázquez. Lo cierto es que las tropas llegaban para capturar a Cortés por haber ignorado ordenes de sus superiores pero en una maniobra disparatada y al mismo tiempo muy osada, el propio Cortés atacó y consiguió capturar a Narváez con sus escasas tropas de soldados españoles apoyadas por aliados totonacos. Cortés ofreció a los españoles adornos de oro invitándoles a unírsele, lo que finalmente consiguió pudiendo triplicar sus soldados. Narváez regresó a Cuba y Cortés a Tenochtitlán. En Tenochtitlan, se había quedado una guarnición al mando de Pedro de Alvarado el cual decidió actuar por su cuenta y lanzó un ataque como advertencia para evitar una posible sublevación azteca ante una concentración de guerreros en el Templo Mayor. El ataque comenzó cuando los hombres de Alvarado “dieron un tajo al que estaba tañendo el tambor, le cortaron ambos brazos y luego lo decapitaron, lejos fue a caer su cabeza cercenada, otros comenzaron a matar con lanzas y espadas; corría la sangre como el agua cuando llueve, y todo el patio estaba sembrado de cabezas, brazos, tripas y cuerpos de hombres muertos” [8]. El ataque de Alvarado se conoce como la matanza del Templo Mayor y constituyó además de una masacre una gravísima afrenta al honor azteca pues dio orden de asesinar a nativos,  nobles, caciques y jefes de ejército cuando se encontraban celebrando la fiesta de Toxcatl en honor a Huitzilopochtli. Las crónicas de Indias confirman que los españoles y sus aliados indígenas actuaron de forma premeditada, ensañándose con los aztecas además de violar el templo sagrado azteca. Se calculan que en el Templo Mayor murieron entre trescientos y seiscientos hombres, mujeres y niños. La matanza del Templo Mayor es considerada como el preludio de la “Noche Triste”.

La caída del imperio azteca

La reacción no se hizo esperar y  los españoles pronto fueron rodeados y sitiados consiguiendo refugiarse en el palacio. Cuando Cortés llegó, este intentó reconducir la situación liberando a Cuitláhuac (hermano de Moctezuma) que había hecho preso pero este se puso inmediatamente al frente de los mexicas uniéndose a Cuauhtémoc para oponerse a los españoles. Cortés entonces intentó llegar a un acuerdo con Moctezuma pero este murió en extrañas circunstancias. Rodeados por la multitud, sin provisiones ni agua y desmontados los puentes de acceso a la isla, los españoles se vieron no obstante, obligados a iniciar la retirada en la lluviosa noche del 30 de junio de 1520, la que sería conocida como Noche Triste. Pronto fueron descubiertos y miles de guerreros mexicas se les echaron encima. Muchos españoles se ahogaron hundiéndose arrastrados por el peso de las numerosas piezas de oro que acarreaban. Las crónicas hablan de cómo “el lago se llenó de cadáveres españoles, que prefirieron ahogarse antes que entregar los objetos que habían robado“. Cortés y un grupo de españoles pudieron escapar reagrupándose con sus aliados txalcaltecas siendo finalmente alcanzados por miles de guerreros aztecas cerca de Otumba. Cortés consiguió la victoria gracias a la decisiva presencia de los tlaxcaltecas y otras tríbus aliadas a que estos les indicaron que matando y arrebatando el estandarte al cihuacóatl (jefe de los ejércitos), conseguiría poner el fuga al resto. Y según cuentan cronistas como Díaz del Castillo, al grito de ¡Santiago y cierra España!, el propio Cortés supuestamente derribó al cihuacóatl Matlatzincatzin siendo atravesado a continuación por la del soldado Salamanca. El ejército enemigo se dispersó el 7 de julio y no reanudaron la persecución de los españoles que consiguieron replegarse a Tlaxcala. Reorganizados y reforzados con nuevas naves y hombres, un año después, españoles y txalcaltecas iniciaron al asalto final de Tenochtitlán. Tras 75 días de sitio, los aztecas, gravemente debilitados e su defensa por la incidencia de enfermedades como la viruela, el sarampión, combatieron hasta ser derrotados.

La capital fue saqueada y la población esclavizada. Con la destrucción de Tenochtitlan, la cultura azteca, su religión, su lengua náhuatl y la gran mayoría de sus escritos y pinturas se perdieron para siempre. Los templos quedaron arrasados y buena parte de la extraordinaria orfebrería  azteca fue fundida y trasladada a España.

La capital fue saqueada y la población esclavizada. Con la destrucción de Tenochtitlan, la cultura azteca, su religión, su lengua náhuatl y la gran mayoría de sus escritos y pinturas se perdieron para siempre. Los templos quedaron arrasados y buena parte de la extraordinaria orfebrería  azteca fue fundida y trasladada a España. Cortés que había sido inicialmente apartado por Diego Velazquez de la expedición por desobediencia, fue reconocido por Carlos V con el título de marqués del Valle de Oaxaca.

Pizarro y la campaña contra el imperio inca

En el sur del continente, el escenario y los personajes también estaban también dispuestos de forma similar que en el norte con el imperio azteca. Al igual que Hernan Cortés, Francisco Pizarro llegó a América en 1502 en la expedición de Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. De sus primeros años en América se sabe muy poco pero se cree que pasó un tiempo en la Isla de La Española. Firmada la Capitulación de Toledo (1529) por Isabel de Portugal con la autoridad del Rey Carlos I y establecidos los derechos de conquista sobre las regiones meridionales, Pizarro se embarca en 1532 en la nueva expedición que zarpó desde la ciudad de Panamá con 180 soldados, desembarcando cerca de Tumbes (hoy Perú) y que entonces se encontraba dentro del imperio inca (Tahuantinsuyo, que se extendía desde Colombia hasta Chile). El Tahuantinsuyo tenía una población de 12 millones de personas y Pizarro al igual que Cortés y Colón previamente, centró su campaña en la conquista territorial y en la búsqueda de oro. Años atrás, se habían llevado a cabo diversas expediciones de exploración, encontrándose algunas figuras pequeñas de oro destinadas al culto religioso ya que los incas ligaban el oro a lo sagrado, no a lo económico. Los exploradores preguntaron a los guías donde podrían encontrar más a lo que los nativos les respondieron prometiendo llevarlos en la búsqueda de este al reino de Atahualpa. Desde entonces, las noticias sobre la abundacia de oro en el sur se tornó en realidad, mito y leyenda al mismo tiempo.

La destrucción del imperio incan

Uno de los más importantes caudillos con los que se encontró la expedición española sobre tierras incas, era Atahualpa (en quechua: Ataw Wallpa). Los incas al igual que los aztecas, creían que su dios más importante, Viracocha, regresaría a través del Océano Pacífico como lo hizo en el principio de los tiempos surgiendo de las aguas para crear el cielo, la tierra, los animales y los hombres, a los que luego destruyó para volver a crearlos a partir de la piedra. Viracocha tenía, como Pizarro la barba blanca y los ojos verdes por lo que Atahualpa invitó a este a reunirse con él en la fortaleza inca de Cajamarca. Cuando Pizarro llegó a Cajamarca (15 de noviembre de 1532),  Atahualpa lo estaba esperando junto a un séquito compuesto por entre 3000 y 4000 hombres prácticamente desarmados. Atahualpa accedió entonces a la plaza donde les esperaban Pizarro y sus tropas (no mas de 200), algunos de los cuales se habían escondido y situado estratégicamente sus armas creyendo que se trataba de una emboscada inca. El desfile de cientos de sirvientes limpiando el camino para el paso del rey Atahualpa, llegó hasta Pizarro con este subido en un trono de oro rodeado de otros líderes incas. Entonces el capellán de los españoles, el fraile Vicente Valverde, se acercó al trono con una cruz y una biblia y pidió al Rey que se retractara de sus creencias paganas y aceptara el bautismo así como la autoridad del Rey de España Carlos I y el Papa Clemente VII como sus señores. Atahualpa examinó la Biblia sin poder entender que era o que representaba para a continuación arrojarla al suelo, algo que fue interpretado como una blasfemia. Acto seguido, Valverde replicó con su famosa frase : “¡Los evangelios entierra, salid cristianos que yo os absuelvo!”. La artillería y los mosquetes camuflados comenzaron a disparar mientras la caballería cargó.

Pizarro, consciente de la situación, optó por aliarse una vez mas con tríbus indígenas sometidas en este caso al poder inca, capturó al propio Atahualpa minando la confianza del resto de los líderes leales más importantes (hecho que debilitó el imperio considerablemente) y finalmente terminó acabando con cualquier posibilidad de resurgimiento del liderazgo inca, facilitando la posterior conquista.

Autores como Julio R. Villanueva Sotomayor cifran la matanza en más de 20.000 soldados incas, así como el asesinato del señor de Chincha, amigo íntimo de Atahualpa y otro líderes incas importantes mientras el propio Atahualpa era capturado. Al igual que ocurría con los aztecas, una guerra prolongada era inviable para los españoles por la falta de suministros, hombres, las condiciones climatológicas, el terrero y por la descomunal diferencia de soldados en uno y otro bando. Pizarro, consciente de la situación, optó por aliarse una vez mas con tríbus indígenas sometidas en este caso al poder inca, capturó al propio Atahualpa minando la confianza del resto de los líderes leales más importantes (hecho que debilitó el imperio considerablemente) y finalmente terminó acabando con cualquier posibilidad de resurgimiento del liderazgo inca, facilitando la posterior conquista.

Atahualpa colma de oro y plata a Pizarro

Atahualpa, cautivo, ofreció entonces a los españoles llenar una vez de oro y dos veces de plata y piedras preciosas la celda donde se encontraba a cambio de su libertad. Sin embargo, el extraordinario rescate de oro y plata trasladado desde todo las regiones del imperio, no sirvió para liberarlo pues Pizarro decidió mantenerlo en cautiverio incumpliendo así su palabra y quedándose para sí mismo el oro y la plata. Se ha considerado que el rescate pagado por Atahualpa ha sido el mayor de la historia de la humanidad con un valor que actualmente ascendería fácilmente a varios miles de millones de euros.

La conquista de América por lo tanto resulta mas compleja que como a menudo es explicada (ya sea a favor o en contra) y son muy frecuentes los mitos y la leyenda negra tanto de un lado como de otro. Al final, no sólo las armas, las técnicas modernas de lucha y las enfermedades fueron las que determinaron la rápida conquista del continente, mas bien el uso taimado de la diplomacia y las alianzas de conveniencia.

Pero Pizarro, consciente de que no podría liberarlo, entiendo que ello sólo llevaría a un enfrentamiento armado con pocas o nulas posibilidades de victoria. Acusó a Atahualpa de idolatría, fraticidio, poligamia, incesto, usurpación del trono, etc hasta que finalmente fue condenado a la hoguera. La pena fue conmutada por la muerte mediante estrangulación con garrote vil (26 de julio de 1533) tras “abrazar” la fé católica antes de su ejecución y aceptar ser bautizado. La muerte de Atahualpa así como la captura, ejecución o compra de líderes incas y una posterior epidemia de viruela introducida por los españoles, hizo tambalearse al imperio, allanando el camino a los españoles para ocupar Cuzco en noviembre de 1533 y hacer efectivo el completo control del territorio inca.

Tanto Cortés como Pizarro y otros conquistadores españoles o portugueses, no habrían podido llegar a dominar el continente sudamericano sin haberse aliado y haber sido ayudados por otras tríbus indígenas que vieron en la llegada de estos, una oportunidad para librarse del yugo de sus tradicionales jefes tribales. La conquista de América por lo tanto resulta mas compleja que como a menudo es explicada (ya sea a favor o en contra) y son muy frecuentes los mitos y la leyenda negra [9] que aún perdura. Al final, no sólo las armas, las técnicas modernas de lucha, el brutal trabajo forzado y las enfermedades fueron las que determinaron la rápida conquista del continente, mas bien el uso taimado de la diplomacia y las alianzas de conveniencia.
La primera fase de la conquista y colonización de Centroamérica y Sudamérica por los españoles tuvo consecuencias nefastas para una gran parte de las poblaciones indígenas en muchos sentidos, sin embargo consecuencias peores aún sufrirían mas tarde las comunidades indígenas del norte a manos de ingleses, franceses y holandeses en una segunda fase posterior que se iniciaría fundamentalmente con la fundación de Jamestown el 14 de mayo de 1607.

Fuentes

  • [1,2,3,4] Historia de las Indias. Fray Bartolomé de Las Casas (Transcripciónes del diario de Cristobal Colón).
  • [5] La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn (A People’s History of the United States. ISBN 1-58322-054-2)
  • [6,7] Brevísima Relación de la Destrucción de Las Indias. Fray Bartolomé de Las Casas.
  • [8] Fray Bernardino de Sahagún.  Historia general de las cosas de la Nueva España
  • [9] La obra del artista Theodor de Bry ejemplifica lo que fue la “leyenda negra española”, especialmente creada desde el norte de Europa, una forma de propaganda antiespañola que surgió en países protestantes como Holanda y el Reino Unido a finales del siglo XVI debido a la enorme competencia en el plano comercial y militar con el Imperio español. https://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda_negra_españolahttp://www.josejavieresparza.es/news/sobre-la-leyenda-negra-anti-espanola / www.josejavieresparza.es/news/sobre-la-leyenda-negra-anti-espanola/
  • Julio R. Villanueva Sotomayor. El Perú en los tiempos modernos (pág. 36).
  • Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo
  • Historia general de las Indias. Francisco López de Gómaras
  • La Historia verdadera de la Conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo
  • Cartas de relación de Hernán Cortés al Rey Carlos I

Citas

  • Las victorias de los españoles se debieron, en gran parte, al modo de pelear de los indios. Como su mayor afán no era matar sino tomar prisioneros para los sacrificios, la batalla, después de la primera arremetida, se convertía en un conjunto de combates personales, sin orden ni concierto. Su cruenta religión los perdía. A ese afán debieron mil veces la vida los españoles, y aun Cortés mismo. Sin eso, fácil habría sido acabar con aquel puñado de hombres, por bravos que fuesen. En Otumba encontraran todos su sepulcro; mas los indios, privados del estandarte real por la sagacidad y arrojo de Cortés, desfallecieron, y aquella inmensa muchedumbre desapareció como niebla.” [García Izcalbaceta, 1894: 10]
  • No hay español culto que no sepa qué es la Leyenda Negra; al menos, en sus términos generales. No hay español inculto que no se haya creído la Leyenda Negra; al menos, en sus términos generales“. [José Javier Esparza]
  • La leyenda negra es una expresión usada por escritores españoles para designar la antigua propaganda contra los pueblos iberos, que empezó en el siglo XVI en Inglaterra y ha sido desde entonces un arma para los rivales de España y Portugal en las guerras religiosas, marítimas y coloniales de aquellos cuatro siglos. [American Council on Education]
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Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

3 Comentarios

  • No tanta violencia y ensañamiento como dices, a estas alturas todo el mundo sabe que Bartolomé de las casas exageró e inventó muchas cosas, está constatado que describe hechos en lugares en los que nunca estuvo. Seguimos cargando con el peso de la leyenda negra.

  • Cuánta mentira, más de lo mismo. Hispanoamérica necesita conocer la verdadera historia, contada con honestidad por hombres y mujeres que sepan de lo que están hablando. Cuándo llegara el día en el que con total honestidad se cuenten las cosas cómo realmente sucedieron?

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