El horror del colonialismo en el Estado “libre” del Congo belga (1876 – 1960)

/ Lecturas: 31507 / Etiquetas: , ,
Ejecución de esclavos en el libro de libro de HM Stanley

Introducción

Las primeras historias que llegaron a Europa sobre el Congo estaban relacionadas con románticos viajes de exploradores intrépidos europeos en África, en las que “descubrían” nuevos mundos y culturas exóticas. Los artículos, reportajes e historias que escribieron novelistas como Joseph Conrad o Mark Twain (que no fueron tan promocionadas como las del “Doctor Livingston supongo”), vienen a describirnos una cara muy diferente de la realidad del Congo, sus “amos” y las espeluznantes condiciones de vida que Leopoldo II impuso mientras obtenía “riquezas más allá de lo que es capaz de soñar la avaricia” para terminar provocando la muerte a más de “…10 millones de personas. En 1920 varios funcionarios dejaron por escrito su alarma por el enorme descenso de población local; temían quedarse sin mano de obra. Unos trabajaron hasta morir, otros murieron de hambre, otros asesinados al aplacar rebeliones, otros al tratar de huir.… La mayoría, muy debilitados y desnutridos, murieron por enfermedad.” [1]

Pretextos humanitarios y objetivos comerciales

A finales del siglo XIX, Leopoldo II había enviado exploradores por todo el mundo para que informaran de la existencia de regiones ricas para ser explotadas. Ansiaba una parte del mundo para él, no como parte de un nuevo imperio colonial sino para apropiarse personalmente de la parte menos conocida de África y la que prometía ingentes ganancias. Cuando en 1872 Henry M. Stanley dio con David Livingstone, el hecho se publicitó de manera sensacionalista dando fama internacional al encuentro lo que fue aprovechado para describir la “crueldad esclavista de los árabes” y el grado de retraso y escasa civilización de los pueblos contactados, todo ello con el fin de justificar la colonización “altruista” y “civilizadora” de aquellas gentes y territorios que vivían en la “ignorancia y la barbarie”.

“En 1920 varios funcionarios dejaron por escrito su alarma por el enorme descenso de población local en el Congo; temían quedarse sin mano de obra. Unos trabajaron hasta morir, otros murieron de hambre, otros asesinados al aplacar rebeliones, otros al tratar de huir.… La mayoría, muy debilitados y desnutridos, murieron por enfermedad.“. Adam Hochschild. El fantasma del rey Leopoldo.

Este simple pretexto junto con el interés “humanitario” de Leopoldo II, quedó formalizado en 1876 durante la Conferencia Geográfica que se desarrolló en Bruselas y en la que se convenció a muchas e importantes personalidades de diversos ámbitos de la sociedad (desde geógrafos a militares pasando como no, por hombres de negocios) sobre las buenas intenciones que perseguía la aventura colonial del Congo. Este pretexto es la base fundamental de cualquier proyecto colonial a lo largo de la historia pues “los imperios se visten con un aura de benevolencia desde mucho antes que el imperio Romano, el cual sentó en gran manera las bases para este tipo de pretextos que tenían por objeto convencer a los más reacios, a aceptar las políticas agresivas y beligerantes del imperio sobre otros pueblos y culturas aún a pesar de que estas terminaran frecuentemente en terribles genocidios“. [2]. Leopoldo II financió su empresa valiéndose de un numeroso compendio de engaños gracias a los cuales obtuvo aportaciones económicas y prestamos provenientes de empresas, instituciones e incluso del propio Estado belga, prestamos que jamás fueron devueltos.

Leopoldo II y la tapadera de la Asociación Internacional del Congo

Las exploraciones de Stanley en África central entre 1879 y 1884, dieron resultados satisfactorios para las partes implicadas y se fundaron diversas estaciones a lo largo del enorme río Congo. También se firmaron varios tratados con gobernantes locales estableciendo la “Asociación Internacional del Congo”, una organización tapadera de las verdaderas ambiciones de Leopoldo II. En 1878, Leopoldo II establece un consorcio de banqueros para financiar la exploración y colonización del interior del Congo y es finalmente durante la “Conferencia de Berlin” (noviembre 1844 – febrero 1845), cuando los Estados y monarquías europeas reconocen la Asociación Internacional del Congo que desde ese momento pasará a llamarse “Estado Libre del Congo”.

Los castigos que se aplicaban eran la amputación de manos y la utilización del ‘chicotte’, un látigo que destrozaba la carne. Las primeras pruebas documentales del uso del ‘chicotte’ se remontan a 1888 y no era raro que se aplicara incluso a niños. Fue abolido en 1959 en vísperas de la independencia.

Con el control efectivo del nuevo “Estado Libre del Congo”, Leopoldo II comenzó a dictar “normas” arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños. Permitía que su brutal ejército privado cometiera todo tipo de atrocidades incluyendo el sistemático uso de torturas, secuestros, castigos atroces y asesinatos que tenían el fin de aterrorizar a la población para someterla más fácilmente a sus caprichos. Los castigos que se aplicaban eran la amputación de manos así como la utilización del ‘chicotte’, una especie de látigo que destrozaba la carne. Las primeras pruebas documentales del uso del ‘chicotte’ se remontan a 1888 y no era raro que se aplicara incluso a niños. Las  muertes por su empleo tampoco eran infrecuentes y sólo fue abolido en 1959 en vísperas de la independencia.

Combatir la trata de esclavos empleando esclavos

La supuesta lucha contra el comercio de esclavos y contra la “escasa civilización” de los congoleños, convirtió a Leopoldo II en apenas un par de décadas, en uno de los hombres mas ricos del mundo gracias a el caucho  y el marfil fundamentalmente. En la década de 1890 y gracias a la amplia utilización de esclavos, se construyó la red de transporte mas extensa de África para la explotación de los recursos naturales del Congo. La construcción de estas infraestructuras (orientadas exclusivamente a mejorar el ritmo de transporte de materias primas), se cobró la vida de millones de personas de todas las edades y condiciones dentro de una inhumana agonía de la que no se salvaban ni siquiera los niños de mas corta edad que frecuentemente eran obligados a acarrear cargas pesadas hasta que caían muertos. Entre 1891 y 1892 se conquistó Katanga, una región norteña de vastas riquezas minerales y que sería un foco de rivalidad entre las grandes potencias hasta nuestros días. Entre 1895 y 1897 estallaron diversos motines contra las autoridades que fueron reprimidos en poco tiempo con la acostumbrada brutalidad.

La construcción de estas infraestructuras para el transporte de materias primas se cobró la vida de millones de personas de todas las edades y condiciones dentro de una inhumana agonía de la que no se salvaban ni siquiera los niños de mas corta edad que frecuentemente eran obligados a acarrear cargas pesadas hasta que caían muertos.

Leopoldo II creó su propia empresa para la obtención de marfil y caucho, concediendo tierras y licencias a diversas empresas e intereses privados a cambio de un porcentaje sobre los beneficios finales. Entre 1885 y 1906, el único comercio entre los europeos y los indígenas que existió en el Congo fue el de abalorios y camisas de algodón que belgas y europeos en general cambiaban por inmensas extensiones de tierras fértiles o incluso a cambio de años de trabajo. Los métodos de Leopoldo II en el Congo para hacerse con enormes extensiones de tierras extremadamente ricas, no constituyen una novedad en los procesos de colonización, sino que por el contrario el recurso al engaño y al terror a gran escala sobre poblaciones indefensas era el método convencional del imperialismo europeo desde los últimos 4 siglos a lo largo y ancho del mundo. Lo único que respetaban los conquistadores era la violencia.

Negar la evidencia

Según explica en su libro Adam Hochschild, el fantasma del rey Leopoldo, no hay ninguna duda que este (que nunca estuvo en África) conocía de primera mano lo que allí pasaba pues preocupado por la muerte de muchos trabajadores a causa de las brutales condiciones, sugirió que se empleara también a niños para el trabajo. Las primeras voces críticas sobre el horror del Congo fueron las del misionero americano G.W. Willians y los relatos y datos obtenidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad. A sus preocupaciones, le siguieron las preocupaciones (interesadas o no) de otras personalidades como el también misionero Willians Sephard, el diplomático británico Casement y principalmente los trabajos de Edmund Dene. En 1908, en respuesta a las crecientes críticas sobre el tratamiento dado a las poblaciones africanas, el Parlamento belga anexiona el Estado Libre del Congo y es renombrado como Congo belga. Las condiciones de los nativos se suavizaran aunque su rol de esclavitud / semi-esclavitud se mantendría prácticamente hasta el día de su independencia, incluso hasta nuestros días en ciertas regiones.

Los europeos se repartieron África dividiendo territorios sin crear regiones uniformes en lo étnico y en lo cultural En vez de eso, mezclaron clanes, tribus y culturas diferentes bajo una misma administración elevando a puestos de gran poder a pequeñas minorías y generando conflictos que han motivado algunas de las grandes tragedias de la historia reciente del continente.

Independencia y neocolonialismo

Tras la independencia, la región sufriría hasta nuestros días las consecuencias de la división colonial del territorio en función de los intereses políticos de la metrópoli. Los colonizadores europeos se repartieron el pastel de África dividiendo los territorios sin crear regiones uniformes en lo étnico y en lo cultural sin respetar la historia de estas. En vez de eso, mezclaron clanes, tribus y culturas completamente diferentes bajo una misma administración elevando a puestos de gran poder a pequeñas minorías y generando conflictos que han motivado algunas de las grandes tragedias de la historia reciente del continente. La introducción también del cristianismo en sus diferentes variantes, contribuyó igualmente a generar un gran problema socio -cultural. Por otro lado, los nativos siempre habían vivido bajo una estructura tribal o de clan y no sabían que significaba la identidad nacional que se les imponía ahora. Todo ello dio como resultado que las naciones africanas nacieran condenadas a convertirse en muchos casos, en “estados fallidos”.

El Congo permaneció bajo soberanía belga hasta 1960 año en que obtuvo su independencia. El 30 de junio de 1960, día de la independencia, Patrice Lumumba (que sería asesinado poco después por intereses belgas y estadounidenses [6]) destacó en su discurso como “Conocimos el trabajo deslomador que se nos exigía la cambio de salarios que no nos permitían satisfacer nuestra hambre, vestirnos o alojamos decentemente, ni criar a nuestros niños como las amadas criaturas que son. Conocimos la burla, los insultos, los golpes, sometidos mañana, tarde y noche, porque éramos negros. ¿Quién olvidará que a un negro se le dirigía la palabra con términos familiares no por cierto como a un amigo, sino porque las formas más corteses estaban reservadas a los blancos? Conocimos la expoliación de nuestras tierras en nombre de supuestos textos legales que en realidad solo reconocían el derecho del más fuerte. Conocimos que la ley no era nunca la misma, se tratase de un blanco o de un negro; que era benévola con uno, cruel e inhumana con el otro. Conocimos el atroz sufrimiento de aquellos que fueron encarcelados por sus opiniones políticas o sus creencias religiosas; exiliados en su propio país, su destino fue peor que la misma muerte. Conocimos que en las ciudades donde había magnificas casas para los blancos y chozas destartaladas para los negros, que los negros no eran admitidos en los cines o restaurantes, que no podían entrar en los negocios llamados “europeos”, que, cuando un negro viajaba, era en la bodega más baja del barco, a los pies del blanco acomodado en su cabina de lujo. Y, finalmente, ¿quién olvidará los ahorcamientos, o las escuadras incendiarias, por las que perecieron tantos de nuestros hermanos, o las celdas donde eran brutalmente arrojados aquellos que escapaban de las balas de los soldados, esos soldados que los colonialistas convirtieron en instrumento de su dominación? Todo esto, hermanos, nos ha hecho sufrir profundamente.” [5].

Tras la independencia del Congo los Estados europeos y EEUU no dejaron de intervenir en la zona hasta nuestros días ávidos por continuar explotando sus inmensos recursos y riquezas ademas de utilizarlo como base militar para atacar países vecinos que pudieran considerarse una amenaza. Todavía se discute acaloradamente en Bélgica la responsabilidad de Leopoldo II y del país en las atrocidades allí cometidas durante varias décadas. Desde muchos ámbitos se continua aduciendo que Bélgica se involucró en el Congo por motivos puramente altruistas, unos motivos que no obstante provocaron, la muerte de más de 10 millones de nativos y la completa destrucción de su cultura y forma de vida [34].

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

3 Comentarios

  • Aplaudo su escrito. Creo que hace falta aún arrojar más luz a la sociedad de ese periodo oscuro de la historia que ha sido el holocausto de los pueblos africanos, asiaticos y sudamericanos durante sus periodos coloniales. Su escrito sin duda resulta esclarecedor.

  • Excelente escrito, le felicito por contarnos con tanto detalle y acierto las repugnantes hazañas de ese Hitler decimonónico: Leopoldo II merece un lugar destacado en el panteón de los tiranos y genocidas como Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Churchill y tantos otros, incluido el premio Nobel de la hipocresía Barrack O´Bomb, el matarife virtual (Drone Play).

    Su sitio es excelente, se aprende historia en serio, sin la propaganda del “Eje del Bien”.

  • Realmente está bien contado. Parece que en este mundo, con el paso de los siglos, no para de repetirse la misma historia, se diría que solo cambian los adornos y los actores,pero siempre es el mismo argumento.Rápido se necesitará un nuevo planeta que saquear para que se mantenga este disparatado acúmulo de riquezas a base de atropellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *