El laberinto del Kurdistán. Breve historia de los diversos ‘kurdistanes’ (1920)

/ Lecturas: 9369 / Etiquetas: , , , ,
Mapa del Kurdistán

Introducción

El Kurdistán es una región situada en una encrucijada geoestratégica entre Oriente y Occidente, un lugar de largas disputas y zona de paso de innumerables ejércitos e imperios a lo largo de los siglos. El conflicto que vive la región y que se inició hace casi un siglo, continúa desarrollándose de forma significativa en la zona más oriental de Turquía, no obstante, existen otros “kurdistanes” que se encuentran enclavados en los territorios de otros países como Iraq (norte), Irán (oeste), Armenia y Siria (nordeste). En los dos primeros se han producido ciclos de conflictos periódicos de enfrentamientos y tensiones más o menos graves mientras que en Siria, los kurdos han disfrutado de una relativa calma y cierto reconocimiento. A día de hoy, la actividad militar de combate contra el estado central se mantiene en el Kurdistán turco en el marco de un clima constante de mutua desconfianza y operaciones militares periódicas.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del armisticio, Turquía debería haber cedido grandes partes de Anatolia oriental, sin embargo a pesar de que el Tratado de Sevres había sido aceptado por el último Sultán otomano y por el gobierno turco, un grupo de nacionalistas liderados por Mustafa Kemal Ataturk, tomaron el poder y se negaron a ratificarlo.

El origen del conflicto del Kurdistán es el resultado de las ambiciones de los imperios europeos de la época y los nuevos Estados nación manufacturados ex profeso en la región, cuyas fronteras se fueron componiendo poco a poco en virtud de pactos secretos y alianzas de conveniencia. El imperio británico y Francia dividieron la región entre suníes y chiíes tras el colapso del imperio otomano pero no de la forma en que se había negociado previamente con los propios árabes, sino de una forma que no cumplió las expectativas tanto de la mayoría de árabes como de kurdos o cristianos. Los intereses geopolíticos imperialistas de las naciones europeas occidentales fueron los principales criterios que prevalecieron en las políticas para el establecimiento de fronteras, reinos y gobernantes “amigos” de la “metrópoli” tanto por franceses como británicos. Lo cierto es que el Kurdistán debería haber accedido a la independencia en virtud del Tratado de Sevres (10 de agosto de 1920) firmado entre Turquía, Francia y Gran Bretaña.

La Primera Guerra Mundial y los tratados de Sevres y Lausana

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del armisticio, Turquía debería haber cedido grandes partes de Anatolia oriental, sin embargo a pesar de que el Tratado de Sevres había sido aceptado por el último Sultán otomano y por el gobierno turco, un grupo de nacionalistas liderados por Mustafa Kemal Ataturk, tomaron el poder y se negaron a ratificarlo originando el conflicto que después se extendería a los nuevos estados de Siria, Irán e Iraq. Los “kemalistas” combatieron victoriosamente contra griegos y armenios consiguiendo mantener toda Anatolia y parte de Tracia oriental bajo su dominio. Al mismo tiempo consiguieron expulsar también a franceses e italianos de la ocupación resultante de la derrota en la Primera Guerra Mundial recuperando la gran mayoría de los territorios que habían sido ocupados por la Triple Entente.

Se celebró la Conferencia de Lausana de 1923 que no hizo sino ratificar el tratado que ya se había acordado en secreto condenando las aspiraciones kurdas y abriendo el camino a un nuevo conflicto de “baja intensidad” de la primera nueva era postcolonial.

Estos acontecimientos provocaron un giro brusco en la política territorial pactada en Sevres en favor de una reordenación que ignoró por completo las iniciales aspiraciones kurdas y de otras minorías de la región debido principalmente a las nuevas preferencias de europeos y estadounidenses por el joven pero militarmente mas fuerte Estado turco como factor de “estabilizacion”, hecho que permitiría en teoría un acceso más fácil al petróleo existente en todo el territorio del llamado “oriente medio”, incluidos los ricos yacimientos kurdos que fueron descubiertos en aquella época. Por consiguiente, se celebró la Conferencia de Lausana de 1923 que no hizo sino ratificar el tratado que ya se había acordado en secreto condenando las aspiraciones kurdas y abriendo el camino a un nuevo conflicto de “baja intensidad” de la primera nueva era postcolonial. Los firmantes del nuevo tratado fueron en esta ocasión Turquía, Inglaterra, Francia, Japón, Italia, Yugoslavia y Rumanía. El territorio kurdo quedó finalmente dividido entre Turquía, Siria e Iraq e Irán.

Juegos de poder también en el mundo árabe

De una forma similar, ingleses y franceses habían traicionado previamente su promesa de creación de un gran Estado árabe a los tribus que lucharon contra los otomanos. La promesa rota y la división regional en virtud de acuerdos políticos secretos, no en función de la distribución social, fue rubricada en un nuevo pacto que se conoció como acuerdos Sykes – Picot (16 de mayo de 1916). Los acuerdos de Sykes Picot establecían la repartición entre británicos y franceses de las regiones que habían pertenecido al extinto imperio otomano. Los nuevos estados de Iraq, Siria y Líbano pasaron a depender del Reino Unido y Francia en virtud del mandato que la Sociedad de Naciones les encomendó con el pretexto de que pudieran tutelar los procesos políticos que culminarían en la independencia y la creación de dichos Estados. En la zona más septentrional de Iraq, se encontraba una región que debería haber formado parte del nuevo Estado del Kurdistán. Como ya se ha avanzado, en esta región se descubrieron grandes reservas de petróleo siendo este, uno de los motivos que probablemente llevaron a la reordenación regional post otomana y que quedaría oficializada bajo los nuevos tratados de Lausana y Sikes – Pickot.

Los británicos situaron a Faisal I en el trono de Iraq de la misma forma que fue instalado el rey Abdalá I en Jordania, un sistema que llegó a conocerse como monarquías anglo – árabes, monarquías en las que sus gobernantes habían sido educados al estilo occidental en colegios y universidades elitistas de Inglaterra.

Los primeros levantamientos kurdos

No pasó mucho tiempo hasta que se produjeron los primeros levantamientos en los territorios kurdos (rebelión de Shaykh entre 1920-1925 y rebelión de Ararat entre 1927 y 1930). En la parte iraní, en los años 20 y en Turquía en 1925 y 1930, los levantamiento fueron aplastados. Posteriormente, los pueblos kurdos ahora divididos en nuevas fronteras, se organizaron en guerrillas que luchaban con altibajos dentro de los nuevos Estados en que quedaron encuadrados. Desde entonces, las diferentes comunidades kurdas han vivido bajo una continua amenaza dentro de una zona militar cerrada que estuvo prohibida a los extranjeros entre 1925 y 1965. La represión alcanzó todas las formas posibles dentro de la zona turca, se prohibió la lengua kurda y esta desapareció de prácticamente cualquier ámbito mientras los nuevos libros de historia empezaban a referirse a los kurdos como “turcos de montaña”.
Los británicos situaron a Faisal I en el trono de Iraq en 1921 de la misma forma que fue instalado el rey Abdalá I en Jordania, un sistema que llegó a conocerse como monarquías anglo – árabes, monarquías en las que sus gobernantes (pertenecientes a importantes tribus árabes supuestamente emparentadas con Mahoma), habían sido educados en colegios y universidades elitistas de Inglaterra. Dos años después de Lausana, se fijaron las fronteras entre Turquía e Iraq y en 1931 un nuevo líder de un respetado clan kurdo, Mustafá Barzani, inició un breve levantamiento que sería sofocado un año después. Barzani había combatido contra los británicos junto al jeque kurdo Mahmud Barzanyi, el cual se proclamó dirigente de todos los kurdos. Durante la década de los treinta, Barzani reconoció la autoridad de Faisal I pero a principios de los años 40 se sucedieron nuevas rebeliones que exigían la  autonomía. Dichas rebeliones cristalizaron en la república de Mahabad que fue oficialmente conocida como República del Kurdistán estableciéndose en la zona del Kurdistán iraní. Esta adquirió rango de Estado cuando en agosto de 1941, un levantamiento expulsó a las autoridades iraníes en favor de la mayoría kurd aunque  la república de Mahabad no fue oficialmente declarada hasta diciembre de 1945. El 22 de enero de 1946, Qazi Muhammad anunció la formación de la República de Mahabad mientras Barzani casi paralelamente fundaba el Partido democrático kurdo. En el gobierno se instalaron numerosos kurdos iraquíes como el propio Barzani que llegaría a convertirse en el Comandante del Ejército.

Las diferencias entre ambos se fueron haciendo más patentes pues Barzani se apoyaba en las tradicionales estructuras tribales mientras que el joven abogado Yalal Talabani, comenzó a representar a los kurdos urbanos con formación intelectual y política de izquierdas.

La lucha en los diferentes kurdistanes. Irán, Irak y Turquía

El nuevo ejército fue equipado con suministros soviéticos y la bandera del país sería la tricolor del partido comunista kurdo incluyendo también la incorporación de un sol de oro en el centro. Sería una república efímera pues al no contar ni con el apoyo directo de la URSS ni el de EEUU, las autoridades iraníes no tardarían en recuperar de nuevo el territorio. Esto quedó patente cuando diversos movimientos militares iraníes sobre regiones azeríes de Irán, dejaron a la república de Mahabad prácticamente aislada perdiendo sus líderes el apoyo de la población. Muchas tribus kurdas comenzaron a emigrar mientras que otras permanecieron decididas a resistir. El 15 de diciembre de 1947, tropas iraníes reconquistan Mahabad e inician un sistemática campaña de prohibición de la prensa kurda, exclusión de la enseñanza de la lengua, quema de libros, etc. El líder de la república de Mahabad, Qazi Muhammad, sería ahorcado el 31 de marzo de 1947 dándose inicio a una intermitente guerra de guerrillas liderada en gran medida por el clan Barzani.

En Iraq, en 1958, tras el golpe de estado del coronel Abdelkarim Qassem, el gobierno ofreció a Barzani regresar e integrarse en un proyecto de un Iraq de corte mixto árabe-kurdo que incluiria plenos derechos y la participación de los kurdos en el gobierno central. Se ofrecía una considerable libertad de prensa, enseñanza de la lengua en colegios y fomento de la literatura kurda. Barzani como aliado de Qassem participaría en diversas campañas para aplastar diversas rebeliones lo que terminaría por llevarle a enfrentarse a conflictos internos en su propio partido que desembocarían en una nueva guerra de guerrillas dirigida por el PdK (1961). Esta situación se mantuvo durante un década y el control de la mayor parte del Kurdistán iraquí por el PdK generó desavenencias entre los propios kurdos. Muchos se mantuvieron leales al gobierno de Bagdad mientras que otros eran favorables a la independencia. Las diferencias entre ambos se fueron haciendo más patentes pues Barzani se apoyaba en las tradicionales estructuras tribales mientras que el joven abogado Yalal Talabani, comenzó a representar a los kurdos urbanos con formación intelectual y política de izquierdas. El por entonces régimen del general Qassen fue derrocado en 1963 por una sublevación panárabe liderada por el general Aref apoyada por la CIA [5] el cual también será derrocado más tarde, en 1968, por un golpe de inspiración baasista apoyado también por países occidentales. El general Ahmed Hassan al-Bakr y Saddam Hussein, ambos nacidos en Tikrit, se instalaron en el poder mientras en Irán, en 1967, se fundaba Komalah, partido kurdo de orientación marxista cuyo objetivo era la autodeterminación.

El 15 de agosto de 1984, el PKK declara oficialmente la lucha armada y es en los años 80 y 90 durante los cuales, las actividades terroristas y de guerrilla cobraron mayor fuerza desembocando en una feroz y brutal campaña militar turca apoyada militar y económicamente por EEUU. Durante aquel periodo, el flujo de armas estadounidenses hacia Turquía aumento drásticamente.

La formación del PKK y el terror como arma de guerra

En 1973, se formó el PKK en el Kurdistán turco (Partido de los Trabajadores de Kurdistán de ideología  marxista-leninista) siendo ilegalizado casi de inmediato para formarse poco después su brazo militar denominado Fuerzas de Defensa Populares. El 15 de agosto de 1984, el PKK declara oficialmente la lucha armada y es en los años 80 y 90 durante los cuales, las actividades terroristas y de guerrilla cobraron mayor fuerza desembocando en una feroz y brutal campaña militar turca apoyada militar y económicamente por EEUU. Durante aquel periodo, el flujo de armas estadounidenses hacia Turquía aumento drásticamente. Era un flujo de armas que no tenia nada que ver con el pretexto de la Guerra Fría y la amenaza del “Imperio del Mal” soviético. Turquía, se mantendría en el primer puesto de país que mas armas recibía de EEUU hasta el año 1999, en que fue sustituida por Colombia. “Lo que ocurrió entre 1984 y 1999 fué que Turquía lanzó una gran guerra terrorista contra los kurdos en el sudeste de Turquía. Y entonces aumentó la ayuda de EE.UU., la ayuda militar. Y no se trataba de pistolas. Eran reactores, tanques, entrenamiento militar, etc. Y la ayuda militar se mantuvo mientras las atrocidades continuaban incluso en los años 90. El año cumbre fue 1997. En 1997, la ayuda militar de EE.UU. a Turquía fue superior a todo el período entre 1950 y 1983, es decir durante la Guerra Fría, lo que es una referencia de la medida en la que la Guerra Fría ha afectado a la política del país. Y los resultados fueron impresionantes. El conflicto provocó de 2 a 3 millones de refugiados, una de las peores limpiezas étnicas de finales de la década de los 90. Decenas de miles de muertos, 3500 ciudades y aldeas destruidas, mucho más que en Kosovo, a pesar de las bombas de la OTAN. En 1999, el terror turco, llamado, por supuesto, “contra-terrorismo” funcionó”. [3]

El frágil acuerdo entre Saddam Huseein y Barzani

Sadam Hussein llegó al poder en 1970. Trató de firmar un acuerdo definitivo con Barzani, acuerdo que comprendería el reconocimiento de la lengua kurda como cooficial y la autonomía de las ciudades de Mosul y Kirkuk. Las negociaciones fracasaron y en 1974, Barzani y Talabani retoman el control de todo el Kurdistán iraquí con 50.000 peshmergas (en kurdo, “los que hacen frente a la muerte”). Saddam contraataca y obliga a los kurdos a replegarse mientras la situación comienza a cambiar y es que las circunstancias obligaran entonces a redefinir las alianzas en virtud de complejos intereses políticos circunstanciales. D De esta forma, Bagdad y Teherán firmaron un acuerdo en 1975 por el cual Irán puso fin al apoyo que brindaba discretamente a la guerrilla de Barzani cerrando la frontera y persiguiendo a las guerrillas kurdo – iraquíes.  EEUU (que también había ayudado de forma encubierta a Barzani), cambió también de postura comenzando a apostar por el nuevo régimen de Saddam Hussein a partir de 1975, año en que se empiezan a tomar medidas mas duras para “estabilizar” el país, incluyendo la eliminación de toda influencia soviética tras un periodo de gran colaboración entre la URSS e Iraq.

En 1979, muchos grupos kurdos apoyaron la revolución verde contra el ‘sha’ pero no tardaron demasiado en oponerse al nuevo régimen chií del ayatolá Jomeini. En agosto de 1979, Jomeini declaró la guerra santa a los kurdos independentistas y la revuelta posterior de estos fue reprimida provocando miles de muertos más. En Iraq, la campaña de Anfal (que significa “botín” de guerra) devastó a la sociedad kurda.

La segunda vía kurda de Talabani

El 1 de junio de 1975, Talabani fundó un nuevo partido político kurdo, la Unión Patriótica del Kurdistán que consiguió unir a cinco facciones políticas en un sólo partido. Durante las sucesivas treguas con Bagdad, las facciones políticas kurdas se aliaban con el gobierno central para combatirse mútuamente y las guerrillas kurdas empezaron debilitarse mientras su padrino estadounidense les negaba ahora el apoyo. Henry Kissinger manifestó que “No hay que confundir acción encubierta con fervor misionero” en relación al fin del apoyo que los kurdos recibían de Washington. [1]. La derrota finalmente quedó completada cuando 200.000 civiles kurdos se refugiaron en Irán y Barzani muere en el exilio de Estados Unidos. Saddam Hussein amplió su política de asimilación de la población kurda siendo muchos pueblos y aldeas evacuados y muchos de sus habitantes trasladados a Bagdad mientras desde el gobierno iraquí se fomentaba a que nuevas familias árabes se instalaran en los terrenos ahora “abandonados”. En 1979, muchos grupos kurdos apoyaron la revolución verde contra el ‘sha’ pero no tardaron demasiado en oponerse al nuevo régimen chií del ayatolá Jomeini. En agosto de 1979, Jomeini declaró la guerra santa a los kurdos independentistas (la mayoría de orientación suní) y la revuelta posterior de estos fue reprimida provocando miles de muertos más. En Iraq, lo peor estaba aún por llegar. La guerra Irán-Iraq y la campaña de Anfal (que significa “botín” de guerra) devastaron a la sociedad kurda.

Consecuencias de la campaña militar Anfal

La campaña militar iraquí “Anfal” se llevó a cabo entre 1982 y 1988 en el marco de una guerra total que incluyó grandes despliegues terrestres, bombardeos aéreos, destrucción y deportación de pueblos enteros, ejecuciones, torturas sistemáticas, etc. Entonces, cuando nada parecía que podría ir peor, aparecieron las armas químicas, desarrolladas y utilizadas con el apoyo encubierto de EEUU, ciertos países europeos así como de India y Singapur. La prensa occidental se hizo eco el 18 de marzo de 1988 del ataque con armas químicas contra la aldea de Halabja, situada cerca de la frontera iraní. Este ataque costó la vida a 5.000 personas, mujeres, niños y ancianos en un sólo día. EEUU, aliado de Iraq desde 1975, no condenó el ataque y continuó suministrando toda clase de apoyo político, militar y económico al régimen iraquí en su guerra contra iraníes y kurdos. En total, Anfal acabó con más de 182.000 muertos. Durante la Guerra del Golfo de 1991, las diferentes facciones kurdas iniciaron un nuevo levantamiento que obligó una vez más a la población a huir hacia Irán y Turquía mientras que el norte de Iraq asistía a como los principales partidos kurdos (el Partido Democrático del Kurdistán de Masud Barzani y la Unión Patriótica del Kurdistán de Jalal Talabani) se enzarzaban en una nueva guerra civil tras quedar la zona septentrional del país fuera del control del gobierno de Baghdad desde 1992.

En los territorios kurdos de Turquía la única ley que rige es la ley marcial. Esta tomada por alrededor de 200.000 soldados turcos que someten a la región a constantes controles, bloqueos, detenciones de sospechosos de “terrorismo” y operaciones militares esporádicas.

Durante el Newroz (día nacional kurdo) de 1992, Turquía ejecutó una violenta represión llevada a cabo mediante tanques alemanes que provocó la muerte de mas de cien personas. El ministro de defensa alemán se vio forzado a dimitir paralizándose temporalmente la venta de armas a Turquía, ventas que se reanudarían poco tiempo después. La presión de Turquía sobre el Kurdistán turco continuó siendo patente. Sólo en la última década se han dado pequeños gestos como la excarcelación en 2005 de Leila Zana, escritora y política condenada a 15 años por jurar en kurdo la Constitución al ser elegida para el cargo de diputada al Parlamento turco [4]. Leila fue condenada nuevamente a 10 años de prisión en diciembre de 2008 por realizar declaraciones en favor de la autonomía del Kurdistán.

El Kurdistán hoy

Actualmente en los territorios kurdos de Turquía la única ley que rige es la ley marcial. Esta tomada por alrededor de 200.000 soldados turcos que someten a la región a constantes controles, bloqueos, detenciones de sospechosos de “terrorismo” y operaciones militares esporádicas. Según Esperanza Belmonte de Rueda y Manuel Martorell, “…se vive un auténtico clima de terror agravado por las continuas violaciones de los derechos humanos que llevan a cabo las partes en conflicto: si las autoridades turcas intentan desintegrar la unidad kurda con la creación de los “guardianes de aldeas” -kurdos armados contra la guerrilla-, el PKK tampoco repara en torturar y matar a profesores turcos que enseñan en la zona. Por causa de la política turca de limpieza étnica, cientos de miles de kurdos han huido del Kurdistán turco hacia ciudades del interior o al extranjero”. [2]

Al mismo tiempo, el gobierno turco continua llevando adelante un proceso de asimilación de las comunidades kurdas mediante la creación de zonas habitadas por árabes o turcos y recurriendo a expulsiones y repoblaciones. Ismail Besikçi, un intelectual kurdo encarcelado por el gobierno turco, se ha referido a la política de Irak, Turquía e Irán contra los kurdos como : “Divide, vencerás y exterminarás“. En Irán, a partir de 1997 y bajo el gobierno de Mohamed Jatamí, se inició una tímida apertura que desembocó en una serie de políticas favorables a los kurdos. Se comenzó a integrar a estos en un Irán multiétnico dentro de un proceso que no ha estado exento de tensiones, como las protestas acaecidas en 1999 con motivo del juicio a Abdullah Öcalan. Estas protestas se extendieron desde Turquía a Irán provocando graves enfrentamientos con la policía. Más recientemente, en 2005, se sucedieron diversas revueltas de varias semanas de duración en todo el Kurdistán iraní tras el asesinato de un joven kurdo.

El subsuelo del Kurdistán está considerado como una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Próximo. Casi todo el crudo extraído por Turquía y Siria surge de los pozos perforados en territorio habitado por los kurdos.

Una de las principales fuentes de tensiones en la región, es la lucha de las superpotencias y las potenciales regionales por los grandes recursos energéticos así como las rutas de distribución y comercio, de cuyo control se obtienen grandes influencias económicas y políticas. Y es que “el subsuelo del Kurdistán está considerado como una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Próximo. Prácticamente todo el crudo extraído por Turquía y Siria surge de los pozos perforados en territorio habitado por los kurdos. En el primer caso, se encuentran los campos de Batman, Diyarbakir, Adiyaman y Bulgardag, mientras que en Siria se hallan en Rumalan, Suadia y Alian, en la Yazira. En la zona de Irak, bajo el subsuelo kurdo se esconde el 40% de las reservas petrolíferas iraquíes y del Kurdistán, concretamente de las explotaciones de Mosul, Kirkuk y Kanaquín, se extrae la cuarta parte del crudo de Irak. Por porcentajes, la explotación de las reservas petrolíferas en las regiones kurdas de Irán es menor. Se considera que un 10% del crudo iraní procede de los pozos de Nafti Shah y Pahla, al oeste y sur de Kermanshah, respectivamente. Sin embargo, en esta misma región kurda, ubicada cerca de Tanga Bijar, se ha localizado una de las principales bolsas de gas natural de Irán. La explotación de estas reservas permite alimentar refinerías como las de Batman (Turquía), con una producción de 22.000 barriles diarios; Homs (Siria): 102.000 barriles por día; Kermansha (Irán): 18.000 barriles, y las refinerías iraquíes de Kirkuk (30.000 barriles), Dawrah (80.000), Bayji (10.000) y Mosul (4.000).  Recursos acuíferos: tan importantes como los petrolíferos. Los extensos macizos montañosos Taurus y Zagros acumulan unas ingentes y todavía no cuantificadas reservas de agua. Los principales ríos que pueden suministrar agua a Oriente Próximo nacen en estas montañas kurdas: el Ceyhan, el Orontes, Eufrates, con su afluente Jabur; Tigris, con sus afluentes Gran Zab, Pequeño Zab y Diyala, y otros con gran capacidad acuífera como el Murat y Araxes (Turquía) y Sirwan y Seymara (Irán)”.[3]

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *