La OTAN en Uzbekistán, una contradictoria alianza con el terror (2001)

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Visita oficial de Donald Rumsfeld a Uzbekistan

Introducción

Tras los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, EEUU se lanzó a una frenética campaña consistente en la ampliación de sus bases militares (y por extensión de la OTAN) por todo el mundo, exponiendo como pretexto la lucha “contra el terrorismo”. La zona más importante a medio plazo para dicha ampliación ha sido y es Asia Central, región de gran importancia geoestratégica por su proximidad con Rusia y China pero también porque es en ella donde se localizan algunas de las mas últimas y más importante reservas de minerales, gas y petróleo.

Llevando la democracia a Afganistán mediante señores de la guerra

Para “liberar” Afganistán, la OTAN no dudó en recurrir a brutales y sanguinarios señores de la guerra afganos pertenecientes a la Alianza del Norte, cuyo historial en derechos humanos haría parecer en algunos casos a los taliban como unos socios respetables. Entre los favoritos de la “alianza contra el terror”, se encuentra el señor de la guerra Rashid Dostum, antiguo oficial comunista afgano de etnia uzbeka que tras la retirada de la URSS, creó su propio ejército personal apoyado por Uzbekistán y su líder Islam Karimov. Dostum es un auténtico superviviente de los avatares ocurridos en la región desde la guerra contra los soviéticos y es notablemente conocido por su brutalidad. Comenta Ahmed Rashid que Dostum “Ordenaba ejecuciones públicas de criminales pasándoles por encima un tanque”.[1]

En Uzbekistán, la OTAN ha apoyado un régimen personalista, autoritario y brutal carente de las libertades más elementales y que reprime con frecuencia a su propia población.

El apoyo de Dostum en Uzbekistán, Islam Karimov, compite también en su país en el uso del terror para mantener y ampliar su poder. En Uzbekistán, la OTAN ha apoyado un régimen personalista, autoritario y brutal carente de las libertades más elementales y que reprime con frecuencia a su propia población. Este apoyo militar externo y las ganancias de cientos de millones de dólares procedentes de la venta de gas y petróleo al “mundo civilizado”, han apuntalado un régimen que antes de 2001, se enfrentaba a un importante desequilibrio político fruto por un lado de las demandas de mayores derechos civiles por parte de la población y por la actividad del Movimiento Islámico de Uzbekistán, un grupo armado extremista que opera en el país gracias al apoyo financiero de los wahhabíes saudíes y de las madrasas pakistaníes. Otro destacado grupo fundamentalista que opera en la zona es el Partido de la Liberación Islámica (Hezb-ut-Tahir) que busca la creación de un “califato para Asia Central”. Esta desestabilización (real o fabricada) sirve de pretexto al régimen para ejercer un autoritarismo brutal sobre toda la población y desde Occidente, tanto sus instituciones como medios informativos obvian cualquier noticia al respecto.

El trasfondo de la guerra contra el terrorismo en Uzbekistán

En una serie de campañas en 1992, 1993 y después en 1997 “Karimov arrestó a cientos de musulmanes piadosos so pretexto de que estaban unidos a los fundamentalistas islámicos, los acusó de ser wahabies, cerró las mezquitas y las madrasas, y llevó a los mulás a la carcel o al exilio“.[4] Ahmed Rashid, en su libro, “Yihad, el auge de islamismo en Asia central”, describe el brutal régimen de Karimov con todo lujo de detalles. “Karimov ha dirigido un Estado autoritario, aplastando la disidencia, prohibiendo todos los partidos (exceptuando durante un breve periodo de tiempo) y ejerciendo un absoluto control sobre los medios de comunicación, incluso hasta ha llegado a ordenar a sus aterradores agentes de seguridad que secuestraran a sus adversarios políticos en los Estados vecinos centroasiáticos“.[2]
Rashid continua exponiendo como “las inversiones extranjeras han sido esporádicas. Los inversores extranjeros continúan con sus ojos puestos en Uzbekistán por la situación estratégica del país, los abundantes recursos naturales y la preparada mano de obra. EEUU inicialmente muy crítico con el atropello de los derechos humanos por parte de Karimov, casi ha ignorado el tema desde 1996 y ha incrementado las inversiones en la región debido a su preocupación por Afganistán, el deseo de aislar a Irán y el temor al crecimiento de la influencia rusa en Asia central. En 1997, las compañías estadounidenses invirtieron fuertemente en Uzbekistán : el comercio entre EEUU y Uzbekistán se elevó a 420 millones de dólares sólo en 1996“.[3] “La Sociedad Independiente señala que había 7600 presos políticos en el verano de 2001. Por otro lado y con el pretexto de la “guerra contra el terror”, se ha abierto una nueva prisión de máxima seguridad en Jaslik, Karakalpakstan, para alojar la avalancha de nuevos prisioneros políticos. La prisión, llamada colonia penal Nº KIN 64/74 por el Ministerio del Interior, es conocida en la zona como “el lugar del que nadie regresa”. Esta cerrada para los de fuera, incluidos a los miembros de la familia del prisionero. Se dice que las condiciones de la prisión son “horrorosas debido a la masificación, el calor, la falta de servicios y el agua en mal estado, que provoca enfermedades y muerte por hepatitis“. [5]

“Los juicios son terriblemente injustos; los jueces castigan sistemáticamente a los musulmanes independientes con largas condenas a prisión por sus creencias religiosas y afiliaciones, ignorando las alegaciones de tortura y aceptando como pruebas las autoincriminaciones obtenidas a la fuerza, a veces la única prueba existente, para declararlos culpables

Rashid también destacada como a“los musulmanes no se les permite rezar o leer el Corán y todos los prisioneros realizan trabajos forzados. Se dice que varias docenas de personas han muerto en Jaslik por la insalubridad del penal o por las torturas. La Sociedad de Derechos Humanos de Uzbekistán calcula que sólo en 2000 y 2001 han muerto allí 50 personas“.[6] Estas detenciones son ilegales y discriminatorias, atacan a las personas que pertenecen a grupos islámicos. La policía amenaza y tortura por sistema a los detenidos, les niega tratamiento médico y abogado y, a menudo, les deja incomunicados durante seis meses en las celdas de los sótanos de la prisión. Los juicios son terriblemente injustos; los jueces castigan sistemáticamente a los musulmanes independientes con largas condenas a prisión por sus creencias religiosas y afiliaciones, ignorando las alegaciones de tortura y aceptando como pruebas las autoincriminaciones obtenidas a la fuerza, a veces la única prueba existente, para declararlos culpables“.[7]

Los Derechos Humanos en Uzbekistán

Mijail Ardzinov, presidente de la Organización Independiente de Derechos Humanos en Uzbekistán indicó como “Generalmente las personas son brutalmente golpeadas o asesinadas. Pero hay otras formas de tortura, como las agujas debajo de las uñas o bolsas de plástico que cubren la cabeza para asfixiar a los detenidos. El método de tortura más extendido, sin embargo, es el de golpear al detenido brutalmente y muchos mueren en el interrogatorio“.[8]. Aunque los lazos bilaterales entre Uzbekistán y EEUU se dañaron tras negar Karimov las críticas occidentales por la brutal represión de las manifestaciones ocurridas en la ciudad de Andiján (2005), los contactos diplomáticos entre estos dos países no tardaron en volver a estrecharse. Más recientemente, altos funcionarios estadounidenses, entre ellos la secretaria de Estado Hillary Clinton, se han puesto directamente en contacto con Islam Karimov.
En el plano comercial, General Motors y otras grandes empresas estadounidenses se están empezando a establecer en el país. Las inversiones apoyadas por Washington están incrementándose. General Motors aumentó su presencia en noviembre de 2011 con la construcción de una nueva fábrica de motores. La empresa de capital conjunto GM Uzbekistán (controlada en un 25% por EEUU), da empleo a unas 6.600 personas y produce 200.000 vehículos comerciales Chevrolet al año. En junio de 2012, el gigante estadounidense de ingeniería KBR, confirmó que utilizará su tecnología para construir una planta química en el país con el objetivo de hacer más eficiente la extracción y explotación de las importantes reservas de gas natural que tiene Uzbekistán. En este actual y nuevo marco, una destacada delegación del Congreso de EEUU tiene programada una nueva ronda diplomática encaminada a consolidar los lazos políticos, comerciales y muy probablemente los vínculos militares, teniendo en cuenta que a finales de junio de 2012, Uzbekistán anunció su salida de la alianza OTCS (Organización del Tratado Colectivo de Seguridad) de la cual, Rusia es el actor principal.

En enero de 2012, el gobierno estadounidense burló una prohibición de proporcionar asistencia militar a Uzbekistán. El Departamento de Estado insistió en que el país sólo recibiría equipo no letal como gafas de visión nocturna, uniformes, dispositivos GPS, etc.

En enero de 2012, el gobierno estadounidense burló una prohibición de proporcionar asistencia militar a Uzbekistán. El Departamento de Estado insistió en que el país sólo recibiría equipo no letal como gafas de visión nocturna, uniformes, dispositivos GPS, etc. De esta manera, EEUU y la OTAN buscan asentarse progresiva y definitivamente en el país. Deirdre Tynan, directora del proyecto en Asia Central del International Crisis Group, comentó en relación a este cambio de rumbo de Uzbekistán que “Salir de dicha organización significa que algo presuntamente más conveniente para el régimen de Karimov está disponible en otros lugares. Es muy probable que sean beneficios materiales y cierto respeto internacional al ser un socio en la reducción (de tropas estadounidense) de Afganistán” [9]
Mientras la OTAN, EEUU y la UE continúan consolidando sus relaciones con Uzbekistán (y otras ex repúblicas soviéticas de Asia Central), la población del país continúa viviendo bajo un régimen de terror carente de escrúpulos y de cualquier atisbo de libertad y dado que el foco del interés internacional se centra exclusivamente en la “Primavera árabe” y los diversos conflictos reales o provocados que ha generado este movimiento desde la caída de Ben Alí en Tunez, no se espera que la situación de los derechos humanos más elementales sufra cambios significativos a corto o medio plazo en el país.

Fuentes

  • [1] Elecciones en Afganistán. Karzai contra los Señores de la Guerra. El Semanal, Nº 883, 26 de septiembre 2004. pp-51. Ahmed Rashid
  • [234, 5, 6] Yihad, el auge de islamismo en Asia central. Ahmed Rashid. ISBN 9788495971548
  • [7] Acacia Shields, de Human Rights Watch, puso de manifiesto ante un grupo de congresistas de EEUU, la situación de los derechos humanos en Uzbekistán, en septiembre de 2000.
  • [8] Mijail Ardzinov, presidente de la Organización Independiente de Derechos Humanos en Uzbekistan
  • [9] AP. The Associated Press
  • Imagen de portada. Uzbekistan President Islom Karimov (right) is escorted by Secretary of Defense Donald H. Rumsfeld through an honor cordon and into the Pentagon on March 13, 2002. Karimov and Rumsfeld will meet to discuss the war on terrorism and regional security issues. 13 March 2002
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Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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