El programa de “Seguridad interna” y contrainsurgencia en Latinoamerica (1960)

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Manual de contrainsurgencia para Latinoamérica del ejército de EEUU

Introducción

A principios de la década de los años 60, ciertos países de latinoamericanos se encontraban en un proceso de reformas internas que comienzan a inquietar a Washington. La administración Kennedy consciente de estos procesos iniciados en ocasiones por partidos liberales o de centro, decidió implementar sus propias reformas en torno a la relación de EEUU con su “patio trasero”. Esta “nueva relación” quedó especificada en una nueva doctrina conocida como “doctrina de la Seguridad Nacional”, consistente en la utilización de los ejércitos latinoamericanos para desarrollar funciones de “contrainsurgencia”, entiendo como tal la represión de la disidencia ya fuera de izquierdas o aquella de corte más liberal pero desafiara el control político – económico de EEUU.

En 1962, Kennedy envía a Colombia una misión militar que se puede considerar el comienzo de dicha estrategia para transformar a los ejércitos latinoamericanos de “seguridad hemisférica” a “seguridad interna”. Liderada por William Yarborough, la estrategia proponía la adopción de reformas que diesen a las fuerzas de seguridad la libertad para que “ejecuten actividades paramilitares, de sabotaje y/o terroristas contra comunistas conocidos -los mismos extremistas comunistas” [1]. Alfredo Vasquez Carrizosa, expresidente del Comité Permanente de Colombia sobre Derechos Humanos y exministro de Asuntos Exteriores, declaró como la administración Kennedy “…se esforzó en transformar nuestros ejércitos en brigadas de contrainsurgencia“. [2] Esta política fue continuada y ampliada por las administraciones estadounidenses posteriores para terminar dando lugar a una serie de políticas que “…en Latinoamérica se conoce como Doctrina de la Seguridad Nacional”, un concepto que nada tiene que ver con la “defensa frente a un enemigo externo” sino en contra “del enemigo interno“. La Doctrina de la Seguridad Nacional establecía “el derecho de combatir y exterminar a los trabajadores sociales, sindicalistas, hombres y mujeres que no apoyen el status quo, los cuales son considerados como extremistas comunistas“. [3]

La administración de John F. Kennedy “…se esforzó en transformar nuestros ejércitos en grupos de contrainsurgencia“.  Esta política fue continuada y ampliada por otras administraciones estadounidenses,  unas políticas que “…en Latinoamérica se conocen como Doctrina de la Seguridad Nacional”, un concepto que nada tiene que ver con la “defensa frente a un enemigo externo” sino en contra “del enemigo interno“.

El golpe de Estado contra Joao Gulart

Uno de los primeros hitos de esta nueva doctrina se produce en Brasil presidido por entonces por Joao Gulart, un conservador católico y terrateniente millonario. Gulart se había convertido en un peligro tras reanudar relaciones con los países socialistas, oponerse a las sanciones contra Cuba, apoyar una ley que limitaba los beneficios que las multinacionales estadounidenses podían sacar de Brasil, nacionalizar una sucursal de la ITT y promover reformas sociales … Goulart era culpable de “comunista” y se le debía dar una lección. Una vez derrocado Goulart en el golpe de Estado de 1964, el Congreso quedó clausurado y la oposición política es prácticamente aniquilada, el “habeas corpus” queda eliminado, se prohíbe por ley las críticas al presidente, los sindicatos son tomados por mediadores del Gobierno y la policía y el Ejército emprende un programa de represión brutal y sistemática por todo el país. En las protestas se dispara con fuego real a los manifestantes, hogares de campesinos son incendiados mientras los propios sacerdotes son tratados con una brutalidad sin precedentes. Escuadrones de la muerte, desapariciones, torturas, etc todo ello fue calificado por el Gobierno brasileño de “rehabilitación moral” de Brasil.

Para implementar las nuevas funciones y especialidades de las Fuerzas Armadas se establecieron “cursos de contrainsurgencia” enviándose a miembros del Ejército y la Policía a EEUU para ser formados. A toda Latinoamerica llegaron “asesores“ estadounidenses en materia “contrainsurgencia” bajo la tapadera de agencias de ayuda al desarrollo. Una de estas agencias era la AID (Agencia para el Desarrollo Internacional) que pertenecía a su vez al Departamento de Salud Pública de EEUU. La AID entrenó y armó a muchas fuerzas de seguridad latinoamericanas. Los métodos empleados en Brasil entre los que se encontraba la practica de la tortura, rápidamente se extendieron por Latinoamérica al amparo de los regímenes militares apoyados por EEUU. Tras pasar por Brasil, la AID se estableció en Montevideo (Uruguay) a finales de los 60. En una entrevista concedida a un importante periódico brasileño, el “Jornal do Brasil” en 1970, Alejandro Otero, antiguo jefe de Inteligencia de la Policía uruguaya, declaró que los consejeros estadounidenses instituyeron la tortura como método “normal” de interrogatorio añadiendo nuevas formas de torturas físicas y psicológicas a las ya existentes. Uno de estos métodos de tortura psicológica, era reproducir una cinta en la habitación contigua a la del prisionero con gritos de mujeres y niños haciéndole comprender que su familia estaba siendo torturada. [4]

Dan Mitrione era un funcionario de la AID dedicado a asesorar sobre métodos de contrainsurgencia. Construyó en el sótano de su casa, una habitación insonorizada donde probar los nuevos equipos de descargas eléctricas. El lema de Dan Mitrione, era “El dolor preciso, en el lugar preciso, en la cantidad precisa, para conseguir el efecto deseado”.

El dolor preciso, en el lugar preciso

Dan Mitrione era un importante funcionario de la AID dedicado a asesorar sobre los métodos más efectivos de tortura y contrainsurgencia. Construyó en el sótano de su casa de Montevideo, una habitación insonorizada donde impartía “clases” a los oficiales uruguayos. Cuatro mendigos fueron secuestrados y llevados a la casa de Mitrione donde se les utilizó como cobayas para probar los efectos de los nuevos equipos de descargas eléctricas. Los cuatro mendigos acabaron muertos. El lema de Dan Mitrione, mas tarde secuestrado y ejecutado por Tupamaros, era “El dolor preciso, en el lugar preciso, en la cantidad precisa, para conseguir el efecto deseado”. [5]. El oficial a cargo de la “contrainsurgencia” de la administración Kennedy y Johnson (en su primera administración), Charles Maechling, describió este cambio de “seguridad hemisferica” a “seguridad interna” desde la tolerancia de EEUU hacia “…la rapacidad y crueldad de las fuerzas militares latinoamericanas” hasta “la directa complicidad” en “los métodos al estilo Heinrich Himmler y sus escuadrones de exterminación“. [6]

EEUU formó a cientos de miembros de escuadrones de la muerte, grupos paramilitares, militares, policías etc en una infinidad de materias de “contrainsurgencia” impartidas como cursos en académicas militares y civiles norteamericanas. La mas famosa de estas academias fue la Escuela de las Americas. Fundada en 1946 y también conocida como la Escuela de los Golpes o la Escuela de los Torturadores, la academia tuvo el honor de acoger alumnos tan ilustres como Manuel Noriega, Augusto Pinochet, Hugo Banzer, Luis Arce Gómez, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri, Vladimiro Montesinos, Efrain Rios Montt, Roberto D’Aubuisson, el general Héctor Gramajo, el coronel Manuel Contreras y un largo etc. El 17 de enero de 2001, la Escuela de las Américas cambió su nombre por el de Instituto de Defensa para la Cooperación de Seguridad Hemisférica.

Documentos oficiales conocidos como los “Archivos del terror” de Paraguay, muestran como los militares que acudían a la Escuela de las Américas eran entrenados en técnicas sofisticadas de tortura, guerra psicológica, uso de explosivos y venenos, infiltración, tácticas contra guerrillas, desapariciones, simulación de “accidentes”… Al menos un tercio de los militares chilenos acusados de crímenes contra la Humanidad, “estudiaron” en la Escuela de los Golpes. En Colombia, un informe conocido como “Terrorismo de Estado en Colombia”, cifra en 247 los implicados en violaciones graves de los derechos humanos de los cuales la mitad “estudiaron” en la Escuela de las Américas. Los “Archivos del Terror” descubiertos en Lambaré (Asunción, Paraguay) en 1992, proporcionaron una enorme cantidad de archivos y fichas que formaban parte del operativo hemisférico dirigido contra gobiernos o grupos “sospechosos” latinoaméricanos.  Sólo con estos archivos se ha permitido reconocer a 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400.000 presos.

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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