El papel de EEUU en el ascenso y caída de Saddam Hussein en Irak (1958 – 1990)

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Sadam Hussein en un bunker

Introducción

A finales de la década de los años 60, en 1968, la CIA ayudó al minoritario partido Baath a dar un golpe de Estado en Iraq con la ayuda del Ejército. A resultas del golpe, Saddam Hussein se convirtió en el Director de la Seguridad del Estado sin embargo, no era la primera vez que la CIA ayudaba al Ba’ath o al mismo Saddam Hussein sino que este ya había colaborado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) diez años antes de la rebelión militar del general Abdul Salam Arif.

Un informe de Richard Sale perteneciente a la agencia de noticias United Press International (UPI) revela como los primeros contactos entre la CIA y Saddam Hussein se remontan a 1959, cuando la CIA estaba obsesionada con eliminar al por entonces primer ministro iraquí, el general Abd al-Karim Qasem.

Un informe de Richard Sale perteneciente a la agencia de noticias United Press International (UPI) revela como los primeros contactos entre la CIA y Saddam Hussein se remontan a 1959, cuando la CIA estaba obsesionada con eliminar al por entonces primer ministro iraquí, el general Abd al-Karim Qasem. En 1958, Qasem había derrocado al rey Faisal II en lo que puede ser considerado como un golpe de Estado de orientación pan árabe. Iraq, bajo el reinado de Faisal II, no era sino una monarquía feudal respaldada por el Reino Unido, una de las llamadas monarquías anglo – árabes consistente en un sistema clientelar que desarrollaron los británicos con la dinastía hachemita tras la expulsión del imperio otomano de la región. Con Faisal II, Iraq se había integrado en una alianza militar al estilo de la OTAN en la región, conocida como ‘Pacto de Bagdad’ en la que también se encontraban Irán, Pakistán, Turquía y el mismo Reino Unido y Estados Unidos.

El general Qasem y un grupo de oficiales del Ejército había formado un movimiento denominado “Oficiales libres”, grupo de orientación pan árabe y socialista inspirado por las ideas del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. Qasim, junto con el coronel Abdul Salam Arif, lideró una rebelión militar que derrocó la monarquía hachemita de Faisal II siendo nombrado posteriormente Primer Ministro de Irak, Comandante en Jefe de las fuerzas armadas y Jefe de Estado. Del golpe de Estado de los “Oficiales libres” emergió una moderna república laica al estilo occidental que sin embargo retiraba su alianza previa con el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, iniciando un acercamiento a la URSS. Iraq rompió su presencia en el Pacto de Bagdad así como en otros tratados firmados con el Reino Unido exigiendo la retirada de las últimas tropas británicas estacionadas en el país. Se nacionalizó el petróleo fundándose la ‘Iraq National Oil Company’ mientras se adoptaban otras medidas sociales como la abolición de la poligamia, una amplia reforma agraria y un plan de alfabetización. También se promulgaron leyes que mejoraron considerablemente la situación de las clases trabajadoras y los sindicatos.

Cambio de régimen al gusto de Washington

Pero la nueva república iraquí no era por supuesto del gusto de Washington ya que a parte de estar en contra de las medidas políticas, militares y sociales promulgadas, EEUU consideraba una amenaza el acercamiento de Iraq a la URSS pues representaba la puerta de entrada de los soviéticos a Oriente Medio. Por esa razón, apenas 4 años después, en 1963, Qasem sería derrocado en una sublevación dirigida por el propio general Abdul Salam Arif, gracias al apoyo de elementos descontentos en el ejército y principalmente debido a una división entre los baazistas que terminarían siendo apartados de los puestos de relevancia en el nuevo gobierno.

El secretario general del Ba’ath, Ali Saleh Sa’adi reconoció que “Llegamos al poder en un tren de la CIA“. “Lo consideramos una gran victoria” comentó mas tarde  James Critchfield, jefe de la CIA para Oriente Medio.

Como consecuencia del golpe de Arif, Qasem fue fusilado. Años después, un oficial de la CIA testificando ante una comisión del Senado de EEUU, declaró como Qasem “Sufría una enfermedad terminal ante un pelotón de ejecución en Bagdad” [1]. No ha quedado completamente esclarecido si la CIA fue decisiva en el golpe de Aref pero el secretario general del Ba’ath, Ali Saleh Sa’adi reconoció que “Llegamos al poder en un tren de la CIA“. [2]. “Lo consideramos una gran victoria” comentó mas tarde  James Critchfield, jefe de la CIA para Oriente Medio. No obstante, otras versiones apuntan a que “El derrocamiento de Kassem se llevó a cabo con el apoyo de la CIA, que facilitó a los organizadores del golpe los nombres y direcciones de Comunistas Iraquíes para que pudieran acorralarlos y ejecutarlos” [3].

Los comienzos de Saddam Hussein de la mano de la CIA

Durante el gobierno de Qasem, Saddam Hussein no era mas que un joven dirigente regional del partido Ba’ath que había entrado ya por entonces en nómina de la CIA como agente local y agregado militar egipcio. Saddam fue instaló en un apartamento vecino a la oficina del propio Qasem tal y como detalló Adel Darwish en su libro “Babilonia profana: La historia secreta de la guerra de Saddam“, una historia que sería mas tarde confirmada a UPI por funcionarios estadounidenses. La CIA quería asesinar a Qasim y lanzar su mensaje. Saddam Hussein aceptó y participó en el intento de asesinato contra Qasem junto a un comando compuesto por de diez militantes del Ba’ath el 7 de octubre de 1959 pero el atentado terminó fracasando porque “perdió valor” según otra fuente de UPI.

Saddam se vio obligado a huir y de nuevo con la ayuda de la CIA y agentes egipcios, escapó primero a Tikrit y mas tarde a Beirut, donde se le proporcionó un apartamento, un curso de entrenamiento militar y finalmente un nuevo traslado a El Cairo, todo de acuerdo a las fuentes de UPI. Ya en El Cairo, Saddam visitaba con frecuencia la embajada estadounidense desde donde operaban funcionarios de la CIA que le incrementaron su asignación mensual, pagada por el servicio de inteligencia egipcio [4]. Tras el exitoso golpe del general Arif, Saddam Hussein pudo regresar a Iraq. Poco a poco fue ganando poder dentro del aparato de seguridad del partido y según Darwish, dirigió un grupo de la Guardia Nacional iraquí encargada de interrogar y eliminar a todo tipo de izquierdistas. Parece que la CIA estaba mas interesada en purgar al país de comunistas y cerrarlo a un potencial acceso soviético que en favorecer a un grupo en concreto en el poder.

Saddam fue ayudado por la CIA y agentes egipcios. En Beirut, se le proporcionó entrenamiento militar. En El Cairo, visitaba la embajada estadounidense, donde operaban funcionarios de la CIA que le incrementaron su asignación, pagada por el servicio de inteligencia egipcio.

Abdul Salam Arif compartió el poder con su hermano, el también general Abdul Rahman Arif y este último sustituyó a su hermanos tras la muerte del primero en un accidente de helicóptero en 1966. Sólo un año después, baazistas descontentos intentaron derrocar al gobierno de Abdul Rahman Arif pero fracasaron quedando los conspiradores arrestados, entre ellos el propio Sadam Husein pero esta situación no duraría mucho tiempo ya que aunque Arif mantuvo el poder, su posición e influencia política eran muy débiles teniendo en cuenta que el ejército seguía estando muy influenciado por el Ba’ath, del cual Ahmed Hasan al-Bakr era su líder. Ahmed Hasanal-Bakr era pariente lejano de Saddam Hussein y miembro al igual que este último del clan de la provincia de Tirkit, lo cual le permitió sobrevivir a este periodo y continuar su ascenso al poder.

La CIA, Saddam Hussen e Irán. Juegos de poder

En 1967, tras la Guerra de los Seis Días, Iraq se distanció de Washington cortando relacionas diplomáticas. Con Richard Nixon en la presidencia, EEUU se inclinó totalmente hacia el régimen del Shah como principal “guardián” de los intereses estadounidenses en la región del Golfo. Tanto Washington como el Shah habían venido presionando a Iraq durante este período para que hiciera importantes concesiones en torno a la disputada fronteriza de Shatt-al Arab (la confluencia del Tigris y el Eufrates que separa Irán e Iraq), enclave estratégico pues en la región se encontraban una serie de importantes instalaciones petroleras y portuarias, las terminales Khor Al-Amaya y Mina Al-Bakr y el puerto de Basora, fundamentales para el comercio internacional del petróleo. En 1975, Saddam formalizó el importante Acuerdo de Argel con al Shah de Irán, la CIA e Israel para neutralizar la rebelión kurda en el norte. EEUU, Israel retiraron el apoyo político y militar a los kurdos mientras que Irán negaba ahora el derecho de paso por su territorio. Saddam por su parte cedió ciertas zonas fronterizas y derechos exclusivos para controlar el Shatt-al Arab. Henry Kissinger manifestó en relación a este cambio de postura respecto a los kurdos “No hay que confundir acción encubierta con fervor misionero.” [5]

En 1967, tras la Guerra de los Seis Días, Iraq se distanció de Washington cortando relacionas diplomáticas. Richard Nixon se inclinó totalmente hacia el régimen del Shah como principal “guardian” de los intereses estadounidenses en la región del Golfo. Washington y el Shah presionaron a Iraq para que hiciera importantes concesiones en torno a la disputada fronteriza de Shatt-al Arab (la confluencia del Tigris y el Eufrates que separa Irán e Iraq), enclave estratégico con importantes instalaciones petroleras y portuarias, fundamentales para el comercio internacional del petróleo.

Sólo con el derrocamiento del  Shah (que fue calificado de “totalmente imprevisto” por fuentes oficiales de la CIA) en 1979, EEUU comenzó de nuevo a acercarse a Bagdad. La Revolución internacional de Jomeini amenazaba los intereses de EEUU, especialmente si tenemos en cuenta que no sólo ya se había perdido Irán sino que Iraq estaba también “amenazado” teniendo en cuenta que la mayoría de la población era y es chiíta (60-65%). Poco más de un año después del derrocamiento del shah, Iraq lanzó una ofensiva militar contra Irán sobre el enclave de Shatt al-Arab. Saddam. Hussein esperaba obtener unos objetivos muy concretos en la región en un tiempo reducido pero pronto la guerra se le fue de las manos e Irán comenzó a imponerse hasta tal punto que Washington comenzó a inquietarse ante una potencial victoria iraní.

El programa de ayuda a Irak durante la guerra con Irán

De esta forma, Washington y Bagdad acercaron mas su posturas y los contactos cuando la administración de Reagan consideró seriamente a finales de 1981 que Iraq podía perder la guerra, con las consecuencias desastrosas que tendría para los intereses no sólo de EEUU sino también de Turquía y Arabia Saudí,  ambos países de mayoría suní y enemigos políticos de Irán. El primer paso para poder comenzar la asistencia a Iraq, era sacarla de la lista de países que según el Departamento de Estado estadounidense apoyaban el terrorismo. A principios de 1982, Iraq fue excluído de la lista, lo que le permitía acceder a todo tipo de ayuda, desde créditos agrícolas a equipos de uso tanto civil como militar, incluyendo precursores químicos que permitirían al régimen desarrollar su programa de armas químicas.

Ronald Reagan firmó la directiva de seguridad nacional 114 que permitía a la Casa Blanca acelerar el proceso de establecimiento de “relaciones” mas cercanas con Bagdad. Lo interesante de este hecho es que la directiva de seguridad nacional 114 continua estando clasificada y no es posible determinar que tipo de medidas se aprobaban para equilibrar la situación entre Irán e Iraq. El 20 de diciembre de 1983 tuvo lugar la visita oficial de Donald Rumsfeld a Ira donde se reunió con Saddam Hussein.

Con todo, los iraníes continuaron presionando en el frente que por entonces se había convertido en una guerra de trincheras al estilo de la Primera Guerra Mundial. Washington se empezó a sentir tan presionado que el 26 de noviembre de 1983, Ronald Reagan firmó la directiva de seguridad nacional 114 que permitía a la Casa Blanca acelerar el proceso de establecimiento de “relaciones” mas cercanas con Bagdad. Lo interesante de este hecho es que la directiva de seguridad nacional 114 continua estando clasificada y no es posible determinar que tipo de medidas se aprobaban para equilibrar la situación entre Irán e Iraq. El 20 de diciembre de 1983 tuvo lugar la visita oficial de Donald Rumsfeld a Ira donde se reunió con Saddam Hussein [6]. Esta reunión es prácticamente desconocida o ignorada por amplios sectores de la comunidad periodística e intelectual incluso en nuestros días, un hecho que fue pasado totalmente por alto durante la invasión de Iraq de 2003. Como enviado especial, Rumsfeld aseguró a Saddam Hussein que EEUU consideraba “cualquier revés de Iraq como una derrota estratégica para Occidente” [7], una expresión que iba en la línea de la directiva de seguridad nacional 114. En sólo un año, Estados Unidos reestableció completamente relaciones e inició un programa de ayuda masivo de ayuda militar sugiriendo al mundo que Saddam Hussein se había convertido en un “árabe moderado” dispuesto a firmar la paz con Israel.

Dos años después, el gobierno iraquí ya recibía regularmente 1.500 millones de dólares en tecnología y equipos militares incluyendo los recursos necesarios para continuar con el programa de armas químicas, biológicas y nucleares. En total, Iraq recibió de EEUU más de 6000 millones de dólares en ayuda técnica así como, más importante aún, imágenes de satélite de las posiciones iraníes [8]. La CIA aseguraba a Bagdad que quería equilibrar la balanza para llegar a un punto intermedio que evitara la derrota a Iraq mediante datos de inteligencia y recursos militares extraordinarios. Iraq obtuvo también ayuda diplomática de EEUU en las Naciones Unidas para evitar las condenas internacionales al uso de armas químicas. Incluso en el Congreso, la Administración Reagan se aseguró de frustrar las iniciativas políticas para acabar con la ayuda que recibía Iraq. Mientras todo esto sucedía, la CIA, a raíz de la “crisis de los rehenes” y quizás por necesidad o mera estrategia maquiavélica, aportó a Irán armamento y datos de inteligencia durante el mismo periodo en que Iraq se suponía que era un aliado de EEUU. Este hecho fue reveleado posteriormente en el marco del escándalo “Irán – Contra”.

El gobierno iraquí recibía regularmente 1.500 millones de dólares en tecnología y equipos militares incluyendo los recursos necesarios para continuar con el programa de armas NBQ. En 1988, la CIA continuaba proporcionando datos de inteligencia y diferente tipo de ayuda al gobierno iraquí, incluso cuando se reveló que Iraq había utilizado gas venenoso para matar a unos 5.000 civiles en la localidad kurda de Halabja ese mismo año.

Podemos hacernos una ligera idea de la compleja y retorcida estrategia geopolítica de Washington en la guerra Irán – Ira, también a través del incidente ocurrido en mayo de 1987 cuando la fragata USS Stark se encontraba de patrulla en el Golfo Pérsico y fue alcanzada por un misil Exocet disparado por los iraquíes de forma accidental. El incidente costó la vida a 37 marineros estadounidenses pero lo interesante fue la reacción de Washington. El gobierno estadounidense perfectamente consciente del origen del misil, decidió exonerar el ejército iraquí y en su lugar, culpó del ataque a Irán. Sólo un año después, el USS Vincennes, navegando en aguas territoriales iraníes, derribó el vuelo comercial 655 que volaba entre Irán y Dubai, pereciendo las 290 personas que iban a bordo. George H. Bush, vicepresidente de Ronald Reagan realizó un breve comentario antes las críticas que recibió el gobierno estadounidense. Se limitó a decir, “Nunca pediré disculpas en nombre de los Estados Unidos de América. No me interesa cuáles son los hechos“. En 1988, la CIA continuaba proporcionando datos de inteligencia y diferente tipo de ayuda al gobierno iraquí, incluso cuando se reveló que Iraq había utilizado gas venenoso para matar a unos 5.000 civiles en la localidad kurda de Halabja ese mismo año.

Balance de la guerra Irán – Irak

La guerra Irán – Irak costó más de un millón de muertos y dejó a las economías de ambos países devastadas. La población civil sufrió también de forma considerable cuando el conflicto se extendió en forma de bombardeos hacia las zonas populares en ambos lados de la frontera. El coste de la guerra para Iraq fue de 453.000 millones de dólares mientras la deuda acumulada quedó fijada por entonces en más de 40.000 millones de dólares (con intereses de 3.000 millones por año). Los aliados de Iraq (EEUU, Arabia Saudí y Kuwait entre otros) ahora le daban la espalda. No sólo eso, Iraq tuvo que hacer frente a una provocadora política de superproducción de petróleo por parte de las monarquías del Golfo, los emiratos y Arabia Saudí que habían financiado la guerra contra Irán y ahora cedían a las presiones de Washington en esta materia. Kuwait especialmente inundó el mercado con su petróleo generando un desplome del precio del crudo en un momento en que Iraq necesitaba desesperadamente un precio alto del “oro negro”. Iraq se hallaba prácticamente en bancarrota y Kuwait se aprovechó de los problemas de producción iraquíes tras la guerra para hacerse con la cuota de producción de su vecino en la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Iraq tuvo que hacer frente a una provocadora política de superproducción de petróleo. Kuwait inundó el mercado con su petróleo barato generando un desplome del precio del crudo en un momento en que Iraq necesitaba un precio alto del “oro negro”. Iraq se hallaba prácticamente en bancarrota y Kuwait se aprovechó de los problemas de producción iraquíes tras la guerra para hacerse con la cuota de producción de su vecino en la Organización de países exportadores de petróleo.

Otro hecho significativo, es la reclamación que Iraq venía realizando desde 1980 mediante la cual acusaba a Kuwait de extraer bolsas de petróleo a gran profundidad en el yacimiento de Rumaylak (situado bajo ambos lados de la frontera) mediante una técnica no permita conocida como “sifón”. Iraq también reclamaba un acceso libre al Golfo Pérsico desde el puerto iraquí de Umm Qasr, lo cual implicaba ocupar las islas kuwaitíes de Bubiyan y Warbah. Estos hechos y la perspectiva de una inevitable bancarrota, llevó a Saddam a plantearse seriamente la invasión de Kuwait. Antes de la invasión de iraquí de Kuwait del 2 de agosto de 1990, la embajadora estadounidense en Iraq, April Glaspie comentó en una reunión con Saddam: “no tenemos opinión alguna sobre los conflictos entre los países árabes, tal como el desacuerdo que existe entre su país y Kuwait.. Ese conflicto no está asociado con América de ningún modo. Nosotros esperamos que ustedes resuelvan este problema por medios razonables“. El portavoz del Secretario de Estado Baker, Margaret Tutweiler confirmó las palabras de Glaspie cuando comentó, “Los Estados Unidos no estaban obligados a venir en auxilio de Kuwait si el emirato era atacado“. Dos días antes de la invasión, el Asistente del Secretario de Estado para los Asuntos del Oriente Medio y el Sur de Asia, John H. Kelly ofreció al Congreso de EEUU el mismo mensaje que Glaspie y Tutweiler habían trasladado a Saddam Hussein. Hussein quedó convencido de que EEUU no intervendría inició su movimiento.

El 2 de agosto de 1990 se iniciaba la invasión de Kuwait que terminó pronto en un punto muerto calculado el 28 de febrero de 1991. El 11 de septiembre de 1991, en un documento enviado al Congreso titulado “Toward a New World Order”, el Presidente George H. Bush dijo: “…la crisis en el Golfo Pérsico ofrece una única oportunidad para movilizarnos hacia un período histórico de cooperación. Después de estos tiempos problemáticos, un Nuevo Orden Mundial puede surgir, en el que todas las naciones del mundo, del este y del oeste, del norte y del sur, puedan prosperar y vivir en una convivencia armonioso que debe nacer“. Y en un documento enviado a la O.N.U. el 1º De octubre de 1991, Bush habló de “una fuerza colectiva de la comunidad mundial expresada por las Naciones Unidas. Un movimiento histórico hacia un nuevo orden mundial… una nueva cooperación entre las naciones. Un tiempo en el que la humanidad se ha enfocado hacia sí misma para traer al mundo una revolución del espíritu y de la mente, e iniciar el camino hacia una Nueva Era“.

El resto es historia, una historia de la que se ocultan con frecuencia aspectos fundamentales de las relaciones de EEUU con el Iraq de Saddam Hussein.

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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