Indonesia, cientos de miles de asesinados “sin que nadie se diera cuenta” (1965)

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Suharto y portada de Time de 1966

Introducción

Indonesia se independizó oficialmente del dominio colonial holandés en 1949 después de tres siglos de dominación emergiendo tras el proceso de transición, una importante figura y un nuevo poder post colonial, el gobierno de Achmed Sukarno. Sukarno era un nacionalista autoritario que como tantos otros de la época esperaba poder sobrevivir políticamente sin tener que alinearse en torno a ninguno de los dos bloques de la Guerra Fría. No obstante, ese no alineamiento no evitó su derrocamiento debido al gran auge de diversos movimientos populares y especialmente, debido al enorme interés geoestratégico que suscitaba Indonesia en EEUU. La injerencia extranjera terminó generando a mediados de los 60, uno de los peores y menos conocidos genocidios del siglo XX.

Indonesia tras su independencia

Tras la independencia de Indonesia, Estados Unidos apoyó de mala gana a Achmed Sukarno dado que este mantenía su política neutralista, algo que disgustaba a Washington. El enemigo declarado de Estados Unidos en Indonesia era el Partido Comunista de Indonesia (PKI) que apoyaba una reforma agraria y por la cual en 1948, la cabeza del partido en la región de Madium fue desarticulada junto con el encarcelamiento de 36.000 personas. Sukarno mantuvo su compromiso de no alineamiento y neutralidad siendo tolerado por un tiempo en Washington. George Kennan, principal asesor estadounidense del Departamento de Estado escribió en 1948 que “…el problema principal de Indonesia es el tema más esencial del momento en nuestra lucha contra el Kremlin. Indonesia es el ancla de esa cadena de islas que se extienden desde Hokkaido hasta Sumatra y que deberíamos desarrollar como fuerza de ataque político – económico contra el comunismo” y una “zona de base” [1] para futuras acciones en esta región del Pacífico.

…el problema principal de Indonesia es el tema más esencial del momento en nuestra lucha contra el Kremlin. Indonesia es el ancla de esa cadena de islas que se extienden desde Hokkaido hasta Sumatra y que deberíamos desarrollar como fuerza de ataque político – económico contra el comunismo” y una “zona de base”. George Kennan, principal asesor estadounidense del Departamento de Estado en 1948.

El interés geoestratégico de Indonesia

Los apuntes de George  Kennan señalaban la crucial importancia de esta región para los intereses estadounidenses y prueba de ello fue el apoyo encubierto que la CIA prestó a principios de la década de los 50 a los partidos políticos indonesios de derechas, un apoyo que terminó fracasando. A finales de la década (1957 – 1958), nuevamente Estados Unidos intentó cambiar el liderazgo de Indonesia mediante el apoyo a una insurrección armada contra Achmed Surkano pero esta fue también aplastada a tiempo. Dados los dos fracasos anteriores, Estados Unidos se centró en iniciar un programa de ayuda y formación militar así como un recorte en la ayuda económica que recibía el país, tres aspectos clásicos de la planificación de un futuro golpe de Estado. Universidades y empresas estadounidenses se unieron muy gustosas en la aplicación de estas nuevas políticas. Desde Estados Unidos se veía cada vez con más inquietud la actitud de Achmed Sukarno y sus políticas “blandas” contra los movimientos populares de izquierdas, los cuales iban ganando cada vez mas partidarios y suponían un foco desde el que se podría extender su influencia hacia otros países de la región.
Después del primer intento de golpe de Estado entre 1957 y 1958, Indonesia comenzó a desarrollar programas de formación y cooperación militar bajo dirección estadounidense. Se creó un brutal cuerpo militar de élite llamado Kopassus, el equivalente a los Boinas Verdes americanos que se volverian legendarios por las atrocidades que cometerían en años sucesivos. Según varias agencias internacionales de derechos humanos, Kopassus ha sido el responsable durante las últimas décadas de cientos, quizá miles de asesinatos políticos, torturas y todo tipo de acciones violentas de “contrainsurgencia”.

En un memorándum de la RAND de 1964, Pauker tenía dudas sobre la confianza depositada en grupos que respaldaban. Parker comentaba que estos grupos “probablemente carecerían de la actitud implacable que hizo posible que los nazis reprimieran al Partido Comunista de Alemania….”. Continuaba expresando que los grupos respaldados, “son más débiles que los nazis, no sólo en número y en apoyo popular, sino también en cuanto a su unidad, disciplina y liderazgo”.

Fomentando el genocidio

Guy J. Pauker, era un analista y consultor de política exterior estadounidense que trabajaba para la corporación RAND y la CIA. En un estudio realizado en 1962, Pauker instaba a sus contactos en el ejército indonesio a que “cumplieran una misión” y “barrieran su casa hasta dejarla limpia” [2]. Un año después otro alto funcionario de la CIA, William Kintner afirmó que “si el PKI es capaz de mantener su existencia legal y la influencia soviética sigue creciendo, es posible que Indonesia pueda ser el primer país del sudeste asiático que sea tomado por un gobierno comunista de base popular y legalmente elegido…”. En unas líneas más adelante, Kintner expresaba que “…con ayuda de Occidente, los dirigentes políticos asiáticos libres, junto con los militares, deben no sólo mantenerse en sus puestos y gestionar, sino también realizar reformas y seguir avanzando mientras liquidan a los ejércitos políticos y de guerrilla del enemigo”. [3]. En un memorándum de la RAND de 1964, Pauker tenía dudas acerca de la consecución de los planes fijados, debido principalmente a la confianza depositada en los grupos que respaldaban. Parker comentaba que estos grupos “probablemente carecerían de la actitud implacable que hizo posible que los nazis reprimieran al Partido Comunista de Alemania….”. Continuaba expresando que los grupos políticos y militares respaldados, “son más débiles que los nazis, no sólo en número y en apoyo popular, sino también en cuanto a su unidad, disciplina y liderazgo”. [4]
Así pues, tenemos a un alto responsable de política exterior estadounidense, criticando duramente a los grupos políticos y militares indonesios afines a la Casablanca porque estos no eran tan implacables con los comunistas como lo fueron los nazis. No era la primera vez que analistas y funcionarios estadounidenses elogiaban los métodos nazis. Tiempo atrás, agentes de la inteligencia militar estadounidense alabaron ante Reinhard Gehlen (antiguo director de inteligencia en el frente oriental), los manuales de “contrainsurgencia” que la Werhmacht utilizó con gran éxito y extrema crueldad en los territorios ocupados [5].

El “cambio de régimen” comenzó el 30 de septiembre de 1965, durante el cual se secuestro, torturó y asesinó a seis generales indonesios culpando de ello a los comunistas. Este hecho sirvió como pretexto para que el general pro estadounidense Haji Mohammad Suharto emergiera y se hiciera con el liderazgo del país iniciando uno de los mayores y menos conocidos genocidios de la segunda mitad del siglo XX.

El montaje del golpe de Estado contra Sukarno

Las objeciones de Pauker no se materializaron y el “cambio de régimen” dio comienzo con un falso intento de golpe de estado (bandera falsa / operación negra) el 30 de septiembre de 1965, durante el cual se secuestro, torturó y asesinó a seis generales indonesios culpando de ello a los comunistas. Este hecho sirvió como pretexto para que el general pro estadounidense Haji Mohammad Suharto emergiera y se hiciera con el liderazgo del país iniciando uno de los mayores y menos conocidos genocidios de la segunda mitad del siglo XX. Cientos de miles de personas, principalmente campesinos sin tierras fueron masacrados. El PKI desapareció del mapa. La propia CIA estimaba en su momento que 250.000 personas fueron asesinadas. El responsable del sistema de seguridad estatal de Indonesia calculó que la cifra podía superar el millón mientras que Amnistía Internacional indicó una cantidad que también superaba el millón de asesinados. Además 750.000 personas fueron arrestadas, según cifras oficiales sin juicio previo durante años en condiciones espantosas [6].

Los asesinatos de los generales motivaron “la reacción implacable que yo no había previsto un año antes y tuvo como resultado la muerte de un gran número de mandos comunistas”, comentó Pauker. Todo parece indicar que el secuestro, tortura y asesinato de los generales se enmarcó dentro de una operación negra destinada a catalizar el proceso de “cambio de régimen” y la eliminación de la oposición mediante el pretexto de dichos secuestros y asesinatos. Acto seguido, el ejército indonesio “subcontrató” la matanza a criminales de poca monta y bandas mafiosas a lo largo de todo el país. Algunos de los verdugos han sido considerados y tratados en su país como auténticas “estrellas de cine” precisamente por eso, por asesinar cada uno literalmente a cientos de personas de todas las formas imaginables. Los sádicos verdugos de ayer y sus bandas quedaron encuadrados tras el golpe en la “Juventud Pancasila”, una poderosa organización paramilitar que cuenta actualmente con más de 3 millones de miembros y que realiza a lo largo del país, todo tipo de paradas militares apoyadas por miembros del gobierno del más alto nivel en las que se recuerda y se vuelve a recordar, la “gloria pasada” del “exterminio” y la “salvación de la patria” a manos del “enemigo rojo” [7].

La prensa occidental ante el genocidio indonesio

Los medios de comunicación estadounidenses se declararon encantados con la nueva situación. En 1966, el Times y su corresponsal Max Frankel describió la situación en términos de que en aquellos días se pudo “salvar Indonesia de lo que parecía ser un movimiento inevitable hacia una toma de poder pacífica desde dentro”, una “bomba de relojería desactivada, el partido comunista de indonesia”. El U.S News & World Report también se mostró entusiasta a través de uno de sus artículos, “Indonesia, Esperanza.. donde antes no la había”. En el mismo se destacaba como “ahora los indonesios pueden hablar y debatir libremente, sin temor a ser denunciados y encarcelados”. La revista Time, mostró “Las mejores noticias desde hace mucho tiempo para Occidente en la Asia” a través de un artículo de cinco páginas titulado “Venganza con una sonrisa”, en el que se contaba el “baño de sangre que casi sin que nadie se diera cuenta se llevó a 400.000 vidas”. [8]. A pesar de reconocer semejante calamidad, el Time sentenciaba que el régimen militar era escrupulosamente constitucional” mientras el New York Times dedicaba un gran artículo con Suharto en portada titulado “Un rayo de luz en Asia”. El artículo escrito por James Reston confirmaba “la salvaje transformación de Indochina de una política pro-china bajo Sukarno a una política desafiantemente anticomunista bajo el general Suharto.” Reston destacaba la importancia que los indonesios podían ahora volver a “ver películas americanas” [9].

Time, mostró “Las mejores noticias desde hace mucho tiempo para Occidente en la Asia” a través de un artículo de cinco páginas y seis fotografías titulado “Venganza con una sonrisa”, en el que se contaba el “baño de sangre que casi sin que nadie se diera cuenta se llevó a 400.000 vidas”.

Indonesia había dejado de ser un amenaza y estaba lista para que sus vastas riquezas naturales pasaran a formar parte del esquema neocolonial estadounidense en el Pacífico mientras se creaban nuevas élites económicas, políticas y militares que asegurarían mediante su corrupción que el país nunca pudiera convertirse en un competidor regional de EEUU. Indonesia se hizo mundialmente famosa a finales del siglo XX cuando su economía terminó colapsando victima de la rapacidad de Suharto y las élites herederas del golpe de Estado de 1964 que con la “ayuda” del Banco Mundial y el FMI, llevaron a convertir uno de los países más ricos de toda Asia en uno de los más pobres del mundo [10].

Fuentes

Anexo

  • En las elecciones sudafricanas de 1994 (las primeras tras el Apartheid), el partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano, recibió 25 millones de dólares para financiar la campaña presidencial de manos del general Suharto, Fue calificado por Mandela como un “amigo muy cercano”. Mientras con una mano le ofrecía importantes contratos para la venta de armas sudafricanas, con otra le concedía la máxima condecoración del país, la medalla del Cabo de Buena Esperanza (1997). Sólo unas pocas semanas después de recibir el galardón, Suharto era derrocado por un levantamiento popular.

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

2 Comentarios

  • Resulta curioso como las tácticas de EEUU para controlar politicamente a paises donde tenian intereses economicos y geopoliticos son similares a pesar de tratarse de culturas diferentes. Conocía la manipulacion de mandos militares y su utilizacion para establecer gobiernos titeres afines a EEUU en el cono sur, pero desconocía las similitudes con el caso indonesio. Gran articulo.

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