Argelia, el terrorismo como arma para hacer la guerra a la población (1991)

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Elecciones de 1991 en Argelia

Introducción

El fin de la Guerra Fría coincidió con el inicio de un periodo extremadamente violento en la historia de Argelia teniendo un protagonismo muy destacado en dicha violencia al Ejército y los Servicios de Inteligencia militar. El hito que da comienzo a este periodo se inicia cuando el Frente Islámico de Salvación gana las primeras elecciones libres de la historia del país ya que desde la salida de los franceses, Argelia había sido gobernada por un régimen de partido único, el FLN (Front de Libération Nationale) que además estaba y está dominado por el Ejército, verdadero protagonista de la vida política argelina.

Argelia, transición a la democracia (de partido único)

Con la URSS en proceso de desintegración, Argelia se vio forzada a establecer algún tipo de sistema electivo que legitimara a ojos del Occidente democrático la nueva era en la que algunos aseguraban el “final de la Historia” y el triunfo de los “valores” del capitalismo. Se estaban preparando grandes negocios con Europa y otros países relativos al gas natural y otros recursos valiosos, no obstante se exigía que Argel acometiera una serie de reformas políticas en las instituciones y esto era algo que el partido dominante iba a realizar pero a su manera. Las elecciones estaban fijadas para finales de 1991 y el FLN se pensaba seguro vencedor. Con todo, en diciembre de 1991 el Frente Islámico de Salvación ganó de forma rotunda la primera vuelta de las elecciones con el 24,54 % de los votos a pesar de que en junio del mismo año, el presidente del FIS, Abbassi Madani y su vicepresidente Ali Belhaj habían sido detenidos siendo condenados un año después a 12 años de prisión. El FLN, desgastado por la corrupción y tras haber monopolizado el poder en Argelia durante casi 30 años, recibió tan sólo el 12,17 % de los votos.

En diciembre de 1991 el FIS ganó de forma rotunda la primera vuelta de las elecciones con el 24,54 % de los votos a pesar de que en junio del mismo año, el presidente del FIS, Abbassi Madani y su vicepresidente Ali Belhaj habían sido detenidos siendo condenados un año después a 12 años de prisión. El FLN, desgastado por la corrupción y tras haber monopolizado el poder en Argelia durante casi 30 años, recibió tan sólo el 12,17 % de los votos.

Resultados electorales inesperados y golpe de Estado

Como consecuencia de los resultados electorales, el 11 de enero de 1992, el presidente de la República, Chadli Benyedid, fue cesado. El Ejército da un golpe de Estado “legal” y toma el control el 26 de diciembre de 1992 para, aparentemente, impedir que el Frente Islámico de Salvación accediera al poder e “impusiera la sharia e hiciera de Argelia una república islámica”. Este fue uno de los principales motivos que el Ejército y la clase política del FLN ofreció para justificar el golpe de Estado. Las elecciones fueron anuladas y se envió a miles de musulmanes que apoyaban al FIS a centros de detención en medio del desierto del Sahara. El 16 de enero, el Alto Consejo de Seguridad, que únicamente poseía funciones consultivas, eligió un gobierno interino, el Alto Comité de Estado (ACE) que fue presidido por Mohammed Boudiaf. Boudiaf era un antiguo opositor del régimen argelino de partido único así como un reformista exiliado que era visto como una figura sin relación con la actual cúpula política y militar. Sin embargo, el Ejército continuó siendo el verdadero poder en la sombra. En febrero, el Gobierno continuó con la persecución de los dirigentes del FIS y entonces Abdelkader Acchan, sustituto del encarcelado presidente del FIS Abassi, es también detenido.

Argelia, cayendo al abismo

El 8 de febrero se proclama el Estado de emergencia que se prorrogará ‘sine die’ durante un año para posteriormente volverse a establecer. En marzo, el Gobierno ilegaliza el FIS con el pretexto de la supuesta vulneración de la ley de partidos políticos. y en junio se llega un acontecimiento que terminará precipitando la “guerra civil” argelina, este hecho no es otro que asesinato del presidente Boudiaf por un agente de la seguridad del Estado. Boudiaf fue sustituido por Ali Kaki, un ex coronel que ahora pasaba a estar al mando de presidencia colegiada argelina. Al asesinato de Boudiaf le siguieron una sucesión de masacres, asesinatos, desapariciones, encarcelamientos indiscriminados, etc contra partidarios del FIS pero especialmente también de forma arbitraria contra civiles sin relación alguna con el Frente Islámico de Salvación. Durante los próximos años, Argelia entraría en un circulo vicioso de masacres que serían siempre atribuidas al brazo armado del FIS (el Ejército Islámico de Salvación) o a los integristas del GIA (Grupo Islámico Armado).

Al asesinato de Boudiaf le siguieron una sucesión de masacres, asesinatos, desapariciones, encarcelamientos indiscriminados, etc contra partidarios del FIS pero especialmente también de forma arbitraria contra civiles sin relación alguna con el FIS. Durante los próximos años, Argelia entraría en un circulo vicioso de masacres que serían siempre atribuidas al brazo armado del FIS o al GIA.

El terror integrista como arma de propaganda

Llegó un momento en que las victimas de los asesinos comenzaron a ser frecuentemente degolladas. Podría pensarse que la orgía de degollamientos tenían un fin propagandístico para desacreditar a todos los musulmanes y presentarlos como una amenaza pues era algo completamente nuevo y no visto hasta entonces en la historia del país. Todo esto ocurría mientras desde el Gobierno, ante su nula credibilidad social, se lanzaba una campaña que prometía una transición segura hacia la democracia, campaña que obtendrá un apoyo ciudadano muy escaso. En ese momento se contabilizaban a diario entre 30 y 60 muertes, muertes que eran a menudo intelectuales, periodistas, mujeres y civiles en  su mayoría disidentes o críticos con el Gobierno, el Ejército o las instituciones pero la mayoría una vez más sin relación con el FIS. No pasó mucho tiempo hasta que empezaron a escucharse las primeras voces que contaban una historia bien diferente a las noticias “oficiales”, noticias que tanto medios de comunicación argelinos como occidentales repetían a diario sin entrar a investigar en profundidad lo que realmente estaba ocurriendo.

La IHRC (Comisión Islámica de los Derechos Humanos) con sede en Londres manifestó basándose en una serie de artículos aparecidos en diarios británicos cómo “los servicios secretos argelinos han masacrado deliberadamente a sus ciudadanos, y han orquestado una campaña de bombas en Francia para desacreditar a los islamistas ”. El diario The Observer, advirtió también sobre este doble juego que volvería a ser utilizado en muchos países y escenarios post guerra Guerra Fría. Los políticos europeos conocían este brutal “juego” que se desarrollaba en Argelia pues tanto “parlamentarios europeos y periodistas reciben sobornos periódicamente de las autoridades argelinas “. La IHRC citaba a periodistas como Robert Fisk de The Independent y John Sweeney de The Observer. [1]

La IHRC con sede en Londres manifestó basándose en una serie de artículos aparecidos en diarios británicos cómo “los servicios secretos argelinos han masacrado deliberadamente a sus ciudadanos, y han orquestado una campaña de bombas en Francia para desacreditar a los islamistas ”.

Aministia Internacional también se unió a estas voces discordantes y redactó un informe en el que condenaba a la UE por no exigir a las autoridades argelinas el cese de esta situación de terror así como una investigación internacional. Amnistia Internacional se refirió expresamente al uso de la tortura, una práctica frecuente y entre la cual la mas utilizada era el sifón, un método consistente en verter sustancias químicas y orina en la boca de prisioneros mediante una tela que se introducía a través de la garganta. Estos hechos han sido confirmados por un gran numero de ex miembros de las Fuerzas Armadas argelinas exiliados aportando también evidencias de que el propio Ejército o al menos parte de él y la policía eran los principales responsables de las masacres, torturas, encarcelamientos indiscriminados … y en general del clima de terror.

Una guerra no declarada contra la población

Aquel terrorismo de Estado no hacia distinciones entre terroristas o civiles. Según las versiones no gubernamentales, el objetivo de aquella guerra no declarada a la población, era extender el terror entre la población mas que desmantelar a grupos terroristas. Ese terror, serviría de pretexto al régimen para afianzarse en el poder mientras decenas de opositores e intelectuales eran asesinados bajo el sello del integrismo islámico. Asímismo, la población no tendría más remedio que aceptar la supuesta protección del Ejército y el Estado ante los supuesta amenaza islamista. No cabe duda que auténticos grupos integristas islámicos cometieron atrocidades aunque en muchos de estos grupos se encontraban infiltrados por miembros del ejército que actuaban junto a “tontos útiles” llevando el terror a las zonas que en teoría eran menos partidarias del régimen del FLN. Estas masacres cometidas a instancias de ciertas unidades de élite del Ejército y la Inteligencia argelina, seguían ordenes de la propia cúpula militar, la auténtica autoridad política del país.

No cabe duda que auténticos grupos integristas islámicos cometieron atrocidades aunque en muchos de estos grupos se encontraban infiltrados por miembros del ejército y los servicios de inteligencia que actuaban junto a “tontos útiles” llevando el terror a las zonas que en teoría eran menos partidarias del régimen del FLN.

Los medios de comunicación europeos y estadounidenses se dedicaba simplemente a informar de las masacres con todo lujo de detalles a cada cual mas escabroso pero siempre evitando la investigación de los hechos en su conjunto. En todos ello comenzó a imponerse la denuncia del “fanatismo islámico” como origen y causa de todos los males de Argelia, un pretexto que no pocas veces sería utilizado para fines políticos. Los medios de comunicación españoles tuvieron también claro desde el principio que la causa de la “guerra civil” de Argelia era el “integrismo islámico”. Resultaba imposible encontrar un artículo con una investigación seria que investigara el papel de las instituciones del Estado en la creación y expansión y mantenimiento del “terror integrista”. En aquella época había muchos intereses económicos en juego y la nueva “amenaza islamista” estaba lista para ser utilizada cuando se hacía tan necesario encontrar un nuevo enemigo que reemplazara al antiguo “imperio del Mal” soviético.

Habid Souabia y la verdad de la “guerra civil” argelina

La existencia de varios miembros de las Fuerzas Armadas argelinas que se habían exiliado en Europa y que buscaban dar a conocer sus experiencias, no interesó especialmente a ningún gran medio europeo a pesar de ser algunos de ellos oficiales o suboficiales del Ejército que habían recopilado muchas pruebas y experiencias especialmente impactantes. No fue hasta muchos años después cuando estas voces comenzaron a ser escuchadas y difundidas tímidamente en Europa. El testimonio de Habid Souabia, ex oficial de las fuerzas especiales del ejército argelino, en su libro “La guerra sucia”, unido al de otros miembros exiliados del Ejército argelino, puso de manifiesto la verdadera realidad, magnitud y amplitud de los métodos de terror utilizados por el Ejército y el Estado argelino para aterrorizar a sus ciudadanos. Souabia relata en su libro como al principio él mismo creía en aquella guerra pero también como rápidamente se fue dando cuenta de que “la guerra desatada por el Ejército no era una guerra contra el terrorismo sino contra la población. He visto a compañeros quemando vivo a un chico de quince años. He visto a soldados disfrazados de terroristas matando a civiles. He visto a coroneles asesinando a sangre fría a simple sospechosos. He visto a oficiales torturando hasta la muerte a integristas. He visto tantas cosas que ya no podía callarme. Puedo demostrar que el Gobierno de Argelia ha matado a millares de ciudadanos argelinos en estos últimos diez años”. [2]

Casi todos los que se beneficiaron de la amnistía eran agentes del servicio de información argelino infiltrados en los grupos terroristas que regresaban a sus cuarteles. Esa “concordia civil” fue aplicada a terroristas que declararon haber asesinado a periodistas, cuando se explicitaba que no sería aplicada a personas con delitos de sangre.

Sus reiteradas quejas cuando era oficial le llevaron a pasar cuatro años en las frías y húmedas celdas de la prisión militar de Blida. Souabia con una hoja intachable de servicios, fue condenado por un presunto robo con agravantes que nunca cometió pero al salir de la cárcel pudo refugiarse en Francia y desde entonces se dedicó a denunciar las actividades criminales llevadas a cabo por el Ejército argelino. Souabia explica como la única solución al conflicto argelino pasaba y pasa por una intervención de la comunidad internacional. “Debe establecerse una comisión internacional que investigue las responsabilidades de las masacres cometidas en Argelia por parte del Ejército, con esta comisión neutral, de la ONU o la UE, se pararían de inmediato y fácilmente las matanzas de ciudadanos argelinos. Pero, ¿qué sucede? Que el Gobierno argelino trata de evitar esta comisión por todos los medios para que no clarifiquen los hechos“.

Terrorismo de Estado y concordia civil

La política de “concordia civil” llevada a cabo por el presidente Abdelaziz Buteflika tras su elección en abril de 1999 (que consistió en ofrecer una amnistía a todos los integristas que no tuvieran delitos de sangre) no fue otra cosa que un acto dentro de la propia campaña del régimen para mantener el poder pues “Casi todos los que se beneficiaron de dicha amnistía no eran sino aquellos agentes del servicio de información argelino infiltrados en los grupos terroristas que regresaban a sus cuarteles. Además en muchos casos esa “concordia civil” fue aplicada a terroristas que declararon haber asesinado a periodistas, cuando se explicitaba que no sería aplicada a personas con delitos de sangre. ¿Cómo se explica eso?

…Saqué el trozo de papel de mi bolsillo para verificar la matrícula: era efectivamente el que había servido para el secuestro del anterior alcalde. En ese momento preciso, el teniente del CMI Abdelkader Belkebich, llamado Abdelhak, que trabajaba con nosotros, así como cuatro oficiales del DRS, se me acercaron. Le interpelé: ¿Los habéis cogido?. ¿A quiénes?. A los terroristas que han raptado un ciudadano delante de la estación. ¡Somos nosotros, los terroristas! Ves! ¡Está allí, si quieres verlo, tu ciudadano”, me respondió haciendo una señal con la cabeza en dirección a las celdas. Me fui para allí. ‘¡Somos nosotros, los terroristas!’ : esta frase resonaba en mi cabeza. Tenía ganas de vomitar. ‘¡Que idiota soy!’, me decía a mí mismo. Nuestras celdas eran minúsculos cuartos de menos de dos metros cuadrados. Me horrorizaba visitarlas. La peste era espantosa. En la entrada, a la derecha, el material de tortura: cadenas, un barreño de agua podrida, detergentes, hilos eléctricos, herramientas, etc. Estaba en la segunda celda. Un hombre con barba, unos cuarenta años, se sujetaba la cabeza entre las manos. Estaba llorando. Al verme, levantó la cabeza un instante antes de bajar los ojos. ¿Qué has hecho?. ‘Nada de nada, ni siquiera sé por qué estoy aquí’. Te aconsejo decirles todo si es que tienes algo sobre tu conciencia. No empujes a estos jóvenes a maltratarte. El hombre me miró largo rato a los ojos moviendo la cabeza, antes de pronunciar una palabras que no he podido olvidar: ‘La injusticia se transforma en tinieblas el día del juicio final. No he hecho nada ilegal, soy padre de familia y trabajo. No tengo ningún contacto con los que han cogido las armas, ni siquiera sé porqué estoy aquí.’ [3]

Fuentes

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

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