¿Qué fue el Stay Behind?

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el trauma de la ocupación nazi, unido al miedo al expansionismo soviético, llevó a los gobiernos de Europa occidental a organizarse en torno a una nueva amenaza que se vislumbraba en el horizonte.

Desde que Stalin incumpliera su promesa de celebrar elecciones en Europa Oriental, el temor se incrementó tras el intento de bloquear y rendir por hambre a Berlín oeste, así como tras el golpe de Estado comunista de Checoslovaquia. Este miedo también estaba fundamentado en la diferencia de las fuerzas militares convencionales de los aliados occidentales, con respecto al Ejército Rojo primero, y más tarde respecto al Pacto de Varsovia. [1]

Altos oficiales militares y de inteligencia estadounidenses y británicos estuvieron de acuerdo en poner en marcha una organización, que coordinara una red clandestina que permitiera hacer frente a este enorme desafío mediante tácticas no convencionales, tanto en el ámbito civil, como en el militar, tácticas muchas de ellas aprendidas y refinadas durante la resistencia antinazi.

Se trataba, pues, de entrenar a un conjunto de pequeños grupos de militares y personal civil bajo la coordinación de la OTAN, recayendo el mando y la responsabilidad final de estos, sobre los gobiernos de los países miembros de la Alianza. Estos grupos de militares en la retaguardia (stay behind) se mantendrían ocultos en caso de invasión, y una vez el enemigo les hubiese superado, saldrían de sus escondites para llevar a cabo ataques y sabotajes con el fin tratar de retrasar y entorpecer el avance soviético.

La existencia de una red de resistencia clandestina durante la Guerra Fría, fue revelada públicamente por el primer ministro italiano, Giulio Andreotti, en agosto de 1990. Actualmente, siguen sin conocerse cuáles fueron los verdaderos motivos que llevaron a Andreotti a realizar tales revelaciones. Este hecho abrió una verdadera caja de Pandora de especulaciones y acusaciones de conspiración de todo tipo. Entre las acusaciones más directas, encontramos las del secretario general del Partido Comunista italiano, Achille Occhetto, en las que afirmaban que denunció una «vasta conspiración contra la democracia, responsable tanto de las matanzas, como de las tramas golpistas». [2]

Este reportaje, en definitiva, tratará de ofrecer un acercamiento general a la historia del Stay Behind, describir los principales acontecimientos con un cierto orden cronológico, describir algunas de las diversas funciones y tareas que desarrollaron estos grupos clandestinos durante la Guerra Fría, junto con un resumen de los hechos más destacados que tuvieron lugar en cada uno de los países donde existieron estas redes secretas. Se trata de un tema extremadamente extenso que merece la pena ser abordado.

Los orígenes del Stay Behind

Los Stay-Behind (SB) [A] fueron grupos de personal militar y civil creados por los servicios de inteligencia de cada uno de los países en los que operaron, junto con la ayuda de la OSS (posteriormente la CIA), y por el MI6 (cuya existencia fue reconocida oficialmente en 1994). La mayor parte de la financiación provenía de Washington y Londres. El objetivo era organizar una red de resistencia secreta, con capacidades tales como recopilación de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos, evasión y escape (E&E, exfiltración), reconocimiento, así como operaciones psicológicas y guerra no convencional.

Una de las prioridades de los grupos Stay Behind era retrasar el avance de una eventual invasión soviética, tratando de evitar un rápido avance que permitiera a los ejércitos del Pacto de Varsovia hacerse con el control de toda la costa del Atlántico occidental, lo que generaría un grave problema en un eventual contraataque aliado. Si a la Wehrmacht le había llevado apenas tres semanas llegar hasta las costas atlánticas y hacerse con toda Francia (10 de mayo–25 de junio de 1940), al monstruoso ejército del Pacto de Varsovia probablemente no le iría peor. Por lo tanto, una de las primeras prioridades del Stay-Behind era, precisamente, que no se repitiera una nueva Operación Dynamo.

De aquella humillación militar, los aliados occidentales terminarían aprendiendo una dura lección y extrayendo muchas conclusiones para que algo así no volviera a repetirse.

Operación Dynamo. El avance alemán por Holanda, Bélgica, Luxemburgo y el norte de Francia entre el 10 y el 30 de mayo de 1940.
Operación Dynamo ( 26 de mayo – 4 de junio de 1940). El rápido avance alemán por Holanda, Bélgica, Luxemburgo y el norte de Francia entre el 10 y el 30 de mayo de 1940. Fuente: Holocaust Memorial Museum. https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/map/german-invasion-of-western-europe-1940

El SOE, las Auxunits y los primeros grupos en Francia en los que se inspirará el Stay-Behind

En el verano de 1940, alarmados por la velocidad del avance nazi y la perspectiva de una próxima invasión de Gran Bretaña, los Jefes de Estado Mayor británicos comenzaron a organizar grupos de combatientes especializados en tácticas de guerra no convencional, soldados altamente adiestrados que se mantendrían tras de las líneas enemigas, y librarían lo que en cierto modo se puede considerar una guerra de guerrillas contra las fuerzas de ocupación alemanas.

Tras la caída de toda Europa occidental en manos de Alemania, los servicios de inteligencia británicos crean el Special Operations Executive (SOE) el 22 de julio de 1940, gracias a la participación de la sección D del servicio secreto británico (SIS), más conocido como MI6, fundado el 4 de julio de 1909. La sección D del SIS estaba a cargo de operaciones clandestinas, y se había formado en 1938. Entre sus responsabilidades estaban las misiones de espionaje, sabotaje y reconocimiento. El SOE ayudó a diversos movimientos de resistencia en la Europa ocupada. Desde la Resistencia francesa, a los partisanos de Tito en Yugoslavia, más tarde, a través de la Misión Maclean (MACMIS). El SOE adiestraba a los partisanos en tácticas de guerra no convencional y proporcionaba financiamiento y armas. [3]

El gobierno británico creó en primer lugar una red de resistencia en las islas británicas, para hacer frente a una posible invasión alemana. La red británica reclutó a un número de voluntarios indeterminado, la mayoría pertenecían al Batallón de Cazadores de Montaña de la Guardia Escocesa. Uno de los principales líderes de esta red británica contra una invasión alemana fue Colin Gubbins, quien más tarde se convirtió en el primer jefe del SOE en el continente, y en el principal responsable de «coordinar todas las acciones por medio de sabotaje y subversión contra el enemigo de ultramar». [4] Por otro lado, el entrenamiento de los soldados de este grupo original de resistentes, fue encargado a Michael Calvert, más conocido como «Mad Mike», un oficial del cuerpo de ingenieros. Calvert había sido campeón de boxeo en su juventud, y tenía experiencia infiltración y sabotaje. La red británica creó escondites para guardar gran cantidad de armas a lo largo y ancho de Inglaterra, Gales y Escocia.

Gubbins fue propuesto, tras una solicitud hecha por el servicio de inteligencia militar MI(R) al Gabinete de Guerra de Winston Churchill, el 17 de junio de 1940, solicitud que sería aprobada por el Comandante en jefe de las Fuerzas Nacionales de Gran Bretaña, el general Lord Ironside. Por entonces, ya existía una unidad entrenada para permanecer tras las líneas alemanas, la Unidad de Observación, adjunta al XII Cuerpo de Ejército. Las nuevas formaciones, llamadas Auxiliary Units, pero más conocidas como Auxunits, habían empezado a recibir entrenamiento desde julio de 1940 en los condados del sur y sureste. Para el otoño de 1940, la red ya contaba con casi 3500 hombres y mujeres. Paralelamente, se creó una Sección de Funciones Especiales, equipada con transmisores de radio para tareas de inteligencia. Las Unidades Auxiliares de Gubbins pueden ser consideradas  el primer ejemplo de red Stay-Behind: «Redes secretas organizadas por un estado en preparación para actividades de resistencia durante una eventual ocupación enemiga». [5]

Finalizada la guerra, tanto el SOE (15 de enero de 1946) como las Unidades Auxiliares se disolvieron. Las operaciones y las redes de resistencia creadas durante la guerra contra los nazis, inspirarían la creación de los Stay-Behind de la OTAN a finales de los años 40. [6] El Consejo del Estado Mayor británico aprobó, provionalmente el 4 de octubre de 1945, los objetivos a largo plazo de la agencia sucesora del SOE, la Special Operations Branch del MI6 (SOB).

El objetivo prioritario era la creación de toda la estructura necesaria, para mantener una red con la capacidad de extenderse con rapidez en caso de guerra. El segundo objetivo consistía en realizar un análisis profundo de las necesidades del gobierno británico en materia de operaciones clandestinas en el extranjero. «Se decidió preparar esas acciones prioritariamente en los países con posibilidades de ser invadidos durante las primeras fases de un conflicto con la Unión Soviética, aunque no [estuviesen] sometidos aún a la dominación de Moscú.» [7]

Hugh Dalton (derecha), Ministro de Guerra Económica, y [Colin Gubbins, jefe del Ejecutivo de Operaciones Especiales.
Hugh Dalton (derecha), Ministro de Guerra Económica, y [Colin Gubbins, jefe del Ejecutivo de Operaciones Especiales hablando con un oficial checo durante una visita a las tropas checas cerca de Leamington Spa , Warwickshire. Fuente: Taylor (Lt), fotógrafo oficial de la Oficina de Guerra – http://media.iwm.org.uk/iwm/mediaLib//58/media-58661/large.jpg Esta fotografía H 8185 procede de las colecciones de los Imperial War Museums.

Suscriptores

SUSCRÍBETE para acceder a TODOS LOS CONTENIDOS

Durante 30 DÍAS totalmente gratis.

Si ya estás SUSCRITO inicia sesión.

Uno de los motivos para el desarrollo de este reportaje, ha sido tratar de ofrecer una visión alternativa al libro de Daniele Ganser, así como al final del mismo, una crítica a la tesis del autor en torno a su idea del Stay-Behind, como un programa dirigido por la OTAN para planear y ejecutar atentados terroristas utilizando a extremistas de derechas, con el fin de manipular procesos electorales, perseguir organizaciones de izquierda o llevar a cabo asesinatos políticos.

Así, este reportaje, además de tratar los aspectos más controvertidos, ha buscado ofrecer una visión más completa, describiendo ampliamente los orígenes del Stay-Behind, su doctrina general, algunos de los roles, misiones y deberes de las unidades implicadas, además de qué tipo de organizaciones y unidades militares y clandestinas estuvieron involucradas, y cuál habría sido la división de tareas entre ellas en caso de una invasión del Pacto de Varsovia.

También se ha planteado la idea, al contrario que Ganser, de que una cosa es hacer una investigación crítica del papel de los estados en cuanto a los vínculos de ciertas organizaciones y terroristas con los servicios de inteligencia, y otra bien diferente, es hacer acusaciones tan graves de conspiración, sobre cómo un gupúsculo en lo alto de la cadena de mando de la OTAN movía los hilos de los destinos de los países miembros.

El Stay-Behind no fue Gladio, y Gladio fue solo una parte del Stay Behind, la rama italiana, uno de los principales errores que se comete por muchos articulistas, queriendo hacer ver que en el resto de los países se actuó de una forma similar a como se actuó en Italia, bajo un plan preestablecido de la OTAN. Eso, y por supuesto, hablar de forma un tanto frívola y sensacionalista de «ejércitos secretos», cuando como mucho, se ha estimado que sus miembros no sobrepasaron los varios miles en total.

El Stay-Behind fue, pues, una estructura mucho más compleja y diversa, una estructura producto de un periodo especialmente oscuro e impredecible, consecuencia lógica del trauma que supuso la ocupación nazi, y del miedo a una nueva ocupación de otro totalitarismo, y que, sin embargo, se ha simplificado generalmente, para enfocarlo por intereses políticos, como una «vil red conspiratoria infiltrada por la extrema derecha para llevar a cabo atentados terroristas». [379]

FUENTES

Suscriptores

SUSCRÍBETE para acceder a TODOS LOS CONTENIDOS

Durante 30 DÍAS totalmente gratis.

Si ya estás SUSCRITO inicia sesión.

GALERÍA MULTIMEDIA

  • Anti-Soviet Secret Armies in W. Europe. The Cold War.

CITAS

  • «Nuestra función no era detener al Ejército Rojo porque no habríamos sido capaces de detener a nadie, sino ayudar a las personas que llegaran para entrar en territorio ocupado. Durante el entrenamiento, en un día y hora concreto, llegaría un aviópn del que saltarían un equipo de soldados de operaciones especiales, estadounidenses o ingleses cuya misión sería la de tomar una cuartel ocupado».
    [Franco Bartolameolli, ex soldado Gladio. Documental. Los Ejércitos secretos de la OTAN. Canal Historia]
  • «En las maniobras Oeschlin, participaban efectivos de Bélgica, de Luxemburgo y de las fuerzas especiales estadounidenses destinadas en Alemania. De modo que había efectivos tradicionales, pero también secretos, efectivos ocultos con motivaciones y técnicas extremadamente confidenciales. Eran unas maniobras prácticamente secretas, sin embargo se realizaban dentro de maniobras completamente regulares pero lo que ocurría durante las maniobras era otra cosa. El ataque al arsenal de Vielsan fue un ejercicio de entrenamiento, son ejercicios al limite, para crear la situación mas realista posible, para poner a prueba la resistencia y capacidad de los soldados. Son ejercicios extremos pero ejercicios al fin y al cabo».
    [Jean Claude Marlair, ex comandante del Ejército belga. Documental. Los Ejércitos secretos de la OTAN. Canal Historia]