El Congo belga, un bárbaro sistema de explotación

Las primeras historias que llegaron a Europa sobre el por entonces llamado «Congo», [A] estaban relacionadas con románticos viajes de intrépidos exploradores europeos en África, que descubrían nuevos mundos y culturas exóticas.

Los artículos y novelas que escribieron autores como Joseph Conrad, Arthur Conan Doyle, Roger Casement o Mark Twain, comenzaron a describir un panorama bien distinto sobre las realidades que los estados europeos coloniales disfrazaban en ocasiones de exploración, respecto de las historias románticas del tipo «Doctor Livingston, supongo», que a partir de 1871 circulaban en torno al supuesto encuentro entre los exploradores Henry Morton Stanley y David Livingstone en Ujiji, una remota aldea perdida a orillas del lago Tanganika. [7]

Aquel bárbaro sistema de explotación, probablemente sin parangón en la Historia, costó la muerte según algunos autores a entre 8 y 10 millones de personas.

También bajo pretextos filantrópicos bastantes normales en aquella época, y obsesionado por el deseo de poseer sus propias colonias para su lucro personal, Leopoldo II de Bélgica, desarrolló un complejo entramado de intrigas políticas, corrupción y propaganda, gracias al cual, le permitió hacerse con el control de una enorme región del centro de África, a la que otros estados europeos renunciaron en la Conferencia de Berlín por ser «demasiado inaccesible e inhóspita». Esa región que atravesaba el río Congo recibió el mismo nombre.

Una vez establecida una primera «cabeza de puente» en la región (en las orillas del río Congo), y gracias al soborno de jefes locales, Leopoldo estableció una despiadada y colosal sistema de explotación y trabajos forzados, que virtualmente esclavizó y mantuvo en condiciones espeluznantes a millones de personas de todas las edades y condiciones durante casi tres décadas, un sistema sin parangón en la Historia que costó la muerte, según algunos autores, a 10 millones de personas. [B]

Una empresa personal, que no un imperio colonial

A finales del siglo XIX Leopoldo II había enviado exploradores por todo el mundo, para que le informaran de la existencia de regiones ricas que aún no habían sido ocupadas y explotadas por otros estados europeos. Ansiaba una parte del mundo no como parte de un imperio colonial belga, sino únicamente para su lucro personal.

Cuando en 1872 Henry Morton Stanley tuvo el supuesto encuentro con David Livingstone, el hecho se publicitó dando una desmesurada fama internacional al acontecimiento, algo que fue aprovechado para describir la, hasta cierto punto cierta, «crueldad esclavista de los árabes», y la ausencia de civilización de los pueblos africanos contactados, todo ello con el fin de justificar la colonización «altruista» y «civilizadora».

A menudo se ha considerado que la empresa de Leopoldo II en el Congo fue un genocidio. Sin embargo, el uso de la palabra «genocidio», no debe aceptarse de forma acrítica, ni utilizarse a la ligera como se hace a menudo por intereses a menudo ideológicos.

Este pretexto de Leopoldo II quedó formalizado en 1876 durante la Conferencia Geográfica que se desarrolló en Bruselas, y en la que se convenció a muchas e importantes personalidades de diversos ámbitos de la sociedad (desde geógrafos a militares pasando como no, por hombres de negocios), sobre las buenas intenciones que perseguía la aventura colonial del Congo. Leopoldo II financió su empresa valiéndose de engaños y promesas, gracias a las cuales obtuvo aportaciones económicas y prestamos de empresas, instituciones e incluso del propio Estado belga, prestamos que jamás fueron devueltos.

A menudo se ha considerado que la empresa de Leopoldo II en el Congo fue un genocidio. Sin embargo, el uso de la palabra «genocidio» [C] no debe aceptarse de forma acrítica, ni utilizarse a la ligera como se hace a menudo por intereses a menudo ideológicos.

El autor de El fantasma del rey Leopoldo: una historia de codicia, terror y heroísmo en el África colonial, Adam Hochschild, considera «indudable» que hubo un genocidio (con todo lo que implica el término), mientras que​ otros autores como el historiador y arqueólogo David Van Reybrouck, precisan como hay que hacer siempre en estos casos, que no se puede hablar de un genocidio, ya que no hubo un plan de exterminio de un grupo o comunidad por motivos de étnicos, religiosos, ó políticos, sino «una política de explotación desenfrenada y una búsqueda patológica de beneficios».

En la misma línea, según la biógrafa Barbara Emerson «Leopoldo no empezó ningún genocidio. Era codicioso por el dinero y se desinteresó cuando las cosas se descontrolaron en el Congo; el soberano no habría sido un monstruo, sino un calculador obcecado por las vastas riquezas de su colonia que sucumbió «a un aterrador ejemplo de decadencia moral». [2]

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No hay forma de forma de valorar en toda su extensión, no ya el número de víctimas durante la existencia del Estado Libre, sino la realidad de las prácticas belgas llevadas a cabo contra los congoleños y la barbarie a la que se sometió a millones de personas de toda condición. Aunque como se ha apuntado, el caso del Estado Libre del Congo no puede considerarse como un «genocidio» en el propio sentido de la palabra, la magnitud de los crímenes y la mortandad provocada por las autoridades belgas y de otras naciones europeas involucradas, es verdaderamente un caso que probablemente no tiene parangón en la Historia.

Se ha calculado, que bajo el dominio de Leopoldo murieron unos diez millones de nativos por diversas razones, entre ellas, especialmente por los trabajos forzados pero también por  métodos violentos directos (asesinatos, ejecuciones y torturas) e indirectos (como el control demográfico o la violencia fomentada entre etnias por la administración colonial).

Aunque existe un amplio consenso en torno a las cifras, basadas fundamentalmente en las investigaciones llevadas a cabo por el antropólogo Jan Vansina (gracias a las fuentes locales de la época), otros historiadores como Roger Louis y Jean Stengers, consideran que estas no tienen ninguna base debido a que, a mediados del siglo XIX y principios del XX no existían datos censales de la población.

Sea como fuere, de lo que no hay ninguna duda, es la magnitud de la barbarie que supuso el Estado Libre del Congo para sus habitantes nativos.

FUENTES

ANEXO

  • [A] El Congo recibió su nombre del río Kongo, y este del nombre del pueblo Kongo que fundó el reino del mismo nombre. Kong o kongo es una palabra bantú que significa «montañas».
  • [B] Death Tolls for the Major Wars and Atrocities of the Twentieth Century» (en inglés). Consultado el 1 de diciembre de 2014. .https://necrometrics.com/20c1m.htm
    Hochschild, Adam (2006). King Leopold’s Ghost: A Story of Greed, Terror, and Heroism in Colonial Africa. ISBN 978-1-74329-160-3.
    Russell, Bertrand: Freedom and organization. London: G. Allen & Unwin Ltd., 1952 (ed. or. 1934).
    Portugueses en el Congo: de la alianza a la opresión. http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/secciones/10157/portugueses_congo_alianza_opresion.html
  • [C] Genocidio. La palabra genocidio es un neologismo latino desarrollado por el polaco Raphael Lemkin por primera vez en 1944.
    Formado a partir de la raíz gen– (estirpe, linaje, grupo genético o de origen común), y el elemento -cid, de la raíz del verbo latino caedere (matar, cortar), vinculado a una raíz indoeuropea kaǝ-id– (cortar, hendir), y un sufijo latino de efecto o resultado -io.
    La RAE define genocidio como «exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad».
    Desde la aparición por primera vez en la obra de Raphael Lemkin, el concepto pasó rápidamente al Derecho internacional convirtiéndose el Holocausto en el ejemplo más claro genocidio  contra la población judía, o el llevado a cabo por los otomanos contra los armenios a partir de 1915, al existir un claro plan de exterminación de una comunidad por motivos étnicos, políticos o religiosos.
    El concepto ha sido utilizado de forma tendenciosa, ideológica y propagandística, para incluirlo también dentro de un tipo de delitos llamados «contra la humanidad o de lesa humanidad», que incluyen desde la esclavitud, a la explotación de un pueblo por otros, la deportación o masacres puntuales en el marco de un conflicto armado.
    El genocidio es perfectamente distinguible de estos otros hechos, ya que consiste en la «eliminación física o sistemática de un pueblo o grupo o sector de población o denegación del derecho a la vida, logradas tanto por la matanza directa, como por el sometimiento del grupo a condiciones que necesariamente acarreen su extinción, su destrucción física total o parcial, incluido también el impedir que se produzcan nacimientos, y quedan fuera del concepto de genocidio las posibles muertes masivas como consecuencia directa de la acción bélica» .
    En 1946 la Asamblea General de la ONU intentó acordar con claridad la definición de genocidio (artículo 96), estableciéndose como tal, «la exterminación total o parcial de grupos sociales por motivos étnicos, raciales, religiosos, políticos o de cualquier otra naturaleza». Pero en 1948, completada su definición de forma precisa, las presiones de la Unión Soviética de Stalin, provocaron que el término que quedara circunscrito a la «destrucción de un grupo por motivo étnico, racial o religioso, omitiéndose motivos políticos o de cualquier otra naturaleza».
    Ejemplos indudables de genocidios son el genocidio herero en Namibia entre 1904 y 1907 y el genocidio de Indonesia iniciado en 1965.
    [Etimologías Chile. Genocidio. http://etimologias.dechile.net/?genocidio]
  • [D] Partidarios de Muhammad Ahmad ibn as-Sayyid Abd Allah, también conocido como El Mahdi o Muhammad Ahmed al-Mahdi (1844 – 1885). Muhammad Ahmad fue un líder religioso musulmán del Sudán egipcio que se hizo proclam Mahdi, una figura islámica que, según el islam, llegará un día a la Tierra para guiar a sus seguidores en una batalla contra el mal antes del fin del mundo para restaurar la verdadera religión.
    Una de las primera bases del comercio de esclavos y azúcar fundada por los europeos fue la isla Santo Tomé, gracias al contacto entre el Reino de Portugal y el reino del Congo.
    Cuando los portugueses ingresaron al Atlántico Sur, más allá del Ecuador, entraron en un nuevo espacio económico. Allí entraron en contacto con el Reino del Kongo, que jugaría un papel muy importante en la trata. Los portugueses tomaron posesión de una isla frente a la costa africana. Deshabitada, virgen y fértil, São Tomé también proporcionó un puerto ideal y seguro, a 150 millas náuticas de tierra firme. Este puesto de vigilancia les permitió vigilar el estado más poderoso de la región: el Reino de Kongo. Kongo es un caso interesante de la historia africana, muy diferente de cualquier otro lugar. Cuando los portugueses llegaron allí, descubrieron que había un rey y que había lo que llamaban un reino. Y no solo eso, era una zona donde no había influencia islámica en absoluto. Los portugueses entablaron relaciones con el rey de Kongo prácticamente en igualdad de condiciones. Y como no eran musulmanes, no había hostilidad por motivos religiosos. Y luego, por razones que no creo que entendamos del todo, el Rey de Kongo decidió que se iba a convertir al cristianismo. Y lo hizo, se convirtió en Alfonso I. Acogió a los misioneros de Portugal. Los portugueses fueron los únicos que suministraron productos del Mediterráneo al rey Alfonso. Por primera vez, habían establecido un monopolio en un territorio africano. Los portugueses llegaron a una sociedad jerarquizada donde los nobles, como en otros sitios, comían más y mejor que los demás, vestían con más elegancia que los demás y consumían artículos de lujo. La aristocracia del Kongo se volvió totalmente loca y se enamoraron de todo lo que trajeron los portugueses. Los dibujos de los primeros misioneros que llegaron a Kongo ilustran este nuevo sistema de trueque. Pero la relación de igualdad entre africanos y portugueses no tardaría en derrumbarse. Entonces, Luanda se convirtió desde la década de 1590, en el único puerto importante, en el único lugar de África desde donde los africanos partían hacia las Américas. El 23% de todos los africanos partieron de Luanda terminando en gran medida a Brasil. Tras el contacto con el reino del Kongo, se creó también una red para explotar oro entre Luanda, Santo Tomé y Elmina / Akans. Se puso así en marcha el primer sistema de comercio triangular de la historia entre Santo Tomé, las minas de Akan y el Reino de Kongo. Mercancías europeas por esclavos del Kongo. Esclavos por oro en Elmina. Los portugueses utilizaron este sistema de trueque para crear una red comercial autónoma. La llegada de los portugueses supuso enormes cambios donde no llegaban los musulmanes.
    [Serie Slavery Routes Part 2. https://www.dw.com/en/slavery-routes-part-2/a-52206017]
  • The story of the Congo Free State; social, political, and economic aspects of the Belgian system of government in Central Africa. https://archive.org/details/storyofcongofree00wackuoft/page/n7/mode/2up
  • Mario Vargas Llosa. La aventura colonial. Catorce naciones regalaron en 1885 un inmenso territorio al rey de los belgas, Leopoldo II. El Congo vivió un horror muy superior al Holocausto. El País. 28/12/2008. http://elpais.com/diario/2008/12/28/opinion/1230418811_850215.html
  • U. Fuente / J. Ors. «El otro infierno de Roger Casement». Consultado el 23 de abril de 2012. http://www.larazon.es/historico/8266-el-otro-infierno-de-roger-casement-LLLA_RAZON_381399#.Ttt1mGC35TBJEau
  • The New York Times (20 de agosto de 1903). «Note to Congo State; Britain Addresses the Signatories of the Berlin Act. Alleges Practices Contrary to Its Spirit, Including Forced Native Labor and Trade Monopolies». Consultado el 14 de diciembre de 2013. http://tinyurl.com/nvtup43

GALERÍA MULTIMEDIA

  • Leopold II of Belgium: The Biggest Coverup In European History. Biographics.
  • Mapa del Estado Libre del Congo (Leopoldo II 1890). Francisco Daniel Llamas Gómez.

    Mapa del Estado Libre del Congo (Leopoldo II 1890)
    Mapa del Estado Libre del Congo (Leopoldo II 1890)
  • Mapa del Estado Libre del Congo por E. D. Morel. Muestra las concesiones de diferentes empresas caucheras en su época. 1904. empire.amdigital.co.uk
Mapa del Estado Libre del Congo por E. D. Morel. Muestra las concesiones de diferentes empresas caucheras en su época. 1904
Mapa del Estado Libre del Congo por E. D. Morel. Muestra las concesiones de diferentes empresas caucheras en su época. 1904. Fuente : King Leopold’s Rule in Africa. Morel, Edmund. D.  https://www.empire.amdigital.co.uk/Documents/Details/King%20Leopolds%20Rule%20in%20Africa%20London%201904_

CITAS

  • «¡Si los tuviera agarrados del cuello! (Besa apresuradamente el crucifijo y masculla.) En estos veinte años he gastado muchos millones para mantener callada la prensa de los dos hemisferios, y siguen produciéndose filtraciones. He gastado muchos millones más en religión y arte, ¿y qué consigo a cambio? Nada. Ni un cumplido. Esas generosidades se pasan por alto de modo deliberado en lo que se publica. ¡En lo que se publica sólo recibo calumnias, calumnias y más calumnias, y calumnias sobre calumnias! Aceptemos que sean verdad, ¿y qué? Son calumnias de todos modos cuando se pronuncian contra un rey».
    [Soliloquio del rey Leopoldo. Mark Twain. Traducción de Juan Gabriel López Guix. www.saltana.org/2/arg/691.html#.Y3qD_3bMKUm]

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