La madre de todos los desastres medioambientales
Durante la II Guerra del Golfo (2 de agosto 1990 – 28 de febrero 1991), la Administración de George H. Bush acuñó un nuevo concepto, cuando en enero de 1991, Saddam Hussein ordenó a su ejército provocar una marea negra en el Golfo Pérsico, con la esperanza (o la ilusión) de poder frenar o dificultar un posible desembarco, que se creía se iba a llevar a cabo en la estrecha franja de costa iraquí o kuwaití.
En los primeros días de la marea negra, políticos estadounidenses y periodistas, se hicieron eco del desastre medioambiental que suponía la marea negra, considerada el peor desastre medioambiental de la historia. Las cifras de barriles derramados varían según las fuentes entre 7 y 11 millones barriles. [1]
El presidente Bush calificó la estrategia como un acto «enfermizo», mientras que un representante del Pentágono, Pete Williams, se refirió a la catástrofe provocada por Saddam como «terrorismo ambiental». Roger E. McManus, del Centro para la Conservación Marina, declaró que Saddam Hussein «debería rendir cuentas por sus despreciables crímenes contra el medio ambiente». [2] El petróleo y su uso «táctico» pasaba considera de esta forma a convertirse en «el primer acto conocido de ecoterrorismo a gran escala en el mundo». [3]
Una historia en particular de gran importancia que no trascendió en los medios de comunicación, fue la orden que dio la Administración Bush, con Dick Cheney como Secretario de Defensa a la cabeza, consistente en llevar a cabo ataques contra instalaciones petrolíferas y buques petroleros iraquíes. Según William Arkin (un exmiembro de los Servicios de Inteligencia Militar de EE. UU.), entre el 20% y el 30% de todo el crudo derramado durante el conflicto, fue provocado por los ataques estadounidenses. Arkin calificó los hechos como uno de los «mayores encubrimientos de la II Guerra del Golfo». [4]
Balance
Se calcula que alrededor de 700 pozos de petróleo fueron incendiados, lo que resultó en la liberación a la atmósfera de una gran cantidad de gases contaminantes como el óxido de azufre, el óxido de nitrógeno y el dióxido de carbono.
Columnas masivas de humo negro se extendieron por gran parte del Medio Oriente, ocasionando la obstrucción de la luz solar y un significativo descenso en las temperaturas.El hollín y las cenizas contaminaron tanto el suelo como el agua, lo que causó daños significativos a la agricultura y la vida silvestre.
Se estima que entre 7 y 11 millones de barriles de petróleo fueron derramados en el Golfo Pérsico, generando así la mayor marea negra registrada en la historia. El vertido de petróleo contaminó las costas de Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin e Irán, ocasionando daños importantes en los ecosistemas marinos y en la industria pesquera.
Como resultado de la marea negra, miles de aves y animales marinos sufrieron graves consecuencias. Hasta el día de hoy, los efectos del incendio de los pozos de petróleo y la marea negra continúan siendo evidentes.
La contaminación del suelo y el agua ha dificultado enormemente la recuperación de los ecosistemas dañados.Se estima que se necesitarán varias décadas para que el medio ambiente se recupere por completo de este desastre.


FUENTES
- [1] Informe Final al Congreso del Pentágono. p. 0-26. En el mismo mes, un artículo de Greenpeace escrito por William M. Arkin, Gulf War Damage to the Natural Environment, pp. 2-3, dio la misma cifra, pero mencionó además que, cantidades más pequeñas de petróleo continuó filtrándose en el Golfo desde varias fuentes hasta mayo o principios de junio de 1991.
Environmental Destruction in the 1991 Gulf War*. Adam Roberts. https://international-review.icrc.org/sites/default/files/S0020860400071151a.pdf
1991 Gulf War Oil Spill, in Oil Spill Science and Technology. J. Michel. (Gulf Professional Publishing, 2010), p. 1127. Oil Spill Case Histories.
Gulf Found to Recover From War’s Oil Spill. New York Times. 1993-03-18. Retrieved 2009-10-28. https://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9F0CE4DB1739F93BA25750C0A965958260
1991 Gulf War Oil Spill. Nick Barber. Stanford University. large.stanford.edu/courses/2018/ph240/barber1/
The Persian Gulf War Oil Spill: Reassessing the Law of Environmental Protection and the Law of Armed Conflict. C. C. Joyner and J. T. Kirkhope, 1992. http://large.stanford.edu/courses/2018/ph240/barber1/docs/joyner.pdf
War’s Oil Spill Still Sullies Gulf Shore: Flow Continues as Saudi Cleanup Effort Described as Late, Little. William Booth (April 8, 1991). The Washington Post.
[2] War In The Gulf: The President; Bush Calls Gulf Oil Spill A ‘Sick’ Act by Hussein». The New York Times. Rosenthal, Andrew (January 26, 1991) - [3] Gulf Oil Spill Of 1991 War Is Evaluated. Saudi Beach Areas Remain ‘Paved’ With Crude Oil, U.S. Agency Team Says. Ken Wells (April 10, 1992).. The Wall Street Journal.
- [4] Cabalgando sobre la tormenta. Como contar mentiras y ganar guerras. 1º parte. Maggie O’Kane. Channel Four. (1994). https://youtu.be/byHdBj41xwY?t=570
Cabalgando sobre la tormenta. Como contar mentiras y ganar guerras. 2º parte. Maggie O’Kane. Channel Four. (1994). https://www.youtube.com/watch?v=O1yl-hHMVjM - Gulf oil disaster. https://www.counterspill.org/disaster/gulf-war-oil-disaster
- Imagen de portada. Aviones de la 4.ª Ala de caza de la USAF (F-16, F-15C y F-15E) sobrevuelan los incendios de petróleo de Kuwait, provocados por el ejército iraquí en retirada durante la Operación Tormenta del Desierto en 1991. US Air Force. https://www.acc.af.mil/
GALERÍA MULTIMEDIA
- Fires of Kuwait. David Douglas. 1992.
- Riding the Storm How to Tell Lies and Win Wars. Channel 4. 3 de enero 1996. BBC. Maggie O’Kane es una periodista y realizadora de documentales irlandesa. Ha estado más asociada con el periódico The Guardian, donde fue corresponsal en el extranjero que presentó historias gráficas. En este documental, Maggie analiza algunas de las historias y mentiras detrás de la II Guerra del Golfo.
- Mapa del Golfo Pérsico. Fuente: Wikipedia.









