La media luna y la estrella, el «símbolo del Islam»

El que es conocido generalmente como el «símbolo del Islam» por excelencia, la media luna y la estrella, fue adaptado de un símbolo cristiano que formó parte del Imperio Bizantino durante siglos. Pero también mucho antes incluso de que lo adoptarán los romanos orientales o bizantinos, el símbolo de la media luna y la estrella era un símbolo pagano que tuvo su origen en Mesopotamia, el dios de la luna.

Se trata de uno de los símbolos modernos más reconocibles que es totalmente vinculado al Islam, y sin embargo fue adoptado y comenzado a usarse profusamente por los musulmanes hace relativamente poco en términos históricos. Para conocer sus orígenes hay que irse muchos más atrás en el tiempo de su uso por los bizantinos. Hay que remontarse a las primeras civilizaciones de Mesopotamia.

Un símbolo que casi se hunde en la noche de los tiempos

El símbolo de la media luna y la estrella tiene una larga historia que se remonta a la antigua Mesopotamia. Al menos es en este periodo cuando comienza a usarse profusamente y a adquirir un gran simbolismo religioso. En esa región, la media luna era un símbolo de la diosa Ishtar, la diosa del amor, la fertilidad y la guerra. [1]

Por otro lado, el jeroglífico egipcio para la palabra mes presenta una media luna sobre una estrella. Este jeroglífico es un remanente de un calendario lunar que fue reemplazado por un calendario solar a mediados del tercer milenio antes de Cristo (sin embargo, el calendario lunar conservó algunas funciones religiosas). [2]

Símbolos babilónicos de la estrella y la media luna
El símbolo de la estrella y la media luna tenía un significado espiritual más intenso en la antigua Mesopotamia. La palabra cuneiforme babilónica shiptu (“encantamiento”) originalmente tomó una forma muy similar a la estrella y la media luna modernas. Aparentemente, la palabra se usaba para protegerse del mal, lo que contribuyó a su popularidad.
Sello que representa al rey neosumeriano con una estrella o Dingir y una media luna
Sello que representa al rey neosumeriano (3º Dinastía de Ur, 2112 BC – c. 2004 BC), Ibbi-Sin, sentado con una estrella o Dingir y una media luna junto a él. Fuente: Museo Metropolitano de Arte.

Las estrellas unidas a las medias lunas también fueron un diseño común en los mojones mesopotámicos a finales de la Edad del Bronce, que marcaban fronteras. El mojón del rey Nabucodonosor I de Babilonia (1125-1104 a. C.) contiene un raro ejemplo de una estrella dentro de una media luna. Por entonces, los tres emblemas celestiales, «el disco solar de Shamash (Utu para los sumerios), la media luna de Sin (Nanna) y la estrella de Ishtar (Inanna para los sumerios)» [3]

Emblemas de Ishtar (Venus), Sin (Luna) y Shamash (Sol) en un hito de Meli-Shipak II
Emblemas de Ishtar (Venus), Sin (Luna) y Shamash (Sol) en un hito de Meli-Shipak II (siglo XII a. C.). Kudurru (estela) del rey Melishipak I (1186-1172 a. C.): el rey presenta a su hija a la diosa Nannaya. La Luna creciente representa al dios Sin, el Sol a Shamash y la estrella a la diosa Ishtar. Período casita. Fue trasladado a Susa en el siglo XII a.C. como botín de guerra.
Fuente: Wikipedia.
Kudurru o mojón calizo
Kudurru o mojón calizo. La parte inferior del anverso y todo el reverso están dedicados al texto, que registra una escritura de donación que registra una concesión de cinco «gur» de tierra de maíz, en el distrito de Edina, en el sur de Babilonia, a Gula- eresh por Eanna-shum-iddina, gobernadora de Sea-Land. Fuente. Museo Británico. https://www.britishmuseum.org/collection/object/W_1907-1014-1

En la Arabia preislámica, se rendía culto al dios de la luna, una deidad pagana que era ampliamente venerada. Esta figura lunar es la razón por la cual el símbolo del Islam, la luna creciente, está tan asociado con la religión, marcando el inicio y fin del ayuno durante el mes de Ramadán.

Las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Medio Oriente a lo largo del último siglo han revelado amplias pruebas de esta adoración lunar. Sir Leonard Woolley, en sus excavaciones en Ur, desenterró un templo dedicado a este dios lunar, y los objetos encontrados en el sitio pueden observarse actualmente en el Museo Británico.

A mediados del siglo XX, específicamente en la década de 1950, se descubrió otro templo dedicado a la deidad lunar en Hazer, Palestina. En dicho lugar, se hallaron dos estatuillas del dios lunar: figuras de hombres sentados en tronos, cada uno con una luna creciente esculpida en su pecho.

Por otro lado, excavaciones realizadas en los yacimientos de Qataban, Timna y Marib, también en esa misma época, arrojaron miles de inscripciones en muros y rocas del norte de Arabia. Además, se encontraron relieves y cuencos votivos utilizados en el culto a las «hijas de Alá». Estas tres hijas, al-Lat, al-Uzza y Manat, a menudo se representaban junto con Alá, el dios lunar, representado por una luna creciente por encima de ellas.

Los hallazgos arqueológicos demuestran que el culto al dios de la luna fue la religión predominante en Arabia antes del Islam. Este dios lunar llevaba el nombre más antiguo de «Sin», un término de origen sumerio como ya se ha apuntado, lo cual también explica el nombre del desierto de Sinaí, o desierto de Sin.

Aunque los árabes veneraban hasta 360 deidades en la Kaaba de La Meca, el dios Luna ocupaba una posición central. A lo largo del tiempo, el dios lunar pasó a ser conocido también como Il o Ilah, una denominación que con el tiempo evolucionaría a Alá, el nombre que conocemos en la actualidad. [12]

dios Luna y sus tres hijas al-Lat, al-Uzza y Manat
El dios Luna y sus tres hijas al-Lat, al-Uzza y Manat

En el imperio persa

Durante el siglo V, el símbolo estuvo presente en monedas acuñadas por el Imperio persa sasánida. El símbolo estuvo representado en las monedas acuñadas en todo el imperio en todo el Medio Oriente durante más de 400 años desde el siglo III hasta la caída de los sasánidas después de la conquista musulmana de Persia en el siglo VII. Los gobernantes musulmanes conquistadores mantuvieron el símbolo en sus monedas durante los primeros años del califato, ya que las monedas eran réplicas exactas de las monedas sasánidas. [6] Los símbolos de la estrella y media luna no se encuentran con frecuencia en la iconografía aqueménida, pero están presentes también en algunos sellos cilíndricos de la era aqueménida.

Monedas que circularon durante el periodo parto, sasanida y tras la conquiasta musulmana de Persia
Monedas que circularon durante el periodo parto, sasanida y tras la conquiasta musulmana de Persia.

Los romanos orientales o bizantinos

Con el tiempo, el símbolo fue renovado y adoptado por los romanos de oriente, más tarde llamados bizantinos. [A] En el siglo I a. C., el emblema de la estrella y la media luna ya decoraban las monedas de la ciudad de Bizancio, que un par de siglos más tarde formaría parte de la ciudad de Constantinopla. Los escritores antiguos explicarían más tarde el símbolo como un tributo a la diosa Hécate (su versión romanizada es Diana con la griega jónica).

La leyenda sostenía que Hécate salvó a los bizantinos en el 339 a. C. de Felipe II de Macedonia al proporcionarles luz que reveló los túneles de asedio con los que los macedonios pretendían tomar la ciudad. Para conmemorar el evento, los bizantinos erigieron, según Esteban de Bizancio y Eustacio de Tesalónica, una estatua de la diosa conocida como Lampadephoros.(«portador de la antorcha» o «portador de la antorcha») Al relatar el acontecimiento del siglo VII d. C., Esteban de Bizancio describe a Hécate como phosphoros (portadora de luz). La forma en mayúscula de esta palabra es el nombre de Afrodita, lo que sugiere alguna conexión con la estrella. [4]

En el Imperio Bizantino la media luna se convirtió en un símbolo de la diosa Artemisa, la diosa de la caza, la luna y la fertilidad. También se utilizó como símbolo de la ciudad de Constantinopla [5], que fue fundada por el emperador Constantino I en el siglo IV d.C.

La asociación de Artemisa-Hécate con la luna explica la media luna
La asociación de Artemisa-Hécate con la luna explica la media luna.
La estrella y la media luna todavía se utilizaban en la era de la Dinastía de los Comnenos
La estrella y la media luna todavía se utilizaban en la era de la Dinastía de los Comnenos. Fuente: ArcG @ArcGreek.
La Adoración de los Magos de Stephan Lochner
La Adoración de los Magos de Stephan Lochner. A la izquierda, la media luna y la estrella están representadas en la bandera de los representantes (idealizados) de Bizancio cuando no existía aún el imperio romano oriental. Autor: Stefan Lochner. 1410 – late 1451.
En el siglo XV, el símbolo de la estrella y la media luna en Italia se asociaba con los romanos y los bizantinos en las pinturas
En el siglo XV, el símbolo de la estrella y la media luna en Italia se asociaba con los romanos y los bizantinos en las pinturas. Fuente: ArcG @ArcGreek.

El Islam

Los musulmanes entraron en contacto con el Imperio Bizantino en el siglo VII d.C., cuando el califato árabe conquistó Siria y Palestina. La primera comunidad musulmana realmente no tenía un símbolo reconocido. Durante la época del profeta Mahoma (la paz sea con él), los ejércitos y caravanas islámicas enarbolaban banderas sencillas de colores sólidos (generalmente negras, verdes o blancas) con fines de identificación. En generaciones posteriores, los líderes musulmanes continuaron usando una simple bandera negra, blanca o verde, sin marcas, escritura ni simbolismo de ningún tipo. [7]

Desde el propia Islam se atribuye a Osman, fundador del Imperio Otomano, ser el primer líder islámico en adoptar la media luna y la estrella como símbolo. Según la leyenda, en 1299 tuvo un sueño en el que vio una luna creciente que se extendía de un extremo a otro de la tierra. Tomó lo que vio en el sueño como un buen augurio y adoptó la media luna como símbolo de su dinastía. [8] También, según la tradición, el emperador Constantino tuvo una visión en la que vio una media luna con una estrella durante la batalla. Después de esta visión, Constantino adoptó la media luna y la estrella como símbolo de su imperio.

Otras fuentes afirman que el primer líder islámico en adoptar la media luna y la estrella como símbolo fue el califa omeya Umar ibn al-Khattab (segundo califa del Islam), que gobernó desde el 634 hasta el 644 d.C. Otras fuentes afirman que el primer líder islámico en adoptar el símbolo fue el califa abasí Al-Mansur (quinto califa del Islam), que gobernó desde el 754 hasta el 775 d.C. Se considera que Al-Mansur adoptó la media luna y la estrella como símbolo del califato abasí porque era un símbolo que representaba la luz, la guía y la profecía.

Si bien las monedas de estilo sasánida continuaron extendiéndose durante el período abasí, el símbolo desapareció hasta principios del siglo XIV. De esta época sobrevive una ilustración de la batalla de Yarmouk (636 d. C.) que muestra a combatientes musulmanes bajo una estrella y una bandera en forma de media luna. Con todo, la evidencia histórica para afirmar que el símbolo fue adoptado por el Islam en general, es muy controvertida, careciendo de fuentes documentales y arqueológicas claras y contundentes. Es importante tener en cuenta que el símbolo ya era por entonces muy familiar para los pueblos de la región y tenía un significado religioso importante. Cualquiera por lo tanto que adoptara ese símbolo, se dotaba a sí mismo y a su comunidad de un gran popularidad y prestigio.

Los otomanos. Origen del símbolo moderno del Islam

Por otro lado, el avance del Imperio Otomano y las progresivas conquistas de ciertas regiones del Imperio Bizantino, llevó a que los otomanos fueran adoptando y adaptando la media luna y la estrella. El momento o periodo histórico en el que existe más consenso y se cree que el Islam paso a adoptar el símbolo es tras la toma y conquista de Constantinopla. «Parece posible, aunque no seguro, que después de la conquista Mehmed tomó la media luna y la estrella como emblema de soberanía de los bizantinos. La media luna sola en una bandera roja sangre, supuestamente conferida a los jenízaros por el Emir Orhan, fue mucho más antigua, como lo demuestran numerosas referencias anteriores a 1453. Pero como estas banderas carecen de la estrella, que junto con la media luna se encuentra en las monedas municipales sasánidas y bizantinas, puede considerarse como una innovación de Mehmed: Parece cierto que en el interior de Asia las tribus nómadas turcas utilizaban desde hacía algún tiempo la media luna únicamente como emblema, pero es igualmente cierto que la media luna y la estrella juntassólo están atestiguados para un período mucho más posterior. Hay buenas razones para creer que las antiguas tradiciones turcas y bizantinas se combinaron en el emblema de la soberanía otomana y, mucho más tarde, de la actual soberanía turca republicana.» [9]

Esta tesis se reforzaría porque los otomanos además de adoptar el símbolo quisieron adoptar el título de César del imperio romano. Mehmed II afirmaba que el Imperio Otomano era una continuación del Imperio Romano, no su fin. «En su corte, reunió a artistas italianos, humanistas y eruditos griegos, y permitió que la iglesia bizantina siguiera funcionando en la ciudad. Reunió en su palacio una biblioteca que incluía obras en persa, griego y latín, e incluso invitó a un pintor veneciano a venir a pintar su retrato. Aunque sus sucesores abandonaron gran parte de estos esfuerzos y cualquier reivindicación del legado de Roma, está claro que, al menos para este emperador de los otomanos, Bizancio había dejado una profunda huella en su alma. El legado de Bizancio también dejó su huella en la religión del Islam. Mientras que La Meca y Medina eran su corazón espiritual, Constantinopla se convirtió en su corazón cultural. La luna creciente era el símbolo de Bizancio desde el año 670 a.C., en honor a la diosa patrona de la ciudad, Artemis. Tras la toma de Constantinopla, Mehmed la adoptó para su propio estandarte. A lo largo de los siglos siguientes, esta luna creciente se convertiría en el estandarte oficial del Imperio otomano y, a mediados del siglo XX, había sido reconocida como el símbolo del Islam». [10]

La conquista de Constantinopla en el siglo XV fue determinante para la adopción del símbolo popularizándo en las regiones dominadas por el Imperio Otomano. En el siglo XVI, la estrella y la media luna se convirtieron en símbolos populares entre las banderas navales otomanas y también adornaban las banderas de la zona más oriental del imperio: el Sultanato de Aceh en Indonesia. En Occidente, Bosnia también utilizó el emblema en esta época.

Hay un libro que explica cómo el antiguo símbolo de la luna creciente se había convertido en el símbolo de la diosa de la luna Hécate, una antigua diosa favorita en Asia Menor, donde se encuentra la Turquía moderna. También explica cómo ese símbolo había sido adaptado por el cristianismo, y emerge en iconos antiguos y bizantinos, y en monedas bizantinas (helioselenaton) y también cómo se había convertido en el símbolo de la dinastía de Comneno de Chipre (1184-1194), mucho tiempo antes de que los otomanos lo adoptaron. Desgraciadamente, el libro sólo está disponible en griego. [11]

El auténtico símbolo del Islam

Lo cierto es que la media luna y la estrella no tienen un significado religioso intrínseco en el Islam. Aunque se ha asociado históricamente con el mundo islámico, su origen y uso original eran más culturales y políticos que religiosos. En el Islam, el símbolo más importante y universalmente reconocido es la shahada, que es la declaración de fe que afirma la unidad de Dios (Alá) y la profecía de Muhammad.

Los musulmanes adoptaron la media luna y la estrella como símbolos suyos por varias razones. Una razón es que la media luna era un símbolo familiar para ellos, ya que se había utilizado en la cultura árabe desde la antigüedad. Otra razón es que la media luna era un símbolo de poder y autoridad, y los musulmanes querían que su religión fuera percibida como una fuerza poderosa. Se considera que el uso de la media luna y la estrella como símbolo del Islam no está respaldado por el Corán o por enseñanzas religiosas específicas. Es más bien una representación cultural y visualmente reconocible del Islam.

La Shahada es la declaración de fe islámica, el primero de los pilares de las cinco columnas del Islam. Es una declaración que afirma que no hay más dios que Dios y que Mahoma es el mensajero de Dios. «Atestiguo que no hay más dios que Dios, y atestiguo que Mahoma es el mensajero de Dios». La Shahada se recita en muchas ocasiones en la vida de un musulmán, incluyendo, en las conversiones, al orar, al dar testimonio, y al morir. La Shahada es también un símbolo de la identidad islámica. Es una declaración de fe que une a todos los musulmanes, independientemente de su origen étnico o nacionalidad.

La Shahada que significa «No hay más dios que el Dios, Mahoma es el mensajero del Dios»
La Shahada que significa «No hay más dios que el Dios, Mahoma es el mensajero del Dios» (Lā ‘ilāha ‘illā-llāhu Muhammadu rasūlu-llāh). Fuente: Wikipedia / Autor: Throwaway865432

¿El origen del símbolo?

Es posible que el símbolo de la media luna y la estrella tenga sus orígenes en las conjunciones entre la Luna y Venus. Estas conjunciones son eventos astronómicos que ocurren cuando los dos objetos se alinean en el cielo nocturno. Cuando esto sucede, la Luna y Venus pueden parecer estar muy cerca una de la otra. En algunas culturas antiguas, las conjunciones entre la Luna y Venus se consideraban símbolos de buena suerte y prosperidad. Se creía que estos eventos presagiaban tiempos de paz y abundancia. Es posible que el símbolo de la media luna y la estrella se haya desarrollado a partir de estas creencias.

Sin embargo, no hay evidencia definitiva de que el símbolo de la media luna y la estrella tenga sus orígenes en las conjunciones entre la Luna y Venus. Es posible que el símbolo tenga un origen más antiguo y que las conjunciones entre la Luna y Venus se hayan interpretado posteriormente como un simbolismo del símbolo.

Fotografía de Venus y la Luna tomada desde Australia
Fotografía de Venus y la Luna tomada desde Australia. Fuente: hamariweb.com
Ammán, Jordania. El planeta Venus, después de ser eclipsado por la luna creciente el 18 de junio de 2007 en la capital jordana
Ammán, Jordania. El planeta Venus, después de ser eclipsado por la luna creciente el 18 de junio de 2007 en la capital jordana, Ammán. AFP PHOTO/HASSAN AMMAR (El crédito de la foto debe decir HASSAN AMMAR/AFP vía Getty Images). HASSAN AMMAR/AFP VÍA GETTY IMAGES

FUENTES

ANEXO

  • [A] El origen de la palabra Bizancio y bizantino. Es importante señalar que los romanos de oriente nunca se llamaron asímismos «bizantinos», sino que fue un término empleado mucho más tarde por historiadores y eruditos, para distinguir a los habitantes del Imperio Bizantino de los romanos antiguos.
    La razón principal de esta distinción radica en la evolución del Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente (conocido como Imperio Bizantino). Todo comienza con la división del Imperio Romano en el año 285 d.C. por el emperador romano Diocleciano. Diocleciano dividió el vasto Imperio Romano en dos partes: el Imperio Romano de Occidente, con su capital en Roma, y el Imperio Romano de Oriente, con su capital en Bizancio (que más tarde se llamó Constantinopla, y actualmente es Estambul, Turquía). Esta división se realizó principalmente por razones administrativas y militares.
    Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C, el Imperio Romano de Oriente, con su capital en Bizancio (Constantinopla), continuó existiendo durante varios siglos después de la caída del Imperio Romano de Occidente. Durante este tiempo, se desarrolló una cultura, administración y sociedad distintas en el este.
    Bizancio, que fue fundada por los griegos en el siglo VII a.C. La ciudad se encontraba en la península de Tracia, en el extremo oriental del mar de Mármara.
    En el siglo IV d.C., el emperador romano Constantino I trasladó la capital del Imperio Romano a Bizancio, que pasó a llamarse Constantinopla.
    La palabra «bizantino» se utilizó por primera vez en el siglo XVI por el historiador Hieronymus Wolf para referirse al Imperio Romano de Oriente. Wolf consideraba que el Imperio Bizantino era una continuación del Imperio Romano, pero que había desarrollado sus propias características únicas.
    El nombre «Bizancio» proviene del griego Byzántion, que significa «ciudad de Bizas». Bizas fue el fundador de la ciudad, que se estableció en el siglo VII a.C.
    El nombre «Byzántion» se deriva de la palabra griega byzas, que significa «castillo» o «fortaleza». La ciudad se construyó en una colina que dominaba el estrecho del Bósforo, un paso estratégico entre el mar Negro y el mar Mediterráneo.