Trovadores convertidos en azotes de nobles

La lírica trovadoresca fue un movimiento poético y musical que surgió en la Francia meridional (Provenza) de finales del siglo XI. Aquellos trovadores iniciaron un nuevo género destinado a cantar al amor cortés. Frente a la poesía de los cantares épicos, la lírica trovadoresca cantaba al amor, algo que no tenía cabida en la poesía anterior. También se practicaba la sátira política, el llanto o lamento, el debate o las canciones de cruzada.

Los trovadores se valieron de diferentes formas basadas en diferentes estrofas. Entre las más conocidas y prolíficas, estaban:

  • La canción o cançó. El canto amoroso por excelencia.
  • Pastorella. Describía en el encuentro entre una pastora y un caballero.
  • Sirventés. Sátira política
  • Partimen, Jocs partits, tensón, Se debatía un tema de forma dialogada
  • Enueg, enfado. Otro tipo de sátira
  • El planto (o llanto), también llamado endecha, Un homenaje póstumo. Los poetas bizantinos lo llamaban monodia.
  • La canción de cruzada servía para animar a la guerra en Tierra Santa.

Se cree que el primer trovador fue Guillermo de Aquitania.

La crítica social trovadoresca del monje Montaudo

Los monjes de la Edad Media también trovaban (componían versos), pero no siempre dirigían sus cánticos a la alabanza divina. Algunos monjes, especialmente aquellos que siguieron el camino de los trovadores, fueron feroces, combatientes y temidos enemigos políticos. Sus afiladas lenguas cantaban atrevidas y satíricas diatribas contra nobles, poderosos mercaderes e incluso contra otros eclesiásticos.

El enueg, enuig o enuech (enfado o enojo), fue un canto basado en el modelo clásico de la lírica provenzal trovadoresca, y era utilizado por algunos monjes para este menester. Este fue el caso del noble, trovador y monje Montaudo de Aurillac (Pèire de Vic), que vivió a finales del siglo XII y fue protegido del rey de Aragón. Las crónicas dicen de él que «le hicieron grandes honores todos los reyes y valientes hombres de España». Una de sus obras dice así: «Mucho me enoja un chismoso que además es mal servidor, y me enoja el hombre que amenaza siempre con matar, y el palafrén que no obedece la brida, y me enoja Dios me valga, el joven que lleva largo tiempo un escudo sobre el que jamás se ha descargado golpe alguno. Y me enojan los capellanes y los monjes barbudos, maldicientes y de afilada lengua». [1]

En la corte de Alfonso, según su vida [A], comía carne, cortejaba mujeres y componía canciones y poemas. Fue nombrado señor de la sociedad poética de Puy Sainta Maria (Puy-Sainte-Marie) en Le-Puy-en-Velay (Podium Aniciense) y recibió un gavilán, el premio que la sociedad concedía a la magnífica poesía.

También conocido como Guilhem de Montanhagol o Guilhem de Saint-Leidier, se le atribuyen numerosas composiciones poéticas y líricas que abordaban también el amor, la vida cortesana. Pero donde más destacó Montaudo era por su aguda crítica social en sus poemas. Se burlaba de la hipocresía y la corrupción de la sociedad de su época, a menudo con humor sarcástico.

A diferencia de muchos trovadores que escribían sobre el amor cortés y la idealización de las damas, Montaudo se destacaba por su estilo irreverente y su enfoque satírico. Sus poemas a menudo incluían comentarios mordaces sobre las mujeres y la vida en la corte. A diferencia de algunos trovadores que buscaban la fama y el reconocimiento, Montaudo parecía estar más interesado en la expresión personal y la sátira que en la notoriedad.

Página de Lo monges de Montaudon de una chansonnier del siglo XIII ahora en la Bibliothèque Nationale de France
Página de Lo monges de Montaudon de una chansonnier del siglo XIII ahora en la Bibliothèque Nationale de France. Autor desconocido. Biblioteca Digital Gallica. Fuente: Wikipedia.
El monje de Montaudon. Siglo XIII.
El monje de Montaudon. Siglo XIII. Biblioteca digital Gallica. Fuente: Wikipedia.

FUENTES

ANEXO

  • [A] Vida.
    Breves biografías en prosa de los trovadores. Las vidas son notoriamente poco confiables. A pesar de que algunos estudiosos todavía les dan crédito, Mouzat señala que a menudo representan a los autores como «bohemios, ridículos y héroes picarescos», mientras que Alfred Jeanroy los considera «los antepasados de las novelas modernas».
    En la mayoría de los casos, estas vidas no se basan en fuentes independientes y su información se deriva de una lectura literal de los detalles de los poemas. Es interesante destacar que la mayoría de estas vidas fueron compuestas en Italia, y muchos de ellas se atribuyen a Uc de Saint Circ. Sin embargo, su valor histórico y biográfico debe tomarse con precaución debido a su falta de fiabilidad y su propensión a idealizar o caricaturizar a los trovadores.
    [Les Poèmes de Gaucelm Faidit. Jean Mouzat (1989). Les Poèmes de Gaucelm Faidit . Ginebra-París: Slatkine Reprints]