De cómo China pudo conquistar el mundo con el comercio y cómo terminó conquistada (1405)

/ Lecturas: 3008 / Etiquetas:
China conquistar mundo con comercio

Indice de contenidos

Introducción

A principios del siglo XV, China podría haber pasado de ser una superpotencia regional como ya lo era, a ser una superpotencia hegemónica mundial y con ello haber impedido la emergencia de la supremacía marítima y comercial de Europa en los mares del mundo y que a la postre, llevaría a instaurar un orden mundial europeo que se ha mantenido en buena parte hasta nuestros días. Sólo al morir el emperador que había iniciado la apertura al mundo de China al mundo, los posteriores emperadores chinos, influidos profundamente por el pensamiento confucionista, divisiones internas y la amenaza mongola en el norte, decidieron cerrar de nuevo el país al exterior, quemando literalmente sus naves, unas naves que formaron en tiempo una de las mayores flotas de la Historia y con las que China, efectivamente, pudo haber conquistado el mundo. [A]

China podría haber pasado de ser una superpotencia regional como ya lo era en el siglo XV, a ser una superpotencia hegemónica mundial y con ello haber impedido la emergencia de la supremacía mundial de Europa.

China es en la actualidad, sino el principal, uno de los mayores motores de la economía mundial, algo que no debería sorprendernos. A lo largo de la historia, los chinos se han caracterizado por ser uno de los pueblos con mayor actividad e intercambios comerciales, no en vano, China era el origen y destino de la Ruta de la Seda y solo desde China podían llegar productos y materias primas altamente valoradas, que no se podían obtener en ninguna otra región del mundo. Con el inicio de la dinastía Ming en 1368, una serie de factores convergieron para dar comienzo a una de las épocas mas vibrantes de la historia china y de la humanidad, un periodo que bien podría haber cambiado radicalmente el curso de la historia mundial y haber convertido a China en la potencia hegemónica global, y todo ello sin recurrir a la fuerza de las armas ni la conquista, si no mediante el comercio.

La historia empieza con la dinastía Ming (1368)

El comienzo de esta gran aventura china se inicia en el año 1398 cuando el emperador que había fundado la dinastía Ming (1368 – 1644), Zhu Yuanzhong (Hongwu) [B] moría dejando en el trono a su nieto. El trono debería haber sido ocupado por el hijo primogénito de Hongwu, Zhu Biao (1355-1392), pero este murió antes de poder acceder al trono lo que habría permitido establecer el principio de primogenitura y por lo tanto el completo reconocimiento para la nueva dinastía. La decisión del emperador Hongwu de designar como sucesor al primogénito del hijo muerto, Zhu Yunwen (1377-1402), no sentó nada bien al cuarto hijo del emperador, Zhu Di, príncipe de Yan, cuarto hijo de Hongwu y personaje de gran influencia y que gozaba de gran respeto por su trayectoria militar.

Yongle era el tercer emperador de la dinastía Ming y el impulsor de una de las grandes historias del siglo XV.

Zhu Yunwen reinó brevemente bajo el nombre de Jianwen. Su reinado terminó solo tres años después, en 1402 cuando Zhu Di, principe de Yan, inició una rebelión, tomo la capital Nankín e incendió la ciudad y el palacio del emperador donde se cree que murió junto con su esposa e hijo primogénito. El nuevo emperador, Zhu Di, fue entronizado el 17 de julio de 1402 dando inicio a su reinado bajo el nombre de Yongle (“Felicidad Perpetua”). Yongle parece que era un emperador de amplias miras, tolerante aunque también otras fuentes lo tachan de megalómano. Estaba decidido a llevar a China a una nueva era de paz, estabilidad y prosperidad a pesar de que durante su vida, no dejó de combatir a los mongoles en el norte hasta expulsarlos definitivamente después de haber ocupado China durante más de un siglo. Yongle era el tercer emperador de la dinastía Ming y el impulsor de una de las grandes historias del siglo XV.

Planificando una de las mayores gestas de la historia china y mundial (1402)

Parece que Yongle extendió el más que probable falso rumor de que el emperador depuesto y (supuestamente) muerto, Zhu Yunwen, había escapado en barco y que estaba preparando un ejército para recuperar su trono. Este pretexto sirvió al nuevo emperador, Yongle, para poner en marcha el mayor programa de construcción naval de la historia así como el mayor plan de expansión comercial y marítima de la Historia hasta aquel momento. Yongle conocía el valor de las rutas comerciales que llegaban y salían de China, no en vano, China había sido el corazón de la Ruta de la Seda (desde el siglo I a. C), la que es probablemente la ruta comercial más importante y duradera de la Historia. El emperador consideraba al mar como un medio a través del cual extender el poder de la civilización china, aumentar su riqueza utilizando el comercio y la superioridad tecnológica mientras el pretexto de la captura del emperador derrocado huido, serviría para justificar a ojos de la clase dirigente confucionista la puesta en marcha de su plan de expansión marítimo. Tanto el pueblo como las clases dirigentes chinas han sido a lo largo de la mayoría de su historia, altamente aislacionistas y en este caso, Yongle tuvo que superar este hándicap para poner en marcha su plan.

El emperador consideró al mar, como un medio a través del cual extender el poder de la civilización china.

Yongle (príncipe de Yan), planificó la realización de grandes expediciones marítimas que harían del océano Índico la “piscina” particular de China. Cuando los portugueses apenas empezaban a bordear África occidental, los chinos ya disponían de grandes acuerdos y una de red puertos comerciales desde el estrecho de Malaca y a lo largo de toda la costa euroasiática del océano Indico. Pero los chinos Ming no se detendrían ahí sino que acometerían una de las mayores y menos conocidas gestas de la historia, las expediciones comerciales y además de estas por sí mismas, todas las relaciones comerciales y diplomáticas que establecieron los chinos con toda clase de reinos de Asia y África gracias al desarrollo de un comercio justo no impuesto de forma militar o por conquista. [C]

Los chinos, pioneros del auténtico libre comercio

Los chinos pueden ser considerados como unos de los grandes pioneros del auténtico libre comercio internacional, un comercio no impuesto por la guerra y la imposición de una política comercial favorable a la metrópoli, sino un sistema de comercio por el cual todos ganaban y al mismo tiempo permitía aumentar las riquezas, a través de dichos intercambios para consolidar el poder imperial que necesitaba realizar cada vez más gastos en programas de obras faraónicas y campañas militares. Yongle comprendió que controlando  y monopolizando las rutas marítimas para su beneficio, no conseguiría mejorar los intercambios comerciales tal y como pudo comprobar personalmente antes de acceder al trono como príncipe de la región de Pekín.

Yongle comprendió que controlando  y monopolizando las rutas marítimas para su beneficio, no conseguiría mejorar los intercambios comerciales.

A diferencia de lo que harían los europeos un siglo más tarde, los chinos no tenían intención de militarizar y monopolizar las rutas comerciales marítimas para controlarlas y explotarlas en su único y exclusivo beneficio. En lugar de eso, los chinos Ming consideraban más valioso el comercio justo y los acuerdos no impuestos por la fuerza militar que el clásico imperialismo militar. Como explica Robert Marks en su libro, “Orígenes del mundo moderno”, “los vínculos que existían, especialmente en el océano Índico, eran en su mayoría pacíficos y de mutuo acuerdo. Ninguna parte del mundo intentó tomar o imponer el control sobre el sistema entero, aunque la expansión del Islam en los siglos VII y VIII, tuvo como resultado la conversión de un número ingente de personas a esa fe.” [1]. La llegada de los europeos con su “comercio armado” 80 años después de la última gran expedición china en 1433, cambió completamente un orden que había prevalecido durante siglos y que forjo grandes leyendas e historias, desde los viajes de Simbad a las historias sobre ciudades portuarias exóticas en la costa occidental de África que florecieron en aquel periodo como Sofala, Kilwa, Zanzíbar, Mombasa, Malindi y Mogadiscio.

El mayor proyecto de construcción naval de la historia

El carácter generalmente pacífico de los pueblos que comerciaron en el Indico durante siglos, lo atestigua también el antropólogo David Graeber que sostiene como a los chinos ”nunca se les ocurrió despoblar continentes enteros para poder acumular cantidades masivas de oro y plata, eso le parecería de psicópatas a la mayor parte de la gente de la Tierra. No todos quieren dominar el mundo por lo que la pregunta es por qué Europa acabó haciendo eso” a pesar de que “durante grandes periodos de tiempo, China por ejemplo podría haber hecho lo mismo que hicieron los conquistadores”. [2]

El precedente que sembraban los portugueses y mas tarde holandeses y británicos introduciendo el comercio armado, puso fin “de forma abrupta al sistema de navegación oceánica pacífica tan característico de la región

James D. Tracy en un libro “La política económica de los imperios mercantiles”, reafirma esta idea reconociendo como “los historiadores del siglo XX pueden convenir en que por lo general fueron los europeos quienes irrumpieron violentamente en los sistemas comerciales asiáticos que antes de su llegada habían sido relativamente pacíficos”. Los mercados asiáticos estaban abiertos “a todos los que venían en son de paz bajo unos términos ampliamente conocidos y generalmente aceptados”. [3]. El precedente que sembraban los portugueses y mas tarde holandeses y británicos introduciendo el comercio armado, puso finde forma abrupta al sistema de navegación oceánica pacífica tan característico de la región”, [4]. A pesar de todo, “las expediciones de China han tenido un papel como líder mundial del transporte marítimo y la navegación”. [5]

Motivos de las expediciones comerciales chinas

Es bastante probable que los motivos que llevaron al emperador Yongle a comenzar esta aventura sin igual, fueran de diversa índole y probablemente todos formaran parte de las razones que le llevaron a emprender un cambio radical en la política exterior, comercia y diplomática de China que por entonces, contaba con una flota limitada de barcos costeros y ningún barco para navegar en alta mar. Yongle quería ante todo expandir la influencia de China y aumentar su riqueza. Escogió el mar a diferencia de sus predecesores porque por un lado, el comercio marítimo era una fuente de ingresos que evitaba grabar en exceso a los campesinos algo que generaba conflictos regulares en el imperio y por otro lado y no menos importante, tanto Tamerlán en Asia Central como el imperio Otomano en Anatolia, cortaban o dificultaban en exceso las rutas comerciales terrestres tradicionales.

Como se ha indicado previamente, las expediciones pudieron ser usadas también como un pretexto que mantuviera el miedo en torno al rumor que se extendió sobre la huida del emperador depuesto Jianwen, sobrino de Yongle. Su “búsqueda” (las expediciones comerciales) era “oficialmente” prioritaria y se esgrimía como una cuestión de Estado, una amenaza directa para la figura del emperador Yongle, debido a que supuestamente, no se encontró el cuerpo de Jianwen tras el incendio del palacio imperial de Nankín. La excusa para la construcción de la flota, también serviría para enviar un mensaje a los que pudieran plantearse ofrecerle ayuda para recuperar al trono. Pero como se viene apuntando, los planes de Yongle podría haber sido simple propagada imperial para no levantar temores en la población en torno a la gran apertura al mundo que planeaba el emperador para China, una apertura sin precedentes en lo marítimo, en lo comercial y en lo diplomático que tenía numerosos detractores y no poco poderosos, especialmente los funcionarios imperiales confucionistas, partidarios del aislacionismo mas estricto y de las tradiciones mas conservadoras.

Uno de los motivos de mas peso que luego quedo especialmente señalado, fue la visión de las enormes riquezas que se podrían amasar mediante el comercio marítimo.

Diferentes cronistas han destacado el carácter de Yongle en lo relativo a la diplomacia y sobre la intención de este por extender su influencia con el objeto de afianzar su poder, su derecho al trono y recaudar más tributos estatales así como financiar campañas militares en el norte contra los mongoles. Otros hablan de Yongle como una persona con un carácter megalómano, cegado por el poder y las riquezas. Muchas de estas historias podrían haberse creado deliberadamente de forma malintencionada. Yongle se oponía a la enorme influencia que ejercía la élite confuciana en palacio, en especial en lo relativo al aislacionismo de China y era partidario de extender la influencia china hacia todos los puntos cardinales. Prueba de ellos son las numerosas embajadas que se enviaron al Tíbet, Nepal, Madrás (donde estaba la corte de Tamerlán), Japón, Siam, Arabia, reinos de todo el Indico y reinos y ciudades portuarias situadas a lo largo de la costa de África Occidental. Pero el que fue probablemente uno de los motivos de mas peso que luego quedo especialmente señalado, fue la visión de las enormes riquezas que se podrían amasar mediante el comercio marítimo con otros reinos gracias a las tecnologías y conocimientos de navegación chinos que eran muy superiores a los de los europeos de la época. El comercio marítimo también sería capaz de evitar los diferentes avatares de las a menudo inseguras rutas terrestres.

La verdadera armada invencible de Zheng He

El mayor proyecto de construcción naval de la Historia comenzó en mayo de 1403 y entre esta fecha y 1407, se construirían más de 1.681 naves de alta mar. El proyecto de construcción requirió a su vez, la construcción de unos enormes astilleros gigantescos cerca de Nankín [6] así como enormes cantidades de madera. En otoño de 1405, la flota ya se encontraba lista para zarpar y a la espera de que los vientos monzones comenzaran a soplar.

La escena debió de ser algo extraordinario, uno uno de esos momentos estelares de la Historia y la Humanidad como diría Stefan Zweig. La mayor flota imperial que ha tenido China y probablemente, la mayor de la Historia, asomaba por la desembocadura del delta del río Yangtze. Cuando los monzones hicieron su aparición “cientos de navíos bien calafateados, pintados de vivos colores y desplegando el velamen de seda roja”, [7] se hacían a la mar marcando el viaje inaugural de la primera gran expedición china que se dirigiría primero hacia Indonesia y luego hacia el oeste, como harían el resto de expediciones que alcanzarían la costa occidental de África.

La más pequeña de las expediciones fácilmente podía haber contado con más 100 de barcos y en las más grandes se han llegado a documentar más de 250 naves. En comparación, la Armada Invencible española contaría más de un siglo después con una flota de 34 navíos de guerra, 163 navíos mercantes y 30 navíos adicionales, denominados “Provincias Unidas” para el bloqueo de puertos.

Como se ha apuntado, entre 1404 y 1407, se construyeron 1.681 buques, una cantidad sin precedentes en un periodo tan corto. Además se construyeron también los mayores buques que ha visto el mundo, los gigantescos “barcos del tesoro” (Bao suchuan) que poseían nueve mástiles y medían no menos de ciento veinte metros de eslora por cincuenta metros de manga [8], el tamaño de un campo de fútbol. E incluso se han documentado barcos de mayor tamaño, algo que no se verían hasta la llegada del siglo XX. Para hacerse una pequeña idea del tamaño de la flota china basta decir que en tiempos de las guerras napoleónicas, la armada británica contaba con un máximo de 100 naves. La construcción de la flota requirió tal cantidad de madera que gran parte de la costa quedó deforestada, siendo necesario obtener la madera desde el interior y arrastrar los troncos por el río Yang-Tse hasta los astilleros, recorriendo en total más de 1000 kilómetros de distancia.

Cada buque tenía asignada una tarea. Algunos transportaban caballos otros mercancías para comerciar, suministros, alimentos, agua y por supuesto, los buques de mercancías eran escoltaban por buques de guerra con soldados de infantería y patrulleras armadas con cañones y cohetes. La tripulación de la flota en total ascendía a más de 30.000 hombres, incluyendo marineros, soldados, personal de apoyo y de servicio, etc. Cada expedición fácilmente podía contar con más de 100 barcos y en las más grandes, se han llegado a documentar más de 250 naves. [9]

Zheng He, el personaje histórico de la leyenda de Simbad el marino

Yongle nombró almirante de la enorme flota china a un personaje que se convertiría con el tiempo en una de las figura mas respetadas y de mayor importancia en la China moderna, un eunuco de orígenes humildes llamado Ma Sanbao aunque es conocido por el nombre chino que adoptó más tarde, Zheng He [C]

En poco tiempo ascendió hasta convertirse en teniente general y en una de las figuras más importantes de la dinastía Ming. Zheng He había sido capturado cuando era solo un niño por los ejércitos del primer emperador Ming. Fue llevado a palacio como regalo para el hijo de este y castrado. Sus orígenes humildes y el trauma de la infancia, no le impidieron convertirse en uno de los funcionarios imperiales con más poder dado el mayor acceso que tenían los eunucos a la familia imperial.

Las expediciones de Zheng He se adelantarían más 100 años a los conquistadores europeos cuyos barcos parecían embarcaciones de recreo en comparación con algunas naves chinas como los barcos del tesoro.

Podría haber sido un general más de gran poder durante el reinado de Zhu Di si no fuera porque Zheng He, organizó y dirigió 7 enormes expediciones que llevaron a China al cenit de su poder e influencia en el mundo. Los logros para China de las expediciones de Zheng He se adelantarían más de 100 años a los conquistadores europeos cuyos barcos parecían embarcaciones de recreo en comparación con algunas naves chinas como los barcos del tesoro.

La conquista del mundo mediante el comercio libre y pacífico en el Indico (1403 – 1433)

Partiendo desde Nankín, Zheng He comenzó explorando el sudeste asiático. Se dirigió hacia las islas de Indonesia y al estrecho de Malaca llegando más tarde a Ceilán, la India y hasta el Golfo Pérsico, la Península Arábiga y la costa este de África donde alcanzó Mozambique. Una hazaña que no obstante ha pasado casi completamente desapercibida para la historiografía occidental o al menos, no se destaca en los textos de historia mas convencionales. Los viajes de Zheng tuvieron un gran impacto, produjeron un enorme incremento en los intercambios diplomáticos, comerciales e incluso culturales. A pesar de la superioridad tecnológica y militar, los chinos nunca se anexionaron territorios costeros y tampoco establecieron un sistema colonial como el que implantaron un siglo más tarde los europeos.

Las 7 expediciones de Zheng He se extendieron dentro del periodo que va de 1405 a 1431, fecha esta última de la última expedición. Las expediciones chinas constituyeron todo un hito histórico remarcable y memorable en lo que a la exploración marítima se refiere a pesar de que, como se ha dicho, la historiografía occidental rara vez destaca la importancia de este periodo no solo en la historia de China, sino de la propia Humindad como un periodo que bien pudo haber cambiado la historia del mundo y haber colocado al imperio Ming como la superpotencia hegemónica que pudo haber sido. Las expediciones de Zheng regresaban a China con embajadores de una gran cantidad de territorios y reinos ignotos. Los chinos establecieron contacto y relaciones amistosas con muchas tribus y jefes locales a lo largo de todo el Índico, desde indios a árabes y africanos. El árabe por ejemplo, no suponía problema alguno ya que no era raro encontrarse ya en esta época con chinos musulmanes algunos de los cuales dominaban el idioma dado que el árabe ha sido tradicionalmente, el idioma usado para el comercio.

Los chinos nunca se anexionaron territorios costeros y tampoco establecieron un sistema colonial como el que implantaron un siglo más tarde los europeos

Se sabe que Zheng He estaleció relaciones diplomáticas con el sultán de Egipto, el cual permitió atracar a la flota china en el puerto de Jiddah, dentro de la península arábiga, quedando así a unos pocos días de viaje de La Meca, un cruce de caminos de gran importancia comercial. Durante el primer cuarto del siglo XV, China afianzó el control comercial de las rutas marítimas abriéndose al mismo tiempo una ruta por mar que comunicaba a China con la zona más occidental del continente euroasiático. Sin embargo y a pesar de que los vientos soplaban a favor de China, en 1424, el poder marítimo chino comenzaría a ser desmantelado por órdenes del nuevo emperador que sucedió a Yongle tras la muerte de este.

La muerte de Yongle cambia los planes para conquistar el mundo con el comercio

Al morir el emperador Yongle el 7 de septiembre de 1424, su sucesor y primogéntio, Gaozhi (que adoptó el nombre Hongxi) dio inmediatamente órdenes de terminar con el poder de los eunucos de la corte así como restaurar la estricta tradición confucianista en palacio y en el imperio a todos los niveles. El nuevo emperador ordenó el regreso de la flota a puerto y devolver a todos los embajadores extranjeros a sus países de origen. Los viajes quedaron prohibidos y estos se redujeron a niveles anteriores a Yongle, básicamente navegación costera. Los astilleros en los que se estaban construyendo o reparando barcos, paralizaron totalmente los trabajos y finalmente el emperador dio órdenes de destruir la flota incendiando los barcos en alta mar. Este sería uno de los más importantes hitos históricos de China e influyó decisivamente en el destino del imperio y del propio país y sus gentes. Parece que se priorizó la mejora y ampliación de la Gran Muralla y las campañas militares en el norte contra los mongoles pero como se ha apuntado, el nuevo emperador y quienes le sucedieron, priorizaron la vuelta a la tradición confucionista.

Con todo, el emperador que sucedió a Yongle, Hongxi murió pasados solo nueve meses después de su acceso al trono. Su hijo mayor Zhu Zhanji, accedió al trono combinando políticas de su padre y de su abuelo ya que mantuvo a los consejeros confucionistas y restituyó al mismo tiempo a muchos eunucos. Consciente de los ingresos que suponía el comercio marítimo y de la necesidad de recaudar dinero tras la brusca caída de las recaudaciones por el comercio tributario tras el sexto viaje, ordeno organizar la que sería la última expedición fechada el 29 de junio de 1430, precisamente poco después de la muerte de Xia Yuanji, uno de los más mayores detractores de las expediciones comerciales. El último de los viajes sería el mayor y sus preparativos también debido a la suspensión que estableció Hongxi al morir Yongle, en total, seis años de preparativos y más de 300 barcos. La flota zarpó de Nankín el 19 de enero de 1431, sería la última gran flota china y el último viaje de Zheng He. Las expediciones chinas representaron un capítulo más de una historia extraordinaria que se desarrolló en el Océano Índico comenzando en el año 650 con la expansión del mundo islámico y la dinastía china Tang.

El último de los viajes sería el mayor y sus preparativos también debido a la suspensión que estableció Hongxi al morir Yongle, en total, seis años de preparativos y más de 300 barcos. La flota zarpó de Nankín el 19 de enero de 1431, sería la última gran flota china y el último viaje de Zheng He.

A principios del siglo XVI, cuando los europeos ya asomaban por el Indico, “no sólo no quedaban buques de guerra chinos en el océano Índico, sino que la armada china había dejado de existir en las aguas costeras de la propia China”. A pesar de todo y dado que por entonces, el Índico se caracterizaba por ser “un lugar pacífico para los negocios, los comerciantes chinos, pudieron seguir comerciando tras la retirada de su armada”. [10]. Entre el año 650 y el 1500, el comercio en el Indicose regulaba por si mismo, ningún poder político domino o intento dominar el comercio respeto que incluso mantuvo el almirante chino Zheng He, puesto que los comerciantes árabes e indios siguieron con sus actividades sin ser obstaculizados por los chinos o excluidos en favor de los mercaderes chinos. Otra característica notable de aquel comercio es que se realizaba prácticamente sin necesidad de recurrir al uso de la fuerza. Solo en casos contados, los chinos intervinieron en asuntos locales para imponer a gobernadores más afines a China”. Este periodo se cierra con la colonización británica de la India a mediados del siglo XVIII. Durante 1100 años, el Océano Indico fue el mayor centro de intercambios comerciales y “el principal generador de riqueza del comercio de todo el mundo”. [11]. El abandono de la flota de alta mar no significó el fin del comercio naval chino, todo lo contrario, el comercio continuó floreciendo sin grandes problemas hasta la introducción del “comercio armado” por los europeos.

La introducción del comercio armado por los europeos (1493)

El descubrimiento de América tuvo un gran impacto al principio sobre todo en Portugal. En 1493, los portugueses se embarcaron en una importante campaña de expediciones lideradas por Vasco de Gama, que buscaba explorar la costa africana y doblar el cabo de Buena Esperanza, como así hizo en 1497, llegando al Índico. Los portugueses tenían ya una gran experiencia en el mar. Casi 100 años antes, en 1415, Enrique el Navegante inició varios viajes a lo largo de la costa africana en el mismo momento en que China ya había establecido su omnipresencia en todo el Índico. En aquel momento, “Si los chinos hubieran decidido doblar el cabo de Buena Esperanza y dirigirse al norte siguiendo la costa africana, hazaña que sin duda podrían haber logrado ya que disponían de la tecnología y de la habilidad de manejarse en los difíciles vientos de la costa de África occidental, se habrían encontrado con los portugueses en la década de 1420, cuando éstos se dirigían hacia el sur a lo largo de la costa africana, pero resulta difícil imaginar que aquellos portugueses hubieran representado una verdadera amenaza para la flota china. Por tanto, podrían haber sido los chinos, y no los portugueses, quienes establecieran una ruta marítima directa entre Asia y Europa y cosecharan los beneficios de ese comercio, manteniendo a los europeos en sus tierras”. [12].

Si los chinos hubieran decidido doblar el cabo de Buena Esperanza y dirigirse al norte siguiendo la costa africana, se habrían encontrado con los portugueses en la década de 1420. Resulta difícil imaginar que aquellos portugueses hubieran representado una verdadera amenaza para la flota china. Podrían haber sido los chinos, y no los portugueses, quienes establecieran una ruta marítima directa entre Asia y Europa y cosecharan los beneficios de ese comercio, manteniendo a los europeos en sus tierras”.

Los chinos pagarían caro el error de dejar vía libre a los portugueses primero, y mas tarde a las naciones europeas, un error que tres siglos años después llevaría al establecimiento de colonias en la propia China y a la decadencia y la casi, destrucción de una civilización milenaria, de hecho la mas antigua. Y así, en 1498 los portugueses accedieron por primera vez al océano Índico sin ninguna oposición en el mar e incluso en las ciudades y puertos, los cuales carecían por entonces de protecciones defensivas.

Tras el regreso a Lisboa de Vasco de Gama en 1499, la Corona portuguesa tenía por delante el acceso a las riquezas de Asia. Portugal no tardó mucho en enviar una nueva expedición comandada en esta ocasión por Pedro Álvares Cabral. La diferencia entre esta y la anterior expedición de Vasco de Gama, es que esta vez, los buques del almirante Alfonso de Albuquerque, montaban poderosos cañones de retrocarga giratoria, armas que fueron claves para tomar el puerto de Goa (1510) en la costa occidental de la India, causando más de 9000 muertos. La ciudad y los buques árabes fondeados, fueron bombardeados durante dos días, dándose inicio a una nueva etapa en el Índico.

Entre 1502-1503, cronistas árabes describieron como “los navíos de los [portugueses] aparecieron en el mar en ruta hacia India, Ormuz y esos lugares. Tomaron unos siete navíos y mataron a quienes estaban a bordo e hicieron algunos prisioneros. Ésa fue su primera acción, Dios los maldiga”. [13]. De esta forma, los portugueses introdujeron el que sería conocido mas tarde como “comercio armado” en el Océano Indico, poniendo fin abruptamente a un sistema de navegación oceánica pacífico que había caracterizado a la región durante siglos. En 1515 los portugueses conquistaron algunas de las mas importantes ciudades comerciales portuarias del Indico como Malaca y Ormuz, llegando a derrotar a una flota combinada indo – egipcia que buscaba levantar el bloqueo al que los portugueses habían sometido al mar Rojo. A pesar de que los portugueses no eran muy numerosos, se las arreglaron para controlar un gran espacio geográfico gracias al uso de la fuerza, las alianzas circunstanciales y más tarde, estableciendo un sistema clientelar de chantajes por el cual, ofrecían protección a los comerciantes indios a cambio de derechos de transito. No sería la primera vez en que los europeos utilizarían este tipo de acuerdos basados más en la amenaza de la fuerza, que en el acuerdo mutuo sobre los beneficios del comercio.

El comienzo del imparable ascenso del imperio británico

Los dirigentes y gobernantes asiáticos pronto se dieron cuenta de que el “comercio armado”, amenazaba la propia existencia de sus Estados y respondieron “amurallando sus territorios y comprando sus propios cañones y otras piezas de artillería. Así hicieron, en particular, los gobernadores musulmanes de las islas de las especias, sobre todo los de Aceh, en el extremo norte de Sumatra. En esta ciudad, a principios del siglo XVI, el gobernador islámico se hizo con una fenomenal armada con el doble fin de burlar el bloqueo portugués y de capturar sus navíos y armas. Más tarde, también en el siglo XVI y por medio de sus contactos con el imperio otomano, Aceh importó varias piezas de artillería grandes y bien construidas que bastaban no sólo para defenderse de los portugueses, sino también para amenazar a Malaca, entonces controlada por los propios portugueses”. [14]

James D. Tracy describió en su obra “La política económica de los imperios mercantiles” la principal característica qué diferenciaba “a las empresas europeas de las redes comerciales indígenas en varias partes del globo”, que no era otra que la forma “en que los europeos organizaban sus principales entidades comerciales, bien como una extensión del Estado o como empresas de comercio autónomas que estaban dotadas de muchas de las características de un Estado”. [15]

“Los europeos organizaban sus principales entidades comerciales, bien como una extensión del Estado o como empresas de comercio autónomas que estaban dotadas de muchas de las características de un Estado”.

John Brewer describió a la Gran Bretaña de finales del siglo XVII y principio del XVIII, como un “Estado fiscal militar” debido a un “aumento radical de los impuestos y una administración pública de tamaño considerable, dedicada a la organización de las actividades fiscales y militares del Estado”. El Estado inglés continuo su particular evolución convirtiéndose “en el mayor agente individual de la economía” lo que le permitió crear y expandirse hasta ser uno de los estados más poderosos de Europa “si se juzga en base a los criterios de la capacidad de extraer libras de los bolsillos del pueblo y de poner soldados en el campo de batalla y marineros en altamar. Los grupos de presión, las organizaciones comerciales, las asociaciones de mercaderes y de financieros luchaban entre sí para beneficiarse de la protección otorgada por la más grande de las criaturas económicas el Estado”. [16]

La China Ming, una de las mayores eras de estabilidad social de la historia humana

Tras la muerte de Zheng He, los confucionistas chinos restablecieron su modelo de gobierno y cerraron el país de una forma similar a como harían los japoneses cuando llegaron a sus costas los europeos, permitiendo al principio su estancia para finalmente terminar expulsándolos y persiguiendo incluso a los sacerdotes allí enviados para evangelizar, algo que fue visto (con toda lógica) como una amenaza muy seria a la estabilidad del país. A pesar de que el legado de Zheng no fue aprovechado por sus sucesores, algunos autores han descrito a este periodo en que gobernó la dinastía Ming como “una de las mayores eras de gobierno disciplinado y estabilidad social de la historia humana”. [17].

Ya en 1614, solo China y Japón fueron capaces de mantener a raya a los europeos en el Mar de la China porque conocían muy bien las “reglas del juego”. En 1644, la dinastía Ming sería reemplazada por grupos manchúes que fundaron la dinastía Qing y gobernarían hasta la abdicación del último emperador Puyi en 1912. Los manchúes Yuan no conseguirían recuperar la grandeza del pasado y de hecho, sus políticas no solo no consiguieron revertir los errores del pasado, sino que acumularon nuevos problemas que junto con la irrupción europea en el Índico, terminaron condenando a la última dinastía imperial Quing, en la última de la larga historia de China.

Los europeos se instalan en el Índico

Tras la conquista de Malaca, los portugueses se internaron en el mar de la China meridional, hoy protagonista de grandes dispuestos entre potencias. Tras agrias discusiones, los chinos siempre reacios a la influencia extranjera, aceptaron que los portugueses se establecieran y consiguieran derechos de comercio en Guangdong (Cantón). Más tarde, obtendrían una concesión territorial aún más importante como fue el acceso a Macao, en el extremo meridional de China desde donde comerciarían también con los japoneses, obteniendo grandes ganancias debido a la prohibición que estaba en vigor de comercio entre China y Japón. A pesar de la situación extremadamente favorable para los portugueses (gracias fundamentalmente a la ya por entonces debilidad china), estos no consiguieron ni mucho menos controlar una parte significativa del Índico y el comercio de especias, que era su objetivo final, a pesar de que utilizaron el “comercio armado” como nunca se había hecho en la región.

Pero llegaban nuevos tiempo y poco a poco, holandeses y británicos fueron reduciendo la presencia e influencia portuguesa gracias a dos instrumentos de enorme poder como fueron las compañías comerciales marítimas de ambos países, la VOC primero y la EIC más tarde. Estas empresas tenían un poder tal que para defender sus intereses si estos se veían amenazados o si veían una oportunidad de hacerse con un determinado mercado o un puerto franco, podían recurrir sin ningún escrúpulo al poder militar de sus respectivos Estados que con el tiempo, privatizaron teniendo a su disposición ejércitos privados con los que actuar allá donde el Estado o bien no le interesaba o no podía alcanzar en un momento determinado. Esto es lo que hizo primero, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC), creada en 1602 y a la que se le otorgaron “prácticamente los poderes de un Estado entre ellos el derecho a hacer la guerra ya negociar tratados” [18] y más tarde la EIC o Compañía Británica de las Indias Orientales obtendría esos mismos poderes e incluso llegaría a rivalizar con el poder de la Corona.

A la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) se le otorgaron “prácticamente los poderes de un Estado entre ellos el derecho a hacer la guerra ya negociar tratados” y más tarde la EIC o Compañía Británica de las Indias Orientales obtendría esos mismos poderes e incluso llegaría a rivalizar con el poder de la Corona.

La VOC disfrutaba de una autonomía muy alta respecto del poder político de la metrópoli y esto era debido a que “la VOC y el Estado eran lo mismo” [19] y el propio Estado era controlado fundamentalmente por mercaderes y financieros holandeses. “La VOC integraba las funciones de una potencia soberana con las funciones de una sociedad comercial. Las decisiones políticas y las decisiones de negocio se tomaban dentro de la misma jerarquía de directores y funcionarios de la empresa y al fracaso el éxito siempre se metía en última instancia en términos de beneficio”. [20]

La formación y el modelo de compañía comercial – militar de la Compañía de las Indias Orientales Holandesas, sería imitada poco después por Gran Bretaña gracias a los beneficios obtenidos por las incursiones de Francis Drake, a sueldo de la reina, un hecho que se “puede considerar con justicia como la fuente y el origen de las inversiones extranjeras británicas”, ya que el botín de Drake permitió a Isabel I, pagar “la totalidad de su deuda externa, e invirtió parte del saldo restante en la Compañía de Levante; en gran parte con los beneficios de la Compañía de Levante se formó la Compañía de las Indias Orientales, cuyos beneficios constituyeron la base principal de las relaciones exteriores de Inglaterra” como indicó John Maynard Keynes en su obra “A Treaty of Monye, The Applied Theory of Money”. [21] [E]

Conquistando mercados a cañonazos. Las honorables compañías de las indias orientales

A principios del siglo XVII, ingleses y holandeses formaron un “complejo comercial – militar” que fue la base de las futuras conquistas en oriente, territorios que darían aún mas riquezas de las que había proporcionado (y proporcionaría) América. A partir de 1600, “el Estado inglés desarrollo todo una serie de guerras para conquistar mercados de una forma diferente a las antiguas incursiones de pillaje de los piratas isabelinos”, según describe aquel periodo Christopher Hill [22]. La Compañía Británica de las Indias Orientales quedo establecida en ese mismo año de 1600, una carta de fundación que se ampliara en 1609 por un período indefinido, concediendo a la “Honorable Compañía” un monopolio sobre el comercio con Oriente bajo la autoridad de la monarquía inglesa, una monarquía que pronto se vio superada por el poder de aquella. Tras una serie de conflictos brutales en las que los europeos se valían de los nativos en su propio interés en su particular divide y vencerás, en 1622, Gran Bretaña expulsó a los portugueses del estrecho de Ormuz, la puerta de entrada a la India, un acontecimiento clave en el devenir del imperio británico en el indico.

En 1622, Gran Bretaña expulsó a los portugueses del estrecho de Ormuz, la puerta de entrada a la India, un acontecimiento clave en el devenir del imperio británico en el indico.

Tras la expulsión de los portugueses de Ormuz, el objetivo de Gran Bretaña durante el periodo de las guerras anglo-holandesas (1652 – 1634) no era otro que el de “restringir o destruir el comercio y la navegación holandesa y hacerse con el control sobre el lucrativo comercio de esclavos”. [23], y es que, “el comercio no se puede mantener sin la guerra ni la guerra sin el comercio”, como escribió uno de los pioneros conquistadores holandeses de las Indias Orientales. Desde la primera mitad del siglo XVII, Inglaterra comenzó a tener la suficientemente capacidad militar en el mar como para imponer sus leyes de navegación (1651 – 1666) cerrando así la propia navegación y el comercio a sus colonias por parte de mercaderes extranjeros creando un “monopolio del comercio de su propio país” (importaciones) apoyado en algunas ocasiones en “prohibiciones absolutas o fuertes gravámenes”. [24]

El principal objetivo de estas compañías de comercio – armado, no era tanto la conquista en sí mismo, sino desarrollar un plan “para fomentar las exportaciones, limitar las importaciones y en general dedicarse a las políticas proteccionistas de sustitución de importaciones que han allanado el camino para el despegue industrial”. [25].

Siglo XVII y XVIII. Gran Bretaña, de potencia comercial – militar a superpotencia

Varios acontecimientos se suceden en un periodo relativamente corto de tres décadas, acontecimientos que determinaron en buena manera que el imperio británico se convirtiera en la potencia hegemónica que fue hasta la Primera Guerra Mundial. En primer lugar, la conquista de Bengala Occidental (conocida entonces como Plassey o Plasai, hoy Palashi) por la Compañía de las Indias Orientales británica en 1757, consolido la presencia británica en la India. Segundo, la victoria británica sobre los franceses en la guerra franco – india / guerra de los 7 años (1760 – 1763, que excluyó a los franceses del Nuevo Mundo y de Asia). Y tercero, aunque pudiera parecer contraproducente, la derrota frente a los revolucionarios americanos en 1783, la cual forzó al imperio británico a centrar toda su atención en Asia y en especial en la India, la cual quedaría incorporada al imperio convirtiéndose en su colonia más importante y su principal base desde donde realizaría su asalto final y conquista de China.

El gobierno inglés “estaba preparado para subordinar toda la política exterior a sus fines económicos sus objetivos militares eran comerciales” y esa política exterior se encontraba “conformada” por la presión ejercida por los fabricantes.

A pesar de que los británicos habían conseguido un enorme logro con la mecanizacion de la industria textil y con esta, la posibilidad de producir grandes cantidades de textiles de algodón, el imperio británico no encontraba la forma de vender estos productos a los chinos. Como ya se ha indicado, los europeos que llegaron al Índico, no comprendieron o quisieron entender la forma de comerciar en esta región. Los productos europeos no tenían gran acogida o no despertaban especial interés, salvo la lana y las armas de fuego. [26]. En este sentido, Eric Hobsbawn recuerda como en torno al año 1700, el gobierno inglés “estaba preparado para subordinar toda la política exterior a sus fines económicos sus objetivos militares eran comerciales” y esa política exterior se encontraba “conformada” por la presión ejercida por los fabricantes. [27]

Gran Bretaña, China y el círculo vicioso del té y la plata

Un producto que evidenciaba la necesidad de conquista y de tener una posición dominante para los ingleses, era el comercio del té. Antes del siglo XVIII, el té era un producto minoritario en Inglaterra. Pronto los británicos empezaron a consumirlo en enormes cantidades lo que dejaba cada año un déficit comercial muy favorable a China, un producto para el cual, los ingleses no encontraban sustituto tanto en lo que a producción se refiere como en el tipo de pago que aceptaban solo los chinos, la plata.

Lo único que demandaban los chinos, y en grandes cantidades, era plata. La plata se utilizaba como moneda en China como elemento de estabilización de su economía y los ingleses tenían, precisamente a su disposición, grandes cantidades de plata procedentes del Nuevo Mundo. La plata era uno de los elementos centrales de las disposiciones de la Paz de Utrecht de 1713, tratado que otorgó a Inglaterra el “asiento de negros”, es decir el derecho a proporcionar esclavos a las colonias españolas del Nuevo Mundo a cambio de plata. Esa plata se utilizaría masivamente para comprar a los chinos miles de toneladas de té. De esta forma, la plata comenzó a fluir hacia China a tal escala que “aproximadamente tres cuartas partes de la producción de plata del Nuevo Mundo durante tres siglos de 1500 a 1800 acabaron en China”. [28] mientras que a principios del siglo XVIII, el comercio desarrollado por la Compañía de las Indias Orientales británica, representaban “más de la mitad del comercio de la nación”. [29].

La plata era uno de los elementos centrales de las disposiciones de la Paz de Utrecht de 1713, tratado que otorgó a Inglaterra el “asiento de negros”, es decir el derecho a proporcionar esclavos a las colonias españolas del Nuevo Mundo a cambio de plata.

China demandaba grandes cantidad de plata de forma regular para mantener la estabilidad de su economía. Los chinos valoraban mucho la plata, sin embargo, ocurría lo contrario en America. La explotación de la plata que hicieron los españoles fue tal, que el precio de la misma en América era extremadamente bajo. La plata se enviaba a España y salía rápidamente del país con destino a los “mercaderes de armas holandeses y financieros ingleses e italianos quienes luego utilizaban su reserva su nueva riqueza para financiar misiones comerciales a China y el Océano Indico. Los españoles carecían en cualquier caso de acceso directo a Asia pues esas rutas estaban en manos de los portugueses los holandeses los ingleses y los franceses al menos hasta 1571 cuando los españoles tomaron Manila en las Filipinas establecieron allí una colonia y enviaron galeones cargados de plata directamente de Acapulco Manila”. 8 millones de indios americanos murieron en las minas de Potosí y otras repartidas por todo el territorio que ocuparon los españoles para extraer la plata, la cual permitió a China continuar siendo hasta el siglo XIX y a pesar de su perdida de poder y decadencia, en el motor que impulsaba buena parte de la economía mundial en los inicios de la Edad Moderna. [30]

Los británicos se hicieron literalmente adictos al té, primero las clases altas y más tarde las clases mas desfavorecidas. En 1760, Inglaterra importaba no menos de 2 millones de kilos de té y 40 años después, en 1800 alentado por el crecimiento de las fábricas textiles, las importaciones alcanzadon más de 9 millones de kilos. Algunos autores hablan de una cantidad que podría doblar la indicada, si se tiene en cuenta también el contrabando. En torno a 1800, los trabajadores de la industrial textil y los mineros del carbón gastaban un 5% de sus ingresos en te, un 10% en total si se añade el consumo de azúcar. [31]

La destrucción de India y Bengala Oriental

Entre los siglos XVI y XVIII, Asia era una de las economías más prósperas y productivas del mundo. En el siglo XVI, China manufacturaba bienes de una calidad y un coste que no tenían competencia. Era tal la superioridad de los bienes chinos que “pronto acabaron con el dominio que sobre los mercados ejercían los intereses comerciales de España”. Prueba de ello es como en 1594, el virrey español de Perú se quejaba en los siguientes términos: “las mercancías chinas son tan baratas y las españolas tan caras que me parece imposible recortar ese comercio hasta el punto de que en este reino se deje de consumir productos chinos ya que un hombre puede vestir a su mujer con sedas chinas por 200 reales 25 pesos, mientras que no podría proporcionarle vestidos con setas españolas por 200 pesos”. [32]. En Francia, un mercader de París, ofreció 500 libras a quien “le quitara la ropa en la calle, a cualquier mujer que llevara tejidos indios”. [33]

Jawaharlal Nehru, uno de los padres fundadores de la India, se refirió en cierta ocasión a la capacidad de las industrias locales indias recordando como “Los astilleros florecían, y uno de los buques insignia de un almirante inglés durante las guerras napoleónicas, había sido construido en la India por una empresa india“, pero al mismo tiempo recordaba recalcaba “un hecho importante y destacado, que aquellas partes de la India que más tiempo llevan bajo el dominio de Gran Bretaña, son hoy en día las más pobres. De hecho, se podría elaborar un gráfico que mostrara la estrecha relación entre la duración del dominio británico y el crecimiento progresivo de la pobreza“. [34]

Las Leyes del Parlamento de 1700 y 1720 a través de las cuales, declararon la guerra comercial a los textiles estampados de la India, Persia y China, prohibiendo su importación.

En el siglo XIX, solo la India cargaba con más de dos quintas partes del déficit comercial de Gran Bretaña y utilizaba a esta además como un mercado para colocar la producción industrial británica y como un centro de reclutamiento de tropas para las guerras imperiales y como veremos más adelante, el opio que se empezó a cultivar masivamente en la India y que “constituía el artículo esencial para su comercio con China“. [35]. Para imponer sus productos, los británicos tuvieron que implementar medidas drásticas de forma que el libre comercio inglés preconizado por Adam Smith y David Ricardo “funcionara” en Asia. Todo comenzó con las Leyes del Parlamento de 1700 y 1720 a través de las cuales, declararon la guerra comercial a los textiles estampados de la India, Persia y China, prohibiendo su importación. Más tarde, los impuestos británicos a los textiles indios aumentaron hasta cotas insoportables, momento en que los textiles británicos de calidad claramente inferior, comenzaron a importarse en masa por primera vez. Y voila, ya tenemos libre mercado en versión británica.

India y Bengala Oriental. Las joyas del imperio británico

Bengala era una de las joyas de Asia antes de ser conquistada por los británicos. Manufacturaba un algodón de una calidad extraordinaria, hoy completamente extinto. El mercader inglés William Bolt, hizo una descripción muy gráfica en 1772 sobre cómo los ingleses impusieron su libre comercio tras la conquista británica. Haciendo uso de “todas las vilezas imaginables, adquirieron los textiles a los tejedores por una fracción de su valor. Innumerables son los métodos para oprimir a los pobres tejedores tales como la imposición de multas el encarcelamiento los azotes la exigencia de fianzas etcétera la opresión y los monopolios” que imponía la Compañía y que provocaron el “declive del comercio, la disminución de los ingresos y la actual situación ruinosa de los negocios en Bengala”.

Este panorama de un territorio conquistado mas avanzando que su propia metrópoli, fue completamente desmantelado y llevado a la ruina como el propio Adam Smith reconoció.

Robert Clive, uno de los personajes más relevantes del sistema colonial británico en la India, describió el centro textil de Dacca como “tan amplio, populoso y rico como la ciudad de Londres. Había grandes áreas de cultivo que producían un algodón extraordinariamente fino. Tenían un sistema manufacturero avanzado para la época. Una firma india tejió una de las banderas del buque insignia de un almirante inglés durante las guerras napoleónicas”. Este panorama de un territorio conquistado mas avanzando que su propia metrópoli, fue completamente desmantelado y llevado a la ruina como el propio Adam Smith reconocía 4 años más tarde de que Bolt escribiera su experiencia, describiendo en aquel momento a Bengala como “un país fértil” donde “300.000 o 400.000 personas mueren de hambre cada año” [F]. Esta mortandad tuvo su origen cuando los dirigentes de la “Honorable Compañía” se dieron cuenta que podrían obtener beneficios aún mayores utilizando los campos donde se sembraba arroz y cereales para el cultivo de opio y amapola. Smith reconocía también como el estado miserable de Bengala, “y de algunos otros asentamientos británicos” era responsabilidad de las políticas de la “empresa mercantil que oprime y domina en las Indias Orientales.”. [36]. Estás eran solo algunas de las consecuencias de las políticas que la Compañía de las Indias Orientales británica (EIC) estableció en Bengala y la india, reglamentaciones que incluían un control absoluto sobre el comercio del arroz, convirtiendo la escasez en hambruna de una forma sin precedentes y para nada casual.

Conquistando nuevos mercados (y destruyendo naciones)

Ya se ha indicado como los mercaderes guerreros ingleses, veían con gran preocupación como los tejidos de algodón que se producían en la India, eran muy superiores tanto en calidad como en precio a cualquiera de los manufacturados en Europa. Los ingleses al principio, importaron grandes cantidades de textiles indios pero esta situación condujo a un gran temor en Inglaterra, donde los industriales textiles veían como su negocio peligraba. Exigieron a su gobierno tomar medidas drásticas que incluían el embargo de la importación de algodón indio y grabar fuertemente las importaciones. Llegado el momento, los británicos se embarcarían en un vasto programa para desmantelar las industrias textiles y todas aquellas con las que no podían competir.

Los británicos se embarcarían en un vasto programa para desmantelar las industrias textiles y todas aquellas con las que no podían competir.

En este sentido, el historiador francés Pierre Meile en su “Historia de la India”, hizo una descripción de como el artesanado indio y bengalí fue desmantelado en los siguientes términos. “La destrucción del artesanado hindú, comenzada con los malos tratos a los tejedores, y la bajada compulsiva de precios por la competencia de las fábricas de Manchester. Los inventores habían trabajado febrilmente para imitar los diversos tejidos índicos, sobre todo los estampados (tela de Jouy) y en esos años cruciales del final del siglo XVIII, los procedimientos mecánicos estuvieron a punto en Manchester; desde entonces, gracias al vapor, comenzó la producción a gran escala. El deseo de liberarse de las importaciones de la India, contra las cuales no bastaba el proteccionismo, había estimulado los comienzos del maquinismo”. Y la destrucción tuvo éxito. Dacca, conocido como el Manchester de la India, pasó “de ser una población floreciente a convertirse en otra, muy pobre y pequeña” explicaba en 1840 Charles Trevelyan. La población descendió considerablemente, pasando de 150.000 personas a 30.000 en un periodo de tiempo muy corto. [37]

A finales del siglo XVIII, el Estado inglés se había terminado de consolidar gracias a estas políticas y comenzó un nuevo periodo de “guerras para conquistar mercados”, guerras que en la India adoptaron desde la llegada de los británicos, la forma de “un deporte”, mientras que “en Europa era en una ciencia” [38]. Durante la primera mitad del siglo XIX, los ingleses llevarían aún más lejos sus políticas imperialistas unidas al comercio armado, diplomacia de cañoneras y en definitiva, conquista de mercados mediante la guerra y todo tipo de intrigas, valiéndose por el camino de tribus y jefes locales en las que se avivaba o se creaban conflictos políticos, étnicos y religiosos para facilitar su conquista. Todo ello fue en parte posible, gracias a una “una dilatada tradición europea de unión de la guerra y el comercio” que llevó al “crecimiento del Estado europeo como empresa militar”, produciendo “la figura quintaesencial europea del mercader guerrero”. [39]

Consecuencias del ‘asentamiento permanente’ británico en la India

La presencia británica en la India y las políticas llevadas a cabo, se llegó a conocer por las autoridades como ‘Asentamiento Permanente’. A él, sus métodos y las consecuencias derivadas de la colonización imperial, se han referido varios autores de prestigio. Entre las conclusiones a las que llegó una comisión investigadora británica en 1832, encontramos que como el Asentamiento Permanente fue “creado con gran cuidado y ha sometido, como hemos sabido con pesar, a la práctica totalidad de las clases bajas a una opresión lamentable“. El propio director de la Compañía de las Indias orientales declaró en 1835 como “la miseria prácticamente no tiene igual en la historia del comercio. Los huesos de los tejedores de algodón blanquean las llanuras de la India. El ‘Asentamiento Permanente’ aunque un fracaso en muchos otros aspectos y en los puntos esenciales más importantes, tiene la gran ventaja, por lo menos, de haber creado un amplio sector de terratenientes ricos con profundos intereses en la continuidad del Dominio Británico y que ostentan el mando total sobre la masa popular“, declaró el Gobernador General de la India, Lord Bentinck. [40]. Este sería el sistema por el que Gran Bretaña gobernaría durante más de 3 siglos la India y Bengala, un sistema conocido como el Raj británico (1858 y 1947.).

El ‘Asentamiento Permanente’ fue “creado con gran cuidado y ha sometido, como hemos sabido con pesar, a la práctica totalidad de las clases bajas a una opresión lamentable“. [Comisión investigadora británica, 1832]

Tras la destrucción de su industria local, Bengala fue reconvertida en un país agrícola cuyos productos se destinaría a la exportación mientras que se vería obligada a importar, haciéndola así completamente dependiente de la metrópoli. Bengala comenzó así produciendo índigo, más tarde yute y finalmente opio el “oro negro” de la época. La producción de los dos primeros representaba más de la mitad del total mundial, una verdadera máquina de productos agrícolas y de riquezas. A pesar de todo, los británicos nunca construyeron una sola fábrica o infraestructuras para la población local.

La desindustrialización de la India y cómo el “libre – mercado” inglés la condenó al subdesarrollo

A pesar de que los productos textiles indios tenían una calidad sin igual y una fama mundial (africanos y europeos e incluso esclavos americanos vestían tejidos indios), los ingleses llevaron a cabo unas políticas muy claras encaminadas al desmantelamiento de las industrias locales y a la reconversión de artesanos, tejedores y otros oficios profesionales, en campesinos pobres con una situación de servidumbre a los terratenientes ingleses o los colaboradores locales de estos. Aunque el proceso se había puesto en marcha décadas atrás, los inicios del siglo XIX fueron reveladores en este sentido, ya que la tendencia de reducción de las exportaciones de textiles indios y la importación de británicos, continuó aumentando considerablemente entre 1800 y 1810, y en 1820. Millones de tejedores indios perdieron sus talleres y sus propias casas. El proceso no se detuvo y “en 1833, el proceso de desindustrialización de Bengala había llegado bastante lejos. India había perdido un gran arte y los artesanos habían perdido su empleo”. [41]

India y Bengala antes de la llegada de los británicos, era un territorio muy desarrollado, más avanzado en determinados aspectos a las naciones europeas. Paso de tener una de las industrias textiles mas importantes de su época, a convertirse en un país agrícola que ahora solo producía alimentos y té para el mercado inglés, exportando también algodón en rama, primero a China y más tarde a Inglaterra. La Compañía Británica de las Indias Orientales (EIC) mantuvo la recaudación de impuestos basados en dinero, no en arroz o algodón, lo que obligó a los indios a buscar alternativas a corto plazo pero que a largo plazo, resultaron catastróficas. [42]

En 1826, Horace Wilson reconocía también en su obra ‘History of British India’, como de no haberse destruido la industrial textil india, “las fábricas de Paisley y Manchester habrían tenido que cerrarse desde el mismo momento de su creación, y difícilmente podrían haberse vuelto a activar, incluso por medio del vapor. Se crearon gracias al sacrificio de los fabricantes indios“.

Como se ha apuntado anteriormente, los textiles británicos al no poder competir con los textiles indios, comenzaron a ser protegidos para evitar su caída por la propia ley del mercado que sus economistas no respetaban. El desarrollo industrial indio no solo “no era inferior al de las naciones europeas más avanzadas” según las conclusiones de la Real Comisión Industrial Británica de 1916-1918 sino que cuando llegaron los mercaderes europeos, “podría ser incluso que las industrias de la India estuvieran mucho más avanzadas que las de Occidente hasta la llegada de la revolución industrial“, tal y como lo describió Frederick Clairmonte citando estudios británicos.

En 1826, Horace Wilson reconocía también en su obra ‘History of British India’, como de no haberse destruido la industrial textil india, “las fábricas de Paisley y Manchester habrían tenido que cerrarse desde el mismo momento de su creación, y difícilmente podrían haberse vuelto a activar, incluso por medio del vapor. Se crearon gracias al sacrificio de los fabricantes indios“. También el historiador económico J.H. Clapham describió como “este acto restrictivo proporcionó un estímulo importante, y podríamos añadir que útil, a la estampación textil en Gran Bretaña“. [43]

No solo los textiles, muchas industrias fueron obligadas a “readaptarse” durante el dominio británico, incluyendo “la construcción de buques, la metalurgia, la industria del vidrio, el papel, y muchos oficios“, convirtiendo a la India en “una colonia agrícola de la Inglaterra industrial“. Mientras Europa se urbanizaba, la India se ruralizaba. La proporción de la población que dependía de la agricultura, aumentó de forma imparable siendo esta “la causa real, fundamental de la espantosa pobreza del pueblo indio“, escribió Nehru. Un historiador británico advirtió en un Comité Parlamentario de Investigación como “la India es un país tan industrial como agrícola; y quien intentara convertirlo en un país agrícola intentaría rebajarlo de nivel dentro de la escala de la civilización”. [44]

Mientras Europa se urbanizaba, la India se ruralizaba. La proporción de la población que dependía de la agricultura, aumentó de forma imparable.

De esta forma, el proceso de ruralización de India continuo hasta convertir a la región en lo que se conoce como un país “tercermundista” (aunque el término tenga un origen y un significado bien diferente), esto es, un país que produce materias primas para la exportación y al mismo tiempo, importa bienes fabricados en la metrópoli, teniendo esta un mercado donde colocar sus productos sin competencia alguna y sin tener que preocuparse por competir con otros productos. A mediados del siglo XIX, la India era receptora de entre un 25% y 35% de las exportaciones británicas. [45]. Como escribe Robert Marks, “fue un proceso planeado por Gran Bretaña, especialmente después de que el monopolio de la EIC sobre el comercio en Asia fuera abolido en favor de los principios del libre mercado, defendidos originariamente por Adam Smith en 1776 en su célebre obra ‘La riqueza de las naciones’. En combinación con el concepto de ‘ventaja competitiva’ que debemos a David Ricardo, los principios de libre mercado y mínima intervención del gobierno en la economía, se utilizaron con el propósito de transformar India en un productor de alimentos y materias primas para la exportación”.

El camino hacia China, la gran joya de Asia

La dinastía Ming que de la mano del emperador Yongle y Zheng He casi conquistan el mundo mediante el comercio y la diplomacia, terminó abruptamente cuando la capital del imperio, Pekín, cayó en 1644 tras un levantamiento popular. Inmediatamente se estableció una nueva pero efímera dinastía, la Shun, que sería la última dinastía en China gobernada por la etnia mayoritaria del país, los ‘han’. A la dinastía Shun le seguiría la dinastía Qing, de origen manchú, también conocidos como ‘yurchen’ y cuyos orígenes como pueblo nómada se sitúan en el noroeste de Asia. Los manchúes protagonizarían la decadencia del imperio hasta la abdicación de en 1912 del último emperador chino, Xuantong. La inestabilidad que vivió China en este periodo, favoreció considerablemente los avances de los europeos y en especial, los avances del imperio británico, que no se detendrían ante nada ni nadie para hacerse en esta ocasión con las riquezas del Imperio Celestial.

El mismo año en que los ingleses derrotaban a los franceses en la Guerra de los 7 Años (1760) y consolidaban su imperio en todo el mundo, China restringía todo su comercio exterior, especialmente el que mantenían con los británicos desde el único puerto destinado al efecto en el sur de China, el puerto de Guangdong en Cantón. Los chinos comenzaban a darse cuenta de cuales eran las “reglas del juego” de británicos y los holandeses, cuyas Compañías de las Indias Orientales comenzaban a tener un enorme poder capaz de provocar una guerra con el fin de imponer sus intereses. No obstante, China por entonces continuaba siendo un poderoso Estado y durante los 80 años siguientes, el conocido como sistema de Guangdong establecido por los propios gobernantes chinos, continuó regulando de forma estricta el comercio entre China e Inglaterra sin permitir la entrada libre a los europeos, sus productos y religiones.

MacCartney regresó a Inglaterra llevando consigo un mensaje del emperador Quianlong al rey Jorge III: “Nuestro Imperio Celestial posee de todo en prolífica abundancia y no carece de ningún producto dentro de sus fronteras”.

Los ingleses estaban desesperados por cambiar este sistema que protegía al Imperio Celestial de las nuevas ideas que llegaran al país, algo que no sin razón, era uno de los mayores temores de los gobernantes chinos. Las “riquezas más allá de lo que es capaz de imaginar la avaricia” [46] amasadas por el imperio británico gracias a su “libre comercio”, generaron un capital tal que permitió llevar el comercio armado un peldaño más arriba en la escalada por el control del comercio mundial. Y el comercio mundial naturalmente pasaba por controlar China. Los medios militares y las presiones lobbiyistas de los mercaderes guerreros mas destacados dentro de las “Honorables Compañía”, fueron claves para la irrupción definitiva de los ingleses en China.

Los británicos enviaron a China en 1793 a George MacCartney, un diplomático y estadista de gran reputación para intentar establecer relaciones diplomáticas mas estrechas y de paso, conseguir mayores derechos de acceso a los mercados chinos y a sus puertos. A pesar de todos los intentos, MacCartney regresó a Inglaterra llevando consigo un mensaje del emperador Quianlong al rey Jorge III: “Nuestro Imperio Celestial posee de todo en prolífica abundancia y no carece de ningún producto dentro de sus fronteras”. [47]. Los ingleses no se darían por vencidos y continuarían insistiendo en abrir China al libre mercado. Tan obsesionados estaban en esta política exterior que esta “fue la iniciativa diplomática más elaborada y más costosa que jamás emprendió un gobierno británico”, según lo describió John Keay en su obra “Historia de la Compañía de las Indias Orientales”. [48]

A pesar de su poderío industrial, los ingleses todavía no se encontraban en una situación de superioridad tecnológica y material respecto de China para ir más allá en sus intentos por establecerse y dominar el mercado chino. Esta situación cambiaría radicalmente a finales del siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con la guerra de independencia estadounidense (1775 – 1783) y la pérdida de las colonias americanas por Gran Bretaña, una perdida que hizo que esta centrara totalmente su atención sobre la India y China, en definitiva sobre Asia.

Los comienzos de la conquista del mercado chino

Después del saqueo al que se sometió a la India y Bengala y tras “amasar enormes fortunas y riquezas más allá de lo que es capaz de soñar la avaricia”. [49], los británicos comenzaron a centrarse en China. Era sin duda el premio gordo, la joya de la corona asiática aunque o no sería tan sencillo conquistar y someter de la misma forma a la civilización mas antigua de la Historia. Inglaterra tenía un problema importante con China derivado del comercio del té y del pago en plata que exigían los chinos. Mientras que el consumo de té en Inglaterra no había parado de crecer, la capacidad de los ingleses para mantener los pagos en plata procedente de América, se tornó cada vez difícil debido en gran parte al triunfo de la Revolución Americana.

Inglaterra tenía un problema importante con China derivado del comercio del té y del pago en plata que exigían los chinos, un hecho que estaba mermando el poder del imperio.

Por otro lado, destacadas figuras del comercio inglés mantenían serías dudas respecto a seguir transfiriendo grandes cantidades de plata a China, un hecho que estaba mermando el poder del imperio. Con la vista puesta en encontrar un sustituto a la plata para los pagos al té, los británicos intentaron colocar todo tipo de productos a los chinos como pago, desde pianos a relojes así como tejidos de lana. Ninguno de estos productos despertaba el interés de los comerciantes chinos al igual que la lana ya que como los indios en su momento, China poseía una avanzada industria textil y estaba bien servida y superaba con creces a la industria británica. A finales del siglo XVIII, a parte de plata, los chinos solo aceptaban algodón en rama procedente de la India. Con todo, la lana india no era un sustituto para la plata, la cual continuó utilizándose hasta que la situación empezó a volverse insostenible para Inglaterra. Entonces, los colonos británicos de la India encontraron una solución que podría calificarse de maquiávelica, un sistema para garantizar grandes pagos que permitieran realizar las transacciones sin utilizar plata y al mismo tiempo, introducir un caballo de Troya en el Imperio Celestial. Ese producto no era otro que el opio.

El opio entra a escena

Desde tiempos ancestrales, en China se utilizaba el opio con fines medicinales. Existía un pequeño mercado interno pero su producción y consumo tradicionalmente estaba muy controlado por las autoridades imperiales. Los británicos no solo conquistarían el mercado interno del opio en China, sino que crearían un monopolio gigantesco que terminarían formando la mayor red de narcotráfico de la Historia. Se han realizado cálculos que establecen en 40 millones los adictos chinos (un 10% de la población) que provocó el comercio de opio, una epidemia de droga que durante el siglo XIX, estimuló la actividad económica mundial, una actividad cuya base principal en el puerto de Hong Kong, recibía anualmente unos cincuenta mil cofres de opio, unos tres millones de kilos.

Hacia 1773, el gobernador general británico de la India se había hecho con el control total del cultivo de opio en Bengala. Se implementaron una serie de medidas para aumentar la producción de opio de forma drástica, mientras al mismo tiempo se empezaba a introducir el producto en China a precios muy bajos. Aunque era un producto muy codiciado en China por sus propiedades para tratar enfermedades, los británicos querían venderlo y promocionarlo para ser fumado.

No obstante, las autoridades chinas ya habían prohibido fumarlo y eran plenamente conscientes de los problemas que implicaba que una droga tan adictiva como el opio, se extendiera por el Imperio Celestial. A pesar de la prohibición, los británicos no se dieron por aludidos y comenzaron distribuyendo pipas gratuitas y a vender opio a precios muy por debajo del de mercado. La bajada de precios surtió el efecto deseado y para 1815, las ventas comenzaron a dispararse repitiéndose el mismo efecto en 1830. El opio entraba a raudales procedente de varias regiones de la India y Bengala gracias a la Compañía de las Indias Orientales (EIC) y su demanda continuaría aumentando, lo que llevó al gobierno británico a abolir en 1834 el monopolio que la EIC detentaba en Asia. Las noticias sobre las fortunas que se estaban creando con el comercio del opio corrieron como la pólvora. En Estados Unidos, la compañía Russell fue una de las pioneras en sumarse al comercio y comenzó a producir y transportar su opio desde Turquía.

Los británicos no solo conquistarían el mercado interno del opio en China, sino que crearían un monopolio gigantesco que terminarían formando la mayor red de narcotráfico de la Historia. Se han realizado cálculos que establecen en 40 millones los adictos chinos (un 10% de la población) que provocó el comercio de opio.

Las grandes cantidades de opio introducidas en China pronto comenzaron a causar verdaderos estragos y a ser un grave problema, cuyos efectos sistémicos sobre la economía y la sociedad empezaron a provocar un gran temor entre las autoridades y los funcionarios imperiales. Más de 100.000 adictos fueron contabilizados solo en la ciudad de Suzhou y cientos de miles más en otras ciudades portuarias como Guangdong.

El muy puritano John Quincy Adams, uno de los padres fundadores de EEUU, denunció vehemente la negativa de China de aceptar el opio como una violación del principio cristiano de “amar al prójimo“.

Las autoridades estadounidense se propusieron conseguir las mismas o similares concesiones que Gran Bretaña había conseguido de China utilizando también los pretextos económicos del libre comercio así como a otro principios que los “revolucionarios” americanos no se aplicaban a sí mismos. El muy puritano John Quincy Adams, uno de los padres fundadores de EEUU, denunció vehemente la negativa de China de aceptar el opio como una violación del principio cristiano de “amar al prójimo” y “un enorme ultraje para los derechos de la naturaleza humana, y para los principios mas elementales de los derechos de las naciones“. Muchos misioneros cristianos que llegaban a China tampoco veían nada malo en el comercio del opio siendo calificado en alguna ocasión como un “grandioso proyecto de la Providencia, que hace que la maldad de los hombres este subyugada a sus designios de misericordia hacia China, al penetrar a través de su muro de exclusión y poner al imperio en contacto más inmediato con las naciones occidentales y cristianas”. [50]

Gran Bretaña, el primer país en desarrollar la mayor red de tráfico de drogas de la historia

Como ya se indicado, los británicos introdujeron cambios radicales sobre los cambios extremos ya introducidos en materia agrícola en la India y Bengala. Decidieron centrar la producción agrícola en el opio una vez que se dieron cuenta que este era un producto barato de producir, fácil de vender en China y que al mismo tiempo, permitía evitar realizar pagos en plata. La tendencia cambio dramáticamente cuando los chinos se vieron obligados a pagar en plata los cargamentos de opio que llegaban en cofres de hasta 70 kilos cada uno. La plata comenzó entonces a fluir en sentido contrario, de los chinos a los británicos, alcanzando anualmente pagos por valor de 34 millones de onzas (una onza equivale casi a un kilo) en la década de 1830.

Los británicos decidieron centrar la producción agrícola en el opio una vez que se dieron cuenta que este era un producto barato de producir, fácil de vender en China y que al mismo tiempo, permitía evitar realizar pagos en plata.

El problema de drogadicción comenzó poco a poco a ser verdaderamente un problema de Estado y una tragedia. El opio destruía el funcionamiento normal y tradicional del tejido socio – económico de las ciudades mientras que las autoridades eran incapaces de reaccionar y se veían desbordadas ante la calamidad que se les presentaba. Se debatió entre las autoridades la legalización del opio para que el Estado pudiera regular su venta y distribución así como utilizar los ingresos para destinarlos a centros de tratamiento, un sistema que hoy se plantean muchos países y del que Holanda es pionera desde hace ya más de dos décadas. Los partidarios de la prohibición total, argüían que el opio era inmoral y que por lo tanto debía de cortarse radicalmente su comercio así como castigar a los comerciantes que traficaran con ella. Y así, en la década de 1830, los partidarios de la prohibición se impusieron.

Si yo fuera también que María lo vio pero no se trata del Opio ni de las vidas y bienes de unos pocos comerciantes si todas las naciones siguieran el ejemplo de China y rechazarán el libre mercado el Imperio Británico dejaría de existir en un año esta es la razón para usar la fuerza”. Reina Victoria

El emperador otorgó poderes especiales a Lin Hse Tsu, el equivalente de los hoy llamados “zares antidroga” y le encargó llevar a cabo las acciones necesarias para erradicar totalmente el opio de China. Lin Hse Tsu desolado por la inmoralidad con que actuaban los traficantes británicos y estadounidenses, envió una carta a la reina Victoria rogándole el control de la droga ante la epidemia que asolaba al Imperio Celestial. En la carta, Lin preguntándola a la reina Victoria si “permitiría la importación a su propio país de una sustancia tan venenosa” [51]. Algunos autores consideran que la carta [52] no llegó a enviarse o no llegó a su destinataria, que por otro lado, era muy consciente del problema social que provocaba el opio. No obstante, su pragmatismo sobre la necesidad del opio para el imperio británico, quedó recogido en la película dirigida por Jin Xie, ‘La guerra del opio’ cuando reconoció :“Si yo fuera Lin Hse Tsu, también quemaría el opio. Pero no se trata del Opio ni de las vidas y bienes de unos pocos comerciantes. Si todas las naciones siguieran el ejemplo de China y rechazarán el libre mercado, el Imperio Británico dejaría de existir en un año. Esta es la razón para usar la fuerza.” [53]

Y es que a principios del siglo XIX, los ingresos obtenidos por el comercio de opio a China eran solo superados por los ingresos de la productividad de las tierras “arrojando unos beneficios lo suficientemente elevados tanto para sofocar cualquier escrúpulo moral experimentado por los británicos, como para negar las prohibiciones que suelen invocar los chinos“. [54]. Lin Hse Tsu continúo aplicando todo tipo de medidas. En un momento clave de la historia de China, decidió retener a todos los extranjeros comerciantes de opio que se encontraban en una isla cerca de Guangzhou y les exigió la entrega de sus reservas de opio a cambio de permitirles salir de China si prometían no volver a traficar nunca más. Los comerciantes no tuvieron mas remedio que aceptar y en junio de 1839, Lin arrojó “veintiún mil cofres de opio en los canales de riego y, antes de abrirlos para que se los llevara el mar, rezó una plegaria pidiendo perdón a las criaturas del mar”. [55]

La guerra del opio (1839-1842), banco de pruebas para los nuevos buques militares de hierro

Pero los británicos no estaban dispuestos a respetar los acuerdos y se produjeron los primeros enfrentamientos entre fuerzas chinas y británicas cerca de la isla de Hong Kong. Los ingleses, como explicó la reina Victoria, habían descubierto un verdadero filón, el producto perfecto para llevar a su economía a la supremacía marítima mundial. Y así, viendo la propia dependencia que había creado el opio, el Parlamento inglés aprovechó la ocasión que se le presentó para presentarse como víctima y utilizar el bloqueo al opio como pretexto para enviar una fuerza expedicionaria a China.

En 1844, los británicos describieron en un informe como la guerra para abrir completamente China al opio fue además una “fenomenal oportunidad para comprobar las ventajas o desventajas de los navíos de hierro; además, los numerosos ríos que desembocan en la costa de China, hasta el momento mal conocidos y prácticamente nunca explorados y cartografiados, presentaban un campo de pruebas excepcional para ello”. [56]

 La 1º Guerra del Opio fue una “fenomenal oportunidad para comprobar las ventajas o desventajas de los navíos de hierro; además, los numerosos ríos que desembocan en la costa de China, hasta el momento mal conocidos y prácticamente nunca explorados y cartografiados, presentaban un campo de pruebas excepcional para ello”.

Los nuevos buques de guerra que los británicos ansiaban probar en China y que mas tarde dieron el nombre a la “diplomacia de cañoneras”, estaban representados por el Némesis , la primera lancha cañonera construida completamente con hierro y especialmente diseñada para combatir en los ríos de India y China. Uno de los aspectos mas chocantes del desarrollo de las cañoneras del tipo Némesis, es que esta “no fue puesta en servicio por la marina británica sino por una compañía privada, la Compañía de las Indias Orientales (EIC)”.

Las cañoneras tipo Némesis eran pequeños buques de guerra comparados con los tradicionales de madera y sin embargo su motor de vapor de ciento veinte caballos de potencia, le ofrecía una velocidad, potencia de fuego y maniobrabilidad que por entonces no tenía rival. Los buques tipo Némesis proporcionaran al mismo tiempo una plataforma marina militar sin igual a la Compañía de las Indias Orientales, la principal precursora del desarrollo de este tipo de buques pensados para desempeñar un tipo de conflicto no convencional o asimétrico como se utiliza en la actualidad.

La “honorable” Compañía siempre buscaba mejorar las prestaciones de sus buques fluviales con el objetivo de ampliar sus dominios coloniales, tanto en la India como en los territorios de Asia que estaban “maduros” para ser ocupados y explotados. Y como si del moderno complejo militar – industrial se tratara, a la EIC también le interesaba “demostrar la velocidad con la que podían transportar bienes, pasajeros y correo desde India bordeando el cabo de Buena Esperanza hasta llegar a Inglaterra. Y, finalmente, los dueños de la fundición querían demostrar ante el almirantazgo la viabilidad de sus buques de guerra de hierro a fin de asegurarse futuros contratos”. [57]

Fue tal la fiebre guerrera de Inglaterra con China que el buque Némesis , el primero de su tipo, se construyó en apenas tres meses desde la “declaración” de guerra del Parlamento, quedando desplegado en las costas de China en fecha tan temprana como finales de 1840. Pronto fue puesto a prueba quedando demostrada su capacidad de combate, destruyendo fácilmente casi cualquier cosa que se encontrara a su paso como explica el historiador militar Geoffrey Parker. Parker, en relación a los cañones del Némesis , recuerda como “lograron destruir, en un único día de febrero de 1841, nueve juncos de guerra, cinco fuertes, dos estaciones militares y una batería en sierra en el Rio de las Perlas“. [58]. Némesis también aportaba otras habilidades muy valiosas para los “comerciantes – guerreros” ingleses. Fue utilizado profusamente en operaciones de bloqueo de la vía que une el Yangtzé y el Gran Canal (vía principal por donde se transportaba la mayor parte del comercio fluvial entre el centro y norte de China) y también como arma “estratégica” al poder amenazar impunemente con la posibilidad de bombardear la capital imperial, Nanjing.

El tratado de Nanjing de 1842 o la injusta y desproporcionada paz de los vencedores

Los dirigentes chinos no tuvieron más remedio que pedir la paz, paz que dio también origen a un nuevo concepto, el de los “tratados desiguales” y este realmente lo fue. El tratado de Nanjing firmado en 1842 entre China y Gran Bretaña, dio vía libre a todo un siglo de agresión occidental, excesos y saqueos contra China. Los términos draconianos del tratado fueron extremadamente ominosos y humillaron el orgullo imperial chino hasta límites difíciles de imaginar. El Imperio Celestial se veía ahora completamente sometido a los dictados occidentales, así como carente totalmente de ejercer su propia soberanía sobre sus súbditos.

Los beneficios del comercio para los británicos fueron tan grandes, que provocaron un cambió radical y dramático en todo el sistema de comercio mundial, especialmente en el Indico.

Tras la firma del tratado, los británicos se establecieron en Shanghai y comenzaron a remontar el río Yangtsé desde Nanking. China se vio forzada a declarar el opio como “artículo de comercio legítimo”, pagó 21 millones de libras en plata en “compensaciones” y cedió un nuevo y mas importante puerto, el de Hong Kong, declarándolo “puerto libre” para el tráfico de drogas. Varios puertos más se abrieron al comercio del opio consolidando la posición de Gran Bretaña como la potencia marítima y militar hegemónica global de su tiempo tal y como lo describió Lord Palmerston, Primer Ministro del Reino Unido en dos ocasiones: “No hay duda que este acontecimiento, que conformará un hito en el progreso de la civilización de las razas humanas, concede las ventajas más importantes para los intereses comerciales de Inglaterra”. [59].
Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos obtuvieron también concesiones inimaginables durante los sesenta años siguientes.

Los beneficios del comercio para los británicos fueron tan grandes, que provocaron un cambió radical y dramático en todo el sistema de comercio mundial, especialmente en el Indico. Entre 1500 a 1800, los europeos se posicionaron en los mercados asiáticos. El problema que se le planteaba a Inglaterra entonces, era que los pagos en plata perjudicaban a su economía y favorecían a China, todo ello en el marco de un proceso mercantil triangular, por el cual la plata del Nuevo Mundo, pasaba por manos europeas para terminar más tarde en India y China. El cultivo del opio de forma masiva y la bajada de los precios, cambiaron este sistema de pagos invirtiéndose el flujo de la plata, la cual a partir de 1800 comenzó a fluir hacia manos británicas. Carl Trocki y otros historiadores coinciden en que sin el opio, “seguramente no habría existido un imperio británico”. En términos similares se refirió John Maynard Keynes sobre el botín obtenido por Francis Drake varios siglos antes. [60]

Los europeos lo quieren todo. La Segunda Guerra del opio (1858-1860)

Pese a la victoria sobre el paupérrimo ejército chino, los británicos querían más, mucho más. A pesar de la derrota china en la Primera Guerra del Opio (1839-1842), Gran Bretaña quería obtener mayores concesiones que iban mucho más allá de las aceptadas tras la firma del tratado de paz a pesar de que la nueva posesión colonial británica, Hong Kong, brindaba una base de operaciones perfecta.

Tras la Segunda Guerra del Opio (1858-1860), los británicos obligaron a los chinos a legalizar completamente el comercio directo del opio.

Tras la Segunda Guerra del Opio (1858-1860), los británicos obligaron a los chinos a legalizar completamente el comercio directo del opio. Esta ocasión, Gran Bretaña estuvo acompañada de Francia y ambas tomaron Pekín en 1860, saqueándola y quemando templos y edificios de enorme valor cultural. El emperador firmó el tratado de Tientsin permitiendo el acuartelamiento de tropas extranjeras en la capital, una afrenta de proporciones inimaginables en la época. El acuerdo además establecía la cesión completa de los puertos de Hong Kong y Macao a los británicos así como la apertura de otros 10 puertos, una situación, que en el caso de Hong Kong y Macao se mantuvo durante más de un siglo. De la Segunda Guerra del Opio, surgió el Shanghai Honk Kong Bank of Commerce o HSBC, banco creado por los británicos para administrar los enormes beneficios del tráfico mundial de opio.

Esta situación insostenible derivó en una feroz guerra civil que fue conocida como la rebelión Taiping (1850-1865). La rebelión Taiping fue protagonizada principalmente por campesinos empobrecidos y trabajadores desplazados. Estuvo muy cerca de terminar con la dinastía manchú que fue salvada gracias a la creación de ejércitos privados por los terratenientes chinos. El balance final de la guerra civil se ha calculado en más de 20 millones de chinos muertos. [61]

Las devastadoras consecuencias de la epidemia de opio

Las consecuencias del comercio del opio en China fueron calamitosas, una catástrofe que afectó a millones de familias chinas ya que, para un trabajador medio chino adicto, el coste de su adicción al opio, suponía el gasto de hasta dos terceras partes de su sueldo. Los precios del opio incluso alcanzaron mínimos inéditos en 1839, quedando al alcance de los obreros y campesinos más humildes.

Los primeros que se valieron del opio para debilitar y doblegar la soberanía de otros pueblos, fueron los holandadeses que lo consideraban “un medio útil para quebrantar la resistencia moral de los indonesios que se oponían a su sistema de hacienda, semiservil pero cada vez más rentable”. En 1750 los holandeses producían y exportaban más de 100 toneladas de opio desde Indonesia cada año

De las consecuencias socio – políticas que tuvo el opio en China, se podría extraer como conclusión que el opio fue utilizado a modo de caballo de Troya, un arma política cuyo objetivo era debilitar la soberanía china y su capacidad para oponerse en el medio – largo plazo a las políticas de libre – comercio del imperio británico. No obstante, los primeros que se valieron del opio para debilitar y doblegar la soberanía de otros pueblos, fueron los holandadeses que lo consideraban “un medio útil para quebrantar la resistencia moral de los indonesios que se oponían a su sistema de hacienda, semiservil pero cada vez más rentable”. [62]

Ya en 1659, el comercio del opio estaba equiparado en importancia al comercio de especias. 100 años después, en 1750 los holandeses producían y exportaban más de 100 toneladas de opio desde Indonesia cada año. Como ya se ha visto, quienes llevaron el nivel de producción a cotas industriales, fueron los británicos y es que para doblegar a China, se necesitaron millones de toneladas de opio, la distribución de pipas gratis por doquier así como bajadas de precios por debajo del coste de producción, un tipo de ‘dumping’ que evidenciaba el interés británico por hacer adicta a una enorme parte de la población china.

La globalización del opio favorece un nuevo mercado de esclavos. Los coolies chinos

Tras la Segunda Guerra del Opio, las compañías británicas estrecharon aún más si cabe, el control sobre el comercio del opio en China e incluso incrementaron su volumen duplicando una vez más hacia 1880. Los británicos abrieron además un nuevo “mercado” y comenzaron a comerciar con esclavos chinos (llamados coolíes), que desde 1840 fueron introducidos en EEUU por las compañías inglesas que traficaban también aún con esclavos negros africanos. Cientos de miles de trabajadores chinos pobres adictos al opio, fueron utilizados para la construcción de infraestructuras ferroviarias y de otro tipo en el “país de las oportunidades”.

Los británicos abrieron además un nuevo “mercado” y comenzaron a comerciar con esclavos chinos (llamados coolíes), que desde 1840 fueron introducidos en EEUU por las compañías inglesas que traficaban también aún con esclavos negros africanos.

El “tráfico de puercos” tal y como era denominado por los británicos, fue alimentado mediante la colaboración de banqueros ingleses y estadounidenses estimándose solo en 1846, la llegada de más de 117.000 coolíes junto con sus “cadenas de opio” para mantener su adición, un total de ”230.000 libras de goma de opio y 53.000 libras de opio para ser fumado”. [63]. En 1862, Abraham Lincoln prohibió el tráfico de esclavos aunque en la práctica continuó desarrollándose hasta finales del siglo XX y principios del XX,, aunque ya no se les llamaba “esclavos”. La introducción del opio en EEUU, generó también una epidemia de adictos entre los propios norteamericanos, estimándose en más de 120.000 los estadounidenses que cayeron victimas.

Rusos, franceses, alemanes y japoneses también quieren su parte del pastel

A pesar de que China modernizó su ejército, su posición continuó siendo de gran debilidad. Desde 1860, se tuvo que enfrentar no solo a los británicos que ya controlaban importantes zonas estratégias chinas sino también a rusos, franceses, alemanes y más tarde a japoneses que buscaban y luchaban entre sí por una parte del pastel. Los japoneses fueron los últimos en llegar pero su ambición no era menor a la de los europeos. Japón quiso hacerse con el control de Corea (donde China mantenía su control político y recaudaba impuestos) y de Taiwan. Corea vio en los japoneses la oportunidad para librarse del dominio chino y así, se sucedieron varias insurrecciones en las décadas de 1880 y 1890 en las que los japoneses apoyaron el bando que buscaba expulsar a los chinos.

En 1894 se desencadeno la guerra entre China y Japón de la que una vez más, saldría derrotada China. Un nuevo y humillante tratado otorgó grandes concesiones a Japón, entre ellas el pago de indemnizaciones por valor de 300 millones de dólares, la cesión de isla de Taiwan y la península de Liaodong en Manchuria, la “independencia” de Corea (que quedaría bajo el control de Japón) así como el derecho de los emigrantes japoneses para abrir fábricas y poder explotar minas. La presencia japonesa en la península de Corea fue vista por Rusia como una amenaza a su posición dominante. Tras convencer a alemanes y franceses, obligaron a los japoneses a retirarse de Manchuria y devolver la soberanía a China.

La avaricia y codicia de las potencias imperialistas parecían indicar que en 1900, China iba a seguir los pasos de África y sería dividida como un melón según una conocida expresión de la época. A principios del siglo XX, el 56% del territorio de Asia, eran colonias mientras que en África era del 90%.

Pero ni rusos ni alemanes ni franceses actuaban de forma altruista. China en “agradecimiento”, otorgó concesiones y derechos adicionales, entre ellos la construcción de un ferrocarril ruso en Manchuria. Por su parte, los alemanes querían un puerto naval en China al igual que los franceses y los propios rusos, que también querían una base permanente en territorio chino como recompensa. Los chinos se negaron a las exigencias alemanas y en 1898, utilizando el pretexto del asesinato de dos misionarios alemanes en China, Alemania se hizo con el control de un puerto en la península de Shandong obligando a China a cedérselo durante 99 años. Este movimiento se volvió en contra de las potencias imperialistas y terminó desencadenando una lucha aún mas agria entre los occidentales por conseguir nuevas concesiones, una “lucha por las concesiones” que finalmente obtuvieron por un tiempo no inferior a 99 años. La avaricia y codicia de las potencias imperialistas parecían indicar que en 1900, China iba a seguir los pasos de África y sería dividida como un melón según una conocida expresión de la época.

La “lucha por las concesiones” sembraría las bases de una nueva y mas profunda división de China entre las potencias imperialistas así como de una nueva rebelión, la Rebelión Boxer (1899-1900, conocida en China como “Levantamiento Yìhétuán Qǐyì”, “los puños rectos y armoniosos”), provocada por la cada vez mayor presencia de occidentales y japoneses y sus cada vez mayores imposiciones que no dejaron de provocar resentimientos y humillaciones entre los chinos de a pie. Los intereses de Gran Bretaña y EEUU, eran por entonces otros. Impusieron su criterio de no colonizar China de la misma forma que África, “para mantenerla abierta a fin de que pudieran explotarla en igualdad de condiciones todas las potencias, entre ellas Japón y Estados Unidos”. [64]. Y es que, a principios del siglo XX, el 56% del territorio de Asia, eran colonias mientras que en África era del 90%. [65]

La Rebelión Boxer, el último gran fracaso chino

El fracaso de la gran Rebelión Boxer a manos de la Alianza de las Ocho Naciones (Rusia, Estados Unidos, el Imperio Alemán, Gran Bretaña, Francia, Imperio Japonés, Austria-Hungría y el Reino de Italia) permitió reforzar la presencia de las potencias imperialistas así como continuar ganando terreno. Por tercera vez en menos de 100 años, los manchúes se veían humillados al tener que aceptar un nuevo conjunto de “tratados desiguales” una vez que la Alianza tomó la capital Beijing, el 14 de agosto de 1900. Las tropas de la Alianza instalaron su nuevo cuartel general en el propio Palacio imperial (la Ciudad Prohibida) y acto seguido, saquearon la capital sin piedad tanto soldados como oficiales e incluso misioneros.

En el transcurso de un año entre 50.000 y 100.000 rebeldes murieron durante la represión de la rebelión y se obligó a China a pagar “reparaciones de guerra” una vez mas completamente desproporcionadas. El “glamour” propagandístico de películas como “55 días en Pekín”, cuenta una historia bien diferente de lo que ocurrió realmente sobre el terreno. Políticos y nobles europeos, justificaban su presencia y conquista de China, como si de un mandato divino para “civilizar” a los chinos se tratara, un pretexto que se antoja paradójico teniendo en cuenta que China era a pesar de todo, la civilización más antigua y refinada que había conseguido mantenerse en pie desde tiempos inmemoriales. Basta recordar que cuando Londres ni siquiera existía, la dinastía Han (206 a. C – 220 d.C) ya había desarrollado un formidable imperio, reglamentado su economía, establecido un sistema de pesos y balanzas así como un vasto sistema comercial tanto interior como exterior simbolizado este último, por la famosa Ruta de Seda.

La creciente burguesía china entendió que la incapacidad, debilidad y corrupción del gobierno Qing, conducía irremediablemente a su colapso. Y si esta situación se mantenía China bien podría no volver a recuperar su soberanía y quedaría completamente a expensas de potencias extranjeras y de vecinos hostiles. Y así, el último emperador chino sería depuesto en 1911. La Rebelión Bóxer sería desde entonces considerada como el preludio de la Revolución Xinhai / Hsinhai de 1911 y el comienzo del resurgimiento de China, un resurgimiento que no se completaría hasta 100 años más tarde, cuando recuperaría una posición comercial similar a la que tuvo durante la dinastía Ming y el periodo de Yongle – Zheng He.

Las aristocracias del opio y sus descendientes

En 1783, Lord Shelbourne, ejerciendo como primer ministro británico, fomentó hasta niveles alienantes, la producción y comercio de opio situándolo entre los productos que mayores beneficios daban a la Corona británica. Sus beneficios y el comercio, generaron alianzas familiares y políticas de carácter oligopólico. Entre las familias más ilustres y respetables que hicieron fortunas “más allá de lo que es capaz de soñar la avaricia”, se encontraban losMatheson, Kesswick, Swire, Dent, Baring, Rothschild, y sus instituciones como la Jardine Matheson, Chartered Bank, Peninsular, la Orient Steam Navigation Co, etc”. [66].

Entre las familias más ilustres y respetables que hicieron fortunas “más allá de lo que es capaz de soñar la avaricia”, se encontraban los “Matheson, Kesswick, Swire, Dent, Baring, Rothschild, y sus instituciones como la Jardine Matheson, Chartered Bank, Peninsular, la Orient Steam Navigation Co, etc”.

Algunas de las más famosas familias aristocráticas y de negocios europeas y estadounidenses, hicieron enormes fortunas con el opio. Los estadounidenses, como se ha visto anteriormente, entraron en el negocio a través de la Compañía Russel, la cual llevaba a cabo el comercio de forma encubierta camuflando sus actividades mediante falsas empresas de té o tabaco y para ello, se creo una compañía ex profeso conocida como “China Trade” o “Far East Trade”. Los beneficios del opio en EEUU ayudaron a financiar algunas de las más importantes universidades en la costa este e hicieron aún más ricas alas familias Peabody de Boston y Roosevelt de Nueva York aportando el capital necesario para el desarrollo del teléfono por Alexander Graham Bell”. [67]

La propia reina Victoria es considerada la “mayor narcotraficante de la historia” por James Bradley en su obra “The Imperial Cruise: A Secret History of Empire and War” [68]. Phillip Smith, editor de AlterNet Drug Reporter y autor de “Drug War Chronicle”, también incluye entre las familias estadounidenses mas respetadas que hicieron fortuna con el opio, a los Astor, los Forbes (John y Robert Forbes, de los Forbes de Boston, cuya línea incluye el actual Secretario de Estado estadounidense, John Forbes Kerry) y los Perkins [69]

La propia reina Victoria es considerada la “mayor narcotraficante de la historia” por James Bradley en su obra “The Imperial Cruise: A Secret History of Empire and War”.

Otras importantes familias de Nueva Inglaterra aumentaron sus fortunas mediante el opio como “la familia Cabot de Boston, que dotó a Harvard de dinero procedente de los beneficios del opio“. La sociedad secreta Skull and Bones de Yale, entre cuyos ilustres miembros encontramos a Averell Harriman, Prescott Bush, George H. W. Bush, John Kerry, George W. Bush o el ex asesor económico de Obama, Austan Goolsbee, “fue financiada por los mayores distribuidores de opio estadounidenses de todos ellos, la familia Russell“. [70] [71]

El declive del opio en China y el traslado de su producción

Jack Beeching describe en su obra, “Las guerras chinas del opio”, como gracias al dinero de este y la ayuda de la monarquía británica, Lord Shelbourne “compró en 1873 el Parlamento Inglés íntegro”. [72]. Beeching continua describiendo en su obra también el carácter de arma política que tenía el opio, comentando como no habíael menor motivo para temer que China se convierta en potencia militar de importancia alguna, ya que el vicio agota las energías y la vitalidad de la nación” [73]. En 1885, el opio continuaba siendo, la mercancía más lucrativa de todo el comercio internacional, todo ello sin tener en cuenta el contrabando no cuantificado. [74].

En 1905 se firmó el primer acuerdo internacional contra la proliferación del opio aunque no dejó de ser una formalidad, ya que los británicos lo boicotearon y continuaron comerciando de forma encubierta y utilizando el opio como instrumento político contra otras naciones. Prueba de ello por ejemplo, sería la exigencia que Gran Bretaña hizo a Persia en 1911 en el sentido de ofrecer sus ganancias con el opio, como garantía para los préstamos que esta le concedía. La Enciclopedia Británica explica como a partir de 1906, el comercio occidental del opio había comenzado a declinar y la la dinastía Qing comenzó a regular su importación. Un año después, en 1907, China firmó el Acuerdo de los 10 Años con la India, en el cual acordaban la prohibición del cultivo nativo y el consumo de opio, cesando casi completamente en 1917. [75]. Casi 10 años después, en 1923, se constituyó la Comisión del Opio de la Liga de las Naciones, un tímido plan para erradicar la producción y el consumo del opio aunque una vez más, Gran Bretaña se opuso lo que provocó que los delegados chinos y norteamericanos abandonaran la sesión. Lo único que se acordó fue la creación de un consejo (que sería conocido como “la junta de contrabandistas”) que solo tenia competencias para reunir información. [76]

En 1885, el opio continuaba siendo, la mercancía más lucrativa de todo el comercio internacional, todo ello sin tener en cuenta el contrabando no cuantificado.

A pesar de todo, la plaga del opio permaneció en China durante décadas dada la debilidad de los sucesivos gobiernos centrales republicanos que no pudieron consiguieron aplicar la prohibición total al cultivo nativo. El opio quedo completamente erradicado tras la llegada al poder de los comunistas en 1949. Finalizada la guerra civil con la victoria de los comunistas de Mao, restos del ejército del Kuomintang, trasladaron la producción de opio al sudeste asiático, una región que se llegó a conocer como el “Triángulo Dorado”. El “Triángulo Dorado” produciría y exportaría opio y heroína en esta ocasión para los “mercados” europeos y estadounidenses sirviendo al mismo tiempo para financiar operaciones encubiertas durante la Guerra Fría. Con el fin de la guerra de Vietnam y la presencia estadounidense en la región, la producción de opio se trasladaría a Afganistán, que quedaría bajo el control de la OTAN-ISAF y sería la encargada de llevar al opio a nuevas cotas de producción históricas bajo el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”.

El opio quedo completamente erradicado tras la llegada al poder de los comunistas en 1949. Finalizada la guerra civil con la victoria de los comunistas de Mao, restos del ejército del Kuomintang, trasladaron la producción de opio al sudeste asiático, una región que se llegó a conocer como el “Triángulo Dorado”.

Poco tiempo después de que Hong Kong volviera a estar bajo soberanía china en 1997, China recordó a la figura de Lin Zexu, héroe nacional entre los chinos erigiendo una estatua en su honor. En aquel mismo año, la ciudad de Nueva York también erigió otra estatua de Lin y renombró dos años después el barrio como la plaza Lin Ze-Xu. En la base de la estatua neoyorkina de Lin, se puede leer en chino e inglés, “Dont do drugs”.

Solo se puede especular con los logros que podría haber conseguido China si no hubiera retirado su gran flota militar del Índico a mediados del siglo XV. Japón también decidió aislarse durante el Shogunato Tokugawa, una política conocida como ‘sakoku’ (“país en cadenas” o “cierre del país”), mediante la cual ningún extranjero o japonés, podía acceder o salir del país bajo pena de muerte. Aunque estuvo vigente desde 1639 (momento en que se expulsó a todos los extranjeros europeos, especialmente a los comerciantes y misioneros católicos), Japón no pudo evitar la reestructuración de su antiguo sistema imperial (proceso que comenzó durante el Periodo Meiji) y tener que abrirse posteriormente a Occidente, aunque eso sí, consiguió evitar la perdida de soberanía y la destrucción y saqueo que sufrió China.

La visión de la China de hoy, dueña y señora del comercio marítimo, trae de nuevo a la memoria los tiempos del gran almirante Zheng He y confirma el papel histórico preponderante de los chinos en el comercio mundial, un control del que disfrutaron sin imponerlo por la fuerza de las armas sino mediante un sistema de cooperación y respeto mutuo, adelantándose más de 100 años a los europeos no solo en la navegación de grandes rutas a lo largo del Índico, sino también al auténtico libre comercio.

Hoy China se levanta de nuevo orgullosa, completamente recuperada y más fuerte que nunca aunque también con muchas debilidades y problemas que tendrá que afrontar durante el próximo siglo. El proyecto de la Nueva Ruta de la Seda es fruto de la creación de una política comercial alternativa por parte de Rusia, China y otros países asiáticos en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), organización que busca fomentar una organización político – económico no sometida a los dictados de la globalización neoliberal e instituciones como el Banco Mundial o el FMI.

Sergio Rodriguez Gelfenstein apunta desde el Barómetro Internacional, que el proyecto llamado “Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda”, puede llegar a ser una de las principales amenazas a las que se tendrá que enfrentar la ya debilitada hegemonía anglo – estadounidense, describiendo este megaproyecto como “el plan más ambicioso en materia de integración económica y comercial que jamás se haya diseñado en la historia de la humanidad, con el objetivo central es crear un gran espacio que permita la comunicación directa entre Asia y Europa”. [77]

China pues, vuelve a tener la oportunidad de conquistar el mundo mediante el comercio y de forma pacífica, una conquista pacífica aunque sin ser tan ingenuos como para creer que sea una forma altruista de llegar a tener una situación de mayor poder en la escena internacional. No obstante, la capacidad de China para llegar a acuerdos justos debe ser tenido en cuenta y los hechos están ahí en lo relativo a la presencia china en América Latina o África.

EEUU y Europa cometerían esta vez una enorme equivocación si continuaran desarrollando políticas encaminadas a enfrentar a Rusia con China o a tratar de debilitar al país y sus legítimas aspiraciones de garantizar la seguridad de sus rutas marítimas y terrestres, siempre y cuando esa defensa de sus intereses básico, no menoscaben los derechos de transito de otras naciones. El siglo XXI puede ser el siglo de China, una nueva era que recuerda a la época en que la dinastía Ming de la mano de Yongle y Zheng He tuvieron en su mano la conquista del mundo mediante el comercio, la diplomacia y la cooperación.

Fuentes

    • [1] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica
    • [2] David Graeber. Antropólogo. Capitalismo. Capítulo 1
    • [3] Pearson Michael N. Merchants and states, in Tracy James D. (ed.), The Political Economy of Merchant Empires. State Power and World Trade 1350-1750, Cambridge: Cambridge University Press,. La política económica de los imperios mercantiles. http://tinyurl.com/yctky6tu
    • [4] Trade and civilisation in the Indian Ocean. Kirti N. Chaudhuri. pag. 63
    • [5] Wan Ming. Capitalismo. Capítulo 1
    • [6] When China ruled the seas. Louise Levathes
    • [7] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica
    • [8] When China ruled the seas, Louise Levathes. pág. 80
    • [9] La construcción de una imperio. China. Peter Weller
    • [10] Nombre del autor. Capitalismo. Capitulo 3
    • [11] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica
    • [12] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica
    • [13] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorialñ Crítica, pag. 97. Citado en Chaudhuri, Trade and civilization, pag. 63
    • [14] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorialñ Crítica, pag. 98
    • [15] Pearson Michael N. (1991) Merchants and states, in Tracy James D. (ed.), The Political Economy of Merchant Empires. State Power and World Trade 1350-1750, Cambridge: Cambridge University Press. La política económica de los imperios mercantiles. http://tinyurl.com/yctky6tu
    • [16] The Sinews of Power: War, Money and the English State 1688-1783. John Brewer. pags. 11, 169, 186, 89f, 100, 127, 167
    • [17] Edwin Oldfather Reischauer, John King Fairbank, Albert M. Craig (1960) A history of East Asian civilization, Volume 1. East Asia: The Great Tradition, George Allen & Unwin Ltd
    • [18] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 12. http://library.uniteddiversity.coop/More_Books_and_Reports/Noam_Chomsky-5_books.pdf
    • [19] Pearson Michael N. (1991) Merchants and states, in Tracy James D. (ed.), The Political Economy of Merchant Empires. State Power and World Trade 1350-1750, Cambridge: Cambridge University Press,. La política económica de los imperios mercantiles. http://tinyurl.com/yctky6tu
    • [20] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 13
    • [21] Botín Drake Keynes. John Maynard Keynes, A Treaty of Monye, The Applied Theory of Money, London, MacMillan, 1930, V. II, capítulo 30, p.156. (1883 – 1946)
    • [22] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 14
    • [23] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 12
    • [24] Adam Smith. La riqueza de las naciones. Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 13
    • [25] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 12
    • [26] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica
    • [27] Industry and empire. Eric Hobsbawn. Pengin, Nueva York, 1968. pag. 49
    • [28] Dennis O. Fliynn y Arturo Giráldez, Spanish profibatbility in the Pacific: The Philippines in th Sixteenth and Seventeenth Centuries, en Pacific Centuries : Pacific and Pacific Rim History since the Sixteenth History, Dennis O. Fymm, Lilonel Frost y A.J H. Lathman, eds, Routledge, Londres, 1999, p.23
    • [29] [John Keay, Honorable Company, 170, 220-1. 321: Parte, op. cit. Thompson y Garrett, Rise and Fulfillment of British Rule in lndia. Año 501, la conquista continua. Pag. 311]. Año 501, la conquista continua. pag. 20
    • [30] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 121
    • [31] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 169
    • [32] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica pag. 123
    • [33] [itado en Fernand Braudel, Civilization and capitalism 15th-18th Century, vol.2, Harper and Row, Nuevva York, 1981, p, 178. Civilización material, economía y capitalismo, siglos XV-XVIII, Alianza, Madrid, 1984] [Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 122 – 123
    • [34] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky. pag. 22
    • [35] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky. pag. 22
    • [36] [Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky. pag. 22
    • [37] Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky
    • [38] John Keay, Honorable Company, 170, 220-1. 321: Parte, op. cit. Thompson y Garrett, Rise and Fulfillment of British Rule in lndia. Año 501, la conquista continua. Pag. 311]. Año 501, la conquista continua. pag. 15
    • [39] Christopher L. Hill. Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky. pag. 14
    • [40] [Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky. pag. 23
    • [41] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 173
    • [42] The Opium War, 1840-18432. Profesor Peter Ward Fay, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1975
    • [43] Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. pag. 23
    • [44] Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. pag. 23
    • [45] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 173-4
    • [46] Geoffrey Parker. Año 501, la conquista continua. pag. 20
    • [47] [Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica pag. 171 + The Imperial Cruise: A Secret History of Empire and War. James Bradley
    • [48] John Keay, Honorable Company, 170, 220-1. 321: Parte, op. cit. Thompson y Garrett, Rise and Fulfillment of British Rule in lndia. Año 501, la conquista continua. Pag. 311]. Año 501, la conquista continua. pag. 311
    • [49] Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. pag. 20. Geoffrey Parker
    • [50] Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. pag. 313
    • [51] Enciclopedia Británica 1977
    • [52] http://acc6.its.brooklyn.cuny.edu/~phalsall/texts/com-lin.html
    • [53] Cita de la reina Victoria sobre el opio. Capitalismo. Capítulo 3. Ricardo y Malthus, ¿Han dicho libertad?.
    • [54] John Keay, Honorable Company, 170, 220-1. 321: Parte, op. cit. Thompson y Garrett, Rise and Fulfillment of British Rule in lndia. Año 501, la conquista continua. Pag. 311]. Año 501, la conquista continua. Pag. 311
    • [55] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 173
    • [56] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 175
    • [57] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 174
    • [58] Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. pag. 311
    • [59] Thomas Roy: China: The Awakening Giant, Chapter 2: Opening to the West, págs. 15-28, Toronto, McGraw-Hill Ryerson Ltd, 1981
    • [60]. Año 501, la conquista continua. Noam Chomsky. Pag. 13
    • [61] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. pag. 174
    • [62] Philip Woodruff, The men who ruled India. Londres, J. Cape, 1953
    • [63] [Brian Ingles The forbiden game: a social history of drugs. Charles Scribner Nueva York 1975, El fraude de la guerra contra las drogas. Dos ejemplos históricos: China y Vietnam. Alfredo Embid
    • [64] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. Pag. 214 -215 -216
    • [65] Durant 100 ans, la Chine a été une terre à profits. Peter Franssen. http://www.ptb.be/solidaire.htm. Hebdo, 11 mayo 2005
    • [66] EIR. Narcotráfico S.A. La nueva guerra del Opio. New Benjamin Franklin House. Nueva York 1985
    • [67] Origenes del mundo moderno. Robert Marks. Editorial Crítica. Pag. 214 -215 -216]. (mapa 5.1.)
    • [68] The Drug That Bankrolled Some Of America’s Great Dynasties. Sean Braswell. http://www.ozy.com/flashback/the-drug-that-bankrolled-some-of-americas-great-dynasties/40555
    • [69] Elite Families Who Made Their Fortunes in the Opium Trade. http://www.alternet.org/drugs/5-elite-families-fortunes-opium-trade, America’s First Multi-Millionaire, 250 Years Later. Barbara Maranzani. http://www.history.com/news/americas-first-multi-millionaire-250-years-later
    • [70] The Imperial Cruise: A Secret History of Empire and War. James Bradley
    • [71] The Imperial Cruise: A Secret History of Empire and War. James Bradley
    • [72] Jack Beeching. The Chinese Opium wars. Nueva York, Harvest books 1975
    • [73] Jack Beeching. The Chinese Opium wars. Nueva York, Harvest books 1975
    • [74] Profesor John F. Richards; Opium and the British Indian Empire: The Royal ommission of 1895 Lecture, Universidad de Cambridge, Reino Unido, 23 de mayo de 2001: http://www.drugpolicy.org/library/opium_india.cfmhttp://fds.duke.edu/db/aas/history/faculty/richards
    • [75] Opium trade. British And Chinese History. The Editors of Encyclopædia Britannica. https://www.britannica.com/topic/opium-trade
    • [76] Brian Ingles. The forbiden game: a social history of drugs. Charles Scribner Nueva York 1975
    • [77] El proyecto estratégico más importante de la historia. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=226681
    • The Opium Wars: The Bloody Conflicts That Destroyed Imperial China. Sebastien Roblin. http://nationalinterest.org/blog/the-buzz/the-opium-wars-the-bloody-conflicts-destroyed-imperial-china-17212
    • Zheng He, el eunuco que conquistó el mundo. http://confuciomag.com/zheng-he-el-eunuco-que-conquisto-el-mundo
    • La guerra del opio. Jin Xie. 1998. https://www.youtube.com/watch?v=i__cQzRVB-0&t=499s

Anexo

  • [A] Una de las mayores flotas de la Historia y otros ejemplos históricos.
    Según Robert Marks, en el periodo que va de 1403 a 1407, se construyeron o se remodelaron en total 1.681 naves de alta mar. Los inmensos astilleros que se encargaron de semejante proyecto se establecieron en Longjiang, cerca de Nankín.
    Para encontrarnos con otras flotas “similares”, hay que desplazarse varios siglos a lo largo de la Historia.
    La batalla de Salamania reunió dos enormes flotas, la griega y la persa que Heródoto contabilizo en 366-378 navíos griegos y 1200 navíos persas. Otras estimaciones más recientes han fijado la flota persa en entre 600 y 800 navíos.
    En el segundo intento de invasión mongola de Japón liderada Kublai Khan, se reunieron más de 4.500 navíos. (Zheng He and the Treasure Fleet, pág. 52).
    La Armada Invencible española, contaba con un total de 34 navíos de guerra, 163 navíos mercantes y 30 navíos adicionales, denominados “Provincias Unidas” para el bloqueo de puertos.
  • [B] Zhu Yuanzhang, Hongwu o Hung-wu. Primer emperador de china. Primer emperador Ming de China.
    El primer emperador de la dinastía Ming nació en Haozhou el 21 de octubre de 1328 y murió el 24 de junio de 1398.
    Su reinado se caracterizó por la expulsión de los mongoles y la instauración de un sistema administrativo de gran éxito que se mantendría durante casi tres siglos, hasta 1644 y la toma del poder por los manchúes.
    Zhu nació siendo un campesino pobre y huérfano. A lo 16 años entró en un monasterio para no morir de inanición. En el monasterio descubrió y se unió a la secta budista del Loto Blanco la cual había venido agitando a sus seguidores mediante una visión mesiánica con la cual había fomentado diversas rebeliones locales contra la dinastía mongola Yuan. Los miembros de la secta del “Loto Blanco aprendían a leer y escribir y se les enseñba a los clásicos chinos confucianos.
    Alrededor del año 1352, Zhu tomo parte en una pequeña pero exitosa rebelión. Desde entonces comenzó a relacionarse las clases altas chinas que le proporcionaron unos niveles mayores de educación y conocimientos sobre política. Se le sugirió que se presentara como un líder nacional contra la dominación Yuan en vez de un pequeño líder local.
    Tras derrotar a todos rivales, Zhu se autoproclamó emperador en 1368 y estableció la capital de su reino en Nankín.
    Adoptó el nombre de Hongwu como su título nobiliario y se centró en expulsar definitivamente a los mongoles Yuan de China, lo que otorgó un gran prestigio entre sus seguidores. Tras tomar la capital mongola que estaba ubicada en Pekín en 1382, Hongwu cerró el círculo reunificando China en 1382.
  • [C] Zheng He
    Ma He era su nombre original. Como eunuco recibió el nombre de Ma Sanbao y más tarde al servicio del emperador, adoptó el nombre de Zheng He que le fue impuesto por el emperador Yongle al ascender al trono.
    Era un musulmán plebeyo de la provincia de Yunan.
    El nombre de su padre, Hajji, hace creer a los historiadores que había peregrinado a La Meca.
    Zheng He no era de etnia china (han). Los chinos clasificaban a todos los que no fueran han dentro de la casta ‘Semu’ y dentro de esta, a la subcasta de la etnia ‘Hui’, los cuales practicaban el islam. Ser chino y musulmán por lo tanto, no era algo raro en China.
    Zheng fue nombrado oficial del ejército y ascendió a hasta el grado de teniente general, momento en el cual comenzó a tener un papel cada vez mas importante en al corte dado su condición de eunuco. Durante toda su vida participó en una gran cantidad de campañas militares.
    Nombrado por Yongle almirante, comandó 7 enorme expediciones hasta que en 1424 el sucesor de Yongle, ordeno la destrucción de la flota y el fin de las grandes expediciones marítimas apoyadas por la enorme flota de guerra china.
    La revista Life considero a Zheng He uno de los personajes más importantes del último milenio.
    Ciertos estudios plantean que el personaje de Simbad podría estar inspirado en Zheng He teniendo en cuenta el parecido fonética entre Simbad y Sanbao así como por el número de viajes que ambos realizaron, siete viajes en total.
    Existe un consenso en torno a la muerte de Zheng, ocurrida durante la última expedición, el séptimo viaje, concretamente durante el regreso a China.
  • [D] Exploraciones de Zheng He
    Las expediciones de Zheng He recorrieron el sudeste asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el Golfo Pérsico, la Península Arábiga, Ormuz y el este de África hasta Mozambique.
    En las expediciones chinas se enrolaba a traductores que hablaban árabe dado que el árabe la lengua común y tradicional del comercio y de la propia navegación del Océano Indico incluyendo toda el área que va desde África oriental hasta las islas de las especias.
    La última de las expediciones regresó a China en julio de 1433. El sobrino de Yongle, Xuande consiguió restaurar el comercio tributario. Su muerte en 1435 elevó al trono a su primogénito, Zhu Qizhen que adoptó el nombre de Zhengtong. De solo 8 años, estuvo completamente en manos de los eunucos y tras ser capturado por los mongoles en una desastrosa campaña militar, los confucionistas se hicieron con el poder suficiente para terminar de imponer todo tipo de prohibiciones al comercio marítimo y por lo tanto, a terminar definitivamente con el periodo de explotaciones marítimas chinas.
    China dejo huella en África, así al menos lo sugiere una tribu de Kenia, los bajuni, que según ciertos estudiosos, serían de forma parcial, descendientes de marinos chinos. Esta teoría se basa en los relatos de los propios nativos, así como por ciertas similitudes fonéticas entre palabras bajuni y chinas.
  • [E] El botín de Francis Drake. John Maynard Keynes, A Treaty of Monye, The Applied Theory of Money, London, MacMillan, 1930, V. II, capítulo 30, p.156. (1883 – 1946). “El botín traído por Drake en el Golden Hind puede considerarse justificadamente como la fuente y el origen de la inversión extranjera británica, el origen del capitalismo británico. La Reina Isabel pagó con esas sumas el total de la deuda extranjera e invirtió parte de los excedentes (alrededor de 42.000 libras) en la Compañía del Levante; básicamente a partir de los beneficios de la Compañía del Levante se formó la Compañía de las Indias Orientales, cuyos beneficios durante los siglos XVII y XVIII fueron los fundamentos principales de las conexiones externas inglesas; y así sucesivamente. Teniendo esto en cuenta, el siguiente cálculo puede divertir a los curiosos. Actualmente (en cifras aproximadas) probablemente nuestras inversiones extranjeras nos rinden alrededor de un 6,5% neto, de lo cual reinvertimos la mitad, digamos 3,25%. Si eso es así en promedio, un cálculo somero de lo que ha estado ocurriendo desde 1580 indica que las 42.000 libras invertidas por Isabel a partir del botín de Drake en 1580 habrían acumulado en 1930 el total aproximado de nuestras inversiones extranjeras actuales, es decir, 4.200 millones de libras. Es decir, 100.000 veces mas que la inversión inicial. Podemos, naturalmente verificar la exactitud de esa cantidad hipotética de acumulación alrededor de 120 años más tarde. Porque al final del siglo XVII las tres grandes empresas mercantiles (la Compañía de India Oriental, la Real Africana y la de la Bahía de Hudson) que representaban el grueso de las inversiones nacionales en el exterior, reunían un capital de unos 2.150.000 de libras esterlinas, y si calculamos en 2.500.000 libras esterlinas el resto de las inversiones similares en aquella época, éste es el orden de la magnitud de lo que 42.000 libras esterlinas podrían haber crecido al 3,25% en 120 años”. [John Maynard Keynes, A Treaty of Monye, The Applied Theory of Money, London, MacMillan, 1930, V. II, capítulo 30, p.156. (1883 – 1946)]
  • [F] “El descubrimiento de América y el de un pasaje a las Indias Orientales a través del Cabo de Buena Esperanza, son dos de los acontecimientos más destacados y más importantes de la historia de la humanidad”.
    Los beneficios o las desventuras para la humanidad que posteriormente se puedan derivar de esos grandes acontecimientos son imprevisibles para la sabiduría del ser humano”.
    Para los nativos tanto de las Indias Orientales como de las occidentales, todos los beneficios comerciales que podrían haberse derivado de dichos acontecimientos se han perdido en las terribles desdichas que han ocasionado”.
    La superioridad de la fuerza de los europeos, les ponía en una situación de cometer impunemente todo tipo de injusticias en aquellos países remotos”. [Adam Smith, 1736. Año 501, la conquista continua. Noam Chomnsky, pag. 11]
  • As the [East India] Company’s dominion was extended over India, it became evident that to supply opium to Indian subjects was a short-sighted policy on account of its pernicious effects. A decision was taken at the time of Warren Hastings to decrease home consumption and develop an export trade. It was well known that the Chinese would buy; the Portuguese had been selling them for generation opium they procured at Malwa on the Indian coast north of Bombay. This was done very methodically, possession being obtained later on of the Malwa crop, a move which completed the ruin of the Portuguese at Macao and created a Company monopoly for all India. Though opium was also exported from Turkey to China, chiefly by the Americans, this brand was very inferior and had only a small market, so that the Company had obtained in fact a world monopoly. At first some of their ships carried it, but they soon abandoned this practice, because, the drug being contraband, they feared altercation with injury to the tea trade. They never believed that the local authorities at Canton [Guangzhou] had any moral objection to opium, but since the Court at Peking [Beijing] had forbidden its importation, experience told them that the imperial edicts against it would be used… as an excuse to squeeze the legitimate trade. “A way therefore had to be found of selling it in China which would give the authorities no handle against the Company. Neither the Dutch nor the Portuguese had the ships, the capital, the enterprise nor indeed the courage to undertake such a trade in the big way which the Company had in mind. Nor was it desirable that a valuable trade should be abandoned to foreigners. But there existed a British agency competent to undertake it. The country firms whose business had always been to handle trade inside Asia, were able and willing to assume the whole risk… Having worked out this policy in close agreement with Parliament, they nursed the country firms at the risk of these merchants becoming one day more powerful than themselves. The firms were most successful in selling the drug and were able to take up larger and larger quantities. The Company’s revenues from their sale of it at the Calcutta auctions rose steadily. In 1793 it stood at a quarter of a million pounds [over two billions in terms of economic power ] … and in 1832 at just under one million, a figure which, representing as it did about of the sixth of the whole Indian revenue, was clearly of the greatest importance to the administration.” [Collis, Maurice. Foreign Mud (Anglo-Chinese Opium War), pages 69-70]
  • “Great family fortunes were made from the opium trade. Their names read very much like a who’s who in America: the Cushings, the Cabot family, Delano, as in Franklin Delano Roosevelt, Perkins, as in the Perkins Hall at Harvard.” [Professor Dilip Basu]
  • We labor 21 hours out of 24 and are beaten….On one occasion I received 200 blows, and though my body was a mass of wounds I was still forced to continue labor…. A single day becomes a year…. And our families know not whether we are alive or dead.”. [Testimony of Chinese plantation laborers, China-Cuba Commission Report, 1874]
  • La Guerra del Opio. Jin Xie (1998). Superproducción sobre el proceso de conquista y colonización de Hong Kong por los británicos. La historia comienza cuando el emperador ordena en 1839 combatir el tráfico de opio provocando con este gesto la ira de los comerciantes de Reino Unido. (FILMAFFINITY).
¿TE GUSTA EL ARTÍCULO?
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas
1 Votos - Promedio: 5,00 de 5
Cargando…

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *