Camboya y el rol de EEUU y China en la formación y apoyo de los Jemeres Rojos (1968)

/ Lecturas: 1388 / Etiquetas: ,
Bandera de Kampuchea Democrática

Introducción

Pocas personas desconocen el genocidio y las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos en Camboya [A] pero menos aún conocen la historia que siguió a la caída del régimen de Pol Pot. Si hay una historia que debería contarse y encontrarse en el salón de la infamia de la hipocresía política y periodística del siglo XX, esa es la historia de la formación y apoyo que recibieron los Jemeres Rojos y Pol Pot por parte de EEUU, el Reino Unido, China y Tailandia.

Washington y Londres así como otros gobiernos, conspiraron para financiar, armar y entrenar a los Jemeres Rojos cuando fueron expulsados de Phnom Penh en 1979 por los vietnamitas. El objetivo, dotarles de la capacidad militar para retomar el poder en Camboya y que los Jemeres Rojos pudieran continuar combatiendo a los vietnamitas así como, la influencia de la URSS en la región, ambos los verdaderos enemigos de China y EEUU en aquel momento.

El genocidio camboyano resulta ser una de las historias preferidas de “tertualianos” y “analistas” televisivos para referirse al mal “absoluto” e “inherente” del comunismo (en este caso del maoísmo), pero esos mismos “tertualianos” y “analistas”, se olvidan consciente o inconscientemente de explicar por qué EEUU y el Reino Unido apoyaron a los Jemeres Rojos después de ser derrocados por el ejército vietnamita en 1979. Mientras en Occidente se escribían ríos de tinta y se generalizaban las comparaciones de Pol Pot con Hitler, Washington y Londres así como otros gobiernos financiaron, armaron y entrenaron a los Jemeres Rojos con el objetivo de dotarles de nuevo de la capacidad militar necesaria para permitirles retomar el poder y continuar su guerra contra Vietnam, el archienemigo de EEUU y China en aquellos momentos.

La Carta del Atlántico. Idealismo disfrazado de intervencionismo (1941)

La intervención en el sudeste asiático de EEUU tiene “oficialmente” uno de sus principales pretextos en la llamada “teoría del dominio”, la política exterior adoptada para el sudeste asiático durante la presidencia de Eisenhower [1] y según la cual, si un país de la región (por ejemplo, Vietnam en 1954) se convertía al comunismo, a continuación le seguirían otros como Camboya y Laos para terminar extendiéndose al resto de países en la región como Birmania o Tailandia. Más que una verdadera teoría geopolítica honesta, la “teoría del dominó” era una forma de propaganda encaminada a comprometer a EEUU (y su complejo militar – industrial) con la “defensa de la democracia” en una región del mundo que carecía en realidad de verdadera importancia estratégica para Washington. [2]

El mapa político internacional a principios de los años 60 estaba sufriendo un cambio radical. El progresivo fin del colonialismo hizo que los miembros de la ONU crecieran rápidamente como consecuencia de la independencia de las nuevas naciones africanas y asiáticas. EEUU al principio ofreció “ayuda” a esas naciones pero no obtuvo de ellas lo que esperaba obtener, sino que a menudo el “país de las oportunidades” suscitaba rechazo en estos nuevos países. Poco a poco, Estados Unidos se fue volcando cada vez más en su propia agenda política internacional ignorando ya en fechas muy tempranas a las Naciones Unidas. La teoría del dominio era una forma de que EEUU pudiera desarrollar su propia agenda política exterior sin interferencias de la ONU u otros organismos internacionales.

Para el pueblo americano, a parte de una grotesca mentira, la teoría del dominio era la forma en que las élites políticas explicaban la política exterior de EEUU a sus ciudadanos dada “la estupidez del hombre medio”. Mediante la elaboración de una “ilusión necesaria” que proporcionaba una explicación “lógica” y fácilmente entendible por el ciudadano medio, que es “incapaz” por sí mismo de entenderla, el gobierno justificó la intervención en el sudeste asiático con un coste humano y material colosal. “Observadores fríos” e individuos más dotados que el “el rebaño desconcertado”, crearon una mentira que fue comúnmente aceptada según uno de los padres de la propaganda en democracia (también conocida como relaciones públicas o publicidad), Walter Lippman, el mismo que creía que “al público hay que ponerlo en su lugar“. [3]. Muchos otros intelectuales de las relaciones públicas, la prensa y académicos como el Doctor Everett Ladd, sostenían abiertamente que el presidente debía intervenir creando una “ingeniera” para obtener un “consenso democrático” y conseguir así, unos objetivos políticos valiéndose realmente de medios anti democráticos [4].

Un informe secreto del Consejo de Seguridad de la ONU de septiembre de 1956, expone la política de Estados Unidos en Camboya en aquellos días : “Hay que combatir a los grupos que pugnan por la neutralidad pro comunista, ayudar y sostener a todos los que, en Camboya, se niegan a trabajar con los comunistas, darles facilidades para que extiendan su campo de acción”. [5]

El “idealismo” estadounidense de la Guerra Fría se fundamentaba (o se disfrazaba) en la Carta del Atlántico, un acuerdo firmado por Roosevelt y Churchill (obligado y a regañadientes) mediante el cual, EEUU y el Reino Unido se comprometían a defender “ciertos principios comunes en la política nacional de nuestros países respectivos, en los cuales radican las esperanzas de un mejor porvenir para la humanidad”. En esencia, la Carta del Atlántico declaraba ya en agosto de 1941, cómo sería el nuevo mundo de posguerra, un mundo en el que EEUU se convertiría en el líder absoluto del “mundo libre”, al cual toda nación del mundo colonizada o “amenazada por el comunismo” podría recurrir para solicitarle su ayuda en favor de la “libertad y autodeterminación de los pueblos” y del “derecho a vivir en seguridad en sus fronteras libres de miedo”. Esta declaración de falso idealismo con la intención de intervenir de una forma diferente a las antiguas formas de colonización, fue incorporada a la Declaración de las Naciones Unidas el 1 de enero de 1942 y sirvió a EEUU como pretexto para complementar su ya agresiva política exterior. Una de las regiones donde EEUU se involucró para “proteger la democracia” fue el sudeste asiático teniendo este idealismo, una responsabilidad clara y directa en los orígenes y llegada al poder de los Jemeres Rojos así como en tratar de devolverlos a este ayudándolos mediante un programa encubierto de asistencia económica y militar.

El fin de los “escrúpulos”. El bombardeo masivo de la “neutral” Camboya

El 30 de abril de 1970, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon se dirigía a la nación en un importante discurso que no era sino el anuncio oficial de la escalada militar del conflicto en la región en lo que Nixon entendía que era “salir con honor de Vietnam”. Nixon, era uno de los mas férreos y antiguos defensores de la teoría del domino y en su discurso de 1970 dejaba claras las intenciones de EEUU en el país : “Camboya es un pequeño país de siete millones de personas, ha sido un país neutral desde los acuerdos de 1954. La política americana desde entonces ha sido demasiado escrupulosa respecto a la neutralidad del pueblo camboyano” [6]. Nixon estaba declarando el fin de la “neutralidad” de EEUU con respecto a Camboya y su particular forma de proclamarla, era anunciar una gigantesca campaña de bombardeos ilegal así como una intervención militar terrestre contra Camboya y Laos, una campaña que se había iniciado al menos un año antes a espaldas del Congreso y de la sociedad estadounidense en clara violación de la Constitución estadounidense y de las normas internacionales más básicas [7]. El bombardeo se había iniciado rodeado del más alto secreto. La Casa Blanca sabía muy bien que si salía a la luz la verdad, sería considerado un acto de guerra contra un país neutral. Los archivos de la Fuerza Aérea fueron manipulados para evitar que las rutas delataran las misiones de bombardeo y que así no constara en la historia de la guerra.

Una sociedad, mayoritariamente campesina como era la de Camboya, recibió durante los bombardeos el equivalente a cinco bombas Hiroshima en 5 años con un coste directo estimado de entre medio millón y 1 millón de muertos. Los archivos de la Fuerza Aérea fueron manipulados para evitar que las rutas delataran las misiones de bombardeo y que así no constara en la historia de la Guerra.

La que fue hasta la fecha, la mayor campaña de bombardeo de la historia, incluyo el lanzamiento de más de 3.000.000 toneladas de bombas distribuidas en 100.000 objetivos entre Camboya, Laos y Vietnam para llevar a estas naciones subdesarrolladas de nuevo a la “Edad de Piedra” como sugería el general Curtis Le May. Pero fue el consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger quien era el principal partidario de realizar una operación militar para encontrar y destruir los “santuarios” vietnamitas en Camboya mediante un “masivo” bombardeo y una intervención terrestre. En lo relativo a la fuerza aérea, Kissinger transmitió las órdenes de forma muy explícita: “Todo lo que vuela contra todo lo que se mueve”. [8]. El consejero de Seguridad Nacional fue entrevistado mientras se producían los bombardeos en Camboya y al ser preguntado y cuestionada su política, este respondió que estaba a favor de la intervención porque se estaba aceptando que “un país (Vietnam) ocupara una parte de otro país, matara a gente de ese país, y que posteriormente se esgrimiera que hubiera que respetar la neutralidad del país para no atacar a las tropas extranjeras (vietnamitas)” [9].

“Camboya representa la doctrina de Nixon en su forma más pura porque lo que estamos haciendo en Camboya es ayudar a los camboyanos a que se ayuden a sí mismos”. [Richard Nixon en conferencia de prensa]

La campaña de bombardeos se prolongó “oficialmente” durante un año y dos meses pero este era sólo el devastador preludio del comienzo de una incalculable tragedia humana que padecieron millones de vietnamitas, camboyanos y laosianos en este último periodo de la guerra, un conflicto que comenzó con el envío de los primeros asesores estadounidenses a principios de los años 50 a Vietnam y que se extendería, en el caso de Camboya, hasta finales de los años 80, incluyendo las operaciones encubiertas en apoyo de Pol Pot y los Jemeres Rojos. Desde principios de 1970, la conocida como “teoría del dominio” se había convertido en un “dominio sangriento” de cuyas consecuencias humanas y materiales, continuó padeciendo el pueblo Camboya hasta el colapso de la Unión Soviética.

Maquiavelo en Camboya

Norodom Sihanouk representaba la viva imagen de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo. Con sólo 19 años, fue coronado rey de Camboya teniendo todo en su contra. Desarrolló desde los inicios un prodigioso equilibrio para mantener, consolidar y expandir su poder durante los treinta años que se mantuvo en lo más alto (1941-1970). Para librarse de la colonización francesa, busco siempre conciliar intereses diversos incluyendo durante la Segunda Guerra Mundial colaborar con el brutal imperialismo japonés. Hombre de las mil caras, fue nombrado por Petain según el propio Sihanouk porque creía que sería “un rey muy flexible, muy favorable a Francia y que querría que Camboya siguiera siendo colonia francesa”. [11]. Cuando el imperio nipón fue aplastado, Sihanouk firmó un tratado que establecía la entrada del reino de Camboya en la Unión Francesa. Poco tiempo después, en 1952, como líder de su propio partido inició una “cruzada real por la independencia” pero se vio obligado por los franceses a exiliarse en Tailandia el 14 de junio de 1953, un exilio que apenas duraría una semana. En noviembre de 1953, los franceses se retiraron y Camboya se declaró independiente. Norodom Sihanouk era nombrado “padre de la independencia”.

Dos años después, en 1955, Sihanouk como rey, abdicó en favor de su padre para nombrarse príncipe y poder participar en el teatro político. No tardaría en conseguir el cargo de primer ministro y cuando lo hizo, comenzó a desarrollar una política digna de una historia de Maquiavelo. “Papá príncipe” consideraba el proceso democrático una verdadera farsa con la que ganar más poder y terminar convirtiéndose nominalmente de nuevo en rey. A pesar de su cargo de primer ministro, el pueblo continuó dirigiéndose a él en términos como “soy el polvo debajo de tu pìe, eres el maestro de mi existencia”. [10].

En 1963, la ayuda estadunidense representaba el 34% de los ingresos totales de Camboya siendo el 45% de este destinado al ejército. Los primeros asesores militares estadounidenses llegaron en 1962.

Sihanouk tejió un auténtico nudo gordiano de relaciones y alianzas políticas, muchas de las cuales sabía que no podía satisfacer. Declaró oficialmente a Camboya neutral en el juego de la Guerra Fría y rompió relaciones con Estados Unidos tras una relación previa de amor – odio. El rey había permitido la entrada en el país a los estadounidenses para aprovecharse en todos los sentidos, especialmente en el económico. Pero al constatar que sus generales y funcionarios más importantes, se estaban quedando con la parte mas grande del pastel estadounidense, decidió dar un giro de 360 grados y buscar el apoyo de los campesinos y… de los comunistas. “Papa príncipe” comenzó nacionalizando la banca y el comercio, rechazó la ayuda militar estadounidense y finalmente terminó expulsando a todos los “asesores” yanquis. El príncipe justificó esta decisión con el pretexto de que Washington financiaba a la guerrilla de Gnoc Thanh o Khmer Serei, una guerrilla nacionalista que operaba en Vietnam del Sur.

Cuando el secretario de Estado John Foster Dulles le dijo al joven príncipe que todas las naciones, incluso las más recientes debían tomar partido en la Guerra Fría, el príncipe no estuvo de acuerdo. “Su neutralidad es una locura”, dijo Dulles. “En nuestro mundo hay que elegir entre el mundo libre y el comunismo. Por favor elija, no diga que es neutral”.

A finales de los años 60, los generales estadounidenses en Vietnam creían firmemente en la necesidad de invadir y bombardear Camboya para ganar la guerra de Vietnam, un auténtico domino invertido de la propia política exterior estadounidense, ya que la intervención militar estadounidense se extendería también a Laos. La importancia estratégica que tenía Camboya se debía fundamentalmente a la “Ruta Ho Chi Minh” gracias a la cual, se abastecía generosamente al Vietcong mientras la frontera camboyana proporcionaba a su vez, refugio y “santuarios” a los guerrilleros camboyanos y los soldados del NVA que operaban junto al Vietcong. El gobierno estadounidense considero que para “salvar” Camboya y “ayudar a los camboyanos”, era necesario bombardearla hasta “llevarla a la Edad de Piedra” si era necesario [11] así como derrocar a su gobernante “democráticamente” elegido, como así ocurriría el 18 de marzo de 1970. Y este domino estadounidense llevó a que el general Lon Nol permitiera la intervención militar terrestre y aérea, significando esta el inicio de la guerra civil y el inicio también de la tragedia del pueblo camboyano.

Sihanouk “estaba totalmente convencido de que los norteamericanos perderían la guerra como los franceses en Vietnam, lo que dejaría expuesta a Camboya a las iras de los países comunistas en cuanto los norteamericanos se retiraran de la región” [12].

Además de primer ministro, Sihanouk tocó en una banda de jazz, dirigió un periódico, poseía un casino de juego y fue lider de su propio partido “único”, utilizando como “ideología” un coctel de “budismo y socialismo” . Pero ese cocktail, pronto quedó sin efecto. EEUU le exigía un posicionamiento claro y su continuo juego a dos y tres bandas (Washington-Hanoi-Pekín), le condujo hacia su propia caída. Sihanouk era capaz de solicitar y recibir ayuda militar de EEUU mientras trataba de establecer alianzas políticas y estratégicas con Pekin y Hanoi. Este era un complicado e ilusorio equilibrio que fue mucho más allá, cuando a  finales de 1965, “Papá príncipe” autorizó a las tropas del Vietcong, establecer sus bases en Camboya así como permitir el envío de suministros como alimentos o medicinas a través de una telaraña de rutas. Sihanouk se vio forzado también por Chou En Lai a aceptar el envío de armas hacia el puerto de Sihanoukville a lo cual, el príncipe puso como condiciónasegurarse que nadie le birlara la mejor parte de la ayuda al Vietcong, “Dos partes para el Vietcong, una para mí. Por ese negocio soy capaz de venderme a mí mismo”.

El príncipe se lanza en brazos de los comunistas

Los camiones que realizaban los envíos al Vietcong lo hacían utilizando la “friendship highway”, una carretera que construyeron precisamente los estadunidenses años atrás. El programa de abastecimiento al Vietcong fue utilizado por “Papa príncipe” y las élítes políticas y militares camboyanas, para realizar un fabuloso negocio vendiendo en el mercado negro la parte que les correspondia en alimentos y medicinas por mantener la “neutralidad” y los santuarios comunistas dentro del reino. Durante años, toda la familia real y los más altos oficiales del ejército, incluyendo a Lon Nol, amasaron grandes fortunas mientras en Washington las opiniones sobre lo que ocurría iban desde la propia CIA, que creía que los “envíos no eran importantes” y por el otro, la opinión de los militares y la embajada en Saigón, que los veía como una muy seria amenaza. El gobierno, con el general Westmoreland a la cabeza, adoptó una nueva estrategia tendente a transformar la frontera con Camboya en un campo de minas mientras se realizaban operaciones especiales de infantería con el objetivo de “buscar y destruir” los escondites guerrilleros, operaciones que eran acompañandas de bombardeos aéreos en el marco de una política de guerra de “Kill ‘em all” (matarlos a todos), ordenes muy similares a las que recibieron las tropas y la aviación durante la guerra de Corea entre 1950 y 1953.

El objetivo en Vietnam del ejército estadounidense de “buscar y destruir, también conocido como “Kill ‘em all” (matarlos a todos), era muy similar al tipo de órdenes que recibieron las tropas y la aviación americana durante la guerra de Corea entre 1950 y 1953. Dentro de estas ordenes se incluyeron a todos los civiles que huían hacia el sur o intentaban cruzar la frontera, los cuales eran ametrallados desde tierra y bombardeados desde el aire. [D]

El objetivo declarado del ejército estadounidense en Vietnam era literalmente, “matar a todos los vietcongs que fuera posible” incluyendo a cualquiera que los apoyara y a los que se encontraran también por medio. Los conocidos como “civilian irregular defence groups”, mercenarios de la CIA reclutados en Saigon junto con milicias camboyanas restos del antiguo reino de Kambuja en el delta del Mekong, comenzaron también a cruzar la frontera y a realizar operaciones militares y de “contrainsurgencia”. Estos grupos estaban al mando de un siniestro militar que utilizó el terror como medio para llevar su guerra en la selva y también, como forma de proyectar su imagen de rey o semidios, en unas tierras ancestrales con historias milenarias de sacrificios humanos y canibalismo ritual. Este militar era el coronel Jonathan Fred Ladd, el mismo que inspiraría a Francis Ford Coppola para dar vida al personaje del coronel Kurtz en Apocalypse Now.

El ‘coup’ y el comienzo de la guerra civil

El 18 de marzo de 1970, el general Lon Nol a instancias de la Casablanca, daba un golpe de Estado y deponía a Sihanouk mientras este se encontraba de viaje en China. El general Lon Nol instauró la primera República Camboyana y Sihanouk se exiliaba en China consiguiendo el apoyo de esta y el de Vietnam del Norte para organizar un movimiento de resistencia conocido como la Real Unión Nacional de Kampuchea o Frente Unido Nacional de Kampuchea (FUNK / GRUNK). El FUNK se componía de una variopinta mezcla de grupos políticos entre los que se incluían los llamados “realistas” pro-Sihanouk (Khmer Rumdo), figuras destacadas pro-Vietnam del Norte en el heterogéneo movimiento Khmer Issarak, los propios nordvietnamitas y por último, el partido comunista de Kampuchea (pcK) y su brazo armado, los Jemeres Rojos que a finales de los 60 eran la fuerza menos influyente y conocida de todas ellas. Sólo “Papa Príncipe” podría haber sido capaz de formar semejante pandemonioum político en una región ya envuelta en el caos más absoluto.

Un informe del Pentágono fechado en 1959 conocido como “Psychological Operations: Camboya”, describía las conclusiones extraídas por el gobierno estadounidense sobre el país: “Las mayorías del país no son más que campesinos y pescadores analfabetos. En opinión de chinos, franceses y vietnamitas, los khmer son un atajo de campesinos inútiles, obreros irresponsables y comerciantes incapaces. Los militares tampoco escapan a esta regla: no conocen la disciplina ni la capacidad de mando, no entienden nada de estrategia y su arrogancia los hace impopulares. La policía y el ejército son, quizá, los grupos más corruptos de la nación. En suma: los khmer son un pueblo pasivo e indolente”. [13].

Según cuenta James Gerrand, cineasta y productor australiano y gran conocedor de la historia de Camboya y sus gentes, “en marzo de 1967, los Jemeres Rojos de Pol Pot no eran nada, Sihanouk lo había querido así, había socavado la facción comunista, una política muy astuta. Podemos criticar a Sihanouk todo lo que queramos pero comprometió totalmente al movimiento comunista camboyano, principalmente al aliarse con China. No habrían apoyado a los comunistas camboyanos, eran una fuerza mínima. Los comunistas de Camboya pudieron reclutar a muchas personas. La gente o bien estaba desesperada por los bombardeos que se apuntaban a los Jemeres Rojos para combatir o se iban del campo a las ciudades donde creían estar un poco más seguros.” [14].

En 1970, los Jemeres Rojos se convirtieron en la más importante fuerza militar camboyana gracias a la ayuda de China, de Norodom Sihanouk, del pueblo camboyano y de los nordvietnamitas. Salvo China, todos ellos quedarían pronto horrorizados de la maquinaria de muerte y tortura que la camarilla de Pol Pot pondría en marcha para construir la “sociedad ideal”.

Principales causas de la formación de los Jemeres Rojos

  1. El apoyo del khmer Loeu, las tribus de las montañas de Camboya
    Quienes estuvieron al lado de los Jemeres Rojos desde el principio, fueron los khmer Loeu, las tribus de las montañas de Camboya. Camboya, históricamente ha estado dividida desde sus orígenes en dos grandes regiones con dos importantes grupos etnicos. La primera de ellas en el sur, el valle alrededor del lago Tonle Siap, ha estado habitado desde hace siglos sino milenios por los khmer kandal, de tez clara y descendientes de la civilización de Angkor. La segunda región, las montañas del norte, el sur-oeste y el sureste están habitados por los Loeu, “cazadores de piel oscura, los ciento cincuenta mil Loeu fueron los aliados naturales del khmer rojo, de entre ellos reclutaron a su mejor gente; los Loeu vieron en la guerrilla comunista a sus compañeros en la lucha contra los blancos de las ciudades”. [15].
  2. La alianza inicial de Norodom Sihanuk y Vietnam del Norte
    Según el Profesor David Chandler, autor del libro ‘La tragedia de la historia de Camboya’, la situación de los Jemeres Rojos cambió rápida y espectacularmente en lo que a guerrilleros, entrentamiento y equipo militar se refiere “cuando Sihanouk decidió formar el Frente Unificado. Se creó una alianza entre los vietnamitas y Sihanouk, lo que les dio acceso a las armas, al entrenamiento, al personal, a todo lo que antes no habían tenido. A lo largo de los dos o tres años siguientes, desarrollaron un ejército eficiente, bien armado y bastante grande, de unos 40.000 a 50.000 combatientes. No lo hubieran conseguido sin la alianza, todo provenía de ella. Todo había ocurrido después del golpe”. [16]. Utilizando el nombre de Sihanouk y su alianza para atraer nuevos reclutas al Frente Unido, los Jemeres Rojos se aprovecharon de la situación pasando de ser apenas 3000 combatientes a finales de los 60, a alcanzar en un breve periodo más de 150.000 miembros mientras los bombardeos interminables continuaban aportando nuevos rcclutas a la causa sin ya nada que perder. Fue el propio Sihanouk quien bautizó con el nombre de “Khmer Rojo” a la guerrilla maoísta liderada por Pol Pot.
  3. Las campañas de bombardeos estadounidenses, las mayores y mas arbitrarias de la historia
    Camboya sufrió dos grandes operaciones de bombardeo masivo sin parangón en la historia, denominados en el argot militar “bombardeo de alfombra”. Ni siquiera Alemania o Japón durante la Segunda Guerra Mundial, recibieron en conjunto tantas bombas y tan variadas, desde minas antipersona pasando por armas químicas y napalm entre 1968 y 1975. Todos aquellos camboyanos que habían estado expuestos a los masivos y arbitrarios bombardeos estadounidenses, sufrieron además de grandes perdidas personales, graves traumas psicológicos por la conmoción por la escala de la destrucción y el impacto psicológico. El factor psicológico (hoy llamado “conmoción y pavor”) de estos bombardeos masivos y en muchos casos, la alienación de los individuos, favoreció que el campesinado se uniera en masa a los Jemeres Rojos aunque muchos de ellos no supieran nada de estos o incluso apoyaran al rey Sihanouk. Estos por así decirlo, reclutas traumatizados con su ahora insenbilidad y voluntad de hierro, permitirían a los cuadros de los Jemeres Rojos llevar adelante su agenda.
  4. La alianza inicial del rey con China y Vietnam y el derrocamiento de Sihanouk
    China había suministrado ayuda de todo tipo a Camboya desde una época muy temprana siendo esta incrementada con el paso del tiempo a cambio de materias primas camboyanas y otros favores políticos. China había sido el principal padrino del partido comunista camboyano de cuyo brazo armado surgirían los futuros Jemeres Rojos y sus líderes, incluyendo a Pol Pot. Sihanouk desde un principio también estableció relaciones cercanas tanto con China como con Vietnam, ambos países comunistas (amigos primero, enemigos después) por la pragmática razón de que sabía por un lado, la importancia creciente de China en lo económico y lo político y por otro, que creía firmemente que los estadounidenses perderían la guerra de Vietnam y cuando la derrota llegara, quería asegurarse de que no quedarse expuesto a las iras de los países vecinos por su apoyo a EEUU. De esta forma, salvaría la independencia de su país y más importante, su propio régimen. A cambio, Sihanouk tuvo que ceder en muchos aspectos a los intereses de China y Vietnam, incluyendo la cesión de vastas zonas del país para establecer bases y rutas de aprovisionamiento para el Vietcong. Fue China quien convenció al rey Sihanouk para formar un gobierno en el exilio al ser derrocado. El rey hizo un dramático llamamiento al pueblo para que se levantara en armas y se uniera esta nueva alianza de conveniencia entre los partidarios del rey y los comunistas chinos, todo para ayudar a Papa príncipe a expulsar a Lon Nol del gobierno y a sus aliados norteamericanos. Vietnam por su parte, “envió tres mil asesores militares a las zonas dominadas por el kmer rojo, sin contar a los cincuenta mil efectivos que tenía en Kampuchea. Chou En Lai se comprometió a financiar el FUNK, invirtiendo diez millones de dólares en el entrenamiento de sus cuadros y la guerra de liberación nacional renació en Kampuchea” [17].
  5. La corrupción y brutalidad del régimen camboyano
    La famosa brutalidad e insensibilidad de los Jemeres Rojos podía también haber tenido relación con las atrocidades cometidas por las fuerzas de Lon Nol en su lucha contra el Frente Unido y a su misma historia milenaria. Una espantosa y ancestral práctica ejecutada a menudo por los mercenarios y soldados camboyanos apoyados por EEUU, era aquella que consistía en abrir en canal a los combatientes enemigos para comer su hígado. Antiguas tradiciones bélicas camboyanas, dictaban una suerte de lo mas terrible para los soldados enemigos capturados. “Culturalmente, existen grandes diferencias entre los ideales occidentales sobre lo que es culturalmente aceptable y las ideas camboyanas de lo que es aceptable. Cuando filmamos a los camboyanos abriendo cuerpos en canal, arrancándoles los hígados y comiéndoselos, el mundo occidental se quedó perplejo por lo que hacían las fuerzas de Lon Nol. Pero eso es lo que tradicionalmente hacían los camboyanos, se decía que así adquirían el espíritu y la fortaleza del enemigo. Era un ritual. Con mucha frecuencia durante los primeros años de la guerra, como prueba de amistad, te decían que fueras con ellos a comer los hígados de los muertos. En una ocasión, estaba comiendo con el gobernador de una de las provincias, y en el césped, en una de sus residencias, estaban tendidos los cadáveredes de gente que decían que eran del vietcong, todos abiertos en canal con el hígado reventado. Llego un camión y empezaron a cargar los cadáveres en él. No era una visión muy apetitosa”. [18]. Por otro lado, los soldados del ejército regular del régimen de Lon Nol, no recibían su sueldo y eran enviados a una muerte casi segura, mandados por oficiales incompetentes y un equipo militar obsoleto. Muchos de estos soldados cometían todo tipo de abusos y violaciones contra los campesinos camboyanos, siendo otro motivo más para apoyar al Frente Unido. Durante el gobierno de Lon Nol, el régimen también persiguió y asesino a miles de civiles camboyanos de etnia vietmita que habían vivido durante generaciones en el país y que eran acusados ahora de colaboracionismo con los vietnamitas. Al menos 15.000 vietnamitas fueron masacrados por las fuerzas de Lon Nol tras el golpe. Sus cuerpos fueron arrojados al rio Mekong [B]

Los Jemeres Rojos antes y después de ser los “jemeres de mano de hierro”

A finales de los 60, los cuadros de los Jemeres Rojos no eran más que un reducido (y apenas conocido) grupo de comunistas maoístas formados en algunas de las más prestigiosas universidades europeas. Habían tenido contactos y compartido debates políticos y reuniones con destacados intelectuales de aquellos días, muchos de los cuales posteriormente les apoyarían y negarían el genocidio hasta cuando ya era imposible seguir negándolo. Cuando regresaron a Camboya, la siniestra camarilla de Pol Pot trajo consigo muchas de las ideas europeas y maoístas que circulaban por entonces en torno a cómo debía de ser la “sociedad ideal”.

Uno de los pocos periodistas que consiguió ganarse la confianza de los Jemeres Rojos desde el principio, fue Serge Thion. Antes de 1969 y del comienzo de los bombardeos masivos, los Jemeres Rojos, “todavía no eran los Jemeres Rojos de mano de hierro, todavía eran muy nacionalistas, antinorteameicanos puros, no se hablaba aún de comunismo o reformas sociales. La población se mostraba esntusiasta, éramos bienvenidos con mucho calor en las aldeas, era una fiesta. Nos trasladábamos de un lugar a otro sin problemas y nos encontrábamos con los jefes de las poblaciones. Esa gente no era comunista, y posiblemente no tenía ni idea de qué facción de la guerrilla estaba conducida por los comunistas. Estaban a favor del rey, creían que estaban en el lado bueno, creían que luchaban contra los intrusos, contras los norteamericanos, contra los mercenarios de Lon Nol. Creían que estaban haciendo su propia guerra civil para recuperar su libertad y volver a la vida que tenían antes de la guerra”. Las gente humildes de las que habla Thion, se habían visto obligadas a unirse a los Jemeres Rojos ante la enorme devastación que sembraban los bombardeos estadounidenses, una devastación generalmente, arbitraria y carente de un objetivo estratégico. Según Thion, “en la embajada americana en Phnom Penh, cogían un mapa, dibujaban un cuadrado y decían, vale, hay que eliminar este cuadrado. Para mí sus servicios secretos no eran muy buenos, no sabían exactamente donde se encontraba el enemigo, bombardearon los pueblos y mataron a cantidades enormes de civiles. En 6 meses de campaña mataron a 500.000 personas. Eso explica, el radicalismo de los Jemeres Rojos, ellos estaban bajo las bombas y se quedaron allí. Los supervivientes eran muy rudos, habían pasado por todo aquel infierno.” [19].

La guerra de guerrillas contra el gobierno de Lon Nol y la corrupción e incompetencia de este, provocaba el continuo avance del FUNK hacia la capital mientras EEUU solo sabía responder con bombardeos de mayor intensidad. La inimaginable escala de los bombardeos no impidieron que las guerrillas del Frente Unido continuaran avanzando hacia la capital y las principales ciudades, todo ello a pesar de que la fuerza aérea completa de EEUU en Asia se concentraba sobre Camboya bajo los B-52 que tenían base en Guam. Andrew Antippas, coordinador de las fuerzas especiales americanas en Camboya (1968- – 1970), comentó como los B-52 “volaban a 6000 a 9000 metros de altura y sencillamente, descargaban la bombas. No tenían ni idea de donde. En algunos casos, los aviones provenían de Guam y no sabían lo que estaban bombardeando”. Uno de los ejemplos más gráficos y conocidos de este periodo, fue el bombardeo por error que en agosto de 1973 mató a 100 civiles al sur de Phnom Penh. EEUU disculpó públicamente mediante una ceremonia a la que se invitó a algunos supervivientes y se les dio dinero como “compensación”.

A pesar de que el gobierno de EEUU ya se había comprometido internamente a retirarse de Camboya y a pesar de los acuerdos de paz de Paris con Vietnam, Washington continuó suministrando enormes cantidades de material bélico a Lon Nol y reanudó los bombardeos con resultados cada vez mas devastadores ya que la capital ahora se veía inundada de personas de todo el país.

En marzo 1973, Sihanouk regreso a suelo camboyano por primera vez desde que fue derrocado. Viajo hasta las selvas donde se encontraban las ruínas de la antigua ciudad imperial de Angkor que ahora se había convertido en el cuartel general del movimiento. Sihanouk se entrevistó con los dirigentes de los Jemeres y Pol Pot, al que abrazó y le recordó quien era el líder. Pero los Jemeres Rojos ya solo respondían ante China y Pol Pot concentraba todo el poder. Sihanouk regresó a Pekín negando que los Jemeres Rojos se hubieran hecho con el control y él solo fuera ya una figura decorativa. Durante su estancia en Angkor, Sihanouk y Pol Pot “se había llevado muy bien delante de las cámaras. Creo que Sihanouk estaba muy asustado, había visto a los auténicos líderes y sabía que eran gente fuerte y de mal agüero”. [20], recuerda el profesor David Chandler, autor de La tragedia de la historia de Camboya.

Sihanouk había perdido la partida. Fue utilizado por China para introducirse en Camboya y luego como figura emblemática para reclutar combatientes para el Frente Unido. Una vez que Pekín decidió cambiar el liderazgo del Frente Unido, los dirigentes chinos dieron todo su apoyo a Pol Pot y su siniestra camarilla. A cambio del apoyo chino, los Jemeres Rojos seguirían la estrategia de China en la región, primero luchar contra los camboyanos aliados de EEUU y luego contra sus antiguos aliados, los comunistas vietnamitas que eran apoyados por la URSS, enemiga a su vez de China. El interés de China era terminar con la influencia de la URSS en el sudeste asiático y al mismo tiempo, poner de rodillas a su histórico enemigo, Vietnam, que por un tiempo fue su amigo y aliado más cercano.

Nixon se despide de la presidencia con bombardeos para protejer a su dictador

A mediados de 1973, los Jemeres Rojos se acercaban a la capital. La tensión subía de forma proporcional con la llegada de refugiados y Phnom Penh, ahora superpoblada, contaba con más de 2 millones y medios de personas malviviendo en sus atestadas calles. Como recuerda Stephen Heder, “la capital estaba llena de refugiados la ciudad y sus estructuras estaban completamente desbordadas había gente pobre también está por todas partes” [21]. A pesar de la grave situación de crisis humanitaria, Estados Unidos intensificó los bombardeos en los alrededores de la capital en apoyo del moribundo régimen de Lon Nol, llegando estos a producirse incluso cerca de zonas pobladas.

El caos era absoluto, el ejército camboyano prácticamente no existía como fuerza de combate conjunta y coordinada. Según Stephen Heder, “los soldados estaban muy descontentos, no les pagaban eran enviados a la muerte por un régimen que sabían que era corrupto y autoritario, no querían morir morir por él, todo el país se estaba descomponiendo”. El general Dien Dell era uno de los pocos militares competentes de Lon Nol, para él, “La situación era muy mala creo que teníamos que haber cambiado de gobernante como ya he dicho el mariscal Lon Nol no podía dirigir ni mandar el país”, explicó en una entrevista para un documental de Peter Du Cane. A principios de 1974, el general Dien Dell y otras destacadas figuras militares camboyanas, estaban a punto de dar un golpe de Estado, pero Washington no quería ningún cambio en Camboya. Dien Dell recuerda como “algunos amigos extranjeros, no querían que lo hiciéramos porque no les interesaba”. El encargado de frenar el golpe, fue el jefe de la estación de la CIA en Phnom Penh, David Whipple que recuerda “un golpe organizado por nuestros amigos. Iban a derrocar al gobierno y yo interviene muy directamente. Detuve el golpe sencillamente avisando a los integrantes del complot que el resultado no las iba a favorecer en absoluto, ni a ellos ni a su país, ni a su causa. Les informe que no recibirían apoyo de EEUU”. [22].

Durante los seis meses posteriores al alto el fuego en Vietnam acordado en París el 27 de enero de 1973, la fuerza aérea estadounidense arrojó más de un cuarto de millón de toneladas de bombas en Camboya, tres veces y media la cantidad de bombas lanzadas sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. “Se llamaban bombardeos de alfombra y condujeron a una gran devastación, fue entonces cuando llegó a ser conocido, hasta entonces era inexistente.” [23]. El 15 de agosto de 1973, las últimas bombas norteamericanas que cayeron en Camboya, estallaron alrededor del perímetro de Phnom Penh. El Congreso había obligado a Nixon a terminar con todas las operaciones de bombardeo y en marzo de 1974, el arquitecto de la tragedia camboyana era declarado culpable por el Gran Jurado federal de encubrimiento y obstrucción a la justicia tras la investigación del escándalo Watergate. El 8 de agosto, Nixon anunciaba su dimisión.

Camboya se queda aún más sola. Los Jemeres Rojos a las puertas

Con la salida de EEUU del conflicto camboyano, el régimen de Lon Nol carecía de apoyos y su fin estaba cada vez más cerca. La “vietnamización” de los camboyanos prometida por EEUU y la “ayuda” que se les había prestado durante años “para que los camboyanos se ayudaran así mismos”, quedaba ahora revelada como una auténtica farsa y una excusa que tampoco funcionó en Vietnam, por que en realidad, nunca hubo una estrategia honesta y de futuro ya que la corrupción de los dirigentes proestadounidenses era la norma, tanto en Saigon como en Phnom Penh. “Cualquier esperanza de victoria de las fuerzas de Lon Nol había quedado completamente socavada por la corrupción generalizada. Tenían que sobrevivir al gobierno infecto de sus dirigentes políticos y militares. Los cobardes y los soldados ‘fantasma’ se repartían los salarios recogiendo las pagas pero cuando había que ir a luchar, desaparecían. Puede que hubiera millares de esos casos por supuesto que así perdieron.” [24]. A principios de 1975, los Jemeres Rojos se preparaban para entrar en la capital y dar el golpe definitivo al régimen. El 1 de abril, Lon Nol abandonó el país en un helicóptero estadounidense con destino a Hawai de donde jamás volvería. Dos semanas más tarde, los últimos helicópteros americanos recogían a los últimos estadounidenses así como a una serie de camboyanos seleccionados, poniéndose así punto y final al primer acto de la tragedia camboyana. Solo una semana después de dejar la capital los Jemeres Rojos entraron en Phnom Penh.

Cuando el Frente Unido entró en Phnom Penh el 17 de abril de 1975, los Jemeres Rojos ya controlaban en su totalidad la dirección militar y política del FUNK gracias como se ha indicado, al apoyo de China que a su vez, se había aliado estratégicamente con EEUU en contra de Vietnam, que se oponía ahora al papel de los Jemeres Rojos como peón de los chinos en Camboya, una colaboración entre comunismo y capitalismo por la cual, los intereses de EEUU y China convergían en el sudeste asiático. Una vez cumplido el objetivo de tomar el poder y expulsar a EEUU de Camboya, tanto EEUU como China mantendrían una relación de interés orientada a socavar políticamente a los vietnamitas que con el apoyo de la URSS, se oponían a los Jemeres Rojos y al papel de China en la región.

“No dejéis con vida a ningún imperialista reaccionario: echadlos de Kampuchea. Movilizaos y golpead”. [Himno nacional de Kampuchea]

A su regreso a Camboya, Sihanouk encontró Phnom Penh desierta. El traslado forzoso de sus habitantes al campo no había siquiera respetado a los enfermos y moribundos de los hospitales que habían sido sacados por la fuerza y obligados a salir también de la ciudad. Muchos de ellos perecerían en el camino en el comienzo de uno de los experimentos sociales mas radicales y horrendos de la historia reciente. La capital, que en 1970 albergaba 600.000 habitantes y a más de 2 millones y medio en 1975, ahora se veía completamente desolada. Los Jemeres Rojos sólo permitían llevar unas pocas pertenencias y ejecutaban en la misma calle a todos aquellos que ponían la más mínima objeción. Sihanouk no solo había perdido su poder sino que como el mismo reconoció, tanto los chinos como los Jemeres Rojos, querían usarlo ahora “como figura decorativa para dar respetabilidad a su régimen”. Sihanouk se encontró apartado totalmente del poder y prisionero de su propio juego en su propio “palacio”.

El genocidio camboyano evidenció cuan bajo había caído la política exterior de EEUU, una política intervencionistas que se apoyaba en la “altruista” Carta del Atlántico firmada el 9 al 12 de agosto de 1941.

Desde ese momento, un oscuro velo cayó sobre Camboya. Cientos de historias de todo tipo a cada cual más macabra, empezaron a circular describiendo los horrores que ocurrían en los campos de la muerte y en los centros de tortura, como el tristemente famoso S-21, la llamada “máquina de matar de los Jemeres Rojos” [25]. Los Jemeres cerraron las fronteras del país y crearon campos de concentración (comunas en neolengua comunista) donde cientos de miles de personas construían infraestructuras para “modernizar” el país, mediante herramientas rudimentarias en unas condiciones brutales y siempre con la amenaza de muerte y tortura presente. Durante el tiempo que los Jemeres Rojos gobernaron Camboya (1975 – 1979), cambiaron el nombre del país pasando a llamarse Kampuchea Democrática, nombre que derivaba de los antiguos reinos del norte de Kambuja y Chenla. En la Kampuchea, cualquier cosa menos “Democrática”, los Jemeres Rojos asesinaban por miles a los “sospechosos” de ser “enemigos del pueblo”, algo que para ellos incluía a técnicos profesionales, ingenieros, profesores, a traductores o interpretes, aquellos que llevaran gafas de sol o graduadas (consideradas como un símbolo de intelectualidad), incluso poseer libros, era motivo suficiente para ser perseguido, encerrado, torturado y quizás ejecutado. En el mejor de los casos, la muerte podría llegar debido a las condiciones brutales de trabajo, por una paliza o enfermedad y en el peor por inanición o torturado salvajemente.

Lágrimas de cocodrilo por los camboyanos y los verdaderos liberadores de Camboya, los vietnamitas

A medida que se iban conociendo mas datos e información sobre el “experimento maoísta – estalinista“ camboyano, el mundo “civilizado” se “horrorizaba” e “indignaba”. Las comparaciones con el genocidio nazi no tardaron en aparecer en los medios mientras se calificaba a Pol Pot como “peor que Hitler”. Pero detrás de los litros de lagrimas de cocodrilo de los medios y los políticos, lo cierto es que pronto quedó todo a un lado y la fingida indignación por las atrocidades de los Jemeres Rojos pronto dio paso a la que es probablemente, la política mas retorcida de EEUU en el sudeste asiático, el apoyo a los Jemeres Rojos al ser derrocados estos por los vietnamitas.

Cuatro años más tarde de la toma del poder por los Jemeres Rojos, en primavera de 1979, Vietnam como respuesta a años de ataques y masacres contra etnias vietnamitas en Camboya, bombardeos de artillería y actos de sabotaje, invadió Kampuchea y derrocó al gobierno de Pol Pot, instalando un nuevo gobierno favorable, algo que enfureció a EEUU y China. De inmediato, la alianza de conveniencia EEUU – China, comenzó a preparar su respuesta mientras Pol Pot se retiraba hacia la frontera con Tailandia, en el extremo occidental de Camboya, donde instalaron algunos campamentos gracias al permiso de Bangkok. Norodom Sihanouk huía de nuevo a China mientras se proclamaba la República Popular Camboyana (RPC), cuyo Jefe de Estado era Heng Samrin, un antiguo cuadro de alto rango de los Jemeres Rojos.

Hacia principios de los años 70, Pol Pot se había separado ideológica y militarmente de Vietnam alentado por China, cuya dirigencia política no compartía las tésis de Ho Chi Minh de unidad de todos los comunistas de la región. China quería tener un papel preponderante y expulsar de paso en el proceso a la URSS, que era en quien se apoyaba Vietnam. Según José María Pérez Gay, el origen que llevaría al grave conflicto entre los partidos comunistas de Vietnam y Camboya, empieza a notarse a finales de los años 60, cuando la posición política de Vietnam era firme en lo relativo a impedir la formación de un partido comunista camboyano independiente “ya que la revolución era una y el enemigo idéntico. Los del khmer rojo argumentaban que amistad y solidaridad eran, para Vietnam del Norte, palabras sin sentido. Por esa razón, nunca les revelaron sus escondites.” [26].

El comienzo de la ayuda a los Jemeres Rojos tras ser derrocados

Uno de los episodios menos conocidos del “domino sangriento” camboyano, es la ayuda encubierta que recibieron los Jemeres Rojos no solo de China sino de países donde la opinión pública y sus políticos y principales autoridades, se declaraban escandalizados e impactados por la crueldad y brutalidad del régimen maoísta. Los focos periodísticos se centraron como de costumbre en los aspectos sensacionalistas, truculentos y frívolos sin entrar en detalles políticos y geopolíticos.

Los americanos pronto se dieron cuenta, que el enemigo de su enemigo, el Khmer rojo, era ahora mas o menos su amigo”. [27].

La reacción de Washington al derrocamiento de Pol Pot por los vietnamitas no fue de júbilo. Lo lógico habría sido alegrarse al ver cómo la pesadilla del experimento maoísta llegaba a su fin. Los sentimientos que se respiraban en la Casablanca, el Pentágono y la CIA eran de un disimulado enfado al ver cómo un pequeño ejército de “amarillos vestidos con pijamas”, se llevaba el mérito público de expulsar a los Jemeres Rojos no sin que antes hubieran recibido durante años, críticas de Estados Unidos calificando las acciones de Vietnam de “ilegales”. En el documental “Camboya Año Cero”, John Pilger expuso también la ayuda militar que prestó el Reino Unido a través de Singapur, cuyo Primer Ministro, Lee Kuan Yew, defendió a los Jemeres Rojos mientras consideraba exageradas las informaciones sobre la magnitud de las matanzas y la consideración de las mismas como genocidio. [28]

Brzezinski y el objetivo del apoyo a los Jemeres Rojos. Presionar a Vietnam y a la URSS

La CIA se fijó como objetivo expulsar todo influencia vietnamita de Camboya y restablecer su poder militar llevando la inestabilidad a Vietnam y socavando el país en todos los ámbitos posibles. La “agencia” no estaba sola en esta empresa ya que tanto China como Tailandia, se mostraban abiertamente partidarias en apoyar a los Jemeres Rojos mediante una táctica que consistía en suministrar comida así como ayuda financiera y militar al Khmer Rojo y reorganizarlos en campamentos seguros cerca de Tailandia.

“¿Quién lo iba a decir?, el gobierno estadounidense empezó a apoyar a los Jemeres Rojos”. [William Blum. Autor de “Matar la esperanza. Intervenciones del ejército americano y la CIA desde la Segunda Guerra Mundial] [29]

En 1982, Estados Unidos formó una coalición compuesta por los Jemeres Rojos y otros dos grupos no comunistas opuestos al gobierno camboyano pro vietnamita, uno de los cuales estaba liderado por el príncipe Sihanouk que volvía a escena. “Vietnam debe entender nuestra obligación con una Camboya libre e independiente es inquebrantable”, decía George Shultz en las Naciones Unidas como Secretario de Estado. Esta chocante coalición, recibió inmediatamente ayuda estadounidense y china canalizada a través de la frontera con Tailandia. Algunos periodistas desvelaron como los Jemeres Rojos recibían ayuda norteamericana por valor de millones de dólares a finales de la década de los ochenta mientras a espaldas del Congreso, la CIA desviaba decenas de millones más. [30]

Uno de los personajes más importantes en la creación del programa de ayuda a los Jemeres Rojos, fue el mismo consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, uno de los principales asesores en la sombra del ex presidente Barack Obama. En la primavera de 1979, con los Jemeres Rojos recién expulsados de la capital y en fuga, Brzezinski animó “a los chinos a respaldar a Pol Pot” y fomentó “la ayuda de los tailandeses [al Khmer Rojo]. La cuestión era cómo ayudar a los camboyanos (sic). Pol Pot era una desgracia. Nunca pudimos apoyarle. Pero China sí pudo.“. Para Brzezinski, el objetivo de la ayuda a los Jemeres Rojos era por supuesto, debilitar a la URSS y al mismo tiempo, socavar de todas las formas posibles a Vietnam como una especie de venganza de “mal perdedor”.

Mucho mas que ayuda militar, apoyo político y financiero a los Jemeres Rojos

Pero no solo sí pudieron ayudar a Pol Pot sino que el gobierno de EEUU incluso defendió el “derecho” de los Jemeres Rojos a estar representados en la ONU como el gobierno legítimo de Camboya, en lugar del gobierno impuesto por los vietnamitas. Estados Unidos continuaría acusando a Vietnam de “intervencionismo” en Camboya y presionando en la ONU para que los Jemeres pudieran conservar el asiento que les correspondía hasta 1993, cuando Washignton aún apoyaba como principal figura política de la oposición a Thiounn Prasith, uno de los principales colaboradores de Pol Pot. Newsweek le preguntó a Prasith sobre los informes que describían como 1 millón de camboyanos habían sido brutalmente asesinados, a lo cual este contestó: “Calculamos que perdieron la vida de 10.000 a 20.000 personas, el ochenta por ciento a manos de agentes vietnamitas que se infiltraron en nuestro Gobierno.” [31] Margaret Thatcher, que como veremos más adelante, también involucró a su país en el apoyo a los Jemeres Rojos, declaró en medio del estupor de muchos de sus ministros, que “los más razonables de los Jemeres Rojos tendrán que jugar una parte en un futuro gobierno”. [32]. El “progresista” Washington Post, recogía un artículo el 10 de enero de 1989 de Peter Goodman, que pedía aceptar a los Jemeres Rojos en una coalición para gobernar Camboya “hasta la celebración de nuevas elecciones“. [33]

“Los más razonables de los Jemeres Rojos tendrán que jugar una parte en un futuro gobierno” [Margaret Thatcher].

El gobierno estadounidense no solo no se molestó en ocultar adecuadamente su programa de ayuda a Pol Pot sino que otorgó a la operación, una gran prioridad. Envió a Ray Cline, antiguo director adjunto de la CIA, en varias visitas a lo campamentos de los Jemeres Rojos en Tailandia, siendo incluso filmado en una de ellas en noviembre de 1980. Cline visitó los campamentos como consejero de política exterior de la administración Reagan y tras la partida de este, los Jemeres Rojos realizaron un comunicado de prensa sobre como el antiguo funcionario de la CIA había sido recibido “calurosamente por miles de ciudadanos”, noticia recogida por el periódico Los Angeles Times el 5 de diciembre de 1980.

Los Jemeres Rojos se aprovechaban de ciertas organizaciones humanitarias que trabajaban en Camboya y Tailandia ayudando a desplazados y refugiados, como UNICEF y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Estas organizaciones, declararon su perplejidad ante la contradicción que suponía apoyar a los Jemeres Rojos, ya que a estas organizaciones, les está prohibido prestar ayuda a personal militar. Dos de estos trabajadores, Linda Mason y Roger Brown, describieron tiempo después como “Tailandia, el país que acogía la operación de ayuda, y el Gobierno de los Estados Unidos, que financiaba el grueso de la misma, insistía en que los khmer rojos debían ser alimentados.”. [34].

En el periodo 1979-81, el “Programa Alimentar al Mundo”, que estaba bajo control del gobierno estadounidense, transfirió 12 millones de dólares en comida al Ejército tailandés para que la distribuyera en los campamentos de los Jemeres Rojos.

En el periodo 1979-81, el “Programa Alimentar al Mundo”, que estaba bajo control del gobierno estadounidense, transfirió 12 millones de dólares en comida al Ejército tailandés para que la distribuyera en los campamentos de los Jemeres Rojos. [35]. Como en tiempos mas recientes y ayuda similar entregada a grupos terroristas camuflados como grupos “pro-democráticos”, la ayuda a los Jemeres Rojos se entregaba catalogándola como “no letal” o “humanitaria”. Oficialmente, Washington no entregó equipamiento militar pero sí proporcionaba los medios para que los Jemeres Rojos obtuvieran todo lo que necesitaban a través de la CIA para mantener su guerra contra Vietnam. A Washington no parecía importarle que los Jemeres Rojos pudieran volver al poder y repitieran las mismas atrocidades. En cierta ocasión, un funcionario de alto nivel estadounidense, reconoció al Washington Post el 8 de julio de 1985 que “si la coalición gana, los khmer rojos se comerán vivos a los otros”. La ayuda material suministrada a los Jemeres Rojos se entregaba a pesar de que, desde 1985, una ley federal prohibía al gobierno proporcionar cualquier ayuda económica a este grupo. [36].

Los Boinas Verdes y el SAS enseñan la guerra sucia a los Jemeres Rojos

A principios de la década de los 80, los Jemeres Rojos empezaron a recibir ayuda militar y asesoramiento de las fuerzas especiales de EEUU y el Reino Unido, los Boinas Verdes y el SAS (Servicio Aéreo Especial) británico. La gran mayoría no se cuestionaba la ayuda a este grupo de ideología maoísta que había perpetrado atrocidades inenarrables, de la misma forma que nadie se cuestionaba a los escuadrones de la muerte latinoamericanos latinoamericanos. No obstante, como se ha indicado, la ayuda comenzó una vez que Ray Cline, el antiguo alto funcionario de la CIA y ahora consejero especial de Ronald Reagan, visitara los campamentos de los Jemeres Rojos. Cuando llegó el escándalo del Irángate, Reagan quiso protegerse reduciendo la exposición del programa de ayuda y formación. Para ello, solicitó a la primera ministra británica Margaret Thatcher que las fuerzas especiales británicas se implicaran más en la ayuda a los Jemeres Rojos.

Thatcher envió a miembros seleccionados del SAS, la fuerza de élite del ejército británico. “Fuimos primero a Tailandia, en 1984”, reconocieron tiempo después varios oficiales y “trabajamos con los yanquis” con los cuales “estábamos muy compenetrados, como hermanos. A ellos no les gustaba aquello más que a nosotros. Les enseñamos un montón de cosas técnicas a los Khmers Rojos. Al principio, ellos querían simplemente entrar en las aldeas y acabar con la gente a machetazos. Les dijimos que se calmaran.” Miembros del SAS conocían a quien estaban prestando, por eso “muchos de nosotros hubiésemos cambiado de bando a la primera oportunidad. Estábamos tan asqueados. Odiábamos tanto que nos asociaran con Pol Pot. Se lo aseguro, somos soldados, no asesinos de niños”. [37]

Por aquellos días, en 1986, el reputado abogado del Congreso de EEUU Jonathan Winer, acusó al gobierno de haber financiado a Pol Pot mediante la entrega de ayuda valorada en 85 millones de dólares entre el periodo que va de 1980 a 1986. Mientras, en el Reino Unido la ayuda prestada por Maggie a Pol Pot no empezó a salpicarla hasta 1989, cuando aparecieron las primeras noticias en un artículo del Sunday Telegraph escrito por Simon O‘Dwyer-Russell, un diplomático y corresponsal en materia de defensa que tenía estrechos contactos con miembros del SAS. O‘Dwyer-Russell describió como un grupo de soldados de élite, habían entrenado a grupos de Jemeres Rojos en diversas materias, incluyendo la colocación de minas antipersona y tácticas que paradójicamente, tenían su origen en las técnicas de contraguerrilla aplicada por los franceses y británicos en el Tercer Mundo desde los años 50 [38] No mucho tiempo después, la revista de temática militar Jane, publicaba un artículo sobre el programa de entrenamiento británico destacando que este se destinaba a los miembros “no comunistas” de la “coalición”, el cual se había desarrollado “en bases secretas de Tailandia durante más de cuatro años” y era impartido por instructores “veteranos del conflicto de las Malvinas”. [39]

Pol Pot in the City

En 1990, Margaret Thatcher negó reiteradamente la implicación británica en Camboya. Un año después, John Pilger entrevistó a un miembro del Escuadrón de la reserva del SAS que había estado destinado en Camboya. Este reconoció que entrenaron a los “Jemeres Rojos en una gran cantidad de material técnico, mucho sobre las minas. Hemos utilizado minas que vinieron originalmente de la Royal Ordenance en Gran Bretaña, que conseguimos a través de Egipto con la marca cambiante…Incluso les dimos formación psicológica. Al principio, querían ir a las aldeas y despedazar a las personas. Les dijimos cómo ir… ”. [40]. Una parlamentaria del partido conservador, al igual que Thatcher, negó en el Parlamento las declaraciones de los soldados del SAS, aduciendo que “Gran Bretaña no ayuda militarmente en cualquier forma a las facciones camboyanas”. Posteriormente, Thatcher, se dirigió a Neil Kinnock, político británico y miembro del Consejo Privado del Reino Unido para comunicarle: “Confirmo que no hay ninguna implicación del gobierno británico de ningún tipo en la formación, equipamiento o cooperar con las fuerzas del Khmer Rouge o aliado a ellos”. Pilger no pudo evitar que en 1991 fuera acusado de difamación y llevado a juicio por el ministerio de Defensa británico que finalmente fue obligado a retractarse y reconocer que el Reino Unido efectivamente había apoyado y entrenado a los Jemeres Rojos. [41]

La formación del SAS fue una política criminal, irresponsable y cínica”. [Rae McGrath]

Tras casi dos años de negaciones, el gobierno británico reconoció oficialmente el 25 de junio de 1991, el papel de la fuerzas especiales británicas en Camboya desde 1983. Un informe publicado por Asia Watch en aquellos días, describía como entre las tareas del SAS se encontraba el adiestramiento en el uso de “dispositivos explosivos improvisados, trampas explosivas y la fabricación”. Rae McGrath, autor del informe que fue galardonado con un premio Nobel por su campaña internacional conjunta contra las minas terrestres, destacó en el diario the Guardian como “la formación del SAS fue una política criminal, irresponsable y cínica”.

El fin del apoyo a los Jemeres Rojos

Sólo después de que en 1990 se revelaran más informes sobre la ayuda prestada por el gobierno estadounidense, la Administración de George H. Bush comunicó un alto oficial en el programa de ayuda a los Jemeres Rojos pero sin aportar pruebas sobre el cese efectivo del mismo. Un año después, en febrero de 1991, la Administración Bush reconocía al Congreso la existencia de “una cooperación militar estratégica” sin entrar en detalles de los recursos “estratégicos” aportados. Los Jemeres Rojos utilizaron la catalogada como ayuda “no letal” y “humanitaria” para “atacar periódicamente las ciudades camboyanas, colocar minas antipersonales o matar a campesinos para robarles su arroz y su ganado etc”. A pesar de toda la ayuda y recursos destinados a los Jemeres Rojos, estos nunca llegaron a amenazar al gobierno provietnamita de Phnom Penh y esa ayuda solo contribuyó a mantener y extender la tragedia y el dolor de los camboyanos. La presión de los estadounidenses y los chinos en las Naciones Unidas, impedía al mismo tiempo que la ayuda humanitaria llegara a quienes más lo necesitaban. EEUU solo dejó de enviar recursos y ayuda a los Jemeres Rojos cuando la URSS se disolvió y por lo tanto, esta terminó su apoyo a los vietnamitas que se vieron obligados a salir del país poco después. Hasta 1993, los Jemeres Rojos contarían con representación en las Naciones Unidas.

En 1993, EEUU supervisó y gastó más de 3000 millones de dólares en unas elecciones “democráticas”, que en un nuevo giro del destino, restituyeron a Norodom Sihanulk como rey de Camboya. El jugador se había salido con la suya, mantener al menos su condición de rey aunque con un coste humano y material colosal. Un año después, en 1994, el Congreso de Estados Unidos aprobaba la “Cambodian Genocide Justice Act”, que establecía el objetivo de la política de Estados Unidos, “apoyar cualquier intento de llevar ante la justicia a los miembros de los Jemeres Rojos por los crímenes contra la humanidad cometidos en Camboya entre el 17 de abril de 1975 y el 7 de enero de 1979”. La corresponsal del The New York Times, Elizabeth Becker, describía por entonces la situación : “Camboya está hoy gobernada principalmente por un único partido político que deja poco movimiento a la oposición, tiene un sistema judicial corrupto y débil y los líderes sindicales más importantes del país han sido asesinados”. [42] Mientras tanto, las tierras se vendían a multinacionales de todo tipo y los antiguos propietarios y campesinos eran enviados a lugares olvidados y estériles donde no recibían siquiera una casa.

Con motivo de la muerte de Pol Pot, Bill Clinton dio un discurso el 16 de abril de 1998, en el que el ex presidente declaraba en un tremendo ejercicio de hipocresía y olvido : “La muerte del líder del Khmer Rojo, Pol Pot, ha atraído de nuevo la atención hacia uno de los capítulos más trágicos de inhumanidad ocu-rridos en el siglo XX; los khmer rojos retirados, que ejercieron el lide-razgo desde 1975 a 1979, son todavía muy numerosos y comparten la responsabilidad por los monstruosos abusos cometidos contra los dere-chos humanos durante ese período. No debemos permitir que la muerte del más célebre de los líderes del Khmer Rojo nos disuada de la tarea, igualmente importante, de poner a los otros en manos de la justicia”. [43] Y de esta forma, Norodom Sihanouk, alias “Papa príncipe”, “el cachorro de león protegido por Buda” o “Monseñor Papá” [44] según los calificativos que le daba su propio pueblo, recuperó su trono y el poder que los propios estadounidenses le habían arrebatado en el golpe de Estado de 1970 que llevó a Camboya al abismo. En total, bajo el régimen de Pol Pot murieron de fatiga, hambre, torturas, enfermedad o asesinados, entre 1,7 y 2 millones de camboyanos, una cuarta parte de la población del país según los datos elaborados por la Universidad de Princeton. A día de hoy, un 65,3% de los camboyanos es menor de 30 años. [45]

El largo y odioso camino a la “democracia”

Tras la retirada vietnamita de 1989 y los acuerdos de paz de París en 1991, la ONU comenzó a a implementar un plan para devolver a Camboya a la “democracia”. Las condiciones de los acuerdos eran chocantes según los criterios de la “Comunidad Internacional”, que entendía que la única forma de garantizar la transición, pasaba necesariamente por la cooperación de China y con los Jemeres Rojos. La transición democrática sólo podría llevarse a cabo bajo una completa omisión del recuerdo y condena del genocidio, mucho menos someter a juicio a los principales dirigentes involucrados en crímenes, torturas así como otros delitos como enriquecimiento personal gracias a sus posiciones privilegiadas y a un contrabando que algunos líderes regiones desarrollaron con China.

Así, muchos cuadros de los Jemeres Rojos, se integraron en 1991 en el nuevo sistema tras la retirada vietnamita y en 1993, Pol Pot, regresó a la jungla acompañado por un antiguo grupo seguidores. En 1994, una amnistía del nuevo gobierno facilitó que la gran mayoría de los seguidores que se mantenían fieles a Pol Pot, lo abandonaran despareciendo completamente su grupo tras su muerte en 1998. A partir de ese año, los genocidas pudieron integrarse ya completamente en la sociedad camboyana e incluso, convivir con muchas de las víctimas o familiares de víctimas de sus crímenes.

Como se ha indicado, los principales dirigentes de los Jemeres Rojos no fueron sometidos a juicio y toda mención al genocidio fue prohibida para “favorecer” la transición. Antes de la muerte de Pol Pot, algunos dirigentes de los Jemeres Rojos que se integraron en el gobierno tras las primeras elecciones, fueron asesinados siguiendo sus órdenes. Tal fue el caso de Son Sen, un destacado jefe militar que comandó un importante ejército jemer en los años de presencia vietnamita y que fue asesinado junto a trece miembros de su familia en 1997. Otros dirigentes huyeron a Tailandia, haciéndose pasar por refugiados, regresando mas tarde como personas totalmente diferentes e intregrándose en organizaciones como la Cruz Roja Americana bajo nombres falsos. Tal fue el caso del dirigente jemer Kaing Guek Eav, más conocido como Duch el cual, se había convertido en comerciante (una de las profesiones que mas persiguieron los Jemeres Rojos) y también se había hecho bautizar en una iglesia cristiana evangélica. El fotógrafo irlandés Nic Dunlop, lo descubrió como relata él mismo en su libro “Tras las huellas del verdugo”. Pocos días después de ver revelada su identidad, Duch se entregó y reconoció su culpabilidad, expresando “arrepentimiento”. Arrestado en 1999, fue condenado en 2008 a treinta y cinco años de prisión aunque posteriormente, la sentencia se cambiaría por la de cadena perpetua debido a su responsabilidad como director del atroz centro de torturas S-21 [46]

El momento más importante desde Nuremberg. Balance y responsabilidades

Otro de los miembros fundadores de los Jemeres Rojos, Ieng Sery, que fue Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores de la Kampuchea Democrática, fue indultado por “Papa príncipe” en 1996. Junto con su esposa, formaron un partido político que terminó controlando la región de Païlin, donde se dedicaban al contrabando ilegal de madera y piedras preciosas. En 2007, Ieng Sery fue detenido por orden de un nuevo tribunal camboyano que por entonces estaba empezando a juzgar a los Jemeres Rojos pero finalmente, no fue condenado y murió por causas naturales en 2013, rodeado de una gran fortuna que había amasado. Otros de los principales dirigentes como Kieou Samphan, Presidente de la Kampuchea Democrática entre 1976 y 1979 o Nuon Sea conocido como “hermano número 2”, vivieron hasta 2007 sin ser enjuiciados, momento en que fueron arrestados. Serían condenados pocos años mas tarde a cadena perpetua y en 2011, Nuon Sea admitió sus crímenes.

El tribunal organizado por las Naciones Unidas, ha estado compuesto por jueces camboyanos e internacionales y a fecha de noviembre de 2016, solo había condenado a tres personas. Naciones Unidas contrató abogados para defender a los acusados pagando sus honorarios, unos honorarios y costes que fueron muy criticados por su desproporcionado coste. Entre 2006 y 2014, los juicios habían consumido más de 261,3 millones de dólares (unos 250 millones de euros).

Con todo, en noviembre de 2016 se produjó “el momento más importante para la justicia internacional desde los juicios de Nuremberg”, tla y como lo describió David Scheffer, enviado especial de las Naciones Unidas para los asuntos del tribunal que había iniciado la segunda fase de los juicios contra los Jemeres Rojos. Víctimas de todo tipo, la mayoría sexagenarios, acudieron en autobuses desde todo el país a la Cámara Extraordinaria en las Cortes de Camboya (ECCC, pos sus siglas en inglés) para escuchar el veredicto. En varias provincias del país se instalaron pantallas de televisión para retransmitir el juicio en directo que finalizó rechazando las apelaciones de los acusados y ratificando las condenas contra dos de sus principales dirigentes, Nuon Chea (“camarada número dos”), de 90 años y Khieu Samphan, de 85 años. En 2014, ambos ya habían sido condenados a cadena perpetúa por sus crímenes, que incluían las evacuaciones forzadas de las ciudades, el vasto y brutal sistema carcelario y de torturas físicas y psicológicas o las ejecuciones de más de 10.000 soldados de Lon Nol en Tuol Po Chrey.

La sentencia de noviembre de 2016, venía a ratificar la condena mientras Hun Sen [C], el actual presidente de Camboya y antiguo Jemer Rojo, ha ejercido su poder durante años en medio de acusaciones de corrupción y nepotismo. Hun Sen presionó a las autoridades de la ONU para que no se produjeran más juicios a través de su ministro de Información, que expresó claramente al juez internacional de instrucción como “haría mejor en hacer las maletas y marcharse”, si pensaba continuar investigando más casos. Y el juez se marchó. Días antes, miembros de la ONU habían denunciado irregularidades graves en el tribunal internacional que juzgaba a los Jemeres Rojos. La “transición” tocaba a su fin.

Estados Unidos no creo deliberadamente a los Jemeres Rojos, no, aunque las políticas estadounidenses condujeron necesariamente al auge del grupo maoísta apoyado por China como contrapeso al fortalecimiento de Vietnam en la región [47]. Las políticas de bombardeos y el golpe de Estado, provocaron la unión entre fuerzas sociales y políticas que tenían ideas a menudo completamente opuestas y que de otra forma, habría sido casi imposible su unión. Si la creación o los orígenes de los Jemeres Rojos es un asunto complejo y siniestro, el apoyo que estos recibieron durante más de 10 años, es igualmente otro lado truculento de la geopolítica pero más sencillo de comprender en términos de los que sólo los “observadores fríos” y las personas capacitadas para “dirigir al rebaño desconcertado que brama y pisotea”, son capaces de entender.

“Cuándo se examina la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, Camboya se encuentra en el punto más bajo de la diplomacia norteamericana, peor todavía los Estados Unidos estuvieron muy cerca del genocidio”. [Douglas Brinkley. Profesor distinguido de Historia. Universidad de Nueva Orleans]

A pesar de todos los esfuerzos en su contra, los comunistas vietnamitas consiguieron derrotar a los maoístas y durante una década consiguieron mantenerlos fuera del poder en Camboya. Fueron los vietnamitas los que construyeron el museo del genocidio para que se pudiera recordar la enorme envergadura de uno de los mayores crímenes cometidos contra la Humanidad en el siglo XX, un crimen a cuyo desenlace contribuyeron algunas de las naciones más “respetadas” del mundo.

Roosevelt calificó como ”día que vivirá en la infamia” el ataque por sorpresa que Japón llevó a cabo contra Pearl Harbor pero, ¿cómo se podrían calificar todos aquellos infames días en que Camboya fue bombardeada?, ¿o todos los días que Pol Pot recibió apoyo económico, político y militar?.

Fuentes

Anexo

  • [A] Jemeres / Khmer. Los khmer son un pueblo ancestral del que históricamente se sabe muy poco y su historia se confunde a menudo con la leyenda. Grupos humanos llegaron desde la India a la península de Indochina en torno al siglo I. Introdujeron el hinduismo y el budismo fundando el reino de Funan en el bajo Mekong el cual se conviritó en un gran imperio que dominó Indochina entre los siglos IX al XII.
    El nombre de Kampuchea proviene de una región en el norte de Camboya, reino que resistió los intentos de conquistas de los bramanes hindúes. Era otro khmer, llamado por entonces Kambuja o Chenla y consiguó mantener su autonomía teniendo un enorme volumen de comercio con China y la India. En los años cincuenta, el rey Norodom Sihanouk los denominó así aunque sus propios miembros evitaban utilizar el gentilicio “jemer” en favor del “kampucheano”, fusión de los dos nombres Kambuja y Chenla.
  • [B] Costumbre guerrera jemer. Una de las costumbres más impactantes y ancestrales de los Khmer era su gusto por comer y coleccionar determinados tipos de intestinos de otros individuos de guerreros. Anualmente, se ofrecía al emperador una gran colección de intestinos como tributo que se extraían de individuos de forma arbitraria. Los khmer creían que algunos intestinos albergaban la valentía del individuo. Los mezclaban con vino bebiéndolo posteriormente en un ritual religioso mientras que los intestinos se destinaban a lavar la cabeza de los elefantes del rey. Lo más espantoso de estas prácticas era los intestinos objeto de culto debían de ser extraída únicamente del cuerpo de alguien vivo. Durante un periodo del año, los khmer se convertían en asesinos dejo escrito Chau Tau Kahn, embajador del emperador mongol Kublai Kahn en la corte de Angkor. El misionero francés del siglo XIX, Charles Emile Bouillevaux, dejó también constancia de estas prácticas que aún seguían siendo totalmente normales hacia 1850. Más de 100 años después, tanto los soldados de Long Nol como los Jemeres Rojos, continuaban comiéndose el hígado de sus enemigos.
  • [C] Hun Sen. Hun Sen fue un importante dirigente de los Jemeres Rojos. En 1979 huyó a Vietnam donde solicitó ayuda a los vietnamitas para derrocar al gobierno de Pol Pot. Vietnam eligió a Hun Sen como el líder camboyano reconocido al que ayudó a retomar el poder con un ejército rebelde y el propio ejército vietnamita que poco tiempo después expulsó al gobierno de Pol Pot siendo nombrado Ministro de Asuntos Exteriores de la República Popular de Kampuchea (PRK/SOC) así como, ostentando posteriormente diversos altos cargos hasta y Primer Ministro. En 1987, Amnistía Internacional acusó al gobierno de Hun Sen de torturar a miles de prisioneros políticos mediante “choques eléctricos, hierros ardientes y casi-asfixia con bolsas de plástico.”. [Cambodia is Said to Torture Prisoners., Boston Globe, 4 de junio de 1987. http://www.encyclopedia.com/doc/1P2-8013822.html].
  • [D] Kill ‘em all. American war crimes in Korea. “US commanders repeatedly, and without ambiguity, ordered forces under their control to target and kill Korean refugees caught on the battlefield.”. https://www.youtube.com/watch?v=ybUQNT-yuY4

Citas

  • EE.UU. apoyó a Pol Pot (quien murió en abril de 1998) y a los Jemeres Rojos (responsables del genocidio de entre 2 y 3 millones de personas entre 1975 y 1979) durante varios años después que fueron expulsados del poder por los vietnamitas en 1979. Ese apoyo comenzó bajo Jimmy Carter (el presidente “bueno”) y su Consejero Nacional de Seguridad, Zbigniew Brzezinski“. [Cómo tomar, o no tomar, en serio la tortura. William Blum]
  • El Pentágono estaba por encontrar el cuartel general del enemigo, sospechando que se encontraba en algún lugar del reino vecino de Camboya. Abrams recomendaba entrar en Camboya y obligarlo a dar la cara. La sugerencia fue estudiada con cuidado: una semana después funcionarios del Pentágono y del Departamento de Estado discutían el proyecto; en un desayuno de trabajo se dieron cita Melvin Laird, el general Wheeler y el representante de Kissinger en el Consejo de Seguridad, el coronel Alexahder Haig. Como resultado de aquel desayuno, el 18 de marzo de 1969 da comienzo la operación Breakfast: bajo estrictas medidas de seguridad varios B-52 estacionados en las bases de Anderson y Guam se dirigieron sobre Camboya. Por primera vez un presidente de los Estados Unidos aprobaba el ataque directo a un país neutral. La operación Breakfast fue la primera etapa de otra operación más amplia, la Menú, que se prolongó hasta mayo de 1970: tres mil bombardeos a lo largo de la frontera, sobre un radio de veinticinco kilómetros cuadrados”. [Kampuchea, Aparta De Mi Este Show. José María Pérez Gay. http://www.nexos.com.mx/?p=4132]
  • The death of Khmer Rouge leader Pol Pot has again brought to international attention one of the most tragic chapters of inhumanity in the twentieth century-senior Khmer Rouge, who exercised leadership from 1975 to 1979, are still at large and share responsibility for the monstrous human rights abuses committed during this period. We must not permit the death of the most notorious of the Khmer Rouge leaders to deter us from the equally important task of bringing these others to justice.“. [Presidente William Jefferson Clinton, 16 Abri, 1998. Supporting Pol Pot. Rogue State. William Blum]

Vídeos

  • Camboya. El Domino Sangriento. Peter Du Cane 

Creador de Piratas y Emperadores en 2003. Ingeniero informático creador de la web texacotoxico.org, proyecto a iniciativa de Pablo Fajardo en demanda de reconocimiento e indemnizaciones a los afectados por la grave contaminación provocada por Texaco (Chevron) en Ecuador.

1 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *