El caso único de la Rumania de Ceaușescu

A finales de los años 80, cuando Ceaușescu es derrocado, la mayoría de regímenes comunistas de Europa oriental (salvo la Albania de Enver Hoxha quizás) ya no estaban representados por la figura clásica del dictador comunista megalómano acompañado de una siniestra camarilla, sino que el poder se encontraba mucho más diluido entre la burocracia estatal, el partido comunista local, el ejército, los servicios de inteligencia y por supuesto, el propio control que Moscú mantenía sobre sus satélites del Pacto de Varsovia.

Nicolae Ceaușescu fue el último gran dictador de Europa y su régimen, uno de los más singulares y extravagantes que ha dado el comunismo. Lo que hizo «especial» a la Rumanía de Nicolae Ceaușescu no fue solo la forma y el tiempo en que este se mantuvo en el poder. Tampoco su juicio farsa ni su chapucera ejecución.

Nos vamos acercando quizás si consideramos en su conjunto la bizarra mezcla de comunismo estalinista, ultranacionalismo, amistosas relaciones políticas y económicas con EE. UU., Francia y Reino Unido, el apoyo a grupos terroristas por todo el mundo o el enorme poder del que dispuso el clan familiar. De hecho, el culto a la personalidad de los Ceaușescu creció hasta tales extremos que rivalizó con los del mismísimo Stalin, Mao o el de la dinastía Kim en Corea del Norte.

Esta singular mezcla y otros hechos nos menos curiosos que se abordarán, avalaron con creces la entrada del «Conducator», [F] y su extravagante Rumanía en el salón de la fama del disparate político moderno. Y es que la Rumanía de Ceaușescu fue mucho más que una dictadura comunista con toda su teórica ortodoxia política, parafernalia propagandística, burocracia y policía secreta omnipresente. Fue, en definitiva, una de las más extravagantes y desastrosas experiencias políticas, sociales y económicas que ha experimentado un país europeo en la reciente historia contemporánea.

Discurso de Ceaucescu desde la plaza del edificio del Comité Central. 21 de agosto de 1968
Discurso desde la plaza del edificio del Comité Central. 21 de agosto de 1968. El gobierno de Ceaușescu se opuso rotundamente a la ocupación de Checoslovaquia desde el principio. Imagen de los Archivos Nacionales Rumanos – Cota: 175/1968

Ascenso al poder absoluto (1965 – 1968)

Esta historia comienza con la llegada al poder de Nicolae Ceaușescu en 1965. Los años previos habían visto a Ceacescu irse situando poco a poco en altos cargos gracias a su antigua amistad con el jefe de gobierno rumano Gheorghe Gheorghiu-Dej. [A] El que llegara al poder en 1965 no es por sí solo algo especialmente significativo, pero sí lo es lo que ocurrió tres años más tarde cuando, bajo una nueva estrategia política internacional, la Rumanía de Ceaușescu se alzó contra el orden soviético post Segunda Guerra Mundial, condenando la invasión soviética de Checoslovaquia, la cual terminaría con la llamada Primavera de Praga y con cualquier ingenua esperanza de un «socialismo con rostro humano» tal y como esperaba Alexander Dubček.

Fue Ceaușescu el primer líder comunista del Telón de Acero que cuestionó de forma contundente el liderazgo soviético sobre Europa oriental, aunque en la práctica nunca llegara a romper completamente contra ese orden por motivos puramente tácticos y prácticos. El tan cacareado cambio de política exterior, que buscaba una utópica autonomía de Moscú, permitió a Ceaușescu dejar de ser visto internamente, primero y externamente más tarde, como una marioneta de los dirigentes del partido comunista rumano que creían tener controlado al recién llegado.

La revolucionaria iniciativa antisoviética de Ceaușescu cristalizó el 21 de agosto de 1968 cuando, dirigiéndose a 100.000 desde el balcón de la plaza del edificio del Comité Central, realizó un discurso histórico que hizo temblar las murallas de Kremlin y del mundo socialista. En el punto más álgido del discurso, Ceaușescu dijo: «La entrada de las tropas de los 5 países socialistas en Checoslovaquia, constituye un gran error, un grave peligro para la paz en Europa y amenaza el futuro del socialismo en todo el mundo».  [1]

Ceaușescu rompía así (en la teoría más que en la práctica) no solo con el supuesto y férreo orden soviético post Segunda Guerra Mundial, sino que también se negaba a cumplir su responsabilidad como miembro del Pacto de Varsovia. Ideológicamente, la estrategia política de Ceaușescu contra la invasión de Checoslovaquia se basaba en la ortodoxia no revisionista, [B]lo que le permitió conservar muchos apoyos sin arriesgarlo todo.

Muchos rumanos tenían razones para sentir rencor por los rusos, a pesar de que estos expulsaran de Rumanía a nazis y fascistas. Un año antes de que Alemania iniciara la operación Barbarroja, la Unión Soviética lanzó un ultimátum a Rumanía (junio de 1940) en el que exigía la inmediata entrega de Besarabia y el norte de Bucovina. El gobierno rumano de entonces no tuvo más remedio que ceder ante la falta inicial de apoyo alemán, aunque los rumanos recuperarían más tarde esos territorios tras el inicio de Barbarroja y su alianza posterior con los nazis. [2]

Apenas 20 años después de la ocupación soviética, Ceaușescu amenazaba abiertamente al Kremlin con el uso de la fuerza si Moscú se atrevía a invadir Rumanía. Se organizaron desfiles donde se podían ver a «obreros rumanos con lanzacohetes como aviso para navegantes al Kremlin». Su «histórico discurso a favor de la soberanía de las naciones, obtuvo apoyos por todo el país. El Partido Comunista Rumano aumentó su base como nunca hasta ese momento había soñado. Se hicieron militantes hasta los opositores al comunismo». [3]

El antecesor de Ceaușescu, Gheorghe Gheorghiu-Dej, había mantenido una línea dura estalinista en contraste con las tímidas reformas políticas que Jrushchov quiso fomentar en los países socialistas desde su llegada al poder, esto es, reorientar el estalinismo como doctrina económica centrada en la industria pesada, hacia el fomento de la industria manufacturera de productos de consumo. En el caso de Rumanía, el plan preveía convertirla en un país proveedor de productos agrícolas para la exportación, recibiendo a cambio bienes manufacturados. [4]

Aquel modelo de «desarrollo planteado por el COMECOM y que tiene bastantes similitudes con el de la UE actual, no fue bien recibido por la Rumanía de Ceaușescu qué continuo centrando los esfuerzos del país en el desarrollo industrial en contra de la planificación soviética». [5] Ceaușescu se negaba así a ser el granero de Moscú, por un lado, y un destino para productos de consumo del COMECOM (Consejo de Ayuda Mutua Económica) por otro, queriendo así centrar todos los esfuerzos en la «modernización», la industrialización acelerada en un país que por entonces era mayoritariamente rural.

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A casi 30 años de la ejecución del dictador, Rumanía ha visto como se recuperaba la popularidad de Ceaușescu principalmente entre campesinos y desempleados. [126] En 2007, la casa en la que nació y creció Nicolai Ceaușescu, se convirtió en un museo. [127] En 2010 estaba planeado que en su ciudad natal, Scornicesti, se erigiera una estatua de mármol blanco de tres metros de altura en honor del conducator. En ambos proyectos de «rehabilitación» de Ceaușescu, se encuentra involucrado Emil Bărbulescu, sobrino del dictador. [128]

El poeta rumano Adrian Păunescu, considerado en tiempos el «el poeta de la Corte» de Ceauşescu, dedicó al matrimonio fusilado una poesía titulada «Llanto por el viejo» que dice así en su comienzo: «Qué trágico tiempo pagano, se divide nuestro país en partidos, desde que matamos al viejo, su tumba yo no se cierra». [129]

En 2012, un sondeo del Instituto de Investigación de los Crímenes del Comunismo (IICCMER) revelaba como un 60% de la población consideraba que bajo el comunismo se vivía mejor a pesar de que la crisis económica que sufrió el país y que empezó a agudizarse ya desde mediados de los años 70, fue mucho peor y todo ello sin tener en cuenta la vigilancia constante y orwelliana, la propaganda, la corrupción y la alienación de la población.

Mihai Burcea, investigador del centro, considera que «Si Nicolae Ceausescu hubiese seguido con vida y hubiera sido candidato a las presidenciales de Rumanía, habría tenido muchas posibilidades de ganarlas». «Este sector de nostálgicos pertenece a grupos sociales que no se han beneficiado de la economía de mercado y sufren el paro, la miseria y la marginación económica. No es que sean nostálgicos del sistema comunista como tal, sino más bien de una época en que la población era pobre, pero bastante igualitaria, y tenía una cierta seguridad en el empleo», escribe Laurent Couderc, redactor jefe de la revista Regard. [130]

Dos años después, el 66% de los rumanos hubieran votado por Ceaușescu, un porcentaje abrumador muy por encima del que tenía por entonces el primer ministro Victor Ponta (31%) y el jefe del Estado Traian Basescu (10%). Aquel sondeo elevaba al 69%, el porcentaje de ciudadanos que creía que en Rumanía se vivía mejor durante el comunismo. [131]

Este paradójico vuelco de la opinión pública hacia la implacable e inhumana dictadura rumana no hace sino, reafirmar aquella cita de Benjamin Franklin, «Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad y acabará perdiendo ambas» (Those who would give up essential Liberty, to purchase a little temporary Safety, deserve neither Liberty nor Safety.).

De la misma manera, la vuelta al sistema comunista del poder ilimitado y del culto a la personalidad del líder, no haría también sino reafirmar otra máxima del más célebre de los marxistas, el propio Karl Marx. Y es que en el caso de la Rumanía actual, si la historia se repitiera, haría que la tragedia que vivió el pueblo rumano se convirtiera en esta nueva ocasión, en una farsa.

FUENTES

ANEXO

  • [A] Ceaușescu se había situado ya cerca del poder pocos después de que terminara la guerra. En 1947 fue nombrado ministro de Agricultura y viceministro de las Fuerzas Armadas. Los cargos se los debía a su antiguo compañero de celda durante la guerra, el por entonces jefe de gobierno, Gheorghe Gheorghiu-Dej. Serían los dos primeros títulos que Ceaucescu recibiría de una acumulación de cargos que pocos dictadores del mundo rivalizaron con Ceacescu. Rn 1950 fue nombrado mayor general, ocupando al mismo tiempo el cargo de viceministro de Defensa y jefe de la Dirección Superior de Política del Ejército. Dos años después, Ceaucecu accede al Comité Central del Partido y en 1954 se convierte en miembro pleno del Politburó, haciéndose con el segundo puesto más importante en la jerarquía del partido. También sería primer ministro entre 1952 ta 1955 y presidente de la República de 1961 a 1965. Cuando muere Gheorghiu-Dej en marzo de 1965, Ceaușescu es nombrado secretario general del Partido Comunista Rumano (PCR). En 1967, presidente del Consejo del Estado y en 1974, presidente de la República.
  • [B] El llamado «no revisionismo» de la Rumanía de Nicolae Ceaușescu hacía referencia a la corriente comunista que consideraba un error los cambios políticos introducidos con la desestalinización de Nikita Jrushchov tras la muerte de Stalin. Rumanía fue el único país en el que no se llevó a cabo un proceso de desestalinización del régimen político. Las políticas de Ceaușescu estaban influenciadas por las políticas de Stalin en el campo de la economía y el desarrollo, como eran la construcción de faraónicas obras combinadas con grandes e ineficientes reformas agrarias que debían favorecer la capacidad industrial. Estos aspectos fueron señalados como uno de los factores determinantes que contribuyeron al incremento de la pobreza en el país. A pesar de todo, y a diferencia de otros líderes de los países miembros del Pacto de Varsovia, Ceaușescu no era muy prosoviético, decantándose por implementar una política exterior independiente. Sus referentes políticos eran dictadores comunistas como Kim Il-sung o Mao Zedong.
  • [C] Vikingos suecos en su mayoría que formarían el futuro embrión de Rusia. Otros grupos buscarían fortuna más al sur y terminarían formando la guardia personal del emperador bizantino, la Guardia Varega.
  • [D] Vlad «el Empalador» de Transilvania, la auténtica y sanguinaria historia del Conde Drácula. http://tinyurl.com/ycqysjj2
  • [E] Alberto Sotillo comentaba en su artículo ‘¿Revolución o fraude?’, como Virgil Magureanu actuaba como hombre de confianza de lliescu y enlace de este con la Securitate y los militares. Cayó en desgracia ante Ceaucescu, pero hasta ese momento fue un miembro activo de una particular oposición interna. Magureanu reorganizó. Magureanu «fue el encargado de convertir a la Securitate en el actual Servicio Rumano de Infor-maciones (SRI), que pasó a dirigir tras la revolución. Una tarea que no le sería del todo ajena, ya que nuestras fuentes aseguran que Magureanu había sido años antes colaborador de la Securitate. Según la Agencia Central de Inteligencia, Măgureanu fue nombrado al cargo principalmente por su condición de «disidente» dentro del régimen de Ceauşescu, basado en sus enseñanzas en la academia de ciencias sociales del partido comunista durante la década de 1980. Inicialmente, Măgureanu logró ocultar su pertenencia a la Securitate de las autoridades poscomunistas, pero su afiliación fue expuesta por la prensa años más tarde. Los servicios de inteligencia occidentales descubrieron que inmediatamente después de su nombramiento, en abril de 1990, Măgureanu se reunió en secreto con el jefe del KGB, Evghenii Primakov, sin informar a las autoridades políticas en Rumanía. Los contactos de Măgureanu con la KGB seguían siendo desconocidos para la Presidencia y los gobiernos rumanos hasta 2003, cuando los servicios occidentales que supervisaron esos contactos informaron a Bucarest. Según la CIA, las actividades de Măgureanu, y el hecho de que el jefe de la CIA en Bucarest durante 1990-92, Harold James Nicholson, fue expuesto más tarde como agente soviético, seguido del arresto de Aldrich Ames en 1994, dio lugar a relaciones de inteligencia más estrechas entre Rumanía y Occidente imposible durante la primera mitad de los años noventa».
    [¿Revolución o fraude? Alberto Sotillo. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1991/05/13/046.html]
  • [F] Conducator deriva del verbo rumano a conduce (latín ducere —«liderar»—). Es una variación de Duce y tiene un significado similar a títulos como Führer o Caudillo.
  • El clan de los Ceaucescu. La familia del dictador rumano derrocado ha protagonizado numerosos abusos y escándalos. https://elpais.com/diario/1989/12/28/internacional/630802809_850215.html
  • Ceausescu.org (ed.). «Nicolae Ceausescu Chronology». Consultado el 7 de febrero de 2012. http://www.ceausescu.org/ceausescu_texts/ceausescu_chronology.htm
  • «Cum ar trebui să fie apreciat Nicolae Ceaușescu în manualele de istorie?». Jurnalul Național, ed. (17 de noviembre de 2009). Consultado el 7 de febrero de 2012. https://jurnalul.ro/special-jurnalul/cum-ar-trebui-sa-fie-apreciat-nicolae-ceausescu-in-manualele-de-istorie-527540.html
  • Intelligence Reform in Europe’s Emerging Democracies (CIA website). Larry L. Watts. https://www.cia.gov/resources/csi/static/Intel-Reform-Europes-Democracies.pdf
  • La nueva Rumanía. La revolución ha despertado un ansia de lucha contra la corrupción. Bucarest 3 Enero 1990. https://elpais.com/diario/1990/01/03/internacional/631321211_850215.html
  • El apoyo del Banco Mundial y del FMI a las dictaduras. Eric Toussaint. https://www.alainet.org/es/articulo/172870
  • Half a million kids survived Romania’s ‘slaughterhouses of souls.’ Now they want justice. GlobalPost. December 28, 2015. Vlad Odobescu. https://www.pri.org/stories/2015-12-28/half-million-kids-survived-romanias-slaughterhouses-souls-now-they-want-justice