El origen del término «Tercer Mundo»

Desde que empezó a ser conocido por el gran público en torno a los años 80, de forma deliberada o no se extendió una concepción imprecisa o errónea del término «país del Tercer Mundo».

La opinión más extendida de «un país del Tercer Mundo» sigue siendo la de una nación que se encuentra en una situación de extrema pobreza, y en un estado de grave subdesarrollo. Pero el significado original del concepto respecto del que terminó adquiriendo popularmente, difiere totalmente del que quiso proyectar su autor.

Origen del concepto

El concepto «Tercer Mundo» nace de la mano de Alfred Sauvy (1898-1990), demógrafo, antropólogo e historiador, para referirse al conjunto de naciones o estados que no se alinearon con ninguno los bloques durante la Guerra Fría, la URSS y EEUU.

El término aparece por primera vez en un artículo de la revista francesa L’Observateur titulado «Tres mundos, un planeta», el 14 de agosto de 1952, en un intento por establecer un símil entre los países no alineados de la Guerra Fría con el Tercer Estado de la Revolución francesa. [1]

L’Observateur es actualmente la «principal revista francesa de noticias, analiza noticias políticas, sociales y culturales en vivo en Francia y en todo el mundo». La revista fue fundada por antiguos miembros de la resistencia comunista francesa como Gilles Martinet (previamente en AFP,  Agence France-Presse), Roger Stéphane, Claude Bourdet y Hector de Galard de Combat, y tuvo también la colaboración de Jean-Paul Sartre.

En la Francia de la posguerra, L’Observateur marcó una línea editorial anticolonialista y las ideas comunistas de sus fundadores, centrándose también en la denuncia de determinados affairs políticos. En 1964 la revista, que había cambiado su nombre por el France Observateur, atravesaba serios problemas financieros.

Sería rescatada por Claude Perdriel, empresario francés, propietario de la revista semanal francesa Challenges y la revista mensual Sciences et Avenir, y el periodista y escritor Jean Daniel. Ambos decidieron relanzar el semanario con una línea de carácter socialdemócrata, cambiando de nuevo su nombre por el de Le Nouvel Observateur el 19 de noviembre de ese mismo año. En 2014 sería finalmente vendida a un grupo de inversores con participación en Le Monde.

Explicación del término

Según Sauvy, cuando hablamos del mundo, «hablamos naturalmente de dos mundos opuestos, de su posible guerra, de su coexistencia, etc. olvidando a menudo que existe un tercero, el más importante y, en suma, el primero en la cronología. Es el conjunto de los que denominamos, al estilo de las Naciones Unidas, países subdesarrollados. Los países subdesarrollados, el Tercer Mundo, han entrado en una nueva fase […] pues en fin, ese Tercer Mundo ignorado, explotado, despreciado, como el Tercer Estado, quiere también él ser algo». [2]

El Tercer Mundo no es, por lo tanto, un concepto relacionado con los países subdesarrollados, sino que bajo la idea de Sauvy era un concepto aplicado a los denominados, en su momento, «países no alineados». De hecho, países del Tercer Mundo, tal y como se aplica hoy en día, podríamos haberlos encontrado en el periodo de la Guerra Fría, tanto en la esfera de influencia comunista como en la capitalista. De ahí que la idea de «Tercer» se refiriera a ese conjunto de países «neutrales» que no querían situarse claramente en uno de los bandos.

Entre los principales «países no alineados» del Tercer Mundo, estuvieron la India de Sri Pandit Jawaharlal Nehru, la Indonesia de Sukarno, la Yugoslavia de Tito, el temprano Vietnam de Ho Chi Minh, la Ghana de Kwame Nkrumah o la Guinea-Conakri de Ahmed Sékou Touré entre otros. Muchos de estos países terminaron abandonando de una u otra forma el concepto de «país no alineado», mientras que otros como la Yugoslavia de Tito mantuvieron un doble juego.

Los países no alineados se reunieron por primera vez en la Conferencia de Bandung de abril de 1955 en Indonesia, con la intención de fomentar una cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición tanto al bloque capitalista como al bloque socialista. En palabras de Sauvy, «ese Tercer Mundo ignorado, explotado, despreciado, como el Tercer Estado, quiere también él ser algo», declaró Sauvy.

Sauvy intentó dar una visión idealista y en cierta manera romántica de los países del Tercer Mundo, una suerte de países que representarían la «esperanza» para otro mundo alternativo al de los bloques enfrentados de la Guerra Fría. Sin embargo, la realidad de la Guerra Fría y sus retos, terminaría decantando a todos aquellos países no alineados (salvo quizás Yugoslavia) hacia el lado del pragmatismo, es decir, hacia el lado de alguno de los dos bloques. Los casos de India o de Indonesia son los más claros.

Actualmente, el término Tercer Mundo ha quedado vinculado a todos aquellos países subdesarrollados o con altas tasas de pobreza, lejos de la idea original que planteó Sauvy del término.

El concepto original en realidad solo debería ser aplicable cuando se hablara de aquel periodo histórico. Aunque quizás, podría actualizarse a nuestros días para describir a todos aquellos países que actualmente no estuvieran alineados con los dos principales bloques geopolíticos del momento, Estados Unidos y la UE, por un lado, y Rusia – China por otro.

Pero una vez más, y como ocurrió a finales de los años 50 y principios de los 60, a día de hoy prácticamente no existe ningún estado que no se encuentre alineado de alguna forma, con alguno de estos dos grandes bloques.

En verde, los países considerados por Sauvy como Tercer Mundo
En verde, los países considerados por Sauvy como Tercer Mundo

Y este proceso de alineamiento parece acelerarse a medida que las tensiones geopolíticas van en aumento, polarizando el mundo como nunca antes lo había estado desde el colapso y desintegración de la Unión Soviética.

Alfred Sauvy (1898-1990), creador del término Tercer Mundo
Alfred Sauvy (1898-1990)

FUENTES