Brigadistas sin memoria histórica
Brigadistas internacionales fueron represaliados por republicanos durante la guerra civil española. Creadas principalmente por la iniciativa de comunistas y socialistas de diversos países que simpatizaban con la causa republicana, las Brigadas estuvieron fuertemente apoyadas por la Comintern y la Unión Soviética.
Los voluntarios republicanos que se oponían al estalinismo no se unieron a las Brigadas, sino que se alistaron en el POUM (formado a partir de grupos trotskistas, bujarinistas y otros antiestalinistas, que no separaban a los voluntarios españoles de los extranjeros), o grupos anarcosindicalistas como la Columna Durruti, la AIT y la CNT.
- «Ya George Orwell en su Homenaje a Cataluña resalta que Extranjeros procedentes de la columna internacional y de otras milicias eran encarcelados cada vez más en número creciente. Generalmente, eran detenidos por desertores […1 el número de desertores extranjeros prisioneros llegó a varios centenares, pero la mayoría llegaron a ser repatriados gracias al escándalo que se produjo en sus países de origen».
Javier Barraycoa considera que «La descripción de Orwell no deja de ser idílica si tenemos en cuenta la suerte que sufrieron muchos de ellos. Para empezar muchos ni siquiera contaban con pasaporte, pues les había sido retirado nada más llegar a España. Cecil Eby en su obra Voluntarios norteamericanos en la guerra civil española relata el desengaño que sufrieron los brigadistas al ser testigos de la estalinización de la política republicana y la consiguiente represión del POUM del cual muchos brigadistas eran simpatizantes. Las deserciones empezaron a abundar al mismo tiempo que las detenciones. Los brigadistas detenidos iban a parar principalmente a la prisión de Albacete, tristemente famosa por su rigor extremo. Tras dividirse la zona republicana, los brigadistas hechos prisioneros en Cataluña fueron remitidos a la prisión de Castelldefels o a los campos de trabajo».
Tony Agostino, dirigía la prisión de Castelldefels, era «un hombre sanguinario. Sus sicarios patrullaban constantemente Barcelona en busca de desertores. Como los brigadistas fugitivos solían dirigirse al consulado norteamericano sito en la plaza Cataluña o al Hotel Majestic estos dos lugares eran vigilados día y noche por las patrullas. Los brigadistas internados en los Campos de Trabajo sufrieron lo indecible y muchos fueron asesinados indiscriminadamente. Cecil Eby en la obra anteriormente citada relata que: A primeros de abril [de 1938] se produjo una ejecución brutal a las afueras de Tarragona. Varios centenares de miembros desperdigados de las Brigadas Internacionales habían sido concentrados en un campamento del norte de la ciudad, donde los comisarios les habían clasificado en tres categorías:
- Los que debían regresar a sus unidades.
- Los que debían ingresar en batallones de trabajo.
- Los que debían ser encarcelados en Castelldefels».
El destino de muchos brigadistas internacionales
El destino de muchos idealistas extranjeros que llegaron para «proteger la libertad y la democracia» fue trágico. «Muchos de ellos fueron fusilados. Una parte importante de las deserciones de los brigadistas se produjo durante la Batalla del Ebro. La famosa Brigada Lincoln, por ejemplo, sufrió una debacle en Corbera de Ebro que propició el abandono de muchos brigadistas. Los desertores iban recorriendo los campos perseguidos tanto por las fuerzas nacionales, por los hombres del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) o por los soldados republicanos. Muchos fueron cazados como perros encarcelados e incluso algunos fusilados. Peter N. Carroll en su obra ‘La odisea de la brigada Abraham Lincoln, constata cómo en la medida que se iba torciendo la guerra para los republicanos, el número de desertores entre los brigadistas fue creciendo, pues tal y como alguno de ellos declaró ante su cónsul estaban ‘cansados de tanta guerra’. Sin embargo, los consulados norteamericanos no les daban pasaporte y hubieron de enfrentarse al castigo que la República deparaba a los desertores». [1]
Los principales motivos de las represalias fueron:
- Supuesta colaboración con el enemigo. Se acusó a muchos brigadistas de colaborar con los franquistas, ya sea por desertar del ejército republicano, por ser capturados por las fuerzas franquistas y pasarse al bando contrario, o por ser sospechosos de simpatizar con el fascismo.
- Actividad política o sindical. Se persiguió a los brigadistas que participaban en actividades políticas o sindicales que eran consideradas contrarias al gobierno republicano, como el trotskismo o el anarquismo.
- Indisciplina militar.
Se disciplinó a los brigadistas que desobedecían las órdenes, que cometían delitos o que eran considerados ineficientes.
Los casos más conocidos de represalias contra brigadistas y partidarios de la II República fueron:
- La represión contra los trotskistas. Los trotskistas fueron perseguidos y encarcelados por el gobierno republicano, y algunos de ellos fueron ejecutados.
- La represión contra los anarquistas. Los anarquistas fueron perseguidos por el gobierno republicano, y algunos de ellos también fueron ejecutados.
- La ejecución de André Marty. Dirigente del Partido Comunista Francés, fue acusado de traición y fusilado en 1939.
Hay varios libros que mencionan a los voluntarios extranjeros o brigadistas represaliados por autoridades republicanas durante la guerra civil española. Algunos de los más destacados son:
- La represión política en la zona republicana. Manuel Tuñón de Lara (1970).
Analiza la represión política que se produjo en el bando republicano durante la guerra, incluyendo las represalias contra los brigadistas. - Retaguardia roja. Violencia y revolución en la guerra civil española. Fernando del Rey Reguillo.
Trata sobre la violencia que se desató en la zona republicana durante la guerra civil española (1936-1939). El autor, a partir del estudio de 2.500 personas, analiza la operación de «limpieza selectiva» que se puso en marcha desde julio de 1936 por las organizaciones del Frente Popular. - La represión en territorio republicano. Ramón Salas Larrazábal. (1973).
Fernando del Rey Reguillo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la UCM, reconoce que «la represión republicana ha sido un tema tabú. Es emocionalmente muy duro contar esas historias tan crueles». Santos Juliá dijo que libro va directo «a lo que últimamente no se menciona. Reguillo desmonta todo el relato formado en los años 80-90, cuando se abordaba la represión republicana como un fenómeno de «incontrolados, muchos delincuentes que habían sido excarcelados en la amnistía de febrero de 1936… como si las organizaciones políticas de la izquierda no tuvieran nada que ver en eso y no es verdad. La gente que tenemos pretensión de ser serios vamos confluyendo en muchos puntos. No voy a decir su nombre, pero un pope de la historiografía le dijo a un especialista en la guerra que no convenía estudiar eso».
Epílogo
El autor estima que entre 2.000 y 3.000 brigadistas fueron ejecutados, torturados o encarcelados por motivos políticos durante la guerra. La represión se llevó a cabo por parte de las autoridades republicanas, incluidas la Guardia Civil, la Guardia Roja y las milicias populares. Los brigadistas detenidos eran juzgados y ejecutados en juicios sumarísimos. [2]
Las represalias contra los brigadistas fueron un episodio oscuro de la guerra civil española, un reflejo de la creciente represión política que se produjo en el bando republicano a medida que la guerra se alargaba.







