Reportajes

Cómo financió Gulf Oil la revolución marxista en Angola con petrodólares (1980)

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Gulf oil en Angola

Introducción. Angola, década de 1980

A mediados de la década de los 80, Angola estaba inmersa en una brutal guerra civil, una guerra que se extendería durante 30 años y sumiría hasta nuestros días al país en una división política producto de la Guerra Fría. En Angola como en tantas otras regiones del mundo, la lucha por el poder era disputada por el partido gobernante (de orientación marxista - leninista), el MPLA (Movimiento para la Liberación de Angola) de Agostinho Neto y los anticomunistas del FNLA de Holden Roberto y la UNITA de Jonas Savimbi. Roberto y Savimbi habían sido apoyados por Estados Unidos y otros Estados desde los años 50 en contra del poder colonial portugués a través del primer movimiento pro independencia, la UPA (Unión de los Pueblos de Angola [1]).

En el contexto de lucha antiimperialista, de revolución marxista y sobre todo, de guerra civil en Angola, hombres de negocios estadounidenses se reúnen con miembros del MPLA para revisar un tratado comercial que apenas había cambiado desde 1976 y por el cual, los comunistas angoleños vendían petróleo del rico exclave de Cabinda [2] a una de las mayores multinacionales petroleras estadounidenses, la Gulf Oil [3]. El acuerdo era claramente una contradicción en la ortodoxia no sólo ideológica en lo que se refiere a la dicotomía "comunismo" y "capitalismo" de la Guerra Fría, sino también una contradicción entre las aspiraciones geopolíticas de los distintos actores involucrados en la guerra civil angoleña. Un influyente sector del establishment político estadounidense estaba financiando de forma consciente no sólo la revolución marxista en Angola con petrodólares contra los mismos grupos rebeldes que la Casa Blanca y la CIA apoyaban, sino que también iba en contra de los intereses de sus aliados regionales sudafricanos en la región que veían en Angola una grave amenaza a su seguridad ya que el MPLA también apoyaba a los rebeldes de la SWAPO de Namibia y desde esta, a su vez se apoyaba al CNA sudafricano.

“Las plataformas y pozos petrolíferos de Cabinda los explotaba una compañía estadounidense, Gulf. En ese momento se daba una paradoja histórica increíble, las instalaciones de la Gulf Oil las protegían tropas cubanas comunistas. Por tanto, esto planteaba un problema moral o político para los estadounidenses”.
[Jean Christophe Mitterrand. Consejero presidencial para Asuntos Africanos de Francia] [4]

Esta estrecha colaboración encubierta entre "capitalistas" y "comunistas" en Angola para explotar los valiosos recursos naturales de Cabinda, así como para importar al país tecnología civil y militar occidental, resulta a priori chocante sobre todo en el marco de la Guerra Fría pero en realidad, podría no serlo tanto. Destacados autores han planteado la interesante tesis de que a lo largo del siglo XX, diversos gobiernos y banqueros occidentales, ayudaron de forma encubierta o favorecieron de forma indirecta (por espionaje por ejemplo, véase el vasto Programa Venona) tanto la formación de la URSS como la transferencia de tecnología occidental a la industria soviética [5].

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Álvaro Peredo

Creador de Piratas y Emperadores en 2003 por puro interés en aprender y conocer mejor la Historia y la actualidad / geopolítica. Ingeniero informático desde 2001, fundador de la agencia Galerna Estudio. Desde siempre aficionado a las ciencias y en especial a la astronomía. Seguidor de la máxima de Carl Sagan, “Afirmaciones extraordinarias, exigen pruebas extraordinarias”

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