El caso de Iman Al Hams

Iman Darweesh Al Hams era una niña palestina de 13 años que vivía en la localidad de Rafah (Gaza). El 5 de octubre de 2004 entró en una zona restringida a 70 metros de un puesto de vigilancia israelí camino de la escuela.

Cuando los soldados se percataron de su presencia, le pidieron desde la distancia que mostrara su mochila sospechando que pudiera transportar explosivos. Entonces, «la niña dejó la bolsa y trató de correr». A continuación los soldados dispararon. Iman quedó herida pero aún con vida. El oficial al mando del puesto de control se acercó y le disparó dos tiros únicos en la cabeza «para confirmar su muerte». Luego cambió su arma a modo automático, y descargó el resto del cargador sobre el cuerpo ya sin vida de la niña. Los soldados confirmaron más tarde que la mochila no contenía explosivos. [1]

El caso de Iman al Hams se hizo famoso por la brutalidad de su muerte y el desenlace final del oficial israelí que la asesinó. Su muerte sirvió para llamar la atención en todo el mundo sobre la situación de la infancia y la juventud palestinas en los territorios ocupados.

Sin embargo, una mirada más allá del sufrimiento padecido por niños y adolescentes en el marco del conflicto palestino – israelí, una mirada despojada de prejuicios, nos muestra una realidad que ha sido y es sistemáticamente ocultada por los supuestos paladines y defensores de la infancia palestina.

Si bien Iman no fue utilizada por ninguna organización palestina aquel 5 de octubre, su crimen ocultaba otra realidad también especialmente desagradable que muy pocos se atrevían por entonces siquiera a comentar, como es el hecho de que niños y adolescentes palestinos, empezaban a ser utilizados por las diversas organizaciones palestinas como instrumentos de propaganda, adoctrinándolos en el odio a todo lo judío, como escudos humanos, o incluso involucrándolos directamente en atentados terroristas.

El caso contra el asesino de Iman

Los soldados presentes en la escena del crimen afirmarían más tarde varias versiones sobre por qué abrieron fuego contra Iman. Algunos declararon que parecía estar colocando una bomba. Otros porque pensaban que buscaba atraer el fuego de los francotiradores para revelar su posición. No obstante, una grabación de la conversación por radio entre los soldados, que sería más tarde filtrada, reveló cómo desde el principio no consideraron a Iman una amenaza.

En un primer momento, el Comando Sur del Ejército israelí decidió mantener en el cargo al oficial responsable del brutal asesinato de Iman, aunque poco después sería suspendido mientras se llevaba a cabo la investigación. El ejército israelí resolvió en sus primeras investigaciones no haber encontrado nada criticable en la actitud del oficial: «La investigación no encontró que la compañía o el comandante de la compañía hayan actuado de manera poco ética. La investigación concluyó que el comportamiento del comandante de la compañía desde un punto de vista ético no justifica su destitución de su cargo». [2]

Transcripciones del incidente

Un documental israelí divulgado en el programa de investigación Uvda de Ilana Dayan, en el Canal 2, divulgó las transcripciones de audio de las comunicaciones internas entre los soldados presentes aquel día en el puesto de vigilancia. Según la grabación de audio, los soldados de la Brigada Givati identificaron a la víctima como «una niña, de unos 10 años», y la describieron como «muerta de miedo». Un soldado dijo: «Nuestras fuerzas la están atacando», mientras otro observador avisaba de que la niña había sido alcanzada por los primeros disparos ordenados por el Comandante: «Este es el comandante. Cualquier cosa que sea móvil, que se mueva en la zona, incluso si es un niño de tres años, debe ser asesinado. Cambio». [3]

Los soldados israelíes entrevistados en el documental reconocieron la primera versión, según la cual, su comandante había disparado a a la niña en la cabeza a quemarropa, y luego vació su cargador para «confirmar la muerte». Las comunicaciones entre los soldados dejaban claro, cómo habían visto a la niña «desde una distancia de 70 metros. Le dispararon… desde el puesto de avanzada. Huyó y resultó herida».

Los soldados confirmaron también cómo, mientras Iman yacía herida a unos 70 metros del puesto de control, el oficial al mando le disparó dos balas en la cabeza desde muy cerca. A continuación, puso su arma en modo automático y vació todo su cargador sobre el cuerpo de Imán, ignorando las objeciones hechas por otros soldados. Uno de los soldados dijo: «No podíamos creer lo que había hecho. Nos dolía el corazón por ella. Solo una niña de 13 años… ¿Cómo se masacra a una niña de cerca? Estuvo ansioso durante mucho tiempo por acabar con los terroristas y le disparó a la niña para aliviar la presión». [4]

Investigaciones y absolución

El 11 de octubre de 2004 la BBC informaba de la apertura de una nueva investigación por parte del fiscal militar. El informe de la investigación afirmaba, según el diario Haaretz, que «confirmar la muerte»(es decir, disparar a los combatientes heridos a quemarropa para asegurarse de que están muertos) era contrario a las normas militares israelíes que rigen las reglas de enfrentamiento. No obstante, el 15 de octubre de 2004 el oficial era absuelto de cualquier responsabilidad. [5]

Se daba así por buena la versión del oficial que, según la BBC, «disparó al suelo cerca de la niña después de ser atacado en un área peligrosa», aunque no explicara por qué el oficial disparó al suelo. «La investigación no encontró que la compañía o el comandante de la compañía hayan actuado de manera poco ética… La investigación concluyó que el comportamiento del comandante de la compañía desde un punto de vista ético, no justifica su destitución de su cargo». Sin embargo, el oficial fue suspendido temporalmente debido a sus malas relaciones con los soldados bajo su mando y su fallos de procedimiento. Se apuntó también que al final de aquella semana se tomaría una decisión sobre su carrera en el ejército. El teniente general Moshe Yaalon, Jefe del Estado Mayor del Ejército, dijo repetidamente que el oficial había actuado correctamente dadas las circunstancias. La policía militar israelí inició una nueva investigación. [6]

En el marco de la segunda investigación, el 18 de noviembre de 2004 el ejército israelí solicitó permiso a la familia para exhumar el cuerpo de Iman. Las acusaciones anteriores hechas por los soldados contra su oficial al mando de participar en la práctica ilegal de «verificar la muerte» parecían ser ahora aceptadas. El Sydney Morning Herald informó que no se sabía si la niña ya estaba muerta, o si simplemente había sido herida antes de recibir el cargador completo del oficial.

Ese mismo mes, el Ejército acusó formalmente al oficial de dos cargos de uso ilegal de su arma y un cargo de obstrucción de la justicia, conducta impropia de un oficial y uso indebido de autoridad. El teniente general Moshe Yaalon admitió que la primera investigación militar había sido «un grave fracaso». La acusación contra el oficial alegó que la primera investigación fue objeto de un intento de encubrimiento. [7]

En febrero de 2005, el oficial israelí quedaba en libertad gracias al testimonio de un testigo clave de la acusación, otro teniente de las FDI. Este había dicho en la investigación de la policía militar, que vio al oficial disparar dos balas seguidas de una ráfaga. Pero este teniente se retractaría más tarde de su declaración. Otro soldado que vigilaba la zona aquel día, también se retractó de partes de su testimonio inicial. La absolución final del tribunal militar se produjo el 15 de noviembre de 2005, quedando libre de todos los cargos que se le imputaban. [8]

Balance de menores muertos

Iman fue uno de los 644 niños asesinados, según Al Jazeera, desde el comienzo de la intifada de al-Aqsa en septiembre de 2000, lo que representa alrededor del 20% de todas las muertes de palestinos. [9] Por su parte, la organización israelí B’tselem cifró en 2021 en 2.171 niños palestinos han sido asesinados en las últimas dos décadas por acciones militares israelíes. [10]

La muerte de niños y adolescentes palestinos representa uno de los lados más oscuros desde el origen del conflicto palestino-israelí iniciado durante el Mandato británico. No obstante, los terroristas palestinos han asesinado deliberadamente a un número considerable de niños israelíes, que aunque suponen una menor proporción (según B’tselem a 139 niños israelíes), estos asesinatos lo fueron tras haber sido escogidos como objetivos específicos. En contraste, la mayoría de muertes de niños palestinos suelen atribuirse a los ataques aéreos israelíes, contra localidades palestinas donde se esconden los líderes de las organizaciones terroristas, o contra centros logísticos de armas, escondidos generalmente en zonas con una alta densidad de población.

Por otro lado, muertes de niños palestinos suelen ser contabilizadas como provocadas por los israelíes, cuando estas han sido producto de la participación de niños y adolescentes en ataques terroristas contra asentamientos o puestos de control.

Y es aquí donde tomando el caso de Iman al Hams (que no estuvo involucrada en ningún acto de este tipo y fue asesinada brutal e injustificadamente), conviene entrar a analizar otro aspecto igualmente controvertido y casi completamente silenciado, cuando no ocultado, en los medios occidentales.

Este no es sino el silencio en torno al uso y abuso de niños y adolescentes palestinos en la llamada «resistencia», una utilización que se viene generalizando y normalizado desde hace más de tres décadas cuando dio comienzo la Primera Intifada. No solo en el uso que hacen las organizaciones palestinas en la guerra de propaganda y en la especial atención que reciben estas víctimas con respecto a otros conflictos, sino también al involucrarles directamente desde muy pequeños en la cultura del martirio, del odio y la muerte.

El cuerpo sin vida de Iman al Hams
El cuerpo sin vida de Iman al Hams. Fotografía : Jerusalem Post

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La escuela como centro de formación de los futuros shahids

La incitación al odio contra Israel y todo lo judío comienza tan pronto como en los jardines de infancia y el colegio a las edades más tempranas. Los niños participan activamente en manifestaciones de odio hacia Israel, así como en la difusión de materiales «educativos» junto a otras actividades. En la escuela primaria, los niños aprenden a través de libros de texto oficiales publicados y distribuidos por la Autoridad Palestina, el odio. La demonización de los judíos e Israel mediante eufemismo y clichés como «el enemigo sionista», «la entidad sionista», el «estado judío» y el fomento de la «lucha» violenta por la «liberación de Palestina», es una constante desde muy cortas edades. No se conoce un solo libro o guía docente que mencione ideas o propuestas alternativas a la resolución pacífica del conflicto oa la coexistencia con Israel.

La educación en los colegios palestinos se centra en «tres fundamentos destacados en los libros de texto examinados: la deslegitimación de la existencia del Estado de Israel, la demonización de Israel y los judíos («el enemigo sionista») y la defensa de un conflicto violento, la lucha por la liberación de la Tierra de Israel («Palestina»). Ni un solo llamado a una resolución pacífica del conflicto, o a la coexistencia con Israel, se encontró en ninguno de los libros de texto y guías para maestros de la Autoridad Palestina. Durante el año 2019 aparecieron nuevas ediciones de estos libros escolares, con algunos cambios, lo que hizo necesaria una investigación de actualización. El examen de 133 libros publicados en 2019 reveló que se habían realizado bastantes cambios allí. Pero una revisión exhaustiva de estos cambios dejó en claro que fortalecieron la imagen general sobre el conflicto, tal como se cristalizó sobre la base de los estudios anteriores, y que no la cambiaron (y consulte la lista de estudios anteriores publicados en el Apéndice B)». [67]

Un famoso poema que se ensea a los escolares, describe el regreso de los refugiados a sus antiguos lugares de residencia, que se lleva a cabo de forma violenta. Se exalta por ejemplo, a terroristas ue cometieron grandes masacres, como Dalal al-Mughrabi, una mujer «activista» de Fatah, que comandó el atentado en la carretera costera de Israel en 1978, que acabó con la vida de 38 civiles israelíes, incluidos 13 niños e hirió a 76 personas. [68] En libros de «Educación Islámica» se explica la importancia de la yihad, mientras otras tareas pueden versar sobre la tarea de visitar a un terrorista liberado de la cárcel israelí y escribir sobre su sufrimiento en prisión, o la negación del papel de los judíos en la historia de la Tierra de Israel.

Según los materiales financiados y desarrollado por UNRWA, Dalal Mughrabi, terrorista que asesinó a 38 personas (13 niños), es un modelo a seguir. El contenido educativo obtenido y analizado por la agencia IMPACT, contiene «odio, apología del yihadismo, la violencia y el martirio. Está completamente desprovisto de cualquier material que promueva la paz y el establecimiento de la paz. Los niños están llamados a «defender con sangre la patria». Por ejemplo: un problema de matemáticas pide a los estudiantes que identifiquen el número correcto de mártires de la primera Intifada. El material propaga conspiraciones como un libelo en el que los «sionistas» prendieron fuego intencionalmente a la mezquita de Al-Aqsa, o que Israel arroja deliberadamente desechos radiactivos y tóxicos en Cisjordania. Estos materiales producidos por UNRWA borran sistemáticamente a Israel del mapa, un estado miembro de la ONU. No sólo se omite, sino que todo el territorio está etiquetado como una Palestina moderna sin líneas de demarcación. Cuando se menciona, se hace referencia a Israel principalmente como «El enemigo» o la «Ocupación sionista», una clara violación de los principios de neutralidad de la ONU que se espera siga UNRWA». [69]

Otra referencia bastante común, es la de una caricatura que muestra a Israel como si se esforzara por destruir la Mezquita de Al-Aqsa, o en definitiva otras informaciones tendentes a considerar que Israel pone en peligro o quiere destruir la mezquita. Un ejercicio de lenguaje se refiere a cómo: «Los sionistas incendiaron la mezquita de Al-Aqsa en 1969». [70]

En 2020, el Parlamento Europeo aprobó resoluciones que instaban a las autoridades palestinas, a detener el odio en los libros de texto escolares, oponiéndose a la ayuda de la UE a la Autoridad Palestina. Las resoluciones fueron adoptadas como enmiendas por la Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo por eurodiputados de todo el espectro político de la UE, incluidos miembros de los tres grupos políticos más grandes, el Partido Popular Europeo (PPE) de centro-derecha, los socialistas y demócratas de tendencia izquierdista, y el partido liberal Renew Europe (RE). Las resoluciones fueron aprobadas por más del 60% de la mayoría del Parlamento de la UE. El Parlamento Europeo aprobó tres resoluciones que condenaban a la Autoridad Palestina (AP) por continuar enseñando el odio y la violencia en sus libros de texto escolares y que se oponen a que la ayuda de la Unión Europea a la AP se utilice para este fin.

En 2021, el director interino Henrike Trautmann, cuya dirección de la Comisión de la UE supervisa toda la ayuda al sector educativo palestino, condenó el contenido antisemita y violento en los libros de texto palestinos en una reunión del Grupo de Trabajo contra el Antisemitismo del Parlamento de la UE el jueves. Trautmann dijo que «está muy claro que el estudio revela la existencia de un contenido profundamente problemático… los cambios en el plan de estudios son esenciales… El pleno cumplimiento de todo el material educativo con Deben garantizarse los estándares de paz, tolerancia, convivencia y no violencia de la UNESCO, al igual que cualquier referencia de naturaleza antisemita debe ser abordada y eliminada». [71]

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Iman al Hams no era una terrorista, ni portaba bomba alguna. Tampoco había sido utilizada por ninguna organización palestina, ni quería convertirse en mártir. Solo quería asistir a la escuela aquel fatídico día. Su caso no solo puso en evidencia el lado más oscuro de la ocupación israelí, y de algunas de las verdaderas amenazas y peligros a los que se enfrentan los niños palestinos en su día a día por parte del ejército de israel. También puso en evidencia la impunidad de algunos soldados israelíes.

No obstante, este asesinato fue un hecho extraordinario que se utilizó para compararlo con la muerte de otros niños y adolescentes palestinos, un intento de hacer ver al mundo que el «ejército israelí mata niños», una acusación que recuerda a los antiguos libelos de sangre antisemitas. De la misma forma, la muerte de Fares Odeh, serviría después para adoctrinar a miles de niños palestinos y convertirlos en herramientas al servicio de los intereses de las organizaciones palestinas.

Aunque la Autoridad Palestina (AP) y las organizaciones islamistas han recibido criticas desde diversos ámbitos, en la actualidad, el uso y abuso de niños y adolescentes palestinos no ha hecho sino continuar aumentando y normalizándose en la sociedad palestina. Y a nivel internacional, organizaciones «humanitarias», ONGs, políticos de diverso tipo y simpatizantes acríticos, mantienen el velo de silencio sobre esta problemática.

Todos los intereses que se han ido creando en torno a esta explotación, harán muy difícil o casi imposible, que en el futuro la juventud palestina deje de ser adoctrinada en el extremismo y utilizada por las organizaciones terroristas palestinas.

FUENTES