Orígenes y contexto de la Casa de los Maléficos
La Casa de los Maléficos (Malefizhaus Trudenhaus Hexengefängnis) de la ciudad alemana Bamberg, fue una prisión especial construida en 1627 dedicada al castigo y la «recuperación» de personas acusadas de brujería. Fue construida en 1627 por orden de Johann Georg Fuchs von Dornheim, príncipe obispo de Bamberg, y cerrada en 1632.
Los juicios por brujería de Bamberg, que duraron de 1626 a 1631, fueron presididos por el príncipe Obispo Johann Georg, que se dedicó a difundir la Contrarreforma, y a perseguir con gran fanatismo y celo a brujas, magos y en general personas que tuvieran «pactos con el diablo». Fue conocido como el «Hexenbrenner» (quemador de brujas) y «Hexenbischof» (obispo brujo). Fue Johann Geor quien ordenó la construcción de la Malefizhaus de Bamberg. [1]
La paranoia de la caza de brujas
La Drudenhaus de Bamberg no fue la única de este tipo. Se construyeron otros edificios similares más pequeños del mismo tipo, aunque la Casa de los Maléficos de Bamberg fue la más grande y famosa. El edificio contenía 26 celdas individuales, así como dos celdas más grandes para grupos de personas. Las paredes interiores del edificio tenían textos de la Biblia. También había otro tipo de inscripciones, como la famosa frase de la Eneida de Virgilio: Discite justitiam moniti et non temnere Divos («Que sea un recordatorio de la justicia que los dioses no pueden ignorar». Otra inscripción advertía a quienes entraban en ella: «Este edificio será un ejemplo, todo aquel que entre se horrorizará». [2]
La prisión se construyó con motivo de los grandes juicios por brujería de Bamberg que comenzaron en 1626. Los acusados permanecían allí hasta su veredicto. La Casa de los Maléficos constaban con varias salas de tortura, incluyendo tornillos de mariposa, prensas para piernas y la garrucha (strappado). [3]
Durante este tiempo, unas 300 personas de la ciudad de Bamberg, y unas 900 de la zona, fueron ejecutadas durante los juicios por brujería en Bamberg, entre ellos Johannes Junius, el alcalde de la ciudad. Junius había entrado por primera vez en la política local en 1608, ostentando el título de burgomaestre en los años 1614, 1617 y 1621, y desde los años 1624 a 1628. Junius fue procesado bajo acusaciones de pactos con el diablo, probablemente como ocurrió mucho durante la caza de brujas, para que sus rivales políticos se hiciesen con su cargo y patrimonio. Previamente, la esposa de Junius había sido ejecutada por brujería, pero fue otro alcalde (bürgermeister), Georg Neudecker, acusado también de brujería, quien tras su encarcelamiento en abril de 1628, acusó a Junius como cómplice. [4]
La última carta de un condenado a su hija
Poco antes de su ejecución, Junius logró escribir una carta a su hija, Verónica. Un guardia sacó clandestinamente la carta de la cárcel y se la entregó. «Muchos cientos de miles de buenas noches, queridísima hija Verónica. Inocente he entrado en prisión, inocente he sido torturado, inocente debo morir. Porque quien entra en la prisión de brujas debe convertirse en brujo o ser torturado hasta que se le ocurra algo fuera de su cabeza y -Dios se compadezca de él- se acuerde de algo. Ya os contaré cómo me ha ido». [5]
Los documentos judiciales describen cómo Junius al principio negó todos los cargos y exigió confrontar a sus testigos, y continuó negando su participación en brujería después de casi una semana de tortura. Finalmente, confesó el 5 de julio de 1628, en el que afirmó que había renunciado a Dios por el Diablo y que había visto a veintisiete de sus colegas en un aquelarre. Junius fue quemado vivo públicamente un mes después. [6]
El edificio fue visitado en varias ocasiones por Friedrich Spee von Langenfeld, jesuita y poeta alemán, reconocido por haber sido oponente de los juicios por brujería y defensor de acusado por brujería. Von Langenfeld dejó escrito en su obra Cautio Criminalis: «Es increíble la sospecha, la mala voluntad y los rumores que existen entre los alemanes y aunque me avergüenza admitirlo entre los católicos concretamente. Las autoridades no condenan este comportamiento y los curas no reprenden a los que lo comenten porque son los curas los primeros que levantan estas sospechas de brujería. Les he acompañado a la hoguera, todos habían sido condenados, ninguno era culpable. ¿Por qué buscamos tan fervientemente a las hechiceras? Escúchenme jueces y les mostraré donde encontrarlas. Les torturaré y pueden torturarme y al final todos seremos hechiceros». [7]
Epílogo
El 11 de febrero de 1632, cuando el ejército sueco marchó hacia Bamberg para tomar la ciudad durante la Guerra de los Treinta Años, los funcionarios cerraron la prisión y liberaron a los prisioneros de la Drudenhaus con la condición de que aceptaran guardar silencio sobre las torturas que les infligieron durante su estancia en prisión. [8]



FUENTES
- [1] Friedrich Förner, the Catholic Reformation, and Witch-Hunting in Bamberg Wm. Bradford Smith. https://www.jstor.org/stable/20477245
- [2] The Crisis of the Seventeenth Century. Hugh Trevor-Roper. Online Library of Liberty. Liberty Fund. Retrieved 6 May 2017.
- [3] El museo de los suplicios. Roland Villeneuve.
- [4] The Confessions of Johannes Junius at Bamberg, 1628. https://www.taylorfrancis.com/chapters/mono/10.4324/9781315715292-46/confessions-johannes-junius-bamberg-1628-brian-levack
- [5] Johannes Junius, Letter to His Daughter and Trial Transcript, 1628. https://learninglink.oup.com/access/content/backman3e-volume-1-student-resources/backman3e-chapter-14-source-4
- [6] The Witch Persecution at Bamberg. Hanover College. http://history.hanover.edu/texts/bamberg.html
[7] Friedrich Spee von Langenfeld. Cautio Criminalis. (Precauciones para los Acusadores). 1631 - [8] Vgl. Tagebuch der Dominikanernonne Maria Anna Junius, abgedruckt in: 52. Bericht über Bestand und Wirken des Historischen Vereins Bamberg für das Jahr 1890, S. 7–223, hier: S. 14] El edificio fue derribado en 1635.







