Un documental clave sobre el auge árabe gracias al petróleo

La Casa de Saúd es un documental que repasa la historia del ascenso al poder de la tribu Saúd en la península arábiga, gracias al descubrimiento de petróleo, y a la relación especial que estableció la familia real, primero con Gran Bretaña y más tarde con Estados Unidos.

Una historia especial de Arabia Saudita, su problemática relación con Estados Unidos y los desafíos que enfrenta una nación donde la tradición y la modernidad chocan violentamente, que parte del impacto que supuso que la mayoría de los secuestradores del 11-S resultasen ser en su gran mayoría saudíes.

La historia del país y de la familia Saúd ha estado continuamente sometida a un precario equilibrio entre el Islam más conservador y tradicionalista, la modernidad y las tensiones por las políticas petroleras y de defensa, que fueron claves para la supervivencia del reino hasta nuestros días.

La alianza entre Muhámmad bin Saúd y Abd al-Wahhab

Especialmente remarcable es la descripción que hace del ascenso al poder de los Saúd, ascenso que inicia el tatarabuelo del primer gran rey de la dinastía, Abdel Aziz al-Saúd. Abdel Aziz formalizó los vitales acuerdos del inestable reino con Gran Bretaña y Estados Unidos, que dieron paso a la moderna Arabia Saudí. Muhámmad bin Saúd, fallecido en 1765, está considerado el fundador del Primer Estado Saudí y de la dinastía de la Casa de Saúd.

Fue el emir de Diríyah, una localidad agrícola, además, fue un ambicioso guerrero. Fundó el reino con apenas unos 40 seguidores, que se lanzaron a la reconquista del desierto con la ambición de restaurar la gloria de sus antepasados.

Fue en la ciudad de Diriyah, donde Muhammad bin Saúd conoció a Muhammad ibn Abd al-Wahhab (1703 – 1792), un clérigo reformador que buscaba la purificación del Islam. Ibn Saúd le ofreció su protección y, en 1744, ambos formaron una alianza. La alianza se consolidó con el matrimonio de Abd al-Aziz, hijo de Ibn Saúd, con la hija de Ibn Abd al-Wahhab. Esta alianza fue fundamental para el ascenso al poder de la Casa de Saúd. El apoyo de Ibn Abd al-Wahhab le dio a Ibn Saúd un importante respaldo religioso, que le permitió unir a las tribus árabes bajo su liderazgo.

Un dibujo del Imam Mohammed bin Saud según Manga Production in Riyadh
Un dibujo del Imam Mohammed bin Saud según Manga Production in Riyadh. Fuente: Arab News. How Imam Mohammed bin Saud forged an ambitious future for his people as leader of Diriyah. https://www.arabnews.com/node/2255421/saudi-arabia

Los Ijwān

La Casa de Saúd utilizó la religión como base de su legitimidad, lo que la diferenció de otros clanes de la península arábiga. La ideología de Ibn Abd al-Wahhab, conocida como wahhabismo, enfatizaba el regreso a la pureza del Islam original.

Este mensaje resonó entre las tribus árabes, que estaban cansadas del dominio de los otomanos y de la corrupción de los líderes religiosos tradicionales. Para reconquistar toda la península recuperó las alianzas de sus antepasados, además de unirse a los Ijwān, unos feroces guerreros beduinos puritanos adeptos al wahabismo. Los Ijwān están considerados como el primer ejército saudita compuesto por miembros de tribus tradicionalmente nómadas.

Los Ijwan o Ikhwan (hermanos en árabe), se forman como milicia religiosa islámica en 1902. Compuestos por miembros de tribus beduinas que habían sido recientemente islamizados, el objetivo de los ijwan era dividir a las tribus beduinas y asentarlas en torno a los pozos y oasis de las poblaciones árabes sedentarias. Los clérigos de los ijwan argumentaban que la vida nómada era incompatible con la estricta conformidad de su interpretación del Islam. Los beduinos recién islamizados debían convertirse de asaltantes nómadas a soldados para el Islam.

Los ijwan desempeñaron un papel importante en la expansión del poder de la Casa de Saúd. Ayudaron a Ibn Saud a conquistar el Nejd y el Hiyaz, y a fundar el Reino de Arabia Saudita en 1932. Sin embargo, los ijwan también fueron una fuente de conflicto para Ibn Saud. Algunos de los recién convertidos se rebelaron contra el emir, acusándolo de laxitud religiosa.

La rebelión fue sofocada por Ibn Saud en la batalla de Sabilla en 1929. Tras la batalla, los ijwan fueron reorganizados en la Guardia Nacional de Arabia Saudita. La Guardia Nacional sigue siendo una fuerza importante en Arabia Saudita, y está encargada de la defensa del país y del mantenimiento del orden interno.

Una larga (y complicada) relación entre Estados Unidos y la Casa de Saúd

Estados Unidos estableció una alianza con la Casa de Saúd, ofreciendo protección a cambio de petróleo barato. Esta relación se consolidó después de la Segunda Guerra Mundial, y Estados Unidos se convirtió en un protector extranjero crucial para Arabia Saudita, especialmente ante las amenazas regionales.

En 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt estableció relaciones diplomáticas con Arabia Saudita, reconociendo la importancia estratégica del país debido a sus vastas reservas de petróleo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Arabia Saudita colaboraron estrechamente. El Rey Abdulaziz (Ibn Saud) permitió el uso de bases militares en su territorio para apoyar los esfuerzos aliados contra las potencias del Eje.

La relación entre ambos países se consolidó aún más en la década de 1950, cuando se firmaron acuerdos petroleros que otorgaban a empresas estadounidenses acceso privilegiado a los recursos petroleros de Arabia Saudita. Este acuerdo fue fundamental para el crecimiento económico y la estabilidad del reino saudí.

Durante los años 60 y 70, la relación se vio influenciada por la creciente importancia del petróleo en la economía mundial y los cambios geopolíticos en la región. Arabia Saudita aumentó su influencia como líder de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), mientras que Estados Unidos buscaba asegurar un suministro estable de petróleo para sus necesidades energéticas.

La Crisis del Petróleo de 1973, desencadenada por el embargo total de petróleo de Arabia Saudí en respuesta al apoyo estadounidense a Israel durante la Guerra del Yom Kippur, planteó un dilema crítico para Estados Unidos. La escasez de combustible y el impacto en la economía y seguridad nacional fueron graves, lo que llevó a algunos líderes políticos y estrategas militares a considerar la invasión de Arabia Saudí para asegurar el suministro de petróleo y evitar una crisis militar en Vietnam y el Sudeste Asiático.

La dependencia de Estados Unidos de las importaciones de crudo saudí hacía que el control directo de las reservas petroleras pareciera una medida desesperada pero necesaria para proteger los intereses nacionales. Sin embargo, la invasión de un país estratégico como Arabia Saudí planteaba enormes desafíos logísticos, diplomáticos y militares, incluyendo el riesgo de confrontación con otras potencias regionales y el potencial de desencadenar una guerra a gran escala en el Medio Oriente.

La invasión podría haber tenido consecuencias políticas catastróficas a nivel mundial. Afortunadamente, la crisis se resolvió principalmente a través de negociaciones diplomáticas y acuerdos políticos, evitando la necesidad de una invasión militar. Este episodio sirvió como un recordatorio contundente de la vulnerabilidad de Estados Unidos ante la volatilidad del mercado petrolero, la importancia crítica de asegurar un suministro estable de energía para su seguridad, y el poder e influencia del complejo militar-industrial.

Durante la década de 1980, la relación se vio fortalecida por la cooperación en asuntos de seguridad regional, particularmente en la lucha contra el comunismo en Afganistán. Arabia Saudita apoyó financieramente a los grupos mujahideen respaldados por Estados Unidos en su lucha contra la ocupación soviética.

Los años 90 estuvieron marcados por la Guerra del Golfo tras la invasión de Kuwait por el régimen de Saddam Hussein. Arabia Saudita permitió que las fuerzas militares estadounidenses se desplegaran en su territorio como parte de la coalición internacional para liberar Kuwait de la invasión iraquí.

El 11 de septiembre de 2001 marcó un hito en la relación entre ambos países. El descubrimiento de que 15 de los 19 terroristas implicados en los ataques eran de nacionalidad saudí generó grandes tensiones en el país. Aunque la relación no se rompió, este evento plantearía grandes interrogantes sobre la naturaleza de la alianza y las políticas internas saudíes.

Ijwān en Jerab (1950)
Ijwān en Jerab (1950). Fuente: Wikipedia.
Bandera de los ijwān
Bandera de los ijwān. Fuente: Wikipedia.

Premios

El documental La Casa de Saúd fue nominado a los Premios Emmy Internacionales 2005 2005 y al Festival Mundial de Medios de Banff – Banff (Canadá) como mejor programa de historia y biografía.