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El gran fraude vikingo del cuerno del unicornio

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El gran fraude vikingo del cuerno del unicornio

Introducción

Casi 1000 años antes de que la gran fiebre del bisonte americano arrasara en unos incipientes Estados Unidos, la fiebre del cuerno del unicornio barrió el norte de Europa hasta bien entrada la Edad Moderna.

Introducida por un ya prácticamente cristianizado pueblo vikingo, huelga decir que aquel cuerno de unicornio no era por supuesto el cuerno del mítico animal, sino el de otro más terrenal.

Animales reales y fantásticos para moralizar

La fiebre desatada por el «cuerno del unicornio» en el Medievo, residía en los supuestos poderes mágicos que se le atribuía y en el papel destacado que le reservaba la propia religión cristiana, especialmente en el periodo altomedieval. Las historias de animales quiméricos y fantásticos tenían ya un gran recorrido, y la mayoría de las más elaboradas se remontaban a las primeras grandes civilizaciones. Egipto, Persia o Mesopotamia, desarrollaron universos rebosantes de animales quiméricos, cada uno con unas determinadas características naturales pero también con cualidades mágicas así como atributos humanos positivos y negativos.

El cristianismo durante la Edad Media estuvo enormemente influenciado por historias de animales quiméricos con propiedades humanas y características mágicas o divinas, y por supuesto, demoníacas. No en vano, la Biblia otorga un papel central en algunos de sus primeros capítulos (6 al 9 del libro del Génesis), a las diferentes especies animales que Noé salvó del Diluvio Universal. En este mito, los animales fueron también divididos en «puros» e «impuros», tomando Noé siete de los primeros y una pareja de los segundos [A].

Bestiario de Aberdeen

Bestiario de Aberdeen. Siglo XII, Considerado una recopilación de otros bestiarios, en especial, del griego Physiologus y capítulos del Génesis sobre los primeros días de la creación.

De esta y otras formas, la tradición cristiana tomó numerosas de estas historias y las incorporó a su corpus teológico. Desde su origen en las antiguas grandes civilizaciones del Mundo Antiguo, pasando por los mitos del imperio romano y sus tradiciones (muchas de ellas procedentes de pueblos conquistados), este sincretismo de creencias religiosas relacionadas con el mundo natural y animal, tuvo una enorme presencia e influencia en la vida de las personas de la Europa medieval, dando buena fe de ello la arquitectura y el arte prerrománico, románico y gótico.

Tanto en aquellas primeras civilizaciones como en la Europa del Medievo, recurrir a la alegoría mediante elaboradas y atractivas historias cuyos protagonistas eran animales fantásticos o naturales, tenía una clara intención. Educar en la transmisión de valores e ideas moralizantes, que dieran sentido a la existencia pero también a un determinado orden social, un orden que explicara como llevar una vida humilde y recta como llave para facilitar, llegada la muerte, la entrada en nueva nueva vida. Estas historias, se transmitían mayormente de forma oral entre la población, mientras monjes y canteros aportaban exquisitas representaciones pictóricas y tallas tanto en las más humildes iglesias, como en las más imponentes catedrales, contribuyendo de esta forma a generar en torno a este mundo natural y fantástico, misterio y admiración.

El cristianismo durante la Edad Media estuvo enormemente influenciado por historias de animales quiméricos con propiedades humanas y características mágicas o divinas, y por supuesto, demoníacas. Y de entre todas las historias, destacaron sobremanera aquellas que describían al que ha sido probablemente uno de los más famosos de entre todos los animales fantásticos o quiméricos, el más mítico entre los míticos, el unicornio

Teniendo en cuenta que la mayoría de la población no sabía leer y el acceso a las grandes obras estaba reservado a los eruditos, desde el Mundo Antiguo y Clásico se desarrolló un potente lenguaje visual que tenía la misión de reforzar todo estos mitos y a quienes tenían encomendada la tarea de instruir al pueblo. En el caso de la Edad Media en Europa, el universo de animales fantásticos y quiméricos tuvo un papel muy importante, siendo sus historias una fuente de gran influencia en muchos aspectos de la vida y la muerte de todo tipo de gentes, desde las más humildes, a las más formadas y pudientes. Especialmente durante la Alta Edad Media, pero también durante la Baja, animales tanto imaginarios como reales fueron representados profusamente en iglesias y catedrales.

Uno de los más claros y extraordinarios ejemplos de la importancia que se dio a los animales naturales y quiméricos como símbolos y elementos moralizantes, fue el desarrollo en la Alta Edad Media de los Bestiarios Reales y los Bestiarios Fantásticos [B]. Aunque muchos teólogos cristianos rechazaron el papel tan destacado que se reservaba por entonces a todo tipo de animales, por no representar la realidad del cristianismo, la separación de este universo fantástico del cristianismo, por así decirlo, heterodoxo, no empezaría a tomar forma hasta finales de la Edad Media, lo que no impidió que muchas de aquellas historias de animales míticos y fantásticos, continuaron formando parte importante del folclore popular [D].

Unicornio en un bestiario creado en Inglaterra en 1250. Iluminador desconocido. Biblioteca Británica, Harley.

Fueron precisamente los bestiarios en la Alta Edad Media, los encargados de dar un nuevo y enorme empuje a todas las historias de carácter moralizante que se transmitían a través de la tradición oral, en la que los animales eran en muchos casos los protagonistas. Y de entre todas las historias, destacaron sobremanera aquellas que describían al que ha sido probablemente uno de los más famosos de entre todos los animales fantásticos o quiméricos, el más mítico entre los míticos, el unicornio [C].

La expansión vikinga y la fiebre del marfil de Groenlandia

A partir del siglo X y XI, el planeta entraba en una nueva fase climática cálida y especialmente benigna, conocida como el Periodo Cálido Medieval o Intermedio. Este Optimo Climático que transcurrió entre el siglo X y el XIV, favoreció que muchos nórdicos se lanzaran al mar en busca de nuevas zonas de exploración y tierras donde establecerse, debido fundamentalmente al crecimiento demográfico. Tras llegar al páramo islandés y crearse en este unas pocas colonias, los vikingos continuaron sus viajes de exploración hacia el oeste, encontrando nuevas tierras en las por entonces favorables costas orientales de Groenlandia.

Uno de los primeros y principales asentamientos fundados en Groenlandia fue Gardar. Desde Gardar, las primeras comunidades vikingas se valieron de la caza de focas y la pesca del salmón, debido a las escasas y relativamente malas tierras de cultivo disponibles en la zona para la agricultura y la ganadería. Un recurso especialmente valioso que permitió la expansión de las comunidades vikingas en las costas orientales de Groenlandia, fueron las colonias de morsas, las cuales proporcionaban grandes cantidades de carne y grasa.

A partir del siglo X y XI, el planeta entraba en una nueva fase climática cálida y especialmente benigna, conocida como el Periodo Cálido Medieval o Intermedio. Este Optimo Climático que transcurrió entre el siglo X y el XIV, favoreció que muchos nórdicos se lanzaran al mar en busca de nuevas zonas de exploración y tierras donde establecerse.

Las caza de morsas, además de procurar grandes cantidades de carne y grasa, también proporcionaba sus característicos colmillos de marfil, un producto extremadamente apreciado en la Europa medieval. Con la caza de morsas macho adultas, los vikingos podían obtener colmillos de más de un metro de largo, y un peso de hasta cinco kilos y medio. De esta forma, la cantidad de marfil que proporcionaba este mamífero marino, resultaba tener un valor comercial muy superior al de su propia cantidad de carne y grasa, compensando con creces los peligros que entrañaba la caza de estos enormes y fieros animales. [1]

Con todo, cientos de nuevos colonos se trasladaron a los nuevos asentamientos de «greenland», debido a las historias de que circulaban sobre su gran prosperidad y a las riquezas que llegaban desde estos. La caza de morsas se convirtió así, en una actividad extremadamente lucrativa que produjo un flujo regular de marfil hacia los mercados europeos. [2] [E]. En total, más de 5000 colonos se establecieron a lo largo de las costas orientales de Groenlandia [3].

La mayoría de los marfiles existentes en la Europa de la Alta Edad Media, tuvieron pues su origen en los colmillos de morsa del Ártico, siendo las piezas de ajedrez de Lewis (talladas en Escocia en el siglo XII), una de las obras más emblemáticas de este periodo [4].

Scientific American. Whatever Happened to the Greenland Vikings?

Una vasta y rápida acumulación de capital

La acumulación de capital procedente del marfil de morsa de las costas de Groenlandia, es probablemente uno de los fenómenos históricos europeos de mayor importancia que más desapercibidos han pasado, si lo comparamos con la archiconocida caza del bisonte americano en el siglo XIX. A diferencia de otras empresas de exploración, comercio y explotación, el comercio de marfil por parte de los pueblos nórdidos y su impacto en el entorno, es un fenómeno que no se ha descrito y valorado de una forma acorde a su magnitud, y a como se han descrito otros fenómenos similares.

A la vista de algunas fuentes provistas por historiadores que han estudiado a fondo el fenómeno, no es exagerado afirmar que el comercio, primero de marfil de morsas, y más tarde de cuernos de narvales, fue la base de la gran acumulación de capital sobre la que se asentó el establecimiento de las incipientes monarquías nórdicas, durante los dos primeros siglos del II milenio después de Cristo. Una fuente pues de comercio e ingresos considerable, que se extendió hasta bien entrada la Edad Moderna.

El comercio, primero de marfil de morsas, y más tarde de cuernos de narvales, fue en gran parte la base de la gran acumulación de capital sobre la que se asentó el establecimiento de las incipientes monarquías nórdicas.

En este sentido, podemos hacernos una ligera idea del valor que tenía el marfil por entonces y del capital que pudo llegar a acumularse, gracias a un documento fechado en 1327. En él, se describe como un único “cargamento de colmillos de morsa, cazados de unas 260 morsas, valía más que toda la tela de lana enviada al rey desde casi 4,000 granjas islandesas en el mismo período. Este único cargamento de colmillos equivalía al coste de casi 800 vacas” [5].

El comercio del marfil era pues extremadamente lucrativo, un producto muy demandado por la nobleza, que alcanzaba en no pocas ocasiones valores más altos que muchos metales nobles, fundamentalmente por sus innumerables aplicaciones, que iban “desde adornos o como materia prima para elaborar por ejemplo, el cetro y la corona imperial del Imperio Austríaco. Los reyes daneses lo usaron para adornar sus tronos”. [6]

No obstante, esta edad de oro no tardaría en llegar su fin. La caza masiva condujo irremediablemente a la extinción de la morsa de Groenlandia. Un situación de crisis que terminaría conduciendo a una nueva fiebre por el marfil de implicaciones más profundas que las que generó el propio comercio de marfil de morsa.

De los colmillos de morsa al cuerno del «unicornio»

Ante la desaparición de las morsas, los nórdicos se embarcaron en expediciones de búsqueda cada vez más al oeste. En el proceso, terminaron topándose con un nuevo mamífero marino desconocido hasta entonces para los propios vikingos, un animal cuya principal característica era su extraordinario cuerno. Este único cuerno era en todos los sentidos, mucho más espectacular y valioso que los colmillos de morsa, y por lo tanto más lucrativo si cabe para ser vendido no solo como un mero marfil, si no como un producto con características mágicas. Ese nuevo mamífero que portaba ese cuerno mítico era (y es) el escurridizo narval [14] [F].

Podemos imaginarnos a un marinero de la época asistiendo maravillado al espectáculo que suponía la visión de una manada de narvales alzando sus cuernos por encima de las aguas. Esta visión podría fácilmente haber convencido a muchos cazadores, de que estaban ante un animal especial, un animal mitológico, un animal provisto de un cuerno cuya singularidad y belleza lo hacía único en el reino marino, y por lo tanto susceptible a todo tipo de interpretaciones místicas Fuese por admiración o por visión empresarial, el cuerno de narval terminó por convertirse en un producto que iba mucho más allá de su valor como simple materia prima.

Y es en este punto de la historia, agotado el marfil de morsa, cuando se produce el gran auge de una de las leyendas por antonomasia de la Historia, el gran fraude vikingo de la leyenda del mítico cuerno del unicornio.

Representación de la caza de un unicornio. Nótese que el tipo de cuerno bien podrían ser por su forma, un colmillo de elefante o un colmillo especialmente grande de morsa. Bestiario de Northumberland, alrededor de 1250–60. Iluminador desconocido. Inglaterra.

No está claro si los colmillos de morsa se habían comercializado previamente también como «cuernos de unicornio», lo cual, tampoco debería extrañarnos. Pero a diferencia de los colmillos de morsa, el cuerno de narval resultaba perfecto para ser presentado como el auténtico «cuerno del unicornio». Los dotados de menos escrúpulos y a la vez más avezados, no debieron tardar demasiado en ver el enorme potencial del cuerno de narval.

No solo era más valioso que los colmillos de morsa porque podían alcanzar los 3 metros de longitud y un peso de 22 kilogramos. También lo eran por la belleza de su elegante forma espiral, y porque también el narval ofrecía carne y grasa de alta calidad. [7] Pero más allá del valor de narval por su marfil, carne y grasa, la singularidad del cuerno del narval fue lo que le convirtió en un símbolo mágico con un potencial económico y de poder ilimitado.

En este caso el unicornio aparece representado con un claro cuerno de narval. Bestiario de Rochester (c. 1230 d. C.). Biblioteca Británica de Londres.

El cuerno de narval convertido en cuerno de unicornio

El gran atractivo del cuerno de narval radicaba como ya se ha indicado en su forma espiral, como si alguien lo hubiera tallado. Su singular encanto fue muy pronto representado en los primeros Libros de Bestias, “auténticos manuales de historia natural que contenían todas las especies conocidas en esos tiempos«. En los propios Bestiarios resulta «difícil hallar siluetas tan elegantes y hermosamente dibujadas como las del unicornio, un placer para la vista, un dechado de belleza presente en numerosas obras de arte y que a menudo se representaba en compañía de una pura, y a veces no tan pura pastorcilla. El cuerno «poseía una belleza que sólo podría provenir de lo divino, y de hecho hubo tiempos en que fue adoptado por la iglesia como un símbolo religioso. Si alzamos la vista incluso podremos ver una constelación que lleva su nombre” [8] La belleza del cuerno de narval era tal, que “…desde la Edad Media nunca se intentaba embellecer […], siempre se dejaba con su aspecto natural. Mientras que los colmillos de los elefantes eran tallados por chinos o africanos, el colmillo del narval se dejaba tal cual, se guardaba, se acariciaba, se exhibía con toda su esencia primitiva”. [9].

Aunque quimérico, el unicornio era en el imaginario medieval un animal muy real, un animal que según la leyenda no solía dejarse ver, o solo lo hacía a determinadas personas consideradas puras de espíritu como las vírgenes, ante las cuales relajaba su tradicional carácter impetuoso y feroz. Del carácter del unicornio ya daba fe el escritor romano del siglo I Plinio el Viejo, describiéndolo como un «animal muy fiero«, mezcla de «cuerpo de caballo, cabeza de ciervo, pies de elefante y con cola de jabalí» [10].

Histoire générale des drogues (1694) de Pierre Pomet

Los pocos europeos que se lo podían permitir, compraban los exóticos cuernos de narval empleando grandes fortunas, siempre con la fe puesta en valerse de las cualidades mágicas que se le atribuía. Según las creencias de la época, el polvo del cuerno de unicornio podía tratar una gran variedad de dolencias, desde dolores de estómago a curar la epilepsia. También podía detectar el veneno en los alimentos y las bebidas. Se decía también que quien lo poseía alcanzaba la inmortalidad, incluso que los muertos resucitaban. Solo teniendo en cuenta como debieron operar algunas de estas consideraciones en el imaginario medieval, es fácil hacerse una pequeña idea del peso en oro que tendrían aquellos “cuernos de unicornio” [11]. El unicornio representaba además algunos de los valores más elevados de la cristiandad, como la virginidad de Adán y Eva. Era por lo tanto, un objeto de enorme prestigio, casi a la altura de muchas reliquias sagradas.

La altísima consideración del cuerno de narval como un cuerno de “unicornio”, continuó mucho después de la desaparición vikinga de Groenlandia. Ya fuera por su simbolismo cristiano o por su exótica belleza, los cuernos de narval se convirtieron también en uno de los más importantes símbolos de poder y estatus entre la aristocracia del norte de Europa. Cuernos de narvales se usaron en el cetro, la corona imperial del Imperio Austríaco y el trono de los reyes daneses.

Con el paso del tiempo, la demanda de “cuernos de unicornios” no desapareció alcanzando nuevas cotas. El desmesurado valor que se le continuó otorgando ya bien entrado el siglo XVI, queda patente cuando en 1577, “la reina Isabel pagó 10.000 libras esterlinas en el siglo XVI, por un cuerno de narval tallado con joyas. Durante ese tiempo, con la misma cantidad de dinero, podría haber comprado un castillo. Isabel usó el ornamentado colmillo de narval como cetro.“ [12]. La locura de la burbuja de los «cuernos de unicornio» llegó a tal extremo, que el cuerno de narval llegó a alcanzar diez veces su peso en oro [13]

Como ya se ha apuntado, no está claro cuando empezaron a venderse cuernos de narvales como “cuernos de unicornio”. Tampoco está claro si previamente, los vikingos intentaron vender colmillos de morsa haciéndolos pasar también como «cuernos de unicornio». Sí parece claro que el cuerno de narval se convirtió en el auténtico «cuerno de unicornio» dadas sus características, teniendo un enorme éxito y demanda en Europa del norte durante varios siglos.

Debemos pues a este periodo y fundamentalmente a los vikingos, que haya llegado hasta nuestros días la mística y la admiración por la leyenda que todos conocemos sobre el unicornio, aunque todo ocurriera a través de un enorme fraude. Desgraciadamente, la historia que generalmente hoy se cuenta sobre el unicornio, es un pálido reflejo de la original que se forjó en la Edad Media, incluso de cualquiera de las múltiples versiones que convivieron en la tradición oral entre buena parte de la Humanidad durante milenios. Basta con hacer una búsqueda en el buscador de imágenes de Google de la palabra «unicornio».

La versión más famosa de todas las historias del unicornio que simbolizó la admiración por el mítico animal que todos conocemos, la del majestuoso caballo blanco dotado de un espléndido cuerno poseedor de todo tipo de propiedades mágicas, es hoy día en la gran mayoría de los casos una triste e infantil versión vaciada de todo contenido, utilizada fundamentalmente con fines comerciales. Un triste final para uno de los más grandes mitos de la Humanidad.

FUENTES

OTRAS FUENTES

ANEXO

  • [A] Uno de los primera grandes mitos de la Humanidad, el Diluvio Universal, se remonta a La Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh (2500-2000 a. C) del imperio acadio. También está en otro poema épico de la mitología caldea conocido como Atrahasis.
  • [B] Los “libros de las bestias” o Bestiarios aparecen en la Europa medieval en torno al siglo XII. «En la literatura medieval, colección de fábulas referentes a animales reales o quiméricos» según la RAE.
    Los bestiarios medievales eran tratados en prosa o verso en los que se hacía descripción de animales tanto reales como imaginarios, pero también describían plantas e incluso rocas. Sus orígenes están en el Mundo Antiguo, en las civilizaciones mesopotámicas y egipcia, y en el mundo grecorromano, persa y bizantino.
    El primer bestiario reconocido como tal, es una obra griega titulada El Fisiólogo (Physiologus). Escrita a mediados del siglo II d.C, describía animales incluso piedras.
    Los bestiarios medievales se caracterizaban por ser obras con una intención claramente moralizante. Historias y descripciones de animales, reales e imaginarios, a los que se les confería determinadas características positivas y negativas, a menudo relacionas con el carácter humano y los vicios y virtudes del mundo de su tiempo. Por ejemplo, las aves eran uno de esos grupos que representan rasgos positivos porque se las relacionaba con el alma humana cristiana, que es capaz también de ascender y volar.
    Los bestiarios medievales pueden dividirse en dos grandes grupos: Los Bestiarios Reales y Bestiarios Fantásticos. Los Bestiarios Reales. Como indica su nombre representaban a animales presentes en la naturaleza. Los Bestiarios Fantásticos eran aquellos que describían animales imaginarios, a menudo por combinación de partes de otros animales reales (quimeras, grifos, etc), e incluso animales que incluían con partes humanas, como eran los centauros o las mantícoras.
    Un bestiario (en latín bestiarius), también era el luchador de circo que se enfrentaba a las bestias en la arena, ya fuera condenado como criminal, prisionero de guerra, o voluntariamente como gladiador.
    [Foto: Museo Arqueológico de Nápoles. https://twitter.com/archeohistories/status/1407613303472357376]
  • [C] Orígenes del unicornio.
  • Las referencias más tempranas se pueden encontrar en las Jatakas, un tipo de relato budista que explica las etapas y reencarnaciones del Buda histórico y sus discípulos. Es extremadamente antiguo, de tiempos inmemoriales. Fue durante una de esas vidas anteriores cuando primero se relata un cuento de hadas con unicornio. Dice así” : ’Había una vez un ermitaño que se llamaba Erasringa, que significa un solo cuerno en sánscrito, porque tenía una pequeña protuberancia carnosa que parecía un cuerno en la frente. Un día enfurecido por un fuerte chaparrón que le hizo resbalar por las laderas del Himalaya, maldijo la lluvia y ordenó a las nubes que nunca más la derramarán. Siguieron años de sequía, epidemias, guerras, fue el caos total. El rey de Benarés supo del lugar donde habitaba el ermitaño, y le envió a su hija, una hermosa princesa. El ermitaño se prendó completamente de ella, y la princesa le llevó ante la corte de su padre en Benarés. Y por fin empezó a llover. Había acabado la gran sequía, y desde entonces al unicornio se le asocia con la idea de la fecundidad y la fertilidad.
    Las menciones al unicornio en el mundo occidental  se remontan a la obra Historia de la India o Índica de Ctesias, un historiador y médico griego del siglo V a. C. Ctesias describe al unicornio como un asno salvaje de la India de pies ligeros con un solo cuerno. En este punto de la historia, el unicornio no es aún una criatura como la del mito griego de Pegaso.
    En la versión griega de la Biblia conocida como Septuaginta, el unicornio es mencionado en ocho ocasiones, mientras que en la Vulgata, la versión en latín predominante en la Edad Media, aparece cinco veces. La leyenda del unicornio en la Biblia pudo ser fácilmente una influencia de persas, babilonios y asirios. De hecho una de las imágenes más icónicas de estas civilizaciones es el querub (que se convertiría más tarden en el querubín cristiano), un animal que era en parte hombre y además tenía cabeza de león y cuatro alas.
    En una escena del famoso cuadro El Jardín de las Delicias, El Bosco reflejó la importancia que tenía el unicornio representándolo bien visible en el Paraíso bebiendo en un arroyo, e introduciendo su cuerno en el mismo, simbolizando así la pureza del agua del jardín del Edén.
    En la Biblia hebrea original, se describe a un animal similar llamado re’em, pero este no se convierte en el unicornio que todos conocemos hasta que aparece la Biblia Vulgata Latina en el siglo IV. Traducciones posteriores reemplazan a menudo las referencias a unicornios por bueyes salvajes.
    El origen del mito del unicornio podría estar también relacionada con los restos encontrados de una especie que vivió en el Pleistoceno (entre hace 2,59 millones de años y hace 10 000 a. C.), el elasmoterio. El elasmoterio fue un tipo primitivo de rinoceronte asiático de gran tamaño. Su cuerno llegaba a medir dos metros de largo. Tenía una forma puntiaguda y un gran grosor debido a la fusión de los dos cuernos. Al elasmosterio se le suele calificar como el «unicornio gigante». En su viaje a lo largo de Asia, el explorador y mercader veneciano Marco Polo, se topó en su camino con rinocerontes, recogiendo en sus diarios que este era el mítico animal.
    Otro de los orígenes del unicornio estaría no tanto relacionado con una intervención divina, sino con una intervención humana. Desde el principio de los tiempos, los chamanes formaban «unicornios» artificiales enroscando la cornamenta de jóvenes machos cabríos, aprovechando el momento en que los cuernos todavía estaban blandos. Entonces el animal se hacía jefe del rebaño, haciendo uso de su cuerno a modo de bayoneta, y de ahí nació este símbolo de fortaleza, luz y fecundidad. El método fue redescubierto en Nepal en el siglo XIX por un británico que  residía en la zona y que declararía. “Nunca escribí sobre esto en mis libros, quería que el unicornio conservará su aura de magia y de misterio”.
    [Francesca Caroutch. Escritora. Unicornio ¿Leyenda o Realidad?. https://youtu.be/9nL7-NNz7Wg?t=225
    Arabic and Chinese Trade in Walrus and Narwhal Ivory. Berthold Laufer and Paul Pelliot. https://www.jstor.org/stable/4526349?seq=1.
    The Great Viking Unicorn Hoax. How an outlawed murderer laid the foundations for one of the biggest frauds in history. https://medium.com/@stevechatterton/when-vikings-cornered-the-market-on-unicorn-horns-d17a081043f5
    Unicornio ¿Leyenda o Realidad? https://youtu.be/9nL7-NNz7Wg?t=360
    [Alastair Sooke. https://www.bbc.com/mundo/vert-cul-46765350]
  • [D] Dragones, basiliscos, esfinges, grifos, caballos y toros alados, sirenas, centauros, mantícoras, anfisbenas, arpías, hidras, hipogrifos, sátiros, nereidas, etc  fueron solo algunos de los animales imaginarios y quiméricos más famosos que sobrevivieron desde la Antigüedad hasta nuestros días.
    Desde el Mundo Clásico, los animales reales e imaginarios recibieron toda una serie de atributos morales y características humanas. La tórtola por ejemplo en la Grecia clásica, fue el modelo de conducta recta por su monogamia, y por lo tanto, por la fidelidad amorosa según la Historia Animalium de Aristóteles. En el Bestiario de Oxford, en su página 48, se la describe de la siguiente forma: «La tórtola se niega a contraer una nueva relación y a quebrantar las leyes del honor o los juramentos.«.
    Otro de los animales más importantes que fue descrito en términos positivos fue el león, que representaba la fuerza y la nobleza. De esta forma, el león se convirtió en símbolo de infinidad de casas reales europeas.
    Entre los animales más representativos a los que se les consideraba de forma negativa estaban por supuesto, las serpientes. Debido a que la serpiente se desplaza arrastrándose por el suelo, su naturaleza sugería el engaño y en el fondo al mismo demonio. Pero también liebres y conejos eran representados en términos negativos, debido a su fertilidad, relacionando ambas especies con la lujuria. Los monos tenían también una baja consideración, y a menudo eran utilizados como caricaturas grotescas para simbolizar la estupidez, incontinencia e irracionalidad humana. Los jabalíes y cerdos por su parte simbolizaban la pereza y la suciedad.
    En civilizaciones antiguas nos encontramos también con animales imaginarios de tamaño gigantesco. Bahamut del mito árabe, un pez gigantesco que lleva al mundo a cuestas, Jormungandr, la serpiente gigante de la mitología nórdica que rodea al mundo entero, Gugalanna, el Toro del Cielo, Roc, un águila gigante que se decía que era del tamaño de un país pequeño, Behemot según la Biblia, un hipopótamo del tamaño del mayor de los dinosaurios conocidos hasta la fecha (Patagotitan mayorum), Zaratán o Aspidochelones, una gigantesca tortuga marina que se decía era del tamaño de una isla y que se menciona en los bestiarios medievales, y otros más conocidos como el Leviatán o la Hidra, la criatura marina con forma de serpiente policéfala y el kraken. En las civilizaciones mesoamericanas destaca Quetzalcóatl, mezcla de pájaro y serpiente considerado en ocasiones la principal divinidad del panteón mexica.
  • [E] El marfil ha sido históricamente un producto tan demandado como escaso.
    Una de las referencias escritas más antiguas al marfil marino, puede encontrarse en un libro escrito por Cayo Julio Solino en la primera mitad del siglo III d.C. Solino hacía referencia a “un informe sobre empuñaduras de espadas hechas por los habitantes de la antigua Irlanda procedentes de los dientes de un animal marino«.
    El marfil que llegaba a la Europa premedieval y en los siglos inmediatamente posteriores al colapso de Roma, tenía su origen principalmente en los elefantes del norte África y en menor medida, en el extremo oriente, siendo este suministrado a través de la Ruta de la Seda. El comercio de marfil hacia Europa quedó temporalmente paralizado al extinguirse la especie en la región, siendo reactivado más tarde en torno al siglo IX, cuando los comerciantes del África occidental comenzaron a hacer llegar marfil del interior del continente, a través de las rutas comerciales trans-Saharianas. A pesar de la apertura de estas nuevas rutas, el marfil en Europa siguió siendo no solo un producto escaso y extremadamente costoso, especialmente tras el colapso de Roma en el 476, y el desvío del comercio de este producto hacia la Nueva Roma, Constantinopla [1]. Más tarde, la irrupción de los turcos otomanos en Asia Central y los mongoles, cerró también el flujo de marfil a través de la Ruta de la Seda desde Oriente. De esta forma, el Ártico pudo haberse convertido en este periodo en el principal suministrador de marfil gracias a las morsas y los narvales.
    [The Mythic Chinese Unicorn. Chapter 27. The ancient trade in narwhal horn. https://chinese-unicorn.com/ch27/]
  • [F] Antes de que empezaran a ser cazados por los vikingos el pueblo inuit ya capturaba narvales desde tiempos inmemoriales. De hecho, los narvales han sido (y son) uno de los más importantes recursos de la economía de subsistencia de este pueblo nómada. A finales del primer milenio o principios del segundo, los vikingos se sumaron a la caza del narval. Más tarde lo harían otros pueblos del norte de Europa. Británicos y luego, canadienses fundamentalmente, continuaron cazándolos hasta casi nuestros días. En la década de los años 70, las primeras regulaciones en torno a su caza fueron introducidas en Estados Unidos, prohibiéndose las importaciones desde 1972 bajo la Ley de Protección de Mamíferos Marinos. Esta medida permitió la recuperación de la especie, que llegó a encontrarse en una situación muy delicada peligrando su supervivencia. Con todo, aún continúan vendiéndose cantidades simbólicas de cuernos de narval en Canadá y Groenlandia por valores que pueden alcanzar varios miles de dólares por unidad, coste que aunque pueda parecer exorbitado en realidad no suele cubrir los gastos de la caza [14].

CITAS

  • La Biblia cuenta relativamente poco acerca del unicornio. Solo se le menciona ocho veces en la versión griega conocida como la Septuaginta, y solo hay cinco referencias a él en la Vulgata, la Biblia en latín, una versión que generalmente se usaba en la Edad Media y que forjó nuestra imagen del unicornio. Se hacía legítimo poder representarlo en las imágenes del Jardín del Edén, dónde podemos ver la boda entre Adán y Eva con el unicornio a su vera, y lo que es más ,me atrevería añadir que simboliza el matrimonio de Adán y Eva. El unicornio simbolizaría pues su virginidad, aún diría que el unicornio tiene el honor y el privilegio de formar parte del bestiario de Cristo. En las primeras épocas se incluía además en los temas de la virginidad y de Cristo. También se destacaría al unicornio como símbolo del Salvador, nacido de una mujer virgen. Los valores más elevados del espíritu del Medievo de Occidente podían ser por lo tanto atribuidos al unicornio. La virginidad se consideraba la suprema condición humana, ya que era la condición de los monjes, los sacerdotes y las monjas, aquellos que habían elegido consagrarse a Dios, y por esta razón la presencia virginal sería la única manera de convertir a este feroz animal, en otro manso como un corderillo. A las falsas vírgenes solo les quedaba perecer corneadas sin piedad por el unicornio. El unicornio tenía el poder de purificar el agua envenenada por el hálito de un dragón (que simbolizaba al demonio) al hacer la señal de la cruz con la cabeza sobre el agua. Opino que en la Edad Media no se puede hablar de verdadero en contraposición a falso, porque para las gentes de esa época, lo que contenían los libros siempre era verdad, y cualquier observación empírica debía de adaptarse a lo que era la sabiduría escrita. Al unicornio se le citaba en libros famosos, siendo uno de los más importantes El Fisiólogo (Physiologus). Por lo tanto, no había duda, existía, y todas las demás maravillas de la creación daban prueba de la obra de Dios, tenían cada una su lugar en esta obra divina y en los planes de Dios para la salvación del hombre. Uno puede incluso atreverse a afirmar que en la Edad Media había una visión del universo que se basaría únicamente en un libro, La Biblia, con sus comentarios añadidos y en un buen número de autores satélite que giraban alrededor de los textos sagrados. De esta manera, los acontecimientos más extraordinarios de la naturaleza, podrían obrar milagros, podrían llegar a formar parte de los objetos de los coleccionistas. Sin embargo también era perfectamente comprensible que existiera una explicación científica, la de que había dos cuernos que representarían uno si los vieras de perfil. Los alquimistas eran unos grandes entusiastas del unicornio y sus mitos, y pensaban que podían transformarse y formar parte de la sabiduría que integraba a todos los conocimientos cristianos».
    [Dominique Alibert. Historiador. Unicornio ¿Leyenda o Realidad? https://youtu.be/9nL7-NNz7Wg?t=551]
  • Las esculturas románicas y góticas bebían de la fuente iconográfica que representaban los bestiarios fantásticos, pues sus motivos escultóricos son los que mayor efecto de intimidación provocaron en las gentes de la Edad Media. El Bestiario Fantástico, con influencias del mundo grecorromano y oriental, principalmente de Bizancio y Persia, logró apoderarse del mundo cristiano románico, a pesar de la oposición, resistencia y críticas de los pensadores de aquella época. Esta estética, podríamos decir pagana, es sacralizada por el románico inicialmente, y luego por el gótico, y transforma a los animales, sean fantásticos o reales, en alegorías a la vez que portadores de conceptos abstractos como virtudes o perversiones, apareciendo en las construcciones mas importantes, en capiteles, metopas, tímpanos, canecillos, etc., usándolos con un sentido pedagógico y de advertencia”.
    [Bestiarios y símbolos en el Arte y la Literatura de la Edad Media]

GALERÍA GRÁFICA

  • Portada. La dama y el unicornio, fresco en el Palacio Farnesio de Roma, obra probable de Domenichino, h. 1602.
  • El jardín de las delicias. El Bosco. 1503–1515. Museo Nacional del Prado. El Paraíso.
El jardín de las delicias. El Bosco

El jardín de las delicias. El Bosco

  • Ejemplos de unicornios clásicos o unicornios terrestres.
    Histoire générale des drogues de Pierre Pomet (1694).https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8626561c/f361.item
  • Expediciones vikingas. Siglo IX-  XIV

    McGovern and Perdikaris, 2000

    Mapa de expediciones vikingas

    What Happened When In The World When: History as You’ve Never Seen it Before! (Dk)

     

  • Distribución circumpolar de narvales, que muestra el rango actual aproximado donde los animales se encuentran regularmente durante al menos parte del año, así como las áreas donde se encuentran tienden a ocurrir en densidades más altas durante el verano (julio-septiembre, inclusive).

    Distribution of endemic cetaceans in relation to hydrocarbon development and commercial shipping in a warming Arctic. https://www.cbd.int/doc/meetings/mar/ebsaws-2014-01/other/ebsaws-2014-01-submission-wdc-02-en.pdf

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Álvaro Peredo

Creador del blog Piratas y Emperadores en 2003 por puro interés en aprender y conocer mejor la historia, especialmente sus matices y detalles. Ingeniero informático desde 2001, fundador de la agencia Galerna Estudio. Desde siempre aficionado a las ciencias y en especial a la astronomía. Seguidor de la máxima de Carl Sagan, “Afirmaciones extraordinarias, exigen pruebas extraordinarias”

2 Comentarios

  1. Pedro Pablo Urrea S.

    Como siempre, excelente artículo. Excelente información. Gracia, Maestro Peredo.

    • Álvaro Peredo

      Muchas gracias Pedro. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo.

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