Reportajes

De la I Guerra del Opio a la I Guerra del Coronavirus. Cuatro años de Rata de Metal (1840 – 2020)

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Introducción

Según el calendario astrológico chino, el año 2020 se corresponde con un año Geng-Zi o un año de la Rata de Metal. La creencia popular china relaciona los años Geng-Zi con tiempos de gran inestabilidad, durante los cuales se produce una "calamidad" un "gran incidente que sacude la historia" [1] [A]. En este reportaje repasaremos los últimos cuatro años Geng-Zi que se sucedieron entre 1840 y 2020, así como los acontecimientos que sacudieron la historia china y en última instancia en 2020 también, la historia de la propia Humanidad.

Curiosamente, el año de la Rata de Metal iniciado el pasado 25 de enero de 2020 lo hizo "sacudiendo" no solo a China, sino también a los países occidentales que más se involucraron en la política de desgaste interna del imperio chino Qing. Estos países, salvo Japón [D], cayeron en una especie de venganza histórica totalmente inesperada, pues resultaron ser los países más afectados por el coronavirus en su primera ola de contagios.

También el pasado 25 de enero, coincidiendo con el comienzo del nuevo año de la Rata de Metal, las autoridades chinas anunciaron el comienzo del confinamiento en la ciudad de Wuhan y en toda la provincia de Hubei. La "calamidad" y el "gran incidente" del año de la Rata de Metal de 2020 no ha hecho más que empezar, y aunque su impacto y dimensión humana, económica y política ha sido y será enorme, no es como veremos, nada comparado con el impacto que tuvieron los tres años de Rata de Metal precedentes de 1840, 1900 y 1960.

Círculo Zodiaco chino animales

1840. De la Primera a la Segunda Guerra del Opio, pasando por la rebelión Taiping

1840. La I Guerra del Opio

Durante el primero de los años Gen-Zi descritos en este reportaje, China y el Reino Unido se declaran formalmente la guerra, una guerra que será conocida como la Primera Guerra del Opio. Este conflicto que enfrentó a los dos mayores imperios del momento, derivó en una humillante derrota china ante la imparable y moderna marina británica siendo este el punto de partida de la decadencia y desaparición de la antiquísima China imperial. El conflicto tuvo su origen un año antes cuando el emperador Daoguang rechazó legalizar el opio e imponer impuestos sobre su comercio, un comercio practicado fundamentalmente por británicos generalmente de la EIC, que seguían el arquetipo del comerciante - guerrero de la VOC [L].

Para combatir aquel comercio que amenazaba con minar no solo a la sociedad china, sino también al propio poder imperial, el emperador Daoguang nombró un comisionado especial para la lucha contra el opio. Al elegido, Lin Zexu, se le encomendó la tarea de impedir el comercio del opio en cualquier de sus formas empezando por Cantón, que era probablemente el puerto de mayor importancia para los comerciantes británicos en aquel momento. La política que siguió Lin no tardó en desembocó en la confiscación de todos los suministros de opio, junto con el decreto de un bloqueo contra todos los barcos extranjeros.

El acontecimiento más significativo de todo este proceso y quizás el principal catalizador de la I Guerra del Opio, no es otro que el decreto imperial del 3 de junio de 1839, por el cual se ordenaba la destrucción de todo el opio incautado. La ceremonia, espléndidamente representada en la película del director chino Xie Jin, fue escenificada con la intención de transmitir la determinación del emperador en la erradicación del opio en China en todas sus formas. Para la tarea, se cavaron tres grandes pozos de piedra forrados con madera, vertiéndose en ellos el opio incautado junto con cal y sal, una mezcla que según un testigo presencial, dio como resultado un "horno hirviendo que formó una especie de sopa hirviendo de opio" [T].

Posteriormente, los pozos se llenaron de agua de mar y los 500 trabajadores destinados a cumplir las órdenes del emperador, terminaron por asegurar la completa destrucción del opio pisoteando la mezcla. Finalmente, el residuo resultante fue arrojado al mar mientras Lin Zexu proclamaba una plegaria disculpándose con los dioses por contaminar su reino [25].

El gobierno británico reaccionó tras algunas dudas iniciales, enviando a la Marina Real para valerse de su abrumadora superioridad artillera, una superioridad representada en el moderno navío Némesis [N]. Considerado el primer barco de hierro, el Némesis se bastó él solo para hundir decenas de juncos chinos sin recibir el más mínimo rasguño.

La debilidad y retraso militar chino con respecto a los europeos, se hizo más que evidente, obligando finalmente al emperador Daoguang a firmar la paz mediante el primero de los Tratados Desiguales, consistente en la cesión de 5 puertos al comercio británico (Cantón, Amoy, Foochow, Ningbo y Shanghái) y un puerto de aguas profundas en Hong Kong, así como a un pago adicional de una considerable indemnización económica. El tratado otorgaba además extraterritorialidad a los británicos y permitía a los europeos instalar fábricas en los puertos acordados, así como en las costas y en los ríos navegables.

El Tratado de Nankíng de 1842 selló la paz a un alto coste económico, aunque un coste que bien podría haber sido fácilmente asumido por la aún poderosa y rica dinastía manchú [G]. Aunque las bases del poder imperial no fueron  afectadas, la inestabilidad social iniciada en el año Gen-Zi de 1840 no hizo sino continuar aumentando. Entre 1842 y 1849 estallaron más de 100 revueltas populares en Cantón y Fuzhou, que incluyeron pogromos contra gweilos, un término peyorativo cantonés utilizado para denominar a los europeos, cuyo significado es "demonio blanco". El término al parecer, volvió a ser empleado en privado por el presidente Xi Jinping [2] [B].

Firma del tratado de Nanking. 1842

Firma del tratado de Nanking. 1842

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Álvaro Peredo

Creador de Piratas y Emperadores en 2003 por puro interés en aprender y conocer mejor la Historia y la actualidad / geopolítica. Ingeniero informático desde 2001, fundador de la agencia Galerna Estudio. Desde siempre aficionado a las ciencias y en especial a la astronomía. Seguidor de la máxima de Carl Sagan, “Afirmaciones extraordinarias, exigen pruebas extraordinarias”

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