Entender el mito de Drácula

El mito de Drácula continúa estando muy arraigado entre un amplio espectro de la cultura popular de una forma casi completamente literal. A este mito ha contribuido en su totalidad la literatura y un sinfín de películas, que trataron a esta figura exclusivamente desde la figura de ficción, y prácticamente nunca desde el histórico, que es precisamente el más interesante.

El mito de la maldad del Drácula, de la ficción, podría explicarse en realidad en términos de la realidad histórica del propio Vlad III. La sádica brutalidad con la que gobernó Vlad Tepes, su principado de Valaquia, está intimidante conectada a su terrible infancia, la traición de los nobles, a su familia, y a la brutal invasión y opresión turca que asoló la región. Estos y otros factores forjaron en Vlad una personalidad implacable, y una infinita ser de venganza contra sus enemigos.

Ascenso al poder

El padre de Vlad III Tepes, Vlad II Dracul, fue un príncipe de Valaquia que reinó en dos ocasiones, entre 1436 y 1442, y nuevamente entre 1443 y 1447. En 1444, Vlad II Dracul fue derrotado por el sultán otomano Murad II en la batalla de Varna. Como resultado de la derrota, sus dos hijos, Vlad Tepes y Radu el Hermoso, fueron tomados como rehenes por los otomanos. Vlad entendería desde muy pequeño que el terror y el engaño eran mejores armas que un gran ejército. Y así, desde el uso implacable del terror, actuó desde que recuperó el poder gracias al sultán turco.

Cuando Vlad Tepes fue liberado de su prisión en Constantinopla por el sultán Mehmed II en 1456, este le cedió un ejército para que recuperara el trono de Valaquia, cosa que hizo al año siguiente gobernando hasta su muerte en 1476. En 1448, Vlad Tepes había sido elegido príncipe de Valaquia, un principado en el territorio de la actual Rumanía, que estaba bajo la influencia del Imperio Otomano. Su reinado fue breve, siendo depuesto por los otomanos en 1449, que luego lo instarian a recuperar el poder.

No obstante, el sultán no era un aliado de Vlad Tepes. Mehmet II simplemente se valía de él para enfrentar a los nobles cristianos en una política de divide y vencerás. Vlad lo sabía, y cuando pudo mover ficha contraviniendo los acuerdos de gobernar Valaquia como un estado títere, no dudó en moverla. Y lo hizo de tal manera que se convirtió primero en leyenda entre su población y los turcos, y varios siglos más tarde, en mito.

La forja del mito

Su primer gran movimiento es uno de los que construyeron el mito de su sádica figura. Para consolidar su poder y vengarse, Vlad Tepes organizó un banquete en su palacio de Targoviste para los boyardos, la nobleza de Valaquia. El banquete se celebró el Viernes Santo de 1457. Vlad Tepes invitó a unos 200 boyardos, incluyendo a sus principales enemigos.

Durante el banquete, Vlad preguntó irónicamente a los boyardos cuántos señores habían tenido en los últimos 50 años. Nadie pudo responderle porque era muchos. Esta era la respuesta que quería Vlad. Acto seguido, Vlad ordenó a sus guardias que arrestaran a los boyardos y los empalaran en el patio del palacio. Las mujeres y los niños de los boyardos fueron esclavizados. El banquete de Vlad Tepes se conoció en toda Europa.

El siguiente movimiento superó al primero y probablemente, fue el que lo terminaría asociando a Vlad Tepes con el Drácula de la ficción y su imagen diabólica. Tras tomar la ciudad de Brasov en 1462, castigó a los que apoyaban a los otomanos. Primero ordenó la ejecución de los líderes de la ciudad. Posteriormente, ordenó a sus soldados que empalaran a los ciudadanos de Brasov que habían colaborado con los otomanos. Según las fuentes históricas, Vlad Tepes empaló a unas 12.000 personas en Brasov. Los cuerpos de los empalados fueron dejados en las calles de la ciudad como advertencia.

Pero si por algo se recuerda a Vlad Tepes, es por el conocido como «Bosque de los empalados». El «Bosque de los empalados» fue un lugar de ejecución para enemigos y criminales. Cuando el sultán Mehmet II, el gran conquistador de Constantinopla, se dirigió a la cabeza de un gran ejército turco en busca de Vlad en 1461, se dio casi inmediatamente la vuelta ante la visión de los más de 23.000 prisioneros turcos, húngaros, rumanos, búlgaros y sajones empalados adoptando sobre el terreno formas geométricas preestablecidas, con los nobles empalados en estacas más altas que las del resto de condenados. El gran conquistador musulmán fue presa de violentos vómitos y se vio forzado a regresar a Estambul.

Además de empalamientos, Vlad recurrió a una amplia cantidad de métodos de ejecución, tortura y castigo, a cada cual más horrendo. Entre estos se encontraban:

  • Amputación de manos, pies, nariz y orejas.
  • Extracción de ojos.
  • Estrangulamientos.
  • La hoguera.
  • Castraciones.
  • Corte en dos. La víctima era cortada por la mitad, a menudo por la cintura.
  • Corte en cuartos. La víctima era cortada en cuatro partes, a menudo por las extremidades.
  • Desollamientos. Consistía en quitar la piel y las vísceras de una persona mientras seguía con vida.
  • Exposición a los elementos o a fieras salvajes.
  • Corte de la lengua: La lengua de la víctima era cortada.
  • La parrilla.
  • Lenta destrucción de pechos y genitales.

El sobrenombre de Empalador le fue asignado póstumamente, a mediados del siglo XVI, según Kurt W. Treptow en su obra Vlad III Drácula: La vida y la época del Drácula. Hasta entonces únicamente se le conocía como Kazıklı Bey (Señor Empalador) por los turcos.

Balance

Las cifras de las víctimas de Vlad Tepes son difíciles de precisar, ya que las fuentes históricas son escasas y a menudo contradictorias. Sin embargo, la mayoría de los historiadores coinciden en que el número de víctimas fue muy elevado. Según el historiador rumano Constantin Rezachevici, Vlad Tepes ejecutó a más de 100.000 personas durante sus tres períodos de gobierno. Esta cifra se basa en varios relatos de la época, que hablan de grandes matanzas de prisioneros de guerra, traidores y opositores políticos.

Otros historiadores, como Radu Florescu, creen que la cifra de 100.000 es exagerada. Florescu estima que el número de víctimas fue de unas 40.000, lo que sigue siendo un número muy elevado. Las fuentes que avalan estas cifras son las siguientes:

  • Relatos de la época.
    Existen varios relatos de la época que hablan de las matanzas de Vlad Tepes. Estos relatos fueron escritos por diplomáticos, comerciantes y soldados que visitaron Valaquia durante el reinado de Vlad.
  • Documentos históricos.
    Existen algunos documentos históricos que mencionan las matanzas de Vlad Tepes. Estos documentos incluyen cartas, crónicas y registros de impuestos.
  • Arqueología.
    Se han encontrado algunos restos arqueológicos que confirman las matanzas de Vlad Tepes. Estos restos incluyen huesos de personas empaladas y objetos personales de las víctimas.

A continuación se presentan algunos ejemplos de las cifras de víctimas que se mencionan en las fuentes históricas:

  • En 1459, Vlad Tepes ejecutó a 20.000 prisioneros de guerra turcos en un bosque cercano a la ciudad de Târgoviște.
  • En 1460, Vlad Tepes ejecutó a 5.000 nobles rumanos que se habían rebelado contra él.
  • En 1462, Vlad Tepes ejecutó a 10.000 ciudadanos de la ciudad de Brașov, que habían apoyado a su rival, Dan III.

Es importante señalar que estas cifras son solo estimaciones, y que el número real de víctimas podría ser mayor o menor.

Recuperación del mito con perspectiva marxista

Otra figura de nuestro tiempo vinculada a la tiranía recuperó al Drácula histórico como figura de referencia para su régimen. En 1976 el gobierno de Nicolae Ceausescu lo declaró héroe de la nación al cumplirse el V centenario de su muerte. El Conducător mostró un gran interés en la figura de Vlad III el Empalador en el marco de la recuperación (y adaptación) de los mitos medievales rumanos, para la propaganda comunista del régimen.

Ceaușescu promovió la imagen de Vlad el Empalador como un líder nacionalista y un defensor de la independencia rumana contra las invasiones extranjeras, especialmente contra los otomanos, pero también contra los rusos con los que el Conducător se mostró en no pocas veces en desacuerdo, cuando no hostil. Vlad Drácula fue presentado como un héroe nacional que luchó contra la opresión extranjera.

Durante el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu, el castillo de Bran fue utilizado como museo en honor a la figura de Vlad el Empalador (Vlad III), quien inspiró el personaje del Conde Drácula en la novela de Bram Stoker.

Panfleto del siglo XV donde Drácula aparece identificado como «Dracole«, «hijo del Dragón» o «hijo del Diablo»
Panfleto del siglo XV donde Drácula aparece identificado como «Dracole«, «hijo del Dragón» o «hijo del Diablo». Vlad II, había heredado de su padre ser miembro de la Orden del Dragón, una sociedad secreta de caballeros cristianos que luchaban contra los otomanos. Fuente: Nuremberg, 1488. Wikimedia Commons
Un bien conocido panfleto sajón de la época que ilustraba a Vlad Tepes comiendo mientras veía las ejecuciones
Un bien conocido panfleto sajón de la época que ilustraba a Vlad Tepes comiendo mientras veía las ejecuciones. Fuente: Nuremberg,1488. Wikimedia Commons
Retrato de Vlad III en la Cámara de Arte y Curiosidades del Palacio de Ambras
Retrato de Vlad III en la Cámara de Arte y Curiosidades del Palacio de Ambras (pintura al óleo, c. 1560). Copia de un original hecho en vida del príncipe. Fuente: Wikipedia.

FUENTES

  • Vlad III Dracula: The Life and Times of the Historical Dracula. Radu Florescu y Raymond T. McNally (1973). Biografía basada en fuentes primarias y secundarias.
  • Vlad the Impaler: A Biography. Matei Cazacu (2006).
  • Dracula: A Biography of Vlad the Impaler. Kurt W. Treptow (2011).
  • The History of Wallachia» de Constantin Cantacuzene (1695). Crónica de la historia de Valaquia, que contiene información sobre Vlad III Tepes.
  • The Dracula File. Radu Florescu (1992). Colección de documentos históricos sobre Vlad III Tepes.