La polémica visita de Reagan y Kohl a Bitburg

Ronald Reagan y Helmut Kohl generaron una gran controversia internacional cuando ambos realizaron una visita oficial al cementerio de Kolmeshöhe, cerca de Bitburg (Renania-Palatinado) el 5 de mayo de 1985. La visita servía para conmemorar el 40º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, y al mismo tiempo homenajear a los soldados alemanes allí enterrados.

En el cementerio se encontraban enterrados soldados alemanes de la Wehrmacht, y cuarenta y ocho antiguos miembros de las Waffen-SS. Este hecho suscitó muchas críticas, ya que se consideraba que también se estaba honrando a los miembros de las SS. Líderes políticos, organizaciones de veteranos y grupos de derechos humanos, expresaron su rechazo a la visita, debido a que consideraban que era una afrenta a las víctimas del conflicto y del Holocausto.

Contexto

Para tratar de mitigar las grandes protestas que se produjeron, la Casa Blanca emitió un comunicado antes de la visita (el 11 de abril), en el que se declaraba que en el cementerio estaban enterrados también soldados estadounidenses. Posteriormente, se comprobó que este hecho era falso.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos incluso aprobó una resolución con una amplísima mayoría (por 390 votos a favor y 26 en contra), en la que se solicitaba al presidente Reagan «reconsiderar» la visita de Estado a Bitburg.

Reagan declaró, para mayor polémica, que los soldados alemanes allí enterrados, «fueron víctimas, tanto como las de los campos de concentración» (… were victims, just as surely as the victims in the concentration camps). Estas tropas (SS) fueron unos villanos, como sabemos, que dirigieron las persecuciones y todo eso. Pero hay 2.000 tumbas allí, y la edad promedio de la mayoría de ellas es de unos 18 años. Creo que no hay nada malo en visitar ese cementerio donde esos jóvenes también son víctimas del nazismo, a pesar de que luchaban con el uniforme alemán, reclutados para llevar a cabo los odiosos deseos de los nazis. Sabía todas las cosas malas que habían ocurrido en la guerra. La pena o penitencia que era necesaria, ya la ha impartido el que está por encima de todos nosotros. No se trata de un viaje para honrar a nadie. Yo estuve de uniforme durante 4 años». [1]

En realidad, Reagan no pisó el frente. A lo largo de su servicio militar realizó más de 400 películas de entrenamiento, y únicamente sirvió en el ejército como oficial de relaciones públicas de las Fuerzas Aéreas. Estos comentarios provocaron respuestas airadas de los líderes judíos estadounidenses. El rabino Alexander Schindler, presidente de la Unión de Congregaciones Hebreas Estadounidenses, describió los comentarios de Reagan como una «distorsión de la historia, una perversión del lenguaje y una cruel ofensa a la comunidad judía». [3].

¿Criminales de guerra homenajeados?

El 22 de septiembre de 1984, Helmut Kohl y François Mitterrand se habían dado la mano en un acto simbólico de reconciliación en Verdún. Como equivalente a este gesto histórico, Helmut Kohl invitó al presidente de los Estados Unidos a realizar una visita conjunta al Cementerio Militar de Bitburg en Alemania Occidental.

Con esta visita se pretendía ejemplificar un nuevo gesto de reconciliación. Sin embargo, aproximadamente 50 miembros de las Waffen-SS se encontraban también enterrados entre los 2.000 soldados en Bitburg. Junto a las autoridades militares que asistieron, se encontraban el ex general Matthew B. Ridgway (comandante de la 82.ª División de Paracaidistas durante la Segunda Guerra Mundial), y el ex general Johannes Steinhoff (piloto de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial).

El canciller Kohl se negó a cancelar la visita a Bitburg a pesar de las críticas de Estados Unidos. En una entrevista con The New York Times, Kohl dijo que la visita era importante para los alemanes occidentales. «Si no vamos a Bitburg ofenderemos profundamente los sentimientos de nuestra gente». Una encuesta reveló que el 72% de los alemanes occidentales apoyaba la visita. Kohl admitió que las relaciones germano-estadounidenses estaban tensas. «Rara vez han sido tan tensas», dijo. En los días previos a la visita, la Casa Blanca y la Cancillería se culpaban mutuamente por la controversia.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución con una amplísima mayoría (por 390 votos a favor y 26 en contra), en la que se solicitaba al presidente Reagan «reconsiderar» la visita de Estado a Bitburg. Las investigaciones periodísticas sacaron a la luz, la más que probable responsabilidad de no pocos de los allí enterrados, tanto en la matanza de civiles de la localidad francesa de Oradour (642 habitantes fueron asesinados metódicamente, quemándolos en diferentes graneros y en una iglesia), como en el asesinato de 80 prisioneros de guerra estadounidenses en Malmedy. También se sospechaba que otra parte habían cometido graves crímenes de guerra en el frente ruso.

Ronald Reagan con Helmut Kohl en el cementerio de Bitburg en 1985
El presidente estadounidense Ronald Reagan (izquierda) con Helmut Kohl (centro) en el cementerio de Bitburg en 1985.
Helmut Kohl y el general retirado de la Fuerza Aérea alemana Johannes Steinhoff con Ronald Reagan acompañado y el general retirado estadounidense Matthew Ridgway
(De izquierda a derecha) El canciller alemán Helmut Kohl junto al general retirado de la Fuerza Aérea alemana Johannes Steinhoff. Detrás Ronald Reagan acompañado por el general retirado estadounidense Matthew Ridgway. REUTERS/Larry Rubenstein.
Ronald Reagan durante su visita al cementerio Bitburg Kolmeshohe
El presidente Reagan durante su visita al cementerio Bitburg Kolmeshohe con Helmut Kohl. 5/5/1985. Fotografía: The Reagan Library Education Blog

El democristiano de tendencias nacionalistas Alfred Dregger, jefe del grupo parlamentario de la CDU/CSU en el Bundestag (Parlamento federal), dijo en una entrevista: «La discusión sobre los muertos debería acabarse pronto. Los muertos se escapan ya a la justicia terrenal y sobre ellos decide una instancia más alta, según su propia medida, que probablemente no preguntará a qué nación, ejército o arma pertenecieron, sino qué hicieron. Ante los muertos y sus jueces divinos, los vivientes solo podemos inclinarnos, y ante las tumbas debe acabar el odio». [2].

Un editorial del New York Times del 6 de mayo, consideró la decisión de Reagan un «error garrafal», y una de las escasas ocasiones en que Reagan tuvo en contra a la práctica totalidad de la opinión pública.

FUENTES

GALERÍA MULTIMEDIA

  • President Reagan’s Visit to the Kolmeshohe Cemetery in Bitburg. West Germany on May 5, 1985. Reagan Library.
  • Cuts of President Reagan’s Visit to Kolmeshohe cemetery in Bitburg on May 5, 1985. Reagan Library.