El origen del mito de ODESSA

Tras la derrota alemana en 1945, militares, científicos y otros destacados miembros del partido nazi, huyeron de la acción de la justicia en Núremberg, gracias al apoyo de diversas redes de escape que serían conocidas más tarde como las «Rutas de las Ratas».

Algunos de ellos simplemente se mantendrían en terceros países acogidos y protegidos, mientras que otros muchos serían reclutados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, para valerse de sus conocimientos y recursos durante la Guerra Fría. También la Unión Soviética reclutó a científicos y agentes alemanes al finalizar la guerra, en un programa que fue conocido como Osoaviakhim.

En el siguiente artículo se repasarán las principales rutas utilizadas por criminales de guerra nazis y fascistas colaboradores de la Alemania nazi, algunos destacados miembros reclutados por el gobierno estadounidense, y el mito creado al finalizar la Segunda Guerra Mundial en torno a la Organización ODESSA.

Las rutas de la ratas

Cientos de criminales de guerra nazis y fascistas y personal civil reclamado por las autoridades aliadas, huyeron de Europa por diferentes medios y rutas. A estas rutas se les denominó las Rutas de las Ratas, y no eran sino, un sistema de vías de escape de Europa hacia principalmente países refugio en América Latina, pero también hacia Estados Unidos, España o Suiza.

Las principales rutas eran :

  1. De Alemania a España para luego llegar hasta Argentina.
  2. De Alemania a Roma ó Génova para llegar más tarde a América del Sur. Dentro de esta ruta, se encuentran identificadas la red del obispo Hudal y la red de la orden franciscana que usó el seminario de San Girolamo.
  3. Programa estadounidense (Paperclip).
  4. Red finlandesa.

Las ratlines que ayudaron a escapar a alemanes y a personas de países colaboradores de Alemania como Croacia o Hungría, estuvieron organizadas y apoyadas por ciertos clérigos de la Iglesia Católica y algunos miembros de ciertas órdenes católicas. A menudo este hecho se confunde, y se tiende a pensar que era el propio Vaticano el organizador de dichas rutas. [1]

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San Girolamo degli Illirici

Si la red de Hudal ayudó a escapar a notorios criminales nazis y fascistas, así como a una gran cantidad de alemanes y húngaros, hubo otra red que en comparación con la del obispo austriaco hacía parecer pequeña a aquella, según Mark Aarons y Johnn Loftus. Esta se acabaría convirtiendo en la principal ruta de las ratas organizada por una pequeña red de sacerdotes croatas, miembros de la orden franciscana, dirigida por el padre Krunoslav Draganović. Esta  red se organizó desde el Colegio Seminario San Girolamo degli Illirici en Roma, y contaba con enlaces desde Austria hasta el punto de embarque final en el puerto de Génova. La red de San Girolamo degli Illirici ayudó principalmente a miembros de la Ustacha croata (Ustaša), entre ellos su propio líder (o Poglavnik), Ante Pavelić.

Diferentes clérigos católicos, entre ellos el Padre Dominik Mandić, representante oficial del Vaticano en San Girolamo y también «Economista General» o tesorero de la orden franciscana, ayudaban tanto a cruzar la frontera con Italia, y a encontrar alojamiento (a menudo en un monasterio), mientras organizaban la documentación. La red también organizaba los barcos necesarios en cada caso para realizar la travesía hacia América del Sur. Aunque la red de Draganović era un secreto a voces entre las comunidades diplomáticas y de inteligencia en Roma, se le permitió seguir operando ocultándola de las preguntas, que ya en agosto de 1945, los comandantes aliados en Roma hacían sobre el uso de San Girolamo como «refugio» para ustachas. [9]

En 1946, un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos identificó a nueve criminales de guerra, incluidos albaneses y montenegrinos, así como croatas y de otras nacionalidades, «que en realidad no están refugiados en el Collegium Illiricum (San Girolamo degli Illirici) pero que por lo demás disfrutan de la Iglesia. apoyo y protección». [1]

En febrero de 1947, el agente especial del CIC [A], Robert Clayton Mudd, informó que diez miembros del gabinete Ustacha de Pavelić, se encontraban en San Girolamo o en el mismo Vaticano. Un agente infiltrado de Mudd en el monasterio confirmó que estaba «lleno de celdas de agentes Ustasha» custodiados por «jóvenes armados». El informa también describía, cómo algunos criminales de guerra croatas eran trasladados desde el Vaticano varias veces a la semana en un automóvil con chofer cuya matrícula lleva las dos iniciales CD («Corpo Diplomatico»). Gracias esta inmunidad diplomática, era imposible detener el automóvil y descubrir quiénes eran los pasajeros. [11]

La ruta de Draganović ha sido también confirmada por Robert Graham, un historiador especialmente respetado y experto en diplomacia del Vaticano. Graham declaró : «No tengo dudas de que Draganović fue extremadamente activo en desviar a sus amigos croatas Ustasha». Graham también afirmó que Draganović, no estaba actuaba en nombre del Vaticano: «El hecho de que sea sacerdote no significa que represente al Vaticano. Fue su propia operación». Lo que sí es cierto, es que en cuatro ocasiones el Vaticano, la Secretaría de Estado, intervino para solicitar a los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos, que liberaran a los prisioneros de guerra croatas de los campos de internamiento británicos en Italia. [12]

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En los últimos 10 años ha quedado en gran parte clarificado y documentado, las diferentes rutas de huída que utilizaron tanto criminales de guerra nazis, como sus aliados fascistas del Estado Independiente de Croacia entre 1941 y 1944, Hungría y otros países colaboracionistas.

No obstante, seguirán existiendo muchas dudas y aspectos por aclarar sobre la huida de determinados criminales de guerra nazis, que probablemente nunca se terminen de concretar del todo. Actualmente la iglesia católica sigue guardando silencio sobre gran parte de la documentación relativa a las diferentes rutas de huida que proporcionaron clérigos católicos.

Por otro lado, el gobierno estadounidense ha desclasificado en los 1ltimos diez años, suficientes documentos para clarificar muchos aspectos que seguían ocultos sobre el reclutamiento de científicos y criminales de guerra nazis llevados a cabo tras terminar la guerra. No obstante, como en el caso de las Rutas de las Ratas proporcionadas por clérigos católicos, seguirán existiendo muchos aspectos aún por clarificar y probablemente nunca se terminen de aclarar.

Por último, cabe destacar que toda la mitología creada en torno a la Organización ODESSA, si puede ser a día de hoy completamente clarificada y aclarada a la luz de la múltiple documentación existente, que deja bien claro que nunca existió tal organización, y sin embargo en la cultura popular sigue existiendo esa idea, e incluso se sigue especulando con la propia huida de Adolf Hitler de Berlín en los últimos días de la guerra. Los mitos son precisamente eso, mitos, aunque estos menudo resultan más interesantes que la propia realidad.

FUENTES

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