¿Qué fue el programa soviético Osoaviakhim?

La Unión Soviética, mediante la llamada Organización Osoaviakhim, participó en el reclutamiento de alemanes, algunos de ellos nazis declarados, tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que sus homólogos estadounidenses, los soviéticos querían reclutar a científicos, técnicos alemanes, agentes de inteligencia, y expertos en diversas áreas que pudieran aportar sus conocimientos a la economía, la industria y por su supuesto, al Ejército Rojo. Los soviéticos estaban interesados ​​en varias industrias alemanas, desde la construcción naval hasta la tecnología nuclear. Algunos alemanes fueron voluntariamente. Otros se vieron obligados.

A diferencia de la Operación Paperclip, a Osoaviakhim no se le ha dedicado una atención similar y su correspondiente literatura e investigaciones. Este artículo tratará de exponer los aspectos más conocidos de este programa soviético de posguerra. Mientras la Operación Paperclip abarcó el reclutamiento de 1.600 alemanes, el reclutamiento soviético incluyó, al menos, 7.000 alemanes. Las cifras varían según diversas fuentes, probablemente por el criterio con el que se estableció el considerar a un experto de alto perfil.

El problema también en torno a establecer la cantidad de alemanes trasladados a la Unión Soviética y de investigar las condiciones laborales del personal extranjero en la URSS, es que la información sobre este tema se mantuvo altamente clasificada durante toda la historia soviética, desde la época de Stalin hasta el colapso del sistema soviético.

El reparto de Yalta y Postdam

En la Conferencia de Yalta, Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Joseph Stalin acordaron que las reparaciones de guerra serían pagadas por la Alemania nazi de diversas formas. Entre estas formas acordaron que los pagos se podrían hacer en forma de equipos, bienes, pero también mediante mano de obra alemana. Roosevelt y Stalin acordaron una cantidad de 20 mil millones de dólares. El 50% (10 mil millones de dólares) se destinaría a la Unión Soviética. [1]

Los soviéticos, los estadounidenses y, en menor medida, los británicos y franceses se repartieron a los expertos, técnicos e intelectuales alemanes, tal y como habían acordado. [2] El desmantelamiento de la industria alemana también aseguró el desarme completo de su potencial bélico [3]. tal y como se acordó en la Conferencia de Potsdam. [4]

Se desarrolló una carrera entre los aliados para adquirir el mayor número posible de científicos e ingenieros, en particular físicos nucleares, seguido de expertos en tecnología de cohetes que habían participado en el desarrollo del misil V2 (Retaliation Weapon 2), o el avión cohete Messerschmitt Me 163 Komet. También la Unión Soviética se centró en buscar técnicos que habían participado de programas de investigación en instrumentación giroscópica para guía inercial y avances modernos en la construcción de aviones, como motores turborreactores o alas en flecha.

«Desnazificación» a la soviética

El nombre en clave Osoaviakhim es el acrónimo de la por entonces organización soviética OSOAVIAKhIM, la cual estuvo a cargo del reclutamiento para el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. [5] Finalizada la guerra, OSOAVIAKhIM se dedicó a capturar y reclutar todo tipo de expertos alemanes en el marco de la ahora refundada Operación Osoaviakhim, que también se conoció como Operación Krysser.

La Unión Soviética quería aprovechar el conocimiento y la experiencia de los expertos alemanes en campos como la ingeniería aeroespacial, la tecnología de cohetes, la medicina, la química y la industria para fortalecer su propia capacidad científica e industrial. Además, al igual que ocurrió en el bando estadounidense (Operación Paperclip), había un interés en evitar que estos expertos cayeran en manos rivales, por lo que la carrera fue frenética.

Algunos de los científicos alemanes reclutados, habían desempeñado un papel muy importante en el desarrollo de misiles, así como en otros campos de investigación donde se produjeron graves crímenes. En total, se cree que los soviéticos reclutaron a no menos de 2500 antiguos especialistas alemanes, además de alrededor de 4.000 familiares más. El traslado de estos colaboradores, junto a sus familias, comenzó en la madrugada del 22 de octubre de 1946. La operación estuvo dirigida por la antigua NKVD, ahora renombrada a MVD, y por el propio Ejército Soviético bajo la dirección de la Administración Militar Soviética en Alemania (SMAD), encabezada por Ivan Serov. [6]

Fases de la Operación Osoaviakhim – Krysser

La operación comenzó en la noche del 21 de octubre de 1946, pudiendo dividirse en dos ámbitos o fases principales.

Identificación y reclutamiento de científicos y técnicos

En esta primera fase, la Unión Soviética se centró en reclutar a científicos y técnicos alemanes. Oficiales soviéticos acompañados por un traductor y un soldado armado iban casa por casa donde residían los científicos y técnicos alemanes, ordenándoles que empaquetaran sus pertenencias. Los afectados y sus familias fueron transportados inmediatamente en camiones y trenes a un destino desconocido para ellos.

Estos expertos eran necesarios para ayudar a la Unión Soviética a reconstruir su economía y su industria. El NKVD y el ejército soviético iniciaron una campaña para identificar y reclutar especialistas alemanes en tecnologías militares y civiles. Los especialistas fueron identificados con base a una serie de criterios, que incluían su experiencia, sus calificaciones y su lealtad al régimen nazi.

Durante este periodo se trasladaron muchos equipos y recursos alemanes a la Unión Soviética, con el objetivo de trasplantar literalmente centros de investigación y producción, como el centro de cohetes V-2 reubicado de Mittelwerk de Alemania a la Unión Soviética, o el centro de pruebas de aviación militar de la Luftwaffe en Erprobungstelle Rechlin.

La presencia de los alemanes en la Unión Soviética transcurrió sin que estos recibieran inicialmente contratos laborales, y sin legitimación alguna de documentos personales, aunque se les obligara a firmar acuerdos de confidencialidad. Se cree que contando a los miembros de la familia, el número total de personas asignadas para la deportación alcanzaría entre 6000 y 7000 personas. [6]

Estos científicos fueron trasladados a instalaciones científicas recién construidas en zonas aisladas como la isla Gorodomiya en un lago al noroeste de Moscú. Fueron alojados con científicos rusos en instalaciones relativamente cómodas (según los estándares rusos), cerca de su lugar de trabajo. Su trabajo consistía principalmente en escribir artículos sobre tecnología de cohetes para educar a sus homólogos rusos. Los especialistas alemanes ganaban más que sus homólogos soviéticos.

Uno de los más grandes científicos de Alemania, Manfred von Ardenne, es representativo de la experiencia de estos científicos alemanes. Después de renunciar voluntariamente a ser capturado por los estadounidenses, fue capturado por el Ejército Rojo y trasladado a la Unión Soviética. Durante su estancia en la Unión Soviética, recibió dos premios Stalin, el más alto honor otorgado por el gobierno soviético.

En 1947, Ardenne recibió un premio Stalin por su desarrollo de un microscopio electrónico de mesa. Este microscopio fue un avance importante en la tecnología de microscopios, y permitió a los científicos ver estructuras biológicas y materiales a un nivel de detalle sin precedentes. En 1953, Ardenne recibió un premio Stalin de primera clase por sus contribuciones al programa nuclear soviético. Ardenne trabajó en el desarrollo de reactores nucleares y armas nucleares en la Unión Soviética. El dinero del premio Stalin de 1953, que ascendía a 100.000 rublos, se utilizó para comprar el terreno para el Instituto Manfred von Ardenne en la República Democrática de Alemania (RDA). Este instituto, que se inauguró en 1955, se dedicó a la investigación en física, tecnología y medicina.

Familias de científicos alemanes, junto a sus familias que trabajaron en el programa espacial y nuclear soviético
La URSS obligó a centenares de especialistas y científicos alemanes, junto a sus familias, a trabajar en su programa espacial y nuclear. Fuente: wwii.space
Manfred von Ardenne científico e inventor alemán que trabajó en la Unión Soviética
Manfred von Ardenne fue un científico e inventor alemán que trabajó en la Unión Soviética desde 1946 hasta 1955. Fuente: Bundesarchiv Bild 183-K0917-501

Deportación de soldados

En otro ámbito, la Unión Soviética trasladó s 3.060.000 militares alemanes hechos prisioneros a la URSS, de los cuales, un máximo de 1.094.250 murieron en cautiverio. [7] Algunos de los soldados alemanes fueron vistos como necesarios para ayudar a la Unión Soviética a consolidar su control sobre los territorios ocupados.  

Algunos de los roles en los que se utilizaron a soldados alemanes incluyeron:

  • Trabajo forzado.
    Muchos alemanes fueron reclutados para realizar trabajos forzados en la reconstrucción de las ciudades y la infraestructura que había sido dañada durante la guerra.
  • Colaboración con el nuevo régimen.
    Algunos alemanes fueron cooptados para colaborar con las autoridades soviéticas en la administración local y en la implementación de políticas comunistas en la zona de ocupación soviética.
  • Ejército Nacional del Pueblo.
    En 1956, la Unión Soviética estableció el «Ejército Nacional del Pueblo» en la Alemania Oriental, que incluía a soldados alemanes reclutados que servían bajo el mando soviético.
  • Inteligencia.
    Algunos alemanes fueron reclutados para trabajar en tareas de inteligencia o espionaje en nombre de la Unión Soviética.

Espías y agentes de inteligencia

Una reciente investigación reveló que la policía secreta Stasi de la ex Alemania Oriental no solo utilizó a oficiales nazis como espías, sino que también los protegió del procesamiento. El historiador y miembro del comité que gestiona los archivos de la Stasi, Henry Leide, utilizó archivos de la Stasi que no se habían abierto al público hasta 1989 para rastrear las carreras de 35 oficiales nazis.

El caso del oficial de las SS Hans Sommer no es el único, según el libro Los criminales nazis y el servicio secreto: las formas secretas de lidiar con el pasado de la República Democrática Alemana. El libro afirma que las condenas de altos dirigentes encubrieron una realidad más cínica: en lugar de cumplir sentencias, fueron chantajeados para que trabajaran para la Stasi, que tenía más agentes por miembro de la población que cualquier otra red de espías del bloque comunista. «La Stasi reclutó deliberada y sistemáticamente a criminales nazis, a veces aquellos que orquestaron masacres, como informantes y agentes tanto en el este como en el oeste […] La presencia de algunos antiguos nacionalsocialistas en el nuevo partido estatal, el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), fue en realidad solo la punta del iceberg», escribe Leide. «Donde se necesitan cualificaciones y hay una fuerte competencia de Occidente, se pueden encontrar en altas concentraciones».

Henry Leide, afirma que la protección de los nazis reclutados por parte las autoridades se hizo, en parte, para preservar la imagen del régimen comunista. Un ejemplo es el caso de Harald Heyns, quien fue condenado por crímenes de guerra en Francia y Gran Bretaña, pero logró esconderse en la RDA con un nombre falso. El régimen temía que la presencia de nazis en sus filas dañara su imagen. Las autoridades deliberadamente hicieron la vista gorda ante los crímenes de guerra de Heyns y otros nazis, por temor a que la verdad saliera a la luz y dañara la reputación de la RDA.

Josef Settnik, un agente de la Gestapo que había sido destinado a Auschwitz, fue reclutado por la Stasi en 1964. Settnik estaba a punto de ser ejecutado cuando fue reclutado. Willy Läritz, un miembro de la Gestapo en Leipzig, fue reclutado por la Stasi en 1961. Läritz se ganó la reputación de utilizar métodos de interrogatorio brutales. «Ya en ese momento sabíamos que personas con un pasado nazi estaban siendo reclutadas en el Volksarmee», el «ejército popular» de la RDA, dijo Richard Schröder, profesor de filosofía en la Universidad Humboldt de Berlín. [8]

El reclutamiento soviético para el programa de misiles

El papel de los científicos alemanes en el programa espacial ha sido eclipsado por el de sus homólogos estadounidenses. Sin embargo, los científicos alemanes desempeñaron un papel crucial en el desarrollo de la tecnología espacial soviética, y su trabajo permitió a la Unión Soviética alcanzar rápidamente y superar brevemente a los Estados Unidos en esta área. La Unión Soviética fue pionera en el desarrollo inicial de la tecnología de cohetes en las décadas de 1920 y 1930. Sin embargo, la Gran Purga de Stalin diezmó el programa soviético, y la mayoría de los científicos e ingenieros clave fueron ejecutados o encarcelados.

Mientras tanto, el programa alemán de desarrollo de cohetes avanzaba a toda velocidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ingenieros alemanes desarrollaron el V-2, un misil balístico que podría alcanzar Londres desde Alemania. El éxito del V-2 llamó la atención de Stalin sobre las posibilidades del cohete. Tras la derrota de Alemania, los soviéticos capturaron o reclutaron cientos de científicos alemanes y los deportaron a la Unión Soviética. Estos científicos fueron obligados a trabajar en el programa espacial soviético, y su conocimiento y experiencia fueron fundamentales para el desarrollo de los primeros cohetes soviéticos.

En 1947, los soviéticos lanzaron su primer V-2 modificado, que fue un éxito. Sin embargo, los lanzamientos iniciales fueron desastrosos, y los soviéticos necesitaban la ayuda de los científicos alemanes para mejorar la precisión de los cohetes. Los científicos alemanes trabajaron en estrecha colaboración con sus homólogos soviéticos, y su cooperación fue fundamental para el desarrollo de los primeros cohetes espaciales soviéticos. En ese mismo año de 1947, los soviéticos produjeron por primera vez su propia versión del V-2, llamada R-1.

Funcionalmente, era una réplica de su predecesor alemán, pero fabricado íntegramente con componentes producidos en la Unión Soviética. Sin embargo, su implementación estuvo plagada de problemas: el diseño no se perfeccionó hasta 1950, momento en el que su utilidad como sistema de armas había pasado debido a su alcance y precisión limitados.

El valor final del R-1 provino de la experiencia que adquirieron los expertos soviéticos al replicar los cohetes alemanes. Ese proceso requirió una gran ayuda alemana, pero resultó ser una formación fundamental para los ingenieros y diseñadores soviéticos. Después del exitoso desarrollo del R-1, el trabajo de los equipos alemanes se centró en el diseño teórico de la próxima generación de misiles balísticos de alcance intermedio. El más influyente de ellos fue el R-14, también denominado G-4 en honor al diseñador alemán Helmut Groettrup.

Si bien el diseño en sí nunca abandonó la mesa de dibujo, los elementos revolucionarios del R-14 influirían en la próxima generación de diseños soviéticos: el cohete incluía un nuevo sistema de boquillas giratorias para controlar el flujo de gases de escape, y debía ser lanzado desde un silo. Tenía el alcance y la capacidad para llevar una ojiva nuclear a objetivos en Europa occidental.

A medida que los científicos soviéticos demostraban ser cada vez más hábiles en reproducir (y luego superar) los diseños alemanes de tiempos de guerra, los soviéticos aislaron a los equipos de diseño alemanes de las últimas investigaciones soviéticas. Esto llevó a Groettrup a solicitar ser enviado a casa en 1950. Si bien la solicitud de Groettrup no sería concedida hasta 1953, el gobierno soviético comenzó a enviar científicos de cohetes alemanes a Alemania Oriental en 1951. Sin embargo, los últimos contingentes de expertos en cohetes alemanes permanecerían en la Unión Soviética hasta 1958.

En 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Tierra. Este logro fue un hito importante en la carrera espacial, y fue posible gracias al trabajo de los científicos alemanes. Un cohete R-7 que transportaba el Sputnik se lanzó en octubre de 1957, apenas tres meses antes que el Explorer 1 de Estados Unidos. El histórico vuelo espacial de Yuri Gagarin en abril de 1961 en una variante R-7 se produjo menos de un mes antes del primer lanzamiento espacial estadounidense tripulado.

Cuando se produjo la crisis de los misiles cubanos en octubre de 1962, el arsenal soviético contenía solo 42 misiles balísticos intercontinentales, todos derivados del diseño R-7. Sin la asistencia técnica alemana (tanto para los programas de cohetes soviéticos como para los estadounidenses), la historia habría sido bien diferente.

Según Boris Chertok, estos científicos alemanes fueron fundamentales para el desarrollo de los primeros cohetes soviéticos, pero sus contribuciones fueron minimizadas o ignoradas en los relatos oficiales. Por ejemplo, la enciclopedia soviética de vuelos espaciales de 1969 no menciona a ningún científico o ingeniero alemán, aunque reconoce la contribución de los científicos alemanes al programa espacial estadounidense. Una excepción a esta tendencia es el caso de los turbopropulsores del Tupolev Tu-95. Estos motores, los más potentes jamás construidos, fueron diseñados por un equipo de técnicos alemanes (ex-Junkers) que fueron «importados» a la Unión Soviética. [9]

El caso del misil Scud

El Scud fue desarrollado bajo la dirección de Sergei Korolev y un equipo de ingenieros encabezado por Viktor Makeev. La primera versión del Scud fue probada con éxito en 1953 gracias a la colaboración de los alemanes. El Scud fue diseñado para ser un arma táctica, y tenía un alcance de unos 200 kilómetros. Las variantes Scud-A y Scud-B siguen en servicio en todo el mundo.

Han sido desplegados en combate al menos ocho veces durante el último medio siglo, sobre todo durante la Guerra Irán-Irak y la Primera Guerra del Golfo. Durante la Guerra Irán-Irak, el régimen de Saddam Hussein disparó casi trescientos misiles Scud contra objetivos en Irán, Arabia Saudita e Israel. Los misiles Scud causaron un gran daño y bajas civiles. En la Primera Guerra del Golfo, los misiles Scud fueron utilizados por el ejército iraquí contra objetivos en Israel y Arabia Saudita.

El Scud sigue siendo importante hoy en día en manos de varias aspirantes a potencias nucleares. En la década de 1980, los ejércitos iraní y norcoreano adquirieron misiles Scud soviéticos de Egipto. La ingeniería inversa llevada  cabo sobre esos misiles, ha permitido (en buena manera) a iraníes y norcoreanos desarrollar sus propios programas de misiles que han reestructurado el panorama de seguridad internacional, conduciendo a lo que a todas luces ya es una «segunda Guerra Fría». [9]

Distribución del reclutamiento alemán

Los técnicos y científicos alemanes, de los que se tiene constancia documental de haber sido trasladados a la Unión Soviética, fueron repartidos de la siguiente forma entre las diferentes industrias soviéticas:

  • Técnicos de aviación. 1.385 de estos especialistas habían trabajado en el Ministerio de Aviación desarrollando aviones, así como motores a reacción y misiles tierra-aire.
    800 ingenieros y técnicos de las empresas Junkers y BMW se especializaron en el diseño y fabricación de motores turborreactores (004 y 003, respectivamente), producidos en la URSS bajo las marcas RD-10 y RD-20. Los mismos especialistas, bajo la dirección de A. Scheibe, desarrollaron el motor NK-12 para el bombardero estratégico Tu-95 .
  • Especialistas en cohetes. 515 en el Ministerio de Armamento, principalmente relacionado con el desarrollo de motores de cohetes líquidos.
    Algunas fuentes hablan de 6000 especialistas técnicos (no ingenieros destacados) en el campo de los cohetes, que trabajaron en los polígonos de pruebas de Peenemünde y Blizne (Polonia), así como en las fábricas que produjeron V-1 y V-2 (en Nordhausen y Praga).
    Hay historiadores que consideran que el mismo grupo de especialistas incluía ingenieros alemanes que participaron en la creación del Berkut, primer sistema de defensa antiaéreo adoptado por los soviéticos en 1955.
  • Comunicaciones. 358 en el Ministerio de la Industria de las Telecomunicaciones (Radar y Telemetría),
  • Químicos. 81 en el Ministerio de Industria Química,
  • Industria naval. 62 en el Ministerio de Construcción Naval (sistemas giroscópicos y de navegación),
    Alrededor de 4.000 especialistas en el diseño y construcción de submarinos fueron llevados a la URSS junto con los astilleros especializados desmantelados en Bremen y Stettin (junto con estos astilleros, se desmantelaron y llevaron a la URSS fábricas para la producción de torpedos , motores y sistemas de control de incendios para submarinos). la URSS)
  • Técnicos agrícolas. 27 en el Ministerio de Maquinaria Agrícola (motores de cohetes sólidos),
  • Cine. 14 en el Ministerio de Cine e Industria Fotográfica,
  • Industria petroquímica. 3 especialistas.
  • Otras industrias. 107 en establecimientos del Ministerio de Industria Ligera.
    16 diseñadores de armas alemanes, incluido Hugo Schmeisser, fueron transportados a Izhevsk y trabajaron en un departamento especialmente creado n.° 58 de la oficina de diseño de armas de la planta de Izhmash. Muchos investigadores extranjeros creen que Schmeisser participó directamente, entre otras cosas, en el desarrollo del fusil de asalto Kalashnikov.
  • Armas nucleares. 300 científicos y especialistas que participaron en el programa nuclear del Tercer Reich y contribuyeron significativamente a la creación de armas nucleares soviéticas. [10]

Antony C. Sutton describió cómo al final de la Segunda Guerra Mundial, varias de las fábricas alemanas más importantes para la producción de instrumentos de medición de alta precisión, fueron transportadas a la URSS. La planta de Zeiss en Jena, que producía instrumentos ópticos y científicos, incluidos micrómetros, comparadores ópticos, goniómetros y equipos de prueba de engranajes, se trasladaron por completo a la base aérea de Monino, cerca de Moscú. Allí, con la ayuda de tres especialistas alemanes altamente calificados (los doctores alemanes Eitzenberger, Dr. Buschbeck, Dr. Faulstich), se inauguró una planta para la producción de detectores y equipos de control remoto, incluidos equipos de grabación controlados por radio y misiles, sistemas de guiado. Además, se transportó a la URSS la planta berlinesa de Siemens & Halske , junto con microscopios electrónicos y personal directivo.

Críticas

El 22 de octubre de 1946, la sección berlinesa del Partido Socialdemócrata de Alemania protestó contra la deportación de técnicos y científicos alemanes. El partido emitió un comunicado en el que calificó la operación de «crimen contra la humanidad». El 24 de octubre, el Consejo de Control Aliado recibió una queja del representante británico de la Kommandatura Aliada. La queja, también firmada por los representantes estadounidenses y franceses, condenaba el traslado de 400 especialistas berlineses, incluidos residentes del sector británico de Berlín, a la Unión Soviética. La queja argumentaba que la operación era una violación de las leyes laborales vigentes y de los derechos humanos.

Una discusión del Consejo de Control Aliado sobre la deportación fue aplazada por su comité de coordinación el 29 de octubre debido a «fuertes diferencias sobre el carácter voluntario o involuntario de los transportes» entre los representantes soviéticos y los estadounidenses y británicos.

Según Kurt Magnus, especialista en giroscopios que había sido transportado a la isla Gorodomlya, «días, e incluso años después, se filtraron detalles más precisos de esta operación de deportación secreta a gran escala, perfectamente planificada y al mismo tiempo cuidadosamente guardada. Se produjeron ataques repentinos no solo en Bleicherode , sino en toda la zona de ocupación soviética: en Halle, Leipzig y Dresde; en Dessau, Jena y Rostock; en Brandeburgo, Potsdam y Berlín Oriental. Según estimaciones creíbles, en esa sola noche alrededor de 20.000 alemanes (montadores, capataces, técnicos, ingenieros, diseñadores y científicos, mujeres y niños) fueron recogidos, cargados y transportados. […] Por Frankfurt (Oder) en ese momento pasaban 92 trenes cargados con botín humano». [11]

El programa de reclutamiento de nazis y alemanes por parte de la Unión Soviética fue criticado, considerando que se trataba de una colaboración con el enemigo y con criminales de guerra. A pesar de las críticas, el programa de reclutamiento tuvo un gran éxito para la Unión Soviética, ayudando a reconstruir la industria civil y militar, y contribuyendo a la consolidación del control soviético sobre los territorios ocupados, además de marcar grandes hitos en aeronáutica.

Científicos alemanes que trabajaron para la Unión Soviética repatriados de Sujumi.
Científicos alemanes repatriados de Sujumi. 1958. Fuente: Bundesarchiv, B 145 Bild-F005116-0001 / Steiner, Egon / CC-BY-SA 3.0.

FUENTES

GALERÍA MULTIMEDIA

  • Operación Osoaviakhim.