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Otto Skorzeny, la singular historia del teniente coronel de las Waffen SS que trabajó para el Mossad

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Otto Skorzeny reclutoad por el Mossad

Introducción

«Es una de las historias sin contar más importantes de los archivos del Mossad”. Así describen Dan Raviv y Yossi Melman la historia en torno a cómo el Mossad [A] israelí reclutó a Otto Skorzeny, «uno de los soldados favoritos de Adolf Hitler de entre todos los líderes de comandos«. En una entrevista en The World, producido por Public Radio International en colaboración con la BBC, Raviv y Melman cuentan como descubrieron la historia «por fuentes impecables» y como altos oficiales del Mossad, «después de considerar matarlo, decidieron que era mejor reclutarlo«. [1].

Yossi Melman es un escritor y periodista israelí experto en inteligencia y temas militares que colabora con los periódicos The Jerusalem Post y Haaretz. Dan Raviv, graduado en Harvard, es actualmente corresponsal jefe del canal i24 News. Anteriormente, Raviv trabajó para CBS News como corresponsal nacional y para Red de Radio CBS. Ambos son coautores de varios libros de gran éxito como ‘Every Spy a Prince: La historia completa de la comunidad de inteligencia de Israel’ (1990), ‘Spies Against Armageddon: Inside Israel’s Secret Wars’ (2012), y ‘Friends In Deed: Inside the Israel-Alliance’ (1994).

«Es una de las historias sin contar más importantes de los archivos del Mossad”. Así describen Dan Raviv y Yossi Melman la historia en torno a cómo el Mossad israelí reclutó a Otto Skorzeny, «uno de los soldados favoritos de Adolf Hitler de entre todos los líderes de comandos«.

En un artículo que publicaron ambos en el diario israelí Haaretz bajo el título ‘The Strange Case of a Nazi Who Became an Israeli Hitman’, Melman y Raviv revelan esta chocante historia que no lo es tanto si se tiene en cuenta el contexto histórico de la Guerra Fría y sobre todo, la situación de vulnerabilidad de Israel respecto de Egipto según la historia «oficial», aunque otras fuentes señalan que la amenaza egipcia descrita por la inteligencia israelí, fue en realidad desproporcionada.

Fuera desproporcionada o no, la realidad es que a finales de los años 50 y principios de los 60, Egipto había iniciado un programa de misiles con el que Nasser pretendía poner de rodillas al Estado hebreo en una nueva guerra con la que se vengarían de la intervención anglo – israelí de 1956 en el canal de Suez, intervención de la que los egipcios salieron derrotados aunque terminó convirtiéndose en un desastre político para los atacantes [2]. El programa de misiles egipcio comenzó a desarrollarse gracias a la ayuda de científicos alemanes, muchos de los cuales habían estado presentes en los equipos de investigación de los cohetes V1 y V2 durante la Segunda Guerra Mundial.

Para minar o destruir aquel programa de misiles, al Mossad no se le ocurrió mejor idea que tratar de reclutar para la tarea a uno de los altos oficiales más respetados por Hitler, respeto que compartían ingleses, estadounidenses e incluso rusos, lo que da una idea del tipo de activo que era Otto Skorzeny para los vencedores del peor conflicto que ha vivido la Humanidad. Pero, ¿quién era Otto Skorzeny y por qué un ferviente nazi admirador de Hitler se prestó a trabajar para Israel y sus servicios de inteligencia contra sus antiguos camaradas alemanes y amigos egipcios?

¿Quién era Otto Skorzeny?

Skorzeny fue miembro de las Waffen-SS donde alcanzó el grado de teniente coronel (SS-Obersturmbannführer). De origen austriaco, era ya a principios de los años 40 el mayor experto en operaciones especiales, guerra no convencional, guerra de guerrillas, contrainsurgencia, sabotajes y secuestros [3]. Dirigió el 502º batallón de infantería ligera de las SS conocido como Friedenthal , una unidad de fuerzas especiales que operó entre 1943-1944 y que se convertiría en leyenda durante la Segunda Guerra Mundial en Alemania y entre los propios aliados.

Skorzeny es especialmente famoso por haber sido el oficial designado por Hitler para ejecutar la operación que liberó a Benito Mussolini de su detención en el Gran Sasso (Operación Roble), operación que llevaron a cabo paracaidistas de la Wehrmacht que se unieron en tierra a tropas de las Waffen-SS lideradas por el capitán Otto Skorzeny y que el propio Winston Churchill se refirió a ella como un acto de «gran audacia militar» [4]. Aquel éxito le valió que Hitler le entregara el control de las fuerzas especiales nazis. Revisiones más recientes de la figura de Skorzeny ponen en cuestión su aura de leyenda ya que se considera que en realidad participó en la operación del Gran Sasso por«razones políticas» y como gracias a la «La propaganda y sus buenas conexiones con Himmler le convirtieron en el falso héroe de la misión sobredimensionándose«. [5].

Esta versión considera a Skorzeny poco menos que un «farsante» y un «mentiroso» que no dirigió el rescate de Mussolini o que fue una figura menor en toda la operación a pesar de que Hitler le confirió a él toda la responsabilidad de dicha operación a sugerencia de Ernst Kaltenbrunner, sucesor de Reinhard Heydrich como Jefe de la Gestapo y la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA). Esta versión alternativa sostiene que hasta las cicatrices que tenía Skorzeny eran falsas y que se las habría autoinfligido.

Era ya a principios de los años 40 el mayor experto en operaciones especiales, guerra no convencional, guerra de guerrillas, contrainsurgencia, sabotajes y secuestros. Skorzeny es especialmente famoso por haber sido el oficial designado por Hitler para ejecutar la operación que liberó a Benito Mussolini de su detención en el Gran Sasso

Oficialmente, la planificación de la operación corrió a cargo de del comandante Harald Mors y que esta fue aprobada posteriormente por el general Kurt Student, jefe de operaciones de los paracaidistas de la Luftwaffe. Con todo, y aunque exista una cierta controversia en torno al grado exacto de implicación de Skorzeny en el Gran Sasso y se ponga en duda toda su figura militar [B], lo cierto es que en septiembre de 1944, cuando las fuerzas especiales Brandenburg fueron integradas en una división motorizada, «la mayoría de los miembros con entrenamiento especial, desencantados, habían solicitado su traslado a las unidades de comandos dirigidas por Otto Skorzeny» [21], algo que al menos demuestra el respeto y admiración que tenían muchos de los Brandenburgueses por «Caracortada». También es de reseñar que existen no pocas obras sobre la figura de Skorzeny realizadas por historiadores e investigadores de prestigio, que no han tenido en consideración la leyenda negra en torno a su figura. Dos de estas obras son las de Charles Foley («Commando Extraordinary») y Charles Whiting («The Most Dangerous Man in Europe») [C].

Sobredimensionada o no su figura, la realidad es que los principales servicios de inteligencia suspiraban por sus servicios. Al terminar la guerra, Skorzeny se rindió al ejército estadounidense y «aunque fue encontrado inocente de crímenes de guerra en los juicios de Dachau de 1947, la posibilidad de nuevas acusaciones en el marco de los juicios de Nuremberg lo mantuvo en la cárcel, de la que se fugó con la ayuda de viejos compañeros de la SS un año después«. Hubo muchos rumores por entonces sobre como su huida no podría haberse realizado sin ayuda y que aquella ayuda provenía de de la OSS (Oficina de Servicios Especiales),  la predecesora de la CIA, agencia para la que Skorzeny «también hizo algunos trabajos después de la guerra» [6].

Uno de los primeros destinos de Skorzeny tras su huida fue Argentina, donde se convirtió en guardaespaldas de Eva Perón y asesor de Juan Domingo Perón. Más tarde se estableció en España donde se le atribuye ser uno de los principales organizadores de la red ODESSA de apoyo a los antiguos miembros de las SS y ex dirigentes del régimen nazi que consiguieran escapar a los tribunales de Nuremberg, todo ello mientras seguía desempeñando desde la distancia tareas de «asesoramiento» para diversos gobiernos, entre ellos, la España de Franco. Es en este periodo cuando Skorzeny traba amistad con funcionarios egipcios que lo convencen para formar parte del equipo de reclutamiento que seleccionaría el personal para el nuevo programa de misiles que había ideado Gamal Abdel Nasser.

Un pacto entre enemigos no tan viejos

En Israel eran conocedores casi desde el principio del programa de misiles de Egipto así como de la participación de Skorzeny. En 1962, la inteligencia israelí ya estaba al tanto de la participación de científicos alemanes en el programa, que asesoraban a los egipcios en tecnología de misiles, tecnología que según algunos expertos, era muy inferior a la tecnología israelí y en realidad no suponía una amenaza tan crítica como se sugirió desde el principio desde el Mossad, una amenaza que fue explotada para intimidar a Alemania y obtener ventajas políticas y económicas posteriores.

Se elaboraron planes y un equipo fue entrenado para asesinarlo, algo que habría ocurrido a la menor oportunidad de no ser por la intervención de otra leyenda de su tiempo, Isser Harel, director en aquel momento del Mossad (1952 – 1963). Harel tenía un plan más audaz a la par que chocante para sus compañeros de filas. En lugar de matarlo, lo capturarían para reclutarlo [7]. Sin embargo, según Rafael “Rafi” Eitan, uno de los jefes de operaciones del Mossad que participó en la captura de Adolf Eichmann y fue asesor en materia de terrorismo del Primer Ministro Menachem Begin, fue él quien propuso el reclutamiento de Otto Skorzeny. Cuándo Eitan sugirió a su superior reclutar a Skorzeny, su jefe de operaciones le dijo que “lo conseguirás cuando las ranas críen pelo” [8].

El Mossad y las más altas autoridades israelíes conocían muy bien que el «soldado favorito de Hitler» no había renunciado completamente a la ideología nazi o a su pasado todo lo cual no impidió que el interés de los israelíes se mantuviera intacto.  Skorzeny no tardó en ser contactado por el Mossad que lo había estado presionando desde que tuvo conocimiento de su implicación en el programa de misiles egipcio. Este hecho quedó aún más patente cuando Skorzeny fue entrevistado por Pîerre Berton en el programa Close-Up de la Canadian Broadcast Company [9]. Preguntando por este hecho que ya era de alcance público, el entrevistador planteó a Skorzeny varias cuestiones :

Pîerre Berton : «- Si los israelíes fueran a por usted, ¿le capturarían vivo?«.
Otto Skorzeny : «- Si vinieran a por mí mientras duermo, no podría hacer nada. Otra cosa distinta es que me dejaran con vida«.
P.B : «- ¿Cree que no saldría vivo?»
O.S : «- Depende», dijo Skorzeny esbozando una leve sonrisa socarrona.
P.B : «- Como sabrá algunas informaciones apuntan a que los secuestradores de Eichmann, también van a por usted«.
O.S : «- Que vengan, los recibiré, como debe ser«.
P.B : «- ¿Y cómo debe ser«,
O.S : «- Como se merecen«.

Skorzeny era por entonces calificado en la prensa y televisión canadiense como «el oficial más temerario salido del aparato nazi» e incluso los anglo – estadounidenses lo consideraban «el hombre más peligroso de Europa» [10]. Lo que Pierre Berton no aclaró fue para quién resultaba realmente más peligroso el ex teniente coronel de las Waffen SS. Skorzeny aceptó la propuesta del Mossad exigiendo únicamente a cambio de su colaboración, ser eliminado de la lista negra de objetivos.

Skorzeny en Jerusalén

Yosef «Joe» Raanan, se convirtió en el agente del Mossad en Alemania que sería el enlace principal con Skorzeny. Raanan, también había nacido en Viena y escapó por muy poco al Holocausto. Raanan organizó en secreto un vuelo a Tel Aviv donde Skorzeny fue presentado a Isser Harel e interrogado recibiendo en dicha reunión sus primeras instrucciones. Solo podemos especular con lo que habría sido una reunión entre aquellas dos leyendas como eran Harel y Skorzeny.

Durante su estancia en Tel Aviv, Skorzeny visitó el museo del Holocausto en Jerusalén permaneciendo en todo momento en silencio y en actitud respetuosa. Un superviviente reconoció a Skorzeny y lo identificó por su nombre llamándole «criminal de guerra». Raanan, ejerciendo su papel, sonrió al hombre judío y le dijo suavemente: «No, estás equivocado. Él es un familiar mío y él mismo es un sobreviviente del Holocausto«. [19]

Desde ese momento, Skorzeny se convirtió «en un cooperador entusiasta de la agencia de inteligencia del estado judío» y nunca mostró «remordimiento por su pasado nazi. […] Creo que lo trataba todo como una aventura. Además, el Mossad es lo mejor que hay en el negocio y creo que disfrutaba estar involucrado con ellos«, dijo Dan Raviv a The World. Skorzeny facilitaría información clave para neutralizar a los científicos alemanes que trabajaban en Egipto. Él mismo envió al menos una carta bomba y «de hecho, fue Skorzeny quien apretó el gatillo y mató a uno de los científicos alemanes» [11].

El pragmatismo de Skorzeny

Para el ex teniente coronel de las SS y para el Mossad, los hechos más prácticos primaban en aquel momento por encima de cualquier otra consideración que hubieran tenido en un pasado reciente. Skorzeny debió sentirse muy intimidado al conocer el secuestro y ejecución de Adolf Eichmann así como la muerte de un ex miembro de las SS en Brasil. Según Rafi Eitan, la idea para ganarse la confianza de Skorzeny«era ofrecerle poder vivir sin miedo. A Eichmann lo ahorcaron. Ningún ex nazi en el mundo tenía la certeza de que no iban a por él. Le dijimos que no íbamos a tocarlo, al revés que lo protegeríamos. Para enero de 1965  ya no había ningún alemán en Egipto”.

Uno de los motivos fundamentales por los que el Mossad reclutó a Skorzeny, fue la amistad y las estrechas relaciones que este mantenía con funcionarios egipcios y con el propio presidente Gamal Abdel Nasser.

Fue “una gran iniciativa que nos permitía llegar a cualquier técnico y a cualquier funcionario alemán en Egipto» [….]». La idea para ganarse la confianza de Skorzeny «era ofrecerle poder vivir sin miedo. A Eichmann lo ahorcaron. Ningún ex nazi en el mundo tenía la certeza de que no iban a por él. Le dijimos que no íbamos a tocarlo, al revés que lo protegeríamos. Para enero de 1965  ya no había ningún alemán en Egipto”, explicó Rafi Eitan en una entrevista.

A finales de la década de los años 50, Nasser ya estaba preparando a Egipto para otra guerra con Israel reclutando para ello a más de 100 científicos alemanes. Algunos trabajaban desde Alemania pero la mayoría estaban en Egipto. El plan de Nasser era desarrollar un programa para la producción de misiles de medio alcance que permitieran alcanzar cualquier punto de Israel. Según Rafi Eitan, el reclutamiento de Skorzeny fue “una gran iniciativa que nos permitía llegar a cualquier técnico y a cualquier funcionario alemán en Egipto» [12]Skorzeny también ayudaba a Egipto a desarrollar su fuerza aérea para lo cual convenció al industrial alemán Messerschmitt de su participación.

Skorzeny se convirtió en un activo valiosísimo para el Mossad, seguramente uno de los 5 más valiosos que ha tenido desde su fundación. «Se encargaba de intimidar a los científicos. Empezó con cartas anónimas y llamadas de teléfono a los científicos y a sus familias. Se envió un paquete bomba a uno de los científicos de El Cairo. El paquete lo abrió su secretaria. La explosión la dejó ciega. Intentaron asesinar a Hans Klienwaechter y fallaron. Uno de los líderes del programa, Hans Krug, salió de su despacho un día y no volvió. No era nada inusual como forma de operar. Es como actúa la mafia.«, reconocía Gad Shimron, agente del Mossad entre 1975 y 1988 [13].

La (¿desproporcinada?) leyenda del Mossad

Todo esto ocurría mientras se presentaba en los medios de comunicación al Mossad como la implacable y exitosa agencia de inteligencia israelí que perseguía a nazis y criminales de guerra por todo el mundo.

Hoy en día, esa imagen continua vigente a pesar de los no pocos desastres (apenas divulgados) que ha protagonizado el Mossad. De hecho, la archiconocida operación que llevó a la captura del teniente coronel Adolf Eichmann, “el arquitecto del Holocausto”, no fue obra del Mossad en origen. La información partió en realidad de Fritz Bauer, fiscal general alemán de Hesse.

Bauer confirmó el paradero de Adolf Eichmann en Argentina a los israelíes tras haber recibido una carta de Lothar Hermann, un antiguo preso de un campo de concentración que precisamente, vivía también en Argentina. De esta forma, el prácticamente desconocido Fritz Bauer fue clave en la captura de Eichmann, aunque el mérito de la operación fue atribuido en exclusiva al Mossad y es de este éxito de donde precisamente se ha basado la en parte, leyenda de este servicio de inteligencia israelí que ha eclipsado a otros con no menos reputación (pero quizás mas discretos) como el Shin Bet (Shabak) o el AMAN,  el servicio de inteligencia militar israelí [14].

Skorzeny estuvo implicado también en otros «trabajos» para otras agencias. Durante la Guerra Fría, «creó la empresa de mercenarios Paladin Group, basada en España. Realiza entonces operaciones secretas para Gladio y para otros clientes, como los coroneles griegos, el régimen sudafricano del apartheid, el coronel Kadhafi y el SDECE francés de Jacques Foccart. Trabajó también para transnacionales como Cadbury Schweppes y Rheinmetall».

En el marco del programa Gladio, Skorzeny mantuvo relaciones estrechas con Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), y líder Liga Anticomunista Mundial, también con el ex oficial francés y miembro de la OAS, Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa con sede Portugal que servía de tapadera a la CIA. [15].

La historia del reclutamiento de Skorzeny por el Mossad no es nueva. En 1989 el propio Isser Harel reveló los primeros detalles en una revista israelí llamada ‘Matara’. En España, el diario El País se hizo eco de la noticia un su edición del 21 de septiembre de 1989 [16]. Desde entonces, unos pocos autores trataron la que es sin duda, «una de las historias sin contar más importantes de los archivos del Mossad”.

Skorzeny mantuvo relaciones estrechas con Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), y líder Liga Anticomunista Mundial, también con el ex oficial francés y miembro de la OAS, Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa con sede Portugal que servía de tapadera a la CIA.

Así lo reflejaron también Ian Black y Benny Morris en su ‘Israel’s Secret Wars: A History of Israel’s Intelligence Services’ de 1991 y Michel Bar Zohar en ‘Mossad: The Great Operations of Israel’s Secret Service’ de 2012. No obstante y a pesar de ser un secreto a voces ya desde finales de los 80, la investigación de Dan Raviv y Yossi Melman reveló sin ningún género de duda y con todo tipo de detalles y fuentes contrastables, la implicación del Mossad en el reclutamiento de Skorzeny.

Skorzeny fue sin duda uno de los activos más valiosos del Mossad hasta su muerte en 1975. Nunca explicó sus razones para ayudar a Israel y en su autobiografía no menciona en ningún momento la palabra «Israel» o «judío».

En su primer funeral celebrado en Madrid [20], muchos de sus antiguos camaradas lo despidieron con saludos y simbología nazi sin saber aún que su héroe había trabajado y colaborado con el Mossad y que entre ellos se encontraban agentes israelíes tomando buena nota de los asistentes. Un segundo funeral tendría lugar en Viena.

Aunque la Operación Damocles [17] fue todo un éxito y terminó con el programa de misiles de Nasser, el escándalo internacional generado tras revelarse filtraciones sobre la colaboración del ex teniente coronel de las Waffen SS con el Mossad, fue uno de los motivos del cese de Isser Harel como director del Mossad por Ben Gurion.

A pesar de todo, Skorzeny continua siendo muy respetado entre ex jefes de operaciones del Mossad. El propio Yosef «Joe» Raanan le calificó como el «mejor, pero también el más despreciable agente que jamás tuviera a su cargo» [18].

Fuentes

Anexo

Anexo adicional

Existe una larga controversia en torno a si Otto Skorzeny dirigió o no el asalto al Gran Sasso y de cual fue su verdadero papel. También hay una corriente de opinión negativa sobre su propia figura profesional. A continuación se exponen algunas de las opiniones más comunes tanto en contra [B] como a favor [C].

  • [B] Entrevista al general Kurt Student sobre el papel de Skorzeny en el Gran Sasso. Enciclopedia Segunda Guerra Mundial. Editorial Sarpe. página página 1194.
    Pregunta : General Kurt Student, Otto Skorzeny se atribuyó todo el mérito de la empresa del Gran Sasso ¿Por qué, entonces, aquella misión fue llamada «Operación Student»?
    General Kurt Student : Por el motivo que fuera respecto al nombre de Skorzeny, este fue siempre llamado «libertador de Mussolini»Ahora quiero aclarar con firmeza, que Skorzeny no liberó a Mussolini. La paternidad de esa operación, corresponde por derecho, únicamente al que elaboró el plan y al que guió las tropas, para la ejecución del mismo plan.
    Skorzeny, no tuvo nada que ver con ese plan. Skorzeny participó en la empresa del Gran Sasso, es verdad, pero atribuirle la liberación de Mussolini es una falsedad histórica.
    Pregunta :. ¿Por qué en la versión que se da hoy de la «Operación Student» no figura nunca el nombre del comandante Mors?
    General Kurt Student : La acción militar del Gran Sasso, fue del comandante Mors, que mandaba el batallón de paracaidistas destinado en el lago de Meno. El, fue el encargado por mi de liberar a Mussolini
    Pregunta : ¿Se puede pensar, que usted y el comandante Mors, fueron sacrificados por la propaganda nazi, para que todo el mérito fuera de la SS?
    General Kurt Student : Exactamente. Poco después de la empresa, surgieron por todas partes comunicados de prensa que exaltaban la misión de las SS y del capitán Skorzeny, el «libertador de Mussolini». Decían también, que la operación del Gran Sasso, había producido gravísimas pérdidas y que se había luchado mucho, y otras mentiras de ese género.
    Pregunta : Si tuviese usted que hacer un juicio sobre Otto Skorzeny ¿Que diría?
    General Kurt Student : Que es un hombre, dotado de gran vitalidad, inteligencia y valor. Y que también tiene una amplia fantasía ¡Pero que en realidad, no liberó a Mussolini!
    Pregunta : ¿Protestó contra la propaganda alemana, que atribuía todos los méritos a Skorzeny?
    General Kurt Student : Protesté firme e inmediatamente. Fui en avión a Berlín, a ver a Goering, jefe de la Luftwaffe. Después de que le hubiese explicado como habían ocurrido de verdad las cosas dijo «Ya, es precisamente lo que también pensaba yo» Luego añadió: «¡Pero no podemos desmentir ahora, lo que ha el Fuhrer!»
    Pregunta : Tuvo algún contacto con Skorzeny después de aquella operación?
    General Kurt Student : Lo encontré unos meses después en el Cuartel General del Fuhrer, en Rastenburg, y le reprendi ásperamente. Después Skorzeny me escribió una carta. Decía «Yo Skorzeny, no he dicho nunca que haya liberado a Mussolini. Fueron otros lo que lo dijeron»
    Pregunta : ¿Por qué motivo,también después de la guerra, ha permanecido viva la leyenda de Skorzeny?
    General Kurt Student : Porque ciertos fenómenos se repiten siempre. Goebbels afirmaba «Decid insistentemente una mentira y se convertirá en verdad» A si pasó con Skorzeny. Cuando una leyenda queda enraizada en la fantasía popular, luego es muy difícil negarla.
  • Entrevista Heidrich Gerlach, piloto personal de Kurt Student, apodado la «cigüeña». Enciclopedia Segunda Guerra Mundial. Editorial Sarpe. páginas desde el 1182 hasta la 1198
    Pregunta : Señor Gerlach, usted fue el piloto que tomo a bordo a Mussolini y a Skorzeny en Campo Imperatore, ¿cuál era el papel del capital Skorzeny?
    Heidrich Gerlach : Skorzeny estaba encargado de la parte de investigación de la operación. Desde el momento en que se pasó a la ejecución, su misión se había prácticamente agotado
    Pregunta : ¿Por qué subió Skorzeny al avión?
    Heidrich Gerlach : Lo tomé a bordo por un gesto de cortesía. Me pidió que le dejara subir y se lo consentí, aun dándome cuenta de que eso resultaría peligroso. Skorzeny justificó su petición diciendo que no me convenía ir solo… que en realidad sería mejor también para mí tener a otro a bordo…
    Pregunta : ¿Con qué palabras le pidió Skorzeny que le dejara subir?
    Heidrich Gerlach : No las recuerdo con exactitud pero, más o menos, me dijo. “Por favor, querido Gerlach, lléveme con usted. Usted tiene que ocuparse del aparato y nunca se sabe… cualquier cosa que no marche… y además tener un testigo mañana”. Más o menos, así, sí recuerdo bien.
    Pregunta : ¿Cómo explica que Skorzeny deseara tanto subir al avión en Campo Imperatore?
    Heidrich Gerlach : Considerando todo lo que siguió aquella misión, creo que Skorzeny pretendía sobre todo presentarse en el Cuartel General junto con Mussolini y dar la novedad personalmente en estos términos: “Mi Führer, le he traído a Mussolini. Lo he liberado yo”. Así que esa debe haber sido, a mi juicio, la razón principal
  • [C] Las corrientes de opinión favorables a Skorzeny consideran que fue Harald Mors (Comandante de los paracaidistas alemanes) el responsable de divulgar la idea de que Skorzeny era un “farsante” y un “mentiroso”.  Mors era en teoría sobre el terreno, el cerebro y el alto oficial al mando de la operación para la liberación de Mussolini y la relevancia mundial que adquirió Skorzeny como el “salvador” del Duce así como poro otros hechos precedentes, plantean la idea del odio cartaginés que el Comandante de los paracaidistas alemanes le guardaría y convertiría en leyenda. Se cuenta que, al descubrir Skorzeny la ubicación en la que se encontraba retenido Mussolini en el Gran Sasso, su unidad se presentó en una zona cercana al batallón de de Mors vistiendo uniformes de paracaidistas alemanes en vez de los propios de las SS contraviniendo normas elementales del propio ejército alemán.
    Los comandos de Skorzeny como en otras tantas ocasiones, habían retirado también de sus uniformes de campaña todo tipo de insignias de las SS, condecoraciones y distintivos. Los comandos de Skorzeny haciéndose pasar por paracaidistas, robaron varios camiones del ejército italiano. Este hecho no habría sido especialmente reseñable, de no ser porque en esos momentos se estaba negociando la rendición de los italianos con los aliados, que planeaban entregar al Duce a cambio de la paz. Cuando el comandante italiano fue informado de como los comandos de Skorzeny iban vestidos con uniformes de paracaidistas de la Wehrmacht, este protestó ante Mors con el que estaba en negociaciones para que le entregara a Mussolini sin tener que hacerlo por la fuerza. Mors igualmente indignado por la forma de proceder de Skorzeny al margen de cualquier respeto al escalafón, dirigió un ultimátum a Skorzeny, exigiéndole devolver los camiones y entregar las armas. Si Skorzeny se negaba, los paracaidistas tenían órdenes de abatir a los comandos si insistían en negarse. En este momento y para justificar su proceder, Skorzeny reveló al oficial enviado por Mors un documento firmado por el propio Hitler que le confería plenos poderes para desarrollar la misión como mejor considerara, y en la cual además se exigía que los paracaidistas de la Wehrmacht colaboraran con la unidad de Skorzeny ofreciendo el apoyo que los comandos demandaran.  Existe la opinión de que Skorzeny podría haber utilizado aquel documento para ordenar no solo el arresto de Mors sino también un consejo de guerra que podría haber llevado al Comandante de los paracaidistas a ser fusilado. Skorzeny únicamente pidió el  traslado de Mors ante el General Student, a la sazón Jefe de todas las fuerzas paracaidistas alemanas. Student accedió e intentó calmar a Mors, que le asignó una misión diferente a la inicialmente planeada, una misión prácticamente trivial como era capturar las zonas de acceso al teleférico del hotel del Gran Sasso, dejando así vía libre completamente a Skorzeny para la operación principal de asalto. Esta forma de proceder, puede ser fácilmente entendida como una humillación que Mors nunca perdonaría a Skorzeny. Pero la humillación no quedó ahí. Se sabe que Skorzeny impuso también su voluntad a la hora de evacuar a Mussolini del Gran Sasso, una vez más por encima de su supuesto superior Mors. Una vez libertado y tras una sesión de fotos con Mussolini en la que estuvo presente el propio Mors, el Duce le pidió a este que liberara a los guardias italianos mientras Skorzeny se lo llevaba hacia una avioneta presente en la zona comandada  por el capitán Heidrich Gerlach, piloto personal de general Student. Gerlach tenía órdenes de llevarse únicamente a Mussolini, pero cuando Skorzeny insistió en ir también, Gerlach le advirtió sobre el grave peligro que correrían los tres como resultado del sobrepeso del avión. En ese momento, se produjo una tensa discusión:

    — Me temo que eso no es posible, capitán Skorzeny. Este avión puede llevar dos tripulantes nada más —dijo el piloto.

    — Le ruego que me admita en el aparato. He recibido del Führer el encargo personal de rescatar al Duce, y es el propio general el que ha decidido que debo acompañarle hasta el cuartel general, — replicó Skorzeny de forma decidida.

    Debo insistirle en lo peligroso que puede resultar intentar despegar en estas condiciones con tanto peso —contestó el piloto en tono grave, pero que dejaba un resquicio a la voluntad de Skorzeny, ya fuera por debilidad de carácter o por sentirse intimidado.

    Piense, capitán, que también será mejor para usted contar con un testigo que le acompañe, nunca se sabe lo que pueda suceder.

    Al pronunciar Skorzeny esta última frase, el piloto cedió completamente y se limitó a dar indicaciones a todos los presentes de como habían de proceder.Según Blanco Corredoira, “La única autoridad superior al capitán Skorzeny que podía impedir aquella temeridad era el comandante Mors, y en aquel momento no se atrevió a detener aquel torrente de energía, quien exhibía el argumento de haber recibido el encargo de Hitler como si de un salvoconducto se tratara.”
    No es pues sorprendente, que esta forma de proceder bajo el amparo de Hitler y otros jerarcas nazis, no sentara nada bien a los oficiales de la Wehrmacht como Mors y es de estas y otras situaciones similares, el probable motivo del desprestigio posterior y la leyenda negra que se creó en torno a la figura de Skorzeny, haya este colaborado o no en su autopromoción. Aunque como se ha visto, no solo debió de generar mucha frustración y resentimiento entre los mandos de la Wehrmacht que Skorzeny actuara tan libremente y sin “respeto” por sus superiores estando bajo el amparo de Hitler. Sus métodos de “guerra irregular” bien podrían ser considerados poco “honorables” por los oficiales más conservadores de la Wehrmacht y probablemente se sumara también como factor en contra.. [El enigma del líder nazi que acabó sus días en España. Blanco Corredoira. http://tinyurl.com/yyjb4vqt].

  • Desde los años 50, Mors comenzó a difundir la idea que operación de rescate de Mussolini fue planeado y ejecutada exclusivamente por él aunque esta versión no tardaría en ser desacreditada por el Mariscal Albert Kesselring, comandante en jefe de las fuerzas armadas alemanas en Italia entre 1943 y 1945 En las memorias de Kesselring, («Soldat Bis Zum Letzten Tag», Soldado Hasta el Último dïa) desmiente esta versión de la siguiente manera: «Para esta misión (el rescate de Mussolini) fueron destinados el General Student y como instrumento ejecutivo Skorzeny…«.
    El papel ejecutivo de Skorzeny en el rescate de Mussolini fue descrito también por el propio Duce en forma de una nota descriptiva del rescate redactada en tercera persona, que más tarde sería publicada en castellano en uno de los tomos de la colección «Reportaje de la Historia». La operación también es descrita por el Segundo Oficial de Skorzeny, Karl Radl en su libro «Yo Rescaté a Mussolini, memoria del Segundo Jefe de la Misión». Estas serían pues algunas de las pruebas que sostienen la idea de que ni Skorzeny era un “farsante” en cuanto a su condición de comando de gran valía, ni que se encontraba en el planeador como un mero “observador”.
    La única persona que se encontraba en el mismo planeador en el que iba Skorzeny y que tenía una misión puramente presencial, era el General italiano Soletti cuya tarea no era otra que la de trasladar ordenes en italiano a las tropas que custodiaban a Mussolini para que se rindieran. Skorzeny se encontraba pues, oficialmente al cargo de la operación y había sido expresamente designado como tal por Hitler. La condición de leyenda de Skorzeny pudo muy bien haber sido magnificada por él mismo o por sus propios partidarios que preferían la lealtad de un SS que la de un ejército que a menudo, desconfiaba de la jerarquía y el partido nazi.
    No obstante, las hazañas militares de Skorzeny parecen estar completamente fuera de toda duda.Durante la misión de reconocimiento aéreo para obtener imágenes del Gran Sasso, Skorzeny fue herido al ser derribado su avión. Por entonces ya poseía la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase, obtenidas en el frente del Este. Otra de sus famosas intervenciones que le hizo especialmente famosos entre los aliados, fue la operación que sorprendió inicialmente a los norteamericanos en las Ardenas. Los comandos de Skorzeny, operando tras las líneas enemigas, usando uniformes estadounidenses y hablando muy buen inglés, provocaron el caso en la retaguardia aliada, alteraron señales destinadas al movimiento de las columnas aliadas. Cuando los aliados descubrieron la situación, cundió la desconfianza entre las tropas estadounidense, documentándose no pocos casos de enfrentamientos entre estadounidenses y arrestos de soldados americanos de quienes sospechaban que podrían ser alemanes.
    Sus memorias según expertos en temas militares, no contienen ningún elemento sospechoso o fantasioso, sino que detallan las operaciones de tal forma que aún hoy se estudian en muchas escuelas militares de todo el mundo.

Álvaro Peredo

Creador de Piratas y Emperadores en 2003 por puro interés en aprender y conocer mejor la historia y la geopolítica. Ingeniero informático desde 2001, fundador de la agencia Galerna Estudio. Desde siempre aficionado a las ciencias y en especial a la astronomía. Seguidor de la máxima de Carl Sagan, “Afirmaciones extraordinarias, exigen pruebas extraordinarias”

2 Comments

  1. Raúl

    Si afirman que Skorzeny «en persona dirigio el rescate de Mussolini» veo que mucha idea de historia no tienen, esta documentado que Skorzeny no dirigio nada y que todo eso no fue más que el oportunismo de una persona que ha exagerado y mentido sobre sus actos en la SGM.

    • Álvaro Peredo

      Raúl, se te respondió en Facebook y no respondiste.

      Si hubieras leído solo hasta la segunda parte del artículo, habrías visto que se indica como «revisiones más recientes de la figura de Skorzeny ponen en cuestión su aura de leyenda ya que se considera que en realidad participó en la operación del Gran Sasso por «razones políticas» y como gracias a la «La propaganda y sus buenas conexiones con Himmler le convirtieron en el falso héroe de la misión sobredimensionándose». Se expone también este hecho y se cita una fuente pero sin darle única y completa validez. Es una fuente más y otra opinión a tener en cuenta. En tu caso, nos tenemos que fiar de tu opinión ya que no aportas fuente propia.

      Si no fue Skorzeny quien dirigió en persona la operación, tal y como le había encomendado Hitler por sugerencia de Ernst Kaltenbrunner, ¿quién fue sino el principal oficial que dirigió en tierra la operación de asalto?.. John Keegan, en su obra no precisamente menor «Waffen SS, los soldados del asfalto» (pag. 116), lo considera el «salvador de Mussolini» y un «gran comando». Otra cosa es que le gustara autopromocionarse para ganar fama y notoriedad y no compartir el merito con otros oficiales que planearon la operación.

      Esa versión pues que supuestamente desmonta la figura de Skorzeny, no encaja nada bien tampoco con el hecho de que, como se indica en el artículo, en septiembre de 1944, cuando las fuerzas especiales Brandenburg fueron integradas en una división motorizada, «la mayoría de los miembros con entrenamiento especial, desencantados, habían solicitado su traslado a las unidades de comandos dirigidas por Otto Skorzeny», algo que demuestra el respeto y admiración que tenían muchos de los Brandenburgueses por «Caracortada».

      La versión de que Skozrney fue el principal oficial en el asalto del Gran Sasso parece seguir siendo mantenida entre la mayoría de historiadores y ex / militares, incluso entre ex jefes de operaciones de algunos servicios secretos que lo sabían prácticamente todo sobre él. Si fuera completamente cierto que era un “farsante”, no hubiera trabajado en todas las operaciones en las que estuvo involucrado durante la Guerra Fría.

      En definitiva, no se trata de como planteas, ver quien tiene más o menos «idea de historia» despachando todo el artículo por esta cuestión, sino se trata de exponer todos los hechos y sus fuentes para luego discutir y debatir el tema específico.

      Lo que puedes hacer para apoyar tu postura, es aportar los libros y zonas de los mismos donde se ponga en duda la figura de Skorzeny. Resulta mucho más productivo y sencillo valorar otros datos y opiniones específicas de autores así como en qué investigaciones e informaciones se basaron que simplemente tener que fiarnos de tu opinión.

      Así también todos aprendemos y podemos tener una visión más amplia del tema.

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