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Amur, el Dragón Negro. Sociedades secretas japonesas en el ascenso del totalitarismo nipón (1853 - 1937)

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Amur, el Dragón Negro. Sociedades secretas japonesas

Indice de contenidos

Introducción

El ascenso del imperialismo japonés que desembocó en la Segunda Guerra Mundial, es un fenómeno complejo cuyos orígenes están ligados en gran parte al auge e influencia de varias sociedades secretas japonesas, y la ideología panasiática que estas fomentaron desde el mismo ocaso del shogunato Tokugawa y las primeras luces de la Restauración Meiji el 8 de mayo de 1868.

Una de estas sociedades terminaría convirtiéndose en la más importante y poderosa de todas, llegando a influir no pocas veces en determinadas e importantes decisiones políticas, desarrollando en el proceso una vasta red de espías, agentes y civiles de apoyo que llegó a operar en países de todo el mundo, con el fin último de recabar información y recursos para favorecer las políticas expansionistas y bélicas niponas. Este sociedad secreta era la Sociedad Amur, popular e incorrectamente conocida como Sociedad del Dragón Negro [A]

La Sociedad Amur nació oficialmente como el único objetivo de servir de instrumento al ejército japonés para la preparación de la Guerra Ruso-Japonesa (1904 – 1905) mediante la recogida de información militar estratégica. Con la victoria en Tsushima (1904-1905) ante Rusia y el éxito de la campaña en Corea (1910), el papel y la influencia de la Sociedad Amur y sus «dragones negros», ha sido considerado a menudo en occidente como un cuento conspiranoico con un trasfondo político racista y de histeria antijaponesa. Lejos de ser algo parecido a una «teoría de la conspiración», la Sociedad Amur junto con otras organizaciones como la Sociedad del Océano Negro, jugaron un papel clave primero en la política interior, y más tarde en la propia política exterior japonesa.

Este reportaje hará un breve repaso en dos etapas a la evolución histórica de Japón y el contexto en el que se dio el ascenso de estas sociedades y del propio totalitarismo japonés que condujo a la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Estas dos etapas son :

  • Primera parte : El fin de una era (Edo) y el comienzo de una nueva (Meiji)
    El comienzo del fin de toda una época dorada de tres siglos (la Era Edo y el shogunato Tokuwaga), etapa que daría paso a la Restauración Meiji y el inicio de  una acelerada modernización y occidentalización.
    El poder político retorna a manos del emperador tras casi ocho siglos de dominación de la casta samurái.
    Esta primera parte abarca también una descripción resumida, de los hechos más relevantes que tienen lugar desde la llegada de los «barcos negros» en 1853, y la toma del poder por el emperador Meiji en 1868, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, describiendo de forma muy general la evolución de la política exterior e interior japonesa, como referencia para abordar la segunda parte, motivo principal y original del reportaje.
  • La segunda parte : Sociedades secretas japonesas y su influencia en la vida política y social
    En esta segunda parte se analiza el origen, evolución y papel de las sociedades secretas japonesas en la política interior y exterior, así como el progresivo ascenso del imperialismo japonés de ideología panasiática que tuvo lugar de la mano de estas.
    La segunda parte se centra en el papel de la Sociedad Amur y en la importancia que tuvo para sus miembros, la región por la que discurre el «Río del Dragón Negro» (del que toma su nombre dicha sociedad secreta), río que serpenteando desde Mongolia hasta el estrecho de Tartaria, determinaría en última instancia el destino de Japón y la caída del país por primera vez en su historia bajo la ocupación de una potencia extranjera.

El fin de un era (Edo) y el comienzo de una nueva (Meiji)

El comienzo del fin del shogunato y de una era dorada (1853)

Japón marca un hito en su historia y en la propia historia del mundo en 1853 con el evento conocido como Kuro-fune raikō, que significa «Llegada de los barcos negros» al puerto de Uraga (parte del actual Yokosuka) en la prefectura de Kanagawa. Hasta entonces, Japón había permanecido aislado del mundo, ningún reino o imperio extranjero había invadido y conquistado la isla de Amaterasu, permaneciendo libre incluso de casi cualquier influencia extranjera. Solo un puñado de misioneros cristianos y mercaderes europeos seleccionados habían tenido acceso al país [1]. El comodoro Matthew C. Perry (1794-1858) simbolizó el comienzo del cambió de Japón y su apertura «oficial» al mundo tras la firma del tratado de Kanagawa (31 de marzo de 1854).

Los motivos por los que Japón decidió cambiar su tradicional y milenario aislamiento, podrían ser considerados como pragmáticos. Por entonces, el país nipón carecía de una armada para hacer frente a las modernas marinas extranjeras y los puertos carecían de las defensas costeras necesarias para repeler los barcos modernos que se demostraron indestructibles durante las dos Guerras del Opio en China.

Japón era por entonces la única gran civilización del mundo que hasta entonces no había sido conquistada por un ejército extranjero.

Teniendo pues muy presente el ejemplo chino y su caída en manos de los imperios europeos, el liderazgo japonés del momento consideró la necesidad de aceptar un tratado con las potencias occidentales para salvar también su situación interna. En muy poco tiempo, Japón se integraría en el «sistema mundial«, aceptando la apertura de varios puertos al comercio con las potencias occidentales, y más tarde abrazando decididamente la modernización y occidentalización de una sociedad hasta entonces de carácter feudal. [2]

Fue el shogun (El gran general) [B] Tokugawa Ieyoshi (1793-1853), quien tuvo el dudoso honor de ceder ante las presiones extranjeras, firmando acuerdos y tratados que hasta solo unos pocos meses, se habrían considerado una traición o algo impensable para casi cualquier japonés. La idiosincrasia japonesa siempre fue extremadamente reacia a mantener cualquier contacto con extranjeros, a los que a menudo consideraba bárbaros, inferiores y carentes de moral y civilización, una consideración muy presente desde las primeras grandes civilizaciones. Además, Japón era por entonces la única gran civilización del mundo que hasta entonces no había sido conquistada por un ejército extranjero. [C].

La debilidad del shogunato era por entonces tan patente, que haría nuevas concesiones a los estadounidenses sobre extraterritorialidad, establecimiento de derechos aduaneros o el intercambio de funcionarios diplomáticos.

Tokugawa Ieyoshi, que falleció poco después de la llegada del comodoro Matthew Perry en 1853, había seguido hasta entonces ciegamente a su principal consejero, Mizuno Tadakuni, responsable de la puesta en marcha de un programa de reformas para modernizar el anquilosado shogunato, denominadas reformas Tenpō que no solo fueron un fracaso, sino que solo consiguieron agravar aún más la situación, debilitando aún más al shogunato y haciendo que la clase dirigente comenzara a ser partidaria de un giro radical, que incluyera no solo la modernización del gobierno y sus instituciones, sino también la modernización de la industria así como una hasta entonces impensable occidentalización en lo cultural.

Llegada de los «barcos negros» del Comodoro Matthew Perry al puerto de Uraga (Yokosuka) el 14 de julio de 1853

Cesiones de un shogunato condenado

En 1855, un año después de las primeras concesiones hechas a los estadounidenses, el shogunato concedía también a Gran Bretaña y Rusia privilegios similares. Solo tres años después, un primer tratado comercial se aprobaba el 29 de julio de 1858 con la apertura de los puertos de Yokohama y Nagasaki, mientras que otros puertos como los de Niigata, Kôbe, Edo y Osaka, terminarían abriéndose también entre 1860 y 1863. La debilidad del shogunato era por entonces tan patente, que haría nuevas concesiones a los estadounidenses sobre extraterritorialidad, establecimiento de derechos aduaneros o el intercambio de funcionarios diplomáticos. Concesiones similares no tardarían también en ser exigidas y concedidas a Gran Bretaña, Rusia, Países Bajos y Francia.

Bajo esta situación de presión por parte de las potencias extranjeras, el shogunato buscó desesperadamente el apoyo del resto de poderes en los que se apoyaba el shogun [D]. Pero el rechazo a la concesiones hechas crecería en intensidad con el tiempo, produciéndose incluso atentados contra comerciantes extranjeros y altos cargos del shogunato señalados como «traidores» por permitir la entrada en el país de extranjeros. Poderosos daimyōs, como los gobernantes de Chôshû y Satsuma, rivales de los Tokugawa, lideraron movimientos contra la apertura, mientras fuerzas militares pertenecientes a estos señores feudales, llevaban a cabo ataques por su cuenta contra navíos extranjeros que no quedarían sin respuesta por parte de las potencias occidentales.

Esta resistencia interna a la políticas de apertura iría progresivamente socavando la autoridad del shogunato, que al mismo tiempo no veía otra opción que continuar cediendo a las exigencias de las potencias occidentales. Conflictos derivados por la sucesión debilitaron aún más la autoridad del shogun, situación que fue aprovechada por el emperador y su corte en el verano de 1858, para favorecer la posición de los que se oponían al cambio. Como se vería más adelante, el emperador y la corte se valdrían simplemente de este descontento para continuar la política de apertura iniciada por el shogunato. El shogun trató de atraer a su causa al emperador Kōmei, pero este movimiento tuvo como principal consecuencia la vuelta del emperador a una cierta participación en las decisiones políticas del país, un movimiento con una difícil vuelta atrás.

La figura del emperador en ascenso

Desde ese momento, la figura y autoridad del emperador comenzó a crecer mientras el shogun se volvía cada vez más dependiente de su apoyo y de los daimyōs. El emperador aprovecharía la situación para esperar el momento oportuno en el que retirar su apoyo al shogun, erigirse en el líder de los movimientos opuestos a la presencia extranjera y al propio shogunato y finalmente, exigir la restauración del poder político imperial.

El shogun trató de atraer a su causa al emperador Kōmei, pero este movimiento tuvo como principal consecuencia la vuelta del emperador a una cierta participación en las decisiones políticas del país, un movimiento con una difícil vuelta atrás.

Los campesinos también fueron una parte importante en el proceso de colapso del shogunato. Las zonas rurales habían gozado desde finales del siglo XVII, de un periodo de expansión de la agricultura que favoreció a los poderes locales. El crecimiento agrícola y económico llevó aparejada la introducción de ciertos cambios en el rígido sistema social japonés, que hasta entonces definía y dividía muy claramente los roles de cada estrato social. Pero la falta de nuevas medidas para sostener el crecimiento, la modernización de la sociedad japonesa, junto con el fracaso de las reformas Tenpō, conduciría a un periodo de crisis económica e inestabilidad social, teniendo como principal consecuencia continuas revueltas y levantamientos campesinos. Solo entre 1853 y 1859, se produjeron 43 levantamientos de campesinos. Este descontento social tenían en parte una cierta explicación. Hasta finales del siglo XVIII, los jefes de las zonas rurales eran el nexo entre los campesinos descontentos y el señor feudal, pero con el tiempo y el poder cada vez mayor de los daimyōs (que pasaron a ejercer un papel de guarda del orden shogunal), los campesinos perdieron ese soporte de intermediación en sus disputas y reivindicaciones con el poder central.

Otra clase social que jugo un papel importante en el colapso del shogunato, fueron los comerciantes. Denostados también por las propias creencias confucianas, los comerciantes fueron aumentando su consideración y valor por parte del shogunato debido especialmente al sakin kotai, la obligación de que los daimyōs o parientes cercanos, residieran largas temporadas en la capital (Edo), para mantener el poder de estos señores feudales bajo el control del shogun. Esta situación favoreció a los comerciantes, debido al gran tráfico de mercancías que circulaban desde las provincias hacia la capital. Los capitales generados terminarían formando un complejo sistema financiero y comercial, además de propiciar que los mercaderes se organizaran en gremios primero, y más tarde pasaran a ocupar puestos destacados en la propia administración shogunal. Este hecho se puede apreciar cuando a mediados del siglo XVIII, algunos grandes comerciantes ya tenían un capital y poder económico muy similar al de la mayoría de los daimyōs. Aunque los comerciantes no terminarían de desprenderse de su condición «inferior» en el sistema social japonés, «impulsarían una transformación cultural, caracterizada por una forma laica y racionalista de encarar la vida. Especialmente en Edo se desarrolla desde finales del siglo XVII una cultura de tipo burgués, plasmada en la creación de nuevas modas en los vestidos y los peinados y un estilo artístico propio» [3].

En el plano económico, los problemas ya habían empezado a ser patentes desde mediados del siglo XVII debido a gastos extraordinarios a los que tuvo que hacer frente el shogunato, debido a numerosos terremotos e incendios que devastaron Edo, unido a la considerable carga que requería mantener a la casta samurái, desprovista ya de su función militar tradicional. A pesar de que la casta samurái veía como se le comenzaba a recortar progresivamente sus tradicionales estipendios en forma de arroz en un intento desesperado por reducir gastos, paralelamente, el shogunato aumentó el gasto militar con la mente puesta en llegado el momento, poder expulsar a los occidentales. Mientras tanto, las circunstancias le obligaban a cumplir con los considerables gastos que ocasionaban las indemnizaciones a los occidentales por los ataques contra comerciantes y navíos europeos [E].

El malestar social acumulado contra el shogunato por su atraso y el miedo de buena parte del establishment shogunal de la época por convertirse en una nueva China, desembocaría en el proceso político conocido como la Restauración Meiji.

El shogunato se encontraba por entonces en un momento crítico para su futuro y el del propio Japón.

  1. Por un lado, se enfrentaba a la presión exterior en aumento ejercida por las potencias occidentales, que inquietaba a buena parte del establishment de la época y a su temor a convertirse en una nueva China.
  2. Por otro, la inestabilidad interna producto del malestar social acumulado contra el shogunato, por su atraso y las consecuencias a nivel social de la actitud que estaba teniendo con los extranjeros.

Esta situación terminarían desembocando en el proceso político conocido como la Restauración Meiji, un proceso que se iniciaría tímidamente en 1853 con la progresiva apertura de Japón al mundo, y que culminaría políticamente el 9 de noviembre de 1867 con la transferencia del poder político del shogun Tokugawa Yoshinobu, al emperador Mutsuhito (Meiji Tennō). [F] [4].

El proceso de la Restauración Meiji (1860 – 1868)

La entrega del poder por parte del último shogun no significó el final de la transición política ni esta fue pacífica ni exenta de graves problemas. A principios de la década de 1860, existía una considerable resistencia entre ciertos sectores conservadores que se oponían al cambio, o al menos se oponían a la apertura tal y como se estaba implementando pues la consideraban, además de una deshonra para el honor y el país, un síntoma de debilidad que atraería aún más a los occidentales. Se temía además que la tradicional sociedad feudal japonesa, comenzara también a cambiar y con ella, las mismas bases del poder de la clase dirigente. Como describe Whitney Hall, «ya en la primera mitad del siglo XIX, la sociedad nipona se había hecho menos religiosa y menos estratificada que cualquier otra que la hubiera precedido en el Japón. Las tensiones eran florecientes en un escenario en el que las clases sociales tradicionales veían alterados los fundamentos de su sociedad«.

Desde 1860, la inestabilidad política no hizo más que aumentar. Si entre 1853 y 1859 se produjeron 43 levantamientos de campesinos, entre 1860 y 1867, el número se dobló [5]. Con la entrada de las primeras embajadas extranjeras, un nuevo movimiento abanderado por las provincias rebeldes de Chōshū y Satsuma emergió con fuerza. Muy cercano al neo-confucionismo y opuesto al shogunato, se unió a otras fuerzas anti-restauración que buscaban igualmente derrocar el shogunato Tokugawa. Su lema era sonnō jōi, que significa, «Reverenciar al Emperador, expulsar a los bárbaros«.

La corte imperial en Kioto unió también fuerzas con este movimiento. El Emperador Kōmei, rompiendo con la tradicional sumisión política al shogun, empezó a desarrollar un papel cada vez más activo en política, culminando todos estos movimientos en marzo de 1863 con su Orden de expulsar a los Bárbaros. A pesar de todo, tanto el emperador como muchos de sus seguidores eran partidarios de abrirse al mundo y a los «bárbaros» extranjeros, pero de forma más gradual. El fin último era la implementación de una serie de profundas reformas, que tenían el objetivo de modernizar al ejército y al propio estado. Y aunque una gran parte de la clase dirigente japonesa no era partidaria de una fuerte apertura y occidentalización, la alternativa que todos ellos vislumbraban era la de Japón siguiera era el funesto ejemplo chino.

La corte imperial en Kioto unió también fuerzas con este movimiento. El Emperador Kōmei, rompiendo con la tradicional sumisión política al shogun, empezó a desarrollar un papel cada vez más activo en política, culminando todos estos movimientos en marzo de 1863 con su Orden de expulsar a los Bárbaros.

Entre quienes se resistían a la política de apertura del decadente Shogunato Tokugawa, estaban también los antiguos miembros de la casta samurái. Aunque ya no eran los guerreros de antaño tras su conversión en administradores durante el comienzo del Shogunato Tokugawa [G], los samuráis mantuvieron un gran poder político y privilegios, que ahora veían más amenazados que nunca, pues la Restauración Meiji en su conjunto implicaba el fin total de la misma clase samurái. Aunque una mayoría de los dirigentes samurái aceptaron la necesidad de cambio y de renunciar a una parte de sus privilegios como mejor opción a futuro, otros decidieron seguir un camino diferente.

Se formaron dos bandos, los partidarios del emperador (Ishin shishi) y los partidarios del shogunato. Los daimyōs, los poderosos señores feudales, se posicionaron en contra del shogunato, liderando a los Ishin shishi. Sus principales figuras, Toshimichi Okubo, Saigō Takamori y Kogoro Katsura, formaron una alianza llamada Ishin sanketsu o triunvirato Ishin, siendo este la base del triunfo final de los partidarios de la restauración. Por otro lado, entre los partidarios del shogunato se encontraban varios tipos de fuerzas, incluyendo igualmente miembros de la casta samuráis y una fuerza paramilitar-policial con base en Kioto conocida como el Shinsengumi.

Desde 1853, el movimiento Meiji no dejó de crecer hasta que el 9 de noviembre de 1867, el nuevo emperador Meiji (Mutsuhito) que sustituía ese mismo año al fallecido emperador Kōmei (Osahito), sin poder real y todavía obligado a respetar las decisiones del shogun, emitió un decreto que establecía la disolución del shogunato. Al principio, el shōgun Tokugawa Yoshinobu rechazó esta intromisión ilegítima del emperador y desafío a su misma posición, que le obligaba a dejar el poder en manos del Ishin shishi. Sin embargo, Yoshinobu terminó renunciando 10 días después, siendo necesario esperar hasta el 3 de enero de 1868 para que la restauración se completara. [6].

Este movimiento del nuevo emperador desencadeno las Guerras Boshin, un intento de Yoshinobu y sus aliados por recuperar el poder en una serie de cinco batallas desarrolladas a lo largo de 1868 y 1869. En todas ellas, las las tropas del shogun resultaron vencidas, decantando así la balanza de poder en los partidarios Meiji y cerrándose prácticamente el círculo del proceso de restauración. Un pequeño grupo de fieles al shogunato escaparon a la isla de Hokkaidō, donde intentaron establecer un estado separado que se conoció como la República de Ezo, experimento que terminaría apenas un año después tras la batalla de Hakodate (mayo de 1869). Con la derrota de los ejércitos del antiguo shōgun, liderado por Enomoto Takeaki y Hijikata Toshizō, se cerraba ahora sí el círculo del fin del shogunato Tokugawa y del mismo bakufu como sistema de gobierno con casi un milenio de antigüedad, dándose paso a una monarquía constitucional que transformaría Japón en unos años, de una sociedad feudal a un sistema político constitucional a imagen de los europeos, y en una economía capitalista.

El emperador Meiji se traslada de Kioto a Tokio. Le Monde Illustre, 20 de febrero de 1869. 2017 Frank Lloyd Wright Trust.

La restauración imperial Meiji y el fin de la casta samurái (1869 – 1877)

En 1868, los japoneses aún se identificaban con su dominio feudal o su señor. Lejos quedaba aún para la mayoría de la sociedad japonesa la idea de Japón como nación. El proceso Meiji tuvo la tarea hercúlea de comenzar a cambiar esa situación profundamente feudal. La educación organizada a cargo del estado en todo el país, el servicio militar obligatorio, la industrialización y modernización, la centralización política así como la formación de la propia idea de nación política moderna, comenzó a implementarse metódicamente sustituyendo así la lealtad a los daimyōs por la lealtad al Estado y al gobierno.

La figura del emperador (Tenno) volvió a situarse en el centro tras casi mil años de dominio samurái.

La nueva era Meiji suponía un cambio radical en lo político. La figura del emperador (Tenno) [H] volvió a situarse en el centro tras casi mil años de dominio samurái. Las antigua tierras del shogun fueron confiscadas y puestas bajo «control imperial», pasando a ser organizadas tres tipos de figuras territoriales : prefecturas urbanas (府, fu), prefecturas rurales (県, ken) y los dominios ya existentes.

Aunque se abolieron todos los privilegios feudales, la transición inicial al nuevo régimen pudo darse sin grandes resistencias, gracias a que la mayoría de los daimyōs entregaron voluntariamente al emperador sus tierras así como los archivos de censo de sus dominios. Hasta entonces, los territorios que se organizaban tradicionalmente como han [I], pasaron a estar bajo la jurisdicción directa del emperador. A los daimyōs se les permitió mantener sus clases hereditarias convirtiéndose muchos de ellos en gobernadores, mientras el gobierno central se hacía cargo de sus gastos administrativos.

Los poderosos daimyōs de Tosa, Hizen, Satsuma y Chōshū, que habían sido probablemente los que más habían combatido al shogunato, fueron también persuadidos a devolver sus dominios al Emperador. En 1872 todo los daimyōs fueron convocados ante el Emperador para formalizar la transferencia de poder mediante una ceremonia. Los aproximadamente 280 dominios, fueron convertidos en 72 prefecturas, cada una de ellas bajo el control de un gobernador designado por el estado. A los daimyōs que cumplieran y demostraran su lealtad, se les prometió tener voz en el nuevo gobierno Meiji. La nueva capital se estableció en Edo, a donde se trasladó desde Kioto, lugar en el que había estado emplazada desde el 794. El propio nombre de la capital también se cambió de Edo a Tokio, que significa «Capital del Este». El emperador se estableció en la Fortaleza de Edo, lugar que terminaría convirtiéndose en el Palacio Imperial [7].

Japón recibió por entonces a una gran cantidad de expertos extranjeros (o-yatoi gaikokujin) que tenían la misión de ayudar en la modernización de la industria, el ejército o la educación. También la sociedad fue transformada mediante la implantación de modelos sociales cada vez más urbanos, favoreciéndose la emigración de los campos a las ciudades. A las clases bajas se les concedió la posibilidad de portar apellido propio, un privilegio exclusivo de la aristocracia. Hasta entonces, la gente común debía utilizar como apellido el nombre de su profesión, por ejemplo «Anjin», que significa «capitán», era nombre que solo podría portar un marinero. El ejército y la marina fueron las instituciones que más cambiaron de todas. La importancia que adquirió el ejército puede encontrarse el lema elegido para este proceso : Fukoku kyōhei, que significa «Enriquecer el estado, fortalecer el ejército» [8].

Se produjeron varios levantamientos, algunos de enorme relevancia y trascendencia, siendo el más notable de todos ellos el protagonizado por Saigō Takamori, integrante inicial del triunvirato ishin contra el shogunato y figura bien conocida gracias a la película El último samurái.

El proceso de Restauración Meiji no tuvo exento de problemas o de rechazo por parte de una parte de la sociedad japonesa, a pesar de que una gran mayoría al principio lo apoyó. Se produjeron varios levantamientos, algunos de enorme relevancia y trascendencia, siendo el más notable de todos ellos el protagonizado por Saigō Takamori, integrante inicial del triunvirato ishin contra el shogunato y figura bien conocida gracias a la película El último samurái. A pesar del apoyo inicial al emperador contra el bakufu, muchos samuráis desengañados o resentidos como Takamori, cambiaron de opinión probablemente por motivos personales, pero también por los cambios tan grandes y rápidos que estaba experimentando la sociedad japonesa. El último y más importante de todos los desafíos a los que tuvo que hacer frente el nuevo poder imperial vendría precisamente de Saigō Takamori.

La rebelión de Satsuma. El fin de los samuráis como casta guerrera (1873 – 1877)

No es de extrañar que la casta samurái fuera la más negativamente afectada de todas las clases sociales japonesas en el proceso de Restauración Meiji. El emperador y el nuevo poder político deseaban deshacerse de una casta guerrera que había dirigido el país desde hacía casi mil años y controlaba casi cualquier aspecto de la vida social. Esta situación daría un vuelco radical en un periodo de tiempo muy corto cuando todos los privilegios de los que disfrutaban la casta samuráis fueron progresivamente abolidos. Las deudas y salarios fueron gravados fuertemente o se convirtieron en bonos [9]. La mayoría de samuráis pasaron a engrosar las filas del ejército, mientras que otros optaron por profesiones civiles. Solo los samuráis más poderosos que se habían mantenido leales al emperador se integraron en el gobierno Meiji, como consejeros mientras dirigían también las reformas administrativas y territoriales.

Este fue el caso del ilustre Saigō Takamori. Takamori se involucró en el gobierno Meiji ocupando destacados puestos y responsabilidades desde 1871. No obstante, Takamori pronto comenzó a oponerse a la dirección que estaba adoptando la modernización de Japón, especialmente en lo relativo a imitar los modelos de países occidentales y en la gran apertura al comercio con Occidente. También se oponía a la construcción de infraestructuras modernas tales como líneas de ferrocarril y era un crítico con la política exterior del gobierno. En 1873, durante el debate Seikanron, Takamori defendió la guerra contra Corea para anexarla, en la creencia que si Japón no daba ese paso, ésta sería anexada por otros países tarde o temprano.

La mayoría de samuráis pasaron a engrosar las filas del ejército, mientras que otros optaron por profesiones civiles. Solo los samuráis más poderosos que se habían mantenido leales al emperador se integraron en el gobierno Meiji, como consejeros mientras dirigían también las reformas administrativas y territoriales.

La negativa de los miembros del gobierno a la idea de Takamori, motivada en gran parte por la falta de presupuesto y medios adecuados para una aventura tan arriesgada, obligó a Takamori a renunciar también a su idea de anexar Corea. En señal de protesta, Takamori dimitió del gobierno en 1873 y regresó a su tierra natal en Kagoshima, acompañado de otros samuráis que también dimitieron. Takamori y sus seguidores fundaron una academia militar. Con el tiempo, el gobierno central comenzó a sentirse amenazado ante el poder que acumulaba poco a poco la región de Kagoshima, dominada por samuráis formados en la academia de Takamori. Temiendo una rebelión, el gobierno envió una expedición naval con el objetivo de intervenir para desarmar la región. El gobierno abolió las tradicionales remuneraciones en arroz que recibían los samurái y decreto otras medidas más duras, que terminarían conduciendo inevitablemente a una gran rebelión liderada por el propio Takamori contra el gobierno central, la Rebelión Satsuma (29 enero de 1877 – 24 septiembre de 1877).

El nuevo y moderno Ejército Imperial Japonés solo necesitó unos pocos meses para doblegar la rebelión. En la campaña militar se enfrentaron 30.000 ex samuráis leales al gobierno y soldados regulares contra 500 samuráis leales a Takamori. A pesar de que las fuerzas de Satsuma buscaban preservar el papel de los samurái y sus tradiciones, estos no rehusaron valerse de tácticas y métodos militares occidentales, como armas de fuego y cañones. En algunas descripciones se muestra a Saigō Takamori vestido con uniforme militar occidental. Solo en el último acto de la campaña, al terminarse las municiones, las fuerzas de Satsuma cargaron utilizando sus tradicionales catanas, arcos y flechas.

En la última batalla, en Shiroyama, se enfrentaron 30.000 ex samuráis leales al gobierno y soldados regulares reclutados por Kawamura Sumiyoshi, contra 500 soldados leales a Takamori. Murieron 30 soldados imperiales y la totalidad de los samuráis.

En Shiroyama, Takamori fue herido de gravedad. Existen varias versiones en torno a su destino, siendo la más frecuente de todas ellas la decapitación de Takamori por un compañero para preservar su honor como samurái, evitando que fuera capturado o asesinado por el enemigo. Con la muerte de Takamori, la rebelión quedaba completamente aplastada y con ella, la propia casta samurái que había dominado el país desde el siglo XII. El gobierno Meiji perdonaría años después a Takamori el 22 de febrero de 1889 y se le dedicarían diversas estatuas de bronce, algunas de ellas en lugares tan emblemáticos como el parque Ueno, en Tokio o en el Parque Chūō de Kagoshima.

Aplastar la Rebelión de Satsuma costó al gobierno imperial un total de ¥ 420,000,000 (£ 8,400,000). Esta enorme suma tuvo como principal consecuencia la salida de Japón del patrón oro y que el gobierno comenzara a imprimir papel moneda. Los efectos económicos de la Rebelión de Satsuma dieron también como resultado la aprobación de la Ley del 4 de febrero de 1877, que redujo el impuesto territorial del 3% al 2,5%. La Rebelión redujo el gasto anual de Japón de £ 13,700,000 a £ 10,250,000 y elevó la deuda nacional de Japón de £ 28,000,000 a £ 70,000,000 [80].

Samuráis luchando contra el Ejército Imperial durante la subyugación de Kagoshima en Sasshu (Satsuma). Yoshitoshi, 1877

Se cierra el círculo de la unificación Meiji (1877)

El final de Takamori y de la casta samurái en 1877 tuvo dos grandes consecuencias : «Las fuerzas que se habían opuesto al gobierno se organizaron en sociedades secretas, como la Gen’yōsha (Sociedad del Océano Negro), cuyos miembros tratarían de influir en la política exterior japonesa mientras se consideraban herederos del legado de Saigō. Por otro lado, el país unificado por la fuerza de Japón ahora podría centrarse en su política exterior, que era agresiva y expansionista, percibiéndose probablemente como la continuación del intento de Toyotomi Hideyoshi (1536-1598) de ocupar gran parte del este de Asia durante el Imjin. Guerra (1592-1598). La apertura forzada de Corea en 1876, solo veintitrés años después de que Japón se viera obligado a abrir sus puertos de la misma manera, apuntaba hacia la dirección futura de las ambiciones expansionistas japonesas». [10].

Ex samuráis desafectos al nuevo régimen que habían quedado excluidos, marginados o simplemente descontentos por la nueva situación, se organizaron en torno a sociedades secretas como baluarte para mantener el legado samurái intacto, sus tradiciones y modo de vida y más tarde como medio para influir en la política del país y en el propio emperador

De esta forma, ex samuráis desafectos al nuevo régimen que habían quedado excluidos, marginados o simplemente descontentos por la nueva situación, comenzaron a organizarse en sociedades secretas, primero con la intención de conservar el legado samuraí, sus tradiciones y modo de vida y más tarde como medio para influir en la política del país y en el propio emperador. En Secret Societies in Japan and Preparation for the Russo-Japanese War, Frank Jacob explica como «cuando se disolvió el sistema feudal, incluida la clase samurái, la reacción de los ex samuráis fue la base de sociedades secretas para socavar el establishment, recurriendo incluso acciones terroristas» [11]. Las tradiciones samuráis, al principio perseguidas, no solo sobrevivirían sino que no tardarían mucho tiempo en comenzar a volver influir en el nuevo régimen Meiji, presionar con dureza más tarde a la democracia Taisho, y finalmente, determinar en buena manera e rumbo del país y de sus instituciones, especialmente la militar, durante el periodo Shōwa. [12].

De país feudal a potencia mundial

El Período Meiji y la transición a la monarquía constitucional (1868 – 1889)

La historia tradicional japonesa se divide en periodos (nengō / 年号?) que representan al emperador o dinastía reinante [J]. La era Meiji, que significa «Era de culto a las reglas«, supuso un hito en la historia moderna de Japón. En unos pocos años el país pasa de un sistema feudal con un casta guerra que regula y controla cada aspecto de la vida de los japoneses, a un moderno estado al estilo occidental, que en apenas un par de décadas convertirá a Japón en una potencia regional y poco después es una potencia mundial. Esta revolución totalmente inesperada desde occidente fue saludada por muchos europeos con verdadera admiración y respeto.

Con la Restauración Meiji, se producen dos importantes hechos. El emperador recupera su antiguo poder perdido hacía siglos a manos de los samuráis. Al mismo tiempo se pone en marcha un vasto programa de reformas políticas, económicas y sociales teniendo en gran parte como modelo político e industrial la monarquía liberal de Guillermo II. Otros hechos menores pero significativos, como el restablecimiento de antiguos y nuevos títulos nobiliarios, también seguirán la senda de las reformas sociales y la integración de de antiguos daimyōs y samuráis que sirvieron al emperador con lealtad en el «sistema». Algunos de ellos pasarán a formar parte de la oligarquía (Genrō).

El fracaso de la Rebelión Satsuma (1877) no supuso tampoco el fin de las aspiraciones políticas de muchos de los que habían participado en ella, o en otras rebeliones contra el gobierno Meiji. A pesar de haber vencido, el emperador y sus consejeros más cercanos, debieron llegar a la conclusión de tener que evitar llevar a cabo una persecución de antiguos rebeldes, disidente y otros que rechazaban al nuevo régimen y su emperador. Creyendo que un incremento en el rigor de la persecución y la depuración podría desestabilizar el país, provocar nuevos levantamientos, o debilitar el progreso de las reformas, el núcleo del poder nipón aplicó unas políticas pragmáticas, que pueden considerarse la compra de la «paz social». Bajo esta «paz», se realizaron concesiones políticas que habrían sido impensables solo unos años antes, concesiones que serían todo un éxito en muchos aspectos y tendrían el efecto deseado, poniendo a Japón en rumbo al establecimiento de un gobierno representativo a través de una monarquía constitucional acompañado de una moderna economía e industria.

Familia Imperial Meiji, 1880. Hulton Archive Getty Images

Reformas políticas y sociales de gran calado

Desde el mismo año de comienzo de la Restauración Meiji en 1868, el pueblo se había mantenido ajeno a cualquier participación en la vida política casi de la misma forma que durante el bakufu Tokugawa. El pueblo japonés comenzó poco a poco a ser influenciado por Occidente, por algunas de sus instituciones representativas y por su propia cultura, aunque al mismo tiempo se mantenía una base tradicionalista muy fuerte. La sociedad civil japonesa, junto con intelectuales y pensadores, comenzaron a presionar al gobierno Meiji para instaurar una monarquía constitucional al estilo europeo. Una proporción cada vez mayor de japoneses, veía la oportunidad de terminar, o al menos de minar el poder de la nueva oligarquía japonesa reclamando la participación del pueblo en la política del país.

Uno de estos destacados intelectuales fue Itagaki Taisuke (1837-1919). Mediante métodos pacíficos, Taisuke ganó una gran popularidad y fundó una escuela de pensamiento y en última instancia un movimiento. Las reformas políticas habían comenzado tímidamente entre 1871 y 1873, tras promulgarse nuevas leyes sobre impuestos y tierras. De esta forma, la propiedad privada fue también legalizada incorporándose nuevas tierras a un mercado de venta abierto en auge con regulaciones y tasas al estilo de la legislación occidental.

No obstante, el ritmo al que se producían las reformas no era del agrado de Itagaki, que organizó a sus seguidores en 1875 y a otros partidarios en un movimiento llamado Aikokusha (Sociedad de Patriotas), con el objetivo de impulsar la formación de un verdadero gobierno representativo. El clima político y social se fue enturbiando cada vez más con protestas y manifestaciones en ocasiones violentas, que forzaron al gobierno a tomar medidas draconianas en la sociedad y la política japonesa, como la prohibición de crear nuevos partidos o de realizar críticas en la prensa contra leyes gubernamentales. Este clima de inestabilidad y enfrentamiento político y social que socavaba y amenazaba al mismo estado Meiji, acabó convenciendo a la mayoría de los principales líderes del gobierno japonés, sobre la necesidad de introducir concesiones y reformas encaminada a establecer un verdadero gobierno constitucional.

Se plantearon propuestas y ofertas mientras la oligarquía presionaba para se hiciera la menor cantidad posible de concesiones. El emperador terminó declarando en 1875, que «un gobierno constitucional debería ser establecido en etapas graduales«, ordenando a continuación al Consejo de Ancianos crear un borrador para una constitución. En 1878 se establece una primera asamblea electa con una autoridad limitada y dos años después, en 1880, comienzan a formarse asambleas en los pueblos y ciudades. Delegados de veintidós prefecturas se reunieron en una convención nacional para establecería el Kokkai Kisei Domei (Liga para Establecer una Asamblea Nacional) [13].

Poco a poco comenzaron a emerger diferentes partidos políticos que representaban los diversos intereses de la sociedad nipona. En 1881 se funda el Jiyuto (Partido Liberal), de orientación francesa y ese mismo año funcionarios locales y burócratas del gobierno junto con otros elementos conservadores fundan en 1881 el Rikken Teiseito (Partido del Gobierno Imperial) que como su nombre indica, apoyaba al gobierno Meiji. Un año después aparecerá un nuevo partido el Kaishintō (Partido Progresista Constitucional), influenciado por la democracia constitucional británica.

En 1881 se funda el Jiyuto (Partido Liberal), de orientación francesa y ese mismo año funcionarios locales y burócratas del gobierno junto con otros elementos conservadores fundan en 1881 el Rikken Teiseito (Partido del Gobierno Imperial) que como su nombre indica, apoyaba al gobierno Meiji. Un año después aparecerá un nuevo partido el Kaishintō (Partido Progresista Constitucional), influenciado por la democracia constitucional británica.

En 1885, Yukichi Fukuzawa escribe Datsu-A Ron (Salir de Asia), en el que aboga por convertir a Japón en uno de los «países civilizados de oriente«, abandonando el «subdesarrollo sin remedio» de sus vecinos asiáticos, afirmación referida al destino de Corea y China. Fukuzawa podría ser considerado como un pragmático realista. No renegaba de las tradiciones japonesas, pero al mismo tiempo era capaz de plantear una visión para el futuro de Japón muy adelantada a su tiempo, una visión de apertura del país que no terminara suponiendo en la humillación por la que habían pasado Corea y Japón. Aunque Fuzukawa consideraba a la civilización occidental como «una epidemia de sarampión«, era de la opinión de la necesidad de que Japón se integrara en el selecto grupo de estados e imperios del momento.

Aunque algunos historiadores consideran que el Datsu-A Ron no tuvo el impacto que se le atribuyó mucho más tarde, las ideas contenidas en el libro de Fukuzawa sí que tendrían un enorme impacto, en cuanto a que estableció la línea política a seguir por Japón como una potencia más junto a sus iguales occidentales: “Si uno observa atentamente lo que está sucediendo en el mundo actual, se da cuenta de la inutilidad de tratar de prevenir el ataque de la civilización occidental. ¿Por qué no flotar con ellos en el mismo océano de la civilización, navegar las mismas olas y disfrutar de los frutos y los esfuerzos de la civilización?» [14].

A pesar de la persistente oposición tradicionalista hacia la acelerada modernización, el gobierno Meiji continuó avanzando de forma decidida en la creación de infraestructuras telegráficas, la construcción de ferrocarriles, astilleros, industrias de todo tipo, programas de explotación de nuevas minas, fabricación de textiles e investigaciones experimentales en el sector agrícola.

El viejo temor arrastrado desde el final de bakufu sobre la debilidad militar antes de las potencias occidentales, seguía también muy presente en este periodo. El gobierno comenzó también a realizar nuevas y grandes inversiones destinada a la modernización militar (1868–1912), además de la creación de un pequeño ejército permanente que estaba complementado por un eficaz sistema de reserva y el servicio militar obligatorio. La modernización militar japonesa siguió en gran parte el modelo de los ejércitos de las potencias europeas, para lo cual se contrataron consejeros extranjeros y se enviaron cadetes a escuelas militares en Europa y Estados Unidos.

En el plano político, el Emperador continuó aceptando gradualmente la cesión de poder, naciendo de este proceso la Constitución del Imperio de Japón de 1889 (la Constitución Meiji). La constitución de 1889 reconocía definitivamente los partidos políticos. A pesar de las muchas dudas iniciales, se establecía un sufragio limitado a ciudadanos varones mayores de 25 años, que junto con otras importantes limitaciones, fijaba en un 1% la población con derecho a voto. El nuevo sistema constitucional Meiji giraría en torno a la Dieta Imperial (Teikoku Gikai), compuesta por miembros electos de la Casa de Representantes, la Casa de los Nobles (nobleza y otros representantes imperiales designados expresamente), y a un gabinete independiente a la legislatura en curso, que rendía cuentas ante el emperador.

La Constitución Meiji fue en muchos aspectos un éxito manteniéndose hasta 1947. Durante los primeros años de la Constitución Meiji, el poder se mantuvo dentro de un pequeño grupo de la élite de Satsuma y Chōshū con miembros en  los principales partidos políticos japoneses. Con el tiempo, ese poder en manos de un círculo tan selecto, comenzaría a fragmentarse y trasladarse en parte a nuevos grupos, ganando fuerza como veremos, algunas sociedades secretas.

Proclamación de la Constitución Meiji. 1889 (Meiji 22)

El dragón enseña las garras en Asia (1875 – 1895)

Japón, tradicionalmente aislacionista, comenzó una campaña militar contra Corea en 1875. Esta campaña parecía retomar aquella en la que Toyotomi Hideyoshi involucró a Japón durante su mandato en el siglo XVI. Gracias a la tecnología occidental, Japón «obligó a Corea a abrirse al comercio exterior, especialmente japonés, y a declararse independiente de China en sus relaciones exteriores«. En marzo de 1895, tras años de enfrentamientos encubiertos y luchas políticas entre chinos y japoneses, Japón invadió y ocupó la provincia china de Shandong y la península Liaodong en Manchuria, con el objetivo de crear puestos fortificados estratégicos cercanos a Beijing.

Una nueva campaña 20 años después (la Primera guerra sino-japonesa, 1894-1895), «marcó el surgimiento de Japón como una gran potencia mundial y demostró la debilidad del imperio chino. La guerra surgió del conflicto entre los dos países por la supremacía en Corea. Corea había sido durante mucho tiempo el estado cliente más importante de China, pero su ubicación estratégica frente a las islas japonesas y sus recursos naturales de carbón y hierro atrajeron el interés de Japón«. Los chinos, una vez más, no tuvieron mas remedio que aceptar los términos para la paz que les imponía otro país, un país que hasta poco antes, no había sido siquiera considerado por China como enemigo, y menos aún un rival del que preocuparse demasiado. El Tratado de Shimonoseki de marzo de 1895, sellaba la paz entre el Japón Meiji y la China Qing con la cesión Taiwán, las islas Pescadores y Liaodong [15].

Tras la Segunda Guerra del Opio, rusos y chinos habían acordado que los ríos Amur, Sungari y Ussuri serían navegables únicamente para naves chinas y rusas. No habría restricciones al comercio entre ambas potencias en la región, mientras que los habitantes chinos ya presentes podrían quedarse en sus hogares y comerciar libremente entre ambos lados de la frontera. Territorios al este del río Ussury y en el bajo Amur, quedarían en manos de Rusia, lo que abriría el camino a la llegada de colonos rusos y poco después, a la construcción de ciudades como Blagovéshchensk y Jabárovsk [K]. Esta situación comenzaría a cambiar progresivamente con la entrada en la región de Japón.

El Gran Juego ruso – japonés y la importancia del Amur (1898)

El río Amur es uno de los ríos más largos de Asia. Discurre a lo largo de miles de kilómetros desde las estepas de Mongolia, atravesando el desierto chino y desembocando en el Estrecho de Tartario. El Amur ofrecía una inmejorable vía navegable para el transporte de bienes, materias primas y personas desde el interior de Siberia y China a puertos a lo largo de la costa del Pacífico. La mayor parte de su cauce era navegable, convirtiéndolo en una inmejorable vía de comunicación y transporte. Pokrovka, Leninskoye y Khabarovsk en Rusia, y Aihui en China, son algunos de los puertos más importantes que se construyeron a lo largo del curso del río Amur. La importancia del Amur queda reflejada por el hecho de como Moscú destinó una considerable cantidad de algunos de los barcos modernos de vapor encargados a Inglaterra, para patrullar el cauce desde finales del siglo XIX. El propio zar Nicolás II, visitó Vladivostok y navegó río arriba.

Dragas mineras procedentes de Estados Unidos, fueron también utilizadas en el Amur para extraer oro. La riqueza y actividad derivada de un comercio abierto en torno al río Amur, condujo a un desarrollo económico espectacular de Manchuria en apenas unas pocas décadas, gracias a la minería (hierro, metales no ferrosos, oro y carbón), productos agrícolas, pesca, etc. El potencial de Manchuria, sus riquezas, sus vías navegables, la emergente línea de ferrocarril y su pujante economía, dio como resultado la fundación de la emblemática y singular ciudad de Harbin en 1898. Harbin se convertiría en poco tiempo en una especie de París del extremo oriente. Lugar de residencia de tanto de grandes empresarios, como de intelectuales y disidentes europeos y rusos, la ciudad se caracterizaba por su arquitectura modernista y art deco sin igual en el mundo. Se encontraba ubicada en China, lo que no impidió que los rusos tuvieran en ella y en los alrededores por donde se encontraba la línea de ferrocarril, derechos de extraterritorialidad. Durante el periodo 1898-1932, hasta la ocupación japonesa, Harbin fue un singular, un «enclave cosmopolita, refugio de rusos blancos emigrados y también de una próspera colonia judía» [16].

Harbin es la capital y la ciudad más grande de la provincia china de Heilongjiang (Manchuria interior) en el extremo norte de China. Como se ha indicado al principio, es precisamente del nombre chino original de la región, de donde toma su nombre el río Amur, literalmente Río del Dragón Negro [A]. En la actualidad, Harbin sigue siendo una ciudad «llena de historia. Había sido gobernada por tres poderes diferentes, los rusos, los japoneses y los chinos. A principios del siglo XIX, era una potencia industrial, con una economía próspera que financió espectaculares edificios Art Decó y neoclásico. Harbin era un paraíso para los expatriados. Personas de más de 50 nacionalidades diferentes formaron el 60% de la población de la ciudad. En las décadas de 1910 y 20, Harbin acogió a la mayor población rusa fuera de las fronteras de Rusia. Su influencia en el pueblo chino permanece hasta el día de hoy. Los rusos dejaron mucho más que pan, ballet y edificios. Harbin también heredó una importante base de fabricación, que fue construido por los rusos. En torno a 1900, Harbin fue apodada la San Petersburgo del Este. Fue el hogar de una rica escena cultural, incluyendo la primera orquesta sinfónica de China, compuesto en su mayoría por músicos rusos. Harbin tenía hasta 30 escuelas de música, donde se formaron destacados músicos internacionales. Los extranjeros se fueron durante la Segunda Guerra Mundial, pero los chinos que se quedaron.». [17][L]

El río Amur y la región de Manchuria tenían una enorme importancia tanto para Rusia y Japón a finales del siglo XIX. Ambos se disputaban ampliar su influencia en la región a expensas de un demacrado imperio Qing, inmerso en un colapso a cámara lenta desde su derrota en la Primera Guerra del Opio (1840). Su importancia en aquella época tuvo varias causas, entre ellas la continua expansión rusa, la extrema debilidad china, las necesidades en alza de la economía e industria japonesa o las propias riquezas y recursos naturales de la región, propiciaron que Manchuria empezara a ser vista en Japón, como una región estratégica clave de sus políticas expansionistas. A expensas de China, Rusia y Japón jugarían a nuevo Gran Juego que nada tuvo que envidiar a las intrigas del descrito por Kipling en Afganistán entre rusos y británicos [18]

Para los japoneses, el «espacio vital» de Manchuria significaba también el primer escalón en su expansión territorial y un lugar donde poder asentar a colonos, colonos que por otro lado contribuirían a aliviar el crecimiento demográfico nipón (la población japonesa se duplicaría de 35 millones en 1873 a 70 millones en 1935).

No solo en términos de sus riquezas minerales, fundamentales para la el crecimiento de la industria y economía japonesa, ni por lo abundante producción agrícola y pesquera. Al igual que los alemanes y sus teorías del «espacio vital», los planes de Japón para Manchuria no eran muy diferentes de los que planearon sus pares europeos para el este euroasiático [19]. Para los japoneses, el «espacio vital» de Manchuria significaba también el primer escalón en su expansión territorial y un lugar donde poder asentar a colonos, colonos que por otro lado contribuirían a aliviar el crecimiento demográfico nipón (la población japonesa se duplicaría de 35 millones en 1873 a 70 millones en 1935).

La importancia de Harbin y su espectacular desarrollo y riqueza, radicaba en el hecho de que era una centro comercial abierto. Esta condición se la daba el emplazamiento en el que se encontraba situada la ciudad a orillas del río Songhua o Sunggari, río navegable además de ser el afluente más grande del río Amur . [M]. Harbin era también la sede administrativa de la línea del Ferrocarril del Este (Chinese Eastern Railway o CER o línea Trans-manchuriana), que conectaba Moscú con Vladivostok. El ferrocarril fue construido por los rusos entre 1898 y 1903, en virtud de una concesión del imperio Qing durante la Convención de Pekín (1860). La línea Trans-manchuriana y Manchuria en general adquirió tal importancia, que rusos y japoneses lucharían en tres guerras : la Guerra Ruso – Japonesa (1905 – 1906), el conflicto sino-soviético (1929) y la segunda guerra sino-japonesa (1937 – 9 sept. 1945).

La línea Trans-manchuriana y Manchuria en general adquirió tal importancia, que rusos y japoneses lucharían en tres guerras : la Guerra Ruso – Japonesa (1905 – 1906), el conflicto sino-soviético (1929) y la segunda guerra sino-japonesa (1937 – 9 sept. 1945).

En 1905, tras la desastrosa derrota rusa en la Guerra Ruso-Japonesa (8 de febrero de 1904 al 5 de septiembre de 1905), Japón comenzó a hacerse con mayor control e influencia en la Manchuria controlada por los rusos, incluyendo las importantes líneas ferroviarias. En 1906, el Imperio de Japón se hizo con el control de la rama sur del Ferrocarril del Este (Chinese Eastern Railway o CER o línea Trans-manchuriana) gracias al Tratado de Portsmouth. Para la administración y gestión de la línea, los japoneses crearon ese mismo año una empresa a la que bautizaron South Manchuria Railway Company (de forma abreviada como Mantetsu). Esta compañía semiprivada japonesa, con un capital de 200 millones de yenes, tenía la misión no solo de administrar la línea, sino también de ayudar en el desarrollo de asentamientos e industrias a lo largo de su ruta. [20].

Dos generales se encargarían de organizar y fijar las prioridades de la línea. El general Kodama Gentaro y más tarde el general Terauchi Masatake. Goto Shinpei, ex gobernador japonés de Taiwán, fungió como primer presidente de la compañía con sede en Dalian. Los japoneses extendieron y mejoraron rápidamente las líneas heredadas de Rusia, siendo claves para la construcción y explotación de las minas de carbón de Fushun y Yantai así como para conectar estas con los puertos en Andong, Yingkou y Dalian. En cada estación, Mantetsu construyó hoteles para viajeros, almacenes para mercancías, escuelas, bibliotecas, hospitales y servicios públicos, mientras desde Japón se alentaba a la población a emigrar.

El Ala de Investigación Mantetsu fue el centro del programa colonial de Japón. Fomentó la investigación agrícola para el desarrollo de la agricultura de soja, consiguiendo ampliar la tierra cultivada en un “70% en solo 20 años”. [21]. El poder nipón en Manchuria y la importancia que esta adquirió para los japoneses, aumentó exponencialmente. Mantetsu se convirtió de lejos en la corporación japonesa más rica.

Con Rusia sumida desde 1905 en una profunda crisis, y con una China en una situación si cabe peor, Japón tuvo desde entonces las manos libres para dar pasos cada vez más ambiciosos en su expansión panasiática, pasos que terminarían casi tres décadas después en la propia anexión de Manchuria al Imperio de Japón en 1932.

Primera fase del expansionismo japonés en el Pacífico (1855 – 1914)

Aprovechando su posición de ventaja y la debilidad de sus vecinos, Japón comenzó a expandirse desde el mismo comienzo del régimen Meiji. Una de las primeras adquisiciones fueron las islas Kuriles, que pasaron en parte a manos japonesas según lo acordado en el Tratado de Shimoda en 1855 (el Tratado de Shimoda definió por primera vez el límite entre el Imperio Ruso y el Imperio de Japón). El resto de las Islas Kuriles pasarían a forma parte del Imperio de Japón, primero con el Tratado de San Petersburgo de 1875 y más tarde con las condiciones de rendición rusa tras la Guerra Ruso-Japonesa (19059.

Con su derrota en la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), China tuvo que realizar nuevas y continuas concesiones territoriales a Japón. Las Islas Senkaku, también conocidas como Islas Diaoyu, y las Islas Tiaoyutai en Taiwán, fueron reclamadas por primera vez en 1895, terminando ese mismo año bajo la administración japonesa de Okinawa. La misma Taiwán, las islas Pescadores y Liaodong fueron también cedidos.

El 30 de enero de 1902, Japón se convertía en la primera nación asiática en firmar un pacto de defensa mutua con una nación europea, Gran Bretaña.

A principios del siglo XX, el reinado del emperador Meiji había convertido a Japón en una potencia mundial con una economía en crecimiento y una población de alrededor de 45 millones de personas. El 30 de enero de 1902, Japón se convertía en la primera nación asiática en firmar un pacto de defensa mutua con una nación europea, Gran Bretaña. Dicha alianza ya se había planteado en 1895, cuando Gran Bretaña se negó a unirse a la Triple Intervención de Francia, Alemania y Rusia, contra la ocupación japonesa de la península de Liaodong. Por otro lado, Gran Bretaña había venido dando apoyo político a Japón en su proceso de modernización, así como en los esfuerzos comunes de ambas potencias para sofocar la Rebelión de los Bóxers.

Los medios de prensa de ambos países expresaron su apoyo al tratado. En Gran Bretaña, Francis Brinkley de The Times y Edwin Arnold de The Telegraph, abanderaron el apoyo inglés al tratado, mientras los periódicos japoneses Mainichi y Yomiuri, hicieron lo propio junto con el decidido apoyo del político Ōkuma Shigenobu. El pacto de defensa mutua venía precedido por las buenas relaciones de amistad que introdujo el Tratado Anglo-Japonés de Comercio y Navegación de 1894.

Las Rocas de Liancourt, conocidas como Takeshima en japonés y Dokdo o Tokto en coreano, fueron incorporadas por primera vez en 1905 durante la Guerra Ruso-Japonesa, alegándose que eran terra nullius. La victoria japonesa en la Guerra Ruso-Japonesa y el posterior Tratado Japón-Corea de 1905, convertirían también al Imperio Coreano, primero en un protectorado de Japón, y 5 años después en un territorio anexado a Japón.

En 1914 Japón se había anexado Palau, que hasta entonces administraba Alemania. Colonos japoneses y sus descendientes comenzaron a trabajar en la isla como funcionarios de enlace e intérpretes estatales para el ejército japonés. El desempleo provocado por la Gran Depresión, llevaría a muchos japoneses y okinawenses en los años 20 y 30 eses a emigrar a Palau. Este modelo se repetiría a lo largo de las nuevas posesiones como parte de los planes expansionistas del Imperio de Japón.

En 1915, los chinos hicieron una nueva e importante concesión, Shandong, antigua posesión alemana. Otros territorios de gran valor como Manchuria y Mongolia, así como toda una serie de islas en el Pacífico entre las que se encontraban las islas Marshall, Marianas y Carolinas serían progresivamente incorporados también al imperio nipón.

Expansionismo japonés

Período Taisho (1912 – 1926)

El período Taishō es la era más corta de Japón con apenas 14 años de duración. Sin embargo, este periodo no está exento de una considerable cantidad de hitos de gran importancia. Como hemos visto, entre 1868 – 1912 se producen cambios de gran calado en Japón, tanto políticos como económicos y sociales. Muchos de estos cambios fueron posibles gracias a la ayuda o el estímulo de algunas potencias occidentales, en parte probablemente interesadas en desplazar o reducir la influencia alemana en el Pacífico. El país vio crecer poco a poco su prestigio internacional tras pasar por la Conferencia de Paz de Versalles de 1918 como una gran potencia, a pesar de su modesta participación en el conflicto como aliado de Gran Bretaña, conflicto que le reportó el control de las colonias alemanas ubicadas en China y el Pacífico.

Es en 1912 cuando se produce el cambio de era con motivo de la muerte del emperador Mutsuhito, que había reinado desde 1867 cuando se iniciaba la era Meiji terminando con tres siglos de bakufu Tokugawa. En el momento de la muerte de Mutsuhito, Japón se encontraba terminando un periodo de inestabilidad política, provocada por una crisis financiera y una supuesta conspiración para asesinar al emperador. El New York Times describió así el funeral del Emperador en 1912 : «el contraste entre lo que precedió al coche fúnebre y lo que le siguió fue realmente sorprendente. Antes de que se convirtiera en el antiguo Japón; después del nuevo Japón«. [22].

Tras la muerte de Mutsuhito, la Dieta japonesa aprobó emitir una resolución reconociendo y valorando el papel del emperador en la Restauración Meiji. El sucesor de Mutsuhito, Yoshihito, contrajo meningitis poco después de nacer, lo que junto a otros problemas neurológicos, le incapacitaría tanto física como mentalmente para ejercer su papel. En una de sus pocas apariciones en público, en la apertura de la Dieta de 1913, en vez de leer el discurso que le habían preparado, lo enrolló y miró a la asamblea a través de él desde el atril, en lo que se conoció como el «Incidente del telescopio» [23].

Desde 1918 el emperador Yoshihito no hizo más apariciones públicas, y en 1919 deja de asumir oficialmente sus deberes. El 25 de noviembre de 1921, el Príncipe Heredero Hirohito es nombrado príncipe regente.

Dados los problemas de salud del emperador, tanto el Guardián del Sello Privado y el Ministro de la Casa Imperial, se hicieron cargo de la gestión de los asuntos que le correspondían al monarca. Por entonces, Japón disponía de un sistema político bipartidista establecido desde principios del siglo XX. Este sistema fue evolucionando y ganando cada vez mayor competencia respecto a la corte, lo que daría lugar a que este periodo se conociera también como la «Democracia Taishō». Desde 1918 el emperador Yoshihito no hizo más apariciones públicas, y en 1919 deja de asumir oficialmente sus deberes. El 25 de noviembre de 1921, el Príncipe Heredero Hirohito es nombrado príncipe regente.

En el exterior, si bien Japón ya se encontraba presente en Manchuria y en el continente asiático desde hacía un par décadas, la Revolución rusa de 1917 dio la oportunidad al gobierno nipón de iniciar políticas expansionistas más ambiciosas en aquellos territorios que anteriormente habían pertenecido al imperio ruso en China. Aunque Japón se aprovechó de la debilidad rusa, invirtió muchos esfuerzos en contener la expansión bolchevique. En 1918, los japoneses intervendrían militarmente en Siberia y se harían temporalmente con el control de Vladivostok y el tramo oriental del ferrocarril transiberiano. Japón continuaría enviando soldados a Siberia oriental, llegando a tener en su punto álgido 75.000 tropas. No obstante, en 1922 retiraría la mayor parte de sus soldados. [24].

En el plano económico, Japón entraba en la década de los años 20 saldando su deuda y al mismo tiempo, se convertía en un país acreedor gracias al auge económico. Japón pudo así financiar su campaña expansionistas en territorio ruso, aunque esto no impidió que tuviera que afrontar una nueva crisis política, al producirse un proceso inflacionario en torno al precio del arroz. La situación fue tan grave, que una parte importante de la población no podía permitirse ni el alimento más básico. Esta situación generó protestas en pueblos, aldeas y ciudades en todo el territorio japonés durante 1918, y aunque fueron rápidamente controladas rápidamente, la inestabilidad que estas provocaron terminaron provocando la caída del gobierno.

Japón entraba en la década de los años 20 saldando su deuda y al mismo tiempo, se convertía en un país acreedor gracias al auge económico. Japón pudo así financiar su campaña expansionistas en territorio ruso, aunque esto no impidió que tuviera que afrontar una nueva crisis política, al producirse un proceso inflacionario en torno al precio del arroz. La situación fue tan grave, que una parte importante de la población no podía permitirse ni el alimento más básico.

Con la caída del gobierno, dio comienzo una nueva etapa marcada por los problemas económicos derivados de los gastos de la Primera Guerra Mundial, la intervención siberiana, las actividades en China, y los grandes programas de gasto interno que no evitaron la inflación y el descontento de una gran parte del pueblo. El nuevo gobierno había sido elegido por una alianza de burócratas, antiguos miembros del partido Kenseitō y el propio Genrō. Su primer ministro, Hara Takashi, tuvo que enfrentarse a las demandas de sufragio universal exigidas por un amplio espectro de la sociedad japonesa, exigencias que fueron ignoradas. En su lugar, se aprobaron nuevas leyes electorales, que exigían el pago de impuestos para obtener el derecho a voto. El sufragio universal tardaría varios años más en llegar, pero mientras tanto, esta situación provocó la aparición de nuevos partidos así como una creciente desconfianza en el partido del gobierno, el Rikken Seiyukai.

El Seiyūkai era por entonces el grupo político más influyente de Japón, y lo sería hasta 1921. Aunque favoreció la intervención del gobierno y el gasto público a gran escala, sus miembros se consideraban “liberales” aunque era considerado por el pueblo como conservador. No era un partido que defendiera una nacionalismo extremista, pero favoreció el inicial auge del militarismo mientras se embarcaba en un una política de cooperación con Estados Unidos, al que se veía como la fuente del capital que necesitaba la industria japonesa tras la guerra. Este proceso de modernización industrial consolidaría la importancia y el papel en la política y economía japonesa de los grandes empresarios (zaibatsu), que trabajando conjuntamente con el gobierno y el ejército, serían los verdaderos artífices de una nueva revolución industrial en Japón.

Hara, que se consideraba «moderado», se granjeó numerosos enemigos por su política de contención. No fue un Primer Ministro popular ni querido tanto por los propios conservadores, como por liberales, socialistas y militares, a pesar de ser considerado una persona con una habilidad política incomparable, el responsable de la organización del primer «verdadero gabinete basado en un partido» [25]. Los extremistas nacionalistas lo despreciaban aún más, pues en 1919 aceptó un plan de retirada de Siberia. Dicho plan no fue implementado por la oposición del Jefe de Estado Mayor del Ejército y por el Incidente de Nikoláyevsk, un enfrentamiento entre tropas bolcheviques y una guarnición japonesa en el pueblo de Nikoláyevsk del Amur, en el que murieron 700 japoneses entre civiles y militares [26].

El Incidente de Nikoláyevsk fue un enfrentamiento entre tropas bolcheviques y una guarnición japonesa en el pueblo de Nikoláyevsk del Amur, en el que murieron 700 japoneses entre civiles y militares.

En Corea, el gobierno de Hara se valió del ejército para perseguir y desmantelar un movimiento en favor de la independencia, pero al mismo tiempo relajó las políticas opresivas que habían implementado sus predecesores. En Japón, el movimiento en contra de la ocupación japonesa de Corea, continuó creciendo sin que Hara quisiera o pudiera hacer algo. El gobierno participó en la Conferencia de Paz de París en la fundación de la Sociedad de Naciones, y en 1921 aceptó participar en la Conferencia de Washington para el desarme naval en el Pacífico. En 1921, Hara muere asesinado en la estación de Tokio, apuñalado por un operador de trenes llamado Kon’ichi Nakaoka. Hara no era el primero ni sería el último primer ministro o alto cargo del gobierno japonés, que moriría a manos de un extremista con conexiones en el mundo del nacionalismo japonés panasiático y el crimen organizado. Este asesinato sería uno de los primeros grandes asesinatos políticos que daría comienzo a lo que Eiko Maruko Siniawer calificó en su obra Ruffians, Yakuza, Nationalists: The Violent Politics of Modern Japan, 1860–1960, «rufianismo institucionalizado y cultura de la violencia política«, un periodo en el que sociedades secretas y crimen organizado, unían a menudo sus fuerzas, tratando de imponer sus intereses políticos a la Dieta [27],.

Con todo, la década de 1920 puede considerarse el periodo en el que Japón imprimió el carácter más democrático a sus gobiernos, gobiernos que tuvieron que hacer frente a numerosos y nuevos desafíos, como el creciente nacionalismo chino, la victoria y consolidación del comunismo en Rusia (1922) o la expansión de Estados Unidos en Asia. Ya por entonces, Estados Unidos era visto como un problema para las políticas expansionistas niponas, a pesar de la dependencia que tenía Japón de este, fuente de muchos bienes importados y préstamos necesarios para el desarrollo y el funcionamiento interno del país.

El gobierno japonés firmó el Tratado de las Cuatro Potencias sobre Posesiones Insulares, el 13 de diciembre de 1921, por el cual, Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia reconocían el statu quo en el Pacífico, mientras Japón y Gran Bretaña daban por terminada su Tratado de Alianza. Más tarde, el Tratado Naval de Washington (6 de febrero de 1922), influenciado por la ideología wilsoniana, limitó las marinas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Francia e Italia (5, 5, 3, 1,75 y 1,75, respectivamente), así como la potencia del armamento que podían portar los buques de guerras ya construidos o en construcción. También se acordó que Washington y Londres no construirían nuevas bases militares entre Singapur y Hawai.

El gobierno japonés firmó el Tratado de las Cuatro Potencias sobre Posesiones Insulares, el 13 de diciembre de 1921, por el cual, Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia reconocían el statu quo en el Pacífico, mientras Japón y Gran Bretaña daban por terminada su Tratado de Alianza.

La Conferencia de Washington para la reducción de fuerzas navales, dio como resultado un año después (6 de febrero de 1922), el Tratado de las Nueve Potencias, también de 1922, en el que participaron Bélgica, China, los Países Bajos y Portugal, junto con las cinco potencias originales, marcó como principal objetivo evitar una guerra en el Pacífico. Se acordó respetar la independencia e integridad de China, no interferir en la política interna o amenazar las posiciones de otras naciones en la zona, así como una política comercio e industrial en igualdad de oportunidades en China, así como reexaminar la extraterritorialidad y la autonomía arancelaria. Japón aceptó retirar sus tropas de Shandong, renunciando a todos los derechos, salvo aquellos puramente económicos, y evacuar sus tropas de Siberia, cuyo intento previo en 1919, fue bloqueado por el ejército. Japón abandonaba o congelaba sus aspiraciones expansionistas en Asia debido a sus problemas económicos, pero también buscando una salida a una situación no especialmente favorable.

La Conferencia de Washington de 1921–22 sentaría las bases del reparto de China y el Pacífico en esferas de influencia durante una década. Paralelamente, una minoría de extremistas en el gobierno y en el ejército, consideraron estos acuerdos como un intento de las potencias occidentales por frenar el expansionismo japonés y obstaculizar su acceso a los recursos y materias primas de las que cada vez dependía más la economía e industria nipona.

En el ámbito social, en 1925 el gobierno aprobó el sufragio universal masculino para varones mayores de 25 años. Los votantes japoneses pasaban así de 3,3 millones a 12,5 millones. [28] Se abría una nueva etapa en la que los sectores más conservadores y extremistas, comenzaron a tener una participación más agresiva contra la democracia misma y las políticas liberales. [29] Los conservadores, temerosos de la extensión e influencia del comunismo, aprobaron la Ley de Preservación de la Paz, así como otras leyes destinadas a contener a la izquierda, solo diez días antes de la aprobación del sufragio universal masculino. La Ley de Preservación de la Paz contuvo la presión ejercida desde el espectro variopinto de la izquierda japonesa, ahora con mayores apoyos gracias al aumento del electorado y una nueva actitud más desafiante. Se proscribieron a quienes buscaban socavar la legitimidad del estado o que estaban a favor de abolir la propiedad privada.

Las amistosas relaciones entre Estados Unidos y Japón de este periodo, comenzaron a resquebrajarse cuando Washington aprobó la Ley de Exclusión Japonesa (1924), que limitaba la inmigración nipona al país. Esta ley fue acogida de una forma muy negativa en Japón a todos los niveles, motivando manifestaciones masivas y generando. Peor aún, se llamó a retomar una carrera de armamentos [30]

La llamada democracia Taisho o periodo Taisho, termina el 25 de diciembre de 1926 cuando el emperador Taisho Yoshihito muere y es sucedido por Hirohito, que había ejercido ya desde 1921 las funciones de auténtico emperador en la sombra. Hirohito abriría un nuevo periodo que sería bautizado como Shōwa, que significa Paz Ilustrada. Como veremos en el siguiente bloque, todo lo que vino en el periodo Shōwa, poco o nada tiene que ver con la paz.

Dieta japonesa. 1890

Periodo Shōwa. El fin de la democracia japonesa y el camino a la guerra (1926 – 1940)

La excesiva apertura y occidentalización, la extensión del comunismo, el mismo sistema democrático, los tratados internacionales con occidente, la corrupción, la escasez de materias primas estratégicas, la debilidad del ejército japonés. Todo ellos fueron motivos por los que cada vez más miembros del Genrō empezaban a considerar la situación de Japón en ese momento, como una amenaza al propio estado, al Kokutai (que significa «sistema de gobierno», «soberanía», «identidad nacional, esencia y carácter»), a la misma base de la soberanía del emperador y la constitución japonesa. Desde 1926, el Kokutai como símbolo del estado fue visto como una barrera contra todos estos retos y amenazas a los que tenía que hacer frente Japón en una situación de inestabilidad y amenazas en el horizonte.

La entronización de Hirohito extendió entre las élites del país, la idea de que la inestabilidad política y social solo podría corregirse aumentando el poder imperial. Emergió así, un movimiento nacionalista fuertemente influenciado por el budismo zen, que proclamaba al emperador como representación viva de la continuidad histórica japonesa.

La llamada Vía del Emperador (Kodo) atribuía al monarca un papel mesiánico, una especie de superioridad moral a sus decisiones. Paralelamente, la Vía del Emperador ponía en marcha un plan para erradicar de Japón cualquier influencia extranjera, desde la misma democracia, al liberalismo, el individualismo o el comunismo.

La llamada Vía del Emperador (Kodo) atribuía al monarca un papel mesiánico, una especie de superioridad moral a sus decisiones. Paralelamente, la Vía del Emperador ponía en marcha un plan para erradicar de Japón cualquier influencia extranjera, desde la misma democracia, al liberalismo, el individualismo o el comunismo. Los líderes de este movimiento consideraban que, recuperando las tradiciones y con ellas la autoestima perdida con la occidentalización, Japón podría hacer frente tanto a la influencia de las doctrinas políticas occidentales como a su expansión truncada en el este de Asia y el Pacífico.

El budismo zen jingoísta, influyó en numerosos intelectuales y políticos japoneses en los años 30. En 1937, se publica The Buddhist View of War (Bukkyō no sensō-kan). Su tesis principal era : «Con el fin de establecer la paz eterna en el este de Asia, despertando la gran benevolencia y compasión del budismo, a veces aceptamos y, a veces, forzamos. Ahora no tenemos más opción que ejercer la fuerza benevolente de ‘matar a uno para que muchos puedan vivir’ (issatsu tashō). Los budistas japoneses […] creen que la guerra llevada a cabo por una [buena] razón, está de acuerdo con la gran benevolencia y compasión del budismo«

El nacionalismo japonés creció también de forma exponencial entre los clérigos budistas en la década de 1930. El budismo zen jingoísta, influyó en numerosos intelectuales y políticos japoneses en los años 30. A su retórica contribuyeron numerosos e influyentes eruditos y maestros zen, expresando un claro y decidido apoyo al imperialismo japonés y la acción militar. Su influencia y presión fue tal, que esta corriente espiritual terminó por establecer muchas de las bases del programa expansionista japonés en Asia, a través del concepto de “Paz Eterna”.

En 1937, dos escritores de la escuela budista Sōtō Zen, Hayashiya, Tomojirō y Shimakage Chikai, publicaron The Buddhist View of War (Bukkyō no sensō-kan). Su tesis principal era : «Con el fin de establecer la paz eterna en el este de Asia, despertando la gran benevolencia y compasión del budismo, a veces aceptamos y, a veces, forzamos. Ahora no tenemos más opción que ejercer la fuerza benevolente de ‘matar a uno para que muchos puedan vivir’ (issatsu tashō). Los budistas japoneses […] creen que la guerra llevada a cabo por una [buena] razón, está de acuerdo con la gran benevolencia y compasión del budismo»

A finales de la década de 1930, prácticamente todos los budistas apoyaban decididamente al estado, cuando no lo presionaban para que llevara a cabo políticas más agresivas. En junio de 1937, un mes antes de la escaramuza en el Puente Marco Polo que supuso en la práctica el comienzo oficial de la Segunda Guerra Mundial en Asia, la Federación Budista resolvió promover el espíritu de unidad nacional y cultivar el «servicio patriótico y la sinceridad devota» (hōhoku sekisei). Dos meses después, la federación comenzó un programa llamado «Mendicidad Patriótica» (hōhoku takuhatsu gongy hōhoku) el 15 de enero de cada mes. El 2 de agosto, los sacerdotes de Rinzai y Obaku empezaron a «pedir grandes limosnas para la comodidad del ejército imperial» (kōgun imon daitakuhatsu). En abril de 1938, los budistas de Nichiren fundaron la Asociación para la Práctica del Budismo de la Vía Imperial (Kōdō Bukkyō Gyōdō Kai), uno de cuyos principios fundacionales era «la expresión condensada de la unidad divina del Soberano y el Buda«‘. [77]

Cada vez más miembros del Genrō empezaban a considerar la situación de Japón en ese momento, como una amenaza al propio estado, al Kokutai. Los sectores más extremistas y nacionalistas, irán convenciendo poco a poco a la oligarquía japonesa de la necesidad de romper tanto con la democracia japonesa como con los países occidentales.

La inestabilidad política que comenzó en 1927 con la llamada crisis bancaria Shōwa, provocó la caída del gobierno del primer ministro Wakatsuki Reijirō y llevó al poder a un grupo de zaibatsu, que impusieron su primacía sobre la hasta entonces casi intocable banca japonesa. La crisis bancaria de 1927, la Gran Depresión en 1929 y la posterior Depresión de Showa (1930-32), no hicieron sino reforzar y aumentar la presión de los sectores más extremistas y nacionalistas, convenciendo poco a poco (como veremos, con medios de todo tipo) a la oligarquía japonesa, de la necesidad de romper tanto con la democracia japonesa como con los países occidentales, y emprender un nuevo camino hacia el establecimiento de un agresivo régimen militarista totalitario, expansionista y de orientación panasiática.  [31]

Incidentes clave en el ascenso del militarismo

La crisis financiera Showa se adelantó, como hemos visto, a la Gran Depresión provocando incluso la caída del gobierno de Reijirō. Entre 1928 y 1932 la inestabilidad interna se hizo especialmente evidente en lo político y en lo económico. Sectores de la izquierda, intentando aprovechar la situación para socavar el sistema, fueron reprimidos sin contemplaciones mientras los precios de la seda y el arroz se desplomaban y las exportaciones caían un 50%. El desempleo tanto en las ciudades como en el campo aumentó hasta niveles no vistos en décadas, mientras el descontento y agitación social llegaban a nuevas cotas.

El 22 de abril de 1930 se ratifica el Tratado Naval de Londres [O], extendiendo así el Sistema del Tratado de Washington. Se ampliaba la limitación de los portaaviones, prevista por el Tratado de las Cinco Potencias de Washington (1922). Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón firmaron, el 22 de abril, un tratado que limitaba «el tonelaje de los acorazados en una proporción de 10: 10: 7. Francia e Italia, opuestos respectivamente al concepto de ratios y a la aceptación de cualquier desigualdad, declinaron firmar». [32] Unos meses después, el 14 de noviembre de 1930, un extremista nacionalista en desacuerdo con la ratificación del Tratado, disparaba al primer ministro Hamaguchi Osachi, resultando este gravemente herido. Aunque sobrevivió al atentado, terminó muriendo unos meses después de sus heridas. La situación política era tal ya por entonces, que un corresponsal del New York Times calificó la situación de «gobierno por asesinato«. [33]

Casi un año después, el 18 de septiembre de 1931, la situación de inestabilidad fue aprovechada por el ejército para dar un golpe blando, e imponer al gobierno la invasión de Manchuria y la parte oriental de Mongolia «interior». Este audaz movimiento se llevó a cabo mediante una operación negra o de bandera falsa, llamada Incidente de Mukden [P]. En una operación similar al Incidente de Mukden, el incidente de Gleiwitz ofreció a los nazis el pretexto para iniciar su propia «guerra preventiva».

El 18 de septiembre de 1931, la situación de inestabilidad fue aprovechada por el ejército para dar un golpe blando, e imponer al gobierno la invasión de Manchuria y la parte oriental de Mongolia «interior». Este audaz movimiento se llevó a cabo mediante una operación negra o de bandera falsa, llamada Incidente de Mukden

Un mes después, un nuevo acontecimiento enviará ondas de choque por todo Japón, tras producirse el Incidente de Octubre, también llamado Incidente de los Colores Imperiales. Este hecho marcaría el comienzo de una campaña terrorista contra el gobierno y militares moderados, dirigida por una minoría de extremistas políticos, militares y religiosos de ideología pansiática. Su objetivo, derrocar el gobierno civil y llevar a cabo una nueva restauración del poder político en el emperador. Esta campaña, con altibajos, se extendería hasta el 26 de febrero de 1936, cuando se produce el Levantamiento de Jóvenes Oficiales. 

El Incidente de Octubre fue un intento fallido de golpe de Estado, llevado a cabo por la sociedad secreta Sakurakai [R] el 21 de octubre de 1931 con la ayuda de miembros del Ejército Imperial Japonés y otros grupos civiles ultranacionalistas. Tras fracasar en el intento de reemplazar al gobierno por una dictadura militar, en un menos conocido fallido golpe de estado anterior (marzo de 1931), el teniente coronel Kingoro Hashimoto del Sakurakai y sus partidarios civiles ultranacionalistas acordaron intentarlo de nuevo en octubre de 1931. Unos días después de la invasión japonesa de Manchuria por el Ejército de Kwantung [Q] y careciendo de la autorización previa de la Oficina del Estado Mayor del Ejército Imperial Japonés así como con la oposición del gobierno japonés, el Capitán Isamu Cho vuelve en secreto a Japón con el objetivo de liderar un plan para «evitar que el gobierno desperdicie los frutos de nuestra victoria en Manchuria«. El intento de golpe contó con la colaboración de 120 miembros de Sakurakai, diez compañías de tropas de los Guardias Imperiales y diez bombarderos de la Armada Imperial Japonesa, pero finalmente no prosperó [34].

El Incidente de Octubre fue un intento fallido de golpe de Estado llevado a cabo por la sociedad secreta Sakurakai el 21 de octubre de 1931, con la ayuda de miembros del Ejército Imperial Japonés y otros grupos civiles ultranacionalistas. A este se unió el incidente de Sakuradamon, un intento de asesinato contra el Emperador Hirohito por un activista por la independencia de Corea, Lee Bong-chang en Tokio el 9 de enero de 1932.

A principios de 1932 se produce un nuevo complot de asesinato conocido como el Incidente de la Liga de Sangre, (Ketsumeidan Jiken) [S]. Dirigido contra 20 empresarios ricos y políticos liberales, también fracasaría, aunque en él incidente fueron asesinados ex ministro de Finanzas y jefe del partido político Rikken Minseitō, Junnosuke Inoue, y el director general de Mitsui Holding Company, Dan Takuma. [35].

Paralelamente se produce también el incidente de Sakuradamon, un nuevo complot de asesinato contra el Emperador Hirohito, en el que supuestamente estaba involucrado un activista que defendía la independencia de Corea, Lee Bong-chang en Tokio (9 de enero de 1932). El complot no tuvo ningún impacto a nivel interno o en las políticas japonesas hacia la península de Corea, siendo rápidamente calificado como un incidente aislado. Las reacciones del gobierno provisional coreano elogiando el atentado, y la publicación de las declaraciones en el periódico del partido gobernante de China (Kuomintang), suscitó una reacción del gobierno japonés emitiendo una protesta diplomática que elevaría la tensión y el sentimiento anti-chino. [36]

Uno meses después, en el Incidente del 15 de Mayo, miembros de la Liga de Sangre (Ketsumeidan Jiken) asesinan al primer ministro Inukai Tsuyoshi. El profesor emérito de historia del Knox College, Mikiso Hane, apuntó a este hecho en particular, como «un punto de inflexión en el movimiento japonés hacia el extremismo militarista, pues puso fin al gobierno de partido e impregnó de militarismo de derechas tanto la política exterior como la interna» [37]. Inukai fue asesinado a pesar de haberse mostrado crítico con la firma de Japón del Tratado Naval de Londres y de haber apoyado la invasión de Manchuria en 1931.

De 1932 a 1936, el país sería gobernado por almirantes. El gobierno continuaba siendo civil, pero eran los militares quienes dictaban el paso. Aunque las políticas económicas para consolidar la salida de la crisis fueron difíciles de aplicar, terminaron dando resultados. En Japón, el extremismo nacionalista crecía cada vez más rápido con diversos movimientos que se valieron de líderes locales, maestros y sacerdotes sintoístas, para adoctrinar a la población en el pansianismo. Las ideas de las élites empresariales y de los partidos liberales comenzaban a ser cada vez más abiertamente cuestionadas.

Otro complot de asesinato a principios de 1932, el Incidente de la Liga de Sangre, (Ketsumeidan Jiken), dirigido contra 20 empresarios ricos y políticos liberales, también fracasó aunque en él incidente murieron el ex ministro de Finanzas y jefe del partido político Rikken Minseitō, Junnosuke Inoue, y el director general de Mitsui Holding Company, Dan Takuma.

El 24 de febrero de 1933, Japón abandona la Sociedad de Naciones y en  julio de ese mismo año, se produce un nuevo intento de golpe de estado conocido como el Incidente de los soldados sagrados (Shinpeitai jiken). Un grupo de civiles, en su mayoría provenientes de varias organizaciones de derecha, intentaron asesinar a todo el Gabinete, el presidente de los dos principales partidos políticos, el Superintendente General de la Policía Metropolitana, y a otros destacados políticos y magnates financieros. Aunque ninguno de los jóvenes radicales oficiales del Ejército estuvo directamente involucrado, el comandante de la Armada Yamaguchi Saburō estaba coordinado con los organizadores, para bombardear el lugar donde se reuniría el gabinete. La escala de este complot no tuvo precedentes como lo demuestra el hecho de que la policía, que «descubrió» el complot solo unas horas antes, arrestó a un total de noventa y cinco personas armadas con espadas, todos ellos portando con brazaletes para identificar su rol en el complot. Algunas de las principales figuras del complot no fueron arrestadas. Tal fue el caso de Ōmori Sōgen Rōshi, personaje como veremos, de gran importancia tanto en la expansión de la ideología panasiática en el periodo de preguerra como en la posguerra. [38] [Z]

En 1934, cuando la economía japonesa estaba firmemente encaminada hacia la recuperación, Takahashi Koreyiko, Ministro de Finanzas bajo la administraciones de Inukai Tsuyoshi (1931 – 1932), Saitō Makoto (1932 – 1934) y Okada Keisuke (1934 – 1936), propuso recortar el presupuesto para el ejército y la marina. Como en otras ocasiones, hubo una reacción muy hostil en el ejército que cristalizaría en el Incidente del 26 de Febrero, cuando 1.500 soldados junto con un grupo de jóvenes oficiales, desfilaron por el centro de Tokio exigiendo la Restauración Shōwa. Se denominaba «Restauración Shōwa» al nuevo régimen que el ejército pretendía implantar, un estado dirigido por el emperador y asistido por los militares. El país volvería a los valores tradicionales y emprendería un ambicioso programa de rearme para poner en marcha una gigantesca campaña de conquista en el «espacio vital» del este de Asia y el Pacífico [78].

El golpe, que tenía como objetivo asesinar a los miembros del gobierno, fracasó por una razón. A pesar del apoyo de los generales de la Kōdōha como Mazaki Jinzaburō y del general Araki Sadao de la Sociedad del Camino Imperial, el Emperador Hirohito se opuso desde el principio, aunque los conspiradores siguieron adelante con sus planes. Despertado en la madrugada del 26 de febrero e informado de lo que había sucedido, Hirohito le dijo a su ayudante en jefe: «Han matado a mis asesores y ahora están tratando de tirar de una cuerda de seda alrededor de mi cuello … nunca los perdones, no importa cuáles sean sus motivos» [39].

Hirohito puso así «fin abruptamente al período en el que ‘Jóvenes Oficiales’ alienados habían tratado de utilizarlo como principio de reforma para socavar una estructura de poder que no pudieron manipular con éxito«. Sin embargo, las apariencias, pueden ser engañosas. David Titus en Palace and Politics in Prewar Japan considera que los participantes en el intento de golpe de la Restauración Shōwa, «fueron instrumentos de presión utilizados para consolidar un monolito y burocrático gobierno y luego descartados«.

Hirohito apoyó que los conspiradores fueran juzgados en una Corte Marcial Especial. Un total de trece oficiales, junto con los activistas del Dojo Bob, Muranaka, Sffibukawa y Nishida, y entre ellos Kita Ikki (el filósofo nacionalista fundador de la Asociación de Permanencia y autor de la obra Proyecto General para la Reconstrucción de Japón, que tanto influyó en los sectores más nacionalistas y militaristas), se enfrentaron a un pelotón de ejecución militar acusados del complot y la muerte de 7 personas, entre ellas, varios altos funcionarios, dos ex-primeros ministros y varios ministros. Todos fueron fusilados el 12 de julio al grito de ¡banzai!. Aunque fuera un nuevo golpe fallido liderado por extremistas, las ondas de choque del incidente fueron tales, que el siguiente gobierno que se formó, cedió una influencia sin precedentes hasta entonces al ejército y a algunos de los militares más extremistas. Hirohito puso así «fin abruptamente al período en el que ‘Jóvenes Oficiales’ alienados habían tratado de utilizarlo como principio de reforma para socavar una estructura de poder que no pudieron manipular con éxito» [39].

Sin embargo, las apariencias, pueden ser engañosas. David Titus en Palace and Politics in Prewar Japan considera que los participantes en el intento de golpe de la Restauración Shōwa, «fueron instrumentos de presión utilizados para consolidar un monolito y burocrático gobierno y luego descartados» [40].

Un año después, el 7 de julio de 1937, se produce un nuevo incidente histórico en China, que bajo un nuevo pretexto falso como el de Mukden, llevará oficialmente a Japón a la guerra primero contra China y más tarde en todo el este de Asia y el Pacífico. En el conocido como puente Marco Polo, en el que el ejército de Kwantung se encontraba estacionado, los japoneses esgrimieron como pretexto varias explosiones escuchadas en el lado chino de Manchuria, para iniciar las hostilidades a gran escala y el comienzo de la Segunda Guerra Sino – Japonesa. El Emperador aprobó el comienzo de las hostilidades y se refirió al nuevo conflicto como Seisen (cruzada», «guerra santa») en la propaganda imperial [41].

El 13 de diciembre de 1937, con el ejército de Kwantung a solo 30 millas de Pekín, el Ejército Imperial Japonés captura Nanjing. Acto seguido comenzó una de las mayores masacres perpetradas contra población de la historia, la llamada Masacre de Nanjing (a veces llamada la «Violación de Nanking»). Se ha calculado que hasta 300.000 personas, la mayoría civiles, incluidos niños y ancianos, fueron asesinadas por el ejército japonés. El siguiente paso de Japón hacia el abismo de la Segunda Guerra Mundial, llegaría ese mismo año de 1937 con el comienzo de las negociaciones para formar la Alianza del Eje, que se materializaría el 27 de septiembre de 1940 con la firma del Pacto Tripartito Roma-Tokio-Berlín.

Sociedades secretas japonesas y su influencia en la vida política y social

Las primeras sociedades secretas japonesas tras la Restauración Meiji

Con el fin del shogunato y el inicio de la Restauración Meiji, comenzaron a surgir en Japón varias sociedades secretas más o menos violentas pero en su mayoría, débiles y pequeñas. La gran mayoría de ellas lo hizo en respuesta a la abolición de la casta samurái y la persecución de muchos de sus miembros, que defendían la vuelta a las instituciones shogunales tradicionales y al bushidô. Aunque respetaban la figura del emperador, muchas eran contrarias a la occidentalización del país, no solo en cuestión de la organización del Estado, sino especialmente en todo lo que se refería a la influencia cultural, algo que veían como una deshonra.

Los miembros de estas sociedades provenían a menudo de la antigua casta samurái, samuráis que se habían negado a integrarse completamente en el nuevo régimen mientras promovían en la clandestinidad reformas alternativas a las que estaba desarrollando la nueva oligarquía Meiji. Algunos de ellos se convertirían en violentos mafiosos, criminales, asesinos y terroristas. Durante años trabajaron en la sombra para recuperar su antiguo poder e influencia en la corte, pero ahora también deberían ganarse el favor de la nueva clase dirigente japonesa y de los industriales. En The Japanese Panopticon, How the Japanese intelligence services conquered Manchuria, Lien Gillisjans explica como la antigua influencia que tuvieron los samuráis «como clase alta en la sociedad, se había desvanecido con la disolución de su casta, pero estaban decididos a recuperarla. A lo largo de los años, los samuráis recuperaron el poder en sus manos. Fue un golpe que no se sabía que había ocurrido, pero determinó el rumbo de Japón hacia el militarismo.» [42]

Tōyama Mitsuru (centro) cofundador de la Genyosha. Ryōhei Uchida (derecha), cofundador de la Sociedad Amur.

La primera gran sociedad secreta de Japón, la Gen’yōsha

Una de las primeras sociedades secretas japonesas que emerge como respuesta al nuevo régimen imperial fue la Gen’yōsha. Su nombre significa Sociedad del Océano Negro por el nombre del mar que separa Japón de Corea. Fundada en 1881 como Koyōsha, sus tres pilares eran «honrar a la familia imperial«, «amar al país de origen» y «respetar los derechos del pueblo» [43]. La Koyōsha tuvo una destacada participación en la rebelión fallida de Satsuma contra el primer gobierno Meiji protagonizada por ex samuráis de alto rango como Saigō Takamori. Tras la rebelión, la Koyōsha renunció a los fines con los que se había fundado como era la destrucción del gobierno Meiji. En su lugar se unió al Movimiento por la Libertad y los Derechos del Pueblo, una organización política que abogaba por la creación de un parlamento nacional [44].

La Gen’yōsha sería refundada poco después de su aparición, abandonando su nombre original (Koyōsha). Al frente de la Gen’yōsha estaba Hiraoka Kotarō, un rico ex-samurái que poseía minas e intereses en Manchuria. Kotarō reclutó ex samuráis desafectos, con la idea de crear un grupo fieles seguidores que tuvieran como misión mantener y fomentar las viejas tradiciones, renegando de la modernización y la occidentalización. Toyama Mitsuru, que sería más tarde cofundador de la Sociedad Amur (Sociedad del Dragón Negro), participó también en la formación de la Gen’yōsha junto con otros antiguos daimyos y ex samuráis del Dominio de Fukuoka.

Toyama Mitsuru, que sería más tarde cofundador de la Sociedad Amur (Sociedad del Dragón Negro), participó también en los orígenes de la Gen’yōsha junto con otros antiguos daimyos y ex samuráis del Dominio de Fukuoka.

Tras su derrota de la Rebelión Satsuma (1877), los miembros de la nueva Gen’yōsha, abandonaron sus objetivos iniciales y crearon el Movimiento por la libertad y los derechos del pueblo, una organización política favorable al sistema parlamentario. Esto no impidió que más tarde la Gen’yōsha, comenzara poco a poco a valerse de métodos violentos contra sus opositores, apoyándose en el crimen organizado. Realizaba campañas de intimidación, extorsión y ataques contra extranjeros y políticos liberales, toda una «una feroz» y «moderna injerencia electoral que incluía el terrorismo«.

Años antes, la Koyōsha llevó a cabo campañas violentas contra el gobierno Meiji en Kyūshū y sus partidarios. Una de las acciones más importantes de la Gen’yōsha tuvo lugar en 1889, cuando llevó a cabo un atentado con bomba contra el Ministro de Exteriores Okuma Shigenobu siendo herido de gravedad. Tres años después, durante las elecciones de 1892, la Gen’yōsha llevó a cabo una nueva violenta campaña de intimidación, que favoreció al futuro primer ministro Matsukata Masayoshi (también de familia de antiguos samuráis). Matsukata recibiría durante su mandato presiones por parte de la Sociedad del Océano Negro, apoyada a su vez por personalidades influyentes dentro y fuera del gobierno. [45]

Tras la anexión de Corea en 1910, la Gen’yōsha creó un partido político, el Dai Nippon Seianto, Partido de la Producción del Gran Japón. Uno de sus principales objetivos era contener y destruir el socialismo en Japón, como primer paso de su ideario pansiático. Entre los miembros de mayor rango, algunos ministros, altos oficiales militares y reconocidos profesionales. Destacados ministros y políticos del parlamento japonés, como Hirota Koki y Nakano Seigo, eran miembros bien conocidos de la Gen’yōsha. Los miembros de menor nivel de la Gen’yōsha eran a menudo delincuentes pertenecientes al crimen organizado utilizados como matones y asesinos. [46].

La red de inteligencia de la Gen’yōsha

Inicialmente, la Gen’yōsha se marcó como uno de sus principales objetivos la infiltración de las sociedades secretas chinas y coreanas, muchas de ellas hostiles a Japón pero otras también interesadas en aliarse con los nipones. Así, en 1881 Mitsuru Tōyama trazó un plan para infiltrar a más de 100 agentes así como proporcionar ayuda financiera, armas y refugio a miembros de otras sociedades secretas «amigas» y agentes extranjeros. Tal fue el caso del apoyo que ofreció la Gen’yōsha a los miembros del neoconfucionista Movimiento Campesino Donghak en Corea. Estas alianzas de conveniencia las llevarían a cabo también otras sociedades secretas japonesas como veremos.

La Gen’yōsha contaba con una gran red de burdeles en China. Con el tiempo, los burdeles en China terminarían extendiéndose a todo el sudeste asiático, siendo utilizados fundamentalmente para obtener información o llevar a cabo chantajes. El trabajo en los burdeles lo realizaban en ciertos casos prostitutas japonesas, que eran entrenadas en una escuela de agentes en Sapporo.

Inicialmente, la Gen’yōsha se marcó como uno de sus principales objetivos la infiltración de las sociedades secretas chinas y coreanas, muchas de ellas hostiles a Japón pero otras también interesadas en aliarse con los nipones.

En el plano militar, durante la Primera Guerra Sino-Japonesa y la Guerra Ruso-Japonesa, la Sociedad del Océano Negro, tuvo una influencia limitada. Esto cambió cuando el Ejército Imperial Japonés y la Armada Imperial Japonesa, se dieron cuenta de lo enormemente valioso que resultaba disponer de una gran red de informadores, así como agentes que llevaran a cabo actividades de sabotaje tras de las líneas enemigas sin ninguna vinculación oficial con el estado japonés.

La Gen’yōsha de hecho, trabajo para el ejército japonés en Corea realizando en secreto, un detallado estudio topográfico en previsión de una futura invasión japonesa. En Corea se atribuye también a la Gen’yōsha el asesinato de la Reina Min (Myeongseong de Joseon) en 1895, instigado supuestamente por el diplomático japonés en Seúl, Miura Gorō. El atentado contra la Reina Min junto con el tratado de Kanghwa de 1876 firmado con la dinastía Joseon de Corea, contribuyeron a facilitar la posterior ocupación y dominio japonés de treinta y cinco años (del 22 de agosto de 1910 al 15 de agosto de 1945).

Un crisol de sociedades secretas

A finales del siglo XIX, Japón era ya un crisol de sociedades secretas y «asociaciones políticas» (seiji kessha), estas últimas hoy más conocidas como grupos de presión o lobbies. Siguiendo el ejemplo de la Gen’yōsha, aparecieron numerosas sociedades secretas de todo tipo, como la Sociedad de las Virtudes Militares (1895), cuyo principal objetivo era mantener el espíritu del bushidô. A esta, le seguirá en 1901 la Sociedad Amur (popularmente conocida como Sociedad del Dragón Negro), que es la protagonista de este reportaje. En 1908 surge la Sociedad de Rônin y dos años más tarde, en 1910, la Asociación de Soldados de Reserva. Todas ellas ya estaban firmemente consolidadas antes de que se desencadenara la Primera Guerra Mundial.

En 1920 se creó la Asociación de Permanencia, fundada por el destacado intelectual japonés Ikki Kita. Ese mismo año aparecen también la Sociedad de la Bandera Imperial (Kinki-kai) [K-1], la Sociedad del Cerezo, la Sociedad del Lobo Negro y la Sociedad del Faisán Dorado. En 1927 se crea el Kokubosha (Sociedad de Defensa Nacional) y en 1930 se fundan la mortífera Sakuraikai y la Sociedad del Camino Imperial del general Araki Sadao. El general Araki se convertiría en Ministro de Guerra en dos ocasiones y fue el responsable de la redesignación del ejército japonés como Ejército Imperial (Kōgun) [47]. En 1931 se forma el Kokusui Taihuto (Partido de Masas de los Pueblos Patrióticos) y en 1932 la Sociedad para la Defensa del Prestigio Nacional.

Por entonces, ya existían más de cincuenta sociedades secretas nacionalistas y solo 4 años después se multiplicarían hasta alcanzar las setecientas

Por entonces, ya existían más de cincuenta sociedades secretas nacionalistas y solo 4 años después se multiplicarían hasta alcanzar las setecientas [48]. La doctrina de estos grupos fue expuesta abiertamente en 1919 por Kita Ikki, un intelectual japonés y uno de los máximos representantes del nuevo nacionalismo imperialista. En su obra, Proyecto General para la Reconstrucción de Japón, se propugnaba un programa político para llevar a cabo un golpe de Estado que suspendiera la constitución y transfiriera el poder a los militares. Estos pondrían a su vez en marcha un rearme masivo, y continuarían con la política de expansión en Siberia, así como hacia el sur de Asia, el Pacífico y Australia.

Sin duda, una de las más curiosas de las sociedades secretas fue la Kenkokukai (Sociedad de la Fundación Nacional), fundada en abril de 1926 por un simpatizante nazi, Motoyuki Takabatake y los anarquistas de Nagoya Shinkichi Uesugi y Bin Akao. [49]. De ideología socialista y panasiática, la Kenkokukai abogaba por «la creación de un estado popular genuino basado en la unanimidad entre el pueblo y el emperador […]», y, «el control estatal de la vida de la gente, para que entre los japoneses no haya un solo individuo desafortunado o desafortunado«. La organización, que inicialmente estuvo a favor del sufragio universal, abrazaba el ideal panasiático por el cual «el pueblo japonés, que está a la cabeza de la gente de color, traerá al mundo una nueva civilización«. Los miembros del Kenkokukai trabajaron en colaboración con la policía para «romper la huelga de mineros en Totsige y otras huelgas en las fábricas de Kanegafuchi». La Kenkokukai llegó a contar con unos 10.000 miembros y se le atribuye un atentado en 1928 contra la embajada soviética. [50]

La Sociedad Amur o Sociedad del Dragón Negro

Fundada en 1901, la Sociedad del río Amur (en japonés, Kokuryū-kai) era básicamente una rama heredera o escisión de la Gen’yōsha. Desde sus inicios, la Kokuryū-kai trató de marcar distancias con su predecesora en lo relativo a los métodos abiertamente violentos y mafiosos de los que se valían con frecuencia [51]. La Sociedad Amur parecía combinar la defensa de los objetivos de la ideología panasiática de la Gen’yōsha, con una visión más prudente y medida sobre cómo actuar e influenciar en la nueva sociedad japonesa, el ejército y en el propio gobierno.

La nueva organización se dio el nombre de Sociedad del Río Amur por la importancia que tenía el propio río Amur y la región en torno a este, Manchuria. La Kokuryū-kai sin embargo sería conocida en occidente como la Sociedad del Dragón Negro por el significado del río Amur en chino (Amur significa «Río del Dragón Negro» [52]). No obstante, es importante enfatizar que sus miembros nunca se consideraron así o se identificaban a sí mismos como «dragones negros». No es pues sorprendente que la importancia que tenía dicha región en los planes expansionistas japoneses, llevaran a los fundadores de la Sociedad del Dragón Negro a adoptar dicho nombre, y que más tarde se valieran de este para proyectar una imagen mística de un grupo poderoso en la sombra con importantes conexiones. [53]

En sus orígenes, la Sociedad Amur se fundó con un objetivo principal. Planificar la mejor estrategia posible para una futura guerra que se suponía se libraría en Corea o Manchuria. Podría decirse que la Kokuryū-kai sirvió inicialmente como un «servicio externalizado» de obtención de información para el Ejército Imperial, debido a que este carecía de un servicio de inteligencia militar o probablemente por las ventajas que tenía valerse de una organización que tenía a su disposición una gran red de contactos. En este sentido, el Ejército Imperial Japonés «tuvo que subcontratar en parte la adquisición de información y sus preparativos para la guerra contra Rusia en 1904 y 1905«, adquiriendo de esta manera altas responsabilidades en la tarea de recabar información para una futura e inevitable guerra contra el Imperio Ruso [54].

En sus orígenes, la Sociedad Amur tenía un objetivo principal, planificar la mejor estrategia posible para una guerra futura guerra que se suponía se libraría en Corea o Manchuria. La Kokuryū-kai sirvió inicialmente como un «servicio externalizado» de obtención de información para el Ejército Imperial.

La Kokuryū-kai tenía su propio periódico y una agenda interior marcada por campañas de presión e intimidación contra políticos japoneses, con el objeto de forzarles a adoptar determinadas decisiones en política exterior. Llegó a tener una considerable capacidad de influencia, coacción y coerción en la política japonesa, usando técnicas más refinadas respecto a su predecesora. Su influencia a principios del siglo XIX, estaba muy lejos de la idea popular que normalmente se tiene sobre este tipo de sociedades, como un grupo reducido de personas muy poderosas que ejecutan e imponen al gobierno un plan desde las sombras que sirve a sus propios intereses.

Con el tiempo, la Kokuryū-kai crecería en poder e influencia y se convertiría en la más importante de todo un variopinto universo de sociedades secretas y grupos de presión constituidos por destacados militares, políticos e industriales (zaibatsu), apoyados por destacados pensadores e intelectuales pansiáticos. Todos unidos con el objetivo de fusionar las urgentes necesidades materiales de un estado moderno en crecimiento y expansión, con las ideas supremacistas que comenzaron a extenderse en Japón, fundamentalmente desde el final de la Primera Guerra Mundial.

Muchas de las revelaciones e informaciones más sorprendentes confirmadas sobre la Kokuryū-kai, provienen de fuentes primarias como las publicaciones de la propia asociación, memorandos internas y cartas de sus líderes. Frank Jacob considera que ciertos autores han dado excesiva importancia a la influencia de la Sociedad Amur en la política exterior japonesa, destacando como «publicaciones han enfatizado falsamente la influencia de esta sociedad secreta de derecha en la política exterior de Japón«[55].

Quizás sea así en lo que se refiere a la política japonesa, pero como veremos más adelante, investigaciones como la de George Kerevan, The Last Secrets of Axis, ponen de relieve, que lejos de ser un grupo marginal que influyó más bien poco en la política japonesa, la Sociedad Amur y sus dragones negros llegaron a ser un elemento clave en el ascenso del militarismo japonés, así como en el periodo que siguió a la toma de poder por los militares. El cenit de la Kokuryū-kai llegó probablemente como veremos, en la segunda mitad de los años 30 y durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a realizar en este periodo audaces operaciones en todo el mundo obteniendo importantes recursos y apoyos a la causa panasiática de las facciones más militaristas del Ejército Imperial.

La Kokuryū-kai y la Gen’yōsha en la primera fase del expansionismo japonés

El avance del expansionismo ruso al sur del Río Amur en Manchuria, región parcialmente anexada por Rusia entre 1858–1860 era visto con inquietud por Japón. Fueron los tratados de Aigun (1858) y el Tratado de Pekín (1860) los que delimitaron la nueva frontera chino-rusa en favor de Rusia a lo largo de Manchuria y los ríos Amur y Ussuri. China perdió Manchuria Exterior (un área de más de 1 millón de km2) y el acceso al Mar de Japón. No obstante, Moscú no expulsó a las poblaciones locales chinas y las autorizó a permanecer en sus hogares así como les permitió comerciar libremente entre ambos lados de la frontera [56]. Con el tiempo, la extrema debilidad de China y la decadencia rusa, fue vista por Japón como una oportunidad de dar un golpe geoestrategico en la región. Muchos en Japón aún no veían tan clara esa oportunidad y eran más cautos.

Durante la Guerra Ruso-Japonesa, las intervenciones niponas en la anexión de Corea y la entrada en Siberia, la Armada Imperial se valió de la red de la Kokuryū-kai para recabar inteligencia y también para realizar operaciones de sabotaje. Se organizaron guerrillas en Manchuria apoyando a los señores de la Guerra chinos y otros famosos bandidos del momento, como Marshal Chang Tso-lin. El coronel y espía japonés, Motojiro Akashi fue ayudado por el Dragón Negro en su misión para desarrollar una operación en China, Manchuria, Siberia así como estableciendo contactos con el mundo árabe y en Asia Central que se mantuvieron hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

La Armada Imperial se valió de la red de la Kokuryū-kai para recabar inteligencia y también para realizar operaciones de sabotaje. Se organizaron guerrillas en Manchuria apoyando a los señores de la Guerra chinos y otros famosos bandidos del momento, como Marshal Chang Tso-lin

Para llevar a cabo con éxito la primera fase de su campaña de expansionismo, Japón debía librar una guerra rápida debido a los recursos humanos y materiales tan limitados de los que disponía. Los militares japoneses eran conscientes de que necesitaban disponer de mucha y variada información de su enemigo, para llevar a cabo con éxito su objetivo de la forma más rápida posible. Y para ello, se hizo fundamental recopilar información de inteligencia.

Esa información sería proporcionada fundamentalmente por los miembros de la Sociedad Amur y la Sociedad del Océano Negro. Aunque «no hay registros militares«, los investigadores sí encontraron «solicitudes de transporte a la armada japonesa o vigilancia detallada de la Sociedad Amur por parte de los militares», lo que apunta a «probables vínculos entre los militares y la Sociedad, sobre todo porque los propios miembros no podrían haber obtenido los fondos y medios para estas operaciones. De hecho, existe alguna evidencia que refuerza la suposición de que los fondos militares se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón. Yamaza Enjirô (1866-1914), quien encabezó la oficina de asuntos políticos en el ministerio, había proporcionado fondos a la Gen’yōsha durante la Guerra Ruso-Japonesa, para ayudar a establecer el Manshū gigun, una unidad paramilitar formada por miembros de la sociedad que se suponía que debían actuar tras las líneas enemigas. Dado que ambas sociedades cooperaron bastante cerca en estos años de la era Meiji, se puede considerar que la Sociedad Amur también utilizó el Ministerio de Relaciones Exteriores como fuente de financiamiento, probablemente dinero que provenía de canales militares». Varios miembros de la Sociedad del Océano Negro ya habían estado en una expedición en Corea durante la década de 1890, y por lo tanto, estaban familiarizados con la región. Uchida también había viajado por Siberia y cruzado la península de Kamchatka.

La Kokuryū-kai  también se encargó de llevar a cabo campañas de propaganda fomentando un sentimiento anti-ruso entra la población japonesa, así una como se le atribuye la puesta en marcha de una intensa campaña en favor de ciertos gobierno japoneses y de sus políticas «para asegurar que las voces pacifistas no pudieran influir en la política exterior de Japón«. [57]

La Kokuryū-kai tuvo una especial presencia en Rusia, Manchuria, Corea y China. Financiaba y apoyaba movimientos tan dispares como los revolucionarios de Sun Yat-sen y otros en China o de Emilio Aguinaldo en Filipinas, a una parte del movimiento negro de emancipación en Estados Unidos

Con el tiempo, la Kokuryū-kai establecería una vasta red de contactos y alianzas con todo tipo de movimientos anticoloniales. Sus espías y agentes llegaron a operar en todo el mundo con una especial presencia en Rusia, Manchuria, Corea y China. Financiaba y apoyaba movimientos tan dispares como los revolucionarios de Sun Yat-sen y otros en China o de Emilio Aguinaldo en Filipinas, a una parte del movimiento negro de emancipación en Estados Unidos. Estableció también contactos y alianzas con sectas religiosas de toda Asia. A pesar de que fue inicialmente concebida contra Rusia, desde finales de los años 20 y principios de los años 30, la Kokuryū-kai extendería también su presencia a regiones tan remotas como Etiopía, Turquía, Marruecos, el sudoeste de Asía, América del Sur, Europa y Estados Unidos. [T]

El creciente poder de la Sociedad del Dragón Negro

A pesar del poder que llegó a tener la Gen’yōsha, fue la Kokuryū-kai la sociedad secreta que terminó convirtiéndose en la más poderosa y temida de la Era Shōwa, el periodo de Paz Ilustrada que corresponde al reinado de Hirohito (1926 y 1989). La Sociedad del Dragón Negro extendió su presencia por todo el mundo, a medida que crecía su poder e influencia entre el establishment japonés tras el hito favorable que supuso para esta la victoria Guerra Ruso-Japonesa (8 de febrero de 1904 al 5 de septiembre de 1905). Sus iniciales contactos, bases y operaciones en China, Corea u Manchuria, pronto comenzaron a resultar escasos para las ambiciones panasiáticas.

El ascenso de la Kokuryū-kai comienza como hemos visto con el éxito japonés en la Guerra Ruso-Japonesa (1904 – 1905). Este hecho se verá más tarde reforzado, cuando en 1910 Japón se anexiona Corea y en 1915 la región china de Shandong. 20 años después, los dragones negros centrarían su atención en el resto de China, cuando la Manchuria Qing, con una gran presencia e influencia rusa (Harbin), fue invadida en 1931 creándose el estado títere de Manchukuo.

La Sociedad del Dragón Negro estaba en gran parte financiada por el extremadamente lucrativo tráfico de opio [C-2]. Cuando en 1910 Japón se anexionó Corea y la región china de Shandong, los dragones negros comenzaron a llevar a cabo una política cada vez más intervencionista en China desde estos territorios y desde la isla de Taiwán. Y todo ello fue posible gracias al control que tenía la Kokuryū-kai del mercado del opio. [58]

La Sociedad del Dragón Negro estaba en gran parte financiada por el extremadamente lucrativo tráfico de opio.

El progresivo ascenso de estas sociedades secretas y la influencia de la que llegaron a disfrutar en los más altos niveles del estado japonés y en las fuerzas armadas, probablemente no habría sido posible de no haberse producido dos hitos clave :

  1. El Gran Terremoto de Kantō (el 1 de septiembre de 1923) con epicentro en la isla japonesa de Honshu y una magnitud de 7,8.
    El terremoto destruyó la ciudad portuaria de Yokohama y otras ciudades vecinas como Chiba, Kanagawa, Shizuoka y la propia capital, Tokio, causando en torno a 140.000 muertes. Provocó un gran impacto tanto en la sociedad como establishment japonés, haciendo ver la fragilidad del país y su dependencia del exterior.
  2. El segundo hito fue el crack de 1929 y las consecuencias económicas derivadas de este.
    La crisis global de los años treinta puso en grave peligro el proyecto de crecimiento económico japonés que se fundamentaba en la expansión comercial iniciada ya a finales del siglo XIX. El crack de 1929 no hizo sino hundir este crecimiento hasta tal punto, que amenazó con un estancamiento y una depresión económica y material crónica, mientras la población continuaba creciendo.
    Esta oscura visión del futuro de Japón que lo volvería débil y vulnerable a las potencias extranjeras más pronto que tarde, unido a la inseguridad provocada por el impacto del terremoto de Kantō, no hizo sino reforzar la idea entre una mayoría de japoneses del establishment de la época, en que la única solución para sortear aquella situación, era priorizar una expansión territorial decidida y más agresiva, en aras a mantener el necesario crecimiento económico que requería la industria japonesa, ávida de materias primas de las que Japón carecía casi por completo.

De una forma similar, el ascenso en Alemania del nazismo gracias en parte al papel jugado en las sombras por las sociedades secretas Thule y Vril, no habría sido posible sin la situación de crisis política y económica de la república de Weimar, agravada tras el crack de 1929 e igualmente por la amenaza que representaba la expansión del comunismo.

La red internacional de espionaje de los dragones negros

Como hemos empezado a ver, los dragones negros extendieron su red de agentes y operaciones a todo el mundo desde los años 20. Ya no se conformaban con Manchuria, Corea o la misma China. Llevaron a cabo programas de subversión social mediante propaganda, extorsión, chantaje, así como sofisticadas y audaces operaciones de espionaje estableciendo redes de agentes y alianzas con grupos en varios países del mundo. Mención especial merecen las alianzas y lazos que estableció la Sociedad Amur con las triadas chinas antimanchúes, el movimiento chino Tongmenghui de Sun Yat-set y Chiang Kai-shek en su lucha contra la dinastía Qing, el apoyo al líder filipino Emilio Aguinaldo [59] e incluso los contactos que estableció con el movimiento pan africano nacionalista estadounidense [60].

Las élites intelectuales de Etiopía y Japón habían establecido ya a finales del siglo XIX también un pacto de colaboración y admiración mutua, que se extendió en la década de los años 20 hacia una estrecha relación diplomática y comercial.

Tal y como describe Reginald Kearney, no pocos afroamericanos se sintieron atraídos por la ideología panasiática de la Sociedad Amur y el propio simbolismo que representaba el dragón negro, luchando contra el águila americana y el león británico. La Sociedad del Dragón Negro envió a uno de sus agentes, Satokata Takahashi, para promover el panasianismo entre la comunidad negra estadounidense, prometiendo que Japón los trataría como iguales raciales. Takahashi apoyaría a Elijah Muhammed y a la Nación del Islam, así como al Movimiento del Pacífico del Mundo Oriental [79].

En Estados Unidos, tanto el Movimiento Etíope del Pacífico como el Movimiento por la Paz de Etiopía, reconocían estar afiliados a la Sociedad del Dragón Negro. Miembros de las élites intelectuales de Etiopía y Japón habían establecido ya a finales del siglo XIX también un pacto de colaboración y admiración mutua, que se extendió en la década de los años 20 hacia una estrecha relación diplomática y comercial. Esta relación y la importancia del nexo entre Tokio y Addis Abeba, «debía estar respaldada por el matrimonio de un sobrino de Halle Selassie con una hija de un miembro de la nobleza japonesa«.

La historia de la unión entre una hija de la alta nobleza japonesa y un príncipe etíope, fue ampliamente cubierta y celebrada en las revistas de la época. La unión propuesta terminó siendo cancelada cuando el periódico de la comunidad afroamericana Chicago Defender, publicó unas fotografías de Masako Kurode y el príncipe Arya Ababa acompañadas de informaciones sobre la «objeción de Mussolini a la unión de Japón y Etiopía …«. Las presiones de Mussolini para abortar la unión, no evitaron que Etiopía y Japón mantuvieran sus relaciones y ambos países continuaran ampliando sus relaciones [61].

La historia de la unión entre una hija de la alta nobleza japonesa y un príncipe etíope, fue ampliamente cubierta y celebrada en las revistas de la época. La unión propuesta terminó siendo cancelada debido a la «objeción de Mussolini a la unión de Japón y Etiopía …«.

Las teorías raciales y eugenésicas japonesas que estaban ya presentes desde finales del siglo XIX en la Sociedad del Océano Negro y en la Sociedad Amur, no impidieron que grupos tan diferentes como los opositores de Sun Yat-set, o una parte del movimiento nacionalista negro se sintieran atraídos por la agenda de estas organizaciones panasiásticas niponas y colaboraran entre sí. Los dragones negros llegaron incluso hasta Brasil y Perú donde, valiéndose de comunidades de emigrados japoneses establecieron nuevas bases para la obtención de materias primas e información.

Como veremos, el papel de la Sociedad del Dragón Negro no se limitó a establecer y organizar los estados satélites de Manchukuo y Mengjiang, ni a fomentar el descontento social, el apoyo a la causa panasiática japonesa en Estados Unidos o al establecimiento de relaciones con países a los que las autoridades japonesas veían con interés para su geoestrategia. La Sociedad Amur destinó la mayor parte de sus recursos y esfuerzos humanos a la obtención de información y tecnología para el Ejército Imperial, conocedor este de sus inferiores capacidades respecto a las potenciales occidentales. Los dragones negros centrarían su atención durante los años 30 en Estados Unidos, con el principal objetivo de obtener tecnología e información sobre la industria civil y militar estadounidense. En este sentido, el papel de la Sociedad Amur se hizo tan importante, que llegaría un momento en que la inteligencia militar del Ejército Imperial y los dragones negros trabajaron codo con codo.

La quinta columna. Espionaje industrial y militar

Durante los años 30, un porcentaje significativo de japoneses que se encontraban en Estados Unidos, se encontraban en realidad como espías o como personal de apoyo a las actividades que diversas sociedades secretas niponas llevaban a cabo en el país. Estas células eran financiadas gracias a los fondos obtenidos del tráfico de opio y servían en última instancia al espionaje industrial y militar. Por entonces, solo en la costa este de Estados Unidos había 120.000 japoneses viviendo, de los cuales 70.000 de ellos habían nacido en el país. Los servicios de inteligencia calcularon que 10.000 de ellos, habían sido enviados a Japón para su escolarización y formación. Los temores de que los dragones negros controlaran a una parte importante de la población de origen japonés en Estados Unidos, y pudieran utilizarlos como espías o células de apoyo para infiltrar a otros agentes, era un temor muy presente dentro del gobierno estadounidense.

Los temores de que los dragones negros controlaran a una parte importante de la población de origen japonés en Estados Unidos, y pudieran utilizarlos como espías o células de apoyo para infiltrar a otros agentes, era un temor muy presente dentro del gobierno estadounidense.

Conscientes de su inferioridad militar, los líderes militares japoneses organizaron un conjunto de operaciones de espionaje en suelo estadounidense, con el objetivo de obtener tecnología civil y militar. Un caso especialmente conocido y paradigmático sobre las diferentes formas en que operaban los agentes japoneses, tuvo lugar en 1938. La Marina Imperial japonesa creó una empresa tapadera para comprar los planos de construcción del avión de transporte Douglas DC3. Todo de forma completamente legal, aunque los estadounidenses parecían no saber que en realidad era «una compañía tapadera de los dragones negros que operaba en los Estados Unidos». Esta compañía, «llamada Mitsui, se las arregló para comprar todos los planos del Douglas DC3 por sólo 90.000 dólares”.

Dos años después, en 1939, los japoneses adquirieron legalmente también el nuevo y avanzado prototipo del Douglas DC4, de mayor tamaño que el DC3 y por lo tanto con mayor capacidad operativa y prestaciones. El Douglas DC4 era probablemente el más moderno cuatrimotor de largo alcance fabricado en los EEUU en ese momento. Gracias a «los diseños del DC3 y DC4E, los japoneses trabajaron en un prototipo de bombardero de largo alcance llamado Shinzan (Nakajima G5N), que significa el valle de la montaña. Cuando al fin lo construyeron no resultó ser tan bueno. Tenía poca potencia, pero les proporcionó la tecnología necesaria para hacer el bombardero Fugaku. Los japoneses también compraron el Lockeed LO, el North American N16, cazas Seversky P-35 e hidroaviones Douglas. Así incorporaron los secretos de la tecnología aeronáutica norteamericana, a la maquinaria militar que emplearon en la guerra del Pacífico”. [63]

Otra operación de mayor importancia aún estaba en marcha en marzo de 1939, cuando representantes de la compañía Mitsubishi, se reunieron con ejecutivos de Boeing en la planta de la marca en Seattle. Los japoneses estaban interesados en adquirir los planos del B-17 o que Boeing les diseñara un bombardero basado en la tecnología de la ‘Fortaleza Volante’. El consejo ejecutivo de Boeing tenía claro que el plan para diseñar el bombardero en la sede de la empresa, era una opción inviable políticamente. Pero eso no impidió que Boeing ofreciera a los japoneses utilizar un hotel cercano como oficina, y poder así sacar adelante un diseño conjunto. Esta opción no obstante, requería permiso del gobierno. Mientras el acuerdo seguía negociándose, estalló la Segunda Guerra Mundial poniéndose fin al proyecto. Con todo, Japón pudo desarrollar su tecnología de bombarderos, como «el Nakajima G10N ‘Fugaku’, que tiene su origen en el DC4, incluso en el B17″. El ‘Fugaku’ fue además el punto de partida para un proyecto mucho más ambicioso. La construcción de un bombardero intercontinental. [64]

El camino a la guerra

El gobierno estadounidense sabía que tendría que detener más tarde o más temprano el expansionismo japonés y la amenaza que este representaba a su posición en el Pacífico, tanto en sus islas más orientales, como en China y a las colonias europeas del Pacífico sur. El gobierno estadounidense era consciente de que tendría que pararle pronto los pies, si no querría verse en no mucho tiempo en una posición muy poco ventajosa. Estados Unidos pareció adoptar inicialmente la estrategia de no darle importancia a las intenciones japonesas y a sus cada vez más frecuentes amenazas y bravuconadas.

Que ciertas altas instancias del gobierno estadounidense, del Ejército o el FBI, conocían los planes de Japón atacar a Estados Unidos más tarde o más temprano, parece no ser una idea descabellada a la luz de algunas de las informaciones que se han ido conociendo durante los últimos 70 años. De hecho, según no pocos historiadores de prestigio, y a la luz de documentación desclasificada, «Japón calló en la trampa de Pearl Harbor» que le tendió Estados Unidos. Según esta visión, el gobierno estadounidense pudo obtener el pretexto que necesitaba para iniciar una guerra a gran escala contra Japón, algo que el pueblo americano nunca hubiera aceptado de no haberse producirse un evento de las características de Pearl Harbor [X].

Según esta visión, el gobierno estadounidense pudo obtener el pretexto que necesitaba para iniciar una guerra a gran escala contra Japón, algo que el pueblo americano nunca hubiera aceptado de no haberse producirse un evento de las características de Pearl Harbor.

En 1940 en Los Ángeles, un coreano japonés se infiltró en una célula de los dragones negros robando documentos que detallaban «planes por la invasión simultánea del canal de Panamá, Alaska, California y el estado de Washington [65].  Mucho se ha hablado sobre el trato que recibió la comunidad japonesa que vivía en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En abril de 1942, el presidente Roosevelt ordenó el internamiento de todos los ciudadanos estadounidenses de origen japonés que vivían en la costa oeste para frenar la influencia de los dragones negros. Muchos comentaristas y analistas, ven hoy la decisión de las autoridades estadounidenses como poco menos que una decisión altamente desproporcionada producto del pánico o peor aún de la xenofobia y el racismo, pero lo cierto es que «el temor a un sabotaje de los dragones negros era real recordemos que en Brasil se descubrió un sabotaje japonés por lo que estos temores no eran infundados”. [66].

La decisión pues de Roosevelt de internar a toda la población japonesa en Estados Unidos con el país ya en guerra, parece ser una decisión más que comprensible a la vista de estos hechos. También podrá afirmarse a la luz de ciertas evidencias y sin temor a exagerar, que las operaciones de la Kokuryū-kai en Estados Unidos podrían haber comprometido en cierta forma la victoria estadounidense contra Japón, si determinada tecnología robada en suelo estadounidense hubiera caído en manos del ejército japonés. Al menos en los términos en que Estados Unidos obtuvo la victoria.

En Chinese Triads, Japanese Black Dragons & Hidden Paths of Power, Mehmet Sabeheddin, describe el papel que tuvo la Sociedad Amur en el camino a la guerra : «Según los informes de inteligencia de sus agentes en todo el mundo, el liderazgo del Dragón Negro en Tokio concluyó en 1941 que Estados Unidos había comenzado a prepararse en secreto para entrar en la guerra contra Alemania, Italia y Japón. Por temor a un ataque estadounidense sorpresa contra las fuerzas japonesas, el Dragón Negro instó a la jerarquía militar de Japón a lanzar un ataque preventivo contra Estados Unidos. La señal para la guerra en el Pacífico se dio el 26 de agosto de 1941, en una sesión de la Sociedad del Dragón Negro en Tokio, señaló un autor estadounidense en 1944.» [79]

Mapa del Imperio japonés (1933 – 1944)

El (¿esperado y conocido?) ataque a Pearl Harbor

Solo seis días antes del ataque japonés contra Pearl Harbor, Bernard Julius Otto Kuehn [W], un agente alemán discípulo del «Merlín de Hitler», Karl Haushofer, entregó información de gran valor a un agente japonés presente en la isla de Oahu. Todo esto ocurría cuando los japoneses aún podían moverse libremente por Estados Unidos, e incluso acceder a ciertas zonas militares sensibles. Kuehn no estaba solo en aquella operación.

A mediados de noviembre de 1941, llegaba a Honolulu el teniente comandante más joven de la Armada Imperial Japonesa, Suguru Suzuki. Su misión, confirmar la información sobre las defensas de Pearl Harbor y obtener más detalles de otras fuentes japonesas presentes en la isla, así como del propio Kuehn. En Hawái se encontraba también desde abril de 1941 Takeo Yoshikawa [67]. Graduado de la Academia Naval Imperial Japonesa en 1933 y con una prometedora carrera en la Armada Imperial, Yoshikawa había presentado al igual que Suzuki sus credencias como participante en la operación al cónsul general japonés en la isla, Nagao Kita. El objetivo de ambos junto a Kuehn se centraba en determinar las unidades navales de la flota del Pacífico presentes, pero por encima de todo, averiguar en qué momento se encontrarían en la base naval las unidades navales más importantes, los portaaviones [68]. Cuando finalmente el FBI decidió arrestar a Kuehn, ya era demasiado tarde. Tras el ataque a Pearl Harbor, la información dada a conocer por el FBI a la prensa, evidenció lo fácil que había sido  para los japoneses y otros agentes alemanes, moverse por las islas y alrededor de las instalaciones militares.

El mismo 7 de diciembre de 1941, pocas horas después del bombardeo de Pearl Harbor, el FBI arrestó a 1.291 líderes comunitarios y religiosos japoneses y congeló sus activos [69]. A pesar de lo sofisticado y eficientes que eran las redes japonesas de espionaje vinculadas a sociedades secretas, hay no pocos indicios y no pocos historiadores prestigiosos, que en base a sus descubrimientos e información desclasificada, consideran que el gobierno estadounidense conocía muchas de estas operaciones, incluyendo la de Pearl Harbor, y que las permitió para que Japón «cayera en la trampa» y diera a Estados Unidos el tan necesitado pretexto para la guerra. [X].

Hay no pocos indicios y no pocos historiadores prestigiosos, que en base a sus descubrimientos e información desclasificada, consideran que el gobierno estadounidense conocía muchas de estas operaciones, incluyendo la de Pearl Harbor, y que las permitió para que Japón «cayera en la trampa» y diera a Estados Unidos el tan necesitado pretexto para la guerra.

Está perfectamente documentado, como “en noviembre de 1941, el ejército estadounidense capta señales de radio del consulado japonés en Honolulu para Tokio, explicando que tienen una espía cerca de Pearl Harbor, que mediante señales luminosas, les indicaría durante la noche los movimientos de los portaaviones norteamericanos. Por alguna extraña razón, el FBI no hizo nada al respecto, aunque incluso pensaron que el hombre implicado podría ser Bernard Khun. Tras el ataque a Pearl Harbor, Kuehn fue arrestado y encontraron todas las pruebas de su misión de espía»El FBI también sabía los días previos al ataque, que ni Yoshikawa ni Kita parecían estar preocupados de que terceros «estuvieran manejando su información confidencial» que enviaban a Tokio, porque creían en la seguridad del código con el que cifraban los mensajes que enviaban. «Lo que no sabían era que la inteligencia estadounidense había descifrado el código J-19 en el verano de 1940«. [70]

Cuando la inteligencia japonesa envió a Yoshikawa, codificó la información sensible que portaba utilizando el código diplomático J-19. Debido a que no había transmisores de onda corta en el consulado japonés, los mensajes cifrados se transmitían gracias a dos radios locales, Mackay Radio and Telegraph y Radio Corporation of America (RCA). Ambas tenían oficinas en el centro de Honolulu e irónicamente, el chófer del consulado era el encargado de entregar los mensajes en ambas radios.

En algún momento de 1941, un oficial de inteligencia estadounidense intentó obtener copias de los mensajes del consulado japonés enviados desde Radio Mackay y RCA. Ambas empresas se negaron aduciendo las estrictas leyes estadounidenses que prohibían por entonces la interceptación de mensajes hacia y desde países extranjeros [U]. RCA terminó cediendo y acordó compartir los comunicados. Pero sin los mensajes enviados a través de Radio Mackay, los estadounidenses no tenían al parecer la imagen completa. Pero, incluso solo «con los cables que de RCA, las autoridades deberían haber descubierto las actividades de espionaje japonesas y el plan para atacar Pearl Harbor. El 24 de septiembre de 1941, Tokio envió un telegrama al consulado de Honolulu con lo que se conoció como el mensaje del «complot de bomba«, por el contenido tan revelador que se extrajo de ellos [71]

Según un informe de 1946 sobre el ataque a Pearl Harbor (Hearings Before the Joint Committee on the Investigation of the Attack on Pearl Harbor), tanto el FBI como la inteligencia naval estadounidense podrían haber descubierto fácilmente toda la operación.

Bernard Julius Otto Kuehn

Sociedades secretas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial (1941 – 1945)

Cuando la guerra finalmente estalló, las autoridades estadounidenses comenzaron a desmantelar células de espionaje por todo el país. No obstante, espías de los dragones negros y otras organizaciones continuaron operando en todo el mundo, valiéndose de la infraestructura local organizada antes de la guerra. El objetivo era fundamentalmente el de proporcionar inteligencia vital al Ejército Imperial.

En Brasil por ejemplo, existía también una numerosa comunidad japonesa. Las autoridades brasileñas habían llevado a cabo antes de la guerra una investigación sobre las actividades de los dragones negros y otras organizaciones. A pesar de las evidencias que encontraron, no tomaron ninguna medida, permitiendo mantener intacta las redes de espionaje niponas. Las presiones estadounidenses solo conseguirían que las autoridades brasileñas declararan únicamente, la guerra a Alemania e Italia. Brasil no declaró la guerra a Japón hasta el 7 de junio de 1945.

Una de las operaciones más conocidas de los Dragones Negros en Brasil, era la vigilancia de los puertos desde donde se enviaban suministros a Europa. La información de la salida de los barcos mercantes, llegaba de manos japonesas a la Marina alemana para que los U-Boot hundieran los navíos brasileños. En agosto de 1942, los submarinos alemanes ya habían hundido al menos 19 navíos brasileños.

En Estados Unidos, el 27 de marzo de 1942, el general DeWitt declaraba oficialmente el internamiento de todas las personas de ascendencia japonesa en campos, siguiendo a su vez la orden dictada por el presidente Franklin Roosevelt a través de su Orden Ejecutiva 9066. El canal Historia se refirió a este internamiento como una de «las violaciones más atroces de los derechos civiles estadounidenses en el siglo XX«. [73]

La coordinación y organización de las operaciones de espionaje japonesas, recaía sobre la organización probablemente más temible de todas, el Kenpeitai, una rama de la policía militar del Ejército Imperial Japonés que era aborrecida incluso en Japón.

A finales de ese mismo mes de marzo de 1942, se produjeron varias operaciones del FBI contra células de agentes japoneses. El día 27, un gran número de agentes y/o colaboradores de la Kokuryū-kai ubicados en el Valle de San Joaquín, fueron arrestados. En total, 139 japoneses fueron arrestados en los condados de Fresno, Madera, Kings, Tulare y Kern. Al día siguiente, el 28 de marzo de 1942, el FBI realizaba también redadas en San Francisco contra miembros de la Sociedad de Virtudes Militares. Tres de los detenidos eran sacerdotes de las iglesias de Knokokyo y Tenrikyo [74]

Por supuesto, la coordinación y organización de las operaciones de espionaje japonesas, recaía sobre la organización probablemente más temible de todas, el Kenpeitai, una rama de la policía militar del Ejército Imperial Japonés que era aborrecida incluso en Japón. Son bien conocidos los vínculos entre el Kenpeitai y sociedades secretas japonesas. El fundador de la Gen’yōsha, Mitsuru Toyama, tenía vínculos estrechos con el Kenpeitai. En realidad, no pocos miembros del Kempeitai pertenecían también a alguna de las sociedades secretas japonesas más importantes, pero también a otras como el Kaigun Kyokai (Liga de la Armada), o el Hoirusha Kai (Liga del Hombre del Servicio Militar). [75]

La neutral España se convirtió en uno de los centros más importantes del espionaje japonés. En España, espías japoneses de alto rango que actuaban como embajadores oficiales, controlaban los movimientos y actividades de otros agentes japoneses en todo el mundo y coordinaban el intercambio de inteligencia con el Abwehr alemán o el Servizio Informazioni Militare italiano. Igualmente, la neutralidad de Portugal ofrecía también lugar «seguro» para el intercambio de información. Al principio de la guerra, el embajador japonés en España estableció una red de espías en los Estados Unidos con la ayuda de operativos españoles. Japón también destinó agentes que se hicieron pasar por diplomáticos en Afganistán para espiar a la Unión Soviética, así como en Irán e India. Toda la información que recopilaban pasaba por la principal estación japonesa en Europa ubicada en Madrid. [76]

Oficialmente, se capturó o reveló la identidad de más de 74 importantes agentes japoneses entre 1930 y 1945. Desde espías de bajo y medio rango, a comandantes del Kenpeitai. Los japoneses reclutaron incluso militares estadounidenses y británicos, así como civiles de diversas nacionalidades bien posicionados. A pesar de todos los esfuerzos puestos por Japón en estas redes,  la obtención de inteligencia y recursos al final no pudo marcar la diferencia para decantar la balanza para Japón y tampoco permitió que el país evitara el peor de los escenarios posibles como era la rendición incondicional que finalmente el emperador no tuvo más remedio que aceptar.

Cartel de propaganda

La sociedad del Dragón en la cultura popular occidental

El poder e influencia de la Sociedad del Dragón Negro es considerada por la entrada de la Wikipedia en español, poco menos que «conspiranoia», y que fue una «invención de la prensa occidental de la Belle Époque«. Según esta afirmación, que no aparece en la versión en inglés, el sensacionalismo de la prensa occidental de la época habría sido el responsable del mito de los dragones negros para «asustar a sus lectores«, y porque «en términos de circulación de periódicos, la Sociedad del Dragón Negro probablemente vendía mejor que el Club del Amur». El autor de la entrada atribuye a Albert Londres «desmontar» las actividades del Kokuryū-kai , sosteniendo que la sociedad era «un simple club de militares e industriales japoneses que abogaban por una frontera en este río (Amur)». [62].

Otros autores también han restado importancia al papel de los dragones negros en Estados Unidos, y se refieren a estos hechos como «histeria de propaganda». Aun siendo cierto que desde diferentes ámbitos (incluso desde el gobierno estadounidense y su propaganda), se dio un tratamiento muy sensacionalista a esta sociedad secreta en particular.

Desde el ataque a Pearl Harbor, la propaganda estadounidense se centró en la Kokuryū-kai de la misma forma que lo había hecho la prensa sensacionalista durante años, esto es, una organización siniestra y omnipresente que dirigía Japón por encima del emperador. Al igual que en Alemania, el mito creado por Himmler en torno a las SS, ayudó a generar miedo en torno a la organización y de hecho, las SS tuvieron un papel de enorme influencia en las decisiones en política exterior y más tarde en la misma política bélica y de la Solución Final.

En 1942, el Kokuryū-kai se convirtió en protagonista de dos producciones de Hollywood. Black Dragons, dirigida por William Nigh y protagonizada por Bela Lugosi, Joan Barclay y George Pembroke. En ese mismo año, los dragones negros protagonizan también un capítulo de la serie The Eastside Kids, producida por Sam Katzman titulado Let’s Get Tough!


Black dragons. William Nigh. 1942


Let’s Get Tough!. Wallace Fox. 1942

En un artículo de 1942 del Milwaukee Sentinel, se describía a Mitsuru Toyama, fundador de la Gen’yōsha (del que era seguidor Ryōhei Uchida, fundador a su vez del Kokuryū-kai como un «anciano siniestro, cínico y totalmente inhumano» que se encontraba detrás de la organización, aunque el mismo Toyama jamás se declaró como líder del grupo. El mismo artículo del Milwaukee Sentinel afirmaba que uno de los objetivos de la Kokuryū-kai, era asesinar Charlie Chaplin. Como se explica en el anexo, Chaplin fue más bien un elemento de distracción o un objetivo secundario, en un plan más amplio como fue el intento de golpe de Estado del 15 de mayo de 1932 [V].

Además del cine y la prensa, «la Kokuryū-kai estuvo también presente en el mundo de los cómics. En 1941, Fawcett Comics incluyó al Kokuryū-kai en su Master Comics #21, describiéndola como una organización terrorista. Hacia finales de la guerra, la película de propaganda estadounidense de 1945 llamada Know Your Enemy: Japan, se valió de una animación de las islas de Japón que se transformaban en un dragón negro, para describir la «temida» organización como una ‘organización secreta de gángsters’ poblada por ‘fanáticos’ y dirigida por Toyama». [72]

La metamorfosis del dragón

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Sociedad del Dragón Negro fue disuelta por los estadounidenses al igual que cualquier otra sociedad secreta japonesa. Tal y como sucedió en la transición del periodo Tokugawa a la Restauración Meiji, muchos dragones negros y miembros de sociedades secretas pasaron a la clandestinidad, manteniendo su ideología panasiática y tratando de salir adelante bajo las nuevas circunstancias. Primero bajo la ocupación estadounidense y más tarde bajo el nuevo régimen democrático que, en 1952, tras el Tratado de San Francisco devolvía la soberanía a Japón. Esta nueva fase del período Shōwa estaría marcada por el que se conocería más tarde como el «milagro económico japonés», un proceso muy parecido al «milagro alemán».

En este escenario, una parte de los dragones negros y miembros de otras sociedades, tras un periodo previo de clandestinidad o en la cárcel, pasaron a integrarse en diversos puestos menores del gobierno japonés y sus instituciones, así como en otras organizaciones y agencias gubernamentales.

En este escenario, una parte de los dragones negros y miembros de otras sociedades, tras un periodo previo de clandestinidad o en la cárcel, pasaron a integrarse en diversos puestos menores del gobierno japonés y sus instituciones, así como en otras organizaciones y agencias gubernamentales. Otros pasaron a formar parte de la nueva Yakuza, a la que nunca le faltaron las conexiones tanto políticas como con el sector económico de los grandes industriales (zaitbatsu), un nuevo tipo de alianza cuyo común denominador era el anticomunismo y la defensa del emperador. Un nuevo Japón con curiosas semejanzas y paralelismos con el Japón del último periodo Meiji, del periodo Taisho o de la era Shōwa de preguerra emergía.

Como ya hemos visto, la Yakuza de preguerra había estado estrechamente ligada a ciertas sociedades secretas como la Gen’yōsha, que las veían como un valioso recurso para determinadas acciones o tareas desagradables. Los criminales profesionales de la Yakuza fueron muy útiles como herramientas para actividades como la coerción política, asesinatos, contrabando y tráfico de drogas, recogida de información y apoyo logístico a los agentes de inteligencia japoneses, etc, etc Rōsh [Y-1] [C-4].

Durante la posguerra, las circunstancias de un Japón débil junto con la amenaza de que el comunismo volviera a tener influencia en la sociedad japonesa como ocurrió en los años 20, llevó a muchos ex miembros de sociedades secretas y criminales de la nueva Yakuza, a colaborar con agencias de inteligencia estadounidenses como la CIA.

Durante la posguerra, las circunstancias de un Japón débil junto con la amenaza de que el comunismo volviera a tener influencia en la sociedad japonesa como ocurrió en los años 20, llevó a muchos ex miembros de sociedades secretas y criminales de la nueva Yakuza, a colaborar con agencias de inteligencia estadounidenses como la CIA. Por su parte, la Agencia Central de Inteligencia conocía el valor y el potencial que aún tenían estas organizaciones para su estrategia de contención del comunismo en Asia.

Algunos de estos personajes, lejos de ser perseguidos y encarcelados por estar involucrados en crímenes de guerra, continuaron moviéndose libremente y desarrollando sus negocios personales con total impunidad e incluso protección. Eran también legendarios criminales profesionales involucrados en todo tipo de negocios turbios y conexiones en la alta política como Riochi Sasakawa o Kodama Yoshio [Y].

Otros como Ōmori Sōgen Rōsh eran intelectuales y pensadores brillantes con una vida digna de película [Z]. Tras haber sido en preguerra y durante la guerra uno de los más fanáticos partidarios del expansionismo japonés más agresivo, todos ellos terminaron sirviendo al nuevo régimen con el principal objetivo de contener el comunismo en Japón y por extensión en Asia. A Sōgen por ejemplo se le atribuye la refundación de la los dragones negros en 1961, probablemente como un club elitista para reunir empresarios y políticos al estilo de los tiempos de preguerra, dada su bien conocida relación tanto con el crimen organizado, como con los grandes industriales y las altas esferas del PLD (Partido Liberal Democrático / Jiyu-Minshuto), partido que ha gobernado Japón de forma casi ininterrumpida desde el final de la guerra.

De esta forma, muchos «dragones» se metamorfosearon adaptándose rápidamente al nuevo Japón de posguerra, trabajando en el mantenimiento de la «pureza» del nuevo régimen imperial, así como tejiendo nuevas redes y conexiones entre la alta política japonesa, la nueva Yakuza y los intereses de sus ahora aliados estadounidenses en el contexto de la Guerra Fría.

El Emperador Hirohito y el General MacArthur

Como se explicaba en la introducción y se ha tratado de resumir, las causas que motivaron el ascenso del nacionalismo panasiático japonés, son variadas, complejas y a menudo aún envueltas en el misterio y el mito.

Las complejas circunstancias históricas de Japón, su transición récord de un sistema feudal a un moderno sistema monárquico liberal democrático, el rápido crecimiento económico y social,  junto con la extrema dependencia de materias primas exteriores, las crisis económicas Shōwa y la Gran Depresión, la continua inestabilidad social y política (interior y exterior), la creciente corrupción, el «rufianismo institucionalizado«, las consecuencias sociales derivadas del gran terremoto de Kantō, o el creciente poder que fueron adquiriendo las fuerzas armadas (influenciadas de forma clave por la pertenencia de muchos de sus oficiales a sociedades secretas), junto con las decisiones que tomó Hirohito [H1], fueron las principales causas o las más visibles que condujeron al ascenso del totalitarismo japonés pansiático.

Y en medio de todas estas circunstancias, sociedades secretas como la Gen’yōsha y la Kokuryū-kai tuvieron un papel muy activo, especialmente tras el final de la Primera Guerra Mundial, un papel que si bien no debería sobrestimarse y considerarse, mucho menos debería subestimarse, pues de no haber existido estas sociedades secretas y la ideología panasiática que tanto fomentaron en la sociedad japonesa y en el mismo corazón del poder imperial, el destino de Japón habría sido probablemente muy diferente.

FUENTES

OTRAS FUENTES

ANEXO

  • [A]. El verdadero nombre de la Sociedad del Dragón Negro. Es importante aclarar que el nombre Sociedad del Dragón Negro, es una mala traducción del nombre original que era Sociedad Amur.
    Esto se debió a que el río Amur, significa «río del dragón negro», en chino – pinyin : 黑龙江; pinyin: Hēilóng Jiāng, «río del dragón negro» : (hēi – negro / 龙 lóng – dragón / 江 jiāng – río. Río Amur»). En japonés, Kokuryū-kō.
    Desde su fundación a principios del siglo XX, la Sociedad Amur comenzó a ser conocida en China y Corea primero, y más tarde en todo el mundo como la Sociedad del Dragón Negro y a sus miembros, dragones negros.
    [Liaoning province’s archive, Manchu Veritable Record Upper Vol《滿洲實錄上函/manju-i yargiyan kooli dergi dobton.
    7/ Secret Societies in Japan and Preparation for the Russo-Japanese War (1904-1905). Frank Jacob. https://journals.openedition.org/diacronie/4738]
  • [B] Shōgun. El shōgun era el jefe militar supremo. El shōgun es la forma abreviada de Sei-i Taishōgun (征 夷 大 ,»Comandante en Jefe de la Fuerza Expedicionaria Contra los Bárbaros»), el título de mayor rango militar creado durante el período Heian (entre el VIII y el IX).
    El shogunato o bakufu se convirtió en la forma de gobierno adoptada por el sogún. En sus inicios estaba bajo el control del emperador, y la función del sogún se limitaba al control de las fuerzas militares.
    Al principio y durante mucho tiempo, el título no gozó de mucha influencia y a menudo era un título no deseado. Muchos de los sogunes eran simples marionetas.
    Con el paso del tiempo, el carácter cada vez más feudal de la sociedad japonesa, reforzó la posición y el control que ejercía la casta samurái y los militares en general, siendo el poder de facto detrás de muchas decisiones que llevarían a que el emperador permaneciera más tiempo en palacio, convirtiéndose en un mero instrumento de carácter religioso.
    Durante una parte del período Kamakura, los sogunes ejercieron el papel de testaferros.
    Durante el periodo Tokugawa, Ieyasu reinventó el título como un cargo de poder expandiéndolo para terminar dotándolo de poder para controlar todo Japón.
    El cargo de sogún era a menudo hereditario siendo el título ocupado sucesivamente por diversos clanes.
    Los shogunes tenían que ser nombrados por el emperador.
    El primer shōgun de la historia de Japón fue Sakanoue Tamuramaro (758 d. C. – 811 d. C.). Pero el primer shogun entendido como gobernante absoluto de Japón, fue Minamoto no Yoritomo. Nombrado en 1192 por el emperador cuando este se encontraba sin apoyos y asediado por sus rivales, Minamoto no Yoritomo dio inicio al primer shogunato pleno (Kamakura).
    Este primer shogunato y la forma de actuar de Minamoto, gobernando sin derrocar al emperador, sirvió como modelo a seguir por los futuros shogunes que tuvo Japón hasta la misma Restauración Meiji.
    Yoritomo creó cargos de gobernador (shugo) y representantes del shogun (jitō) por todo Japón. Esta estructura con el tiempo llevaría a la corte imperial a ser despojada de su poder.
    La principal tarea del shōgun en sus orígenes, era la de combatir a los emishi, habitantes del norte de Japón que por entonces eran considerados «bárbaros».
    Minamoto no Yoritomo convirtió el cargo en un título permanente y hereditario, condición que hasta hasta 1192 había sido la de un título temporal.
    Ninguno de los shogunes que gobernaron Japón, llegaron a pretender ocupar el cargo de emperador debido fundamentalmente a dos motivos. El shōgun recibía su poder del emperador, siendo este cargo un símbolo de la autoridad imperial y de su legitimación. En segundo lugar, Japón tenían una profunda tradición religiosa sobre el origen del mundo, vinculada a la figura imperial, que enlazaba esta desde la «edad de los dioses» hasta una «línea eterna ininterrumpida por los tiempos». De esta forma y según la mitología japonesa, el emperador era descendiente directo de Amaterasu, diosa del Sol, y era el emperador el único capaz de equilibrar a la deidad en la sociedad japonesa. De no ser así, el país se arriesgaba a caer fácilmente en la inestabilidad, el casos, las guerras y al final la misma destrucción.
    Uno de los pocos poderes que consiguió mantener el emperador, era la capacidad de «controlar el tiempo» mediante la emisión de calendarios.
    El shogunato tenía ciertos paralelismos con el feudalismo europeo. Señores menores que gobernaban territorios pequeños juraban lealtad a los daimyōs, poderosos nobles que representaban a una casa o clan.
    El shōgun tenía el control central (bakufu) mientras que los daimyōs tenían el poder efectivo en sus territorios (han).
    El poder del shogunato y la autoridad era a menudo ambigua y el shōgun podía ser reemplazado de forma relativamente fácil.
    El shogunato tenía en el fondo ciertas limitaciones. Existía una competencia soterrada contra el shōgun que se repartía entre el emperador, la corte, los diversos organismos imperiales, los daimyōs, los territorios shōen, los diversos templos y cultos religiosos, santuarios, el shugo, el jitō, el sōhei, y el jizamurai. La función y el principal reto de cada shogunato era equilibrar las fluctuaciones de poder y cambios políticos que se iban produciendo entre las autoridades centrales y las regionales.
    Durante el shogunato Tokugawa, la estructura política establecida en sus inicios por Ieyasu, consolidada posteriormente por sus dos sucesores inmediatos, Hidetada (que gobernó de 1616 a 1623) y su nieto Iemitsu (1623-1651), unió a todos los daimyōs al shogunato y limitó a cualquier daimyō la capacidad para acumular demasiadas. tierras o poder.
  • [C] Japón nunca fue conquistado y ocupado hasta 1945. Con la excepción del intento de invasión mongola del siglo XIII por parte de Kublai Khan, Japón no enfrentó una amenaza externa hasta la llegada de los europeos en el siglo XVI.
    Es precisamente del intento de invasión mongol el único de la historia de Japón, de donde proviene la palabra #Kamikaze (Viento Divino). Kublai Khan (quinto y último gran kan (1260-1294), primer emperador chino de la dinastía Yuan [1271-1294]), fracasó pretendiendo invadir el archipiélago nipón en el siglo XIII.
    La leyenda japonesa dice que cuando los mongoles se acercaban a la costa, los japoneses, desesperados, comenzaron a encomendarse a los dioses. Poco después, un gran tifón llegó arrasando y echando a pique a la mayoría de los barcos mongoles salvando así al Japón medieval de la completa destrucción. La tempestad fue conocida como «Viento Divino», vocablo que se pronuncia Shinpu y que se retomaría 600 años tarde para denominar a los pilotos suicidas que aparecieron en las batallas de Iwo Jima y Okinawa. La palabra #kamikaze es en realidad una mala traducción de los Knaji, caracteres que forman el término Shimpu. [Kamikaze In Colour. Ron Marans (2001). http://tinyurl.com/zbsbgfz]
    Contrariamente a la creencia popular, los tifones del «viento divino» no destruyeron las flotas mongolas. Los invasores mongoles consiguieron desembarcar en algunas islas japonesas, pero después de algunas victorias y un par de grandes derrotas, los japoneses terminaron imponiéndose a los mongoles y estos se vieron obligados a retirarse a sus barcos. Fue entonces cuando azotó el primer tifón. Los mongoles volvieron a invadir menos de siete años después con una flota de 4.400 barcos y unos 140.000 soldados mongoles, coreanos y chinos. Los samuráis japoneses que defendían la bahía de Hakata no esperaron a que el enemigo desembarcara y abordaron los barcos. [5 more of the most unconquerable countries in the world Blake Stilwell. https://www.wearethemighty.com/mighty-history/more-impossible-to-conquer-countries/#:~:text=4.,invaded%20by%20an%20outside%20force]
  • [D] El shogunato Tokugawa y otros precedentes, fundamentaban su poder y autoridad en tres pilares.
    El primero era el propio gobierno central presente en Edo, cuya legitimidad se remontaba a la victoria de Batalla de Sekigahara el 21 de octubre del año 1600. En Edo se encontraba el bakufu, órgano de gobierno del shogunato representado por el shōgun.
    En un segundo nivel, carente de cualquier poder político, estaba el emperador y su corte.
    En un tercer nivel, y aunque a un nivel inferior al shōgun y el emperador pero con un poder en ocasiones mayor que ambos, estaban los daimyōs, los señores feudales más poderosos con casi completa autonomía en sus territorios (han). En total, había unos 250 en todo Japón, incluyendo los rivales históricos de los Tokugawa, los Tozama.
    Por otro lado, durante 675 años de shogunato ,el emperador solo intentó en una ocasión recuperar su poder original perdido en 1219. Ese intento terminó derivando en una guerra y finalmente en obligado su exilio.
  • [E] Crisis social y económica del shogunato Tokugawa. Entre 1819 y 1837 el shogunato aplicó 19 devaluaciones monetarias. Desde inicios del siglo XIX, el descontento social se había extendido de una forma sin precedentes hasta entonces, dando lugar a más 400 levantamientos campesinos. El empeoramiento de la situación de los hasta entonces prosperos comerciantes, también contribuyó al descontento y a que estos pasaran a convertirse en grandes prestamistas. Esta situación provocó que las finanzas señoriales pasaran a depender de los préstamos de estos nuevos banqueros, lo que provocó un nuevo endeudamiento de los diferentes poderes del shogunato. Dicha nueva situación condujo en muchos casos a que los señores anularan de forma arbitraria sus deudas debido a la imposibilidad de hacerlas frente, provocando con ello una mayor inestabilidad económica.
    La entrada de las potencias occidentales en Japón y el incremento de la demanda de determinados productos como el arroz, no hicieron sino disparar aún más los precios, que en el caso de este cereal se sextuplicó entre 1859 y 1865. La seda en rama aumentó su precio en un 50% en solo tres años, mientras que los huevos de gusano de seda y de té, también tuvieron aumentos de precio que la sociedad japonesa no había experimentado hasta entonces. Esta situación se fue agravando cuando la producción nacional dio prioridad a satisfacer la demanda extranjera, que estaba en condiciones de pagar precios más elevados, generando así una gran escasez interna.
  • [F] La restauración (Taisei Hōkan) Meiji fue el proceso de transición por el que el poder shogunal volvía al emperador por primera vez desde que los perdiera en 1192. Por entonces,el emperador concedió a Minamoto no Yoritomo el título de shōgun con plenos poderes.
    Tras muchas presiones y vicisitudes, el shogunato quedo abolido tras la entrega del poder por parte de Tokugawa Yoshinobu al emperador Meiji el 9 de noviembre de 1867.
    La fecha de la ceremonia se corresponde con el 14.º día del décimo mes del año 3 de la era Keiō en el calendario tradicional japonés.
    A principios de 1868, tras la renuncia de Yoshinobu, los partidarios del shogunato se rebelaron y se negaron a a obedecer al nuevo emperador. Esto condujo a la Guerra Boshin (Guerra del Año del Dragón),un conflicto que se prolongaría durante un año.
    La victoria del nuevo gobierno condujo a la definitiva unificación del país bajo el poder único del emperador. La corte imperial se trasladó de Kioto a Edo.
    El poder político y militar de los grandes señores terminó siendo suprimido progresivamente, transformándose sus territorios en prefecturas con gobernadores nombrados por el emperador.
    Otro de los hitos fundamentales de la Restauración Meiji fue la supresión de la clase samurái. Los samuráis se vieron obligados a convertirse en administrativos, burócratas o comerciantes. Los menos afortunados cayeron en la pobreza y la marginalidad.
  • [G] El principio del fin de la casta samurái. Cuando Tokugawa llegó al poder en 1600, obliga a los samuráis a dejar sus tradicionales funciones como guerreros al servicio de sus señores. La mayoría de ellos pasaron a ser funcionarios de la administración civil, se dedicaron a diversas profesiones o quedaron en la marginalidad.
    Con el comienzo del shogunato Tokugawa, Ielyasu cambia radicalmente el papel de los samuráis. Los samuráis son progresivamente desmovilizados, pasando de ser feroces y rudos guerreros a convertirse en administradores y burócratas.
    Aunque se desmovilizara a los samuráis como casta guerrera, ello no implicó que los más poderosos pasaran a formar parte de las élites políticas y militares japonesas, mientras otros permanecían viviendo de sus riquezas, tierras y negocios.
    Los samuráis de rango inferior continuaron siendo pagados durante un tiempo por su lealtad con excedentes agrícolas, como arroz o mediante los servicios prestados por campesinos.
    [The History of Japan. Greenwood Publishing Group. Louis Pérez. 1998:28. https://es.wikipedia.org/wiki/Sh%C5%8Dgun.
    Feudalism in Japan and Europe. https://www.thoughtco.com/feudalism-in-japan-and-europe-195556]
    Ielyasu ordenó que se fundarán escuelas en todas las regiones para el aprendizaje de los clásicos confucionistas por parte de los jóvenes guerreros. y tal vez de algunos plebeyos. Así se civilizarían y serían capaces de cumplir con sus deberes administrativos. Fue una herramienta muy potente para transformar con el tiempo una clase de rudos guerreros en otra de burócratas cultivados, que administraban sus dominios y vivían siguiendo una ética de paz, y en vez de una ética marcial”.
    [El Sogunato Tokugawa. David Hall y Natali Konopinski. Ana Waswo. Universidad de Oxford. https://youtu.be/At5rkoKd_vE?t=2358]
  • [H] Japón tenía dos gobernantes, el emperador (tennō) y el dictador militar (shogun).
    La palabra tennō combina dos palabras, “gobernante” y “cielo”, siendo la palabra ten un concepto adoptado de China, en el que el «Enviado del Cielo» es un dirigente supremo o emperador elegido para equilibrar los asuntos políticos y religiosos en sus territorios. No obstante, el tenno no tuvo siempre la consideración de divinidad.
    Su función la de un sumo sacerdote mediador entre los mortales y la divinidad de la religión oficial de Japón, el sintoísmo.
    La figura del shōgun da un giro en el siglo XIV cuando este, tras siglos de guerras e inestabilidad social, se convierte en el gobernante de facto de todo el país. El emperador se mantenía como el legítimo gobernante, pero el shōgun ejercía en nombre del emperador el poder político. El emperador delegaba así casi cualquier atribución o autoridad civil, militar, diplomática y judicial en el shōgun.
    A menudo se ha considerado al shōgun como el «rey de Japón» aún cuando existían dos estructuras de autoridad claramente identificadas con su respectivas atribuciones.
    Teóricamente, el estado (y por lo tanto el Emperador) tenía la propiedad de toda la tierra en Japón.
    La jerarquía social japonesa de la época tenía al emperador en la cima en teoría, pero en realidad tenía poquísimo poder y estaba más o menos confinado a las ceremonias en su palacio de Kioto. El auténtico poder residía en el shogun. Debajo de él iban los daimyō, los grandes apellidos de señores feudales que tenían dos grandes propiedades por todo el país y que a su vez tenían bajo ellos a una serie de varios rangos de vasallos”.
    [El Sogunato Tokugawa. David Hall y Natali Konopinski. Ian Bottomley. Museo de las armerías reales, Leeds. https://youtu.be/At5rkoKd_vE?t=1125]
  • [H-1] El papel de Hirohito en el camino a la guerra. Hirohito negaría siempre cualquier responsabilidad en las decisiones que llevaron a Japón a una guerra de conquista y exterminio y a la propia destrucción de su país. Solo tras su muerte se pudo empezar a saber la verdad. Los libros de historia tradicionalmente le han considerado «un jefe de Estado simbólico, opuesto a la guerra pero sin capacidad para controlar a los militares que, a partir de 1931, se hicieron con el poder y dirigieron a Japón en su marcha«, un emperador de carácter «reservado y ausente, un aficionado a la biología marina que desconocía las decisiones de su gobierno». Su carácter de divinidad le hacía mantener un distanciamiento de quienes conducían los destinos políticos y militares del país. Ordenar acciones violentas o comandar guerras por el emperador, eran papeles tradicionalmente papeles incompatibles con la figura del tennō. Los monarcas japoneses delegaban ese poder en la casta samurái, teniendo la potestad de autorizar o no el  uso de la violencia en la mayoría de los casos. Hirohito fue una excepción, pues no desempeñó el comportamiento que históricamente tuvieron los emperadores japoneses.
    Tal es así que numerosos documentos no publicados hasta después de su muerte (diarios de importantes figuras de la Corte imperial de la época), demostraron la participación plena, activa y consciente del emperador. De hecho, Hirohito lo hizo de una forma más decidida de lo que creían los historiadores llamados «revisionistas». Algunos de los principales historiadores que mantuvieron su posición crítica con la versión oficial, fueron el británico Edward Behr, los estadounidenses Peter Wetzler y Herbert Bix, el neerlandés Ian Buruma, el español Manuel Leguineche o los japoneses Akira Yamada y Akira Fujiwara. Todos ellos mantuvieron que Hirohito condujo a Japón a la guerra sin presiones y por propia voluntad.
    El periódico japonés Bungei Shunju, publicó en diciembre de 1990 un escrito del emperador (dokuhakuroku) fechado en 1946. El documento justificaba el camino a la guerra debido a un supuesto racismo de las potencias occidentales, que no habían tratado a Japón en igualdad de condiciones durante las conferencias de paz tras la Primera Guerra Mundial. Hirohito también apuntó a la «educación antijaponesa» que se impartía en China. Hirohito describe en el documento a su primer ministro durante la guerra, el general Hideki Tōjō, como un «leal servidor«.
    [Zen War Stories. Brian Victoria. pag. 64. https://books.google.es/books?id=PEhMyHojQYEC&pg=PA40&hl=es&source=gbs_selected_pages&cad=2#v=onepage&q=banzai&f=false.
    Hirohito, MacArthur y la amnesia japonesa. Fernando Delage. https://www.revistadelibros.com/articulo_imprimible.php?art=3901&t=articulos
    The Shōwa Emperor’s «Monologue» and the Problem of War Responsibility. Herbert P. Bix. https://www.jstor.org/stable/132824?seq=1
    Hirohito and the Making of Modern Japan. HERBERT P. BIX. Harper Collins, Nueva York. https://www.revistadelibros.com/articulos/hirohito-y-la-segunda-guerra-mundial.
    Emperador de Japón. https://es.wikipedia.org/wiki/Emperador_de_Jap%C3%B3n. Hirohito. https://es.wikipedia.org/wiki/Hirohito]
  • [I] Han. Un han (藩?) se traduce como un «dominio», una forma en que se organizaba el territorio durante el shogunato, más concretamente como se denominaba a los feudos en Japón creados por Toyotomi Hideyoshi. El han precedió a la actual organización en prefecturas y fue abolido en 1871, tres años después del comienzo de la Restauración Meiji como parte del proceso de transmisión de la autoridad de los dominios feudales al emperador.
  • [J] Para referirse a un año concreto, se utiliza el nombre del periodo y a continuación el año de mandato del emperador.
    El emperador Hirohito había comenzado su reinado el 25 de diciembre de 1926, denominándose su reinado Shōwa, que significa «periodo de paz ilustrada». En este sentido, el año (nengō) 1948 se corresponde con el año Shōwa 23.
    La datación tradicional japonesa se sigue utilizando, aunque desde el 1 de enero de 1873, Japón usa el calendario gregoriano.
  • [K] El Tratado de Aigun (28 de mayo de 1858) firmado por Rusia y China tras la derrota china en la II Guerra del Opio, extendió la frontera rusa hasta el lado izquierdo del río Amur. El tratado también dio acceso al Imperio Ruso a la zona costera del océano Pacífico que no quedaba congelada y ofrecía una salida al mar.
    Solo dos años después de la firma del tratado se fundaba Vladivostok.
    En 1892 el Imperio Ruso y la dinastía Qing, acordaron una frontera más o menos oficial en torno a la cresta de la Cordillera Sarikol (en el Pamir), el extremo oeste de China.
    En el este, Rusia amplió sus territorios incorporando una serie de islas a lo largo de los ríos Ussuri y Amur.
    Y a principios del siglo XX, en 1900, el Tratado de Pekín (1860) otorgó Manchuria Exterior a Rusia. China perdió Manchuria Exterior (un área de más de 1 millón de km2) y el acceso al Mar del Japón.
    Aunque no se mencionaba en el tratado de Aigun, China renunció a sus demandas en torno a la isla de Sajalín. Rusos y japoneses comenzaron entonces la colonización de la isla y hoy en día Japón sigue reclamando el archipiélago a Rusia.
  • [L] Sobre la ciudad de Harbin. «Esta es Harbin. Una ciudad con conexiones rusas muy arraigadas. En la calle principal de Harbin, el sabor ruso de la ciudad es difícil de perder. Impresionantes ejemplos de arquitectura Art Decó y neoclásico de las décadas de 1920 y 1930, ¿Por qué vemos tanta influencia rusa y europea aquí en Harbin? El antiguo nombre de Harbin es Manchuria, Una ciudad llena de historia. Había sido gobernado por tres poderes diferentes, los rusos, los japoneses y los chinos. A principios del siglo XIX, era una potencia industrial, con una economía próspera que financió estos espectaculares edificios. Harbin era un paraíso para los expatriados, con personas de más de 50 nacionalidades diferentes, quien formó el 60% de la población de la ciudad. En las décadas de 1910 y 20, Harbin acogió a la mayor población rusa fuera del estado de Rusia. Su influencia en el pueblo chino permanece hasta el día de hoy. Los rusos dejaron mucho más que pan, ballet y edificios. Harbin también heredó una importante base de fabricación, que fue construido por los rusos. Los rusos y los chinos se basan en el legado de esa larga amistad. Alrededor de 1900, Harbin fue apodado el San Petersburgo del Este. Fue el hogar de una rica escena cultural, incluyendo la primera orquesta sinfónica de China, compuesto en su mayoría por músicos rusos. Harbin tenía hasta 30 escuelas de música, donde se formaron muchos destacados músicos internacionales. Los extranjeros se fueron durante la segunda guerra mundial, pero los chinos que se quedaron ciertamente no dejó que la música se desvaneciera. Harbin debe sus raíces musicales a sus orígenes cosmopolitas. Algo que no hubiera pasado sin el ferrocarril. En 1898 Harbin fue el centro administrativo del Ferrocarril del Este de China que conectaba Moscú, China y Vladivostok. En cierto modo, el Ferrocarril del Este de China fue un precursor a la Iniciativa Belt and Road. Harbin fue una vez un pequeño pueblo hasta la construcción del ferrocarril, cuando se convirtió en una ciudad internacional. Este museo ferroviario aquí muestra la historia. Así era Harbin a principios del siglo XX. Se libraron guerras por este ferrocarril y el control de Harbin. Los rusos que lo controlaron lo perdieron ante los japoneses en 1935. Los chinos luego lo recuperaron, y hoy, Harbin es un puerto de escala principal a lo largo del ferrocarril transiberiano que une Beijing con Moscú.»
    [Where China meets Russia. The New Silk Road. https://youtu.be/VkqFwJ-eBrA?t=1589.
    Outer Manchuria. https://en.wikipedia.org/wiki/Outer_Manchuria]
  • [M] Los cañoneros alemanes Yangtse Vaterland y Otter, de la Armada Nacionalista China, patrullaron el río Amur durante la década de 1920.
    En la década de 1930 y durante la guerra, los japoneses mantuvieron una flotilla de patrulleras en el Amur. Con la derrota japoneses, los soviéticos se hicieron con el control del río y su vieja flotilla regresó.
    La rama sur del CER, que se convirtió en el ferrocarril japonés South Manchuria en 1906, se convirtió en el lugar y el casus belli de tres guerras, la guerra ruso-japonesa (1904), el conflicto sino-soviético (1929) y la segunda guerra sino-japonesa (1937 – 1945).
    La Unión Soviética devolvió el ferrocarril oriental chino a la República Popular de China en 1952.
    [River Gunboats: China. http://www.navtechlife.com/River_Gunboats.htm.
    Amur Military Flotilla. https://en.wikipedia.org/wiki/Amur_Military_Flotilla]
  • [N] La era Shōwa se corresponde con el reinado del emperador Hirohito, y va del 25 de diciembre de 1926 hasta su muerte el 7 de enero de 1989.
    Shōwa significa «periodo de paz ilustrada».
    Este periodo sería la única vez en la historia de Japón en que potencias extranjeras ocuparon el archipiélago, estando presentes durante siete años.
    En el plano político, durante la ocupación, los aliados cambiaron gran parte del sistema imperial de una monarquía constitucional y absoluta mixta, a una monarquía constitucional bajo un régimen democrático liberal. Aunque se mantuvo la figura del emperador por la importancia para el pueblo japonés, se le retiró su condición de semidiós.
  • [O] El Tratado Naval de Londres de 1930 obligó a Japón a realizar importantes reducciones. Solo cinco años después, Japón comenzaría un nuevo período de expansión militar sin restricciones abandonando sus compromisos internacionales anteriores, incluyendo la retirada de Manchuria.
    Para finales de la década, la proporción de fuerzas navales japonesas con respecto a las estadounidenses era del 70,6 por ciento en tonelaje total y del 94 por ciento en portaaviones.
    El número total de barcos de la Marina Imperial superaban ligeramente a los de la Marina estadounidense (la tercera armada más grande del mundo con 2.700 embarcaciones a su disposición).
    [Kaigun: Strategy, Tactics, and Technology in the Imperial Japanese Navy, 1887-1941. David C. Evans, Mark R. Peattie. https://www.amazon.es/Kaigun-Strategy-Technology-Imperial-1887-1941/dp/159114244X.
    London Naval Treaty. https://en.wikipedia.org/wiki/London_Naval_Treaty.
    Imperial Japanese Navy. https://en.wikipedia.org/wiki/Imperial_Japanese_Navy]
  • [P] El incidente de Mukden fue una operación negra o de bandera falsa consistente en la voladura de un pequeño tramo del ferrocarril del Sur de Manchuria por el llamado Ejército de Kwantung o Ejército de Guandong. Esta operación sirvió de pretexto para justificar la ocupación japonesa de Manchuria provocando una grave crisis internacional.
    Desde la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, Japón había mantenido una presencia militar en Manchuria y aunque se comprometió a retirarse, mantuvo una pequeña dotación esperando (presumibles el alto mando de el Ejército Imperial) el momento oportuno de poner en marcha su programa de expansión en la región. El Ejército Imperial se valió del ejército de Kwantung para atacar a las tropas chinas, mientras el gobierno japonés se vio completamente superado para frenar los acontecimientos. El ejército de Kwantung se hizo rápidamente con toda Manchuria, estableciendo el estado títere de Manchukuo el 1 de marzo de 1932. El último emperador de China, Puyi, aceptó convertirse en el gobernante títere de Manchukuo mientras la Dieta, dominada ahora por oficiales del ejército, votó a favor de retirarse de la Liga de Naciones.
    [Conspiracy at Mukden : the rise of the Japanese militaryTakehiko Yoshihashi (1963). Yale University Press. p. 274. OCLC 25871]
  • [Q] Ejército de Kwantung o Ejército de Guandong. Grupo del Ejército Imperial Japonés considerado como el de mayor prestigio que había sido creado ya a principios del siglo XX, lo que da buena idea de la importancia que tenía Manchuria para Japón. Muchos oficiales del Ejército de Kwantung adquirieron especial importancia a raíz del incidente de Mukden, siendo ascendidos a puestos de alto rango tanto militar como civil, así como participando de manera muy activa en el estado títere de Manchukuo. Tal fue el caso del general Hideki Tōjō, que sería ministro de Guerra (1940-1944), de Asuntos Exteriores (1942), ministro de Educación (1942), jefe del Estado Mayor del Ejército (1944) y primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1944.
  • [R] Sakurakai (Sociedad de la Flor de Cerezo). Al igual que otras sociedades secretas de la década de los 30, era de tendencia ultranacionalista y la conformaban jóvenes oficiales del Ejército Imperial japonés. Su principal objetivo era instaurar una dictadura militar. El manifiesto de esta sociedad se llamó la Restauración Shōwa, la devolución del poder absoluto al Emperador Hirohito, así como la lucha contra la corrupción política. El líder de la Sakurakai era el Teniente Coronel Kingoro Hashimoto, jefe del Departamento de asuntos rusos (G-2/Inteligencia Militar) del Cuartel General del Ejército Imperial Japonés. En el momento de su fundación, la sociedad cuenta solo con diez miembros (todos oficiales en activo del Ejército Imperial). Un año después, la sociedad ya contaba con un centenar incluyendo a Kuniaki Koiso, futuro Primer Ministro de Japón. La Sakurakai fue la responsable de el Incidente de Marzo y el Incidente de Octubre. Tras ambos golpes de estado, la Sakurakai fue disuelta. Muchos de sus miembros se afiliaron posteriormente a la Toseiha.
    «Sakurakai persigue reformas políticas: la anulación del sistema de gobierno basado en partidos por medio de un golpe de estado y el establecimiento de un nuevo gabinete basado en el socialismo estatal, con el fin de erradicar en Japón la corrupción en la política, la economía y las ideas.»
    [Archived copy. Archived from the original on 2006-08-28. Retrieved 2006-11-26. https://web.archive.org/web/20060828064253/http://www.tecom.usmc.mil/utm/kogun.txt]
  • [S] Ketsumeidan (Hermandad de la Sangre). Nisshō Inoue, fundó la Liga de la Hermandad de la Sangre en 1932 junto con un grupo de 13 jóvenes oficiales. Establecieron como su principal objetivo el derrocamiento de la élite política y económica de la época bajo el lema “Un hombre, un asesinato”. Nisshō Inoue nunca fue ordenado sacerdote budista tal y como se afirma en algunas publicaciones.
  • [T] En la batalla de Tsusima se estableció un hito histórico no solo para Japón, también para la del mundo. Era la primera que una nación asiática derrotaba a una nación europea. Cuando la noticia se conoció causó conmoción en todo el mundo. Este hecho dio esperanzas a otras naciones asiáticas e incluso influenció en una parte de la población negra de Estados Unidos.
    En la obra de Leonard Shihlien Hsu, Sun Yat-Sen: sus ideales políticos y sociales, el autor cita a Sun Yat-Sen cuando afirmó: “Desde el surgimiento de los japoneses, los caucásicos no se atreven a menospreciar a otros pueblos asiáticos. Por lo tanto, el poder de Japón no solo permite a los japoneses disfrutar de los privilegios de una nación de primera clase, sino que mejora a los pueblos internacionales de otros pueblos asiáticos».
    Poco después de derrotar a Rusia, sociedades secretas chinas y japonesas comenzaron a colaborar para socavar la presencia europea en Asia. En Estados Unidos varios líderes de la comunidad negra fueron apoyados por los japoneses. Las relaciones entre japoneses y algunos líderes negros se hicieron más fuertes después de que el Barón Makino Nabuaki, el delegado principal de Japón en la Conferencia de Paz de 1919, presentara la que más tarde se conocería en la historia como la Propuesta de Igualdad Racial.
    En China, la Sociedad del Dragón Negro apoyó las actividades de Sun Yat-sen contra la dinastía manchú, creyendo que el derrocamiento del régimen Qing ayudaría a los japoneses a hacerse cargo más fácilmente de toda China, y que los chinos y otros revolucionarios anti-Qing no resistirían gracias al dinero que fluía del comercio de opio. [Spies: A Narrative Encyclopedia of Dirty Tricks and Double Dealing from Biblical Times to Today. Jay Robert Nash. pp. 99-. https://tinyurl.com/yxnbstq3]
    El líder de la Gen’yōsha, Tōyama Mitsuru, también apoyó actividades revolucionarias anti-manchúes y anti-Qing, ofreciendo apoyo a Sun Yat-sen, que a su vez apoyó a los japoneses a entrar en Manchuria. La sociedad secreta conocida como Liga Unida China (también como Liga Unida, Alianza Revolucionaria China, Alianza China, Sociedad de Lealtad Unida), fundada por Sun Yat-sen, Song Jiaoren y otros en Tokio, el 20 de agosto de 1905, se formó gracias al apoyo japonés como un movimiento de resistencia clandestino. La misma Sociedad del Dragón Negro fue la anfitriona del Tongmenghui en su primera reunión [T-1].
    [Marie-Claire Bergère; Janet Lloyd (1998). Sun Yat-sen. Stanford University Press. pp. 132–. Black Dragon Society sun. https://archive.org/details/sunyatsen00berg].
  • Sun Yat-sen, partidarios igualmente del panasiatismo, tuvo relaciones muy cercanas y fluidas durante mucho tiempo con la Sociedad del Dragón, llegando este incluso a hacerse pasar en ocasiones por japonés. También estuvo casado con una japonesa.
    En la obra de Rodney Carlisle, se afirma que oficiales militares japoneses formaban parte de la Sociedad del Dragón Negro mientras esta ayudaba a Sun Yat-sen en Tokio para que este pudiera organizar las primeras reuniones del Kuomintang. La Yakuza sería quien estaría a cargo de introducir en China el opio necesario para financiar las operaciones antiQing. Tras la caída de la dinastía Qing, los dragones negros, utilizando a la Yakuza, se infiltraron cada vez más en China creando grandes redes de tráfico de opio.
    [Dooeum Chung (1997). A re-evaluation of Chiang Kaishek’s blueshirts: Chinese fascism in the 1930s. University of London. p. 78.
    Gerald Horne (November 2005). Race War!: White Supremacy and the Japanese Attack on the British Empire. NYU Press. pp. 252. Revolución de Xinhai. https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_Xinhai.
    A History of Japanese Participation in America’s Civil Rights Movement. https://cultofnyarzir.wordpress.com/2014/10/10/a-history-of-the-japanese-influence-participation-in-the-americas-civil-rights-movement/.
    Racial Equality Proposal. http://en.wikipedia.org/wiki/Racial_Equality_Proposal]
    Rodney Carlisle (26 de marzo de 2015). Encyclopedia of Intelligence and Counterintelligence. Routledge. pp. 71]
  • [U] El 19 de mayo de 1919, el Departamento de Estado de Estados Unidos, aprobó la creación de la Oficina de Cifrado, conocida como la «Cámara Negra», precursora de la actual Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Tras ser elegido para la presidencia Herbert Hoover en 1928, su secretario de Estado, Henry Stimson, una de las figuras más destacadas de la política exterior y de defensa de la primera mitad del siglo XX (y que serviría más tarde en la administración Roosevelt como Secretario de Guerra), decidió cerrar abruptamente la Oficina de Cifrado. Aunque la decisión parece que se tomó por motivos presupuestarios, muchos historiadores y periodistas asumieron la justificación que dio Stimson en su momento, basada en la necesidad de actuar de buena fe en las relaciones internacionales. La justificación ofrecida por Stimson se convertiría en una de las frases más famosas jamás pronunciada sobre códigos y cifrados: «Los caballeros no leen el correo de otros caballeros”.
    [The Black Chamber. Hebert O. Yardley. NSA.gov. Stimson, Henry L.; Bundy, McGeorge (1948). On Active Service in Peace and War. New York, New York, USA: Harper & Brothers. p. 188. From p. 188: «Stimson, as Secretary of State, was dealing as a gentleman with the gentlemen sent as ambassadors and ministers from friendly nations, and as he later said, ‘Gentlemen do not read each other’s mail«].
  • [V] En 2018, japantoday.com detallaba más este asunto en un artículo titulado, Charlie Chaplin se abre camino más allá de un golpe de estado japonés. El artículo describe como durante un viaje de Chaplin a Japón en mayo de 1932, «[…] el hijo del primer ministro, Takeru Inukai, o «Ken», llamó al hotel de Chaplin y dispuso que el grupo viera algunos combates de sumo. Mientras Inukai organizaba los asientos en el estadio, la seguridad de su padre fue emboscada por una organización ultranacionalista llamada Kokuryū-kai (Sociedad del Dragón Negro)», algunos de los cuales habían mantenido una situación tensa previamente en el restaurante donde estuvo Chaplin.
    Japantoday.com describe a los asesinos como miembros de la Kokuryū-kai, aunque otras fuentes hablan de miembros reaccionarios de la Armada Imperial Japonesa ayudados por cadetes del Ejército Imperial Japonés, así como civiles de la Liga de la Hermandad de la Sangre.
    La Sociedad del Dragón Negro no solo mató al primer ministro, también atacó la casa de un ex ministro de Relaciones Exteriores e intentó atacar con bombas varios bancos en Tokio con la esperanza de paralizar la economía lo suficiente como para iniciar una reacción en el ejército y en el gobierno.
    Después de que los asesinos completaran su ataque y se entregaran a la policía, Chaplin junto con Takeru y otros, fueron a la casa del primer ministro. Allí, el actor pudo ver «la mancha de un gran charco de sangre todavía estaba húmeda en la estera«. Chaplin no fue consciente de cuán cerca había estado de ser asesinado también. Su hermano Sydney pronto relacionó el momento tenso en el restaurante con el asesinato, algo que Chaplin recordaría durante años. Chaplin también entendió que aquel 15 de mayo, Takeru también habría sido asesinado de no haber estado en el estadio organizando la asistencia de Chaplin al sumo.
    Sólo años después, tras leer el libro de Hugh Byas en 1942, Government by Assassination, Chaplin supo lo realmente cerca que estuvo de ser asesinado. Uno de los asesinos, Seishi Koga, reconoció la idea de asesinar a Chaplin como objetivo secundario durante su juicio, para que el evento tuviera una alcance internacional. Según el libro de Hugh Byas, Koga afirmó en el juicio: “Chaplin es una figura popular en los Estados Unidos y el favorito de la clase capitalista. Creíamos que matarlo causaría una guerra con Estados Unidos«. El objetivo era «derrocar el mismo centro del gobierno» y crear el caos suficiente, para que solo los militares pudieran obtener el poder. Su golpe fracasó, pero la cantidad de apoyo público mostrado hacia las  sentencias extremadamente leves para los asesinos, fue un síntoma del fortalecimiento y de la creciente influencia y simpatía que estaban adquiriendo los militares japoneses.
    Muchos años después, Chaplin ironizó con la idea de que los asesinos en realidad no supieran que era británico: “Me puedo imaginar a los asesinos habiendo llevado a cabo su plan, y luego descubriendo que yo no era un estadounidense sino un inglés: ‘Oh ¡lo siento mucho!’»
    [Charlie Chaplin tramps his way past a Japanese coup d’état. Patrick Parr. https://japantoday.com/category/features/lifestyle/charlie-chaplin-tramps-his-way-past-a-japanese-coup-d%E2%80%99etat.
    Charlie Chaplin: King of Tragedy. Gerith Von Ulm. 1940. https://www.amazon.com/-/es/Gerith-Von-Ulm-ebook/dp/B00LJ23JMO
    May 15 Incident. https://en.wikipedia.org/wiki/May_15_Incident]
  • [W] Kuehn no era un espía cualquiera. Previamente a su misión a Hawai, Kuehn había entablado amistad con Heinrich Himmler y Joseph Goebbels. Conoció a Karl Haushofer quien le presentó a sus contactos japoneses, incluyendo a los más destacados líderes de las sociedades panasiáticas de las que tanto aprendió y tanto trató de implantar en Alemania.
    En 1935, Kuehn fue enviado a Hawai por el mismísimo Joseph Goebbels junto con su familia, utilizando el pretexto de un trabajo sobre la historia de las islas aplicando las teorías geopolíticas de Haushofer. Kuehn alquiló una casa en un lugar privilegiado de la isla desde la que tenia acceso visual a toda la base naval, y desde la cual vigilaba las actividades de la flota con unos prismáticos. La información recogida por Kuehn llegaba al cónsul japonés Toshiro Okuda. Seis días antes del ataque Kuehnn visitó el consulado japonés con un mapa de Pearl Harbor, donde señalaba la localización de los principales navío norteamericanos.
    La tarde del 7 de diciembre de 1941, Kuehn estaba de pie junto a la ventana de su casa con una linterna enviando señales al consulado japonés.
    Kuehn había servido como oficial en la Marina imperial alemana durante la Primera Guerra Mundial. Como muchos otros cuando Alemania fue derrotada, sintió que el país había sido traicionado y rápidamente se unió al partido nazi. El departamento de Haushofer en la universidad de Munich, su instituto geopolítico, era en realidad un centro para reclutar espías para el servicio secreto alemán. Haushofer escogía a quienes él pensaba que servirían como espías para el servicio diplomático o para el de defensa.
    [Los Últimos Secretos Del Eje. George Kerevan. https://youtu.be/W4XS0WoqVgo?t=1492.
    The Spy Who Doomed Pearl Harbor. https://www.historynet.com/the-spy-who-doomed-pearl-harbor.htm]
  • [X] El 26 de julio de 1941 el presidente Franklin Roosevelt ordena la confiscación de todos los activos japoneses en los Estados Unidos en represalia por la ocupación japonesa de la Indochina francesa. Se aplicó un embargo general de materias primas fundamentales y sobre todo para el ejército.
    Gran Bretaña y las Indias Orientales Holandesas hicieron lo mismo.
    Japón perdió tres cuartas partes de su comercio exterior y el 88 por ciento de su petróleo importado.
    Japón había decidido hacerse con el control del sudeste de Asia, incluyendo Malasia (según los geoestrategas japoneses, para formar la llamada Gran Esfera de Coprosperidad de Asia Oriental), donde encontraría las materias primas que necesitaba desesperadamente. Hacerse con el control de la región, implicaba un doble golpe, pues privaría a Occidente de su principal suministro de caucho y estaño.
    Los dos argumentos que utilizó el gobierno japonés para atacar a Estados Unidos en Pearl Harbor y comenzar la Segunda Guerra Mundial fueron:
    1) Liberar Asia de los imperios coloniales europeos : Reino Unido, Francia en Indochina o los Países Bajos en las Indias Holandesas, hoy Indonesia.
    2) Conseguir la Esfera de la Coprosperídad, con la que los teóricos panasiáticos japoneses para obtener en Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia o Filipinas las materias primas a las que Estados Unidos le impedía el acceso.
    En el momento del estallido de la Segunda Guerra Mundial, entre el 60 y el 80% de los ciudadanos norteamericanos se manifiestaba aislacionista. “Primero América” era el lema y en esta dirección trabajaban personajes como el magnate de la prensa William Randolph Hearst, Joseph Kennedy (padre del futuro presidente), Henry Ford o el aviador Charles Lindbergh.
    Roosevelt, enfermo por entonces de polio, se presentó a la reelección prometiendo que ni un solo estadounidense moriría en las trincheras europeas.
    Los llamados “historiadores revisionistas”, consideran cuando menos discutible la historia oficial de como la Marina japonesa se presentó de forma inadvertida a poco más de 300 kilómetros de Pearl Harbor sin que fuera detectada, y atacara una base naval prácticamente desprotegida.
    Hay muchas y variadas razones para sospechar que Roosevelt necesitaba un gran pretexto para justificar la entrada en guerra de Estados Unidos, no tanto contra la Alemania nazi, sino contra Japón y sus ambiciones en el sudeste asiático y el Pacífico, ambiciones que amenazaban intereses estadounidenses primordiales.
    [The way to Pearl Harbor. Relations between Japan and United States in the 1930s. don Daniele P Ercoli. https://www.academia.edu/10295488/The_way_to_Pearl_Harbor_Relations_between_Japan_and_United_States_in_the_1930s?email_work_card=view-paper]
  • [Y] Kodama Yoshio (1911– 1984). En su juventud formó su propio grupo llamado la Sociedad Juvenil Independiente, cuyo objetivo declarado era asesinar políticos japoneses a los que consideraba enemigos. Involucrado en la conspiración de la Distribución de panfletos de la Dieta, paso por un breve periodo en prisión y tras tres años y medio, fue liberado para ser contratado poco después por el propio gobierno japonés. Se le encargó la tarea de la gestión y transporte de los suministros bélicos desde Asia a Japón. A Yoshio, que se unió más tarde a la Gen’yōsha, la Kokuryū-kai y a la Kenkokukai, se le asignó esta tarea tras haber creado una gran red de contactos durante los años en que trabajó en Corea durante su juventud.
    Kodama fue en este periodo uno de los más grandes (si no el mayor) responsable del tráfico de opio.
    Los dragones negros «se financiaban gracias al control del mercado chino del opio mediante una combinación de sobornos y asesinatos.» [C-3], un mercado que movió cientos de millones de dólares de los cuales, una considerable parte fue a parar al propio Kodama, del que se estima que hizo una fortuna de más de 175 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos de Asia durante este tiempo.
    Durante el tiempo que pasó en Manchuria antes y durante la guerra, Kodama no se limitó al saqueo. Disponía de un servicio de espionaje a través del que obtuvo valiosa información.
    Tras la rendición de Japón, fue arrestado y clasificado como criminal de guerra de Clase A en Sugamo junto a Ryoichi Sasakawa, un viejo amigo y estrecho colaborador.
    En 1948, fue liberado a cambio de colaborar en la lucha contra el comunismo. La CIA quería aprovechar tanto su enorme fortuna que aún guardaba así como quizás más importante aún, la red de contactos que disponía, tanto en el exterior como el el interior de Japón para todo tipo de actividades, desde sofocar huelgas a mantener a raya a los simpatizantes comunistas y socialistas. En 1949, recibió un encargo de la CIA para trasladar de contrabando un cargamento de tungsteno fuera de China que nunca llegó a su destino. Kodama se quedó también con el dinero que le habían pagado.
    Ofreció también sus servicios al Partido Liberal Democrático, el principal partido político japonés que gobernó Japón durante décadas.
    En 1960, el primer ministro Nobusuke Kishim, ante las masivas protestas contra el Tratado de Seguridad entre Estados Unidos y Japón, recurrió a Kodama y este a la Yakuza, para organizar una fuerza parapolicial con el fin de para mantener el orden en las calles y la propia seguridad del presidente estadounidense Eisenhower. El plan finalmente no se llevó a cabo por otras circunstancias, por lo que Kishim tuvo que cancelar la visita y la ayuda de Kodama.
    Kodama estuvo relacionado con la mayoría de los principales escándalos de la posguerra en los que estaba también involucrada la CIA y grandes empresas estadounidenses. [C-4].
    Controlaba o tenía una gran influencia en el crimen organizado, creando importantes contactos y usando a ciertos grupos de la Yakuza para actividades políticas, como la disolución en 1947 de un movimiento obrero en las minas de carbón de Hokutan.
    Formó una efímera alianza de una gran cantidad de bandas en 1964 (Kanto-kai), bandas que surgieron en los años posteriores a la rendición de Japónl.
    Yoshio era considerado un kuromaku de primer nivel, pero también debió haber sido considerado uno de los más importantes jefes yakuza (oyabun), gracias a su poder y contactos.
    Llegó incluso a entrar en política manteniendo su doble vida. En 1970 sus días de gloria terminaron tras revelarse su participación en el escándalo que involucró a la empresa aernaútica estadounidense Lockeed.
    [Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions. 2001. George Kerevan.
    I Was Defeated. by Yoshio Kodama. The Journal of Asian Studies. https://tinyurl.com/y8u4cj4b.
    Yoshio Kodama, el yakusa de la CIA. Denis Boneau. https://www.voltairenet.org/article123510.html.
    Ruffians, Yakuza, Nationalists: The Violent Politics of Modern Japan, 1860–1960. Eiko Maruko Siniawer. https://tinyurl.com/yc75bscd]
    Ryoichi Sasakawa (1899-1995). Empresario, político y filántropo japonés.
    En 1927 fundó la organización Kokubosha (Sociedad de Defensa Nacional). Organiza también en 1931, el Kokusui Taihuto (Partido de Masas de los Pueblos Patrióticos), ambos pequeños grupos de carácter ultranacionalista siendo el último de ellos donde conoce a Yoshio.
    En la década de 1930 participó activamente tanto en las finanzas como en la política japonesa, apoyando activamente a las facciones militaristas (la Toseiha [T-2] y la Kodoha [K-3]).
    En los años 30 obtuvo grandes sumas de dinero especulando con arroz durante un periodo de escasez.
    Creó y organizó unidades paramilitares que empleó en Manchuria antes de la guerra, explotando minas en Manchuria y traficando con materias primas para Japón y el Ejército Imperial. Su ejército privado llegó a estar compuesto por 15.000 combatientes y fue utilizado en operaciones de saqueo sistemático en China, colaborando en ciertas ocasiones con el ejército privado de Kodama Yoshio.
    En 1935, Sasakawa y otros doce miembros destacados del Kokusui Taishu-to (Partido Patriótico del Pueblo, PPP), fueron arrestados y encarcelados durante tres años acusados de haber chantajeado a varias empresas japonesas, entre ellas Takashimaya, Hankyu Railway y Tokyo Life Insurance. Terminó siendo absuelto, pero para cuando fue liberado (habían pasados seis años, entre el tiempo en la cárcel y el proceso de apelación), ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial.
    En abril de 1942, Sasakawa se presenta a diputado y obtiene un escaño en la Dieta japonesa. Visitó prisiones de todo el país realizando campañas de propaganda en favor de la guerra. Voló a Roma donde conoció a Mussolini, al que calificaría más tarde como «el perfecto fascista y dictador«.
    Tras la guerra, fue encarcelado junto con Kodama Yoshio y Nobusuke Kishi, futuro hombre clave del Partido Demócrata Liberal, así como con Shiro Ishii, comandante en jefe de la Unidad Manchú 731.
    A finales de 1948, tras las ejecuciones de Hideki Tōjō y otros seis criminales de guerra de Clase A, Sasakawa fue liberado.
    Un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses de 1946, describe de la siguiente forma a los dos kuromakus [K-2] japoneses, Kodama Yoshio y Riochei Sasakawa : «[La] larga implicación [de Kodama] en las actividades ultranacionalistas, a veces violentas, y su capacidad para cohesionar a su alrededor a la juventud, hacen de él un hombre que seguramente representará un riesgo mayor para la seguridad. [Sasakawa] se presenta como un peligro potencial para el futuro de Japón (…). Es un hombre rico sin ningún escrúpulo en cuanto al uso de su fortuna (…). Puede cambiar de casaca para aprovechar una oportunidad«.
    Sasakawa se involucró en la reconstrucción de Japón y aunque nunca más entraría en política, utilizó su considerable fortuna obtenida en China y Manchuria junto con su influencia, para impulsar negocios, partidos políticos o leyes de las que se benefició económicamente. Una de las más conocidas fue la Ley de Carreras de Lanchas de 1951, que consiguió gracias a un masivo soborno a gran parte de los diputados de la Dieta.
    Junto con Kodama, financia el Partido Demócrata Liberal influyendo en varias ocasiones en la elección del primer ministro.
    En 1954 entra en el Butoku-kai (Asociación de las Virtudes Marciales), un lobbie o asociación política de carácter militarista y ultranacionalista en la que se encontraban presentes varios antiguos criminales de guerra de Clase A, como el ex director de la Mitsubishi, empresa que durante la guerra había sido una de las grandes compañías de fabricación de armas y municiones.
    En 1959 su ex compañero en la prisión de Sugamo, el por entonces primer ministro Nobusuke Kishi, nombró a Sasakawa presidente de la Federación de Organizadores de Carreras de Lanchas, que dependía del Ministerio de Transportes, con la excusa de fomentar la reconstrucción económica japonesa. Esta organización llegó a manejar un enorme presupuesto.
    Sasakawa, al igual que Yoshio, se valió de la Yakuza en numerosas ocasiones para romper huelgas y hostigar a grupos radicales comunistas y socialistas.
    Durante los años 60 comenzó también a involucrarse en la realización de proyectos internacionales y de relaciones públicas.
    Impulsó una ley que estableció la forma en que se distribuiría el dinero destinado a los proyectos de reconstrucción, dinero que pasaría a manos de la Fundación de la Industria de Construcción Naval de Japón, organismo que terminaría conociéndose como Fundación Nippon, y que se convertiría en la más importante fundación de la época, solo por detrás de la Fundación Ford.
    Sasakawa fue nombrado presidente de la Fundación Nippon y como tal, llevó a cabo un enorme programa de relaciones públicas realizando grandes contribuciones caritativas tanto en Japón como en todo el mundo.
    Sasakawa creó y financió también otras fundaciones como la Fundación Estados Unidos-Japón o la Fundación de la Paz Sasakawa.
    En África financió la Asociación Africana de Sasakawa, un grupo que formaba parte de la Revolución Verde de Norman Borlaug.
    La Fundación Nippon también gestionó el Fondo de becas para jóvenes líderes Ryoichi Sasakawa (SYLFF), destinada a estudiantes universitarios de todo el mundo.
    Sasakawa al igual que Yoshio eran probablemente, los más importantes kuromakus de Japón por entonces («hombre de la sombra») [K-2]
    Paralelamente, construyó un imperio de 8.400 millones de dólares como empresario de apuestas, que operaba concesiones de carreras de lanchas, la única operación de juego legal de propiedad privada en Japón tras la guerra.
    Las organizaciones caritativas que financió le sirvieron como tapadera para muchos de sus negocios o para tejer relaciones políticas con otros países y organizaciones.
    Amigo de Syngman Rhee , el primer presidente de Corea, y de Chiang Kai-shek, líder nacionalista chino, funda con ambos la Liga Mundial Anticomunista, a la que se le atribuye el apoyo al golpe de Estado en 1966 contra el presidente de Indonesia Sukarno. También financió a organizaciones anticomunistas como Nihon goyu renmei, la federación Zen-ai kaigi, o un grupo de veteranos de la Segunda Guerra Mundial.
    Apoyó al fundador de la Iglesia de la Unificación (Sun Myung Moon) en sus actividades anticomunistas, y ayudó a formar la Unión Mundial de Organizaciones de Karate (1970), llegando a ejercer en la misma como presidente.
    En febrero de 1978 donó medio millón de dólares a la ONU a través de su fundación para la industria de construcción naval. En 1979, transfirió un millón de dólares a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), siendo el mayor donante de todas las instituciones de la ONU. Trabajó en las Naciones Unidas también en derecho marítimo.
    Sasakawa fue uno de los principales financiadores de las campañas políticas del ex presidente estadounidense Jimmy Carter y de su propia fundación (Fundación Jimmy Carter). Financió tanto campañas a la presidencia como ciertos programas políticos que llevó a cabo tras dejar la Casablanca.
    Por entonces, la Fundación Sasakawa era el principal donante privado también de la OMS, una relación que se extendería hasta después de su muerte, cuando en 1996 la organización transfirió 10 millones de dólares para una campaña contra la lepra.
    La expansión de la fundación Sasakawa continuó en Francia, donde a través de una organización vinculada (que fue declarada de utilidad pública en 1990), financió organizaciones como el Instituto de Asia Oriental de Lión, así como eventos públicos como el Festival de Aix en Provence, el museo Guimet, conciertos del Teatro Chatelet y actividades vinculadas al Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS).
    Serge Garde en su libro Pérou, imposture du programme de contrôle des naissances, 300.000 femmes stérilisées en quatre ans, expuso la relación de la Fundación Sasakawa en el escándalo de la esterilización forzosa de 300.000 mujeres peruanas, así como en otros programas de esterilización en la India de similar magnitud. La campaña fue financiada en gran parte por la Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacional (USAID) y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población. También la Nippon Zaidan contribuyó en la financiación.
    En noviembre de 1987, Sasakawa recibió de la prensa japonesa el sobrenombre de «Padrino de Japón», aunque él mismo prefería considerarse como «el fascista más rico del mundo» .
    Murió el 18 de julio de 1995.
    [SASAGAWA. Ryoichi – CIA. https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/SASAKWA%2C%20RYOICHI_0014.pdf.
    Ruffians, Yakuza, Nationalists: The Violent Politics of Modern Japan, 1860–1960.
    Eiko Maruko Siniawer. https://tinyurl.com/yc75bscd.
    Scott Anderson, Jon Lee Anderson, Inside the League, The schocking exposé of how terrorists, nazis and latin american death squads have infiltred the World anti-communist league, editorial Dodd, Mead and Company, New York, 1986.
    Sasakawa: The Warrior for Peace, the Global Philanthropist. P. Daventry. https://tinyurl.com/y6kfeyo8.
    Sasakawa, un criminal de guerra respetado. Denis Boneau. https://www.voltairenet.org/article123295.html#nb16]
  • [Z] Ōmori Sōgen Rōshi. Conocido como el Doctor Jekill y Mr Hide del budismo zen japonés, Sōgen se destacó en sus inicios por ser un maestro zen del manejo de la espada (kendō) y la caligrafía (shodō). Su influencia en materia religiosa y literaria le procuraron una distinguida carrera intelectual y una considerable fama y prestigio en el Japón de preguerra.
    Fue el único maestro zen que tiene su propia entrada de quince líneas en la publicación japonesa Dictionary of the Right Wing (Uha Jaen) de 1991, y eso es debido a que Sōgen tenía dos caras, la del brillante intelectual y maestro, pero también la de un extremista activista político.
    A la temprana edad de 23 años, se afilia a la sociedad secreta Kinki-kai (mayo de 1927), sociedad que tenía el objetivo abiertamente declarado de eliminar la democracia parlamentaria mediante el asesinato político.
    En lugar de un maestro zen tradicional preocupado por seguir el Camino de la Espada del Zen (katsaiin-ken), Sōgen se destacó en su faceta personal por ser un «hombre dispuesto a matar a todos los que se interpusieran en el camino de su agenda política, pero reclamando la iluminación del Buda en sí mismo«.
    Sōgen ayudó a fundar también con los mismos objetivos que la Kinki-kai, la Kinnō Ishin Dōmei (Liga para la Lealtad al Emperador y la Restauración) el 11 de febrero de 1932.
    Sōgen se involucró profundamente en la guerra a pesar de que en publicaciones posteriores afirmó que hizo todo los posible para evitarla, o mejor dicho, evitar la guerra con el enemigo equivocado. Por razones geográficas, históricas e ideológicas, Rusia, no Estados Unidos, fue vista como la principal amenaza para el mantenimiento y la expansión del Imperio japonés. Sin embargo, algunos de sus discípulos admitieron que su maestro cambió de opinión tras el ataque de Japón a Pearl Harbor.
    Inmerso ya en la guerra, en agosto de 1940 ayudó a fundar la Liga Juvenil para la Construcción de la Estructura de Asistencia (Regla Imperial) (Yokusan Taisei Kensetsu Seinen Renmei), pero pronto surgieron desavenencias que le llevaron a formar otra organización, el Consejo Japonés de la Juventud (Nipponshugi Seim Kaigi), fundado en septiembre de 1940.
    En julio de 1944 Sōgen asumió un cargo como administrativo en el Cuerpo Juvenil de Apoyo al Régimen Imperial del Gran Japón (Yokusan Sonendan), un grupo de la Asociación de Apoyo al Régimen Imperial (Taisei Yokusankai), organización de masas creada por el primer ministro Fumimaro Konoe el 12 de octubre de 1940, para promover los objetivos de su Shintaisei («Nuevo Orden») que estaba inspirada en el partido nazi. Al igual que que su contraparte alemana, su propósito era reemplazar a todos los partidos políticos y facciones, y crear un cuerpo unido basado en el lema «100 millones (de ciudadanos), una mente» (ichi-oku isshin). Durante un tiempo consiguieron «regimentar y pastorear a la población detrás del esfuerzo de guerra«, mientras las viejas luchas por el poder siguieron tan activas como siempre.
    El compromiso o fanatismo de Sōgen en favor de la guerra, se demuestra aún más por su intento de adelantarse al emperador y bloquear la transmisión de radio pregrabada programada para el mediodía del 15 de agosto de 1945 en la que se anunció la rendición incondicional. «Como quería resistir hasta el final, quería obstruir la transmisión del emperador que anunciaría la rendición de Japón. Por esa razón, a menudo iba al Cuartel General Imperial para incitar a los soldados”.
    En 1945 es ordenado sacerdote budista Rinzai, una de las tres ramas del del budismo zen japonés.
    Durante la posguerrra, llamó la atención de las autoridades aliadas encargadas de la ocupación. Aunque no fue juzgado, incluyeron su nombre en una lista de personas expulsadas de la vida pública, incluido ser empleado como maestro de escuela.
    Al ser proscritas durante la ocupación la artes marciales, Sōgen se vio también privado de ejercer como maestro e instructor. Todo ello no supuso el fin del activismo nacionalista de Sōgen. El 1 de abril de 1952, solo cuatro semanas antes del final formal de la ocupación aliada, Sōgen organizó una reunión con otros diez ex líderes ultranacionalistas, para discutir la reconstrucción de la derecha tradicionalista en un Japón que pronto sería de nuevo soberano. Este grupo se reuniría regularmente durante aproximadamente un año bajo el nombre de Sociedad del Viento del Este (Tofu kai). Sōgen y sus asociados conocían perfectamente la debilidad de su situación a nivel político y eran consciente que tenían que volver a unificar la antigua derecha tradicionalista para hablar con una única voz, pero esta vez integrándose y participando en el sistema sin las acciones y los programas radicales que llevaron a cabo en los años 20 y 30. Con la vista puesta en este objetivo, Sōgen se convirtió en uno de los fundadores y el primer presidente del comité del Consejo del Movimiento de Restauración del Distrito de Kantō (Ishin Undō Kantō Kiōgi-kai), fundado en julio de 1953.
    Al igual que en los años 20 y 30, los principales objetivos de esta nueva organización general, incluían la creación de un «estado racial» (Minzoku kokka), la prohibición del partido comunista y sus aliados, y la purga de partidos políticos corruptos, magnates financieros y burócratas gubernamentales en los que no confiaban. Pero las desavenencias y las viejas rivalidades no tardaron en aparecer, y en mayo de 1954 se hizo necesario crear un nueva organización de concentración de la derecha tradicionalista, llamada la Federación de Ciudadanos por la Salvación de la Nación (Kyūkoku Kokumin Sōrengō) de la que Sōgen fungió en el cargo de presidente. En diciembre de 1956, la mayoría de las organizaciones de derecha de la federación ya se habían retirado, haciéndose necesario un nuevo cambio de nombre, lo que dio paso a la Federación General de Ciudadanos (Kokumin Sōrengō).
    En enero de 1958, Sōgen es nombrado director permanente del Consejo del Nuevo Japón (Shin-Nippon Kyōgi-kai), organización que se convertirá en la corriente dominante de la derecha tradicionalista y que ha sido descrita como el «vehículo para la unificación de la derecha con los círculos financieros de Japón y el Partido Liberal Democrático (PLD)» (el PLD (Partido Liberal Democrático / Jiyū-Minshutō), gobernó Japón de forma casi ininterrumpida durante el último medio siglo tras la guerra). Desde ese momento, Sōgen se alió con poderosos magnates financieros como Takasugi Shin-ichi (1892-1978), presidente de la junta directiva de Mitsubishi Electric Co. y presidente de finanzas del Consejo.
    Sōgen refundó la Sociedad del Dragón Negro en octubre de 1961 con el nombre Club del Dragón Negro (Kokuryū-Kurabu). El objetivo del nuevo Club del Dragón Negro, era «suceder al espíritu de la Sociedad del Dragón Negro de antes de la guerra y promover la Restauración«. También tenía como objetivo «consolar y exaltar los espíritus de los antiguos miembros de la sociedad«. El Club llegó a estar formado por ciento cincuenta miembros. Sōgen no olvidaba su compromiso con la ideología que siempre había defendido, y «sin duda se sintió más a gusto allí que en el Consejo del Nuevo Japón, donde se sentó junto a los políticos corruptos y los magnates financieros a los que se había opuesto durante tanto tiempo«.
    Sōgen pasaría el resto de su vida combatiendo a los movimientos de izquierda, que querían convertir a las universidades en plataformas para la extensión del socialismo y el comunismo. En este sentido, la última entrada sobre Sógen en el Diccionario de la Derecha, describe el nombramiento de Sōgen como presidente del Rinzai Zen, organización afiliada a la Universidad de Hanazono. Por entonces, en 1970, el activismo estudiantil de izquierda estaba aumentando en todo Japón, centrándose este en la oposición a la extensión del Tratado de Seguridad Mutua entre Japón y EEUU. Uno de los discípulos de Sōgen, Hosokawa Dōgen, describió las circunstancias bajo las cuales llegó a ejercer como profesor en la Universidad de Hananono: «Durante este tiempo [1970] hubo disturbios en las universidades de todo Japón. La Universidad de Hanazono no fue una excepción. Junto con la Universidad de Ritsumeikan, era una base bien conocida para los estudiantes del Ejército Rojo Japonés. Dentro de la universidad hubo conflictos … Como resultado, [Sōgen] Roshi se convirtió en profesor en esa universidad …«.
    Para llevar a cabo su misión, Sōgen formó a un grupo de estudiantes leales por su relación con ellos en torno a las artes marciales, y comenzarían a reunirse semanalmente en torno al Club Zazen, organización vinculada con clubes de Kendō, y más tarde con clubes de Karate y Kenpō. Los estudiantes de estos grupos formaron el núcleo de lo que sería una organización estudiantil de derechas, siempre dispuesta a usar sus habilidades en artes marciales para enfrentarse a los estudiantes de izquierda. Con el fuerte respaldo de estos estudiantes, Sōgen, terminó convirtiéndose en el presidente de la universidad en 1978. Moriría en 1994.
    [Zen War Stories. Brian Victoria. https://tinyurl.com/y5ql8msa. pag. 39, 43, 57, 58. https://books.google.es/books/about/Zen_War_Stories.html?id=PEhMyHojQYEC&redir_esc=y.
    Zen Terror in Prewar Japan: Portrait of an Assassin. Brian Daizen Victoria. https://tinyurl.com/yxwe6boy.
    U.S. Army Area Handbook for Japan. https://tinyurl.com/y4quplvf.
    Omori Sogen. https://en.wikipedia.org/wiki/Omori_Sogen]
  • [Y-1] Orígenes de la Yakuza. Yakuza es un nombre que se cree que deriva de un juego de cartas llamado hanafuda. Similar al Black Jack, el nombre yakuza representa a los números 8 (ya), un 9 (ku) y un 3 (za), que son la peor mano que se puede obtener.
    Los primeros registros de la Yakuza como asociación criminal organizada datan del siglo XVII cuando el hanafuda era un juego muy popular entre los bakuto, jugadores itinerantes que ya existían en el Japón de comienzos del siglo VIII y que junto con los tekiya (vendedores ambulantes). Ambos, los bakuto y tekiya, son considerados como el germen de las futuras organizaciones criminales japonesas.
    [Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions. 2001. George Kerevan. Bob Cuddihy. Autor de NATO fellow. https://youtu.be/BuI760YyvGk?t=2365.
    Hanafauda. https://en.wikipedia.org/wiki/Hanafuda]
  • [T-1] Tongmenghui / T’ung-meng Hui (Liga Unida China, Liga Unida, Alianza Revolucionaria China, Alianza China, Sociedad de Lealtad Unida). Sociedad secreta china fundada por Sun Yat-sen, Song Jiaoren y otros colaboradores en Tokio, el 20 de agosto de 1905. Integró a diversos grupos revolucionarios chinos antiQing. Su objetivo era el derrocamiento de la dinastía manchú y el establecimiento de una república.
    El heterogéneo movimiento estaba compuesto no solo por chinos, sino también por extranjeros. Muchos de estos participaron en la Revolución de 1911, y entre ellos, el grupo más numeroso y activo, era el de los japoneses.
    Es interesante apuntar que uno de los japoneses que se convirtieron en miembros de Tongmenghui era Ryōhei Uchida, uno de los fundadores de la Sociedad del Dragón Negro.
    [Kaplan, Lawrence M. (2010). Homer Lea American Soldier of Fortune. Lexington: University Press of Kentucky. ISBN 978-0813126173.]
  • [K-1] Kinki-kai. El Kinki-kai se formó con el propósito de impulsar la creación de una sociedad totalmente centrada en el emperador. Como otras sociedades, buscaba la abolición de los partidos políticos y la misma democracia recurriendo al asesinato político. Otro de sus objetivos era la transferencia de la riqueza, especialmente la riqueza industrial, desde el sector privado al emperador, para que dispusiera de ella como corresponde a un «padre benevolente«.
    La justificación para restaurar la riqueza de la nación al emperador se describía en el primer principio del Kinki-kai de la siguiente manera: «Creemos que Japón es un cuerpo sagrado e indivisible que consiste en el emperador, nuestro padre benevolente y un dios viviente, y nosotros las masas, sus fieles sirvientes e hijos …»
    En su apogeo, el Kinki-kai llegó a tener unos 700 miembros y tenía una publicaba propia llamada Pensamiento Japonés (Nihon Shisō).
    [Zen Terror in Prewar Japan: Portrait of an Assassin. Brian Daizen Victoria. https://tinyurl.com/ycatgs6f]
  • [K-2] Kuromaku. Una persona contratada para resolver problemas o que es buena para resolverlos para otros, el «hombre en la sombra».
    En origen, es un término del drama kabuki tradicional que significa «cortina negra». También es un concepto para referirse «al poder detrás del trono, donde pocas veces es lo que parece«. Los japoneses tradicionalmente preferían que el poder estuviera oculto y se aplicara con sutileza y de forma refinada.
    Hay kuromakus en todas las partes en la vida japonesa, en la política, los negocios, la educación, los deportes y la religión.
    Kodama Yoshio, el padrino de todos ellos, fue el kuromaku más famoso y valioso del Japón de posguerra.
    [Little‐Known Japanese Wield Vast Power. Richard Halloran Special to The New York Times. July 2, 1974. https://www.nytimes.com/1974/07/02/archives/little-known-japanese-wield-vast-power-2-rightists-play-big.html]
  • [T-2ToseihaTraducido como Facción del Control, fue un grupo ultranacionalista dentro del Ejército Imperial Japonés que estuvo activo durante las décadas de 1920 y 1930.
    Tras el incidente de Mukden, los miembros de la Toseiha y la Kodoha lucharon por el dominio sobre las fuerzas armadas. Después de la dimisión de Araki en 1934 y el fracaso del incidente del 26 de febrero en 1936, con la depuración posterior de la dirección de la Kodoha, la Toseiha perdió la mayor parte de su razón de ser.
    Hideki Tojo fue el líder de Toseiha y, posteriormente, Primer Ministro de Japón durante la Segunda Guerra Mundial
  • [K-3] Kodoha. Traducido como Facción del Camino Imperial, fue otro grupo político de tendencia nacionalista radical dentro del Ejército Imperial Japonés que estuvo activo también durante los años veinte y treinta. El General Sadao Araki fue el fundador y líder de Kodoha.
  • Trono de Crisantemo. El Trono de crisantemo (en japonés, Kikukamonshō o Kikkamonshō) es el nombre que recibe el trono imperial japonés.
    El crisantemo o kiku se corresponde con el monshō («divisa» o «corona») del emperador de Japón. De esta forma, el crisantemo representa al emperador y a la propia Casa Imperial. Kikukamonshō significa «Sello Imperial de Japón / Corona de crisantemo».
    Según las leyendas, el Trono del Crisantemo sería la monarquía en vigor más antigua del mundo, teniendo su supuesto origen en torno al 660 a. C. de la mano del emperador Jimmu según el Nihonshoki, el segundo libro más antiguo sobre la historia de Japón.
  • Oyabun. Jefe de la Yakuza o un poderoso jefe de una organización criminal. https://www.britannica.com/topic/yakuza
  • Imagen de portada. Por orden de aparición de derecha a izquierda y de arriba a abajo.
    Símbolo de la Kyokuryū-kai, una organización criminal Yakuza basada en la isla de Okinawa que contó con unos 270 miembros y que adoptó un nombre similar al de la Sociedad del Dragón Negro.
    Kanji para samurái. https://www.youtube.com/watch?v=P3A3O_DUzx0. http://etimologias.dechile.net/?samura.ihttps://sendasdelviento.es/curiosidades/el-kanji-y-significado-samurai/
    Blasón de la casa Tokugawa. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tokugawa_family_crest.svg
    Sello imperial japonés. https://en.wikipedia.org/wiki/Imperial_Seal_of_Japan

GALERÍA GRÁFICA

  • Territorios (Han). 1564 – 1573
  • Territorios (Han) en disputa en 1568.
  • Territorios en 1855
  • Heráldica de las casas japonesas

DOCUMENTALES Y PELÍCULAS

CITAS

  • [C-1] “Los barcos a vapor / rompen el descanso de los halcones / del pacífico; / con sólo cuatro barcos basta / para hacernos perder el sueño en las noches”. [Versos de un poema japonés que describía la convulsión que supuso la llegada a la localidad de Uraga los primeros días de julio de 1853, de los cuatro barcos del comodoro estadounidense Mathew Calbraith Perry. Tras siglos de aislamiento total, el evento tuvo que suponer todo un terromoto social, desestabilizando considerablemente al shogunato
    [Japón 1853-1868. El ocaso del Shogun. Agustín Monzón Peña. https://descubrirlahistoria.es/2016/01/japon-1853-1868-ocaso-del-shogun/]
  • [C-2] “Los dragones negros fueron probablemente la más poderosa de las sociedades secretas y sectas que operaban en el Japón de la época. Se financiaban gracias al control del mercado chino del opio mediante una combinación de sobornos y asesinatos. El gobierno japonés no les molestaba, los toleraba por una serie de razones, una de ellas era el ultranacionalismo y otra muy importante, que podían ayudar a las ambiciones imperialistas de Japón”.
    [Bob Cuddihy. Autor de NATO fellow. Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions en asociación con Alba Communications para The History Channel (2001). George Kerevan]
  • [C-3]“Tras la Segunda Guerra Mundial, el miembro de los dragones negros Kodama Yochi, que amasó una fortuna en Manchuria, montó prostíbulos y se hizo cargo de sindicatos. Fue descubierto cobrando un soborno de 2 millones de dólares de Lockeed, para que el gobierno japonés comprara sus aviones«.
    [Bob Cuddihy. Autor de NATO fellow. Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions en asociación con Alba Communications para The History Channel (2001). George Kerevan]
  • [C-4]“La Yakuza es el equivalente japonés de la mafia. Yakuza significa 893 los números perdedores de la versión japonesa del blackjack. Tras la segunda guerra mundial Kodama Yochi que amasó una fortuna en Manchuria monto prostíbulos y se hizo cargo de sindicatos. Fue descubierto cobrando un soborno de 2 millones de dólares de Lockeed para que el gobierno japonés comprara sus aviones
    [Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions. 2001. George Kerevan. Bob Cuddihy. Autor de NATO fellow. https://youtu.be/BuI760YyvGk?t=2376]
  • «El ex samurái jugó un papel importante en la construcción de la red de espías. La influencia que alguna vez poseyeron como clase alta en la sociedad se había desvanecido con la disolución de la clase, pero estaban decididos a recuperarla. A lo largo de los años, los samuráis recuperaron el poder en sus manos. Fue un golpe que no sabíamos que había ocurrido, pero determinó el rumbo de Japón hacia el militarismo. A finales del siglo XIX y principios del XX, Japón seguía sufriendo las secuelas de la apertura forzada del país, que puso fin a los más de dos siglos de aislamiento y la siguiente modernización forzada. De hecho, la modernización cambió drásticamente la sociedad japonesa, sin embargo, como consecuencia creó una lucha de poder entre las élites. La clase samurái tenía un fuerte «sentido de autodeterminación», ahora omitido de la sociedad, constituía una lucha por recuperar el poder.»
    [The Japanese Panopticon How the Japanese intelligence services conquered Manchuria Lien Gillisjans. https://www.academia.edu/38273433/The_Japanese_Panopticon_pdf. pag. 7]
  • Los samuráis y su función como espías. «El espionaje era parte de la sociedad japonesa mucho antes de que la modernización del aparato militar fundara una rama de inteligencia. La época de las guerras entre los clanes japoneses y la siguiente unificación del país por Toyotomi Hideyoshi en el siglo XVI fue en parte un éxito debido al empleo efectivo de espías.19 Un espía era percibido como la encarnación del honor y el patriotismo, convirtiéndolo en una profesión honorable, una Además, los guerreros samuráis no se abstuvieron de recopilar información sobre sus enemigos.20 El comercio de espías se transfirió después de la disolución de los samuráis en sociedades secretas. Durante el sistema feudal, el aparato militar encabezado por samuráis era responsable de mantener el orden y la seguridad dentro del dominio de su terrateniente. Para realizar esta tarea y mantener el control sobre el dominio, los samuráis emplearon el espionaje. Aparte de los guerreros samuráis, un tipo de magistrados samuráis utilizaba la policía secreta y los espías para contrarrestar la criminalidad y la corrupción y, por tanto, actuar como fiscales y jueces. Cuando se disolvió el sistema feudal, incluida la clase samurái, la reacción de los ex samuráis fue la base de sociedades secretas para socavar el establishment, recurriendo incluso a acciones terroristas. Sin embargo, se desplegaron sociedades secretas para recopilar inteligencia en preparación para la Guerra Ruso-Japonesa. La infiltración de China por espías y sociedades secretas se remonta incluso a la década de 1880.»
    [The Japanese Panopticon How the Japanese intelligence services conquered Manchuria Lien Gillisjans. https://www.academia.edu/38273433/The_Japanese_Panopticon_pdf. pag. 7]
  • Retirada de Japón de la Sociedad de Naciones. «Ha habido panasiáticos en Japón desde principios del siglo XX, y algunos continuaron trabajando por la causa en la que creían, especialmente desde 1905 hasta la década de 1930, especialmente bajo el paraguas de organizaciones patrióticas asiáticoistas como Kokuryū-kai y Gen’yōsha. Estos asiáticos patriotas representaban una minoría, sino una opinión marginal, en la configuración de la política exterior japonesa. A menudo se quejaban del abandono al que habían sido sometidos por la élite japonesa. Sin embargo, a raíz del Incidente de Manchuria de 1931 y la retirada de Japón de la Sociedad de Naciones al año siguiente, los asiáticos tradicionales encontraron una audiencia muy receptiva para sus ideas entre los burócratas y oficiales del ejército japoneses. La historia contada por Wakabayashi Han, un asiáticoista Kokuryū-kai que se especializó en el mundo islámico, es muy reveladora en este sentido. Wakabayashi se interesó por el mundo musulmán después de una visita a la India con el monje budista birmano y nacionalista anticolonial U. Ottama en 1912. Su descubrimiento de los musulmanes indios lo llevó a realizar más investigaciones sobre el Islam en Asia. Durante veinte años, trabajó en estrecha colaboración con un pequeño círculo de expertos en islam dentro de Kokuryū-kai dirigido por Tanaka Ippei, argumentando que si Japón podía desarrollar lazos más estrechos con los musulmanes colonizados de Asia, sus esfuerzos por convertirse en el líder de un despertar e independiente Asia podrían beneficiar del apoyo musulmán. Sin embargo, según Wakabayashi, su pequeño grupo no logró ningún resultado ni recibió ningún apoyo del gobierno, y se volvió pesimista sobre su éxito futuro. Luego, en 1932, Tôyama Mitsuru y Uchida Ryôhei enviaron a Wakabayashi para observar la reunión de la Liga de Naciones en Ginebra que abordó la cuestión del reconocimiento del estado de Manchukuo. Allí, Wakabayashi fue testigo de la decisión de los diplomáticos japoneses de retirarse de la liga tras su negativa a reconocer a Manchukuo. Fue solo durante su viaje de regreso a Japón, señala Wakabayashi, que reconoció un cambio de actitud hacia las ideas asiáticoistas de su grupo por parte de los oficiales militares japoneses. En el largo viaje de Europa a Japón, le explicó a Isogai Rensuke, un teniente coronel del ejército japonés, los beneficios que la atención al mundo musulmán podría aportar a la política japonesa de Asia oriental«.
    [Japans Return to Asia in the 1930s and the Legitimacy of Imperial World Order. Cemil Aydin. https://www.academia.edu/5357099/Japans_Return_to_Asia_in_the_1930s_and_the_Legitimacy_of_Imperial_World_Order. pag. 5. Louise Young. Japan’s Total Empire: Manchuria and the Culture of Wartime Imperialism. University of California Press]
  • «Estos nuevos intentos se beneficiaron de los contactos que Kokuryū-kai había establecido en el mundo musulmán y la red de la diáspora tártara turca en Asia oriental. En un atrevido experimento en 1933, un príncipe de la abolida dinastía otomana, Abdül Kerim Efendi (1904-1935) fue invitado a Japón, presumiblemente para considerar su contribución potencial a la política japonesa hacia los musulmanes de Asia Central en caso de un conflicto con los musulmanes. Unión Soviética. Aunque el plan fue pronto abandonado, ejemplificó los proyectos imprudentes y poco realistas que los asiáticos estaban dispuestos a considerar a costa de poner en peligro las relaciones diplomáticas de Japón con la República Turca. Ese mismo año, Abdurresid Ibrahim, el famoso panislamista cuyas memorias de viaje más de dos décadas antes habían popularizado una imagen projaponesa en el mundo musulmán, que actualmente lleva una vida aislada y sin incidentes en Turquía, recibió una invitación para visitar Tokio. Abdurresid Ibrahim colaboró con los proyectos asiáticos que se extendían al mundo musulmán hasta su muerte en 1944 en Tokio. También fue en 1933 que varios líderes militares y civiles de alto nivel establecieron la Asociación del Gran Asia (Dai Ajia Kyôkai). La Asociación de la Gran Asia no solo promovió la unidad regional en el este de Asia, sino que también abogó por la solidaridad entre las sociedades de Asia occidental y sudoriental.» [Japans Return to Asia in the 1930s and the Legitimacy of Imperial World Order. Cemil Aydin]
  • En noviembre de 1941, el ejército estadounidense capta señales de radio del consulado japonés en Honolulu para Tokio, explicando que tienen una espía cerca de Pearl Harbor que mediante señales luminosas, les indicaría durante la noche los movimientos de los portaaviones norteamericanos. Por alguna extraña razón, el FBI no hizo nada al respecto, aunque incluso pensaron que el hombre implicado podría ser Bernard Khun. Tras el ataque a Pearl Harbor, Kuehn fue arrestado y encontraron todas las pruebas de su misión de espía. Kuehn fue juzgado por un tribunal militar secreto y sentenciado a morir y fusilado. Cuando el gobierno lo supo, tuvo miedo porque los tribunales militares no tienen derecho a juzgar civiles en los EEUU y Roosevelt temía que al fusilarle, se tomaran represalias contra los civiles norteamericanos prisioneros de los alemanes. De manera que al final, Kuehn fue condenado a trabajos forzados en la prisión de fort Leavenworth. Al finalizar la guerra fue deportado a argentina en 1948. Se salió con la suya”.
    [Los Últimos Secretos Del Eje. What If Productions. 2001. George Kerevan. https://youtu.be/W4XS0WoqVgo?t=1615]
  • «Según los informes de inteligencia de sus agentes en todo el mundo, el liderazgo del Dragón Negro en Tokio concluyó en 1941 que Estados Unidos había comenzado a prepararse en secreto para entrar en la guerra contra Alemania, Italia y Japón. Por temor a un ataque estadounidense sorpresa contra las fuerzas japonesas, el Dragón Negro instó a la jerarquía militar de Japón a lanzar un ataque preventivo contra Estados Unidos. La señal para la guerra en el Pacífico se dio el 26 de agosto de 1941, en una sesión de la Sociedad del Dragón Negro en Tokio, señaló un autor estadounidense en 1944. Después del ataque japonés a Pearl Harbor, las operaciones de espionaje y sabotaje llevadas a cabo por los Dragones Negros se volvieron legendarias.
    Sin embargo, la visión místico-política original de la sociedad de la solidaridad panasiática y el anticolonialismo había sido subsumida en los años anteriores a la guerra por el ultranacionalismo y el militarismo japoneses. Muchos miembros del Dragón Negro formaban parte de la industria y el gobierno de Japón, ocupando puestos diplomáticos y militares clave. Con la rendición japonesa en 1945, algunos dragones negros en el gobierno fueron acusados ​​de criminales de guerra. Pero la victoria aliada en Asia no pudo extinguir el sueño de la libertad. Japón había hecho añicos el mito de la invencibilidad militar del colonialismo occidental. Las semillas sembradas por las sociedades secretas florecieron en una nueva ola de movimientos de liberación nacional que llevaron a los pueblos de Asia a la independencia en los años inmediatamente posteriores al final de la guerra «.
    [Chinese Triads, Japanese Black Dragons & Hidden Paths of Power. MEHMET SABEHEDDIN. https://www.newdawnmagazine.com/articles/chinese-triads-japanese-black-dragons-hidden-paths-of-power]

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Álvaro Peredo

Creador de Piratas y Emperadores en 2003 por puro interés en aprender y conocer mejor la Historia y la actualidad / geopolítica. Ingeniero informático desde 2001, fundador de la agencia Galerna Estudio. Desde siempre aficionado a las ciencias y en especial a la astronomía. Seguidor de la máxima de Carl Sagan, “Afirmaciones extraordinarias, exigen pruebas extraordinarias”

1 Comentario

  1. Pedro Pablo Urrea S.

    Extraordinario artículo… como todos los que leído del autor, sr Álvaro Peredo.

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